lunes, 22 de octubre de 2012

De aves, plumas, adornos y Neandertales gibraltareños

ResearchBlogging.org

Como anuncia el título de la entrada y los lectores habituales del blog habrán deducido ya, lo que viene a continuación es una revisión del reciente trabajo de C. Finlayson et al. sobre la obtención e hipotético uso de plumas como adorno por parte de los Neandertales. Se trata de éste trabajo:

"Birds of a feather: Neanderthal Exploitation of Raptors and Corvids" PLOS one 7-9, 2012.

Que, además, es un artículo de libre acceso (Open Access) lo cual es muy de agradecer.

Un esbozo general para situarse 

Los trece autores de este trabajo de Finlayson et al. presentan una serie de estudios (análisis estadísticos, tafonómicos, paleontológicos  y arqueozoológicos) y de razonamientos que les permiten afirmar lo siguiente:

"From a multi-scale approach, we show that strong positive relationships exist between Neanderthal-raptor and corvid. On the other hand, we confirm, using taphonomic data from three sites in Gibraltar (Gorham's, Vanguard and Ibex Caves), that the relationship involves active processing of raptors and corvids by Neanderthals for the purpose of wing feather removal. The temporal and geographical extent of the connection, along with the direct taphonomic evidence, establishes that Neanderthals systematically targeted these birds for purposes other than food."

Lo que, a grosso modo, viene a decir que han encontrado una relación entre la presencia de cuervos y rapaces por un lado, y de Neandertales, por otro, en los yacimientos. Y que además que los Neandertales procesaron las carcasas de esas aves para extraer las plumas de las alas, y no para alimentarse de ellas (al menos, no como motivo principal).

Los datos y los resultados 

Los investigadores comienzan su análisis a partir de una base de datos de 1699 sitios del Pleistoceno. Se trata de yacimientos de tipo arqueológico o paleontológico (es decir, estos últimos sólo con restos de animales) en los que han aparecido restos fósiles de aves.

Al analizar esa base de datos, se dan cuenta de que hay una correlación muy fuerte entre la cantidad y variedad de córvidos y rapaces y el tipo de yacimiento. En concreto, que en los sitios del Paleolítico medio y superior, y sobre todo en los de Paleolítico medio, la presencia de estos tipos de aves es más abundante y variada en cuanto a especies.  Incidentalmente, parece que además las especies de córvidos y rapaces más representadas tienen en su mayor parte las plumas de las alas de color negro.

Los datos también parecen señalar que la asociación se basa en dos grandes grupos de aves, que aparecen asociadas sistemáticamente a las ocupaciones humanas: el primero es el de las aves que carroñean los restos de animales, y el segundo el de aves que viven en medios rocosos y forman colonias. La relación, por tanto, y como afirman los autores, tiene una fuerte "señal ecológica" (se explica por la ecología de unas y otras especies).

Por otra parte, una cosa es documentar la asociación en los yacimientos de Neandertales y esas aves, y otra saber si hubo una captación y uso de las mismas, es decir si fueron cazadas por algún motivo. Para responder a eso, el análisis pasa a un nivel tafonómico y arqueozoológico, y se estudian los huesos de ave de los tres yacimientos clásicos de Neandertales de Gibraltar: Gorham's Cave, Vanguard Cave e Ibex Cave.
  
Los resultados de ese segundo nivel de estudio son coherentes entre los tres sitios y entre niveles dentro del mismo sitio: Señalan que los córvidos y rapaces fueron procesados por los Neandertales y que estos se centraron en extraer las plumas de las alas (usando herramientas de piedra afiladas), mientras que las evidencias de consumo alimenticio son muy secundarias.  

Marcas documentadas en el trabajo de Finlayson et al. (2012)

Por último, los investigadores se preguntan si se puede establecer una pauta más general, más allá de las cuevas de Gibraltar, para ese "comportamiento Neandertal" (el procesar córvidos y rapaces para obtener plumas, y no para obtener alimento). Su respuesta provisional sería afirmativa. Para ello, recuperan los trabajos de otros investigadores sobre Riparo Fumane (revisado en este mismo blog) y sobre Combre-Grenal y Les Fieux. Con estas evidencias, y un mapa que proponen con yacimientos arqueológicos y paleontológicos, concluyen que la obtención y uso de las plumas de ciertas aves sería un comportamiento generalizado entre las poblaciones neandertales del tramo final del Pleistoceno.    

Ilustración de M. Cutrona. Quando Neandertal aveva le penne, National Geographic Italia. 

A partir de esa constatación, y basándose fundamentalmente en paralelismos etnográficos y etnoarqueológicos, los autores proponen como explicación a la obtención de las plumas de córvidos y rapaces un uso simbólico de las mismas: Es decir, que serían usadas a modo de elementos de adorno corporal. 

Un poco de crítica y algunas ideas 

Dentro de que el trabajo es excelente en términos de planteamiento de investigación, metodología y resultados, hay varios aspectos que pueden matizarse o criticarse, cuestión que abordo como siempre con ánimo constructivo.

Lo primero que me parece "menos elegante" es la insistencia en señalar que los anteriores trabajos sobre el mismo tema sólo contaron con muestras muy limitadas, sólo pudieron documentar comportamientos que no pueden considerarse regulares o sistemáticos, etc. En concreto esta insistencia parece un poco sangrante en referencia a Riparo Fumane, donde Peresani et al. realmente "levantaron la liebre" respecto a la existencia de este tipo de comportamientos, por parte de las poblaciones neandertales, y donde desarrollaron y utilizaron de manera impecable una metodología de análisis tafonómico y arqueozoológico, y también unos razonamientos de inferencia científica, que son utilizados extensivamente por Finlayson et al. 

Atribuyo esta posible inflación de los méritos del presente trabajo (en perjuicio de otros anteriores) a las presiones, a veces excesivas, que tienen los investigadores de presentar siempre su trabajo como revolucionario, rompedor y pionero, para que sean publicadas con el mayor impacto. No tiene mayor importancia, en realidad, pero me parece necesario señalarlo. 

Además, llama la atención que después de marcar las limitaciones de otros trabajos, cuando se entra a responder la cuestión de si el uso de las plumas es un comportamiento extendido entre los Neandertales del final del Pleistoceno, lo que se hace es recurrir precisamente a citar y mostrar en un mapa la evidencia de Riparo Fumane, Combre Grenal y Les Fieux.  

Otro aspecto que se repite en varios puntos del texto, y que no comparto, es esta idea que aparece ya en el "abstract" o resumen: 

" ...is revolutionary as it assigns unprecedented cognitive abilities to these hominins."

Bueno, por una parte habría que preguntarse porqué recurren al termino "hominins" (que incluye por ejemplo al Paranthropus boisei) y no "humans" que sería más acertado tanto taxonómica como cronológicamente. Pero debates eruditos y de nomenclatura aparte, es más raro que se hable de "unprecedented cognitive abilities" para los Neandertales. La expresión "sin precedentes" no parece para nada correcta: Estan los precedentes chatelperronienses de Grotte du Renne y otros sitios, los uluzzienses de Grotta del Cavallo y otros sitios, los musterienses de Cueva de los Aviones y Cueva Anton, etc. 

Por último, me gustaría llamar a la reflexión sobre la identificación automática entre uso de plumas y comportamiento simbólico. 

Como los lectores habituales del blog saben bien, yo no soy en absoluto sospechoso de "hacer de menos" a las poblaciones neandertales en cuanto a sus capacidades cognitivas y de expresión simbólica. Al contrario, creo que existen evidencias firmes de la capacidad de crear elementos decorativos y simbólicos, sobre todo de adorno personal, entre esas poblaciones humanas del último tramo del Pleistoceno.   

Ahora bien, para este caso específico (el estudio de Finlayson et al.) no considero que se haya probado un uso simbólico de las plumas, y creo que se presupone ese uso, a consta de no entrar a considerar otras posibilidades.

No digo que un uso simbólico no sea posible, o incluso probable, sólo pienso que otros muchos usos posibles de las plumas están atestiguados por la etnografía, la etnoarqueología y la historia de los llamados "pueblos primitivos" actuales y del pasado reciente. Y esos usos no han sido suficientemente considerados. 

Me gustaría mostrar algunos ejemplos. En primer lugar está el uso que se ha dado, en muchas sociedades tradicionales, a las plumas como reclamos de pesca, por ejemplo en las islas de Oceanía: 

Figura en M. Intoh y M. Eda (2008)

El uso de estos reclamos de plumas, que por cierto ha evolucionado en algunas de las técnicas modernas de pesca, se atestigua también entre las sociedades nativas americanas del Noroeste y California. 

Otro posible uso de las plumas relacionado con la pesca es la utilización de las cañas o cálamos como parte de palangres o aparejos de pesca tradicionales, atestiguado entre los Numianut de Alaska (Spearman 2005). 

Un uso bastante conocido de las plumas es su utilización como pinceles, por ejemplo entre los nativos americanos Kiowa de las grandes llanuras, quienes usaban para pintar plumas de águila y halcón.

Y, por último, está una posibilidad a considerar y que ya apunté en un post anterior, y es el uso de las plumas como elementos de estabilización del vuelo en armas de proyectil. Para ese uso particular parece razonable excluir las flechas disparadas con arco y las jabalinas lanzadas con propulsor (que son tecnologías desconocidas en el Paleolítico medio). Eso deja las flechas y dardos arrojados a mano, para lo que hay numerosos ejemplos etnográficos e históricos:

Dardos barit tradicionales de los Kashi 

Flecha de mano ceremonial (fabricada por C. Bitsui, artesano navajo). 
Fuente: Alltribes.com.


Javalina o "flecha de mano" (S. XV). 
Fuente: FireStryker Living History Forum.


"Flecha de mano" o Uchine originaria del Japón feudal. 
Fuente: PaleoPlanet Forums. 

Bibliografia adicional

d’Errico, F., Borgia, V. y Ronchitelli, A. (2012): "Uluzzian bone technology and its implications for the origin of behavioural modernity", Quaternary International, v. 259, nº 9, pp. 59-71.

Intoh, M y Eda, M. (2008): "A Zooarchaeological and Ethnographic Study of Frigatebird Remains from Tobi Island in Micronesia". People and Cutlrue in Oceania nº 24, pp. 67-79.

Morin, E. y Laroulandie, V. (2012): "Presumed Symbolic Use of Diurnal Raptors by Neanderthals" PLOS one v. 7 nº 3: e32856. 

Peresani, M., Fiore, I., Gala, M., Romandini, M. y Tagliacozzo, A. (2011): "Late Neandertals and the intentional removal of feathers as evidenced from bird bone taphonomy at Fumane Cave 44 ky B.P., Italy" PNAS published ahead of print February 22, 2011.

Spearman, G. (2005): Into the Headwaters: A Nunamuit Ethnography of Fishing. Final Report for FIS.

Zilhao, J. (2007): "The Emergence of Ornaments and Art: An Archaeological Perspective on the Origins of “Behavioral Modernity”" Journal of Archaeological Research v. 15 nº 1, pp. 1-54.

Zilhão, J., Angelucci, D. E., Badal-García, E., d’Errico, F., Daniel, F., Dayet, L., Douka, K., Higham, T. F. G., Martínez-Sánchez, M. J., Montes-Bernárdez, R., Murcia-Mascarós, S., Pérez-Sirvent, C., Roldán-García, C., Vanhaeren, M., Villaverde, V., Wood, R., y Zapata, J. (2010): "Symbolic use of marine shells and mineral pigments by Iberian Neandertals" PNAS published ahead of print January 11, 2010.

Referencia de Research Blogging

Finlayson C, Brown K, Blasco R, Rosell J, Negro JJ, Bortolotti GR, Finlayson G, Sánchez Marco A, Giles Pacheco F, Rodríguez Vidal J, Carrión JS, Fa DA, & Rodríguez Llanes JM (2012). Birds of a feather: neanderthal exploitation of raptors and corvids. PloS one, 7 (9) PMID: 23029321

viernes, 14 de septiembre de 2012

Neandertal, de Roudier (reseña del cómic)



Emmanuel Roudier es un autor de cómic francés, y un verdadero experto en Prehistoria paleolítica. Entre sus obras están Vo’Houna, Ao le Petit Neandertal, y la que es probablemente su obra cumbre: "Neandertal", una epopeya en tres partes sobre esa otra humanidad pleistocena. 

En estos momentos, Roudier ultima la publicación de "La Guerre du Feu", adaptación de la conocida novela del mismo nombre, que dio lugar a la película "En Busca del Fuego". También es, en fin, el autor de un juego de rol de mesa sobre el Cuaternario llamado Würm, premiado con el Grog d’Or que concede el "fandom" francés.

Hace unos meses, Norma publicó en castellano el "Neandertal" de Roudier, y finalmente, he logrado sacar algo de tiempo para escribir la reseña del cómic.


La edición

La edición es castellano es de tipo "integral" u obra completa. Un volumen de tapa dura (cartoné), en formato 19x26 y con 168 páginas en un papel de primera calidad. En una valoración general, creo que se trata de una excelente versión de la obra original.  

Arte gráfico

El dibujo, entintado y color son precisos, estéticos y delicados. Se nota que sus cómics son obras completamente vocacionales, que realiza con minucioso cuidado y dedicación.  Los rostros de sus personajes son sumamente expresivos, muy humanos, y además los individualiza con gran maestría. Las expresiones corporales y la captura del movimiento son correctas (aunque quizás esos no son sus mayores fuertes).  Pero donde realmente se despega de otros autores es en la espectacularidad de sus paisajes y panorámicas, y en las escenas de fauna salvaje (bueno, siendo del Pleistoceno, de fauna sin más).

La historia

El argumento de "Neandertal" no nos sorprende por su gran originalidad. Lo que hace es unir dos aspectos muy conocidos de la literatura: Una tragedia clásica al estilo shakesperiano,  con resonancias de Hamlet, con el clásico viaje del héroe/antihéroe (uno de los grandes estereotipos de la ficción contemporánea).  Dicho esto, lo cierto es que esos temas tan habituales están resueltos con oficio narrativo y algunos momentos sorprendentes.

Los personajes son muy humanos, con personalidades individuales, detalladas, y motivaciones bien construidas. Además de la aventura, la tragedia de tintes clásicos, y la importancia del mundo natural, el cómic también tiene toques de humor y momentos entrañables que te permiten identificarte un poco mejor con los personajes y sus vivencias.

La recreación histórica

"Neandertal" es una obra de ficción, pero también una recreación de la vida de esa otra humanidad en el final del Pleistoceno.  En ese sentido, es posible juzgar hasta qué punto Roudier es fiel a los conocimientos científicos actuales. La respuesta más general  sería que es muy fiel, pero a la vez bastante atrevido y creativo.

El detalle de los conocimientos del autor sobre la prehistoria en general, y sobre los Neandertales y el Musteriense en particular, es impresionante. Para un prehistoriador, es un auténtico placer ir leyendo el tomo y observando con detalle las viñetas, reconociendo decenas de pequeños aspectos tomados de artículos científicos, monografías, informes de excavación y otras formas de difusión y divulgación de arqueólogos y paleontólogos.

Desde las escenas de fauna, hasta la talla lítica, el uso de plantas y pigmentos minerales, el trabajo de la piel y la madera, muy pocas cosas se pueden ver como inventadas, improvisadas o simplemente deducidas por Roudier. Al contrario, están documentadas.


Por otro lado, cuando digo que es bastante atrevido y creativo,  me refiero a que rellena los (inevitablemente grandes) huecos de la información arqueológica con lo que la etnografía y la antropología cultural nos cuentan de las sociedades de cazadores-recolectores del pasado reciente, como los bosquímanos, los aborígenes australianos, los nativos americanos, etc.

En ese sentido, Roudier opta por una visión concreta de esa humanidad neandertal: asume que en los aspectos cognitivos e intelectuales más básicos, fueron  indistinguibles o enormemente similares a nosotros mismos (un planteamiento que comparto por completo).

Eso le lleva a plantear que, mientras el registro arqueológico no lo contradiga –y no lo hace- es legítimo asumir que los comportamientos elementales, la organización grupal, el lenguaje, la interacción de los distintos clanes, y otros elementos (etnicidad, expresión simbólica) debieron responder a los mismos patrones que los que se documentan en cualquier otra sociedad de cazadores-recolectores.  

A partir de ese razonamiento general, y al entrar en detalles concretos sobre el vestido, la decoración corporal, el tamaño de los grupos, etc, está claro que a veces presenta unas realidades que no están probadas por completo por la arqueología. Pero también hay que recordar que es una obra de ficción histórica.

Dentro de mi admiración generalizada por como se presenta en el cómic "lo que sabemos sobre los Neandertales", hay un aspecto concreto que quizás no comparto:  cómo aborda Roudier la cuestión del canibalismo: Lo limita a un grupo aislado de “devoradores de hombres”, temido y rehuido por el resto de los clanes. Parece que se opta por una solución bastante "fácil" para un tema complicado.

Pero de todas formas, entiendo que las necesidades narrativas y el carácter de la obra (sobre todo como un “viaje del héroe”) hacen apropiada esa elección.

Balance

En resumen, una obra fantástica y un verdadero “must have” para los que sean aficionados a los comics y tengan algún interés en la Prehistoria.

Las razones del título y del blog, o ¿Por qué sigue siendo un timo?

           
Estaba discutiendo sobre cuestiones muy interesantes de Prehistoria con otro blogero (Maju, autor de un blog en inglés), cuando me ha venido a preguntar, más o menos, porqué elegí y porqué mantengo el nombre "El Neandertal Tonto ¡Qué Timo", para el blog.

Él lo planteaba como una crítica, aunque constructiva. Su argumentación, grosso modo, era que el título denota una actitud "contraria" muy específica: dirigida contra un tipo de modelo explicativo del Paleolítico, y contra ciertos estudios sobre las sociedades neandertales, que en parte han sido superados.

Es una pregunta y una crítica legítima, y me ha parecido interesante explicar lo que pienso al respecto, no sólo en el marco de la discusión que manteníamos, sino también en el blog, dado el carácter de la cuestión.

Bien, respecto a la "actitud contraria", de hecho es así. Creo que es legítimo y recomendable señalar de manera clara y frontal falsos tópicos, lugares comunes, o concepto erróneos en cualquier disciplina científica, y por tanto también en la arqueología prehistórica.

Esta actitud consciente se refleja en el párrafo descriptivo que aparece justo debajo del título. De hecho, no lo redacté como una introducción tópica o irrelevante para la página, sino que las tres partes del mismo recogen los principios básicos de lo que quería (y sigo queriendo) conseguir con este blog. 

Veámoslo en detalle:  

Primera idea: La imagen del Neandertal bruto es un tópico extendido más allá de las disciplinas científicas.

Mucho más allá. De hecho, fuera de nuestro especializado campo de la arqueología y la antropología, en el "mundo real", la idea de que Neandertal es sinónimo de estúpido, violento o subdesarrollado está presente en todos los niveles de la sociedad y la cultura. De hecho, es uno de los falsos tópicos sobre el pasado más y mejor establecidos en las sociedades occidentales contemporáneas. Está al nivel del "eslabón perdido" o lugares comunes similares.

Es cierto que hemos logrado cambiar bastante (con gran esfuerzo, y sólo en los últimos años) los modelos sobre las sociedades Neandertales, dentro de la comunidad investigadora. Pero fuera de ella sigue existiendo una realidad bastante desoladora: Basta hacer búsquedas de la palabra "Neandertal" o "Neanderthal" en Twitter, por ejemplo, para comprobar que una inmensa mayoría de personas lo usa como insulto o término denigratorio. 

Segunda idea: Esa visión no se basa en evidencias: es fruto de viejas inercias en la investigación y de modelos simplistas sobre el Homo sapiens y la desaparición de los Neandertales.

Esto lo pienso hoy como el día que empecé con el blog. Y mi convencimiento no se cimenta en sentimientos o simples afinidades. Es fruto de una percepción (crítica, positivista, autocrítica, escéptica y siempre abierta a reconsideración) de una realidad arqueológica e historiográfica, objeto de estudio científico por mi parte (junto con  muchísimos otros colegas de profesión). Humildemente, creo que conozco con profundidad el tema. De hecho, creo que he ido mejorando poco a poco con el tiempo, y sé bastante más ahora que cuando empecé con esta aventura.

Además, aunque hoy hayamos logrado cambiar el paradigma científico sobre los Neandertales, y los modelos para explicar sus sociedades, lo cierto es que aún queda muchísimo que hacer en ese sentido. 

Por una parte, aun quedan investigadores y escuelas o lineas de investigación que (de un modo bastante refractario, a mi entender) siguen teniendo serios problemas para considerar a las sociedades neandertales como cazadores-recolectores pleistocenos, típicamente humanos. Pero eso es lo que son, independientemente de si se adscriben al taxón del H. sapiens o a otro distinto.

En fin, esos investigadores siguen proponiendo periódicamente modelos que arrastran viejas inercias y lugares comunes. Y creo que hay que seguir criticando y discutiendo esas cuestiones, siempre de forma veraz y honesta, por supuesto.

Además, hay algunas formulaciones típicas de aquellos modelos de las incapacidades neandertales que todavía siguen muy vivas en artículos y trabajos de gran impacto científico, y que creo que vale la pena seguir criticando. Por ejemplo, el "doble rasero", al que dediqué el tercer post publicado en este blog: "No-win scenario" para los Neandertales, hace hoy tres años y tres días.

Tercera idea: Aquí recogeremos las evidencias científicas que existen, y las que se vayan publicando, sobre los modos de vida y la cultura de los Neandertales.

Esta idea es para mí la más importante, y ha sido siempre la piedra angular de los contenidos, desde mi punto de vista.

Implica principalmente no "ir a lo fácil", no modificar ni seleccionar la información, no generar ni alimentar titulares de prensa amarilla, ni tampoco construir otros "tópicos" o "fetiches explicativos" que sustituyan a aquellos que no comparto.

Al contrario, se trata de aportar, explicar, detallar, repetir si es necesario (y las veces que sea necesario), y nunca vulgarizar ni simplificar en exceso. Para, en último término, comunicar el contenido científico y las evidencias arqueológicas sobre las sociedades neandertales. Ni más, ni menos. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Las estrategias de caza de los Neandertales IV: Renos, movilidad y el Musteriense Quina de Jonzac


ResearchBlogging.org

Para este post he preparado la revisión de un artículo "en prensa", pero ya disponible en linea, del Journal of Human Evolution. El trabajo, de Laura Niven y colegas,  aborda varios aspectos de las estrategias de caza, y en general, de subsistencia, de las poblaciones neandertales del Oeste de Francia, en un momento relativamente tardío del Paleolítico medio (OIS 4).

El título del artículo es Neandertal mobility and large-game hunting: The explotation of reindeer during the Quina Mousterian at Chez-Pinaud Jonzac (Charente-Maritime, France), y está disponible en linea en ScienceDirect, aunque es de pago/suscripción.

El sitio de Jonzac (casi de memoria)

Curiosamente, conozco desde hace años el sitio de Chez- Pinaud Jonzac a través de la bibliografía sobre sus importantes niveles de Paleolítico medio, sus industrias líticas de tipo Quina, y la abundante presencia de útiles en hueso (retocadores).

Retocador en metatarso de reno (Figura 10 en L. Niven y otros, 2012)

Por desgracia, no he podido visitarlo todavía en persona,  pero a pesar de ello me siento capaz de hacer una descripción "general-bibliográfica" casi de memoria: Jonzac tiene una potente secuencia estratigráfica de Paleolítico medio (Musteriense), con niveles claros y bien ordenados, y separados por estratos estériles desde el punto de vista arqueológico.

Vista de Jonzac en la campaña de 2004 (Foto 3 en informe J. Jaubert y otros, 2011)  

En sus niveles más antiguos (que tampoco lo son tanto, ya que la secuencia se atribuye a los OIS 4 y 3), y empezando en el 22, dominan las industrias líticas de raederas con retoque Quina. Este es un tipo de retoque sobre lascas espesas, que da al filo un aspecto escamoso y escaleriforme. También hay abundantes retocadores en hueso, que se asocian a ese tipo de trabajos, de retocar lascas.

Por otro lado, en los niveles más recientes, a partir del nivel 8, hay una industria de denticulados con presencia de talla Levallois, seguida de un Musteriense de Tradición Achelense; y finalmente algunas evidencias aisladas de Auriñaciense, en la última parte de la estratigrafía.  

Además de los estudios de industria lítica y el artículo que nos ocupa ahora, sobre Jonzac se han publicado otros estudios muy interesantes: Estudios que abordan la dieta neandertal a partir de los isótopos, o trabajos sobre los movimientos migratorios de sus presas (renos). Ese último, en concreto, ya lo revisé hace tiempo en otro post del blog: Estroncio, renos viajeros y cacerías por interceptación.

Al grano: un breve resumen del contenido del trabajo

El artículo que voy a revisar presenta en concreto el estudio detallado de una parte de la fauna del nivel 22 del yacimiento, los renos. Esa es la principal especie animal cazada y consumida por los Neandertales, cazadores-recolectores que habitaron aquella zona y dejaron restos de sus campamentos en el nivel 22.

Reno (Rangifer tarandus). Foto: Alexandre Buisse, 2007. 

En este punto, un brevísimo repaso a las características del reno: es un cérvido de clima frío, con cuernas en ambos sexos, que se renuevan anualmente. Tienen un comportamiento migratorio que se caracteriza por importantes desplazamientos anuales hacia zonas más templadas en otoño y de regreso en primavera. En esos desplazamientos se forman grandes rebaños, sobre todo en la migración de primavera, en que pueden ser de hasta medio millón de animales y desplazarse miles de kilómetros.


Se cree que las poblaciones del final del Pleistoceno compartían en general estos rasgos de las actuales, y que su rango de hábitat descendía en latitud (esto es, hacia el Sur) en los momentos fríos de los periodos glaciares. Por eso, en territorios como la actual Francia, la presencia de gran cantidad de renos se asocia con momentos de avance glaciar.

Rebaño de renos (Foto: Cameron Hayne, 1978)

En Jonzac, los fragmentos de hueso de reno identificados como tales son casi dos mil "items", lo que hace que dominen la muestra de fauna de manera clara (los siguientes en importancia son los restos de caballo -algo más de 200- y de gran bovido -algo más de 150). Contando partes del esqueleto únicas de distintos individuos, se calcula que el Número Mínimo de Individuos sería de 18 (aunque probablemente se trata de los restos de bastantes más animales)

Los autores han estudiado varios aspectos de esos restos de reno, para reconstruir la subsistencia y las estrategias de caza de los Neandertales: La distribución de edad y sexo de los animales; la estación del año en que fueron abatidos; las partes del animal (extremidades, tronco, etc) que están presentes y en qué frecuencia; y las evidencias de procesado de las carcasas animales por parte de los cazadores-recolectores de Jonzac.

Sexo, edad y estación de la muerte  

La proporción de sexos en los renos cazados se calcula en este estudio a partir de las medidas de los huesos identificados, en base al dimorfismo sexual de los individuos (las diferencias, sobre todo de tamaño, entre machos y hembras).  La conclusión de varios análisis complementarios es que la muestra de Jonzac parece tener una proporción equilibrada de ambos sexos, sin un sesgo fuerte en ninguno de los dos sentidos.

En cuanto a la edad y la estación de la muerte, ambos aspectos siguen la misma lógica de estudio: Analizar el crecimiento de huesos y dientes y el momento en que se interrumpe (esqueletocronología), para calcular la edad del animal en el momento de su muerte. Y en algunos casos (gracias a lo específico del crecimiento dental), también la estación del año en que murió.

Estas técnicas muestran que, en lineas generales, se cazaron sobre todo ejemplares adultos de más de tres años de edad, y que fueron abatidos en la estación fría: desde finales del otoño , y sobre todo en invierno.

Partes del esqueleto y transporte de carcasas

En cuanto a las partes del esqueleto presentes (extremidades, tronco, cráneo...) los análisis sugieren algo de sesgo por la desaparición de los huesos menos densos (son más vulnerables a los agentes naturales, como la alteración química de los sedimentos, la escorrentía de agua, etc...).

Por el contrario, no parece haber una aportación diferencial de partes del animal con mayor valor alimenticio (p. e. la mitades superiores de las extremidades). Y hay detalles que apuntan a que se pudieron llevar carcasas completas o casi completas. En particular, la presencia de casi todos los huesos del esqueleto (aunque en distintas proporciones), y el hecho de que se encontraron algunos elementos anatómicos en conexión, es decir, no desarticulados.

Evidencias del procesado

Según explican los autores, los restos de reno de Jonzac presentan evidencias extensivas de procesado de tipo "carnicería" (para despiezar, aprovechar la carne, el tuétano de los huesos, etc).

Un 22% de los huesos presenta huellas de corte, y esos restos se distribuyen entre todas las partes del esqueleto. Las huellas de corte reflejan trabajos de despellejado, despiezado y descarnado. Después de esas tareas, se produce una fragmentación en fresco de los huesos, bastante intensa, que los reduce a esquirlas de un tamaño pequeño o mediano.

Esa fragmentación en fresco se realiza con útiles masivos, que dejan distintos tipos de marcas de percusión en los huesos (pero sobre todo, huellas de impactos y fracturas en fresco). Los autores lo interpretan como una actividad llevada a cabo para obtener el tuétano del interior los huesos largos.

Estructura tipo y partes de un hueso largo de extremidad

Por último, hay muy pocas evidencias de combustión en los restos óseos, y en general pocas evidencias que estructuras o episodios de combustión importantes en el nivel 22 en su conjunto.

Mención aparte merecen los 81 retocadores de hueso de reno, hallados en el nivel. Casi todos son esquirlas de la parte más densa de la caña (diáfisis) de distintos huesos de las extremidades. Se utilizaron en trabajos de percusión, para retocar con ellos los útiles líticos (que son, sobre todo, raederas Quina).

Síntesis y conclusiones de los autores

Los autores explican que, según su interpretación de los datos, "durante el Musteriense Quina" (...during the Quina Mousterian...) Jonzac fue un lugar donde se llevó a cabo el procesado de renos cazados en eventos independientes de carácter estacional. Se abatieron animales adultos (..prime-adults...) machos y hembras, sin que se pueda saber si el objetivo eran rebaños mixtos, que reunían animales de ambos sexos, o si se cazaban alternativamente rebaños de machos y de hembras.

La ausencia de evidencias importantes de fuego sugiere que los Neandertales no lo usaron en Jonzac, al menos de manera intensiva, para procesar (i.e. cocinar) los recursos cárnicos.  Además, para los autores la falta de presencia de rastros de fuego y estructuras de combustión apunta a un escenario en el que los Neandertales ocuparon el sitio por periodos muy cortos, dentro de estrategias de una movilidad muy grande de los grupos. Esto estaría en consonancia con la interpretación que le dan a las industrias líticas de tipo Quina, que se basan en útiles de gran durabilidad y posibilidad de reciclado, y de fácil transporte.

Por otro lado, no creen que se pueda hablar de una caza específica de grandes manadas, ya que consideran que los restos pueden provenir de eventos individuales de caza de renos, coincidiendo con los momentos en que son más abundantes en el medio. Y tampoco consideran que haya una especialización en el reno, ya que hay otros grandes ungulados presentes en la muestra. Del mismo modo, tampoco creen que se pueda hablar de un papel especializado de la ocupación, por similares motivos.

Elementos de crítica y algunas alternativas

Estamos ante un trabajo metodológicamente muy sólido, y con una aplicación impecable de las técnicas de análisis arqueozoológico y paleontológico a los restos de reno de Jonzac, nivel 22. En ese sentido, sólo puedo decir que es un gran trabajo y plenamente recomendable para cualquiera interesado en este tipo de estudios.

Sin embargo, tengo más problemas a la hora de aceptar la parte de síntesis general e interpretación que hacen los autores. Creo que, en parte, son demasiado "conservadores", en el sentido de que no se deciden a buscar o contrastar los rasgos de complejidad y planificación (en las actividades de caza) de los Neandertales de Jonzac. Al menos a mi esos rasgos me parecen mucho más evidentes de lo que leo en sus conclusiones finales.

En el centro del problema, a mi entender, está la cuestión del tipo de cacería que se presenta como el más plausible. Los autores se decantan por esos eventos individuales de los que hablabamos antes. Pero tal y como yo lo veo, hay muchos elementos que apuntarían a cacerías masivas por interceptación de grandes rebaños de renos:

  • La estacionalidad de la muerte en los animales cazados, que reflejaría las migraciones del otoño y se alargaría hasta algo entrado el invierno (periodos cuando los rebaños están bastante agregados). 
  • La presencia tanto de machos como de hembras, sin un sesgo hacia ninguno de los sexos, que podría apuntar a lo mismo que el punto anterior.
  • La gran abundancia absoluta de los restos de reno en el yacimiento, formando auténticos "lechos" de fragmentos y más fragmentos de hueso depositados en un espacio de tiempo relativamente corto (en términos tafonómicos).
  • La presencia de elementos de descarte completos (las patas aún articuladas) y la poca presencia del fuego, elementos esperables de un lugar de despiece primario de un número importante de presas procesadas por los Neandertales.

Además, hay otro trabajo sobre Jonzac (que comparte casi todos los autores con el que nos ocupa) centrado en estudiar los movimientos estacionales de los renos, a partir del ritmo de acumulación de estroncio en sus huesos (revisado aquí). Y ese trabajo concluyó que: es probable que tres renos distintos cazados en el nivel 22 de Jonzac perteneciesen al mismo rebaño migratorio  -o, como alternativa, que perteneciesen a distintos rebaños migratorios que siguieron exactamente las mismas rutas.

Creo que los autores tienen problemas para concebir el escenario de la caza masiva por interceptación (que a mi me parece bastante razonable) porque se limitan a cierta interpretación de la ausencia del fuego en el nivel 22,  como elemento importante en la explicación del sitio. De ello se deriva un argumento "a la contra": Para ellos esa ausencia de fuego significa que no se procesó la carne para su conservación, y por lo tanto no sería lógico que se hicieran grandes cacerías -pues, aunque se abatieran varios o muchos renos, no se aprovecharía la carne de los mismos.

Sin embargo, es perfectamente posible pensar en agregaciones periódicas de grupos neandertales lo suficientemente  grandes para organizar cacerías masivas por interceptación, y también para aprovechar una parte importante de los recursos obtenidos, sin conservarlos (y por tanto, la sobre-abundancia se reflejaría en una sub-explotación de las carcasas, como parecen sugerir los elementos de descarte).

Ese tipo de agregaciones han sido propuestas, precisamente, para el Paleolítico medio asociado a Neandertales por B. Hayden (2012), un tema que ya hemos comentado también aquí.

Por último, me dejo en el tintero algunos comentarios sobre el Musteriense tipo Quina, y la atribución cronológica estricta que hacen los autores para estas industrias, pero no querría tampoco dar la impresión de que es un mal trabajo o que no tiene puntos positivos. De hecho, creo que es al contrario, que el trabajo es excelente desde un punto de vista del trabajo de laboratorio y la arqueometría, fallando sólo a la hora de considerar y valorar otras posibilidades. que también explicarían las evidencias presentadas.

Bibliografía adicional

Britton, K., Grimes, V., Niven, L., E. Steele, T., McPherron, S., Soressi, M., E. Kelly, T., Jaubert, J., Hublin, J-J., P. Richards, M. (2011): "Strontium isotope evidence for migration in late Pleistocene Rangifer: Implications for Neanderthal hunting strategies at the Middle Palaeolithic site of Jonzac, France", Journal of Human Evolution, v. 61, nº 2, pp. 176-185.

Jaubert J., Hublin J.-J., McPherron S., Soressi M., Bordes J.-G., Claud E., Cochard D., Delagnes A., Mallye J.-B., Michel A., Niclot M., Niven L., Park S.-J., Rendu W., Richter D., Roussel M., Steele Th., Texier J.-P., Thiébaut C. (2008):  Paléolithique moyen récent et Paléolithique supérieur ancien à Jonzac (Charente-Maritime) premiers résultats des campagnes 2004-2006, en J. Jaubert, J.-G. Bordes, I. Ortega (Ed.) "Les sociétés Paléolithiques d'un grand Sud-Ouest: nouveaux gisements, nouvelles méthodes, nouveaux résultats", Actes des journées décentralisées de la SPF des 24-25 nov. 2006, Mémoire 47 SPF, 370 pp.

Richards, M. P., Taylor, G., Steele, T., McPherron, S. P., Soressi, M., Jaubert, J., Orschiedt, J., Mallye, J. B., Rendu, W., Hublin, J.-J. (2008): "Isotopic dietary analysis of a Neanderthal and associated fauna from the site of Jonzac (Charente-Maritime), France", Journal of Human Evolution, v. 55, nº 1, pp. 179-185.

Referencia de Research Blogging   

Niven L, Steele TE, Rendu W, Mallye JB, McPherron SP, Soressi M, Jaubert J, & Hublin JJ (2012). Neandertal mobility and large-game hunting: The exploitation of reindeer during the Quina Mousterian at Chez-Pinaud Jonzac (Charente-Maritime, France). Journal of human evolution, 63 (4), 624-35 PMID: 22951376

lunes, 27 de agosto de 2012

Posible evidencia de división sexual del trabajo entre los Neandertales

                             
En una reciente reunión científica, de la Sociedad de Paleoantropología (en Memphis, Tennessee), se presentó una comunicación en formato poster, que he podido encontrar a través de Google Académico y es francamente interesante. 

Se trata de un trabajo mayoritariamente español, en el que dan cuenta del estudio de ciertas modificaciones de los dientes de los Neandertales de El Sidrón (Asturias). A partir de sus resultados, los autores proponen la existencia de formas de división sexual del trabajo, en las poblaciones neandertales.

Sí, puede sonar un poco raro, a priori. Pero, si se siguen sus razonamientos, tiene bastante sentido.

Los investigadores no toman en consideración todos los rasgos o modificaciones que pueden haber en los dientes, sino que se centran en lo que llaman rasgos "paramasticatorios" o "no-masticatorios". Se refieren a marcas, desgastes y estrías que tienen que ver con actividades culturales en un sentido material. Por ejemplo, de gestión de los recursos animales, vegetales, etc.

En concreto, las marcas que estudian son "estrías culturales" y "esmaltes desconchados", y lo hacen en un total de seis individuos (tres masculinos y tres femeninos) de El Sidrón.

De esos dos tipos de huellas, finalmente la presencia de "esmaltes desconchados" no se consideró significativa (con validez estadística), pero el análisis de las "estrías culturales" dió mejores resultados.

Esas estrías culturales se forman por el roce de instrumentos líticos (p.e. de sílex) con los dientes, y según S. Molnar (1972) están relacionados con distintos mecanismos de "sujetar y cortar". En concreto estaríamos hablando de sujetar con los dientes, y cortar con un instrumento afilado en la mano.

Volviendo al estudio en sí, los autores han medido las micro-estrías en los dientes de los seis individuos, con el resultado de que:

  1. En general las estrías microscópicas tienen la misma anchura entre los distintos casos, sin diferencias estadísticamente significativas entre ellos ni entre varones y hembras.
  2. Pero por el contrario, la longitud de las estrías si que presenta diferencias, que son estadísticamente significativas, entre las mujeres y los hombres neandertales. En concreto, las estrías en los dientes de las mujeres son sistemáticamente más largas. 

De estos datos, los autores deducen que la diferencia se debe a las tareas realizadas por unas y otros, que fueron distintas. Y es por eso que, a partir del patrón de los resultados, propongan que las estrías están documentando algún tipo de división sexual del trabajo.

Pero, con acertada prudencia (en mi opinión, y dado lo limitado de la información), no apuntan ni sugieren -por el momento- qué tipo de división sexual del trabajo podría ser.

En el marco más general de las investigaciones, este trabajo se suma a las propuestas de varios autores, sobre la posibilidad e hipotéticas evidencias de división (o no) sexual del trabajo en las poblaciones neandertales.

En este blog he tocado esa cuestión en la revisión de algunos artículos, en los siguientes posts: 


En fin, se trata de un tema fascinante, e importante para entender a esos grupos humanos, pero de enorme dificultad para ser investigado. Sobre todo, por lo alejado en el tiempo de estas sociedades humanas, y también por las limitaciones del registro arqueológico.

Por ello, trabajos como el que hemos visto son de gran interés, ya que abren nuevas ideas y perspectivas sobre cómo abordar la cuestión. Por último, a modo de crítica constructiva, señalar que con toda seguridad, una muestra de seis individuos de ambos sexos es, aunque valiosa, enormemente limitada y aún poco significativa. Pero, del mismo modo, creo que al ampliar este tipo de estudios a otros Neandertales (y en general a otros miembros antiguos del género Homo), se podrán conseguir resultados todavía más interesantes.

Referencia

Estalrrich, A., A. Rosas, R. Huguet, A. Garica-Tabernero, M. Bastir, S. Garcia-Vargas and M. de la Rasilla: "Evidence for non-foraging sexual division of labor in Neandertals from the El Sidron site (Asturias, Spain)", comunicación tipo poster,  Paleoanthropology Society 2012 Annual Meeting (Memphis, Tennessee).

Bibliografía adicional

Molnar S. (1972): "Tooth wear and culture: A survey of tooth functions among some prehistoric populations", Current Anthropology, nº 13, pp. 511–525.

d’Incau, E., Couture, C., Maureille, B. (2012): "Human tooth wear in the past and the present: Tribological mechanisms, scoring systems, dental and skeletal compensations", Archives of Oral Biology, v. 57, nº 3, pp. 214-229.


lunes, 6 de agosto de 2012

Neandertales, primeros "humanos modernos" y jinetes de rodeo

ResearchBlogging.org

Unas breves coordenadas para situarse...

El título de este post no es más que la traducción al castellano del último trabajo de Erik Trinkaus, publicado en el Journal of Archeological Science (de hecho, se trata de una corrected proof). En ese artículo se deja bien claro que la caza "cuerpo a cuerpo" de grandes herbívoros ya no es una explicación válida para los traumatismos detectados en los huesos neandertales. Y lo dice, precisamente, el autor que primero propuso y defendió esa hipótesis, lo cual, al menos, dice bastante sobre su honestidad.

Lo cierto es que "desdecirse" o corregirse a uno mismo, no es algo que se vea muy habitualmente en nuestros campos del conocimiento. Es normal y esperable que el estudio de nuevas evidencias supere nuestras antiguas visiones y modelos; y sin embargo, aunque estos casos de auto-correcciones se dan, no son todo lo habituales que deberían.

...y vamos al tema.

Volviendo al trabajo al que me refería, la cuestión comienza en 1995, cuando E. Trinkaus y T. Berger estudiaron los patrones de trauma óseo en los esqueletos neandertales conocidos, y propusieron una posible hipótesis explicativa: que esos humanos cazaban grandes ungulados "cuerpo a cuerpo". 

Las evidencias principales eran de tipo directo: las heridas óseas se concentraban en cabeza y brazos, y en general en la mitad superior del cuerpo, mientras que había pocas en la parte inferior, lo que es un patrón similar al de los traumas sufridos por los jinetes de rodeo actuales. Y también había evidencias indirectas: Las armas de caza que se proponían y conocían entonces, para los Neandertales, eran pesadas picas para utilizar cuerpo a cuerpo, tanto con punta de piedra como íntegramente de madera.

Sin embargo, pasados 17 años de esa propuesta, que ha sido utilizada en muchos modelos sobre la desaparición de las poblaciones Neandertales, este investigador veterano y bastante "directo", sin embargo, no tiene ningún problema en admitir que:

"Moreover, subsequent analyses of later Pleistocene human paleobiology and Paleolithic archeology indicate that it needs to be further qualified if not simply retracted"

En este nuevo trabajo Trinkaus compara los datos de su artículo original (con T. Berger) con los de Humanos Anatómicamente Modernos del Paleolítico superior inicial, que en 1995 no estaban disponibles y ahora sí.

Su conclusión es que, en términos estadísticos, no hay una diferencia significativa entre la distribución del trauma en unos y en otros, por lo que no se puede deducir que recibieran heridas de forma muy diferente, al menos con esas evidencias. Esto es importante porque deja claro un punto muy discutido en los últimos años: Si la caza de ungulados era o no más peligrosa para los Neandertales que para los primeros "humanos modernos". La evidencia, revisada, dice que no.

Mención aparte merece la reflexión de Trinkaus en cuanto a los datos disponibles sobre el armamento de caza de los Neandertales. Frente a la visión de 1995, en la que se afirmaba que usaban sólo armas pesadas de cuerpo a cuerpo, los trabajos recientes (como el que hemos revisado aquí de T. Lazuén, 2012) le permiten afirmar que:

"Yet, the analyses  have also documented sufficient quantities of projectiles, many with impact fractures, to have permited routine hunting at safe distance".

Es decir, que los Neandertales cazaban con armas de proyectil en el Paleolítico medio, al contrario de lo que se ha venido afirmando por otros autores.

¿Y ahora qué?

Por útimo, Trinkaus se ve en la necesidad de proponer una explicación alternativa para el patrón de traumatismos óseos del Paleolítico, ahora tanto de los Neandertales como de los primeros "humanos modernos", cuyos datos -como hemos visto- ya están disponibles. Para ello propone un modelo de múltiples factores, entre ellos:
  • La caza ocasional de grandes ungulados por emboscada (la hipotesis original del "cuerpo a cuerpo", pero reducida).
  • La sobredimensión de los traumas craneales como sesgo: A menudo los traumas en el esqueleto craneal pueden no corresponderse con daños realmente graves.
  • La movilidad como sesgo: Los individuos (Neandertales o "modernos") que recibieron lesiones graves en las piernas y no llegaron a un abrigo o cueva, fueron abandonados en el camino, al ser sistemas económico-sociales en los que la supervivencia del grupo se basa en la movilidad del mismo.
  • La violencia inter-humana, con casos probables tanto entre Neandertales (Saint-Césaire, Shanidar), como entre "modernos" del P. superior inicial (Sungir).
Cerrando el tema

En resumen, un breve, y recomendable estudio de Erik Trinkaus, que muestra algo muy importante en antropologia y arqueología: La importancia de hacer balance de las novedades que han surgido sobre un determinado modelo propuesto con anterioridad (aunque sea por uno mismo), y de saber reconocer cuando ese modelo ha dejado de tener validez.

Me vienen a la cabeza varios autores de los que no espero llegar a leer algo parecido, la verdad. Pero puede que incluso ellos me sorprendan.

Bibliografía adicional

Berger, T. D. y Trinkaus, E. (2012): "Patterns of Trauma among the Neandertals", Journal of Archaeological Science, v. 22, nº 6, pp. 841-852.

Lazuén, T. (2012): "European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the appearance of modern humans", Journal of Archaeological Science, v. 39, nº 7, pp. 2304-2311.

Referencia de Research Blogging para el artículo reseñado
Erik Trinkaus (2012). Neandertals, early modern humans, and rodeo riders Journal of Archaeological Science DOI: 10.1016/j.jas.2012.05.039

lunes, 30 de julio de 2012

Conejo asado y otras delicias (2ª parte)

ResearchBlogging.org
   
Podéis leer la primera parte de este post aquí: Conejo asado y otras delicias (1ª parte).

En esta segunda nota, me centraré en el estudio de D. Cochard et al. (2012), sobre el consumo de conejos en el yacimiento neandertal (Musteriense típico, en cronología de Paleolítico medio) de Les Canalettes, que está situado en el sureste de Francia. Haré una revisión crítica de los análisis que realizan sobre los restos de fauna (en concreto los Oryctolagus cuniculus) y de sus resultados, tratando de explicarlos lo mejor posible, de forma objetiva.

El yacimiento es un abrigo rocoso orientado al sur-suroeste en las estribaciones del Macizo Central. Tiene tres niveles arqueológicos de Paleolítico medio, con fauna de ungulados y presencia de conejo en todos ellos. Dos de los niveles habían sido estudiados con anterioridad, y la presencia de esos lepóridos se consideró cómo una acumulación natural, sin intervención humana. Los conejos del nivel restante (denominado Nivel 4) son los que estudian Cochard y colegas. Para estudiar el origen y la naturaleza de la acumulación de restos de conejo en el Nivel 4, los autores analizan múltiples lineas de evidencia, de forma complementaria.


Partes anatómicas

La primera de esas líneas es el estudio de la representación anatómica (las partes del esqueleto presentes y su frecuencia). Esa representación queda recogida en varias tablas y gráficos, entre los que destaca el gráfico que reproduzco a continuación, y que me ha parecido uno de los mejores de este tipo que haya visto:

Figura 4 de Cochard et al. (2012).

Las conclusiones de ese análisis son limitadas pero interesantes: Por una parte, se documenta que hay una sobrerrepresentación de las diáfisis (caña del hueso) frente a las epífisis (parte final) en los huesos largos. Y, por otro, los autores concluyen que no hay una correlación entre la densidad ósea de los restos y su presencia, lo que apunta a que no hay un sesgo muy marcado por una hipotética destrucción de los restos menos densos, que son más frágiles. En este sentido, puede asegurar que los resultados son concluyentes, porque en un primer momento su tabla (nº 5) y figura (nº 5) no me convencían, y me he tomado la molestia de verificar la ausencia de correlación, que ha resultado tal y cómo dicen Cochard y colegas.


Patrones de fractura

El siguiente paso del estudio es abordar los patrones de fragmentación ósea, en concreto centrándose en los huesos largos. Para ello se estudia el tipo de fractura, centrándose en saber si se produjo en fresco o en seco. Los resultados se resumen muy bien en su figura 7, que muestra cómo la muestra de Canalettes nivel 4 se agrupa con otros yacimientos en los que los conejos fueron consumidos o bien por humanos, o bien por otros carnívoros. Y, por el contrario, se separa de las muestras de acumulaciones naturales de lepóridos. Esto aleja la posibilidad de una acumulación natural (tipo madriguera, etc) cómo explicación de la presencia de los conejos del nivel 4.

Figura 7 de Cochard et al. (2012).
     
Además, en el detalle de los patrones de fractura de esos huesos, hay algunos indicios que apuntan más bien a una acción humana: algunas zonas cercanas a las articulaciones  muestran daños que son típicos de la desarticulación sistemática de las extremidades de un conejo, algo que haría un ser humano (y no harían otros carnívoros).


Modificaciones en la superficie del hueso

Esta es otra de las líneas centrales del análisis de Cochard y colegas. En primer lugar, presentan las modificaciones de agentes naturales abióticos (es decir, que no son animales ni plantas). En este aspecto, no coincido mucho en la atribución de un conjunto importante de melladuras y estrías a "abrasión sedimentaria".

No digo que no sea posible, pero me llama la atención que se desestime el "trampling" (acciones de arrastre, pisoteo, movimiento, etc) con  el argumento de que "produce normalmente orientaciones aleatorias". El carácter aleatorio de las estrías que se atribuye al "trampling", suele ser más a escala microscópica que macroscópica y, en todo caso, tiene su razón de ser en la acumulación de diferentes grupos de estrías que se forman en distintos momentos mientras los objetos se desplazan y rozan unos contra otros. En todo caso, coincido -en términos generales- en que esas marcas no parecen ser producto de la acción de plantas, animales, o humanos.

En el resto de huellas que documentan los autores, no tengo nada que criticar. Se trata de huellas de raíces, huellas de carnívoros (y un caso de hueso roído por un musaraña), marcas de corte antrópicas, alteraciones térmicas, y un ejemplar con posibles huellas de dientes humanos. Las huellas de carnívoro son bastante escasas en número, y los autores las consideran poco relevantes a la hora de explicar el conjunto.

Por el contrario, las huellas antrópicas de corte son algo más frecuentes, y se sitúan de forma bastante sistemática en las extremidades. Ocho de ellas testimonian la extracción de los paquetes musculares de las patas, y una estaría relacionada con la desarticulación inicial y el despellejado del conejo. Las alteraciones térmicas son escasas, pero sugieren que esas partes quemadas fueron asadas (al estar más alterado un extremo del hueso que el resto, que estaría cubierto de carne). Esa evidencia, junto con la mencionada de la presencia de posibles marcas de dientes humanos, apuntan con claridad al consumo antrópico de los conejos. 


Patrones de sexo y edad
  
El estudio de los autores termina con el análisis del sexo y edad de los lepóridos del Nivel 4. Sus resultados apuntan a un predominio de los ejemplares adultos sobre los inmaduros, y de las hembras sobre los machos. En términos interpretativos, estos perfiles apuntan a una captura de grupos de conejos cerca de sus madrigueras, aunque no excluyen por completo tampoco la "cosecha" masiva en las propias madrigueras.


Y por último, las conclusiones

Comparto las conclusiones de este trabajo al 99%, pero la forma en que los autores las abordan quizás merece un comentario. Cochard y colegas afirman:

"In Europe and southwest Asia, assemblages pre-dating the Upper paleolithic generally indicate that animal protein and fat were mostly derived from medium-to large-sized ungulates."

Pero, como dije en el anterior post,  esta imagen ha ido cambiando (consumo de lepóridos, aves, tortugas, peces, moluscos...) bastante en los últimos años, y un enunciado un poco más matizado hubiera sido mejor a mi entender.

Por lo demás, y como decía, comparto y apoyo las conclusiones de este trabajo, sobre todo dos puntos que expresan de manera explícita:

- Los patrones faunísticos enfatizan la existencia de estrategias complejas de obtención de recursos entre los Neandertales.

- El aprovechamiento de ese tipo de "caza menor" (animales pequeños y rápidos) no fue exclusivo de los Humanos Anatómicamente Modernos del Pleistoceno superior, sino que fue una práctica potencialmente habitual entre los llamados "humanos arcaicos" como los Neandertales.


Referencia de Research Blogging

David Cochard, Jean-Philip Brugal, Eugène Morin, & Liliane Meignen (2012). Evidence of small fast game exploitation in the Middle Paleolithic of Les Canalettes Aveyron, France Quaternary International, Volume 264 (20 June), 32-51 DOI: 10.1016/j.quaint.2012.02.014

jueves, 19 de julio de 2012

Neandertal de Roudier, en castellano.

Se ha publicado por fin la obra "Neandertal" del autor de cómic francés Emmanuel Roudier. Ha sido editada por Norma Comics.

Aquí os dejo una de las páginas que ha publicado Norma cómo PDF gratuito de muestra. Me encanta cómo dibuja el núcleo Levallois de tipo caparazón de tortuga, y el diálogo esbozando los principios de la talla:


Emmanuel Roudier tiene su propio blog en el que va poniendo avances y novedades de su trabajo artístico. Ahora mismo está trabajando en una adaptación de La Guerre du Feu (novela en la que se basó la película En Busca del Fuego).