Como decía en el anterior post sobre este tema, sigo explorando las posibilidades de la tecnología de modelos 3D, sobre todo de cara a la presentación de resultados y comunicación científica.
Estos días estoy explorando las posibilidades del PDF en 3D o 3D-PDF. Se trata, básicamente, de documentos .PDF que contienen modelos en 3D interactivos, los cuales se pueden combinar con texto, imágenes estáticas, etc.
Creo que ese formato, tiene grandes posibilidades de cara a presentar determinado tipo de artefactos y materiales arqueológicos, como pueden ser los utensilios tallados, o también determinados huesos de animales (trabajados o no) y de humanos.
Como ejemplo, pongo a continuación los enlaces a dos PDFs que contienen modelos 3D del mismo objeto presentado en el anterior post sobre este tema (un núcleo lítico experimental, tallado con estrategias centrípetas típicas del Paleolítico medio).
Nota importante: Para verlos en 3D no basta con seguir el enlace a Google Docs; hay que descargarse los PDFs y abrirlos con una versión reciente de Adobe Acrobat o Acrobat Reader (la versión gratuíta que casi todos tenemos).
Modelo 1
Modelo 2
El Modelo 1 está generado a partir de una malla capturada con un escáner 3D, simplificada con Meshlab (programa gratuito de código abierto), convertida en un archivo .U3D (algo así como el estándar 3D) e importada como objeto 3D a un archivo .PDF, usando Adobe Acrobat Pro.
El resultado es bueno en términos de fiabilidad, sin que aparezcan errores o se modifique la malla. Pero Meshlab tiene ciertos problemas de estabilidad cuando se trabaja con mallas "pesadas" (con cientos de miles de puntos y facetas) lo que hizo necesario simplificar el modelo antes de exportarlo. Por otro lado, y debido a ello, el PDF final es muy ligero, poco más de 1 Mega.
El Modelo 2 está generado a partir de la misma malla, convertida en un archivo .DAE (Collada) y exportada a la versión gratuita de Google Sketchup, y después convertida en PDF 3D con un plug-in en versión de evaluación llamado SimLab PDF Exporter.
El resultado es muy aparente, con un modelo de aspecto bastante detallado, aunque con algunos fallos (agujeros en la malla); aparentemente son pequeños errores o discrepancias al importar el modelo a Google Sketchup. Este es un modelo más "pesado" que el anterior y el .PDF final es también más grande (unos 15 Megas).
Aunque estoy seguro de que se pueden exportar las texturas reales de los objetos capturados todavía no sé como hacerlo (por ejemplo, este modelo en su malla original tenía una textura generada a partir de las cámaras a color del escáner 3D, que se ha perdido en ambos procedimientos).
Espero seguir explorando el tema y descubrir esa cuestión, y otros mecanismos y utilidades, que me sirvan a mi, y a otros técnicos e investigadores en arqueología, para sacar más provecho a estas herramientas.
martes, 19 de junio de 2012
viernes, 15 de junio de 2012
Complejidad y capacidades cognitivas de los Neandertales: La fabricación de adhesivos y herramientas compuestas
Introducción: De
herramientas y pegamentos
En el estudio del Paleolítico y de la evolución de los homínidos, la fabricación de herramientas
compuestas (como las
construidas a partir de un astil de madera, una parte activa de sílex,
elementos de atadura, y pegamentos o masillas) se considera una capacidad propiamente humana, y
relativamente compleja. La
aptitud para crear esos objetos pone de manifiesto la capacidad de planificar un trabajo, y
también de concebir un objeto
complejo cuya fabricación
consta de muchas fases
intermedias, y de procesos productivos muy diferentes entre sí.
Raspador con enmangue de madera y atadura. Walakpa, Alaska. Cultura Thule (unos 600 años de antigüedad). Colección de la Smithsonian Institution. Imagen de lithiccastinglab.com .
Veamos, por ejemplo, qué hace falta para fabricar una "simple" lanza para cazar: es necesario obtener una materia prima lítica (como el sílex) de calidad, tallar mediante técnicas muy especializadas una punta, fabricar en madera un astil recto, delgado, largo, resistente y bien equilibrado, y utilizar unos sistemas de enmangue, adherencia y atado de la punta al astil, que sean fiables y sólidos, y permitan su reparación y mantenimiento.
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Dardos de Ceremonial Cave, Texas. Las puntas de piedra se insertan en una ranura acanalada en la punta del astil, se fijan con una masilla a modo de pegamento, y se envuelven en tendón animal o cuerdas vegetales. Colección TARL. Foto: Milton Bell.
Y, más concretamente, la mayor parte de las evidencias
disponibles provienen de contextos de Paleolítico
medio, que en casi todos los casos se asocian a poblaciones neandertales (con algunas pequeñas dudas en ciertos
niveles de Oriente Medio). A continuación voy a revisar brevemente esas
evidencias, relacionadas con el Paleolítico medio y los Neandertales.
Dos de los
ejemplos más conocidos de ese tipo de adhesivos son el betún o bitumen, de origen mineral (petroleo), y la brea de
corteza de abedul. Además, esos adhesivos no se utilizan por lo general tal
y como se recolectan de la naturaleza (en el caso del abedul no sería posible,
ya que la brea es producto de una destilación en seco). Al contrario, son
sometidos a procesos de mezcla con otros materiales, y a cocciones o combustiones de tipo reductor (sin oxígeno) para
crear compuestos que son
líquidos o maleables al ser calentados, y resistentes
y elásticos al enfriarse.
La complejidad de
estos procesos hizo pensar, hasta el último cuarto del S. XX, que la capacidad
de obtener las formas refinadas de esos adhesivos naturales era algo relativamente moderno, sólo
descubierto a partir del Neolítico,
y en relación a la tecnología
cerámica. Sin embargo, en los últimos años del siglo XX, y en los que
llevamos del XXI se ha documentado, de forma amplia, y geográficamente diversa,
el uso de esos compuestos
adhesivos en el Paleolítico.
El uso de
bitumen en Umm el Tlel
A partir de
aquí, voy a usar el término bitumen para hablar de ese tipo de adhesivo mineral
relacionado con sedimentos bituminosos, para diferenciarlo del uso (más común)
que se suele hacer del término "betún" en castellano.
En Siria, hay un
yacimiento paleolítico llamado Umm
el Tlel, que tiene una impresionante secuencia estratigráfica del Pleistoceno superior y decenas de niveles estratigráficos
dentro de lo que llamanos Paleolítico
medio, o, desde un punto de vista tecno-tipológico y
"continental" (a.k.a. francés), Musteriense.
En ese lugar, en
1992 se hallaron varias herramientas
con residuos (Boëda et al. 1996) en la parte donde estaría su
enmangue. Esos útiles estaban en un contexto típicamente Musteriense, de algo más de 40.000 años de antigüedad. Los análisis de
laboratorio confirmaron que se trataba de bitumen,
de origen mineral, y
probablemente modificado mediante técnicas de combustión (sometido a altas temperaturas)
antes de su uso. La posición de los residuos permitió a los investigadores
proponer que se trata de los restos
del adhesivo usado para enmangar las piezas líticas a soportes de madera, asta, hueso,
etc.
No obstante, los
defensores del arcaismo neandertal, que tienden a negar por defecto cualquier
capacidad propiamente humana de los Neandertales, señalaron que en Oriente
Medio y en esas fechas también podría haber Humanos
Anatómicamente Modernos (HAM).
Sin embargo, lo cierto es que los elementos tecno-tipológicos que esos mismos académicos utilizan
para caracterizar los sitios "modernos" están ausentes de los niveles
estudiados de Umm el Tlel; además, no hay evidencias
antropológicas de presencia
de HAM en Siria central en fechas cercanas a aquellas; y los restos humanos más
cercanos a esas cronologías que se conocen en dicha región son,
sistemáticamente, Neandertales. No obstante, hablando hipotéticamente, había
una pequeña posibilidad de que el Musteriense de Umm el Tlel de algo más de
40.000 años no fuera obra de poblaciones Neandertales.
Esa posibilidad, que las herramientas enmangadas y el uso de bitumen fueran obras de los HAM, se hace todavía más remota con un nuevo descubrimiento (desde el año 2000): la presencia de otras herramientas con el mismo tipo de residuos, en niveles de 70.000 años de Umm el Tlel. Se trata en este caso de más de 200 herramientas (Boëda et al. 2008) con restos de bitumen, localizados en las zonas de prensión o sujeción de las herramientas. Algunas de las piezas habían tenido una cantidad importante de pegamento mineral adherido, de manera que éste impregnó el sedimento debajo de las mismas, y se puede ver en la huella que queda al extraerlas durante la excavación.
Herramientas de 70.000 años de Um el Tlel, con restos de bitumen en la zona del enmangue y en el negativo que dejan en el sedimento al ser extraídas. A partir de Boeda et al. 2008, Figuras 2 y 3.
El análisis geoquímico de las muestras de adhesivo mineral ha
permitido también a los investigadores rastrear su origen, en una zona de
arenas de alquitrán o bituminosas, en Djebel
Bichri (a 40 km. del
yacimiento).
Pegamentos
vegetales y minerales en el final del Paleolítico medio Europeo: Alemania y
Rumanía
A comienzos del s.
XXI se publicaron varios estudios (Koller et al. 2001, Grümberg
2002) que daban cuenta del análisis de dos
conglomerados de brea solidificada, que habían sido encontrados mucho
antes, en 1963. Esa brea se encontró en Königsaue (Alemania) en un contexto atribuído, a
partir de la geología, al Paleolítico
medio.
Uno de los
fragmentos es realmente espectacular, pues tiene las impresiones en negativo de parte de un pulgar humano, de una pieza lítica y de una superficie de madera. Es decir,
prueba de forma incontestable que esa brea fue utilizada, en estado líquido o
al menos muy maleable, para fabricar una herramienta
compuesta en el Paleolítico.
Los dos objetos han sido datados entre 44
y 48.000 años BP sin
calibrar, por Carbono 14.
Los análisis de
laboratorio de ambos pedazos de masilla solidificada demostraron que se trata
de brea de corteza de abedul, obtenida mediante procesos de combustión reductora de notable complejidad (que, hasta
este descubrimiento, se creía que habían sido inventados en el Neolítico).
Más recientemente
(Cârciumaru et al. 2012),
se ha publicado el re-estudio de los materiales de Gura Cheii-Rasnov (Rumanía),
que permitió a los investigadores descubrir dos
piezas líticas con restos de una sustancia negra y resinosa. Cada uno de
los dos artefactos pertenece a un horizonte cultural: Una lámina de sílex se adscribe al Paleolítico superior inicial (indeterminado, pero con afinidades
tipológicas y cronológicas con el Gravetiense), y una lasca alargada de cuarcita es del Musteriense final o tardío de la región (34-29.000 BP en
cronología de radiocarbono sin calibrar). En ambos casos, las manchas de
residuo se concentran en una zona concreta y marcan la posición del probable enmangue que sujetaba las piezas líticas.
Los análisis de laboratorio confirman que, en este caso, el residuo es bitumen de origen mineral, cuya fuente geológica es por el momento desconocida, aunque hay dos posibles: Depósitos de areniscas bituminosas a 20 km. de la cueva, o bien las zonas petrolíferas al Sur de los Cárpatos, a más de 100 km.
Los dos útiles líticos con residuos de bitumen de Gura Cheii-Rasnov, a partir de Cârciumaru et al. 2012, Figuras 2 y 3.
Los análisis de laboratorio confirman que, en este caso, el residuo es bitumen de origen mineral, cuya fuente geológica es por el momento desconocida, aunque hay dos posibles: Depósitos de areniscas bituminosas a 20 km. de la cueva, o bien las zonas petrolíferas al Sur de los Cárpatos, a más de 100 km.
Adhesivos en
momentos antiguos del Paleolítico medio europeo: Italia y, de nuevo, Alemania
En 2001, en un
contexto bien datado (megafauna, microfauna, geología, geo-magnetismo) del Pleistoceno medio italiano en la cantera de Campitello, se
encontraron dos lascas con
restos de una sustancia resinosa adheridos
a ellas (Mazza et al. 2006).
Pertenecían a un pequeño conjunto de tres lascas halladas en asociación con los
restos de un elefante (Elephas antiquus), una hembra
joven.
Una de las dos
lascas con residuos estaba debajo de una costilla del elefante, lo que quizás
la protegió especialmente de la erosión y el paso del tiempo, ya que conserva
una impresionante
"funda" de sustancia resinosa, que cubre la mitad de la misma. La
otra lasca tenía restos en la parte que correspondería a un posible enmangue.
En ambos casos, los residuos fueron identificados como brea de corteza de abedul.
En periodos tan antiguos (desde un punto de vista arqueológico, que no geológico) es difícil obtener una gran precisión en las dataciones, pero la combinación de informaciones cronológicas sitúa los hallazgos de Campitello en un momento estadial (frío) anterior al OIS 6, es decir de más de 200.000 años de antiguedad.
Por último, en 2011 se publicaron los análisis de residuos y huellas de uso de los materiales líticos de Inden-Altdorf, en Alemania, cerca de Bonn (Pawlik y Thissen 2011). Es un yacimiento Micoquiense (Paleolítico medio), de algo más de 100.000 años. En este trabajo se presentan una vez más materiales bastante espectaculares: Abundantes (86) piezas líticas con indicios de enmangue y restos de residuos resinosos. Dichos residuos, al ser analizados, resultaron ser brea de corteza de abedul.
Lasca de sílex del Pleistoceno medio de Campitello con una parte cubierta de brea de corteza de abedul. A partir de Mazza et al. 2006, Figura 3.
En periodos tan antiguos (desde un punto de vista arqueológico, que no geológico) es difícil obtener una gran precisión en las dataciones, pero la combinación de informaciones cronológicas sitúa los hallazgos de Campitello en un momento estadial (frío) anterior al OIS 6, es decir de más de 200.000 años de antiguedad.
Por último, en 2011 se publicaron los análisis de residuos y huellas de uso de los materiales líticos de Inden-Altdorf, en Alemania, cerca de Bonn (Pawlik y Thissen 2011). Es un yacimiento Micoquiense (Paleolítico medio), de algo más de 100.000 años. En este trabajo se presentan una vez más materiales bastante espectaculares: Abundantes (86) piezas líticas con indicios de enmangue y restos de residuos resinosos. Dichos residuos, al ser analizados, resultaron ser brea de corteza de abedul.
Útiles de Inen-Atdorf (Alemania) con indicios de enmangue y adhesivo de brea de abedul. A partir de Pawlik y Thissen 2011, Figura 2.
El análisis de
laboratorio en este trabajo es probablemente el más amplio y completo, de todos
los que he ido citando (Pawlik es una autoridad en breas prehistóricas,
habiendo estudiado numerosos casos del Neolítico). Esa profundidad de los
estudios permitió a los autores sugerir
un método de obtención de la brea, mediante combustión reductora: a partir
de la manufactura de rollos de corteza de abedul, que se prenden por un
extremo, y se introducen en agujeros en el suelo, quizás reforzados con cantos
y con una piedra plana al fondo, para recoger los resultados (la brea líquida).
Además, las huellas de uso microscópicas permitieron detectar lo que los
especialistas denominan "bright
spots": zonas puntales de desgaste en la base de las piezas
líticas. Esas marcas suelen interpretarse como producto del rozamiento con la
materia dura (madera, asta...) del enmangue. Esos "bright spots"
estaban, además, asociados a las concentraciones de brea.
Detalle de los residuos de brea (arriba) y de los "bright spots" microscópicos (abajo). A partir de Pawlik y Thissen 2011, Figura 4.
El yacimiento de
Inden-Altdorf se interpreta como un asentamiento
al aire libre, en el que se llevaron a cabo tareas variadas, con predominio
de las de preparación y
reparación de útiles compuestos. Un último aspecto importante es que,
del conjunto lítico de 86 piezas con brea de corteza de abedul, 15 eran puntas de armas compuestas,
que los autores interpretan como proyectiles (azagayas).
Breve balance
final
La evidencia
arqueológica permite decir, sin muchas reservas, que los humanos europeos del
Pleistoceno medio y final dominaron la fabricación de útiles compuestos,
junto con el uso de varios
tipos de adhesivos de origen mineral y vegetal, que fabricaban a partir de técnicas complejas, que
implican el uso especializado del fuego para una combustión reductora de las
materias primas. Esta evidencia, además, parece particularmente asociada a los
Neandertales, tanto en periodos antiguos (OIS 6 y 5) como en otros más
recientes (OIS 4 y 3) del Paleolítico medio.
Bibliografía
Boëda. E., Connan, E., Dessort, D., Muhesen, S.,
Mercier, N., Valladas, H. y Tisnérat, N. (1996): "Bitumen as a hafting
material on Middle Palaeolithic artefacts", Nature nº 380,
pp. 336 - 338 (Letters to Nature).
Boëda, E., Bonilauri, S., Connan, J., Jarvie, D.,
Mercier, N., Tobey, M., Valladas, H., al Sakhel, H. y Muhesen, S. (2008):
"Middle Palaeolithic bitumen use at Umm el Tlel around 70 000 BP", Antiquity, nº 82, pp. 853-86.
Cârciumaru, M., Ion, R.-M., Niţu, E.-C. y Ştefănescu,
R. (2012): "New evidence of adhesive as hafting material on Middle and
Upper Palaeolithic artefacts from Gura Cheii-Râşnov Cave (Romania)", Journal of Archaeological
Science, v. 39, nº 7, pp. 1942–1950.
Grümberg, J.M. (2002): "Middle Palaeolithic
birch-bark pitch", Antiquity, nº 76, pp. 15-16
Koller, J., Baumer, U., y Mania, D. (2001):
"High-Tech in the Middle Palaeolithic: Neandertal-Manufactured Pitch
Identified", European Journal of Archaeology, v. 4, nº 3,
pp. 385-397.
Mazza, P. P. A., Martini, F., Sala, B., Magi, M.,
Colombini, M., P., Giachi, G., Landucci, F., Lemorini, C., Modugno, F. y
Ribechini, E. (2006): "A new Palaeolithic discovery: tar-hafted stone
tools in a European Mid-Pleistocene bone-bearing bed", Journal of Archaeological
Science, v. 33, nº 9, pp. 1310-1318.
Pawlik, A. y Thissen, J. (2011): "Hafted
armatures and multi-component tool design at the Micoquian site of
Inden-Altdorf, Germany", Journal of Archaeological Science,
v. 38, nº 7, pp. 1699-1708.
Referencia de Research Blogging
Pawlik, A., & Thissen, J. (2011). Hafted armatures and multi-component tool design at the Micoquian site of Inden-Altdorf, Germany Journal of Archaeological Science, 38 (7), 1699-1708 DOI: 10.1016/j.jas.2011.03.001
domingo, 3 de junio de 2012
Paleolítico medio y 3D
En los últimos meses, una de las cuestiones que estoy explorando un poco (debido a mis intereses profesionales y de investigación) es cómo aplicar la tecnología de representación en 3D, de objetos y estructuras, a la investigación arqueológica.
Los modelos 3D, de muy diversos tipos, se vienen usando en Arqueología y Prehistoria desde hace tiempo. Sobre todo, en distintas aplicaciones e iniciativas de tipo divulgativo (aunque, seguramente, no tanto como se podría). Sin embargo, para la investigación científica propiamente dicha, lo cierto es que hay muy poco hecho, y es un campo amplio e interesante por explorar.
Uno de los muchos aspectos que podrían beneficiarse del uso de modelos 3D es la investigación sobre tecnología lítica en la Prehistoria, y en concreto en el Paleolítico medio.
Una parte muy importante de los materiales líticos del Paleolítico medio son piedras talladas, lo que significa que tienen unos rasgos morfológicos (forma, geometría) que son muy característicos.
Esos rasgos (como la dirección de las extracciones, el ángulo de golpeo respecto a las superficies del núcleo, etc) son analizados e interpretados por los expertos en este tema. Dichos investigadores lo hacen, habitualmente, a partir de los núcleos, lascas y otros productos de la talla lítica. Por ello, disponer de modelos 3D de esos materiales líticos podría ser una gran ayuda a la investigación, dado que:
- Facilitaría la toma de datos, en concreto de medidas que son complejas de tomar directamente sobre los materiales, al menos con cierta precisión (relaciones angulares, medidas de superficie, etc.)
- Ayudaría a la comunicabilidad del conocimiento científico, pudiendo los especialistas mostrar en congresos y reuniones sus modelos 3D, e intercambiar los obtenidos por ellos con los de otros investigadores.
- Ahorraría una ingente cantidad de tiempo y esfuerzo en relación al estudio de los materiales conservados en los Museos, a los que deben acudir los investigadores cada vez que quieren analizar un rasgo nuevo de la industria lítica de tal o cual yacimiento.
Podéis probar a girar pinchando y arrastrando, o acercar y alejar la vista con la rueda del ratón.
Se trata de un núcleo lítico en sílex, experimental. Es el resultado final de un proceso de talla que se realizó en el marco de un seminario de lítica, el verano pasado. El núcleo se explotó con estrategias de producción similares a las utilizadas en el Paleolítico medio: Se comenzó con una reducción de tipo Levallois. Y cuando el núcleo fue demasiado pequeño para continuar, se pasó a realizar una serie de extracciones terminales de tipo discoide.
Es simplemente un ejemplo, con una malla 3D muy sencilla. Hay que tener en cuenta que la calidad de un modelo completo tiene mucha más definición, y puede añadirse también una textura detallada, con el color real del objeto.
Se recuerda que todo el contenido de este blog está protegido por una licencia
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jueves, 31 de mayo de 2012
Paleoblogs: Algunas recomendaciones
En muchas ocasiones he recomendado los blogs de prehistoria y paleoantropología de los que soy asiduo seguidor, como los de David Sánchez, MariaLluisa, Maju, Katzman o Martín Cagliani. Hay muchos otros interesantes, por supuesto, algunos de los cuales están listados en mi blogroll y en la lista de enlaces que hay justo debajo del mismo.
Pero, más concretamente, en las últimas semanas (o puede que meses) he descubierto o redescubierto varios sitios que vale la pena visitar, al menos de vez en cuando, y que por eso recomiendo:
El blog de Miguelon y Lucy: Muy ligado al "mundo Atapuerca" y a la visión más global de la antropología, me gustan sobre todo sus posts de curiosidades (como el más reciente del "Menú Homínido").
Lawn Chair Anthropology: El blog de Zachary Cofran, quien ve huesos de homínidos por todas partes. Nada que un poco de terapia no pueda arreglar. Siempre que veas una noticia importante sobre homínidos africanos y temas similares, puedes apostar a que él hará un post sobre el artículo científico original.
Living Primitively: Estos me parece que están un poco "locos", la verdad, pero en un sentido sano. Son "supervivencionalistas" bastante extremos, y subsisten parte del año en la naturaleza "total": cazando, pescando y recolectando. Hacen refugios, ropas, etc. Y lo comparten en su blog, con fotos, naturalidad y considerable desparpajo.
Mundo de la Prehistoria: Un blog más bien general, de noticias sobre diversos estudios y otras novedades de Prehistoria, Arqueología y Paleoantropología.
Zona Neandertal: Un blog parecido al anterior, pero algo más centrado en los Neandertales y con un diseño francamente interesante. Ah, y con un apartado de divulgación para niños.
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Arqueología,
divulgación,
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miércoles, 30 de mayo de 2012
Neandertales cazadores en el Cantábrico: puntas de piedra para sus jabalinas y picas
Introducción
"Jabalina" es un sustantivo genérico que engloba varios tipos de armas de punta, que se lanzan contra un blanco. Las jabalinas prehistóricas, así como las de algunos pueblos conocidos por la etnografía, a menudo se denominan "azagayas", un término de etimología norteafricana. En inglés, el término "spear" es probablemente el más común para ese mismo concepto.
Durante muchos años se ha discutido sobre la capacidad de los Neandertales en relación a las armas arrojadizas. Algunos autores han llegado a considerar que eran incapaces de fabricar, o incluso de lanzar ese tipo de armamento. A partir de esa idea, los mismos autores añadieron el uso de las jabalinas al "kit técnico" del llamado "comportamiento moderno", que se supone distingue a los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM) de otros seres humanos, hipotéticamente "arcaicos" en cuanto a sus capacidades, como los Neandertales.
Sin embargo, muchos otros investigadores vienen señalando, desde hace años, que el registro arqueológico de los Neandertales ofrece ciertas evidencias de la fabricación y uso de armamento de proyectil, en forma de jabalinas compuestas (Galván et al. 2008, Villa et al. 2009, Ríos Garaizar 2010). Esas armas estarían formadas por una punta lítica, un astil de madera y un sistema de enmangue y atadura que, a menudo, se reforzaba con adhesivos vegetales o minerales, mezclados y procesados al fuego. Además, las jabalinas fabricadas en madera del yacimiento de Paleolítico inferior de Schöningen (Thieme 1997) están perfectamente diseñadas y equilibradas para ser arrojadas. Eso hace bastante absurdo pensar que, 200.000 años después, los descendientes (Neandertales) de aquellos cazadores no fueran capaces de fabricar o usar la misma tecnología.
Neandertales y cazadores, también en el Cantábrico
En la misma linea de trabajo, acaba de publicarse en el Journal of Archaeological Science un artículo de Talía Lazuén en el que esta investigadora presenta el análisis de una serie de puntas de piedra. En ese estudio, Lazuén concluye que las puntas fueron utilizadas para cazar, como parte de un armamento para arrojar a distancia. Es decir, como puntas de jabalina.
Ese estudio se titula "European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the apperance of modern humans", es decir: "Las armas de caza de los Neandertales europeos revelan un comportamiento complejo mucho antes de la aparición de los humanos modernos".
En él, se estudian 19 puntas líticas de cuatro yacimientos cantábricos, todas provenientes de niveles bastante antiguos (del OIS 6 al 4), alejados de la llamada transición del Paleolítico medio al superior. Las puntas son de materiales muy variados, desde cuarzo a sílex, pasando por cuarcita y caliza silicificada.
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Algunas de las puntas (y fragmentos) analizadas en el estudio,
a partir de la Figura 1 de Lazuén (2011).
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Todas las puntas se han considerado partes de un armamento compuesto a partir de un criterio estrictamente funcional y comprobable: Muestran fracturas y otras huellas que se producen por un impacto violento en la dirección longitudinal del objeto. Es decir, en el uso típico del objeto como arma.
Por lo tanto, las huellas de uso dejan constancia de que toda la muestra es, de hecho, armamento de caza. Sin embargo, hace falta un segundo mecanismo de análisis para saber si las puntas formaban parte de jabalinas arrojadizas. Hay otras posibilidades como, por ejemplo, que fueran "picas" o lanzas de mano, utilizadas directamente contra el blanco. Las huellas de uso no sirven, por el momento, para distinguir un modo de uso (arma sujeta) del otro (arma arrojada). En ese punto están de acuerdo prácticamente todos los investigadores, aunque se están explorando algunas posibilidades de discriminación (Hutchings 2011).
Como estrategia alternativa, para saber si una punta pertenece a un arma de mano, a una jabalina arrojadiza, o a una flecha de arco, el enfoque utilizado es de tipo morfométrico y balístico. Es decir, se miden determinadas características de la punta, que permiten juzgar su comportamiento balístico y de penetración. Así, se puede saber si esa punta pertenece -más probablemente- a una flecha, a una jabalina arrojada a mano, o a un arma empuñada directamente contra el blanco.
Algunos datos técnicos
De esas características balísticas y de penetración, la más utilizada y con un mayor referente etnográfico y experimental es la TCSA. Esas siglas significan "Tip cross-section area" (Hughes 1998). Es decir, el área de la sección transversal de la punta. Se considera un discriminador eficaz de diferentes tipos de puntas líticas usadas como armas. Debido a que la mayor parte de las puntas son, o bien lenticulares, o bien triangulares, en sección, una aproximación razonable al cálculo del TCSA sería esta: 0.5 x anchura máxima en mm x espesor máximo en mm.
La TSCA de una punta puede tomarse, de modo aproximado, como un indicador relativo de la fuerza necesaria para que esa punta penetre a un blanco, alcanzando una "profundidad letal". Cuando mayor es la TCSA, mayor sería la fuerza necesaria, y viceversa.
Con esa base conceptual, Lazuén compara la TCSA de sus puntas con varios referentes arqueológicos y etnográficos, y como resultado encuentra que, entre las 19 puntas, hay dos grupos bien diferenciados: Por una parte hay 17 puntas ligeras que son claramente de tipo arrojadizo, y por otra 2 puntas más pesadas que serían de tipo pica.
Este gráfico de la autora (Figura 4 de su artículo) es muy ilustrativo:
Lo más destacable es que las barras 1 y 2 representan las TCSAs de flechas y dardos etnográficos, la barra 3 las TCSAs de las jabalinas etnográficas, y las barras 4 a 8 las TCSAs de las puntas del Paleolítico medio cantábrico estudiadas por Lazuén. Otros conjuntos del 9 al 15 representan (salvo el 11) puntas de Paleolítico medio de diferentes contextos. Y la barra 16 comprende las TCSAs de las dos puntas más robustas del Cantábrico.
Por otra parte, hay algunas cuestiones importantes, que se deducen del análisis llevado cabo en el trabajo: Todas las puntas ligeras están bastante estandarizadas en tamaño, forma, ángulos, etc. Y muchas de ellas comparten otros rasgos: Adelgazamientos o modificaciones por retoque para facilitar el enmangue, y presencia de un retocado y reavivado de los filos y la punta, para volver a usarlas, después de una primera fractura.
Al estudio de las puntas en sí se suman, también, otros aspectos generales, para conseguir una imagen más completa de las capacidades cazadoras neandertales:
En los yacimientos elegidos (Eirós, Morín, Lezetxiki y La Verde) la fauna documentada es, sobre todo, de herbívoros grandes (bisonte, caballo, uro...) y medianos/grandes (ciervo), con presencia menor de animales muy grandes (rinoceronte) o más pequeños (cápridos, etc).
Hay indicios, a partir del estudio funcional de los utensilios en piedra, de que éstos se usaron para trabajar una variedad de materias primas, entre ellas la madera (por ejemplo, los astiles de las armas de caza). Y, muy especialmente, la piel tanto fresca como seca. Esto apunta a que la piel, trabajada para confeccionar prendas de vestir y abrigo, era otra necesidad tan estratégica como el propio alimento proporcionado por esos grandes herbívoros. Además, y como puedo atestiguar con mi propio trabajo (Mozota 2009), los animales cazados proveían de la materia prima para el utillaje en hueso, poco elaborado, pero vital en varios procesos productivos y de la vida cotidiana de los Neandertales.
Conclusiones del trabajo
Lazuén concluye que este armamento en piedra implica un comportamiento complejo, y un sistema articulado en términos técnicos, económicos y sociales. La producción es de tipo estandarizada, con predominio de técnica Levallois, aplicada de un modo específico para obtener los soportes de las puntas. Y se integra en un modelo complejo de fabricación de armamento compuesto, diseñado con el fin específico de ser utilizado a distancia, en actividades de caza.
Además, todo esto se documenta en un momento antiguo del Paleolítico medio, siempre mucho antes de la llegada de los HAM a Europa. Y en diferentes ambientes y momentos climáticos (OIS 6 a 4), lo que implica que los Neandertales que usaron esta tecnología sobrevivieron y se adaptaron a notables cambios en el ecosistema, varias veces.
Y algo (muy poquíto) de crítica constructiva
Lo cierto es que encuentro poco que criticar en términos generales en este artículo, y coincido en casi todas sus conclusiones. Si acaso, hay algunos aspectos técnicos menores que apenas si vale la pena mencionar:
Por una parte, el grueso de la argumentación sobre las huellas de uso está muy resumida: Se remite a la bibliografía pertinente, y a una "gran imagen" (la Figura 2 del trabajo), que reúne (casi diríamos "comprime") las huellas de uso de hasta 13 puntas distintas. Un poco más de detalle en esos aspectos técnicos, en una revista que se distingue por su aprecio por la metodología, hubiera estado bien, al menos según mis preferencias.
Y por otra parte, quizás hubiera sido interesante alguna aproximación desde otro índice, el del TCSP, que la autora menciona como más preciso, pero que finalmente se abandona en favor de la TCSA (más generalizada).
Referencia de Research Blogging
Talia Lazuen (2012). European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the appearance of modern humans Journal of Archaeological Science, 39 (7), 2304-2311 DOI: 10.1016/j.jas.2012.02.032
Bibliografía adicional
Galván Santos, B., Hernández Gómez, C. M. y Francisco Ortega, M. I. (2007-2008): "Elementos líticos apuntados en el Musteriense alcoyano, el Abric del Pastor (Alicante)", Veleia, nº 24-25, pp. 367-383.
Hughes, S. S. (1998): "Getting to the Point: Evolutionary Change in Prehistoric Weaponry", Journal of Archaeological Method and Theory, nº 5, pp. 345-408.
Hutchings, W. K. (2011): "Measuring use-related fracture velocity in lithic armatures to identify spears, javelins, darts, and arrows", Journal of Archaeological Science, v. 38, nº 7, pp. 1737-1746.
Mozota, M. (2009): "El utillaje óseo musteriense del nivel ‘D’ de Axlor (Dima, Vizcaya): análisis de la cadena operativa", Trabajos de Prehistoria, nº 66, pp. 28-46.
Thieme, H. (1997): "Lower Palaeolithic hunting spears from Germany", Nature (letters to Nature), nº 385, pp. 807 - 810.
Villa, P., Boscato, P., Ranaldo, F. y Ronchitelli, A. (2009): "Stone tools for the hunt: points with impact scars from a Middle Paleolithic site in southern Italy", Journal of Archaeological Science, v. 36, nº 3, pp. 850-859.
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miércoles, 23 de mayo de 2012
Es de bien nacidos
Estoy terminando de corregir y maquetar (¡por fín!) mi Tesis Doctoral, y por esa razón tengo un poco dejado el blog. Pero puedo asegurar que será algo temporal. Espero poder escribir, muy pronto, nuevos posts sobre Neandertales.
Mientras tanto, y a cuento del refrán al que se refiere el título de la entrada: Resulta que estoy, ahora mismo, escribiendo los agradecimientos de mi Tesis. Y, bueno, sucede que éste es el borrador de penúltimo párrafo:
"Otro grupo de personas al que quiero mostrar mi
agradecimiento son todos aquellos con los que, a lo largo de los años, he dialogado,
discutido o intercambiado información y valoraciones sobre el tema de esta
Tesis y sus contenidos, o sobre los Neandertales y el final del Musteriense en
general. Entre ellos, muy especialmente a Chapas, Baena, Felipe, Alix, Talía, Alcalde,
Castaños, Laurence, Díez-Fernández, Navazo, Iluminada, Manolo, Francesco,
Maroto, Martínez-Moreno, Montes-Barquín, Gómez-Castanedo, Yravedra y otros. Y,
por supuesto, a aquellos que he encontrado en la blogosfera: David Sánchez,
Cagliani, MariaLluisa, Maju, Katzman, Riel-Salvatore, Galbany, Raven,
Carrascal, Triballica, Salaman, Eowyn y Hawks, entre muchas otras personas. A
unos y otros debo buena parte del ejercicio mental y de las mejores ideas que
han ayudado construir la Tesis. Y creo que, si tiene cierta solidez y
coherencia, es sólo porque gracias a ellos he podido madurar y reflexionar
sobre muchas de las cuestiones importantes."
Pues eso, lo dicho.
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sábado, 21 de abril de 2012
El Chatelperroniense (III): Industria ósea y adornos personales
En este tercer (y último por el momento) post de la serie sobre el Chatelperroniense, voy a revisar las evidencias que existen sobre utillaje en hueso y los objetos de adorno personal, como los colgantes, de aquellos grupos neandertales.
Estos dos tipos de evidencia son importantes para la investigación, porque se trata de aspectos que sitúan claramente al Chatelperroniense (y por tanto, a algunos de los últimos Neandertales) dentro de lo que conocemos como culturas del Paleolítico superior.
Y eso a su vez implica que, en lineas generales, es erróneo imaginar a los Neandertales como humanos "arcaicos", incapaces de ser cazadores-recolectores "modernos". Es decir, de tener unos modos de vida similares a los de los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM) del Paleolítico superior, e incluso de los pueblos mal llamados "primitivos" de época actual y de nuestro pasado reciente.
La estratigrafía de Grotte du Renne en Arcy-Sur-Cure
Arcy-sur-Cure
El yacimiento de la Grotte du Renne posee ricos niveles arqueológicos del Chatelperroniense, en los que se han recogido numerosos utensilios de hueso, adornos personales, otros elementos con implicaciones simbólicas (como ocres trabajados y utilizados) y restos humanos neandertales. En concreto, en ese último apartado, se han recogido 25 dientes, pertenecientes a varios individuos, y un fragmento craneal infantil (publicado en un trabajo de Hublin y colegas de 1996) .
Materiales de Grotte du Renne. Caron et al. (2011), Figura 1, pag. 2.
Hay que decir que, desde un sector concreto de las disciplinas relacionadas con el Paleolítico, se ha cuestionado en varias ocasiones la integridad estratigráfica de esta secuencia, como hizo Taborin en 1998, o mucho más recientemente Higham y colegas (2010), alegaciones a las que han respondido muy solventemente Caron y colegas (2011). Sobre estos dos últimos estudios, hemos reflexionado ampliamente en este blog, aquí y aquí.
Este cíclico intento de poner en duda la integridad de la estratigrafía no tiene, a mi modo de ver, mucho sentido. En realidad, aunque puede haber zonas de contacto, y trasvases limitados de objetos entre niveles adyacentes, que estén uno sobre otro, la secuencia en general carece de perturbaciones estratigráficas importantes.Y es tan clara, ordenada y fiable como puede ser cualquier secuencia de Paleolítico que haya sido excavada y documentada de forma correcta.
Por ello creo que ese ciclo de "crítica estratigráfica" tiene más que ver con su significado. En efecto, los niveles de Grotte-du-Renne vinieron a desmontar por completo la idea, que apuntábamos antes, de que los Neandertales no eran capaces de tener una cultura de tipo "Paleolítico superior", porque carecían de las habilidades intelectuales necesarias para ello.
En todo caso, hay que explicar que la cuestión de la perturbación estratigráfica generalizada no es posible por varias razones bien establecidas:
- Hay un nivel casi completamente estéril entre la última ocupación Chatelperroniense y el Auriñaciense posterior, asociado a los HAM.
- No hay evidencia de que el abundante utillaje lítico esté mezclado entre niveles.
- Los objetos de adorno y los de industria ósea son mucho más abundantes en el Chatelperroniense que en el Auriñaciense, y no al revés como cabría esperar si vinieran del nivel de ocupación de los HAM.
- Dentro de los propios estratos chatelperronienses, el nivel X es el que tiene más utillaje óseo y más colgantes, y coincide que es también el más antiguo de esa parte la secuencia, y por tanto el más alejado del Auriñaciense.
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| André Leroi-Gourhan |
Los punzones de la Grotte du Renne
El utillaje óseo Chatelperroniense de este yacimiento, aunque conocido desde los años 50, no ha sido estudiado de forma completa y exhaustiva hasta el trabajo de d'Errico y colegas de 2003. Estos autores analizaron las huellas de fabricación y uso de 48 punzones Chatelperronienses y 9 Auriñacienses provenientes de la cueva en cuestión.
Punzones Chatelperronienses. d'Errico et al. (2003), Fig. 5, pag. 257.
La mayor parte de los objetos chatelperronienses (33 punzones) provenía del Nivel X. El estudio de su distribución en planta fue posible gracias a la exhaustiva documentación que hiciera Leroi-Gourhan de las posiciones de los hallazgos, y reveló que los punzones chatelperronienses se concentran al N-O de la zona excavada, donde están las evidencias más densas de ocupación y también las estructuras hechas por los Neandertales (hogares y hoyos de poste). Y, por el contrario, los punzones del Auriñaciense están situados en el lado oriental de la zona excavada, y ninguno de ellos coincide en planta con las concentraciones de objetos de los niveles chatelperronienses.
Todos los punzones del Chatelperroniense de Grotte du Renne están cuidadosamente fabricados en distintos soportes de hueso (a menudo huesos largos de las patas de caballos) usando instrumental lítico para ello. Ocho de los punzones tienen grabadas lineas sencillas, paralelas entre sí, y regularmente espaciadas. Y otro punzón tiene marcas en forma de "V". Para todas esas marcas se puede descartar que tengan un explicación puramente utilitaria o que sean otro tipo de huellas de fabricación o uso, y ese carácter paralelo y repetitivo sugiere que se trata de decoraciones, es decir manifestaciones simbólicas. De los punzones auriñacienses, sólo uno tenía decoraciones, y estas (cruces grabadas alineadas) eran bastante diferentes de las encontradas en los útiles chatelperronienses.
Y, por ultimo, según el estudio traceológico o de huellas de uso (d'Errico y colegas 2003), los punzones se usaron para perforar piel, probablemente una flexible y no muy gruesa.
Los ornamentos de Grotte du Renne
Como objetos con significado simbólico (cuál en concreto, está abierto a especulación) en los niveles chatelperronienses también se hallaron 39 colgantes en diente (a menudo de carnívoro), hueso y un caso de un fósil. Todos ellos estaban perforados o ranurados, para su suspensión con algún tipo de cordones.
Algunos autores, que defienden una incapacidad neandertal para concebir, fabricar o usar estos objetos de adorno personal, han propuesto que se trataría de intrusiones del nivel auriñaciense que hay por encima del chatelperroniense (como Taborin en 2002, o White ese mismo año). Sin embargo, una revisión cuidadosa de la evidencia pone en evidencia que eso sólo es posible para cuatro objetos de marfil, que provienen de la parte más alta de la secuencia chatelperroniense. Sobre esas piezas, casi todos los autores están de acuerdo que son de afinidad Auriñaciense.
Por otra parte, como explica Zilhao (2007) y, más recientemente Caron y colegas (2011), no tiene sentido pensar en una intrusión para los colgantes, ya que la mayor parte (29) proviene del Nivel X, el más antiguo de los chatelperronienses. Y además son mucho más numerosos en las ocupaciones neandertales, que en el propio Auriñaciense de Grotte du Renne -donde sólo hay 8 colgantes en total.
Caron et al. (2011), Tabla 1, pag.3.
Además, también se reproduce el patrón de la industria ósea que veíamos antes: En los niveles chatelperronienses los colgantes se concentran en la parte N-O de la excavación, donde están las estructuras y la ocupación es más densa. Y, sin embargo, en el Auriñaciense los colgantes aparecen dispersos y hacia el lado oriental de la cuadrícula.
Por último, es interesante recordar que hay otro tipo de materiales que podrían tener una significado simbólico (aunque no debe darse por supuesto). Me refiero a los pigmentos minerales, rojos y negros, que aparecen con facetas de trabajo y, en algunos casos, configurados a modo de "lápiz de ocre". Este tipo de material es abundante en Grotte du Renne, y de hecho, el Nivel X del que venimos hablando (Chatelperroniense) estaba saturado de ocre deshecho, material que también cubre algunas herramientas líticas y óseas.
Otros yacimientos
Además de Grotte du Renne en Arcy-sur-Cure, se tiene noticia de la aparición de ornamentos Chatelperronienses en otros sitios excavados con metodología moderna y buena conservación de la estratigrafía. En Caune de Belvis hay colgantes en conchas marinas, pero de origen fósil (es decir, que fueron recogidas en tierra). Y también hay una concha de Dentalium (molusco marino) en el caso de Saint-Césaire, asociada a la sepultura neandertal.
Y para terminar, cabe mencionar el caso de Quinçay, un yacimiento interesante por dos motivos. El primero, la presencia de 6 colgantes en dientes perforados (4 carnívoros y 2 herbívoros) provenientes de ocupaciones chatelperronienses. Y, el segundo, que no hay ocupaciones posteriores (Auriñacienses o de otro tipo) y la estratigrafía chatelperroniense se sella con sedimentos estériles. Es decir, que los colgantes no pueden provenir de ninguna otra cultura arqueológica.
Unas notas finales
En mi opinión no tiene mucho sentido, hoy por hoy, plantear dudas sobre los materiales chatelperronienses de los yacimientos que hemos revisado someramente aquí. Y, del mismo, modo, su asociación a las últimas poblaciones neandertales es notablemente sólida, en comparación con las que se hacen, por ejemplo, entre HAM y otras culturas arqueológicas (como el Protoauriñaciense).
En cuanto a la imagen que transmiten esos materiales, es la de una cultura que ha integrado de forma eficaz en sus modos de vida todo el conjunto de novedades relativas (industria ósea muy elaborada, talla lítica laminar volumétrica, uso de colgantes, decoración de ciertos objetos de uso cotidiano...) del Paleolítico superior. Y digo relativas porque la mayor parte de esas novedades se pueden detectar en momentos y lugares concretos del Paleolítico medio asociado a los Neandertales europeos. Pero como conjunto que las integra a todas, no se dan hasta el Chatelperroniense.
Es difícil dar una respuesta a la pregunta del millón: ¿qué significa eso?¿que significa que ciertas sociedades neandertales desarrollen ese tipo de novedades unos pocos milenios antes de su desaparición y, probablemente, del contacto más directo con las poblaciones HAM?
El marco más amplio, pensando en miles de años, o aún en decenas de miles de años, y en escala continental, los datos podrían sugerir que hubo dinámicas de contactos o transmisión de ideas en la larga distancia, de forma que determinados grupos neandertales habrían incluído novedades técnicas y conceptuales en sus procesos de evolución social, novedades que quizás venían "de fuera" (de Anatolia, el Levante mediterráneo...) y que sin embargo se desarrollan de manera propia y original al integrarse en su cambio histórico.
Y, por otro lado, no creo que tenga mucho sentido pensar en fenómenos de simple aculturación, y mucho menos con un modelo "cuasi-colonial" (como el que ha propuesto Paul Mellars en diversas iteraciones, a lo largo de las tres últimas décadas). Por el contrario, lo que demuestra el estudio de la evidencia material es que si bien los conceptos pueden ser similares (hay colgantes, punzones, y talla laminar tanto en neandertales como en HAM), todo el proceso productivo y de gestión de los materiales chatelperronienses es original, y tiene diferencias muy marcadas con sus "equivalentes" del Auriñaciense o de cualquier industria más o menos contemporánea que estuviera asociada a los HAM.
Referencia de Research Blogging
d'Errico, F., Julien, M., Liolios, D., Vanhaeren, M., & Baffier, D. (2003). Many awls in our argument. Bone tool manufacture and use in the Châtelperronian and Aurignacian levels of the Grotte du Renne at Arcy-sur-Cure J. Zilhão, F. d'Errico (eds): The Chronology of the Aurignacian and of the Transitional Technocomplexes. Dating, Stratigraphies, Cultural Implications, 247-270 Other: halshs-00444117
Bibliografía
David, F., Roblin-Jouve, A., Miskovsky, J.-C., Lhomme, V., Girad, M. y Connet, N. (2001): "Le Châtelperronien de la grotte du Renne à Arcy-sur-Cure (Yonne). Données sédimentologiques et chronostratigraphiques". Bulletin de la Société préhistorique française, v. 98, nº 2, pp. 207-230.
d'Errico, F., Julien, M., Liolios, D., Vanhaeren, M., Baffier, D. (2003): "Many awls in our argument. Bone tool manufacture and use in the Châtelperronian and Aurignacian levels of the Grotte du Renne at Arcy-sur-Cure". En J. Zilhão, F. d'Errico (eds): The Chronology of the Aurignacian and of the Transitional Technocomplexes. Dating, Stratigraphies, Cultural Implications, pp. 247–270.
Hublin, J.-J., Spoor, F., Braun, M., Zonneveld, F.W. y Condemi, S. (1996): "A late Neanderthal associated with Upper Palaeolithic artefacts". Nature nº 381,
pp. 224–226.
Higham, T., Jacobi, R., Julien, M., David, F., Basell, L., Wood, R., Davies, W. y Remsey, C. (2010): "Chronology of the Grotte du Renne (France) and implications for the context of ornaments and human remains within the Châtelperronian". Proc Natl Acad Sci, nº 107, pp. 20234–20239.
Taborin, Y. (1998): "Comment to d’Errico, F., Zilhao, J., Julien, M., Baffier, D. y Pelegrin, J. (1998) - Neandertal acculturation in Western Europe ? A critical review of the evidence and its interpretation". Current Anthropology nº
39, pp. 28-29.
Zilhão, J. (2007): "The emergence of ornaments and art: An archaeological perspective on the origins of behavioural “modernity”". Journal of Archaeological Research, nº 15, pp. 1-54.
lunes, 16 de abril de 2012
Dulces, dulces Neandertales
Dejo por una vez de lado los interminables y sesudos posts que caracterizan este blog, para traeros los dulces de Pascua de chocolate que hizo el arqueólogo Julien Riel-Salvatore, de temática Neandertal:
Más en su blog.
Más en su blog.
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