viernes, 6 de mayo de 2011

Las estrategias de caza de los Neandertales III: Estroncio, renos viajeros y cacerías por interceptación

ResearchBlogging.orgIntroducción: Los isótopos de estroncio y la arqueología

El estroncio es un elemento mineral que aparece en la naturaleza en muy pequeñas cantidades, de forma más o menos generalizada. Forma parte, en alguna medida, de la mayor parte de las rocas ígneas y está presente en la mayor parte de los sustratos geológicos, de los que pasa a la vegetación y de allí al resto de la cadena trófica. Es decir: a los animales herbívoros, y después a los carnívoros.

En los vertebrados, el estroncio se incorpora a los huesos, por su similitud química con el calcio (aunque, como hemos dicho, lo hace en cantidades ínfimas, sin que eso suponga por lo general ningún riesgo para la salud).

Por regla general, se puede decir que el estroncio se incorpora en pequeñas dosis a todas las partes anatómicas con un fuerte componente mineral. Por ello, además de estar en el tejido óseo (en sentido estricto), también se incorpora a la dentina y al esmalte (que son las partes más mineralizadas de los dientes).

Este hecho resulta de gran utilidad para la investigación arqueológica y paleontológica, ya que el esmalte de los dientes es muy resistente al paso del tiempo, y también a los diferentes procesos naturales que alteran los restos óseos en la fosilización (diagénesis). Y además, el esmalte tiene la característica propia de crecer en "capas" predecibles y contínuas, a lo largo de la vida del individuo. Y, en cada una de esas capas, queda "capturada" una pequeña cantidad de estroncio.

La proporción de estroncio en cada capa de esmalte es relativamente variable, pero hay una tasa en concreto que es muy estable, y se ha demostrado que depende básicamente del terreno en el que vive y se alimenta el vertebrado: La tasa de isótopos de estroncio 87, con respecto a los isótopos de estroncio 86 (87S/86S). Esta tasa -por cierto- es también usada con frecuencia en estudios geológicos y geocronológicos.

Dientes de Neandertal viajero

Y aquí es donde empieza a resultar interesante el asunto para las investigaciones sobre los Neandertales y sus modos de vida. De hecho, la presencia de estroncio en los dientes de un Neandertal ha sido estudiada en un trabajo de Richards y otros (2007).

Dichos investigadores, utilizando una muela de un individuo de Lakonis (Grecia), fueron capaces de hacer algunas deducciones generales sobre la movilidad de ese Neandertal: Dado que los niveles de estroncio acumulados en las capas de crecimiento dental correspondientes a la infancia no coincidían con los niveles del entorno geológico de Lakonis, se dedujo que aquel individuo debió pasar su niñez en otra región, a más de 20 km. (como distancia mínima).

Molar analizado por Richards et al. (2011). Imagen: Anthropology.net

Sobre ese trabajo de Richards y otros se puede encontrar diversas opiniones, como en Anthropology.net, o el blog de John Hawks.

El estroncio de los grandes hervíboros y los rebaños migratorios

En este post nos vamos a centrar en un estudio más reciente (de 2011): Strontium isotope evidence for migration in late Pleistocene Rangifer: Implications for Neandertal hunting strategies at the Middle Palaeolithic site of Jonzac, France (de Britton y otros).

Ese trabajo no estudia dientes neandertales, sino restos dentales de los grandes herbívoros que forman parte de su dieta (renos y bisonte). Y que, por tanto, están en la base de la subsistencia y de la organización de sus modos de vida. 

Los análisis se realizaron sobre dientes de tres renos (Rangifer)  y un bisonte (Bison priscus). El primer resultado a destacar es que las tasas de 87S/86S en las distintas capas de crecimiento de los renos mostraron que aquellos realizaban importantes desplazamientos de carácter estacional, dentro de un ciclo anual (migración). 

Rangifer actual

Que el ritmo de los desplazamientos era anual y estacional se sabe porque el patrón de crecimiento dental y de erupción de los molares es relativamente bien conocido para estos animales, y se cruza con los estudios de acumulación de estroncio en rebaños salvajes actuales, y con los resultados del estudio sobre los dientes arqueológicos.

Además, se detectó una gran similitud en la evolución de la tasa de 87S/86S, en el estroncio que se fué incorporando a las capas de esmalte dental de los tres renos. Eso hace suponer a los investigadores que los tres animales provienen o bien del mismo rebaño, o bien de distintos rebaños que recorrieron casi exactamente el mismo territorio en sus desplazamientos anuales. 

En este punto, los autores se refieren a la evidencia arqueozoológica del depósito donde se recuperaron esos dientes de reno. Dicha evidencia, según su opinión, apoya la idea de que se trata del mismo rebaño de animales. Aunque no se entra en detalles, se describe como un estrato (W-US22) donde se aportaron y procesaron muchos renos, y muy pocos otros animales, en un espacio corto de tiempo.  

Bison priscus (bisonte de estepa o ártico, extinto). Imagen: arezzocitta.com

En cuanto al bisonte, que es una de esas especies minoritarias deW-US22, el análisis de la tasa de 87S/86S de las capas de crecimiento del esmalte dió un patrón mucho más restringido. Este dato apunta a que sus movimientos fueron de marcado carácter local (es decir, que no realizaba grandes migraciones anuales). 

La conclusión de los investigadores es que los datos de isótopos de estroncio, en combinación con la información arqueozoológica y estratigráfica, permiten demostrar que en el nivel W-US22 de Jonzac se practicó, por parte de los Neandertales, una caza por interceptación de renos, que formaban parte de grandes rebaños migratorios. Ese tipo de cacería, por tanto, forma parte del repertorio de técnicas de caza y subsistencia de los seres humanos (en este caso, Neandertales) desde hace al menos unos 50.000 años, la antiguedad estimada para el estrato W-US22.

Criticar siempre es fácil (y por eso lo hago)

Como vengo haciendo en este tipo de posts, me gustaría concluir señalando algunos de los puntos fuertes y débiles de este estudio, desde una perspectiva crítica (pero por supuesto constructiva).   
 
Entre los puntos fuertes, me gustaría resaltar estos:
  • La manera (eficaz y estructurada) en que se integra la información relativa a muy diferentes disciplinas (biología y etiología, análisis geológicos y químicos, arqueozoología y estratigrafía) en una investigación con objetivos fundamentalmente arqueológicos, es decir, destinada a comprender los comportamientos humanos del pasado.
  • La innovación aportada en las técnicas de procesado de las muestras y de análisis químico, y el detalle con que son descritas. Y -sobre todo- la reflexión sobre sus usos potenciales en la investigación arqueológica y paleontológica.
 Y, como punto "menos fuerte", pienso que, frente a la amplia y detallada argumentación sobre los análisis de isótopos de estroncio, la reflexión sobre la evidencia arqueozoológica es muy escasa.

Así, se presenta como un hecho probado el carácter rápido (relativo a un único episodio, o una sucesión contínua de ocupaciones), de la formación del estrato W-US22. Pero no se aporta ningún dato o argumentación que nos permita reflexionar sobre la evidencia material que sustenta esa afirmación.   

Esa carencia de información, y de argumentación propiamente arqueológica, es un problema real: hace que las conclusiones finales sobre la caza por interceptación, aunque plausibles e incluso probables, no sean todo lo sólidas que cabría esperar.

Reflexiones finales

En el contexto actual de las investigaciones, este trabajo se incribe en un marco más general: La renovación por la que está pasando, a día de hoy, investigación sobre las actividades de caza de los Neandertales. En ese sentido, ya hemos hablado en este blog de otros trabajos recientes de gran interés (aquí y aquí).

Esta especie de "pequeña revolución" está caracterizada, en mi opinión, por el uso sistemático y razonado de los referentes etnográficos y etnohistóricos, y por la integración de muy diversas técnicas analíticas y de investigación.

Y -como nota de atención- cabe señalar que hubiera sido impensable realizar este tipo de trabajos en el marco restrictivo de los modelos (ya caducos) de las incapacidades neandertales, que los consideraban como seres inferiores, muy limitados en términos cognitivos, adaptativos y de organización.


Referencia de Research Blogging:

Britton K, Grimes V, Niven L, Steele TE, McPherron S, Soressi M, Kelly TE, Jaubert J, Hublin JJ, & Richards MP (2011). Strontium isotope evidence for migration in late Pleistocene Rangifer: Implications for Neanderthal hunting strategies at the Middle Palaeolithic site of Jonzac, France. Journal of human evolution PMID: 21497882


Bibliografía adicional:

Rendu, W., Costamagno, S., Meignen, L., & Soulier, M. (2011). Monospecific faunal spectra in Mousterian contexts: Implications for social behavior Quaternary International DOI: 10.1016/j.quaint.2011.01.022

Rendu, W. (2010): Hunting behavior and Neanderthal adaptability in the Late Pleistocene site of Pech-de-l'Azé I. Journal of Archaeological Science, 37 (8), pp. 1798-1810. DOI: 10.1016/j.jas.2010.01.037

Richards, M., Harvati, K., Grimes, V., Smith, C., Smith, T., Hublin, J-J., Karkanas, P., Panagopoulou, E (2008). Strontium isotope evidence of Neanderthal mobility at the site of Lakonis, Greece using laser-ablation PIMMS, Journal of Archaeological Science, 35 (5), pp. 1251-1256, DOI: 10.1016/j.jas.2007.08.018