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domingo, 25 de octubre de 2015

Retouching the Palaeolithic: Una gran experiencia (I)

Unas palabras de introducción

Acabo de regresar de una reunión científica en Hannover, que con el nombre Retouching the Palaeolithic, ha tratado el que ha sido, precisamente, mi principal tema de investigación: los retocadores y percutores óseos del Paleolítico, y su papel en las sociedades humanas prehistóricas.

Si no sabéis qué son los retocadores óseos, os cuento que son esquirlas o fragmentos de hueso, normalmente provenientes de las patas de animales grandes (como ciervos, caballos, etc.). Esas esquirlas son seleccionadas y utilizadas para retocar los filos de los útiles líticos tallados (en materiales como el sílex). Los retocadores son muy típicos de los yacimientos neandertales del Paleolítico medio, aunque también los hay en épocas posteriores como el Auriñaciense o el Magdaleniense.

Volviendo a la reunión de la que hablaba, el workshop fue organizado desde la institución alemana de Monrepos y el IPHES, y financiado en buena parte por la Fundación Volkswagen. Para mí, ha sido un encuentro fantástico, y muy estimulante desde el punto de vista de investigación. Además he encontrado y re-encontrado a grandes investigadores e investigadoras, y amistades a las que llevaba tiempo sin ver.    

El marco (Schloss Herrenhausen) era desde luego incomparable.

Así que al regresar con las "pilas investigadoras" más cargadas, he decidido escribir algunas entradas sobre mis experiencias allí. En particular, me gustaría escribir sobre las comunicaciones y discusiones que son más relevantes al tema de este blog, es decir, a las sociedades y comportamientos de los neandertales.

Dos comunicaciones

Dentro de esa idea general, he decidido comenzar con una breve explicación de las dos comunicaciones que yo expuse en el workshop. En cada caso, además, enlazaré las presentaciones completas de powerpoint que utilicé, por si son de interés a algún visitante del blog.

De cuestiones experimentales

La primera de mis sesiones era algo similar a una ponencia invitada. Los organizadores tuvieron la amabilidad de ofrecerme una hora (cuando las charlas normales eran de 15 minutos) para que abordase el tema de la experimentación en arqueología -en relación a este tipo de herramientas de hueso, lógicamente. Consensuando el tema con ellos, se dividió la sesión en tres partes:

  • 20 minutos de exposición oral por mi parte. 
  • 20 de actividad práctica de retoque con huesos y piedras realizada por los propios asistentes.
  • 20 minutos de observación de las marcas en el hueso y la piedra al microscopio.  

En la primera parte simplemente traté de aportar una serie de ideas y principios básicos elementales lo más útiles posibles. Que sirva de ayuda a todo investigador que se proponga realizar experimentaciones que le ayuden en su trabajo arqueológico y en sus investigaciones sobre el Paleolítico. Y lo uní a una serie de ejemplos de mi propio trabajo.

Elegí hacerlo así, fundamentalmente, porque a base de leer los trabajos que sobre este tema y otros similares, tengo muy claro que es necesario que haya más experimentación, y que la que se hace se haga mejor, con más base científica y más resultados cuantificables, comprobables y comunicables.

Por eso quise, con mi breve ponencia, animar y dar algunos consejos elementales y bien definidos sobre "qué hacer con eso de la experimentación". Para quien le pueda interesar, aquí está el enlace de descarga a la presentación: Experimental Archaeology & Middle Paleolithic bone tools: some basic notes, advice & examples

A continuación pasamos a la parte práctica de la experiencia con retocadores, y debo decir que estoy muy satisfecho con el grado de participación e implicación de los presentes. Yo actué un poco de coordinador y director del asunto, pero quise que fuera una actividad personal de cada participante: un vehículo de exploración, o para los más expertos, de discusión entre colegas, sobre cuestiones técnicas y tecnológicas.

En plena faena. Foto de Alex García-Moreno.

Creo que fue una experiencia interesante para la mayoría, y debo decir que me resultó curioso (aunque no del todo inesperado) que para un gran número de los participantes, fuera la primera vez que utilizaban huesos frescos reales y materia lítica experimental.

Digo que resulta curioso porque la mayoría de los participantes eran investigadores e investigadoras que están trabajando, precisamente, sobre este tipo de material arqueológico, y la mayoría han publicado artículos sobre retocadores. En fin, creo que sirvió para confirmar mis expectativas iniciales y el acierto al plantear la sesión.

Para terminar, regresamos a la sala de las comunicaciones, y utilizamos un microscopio digital de mano, conectado a un ordenador y al cañón proyector, para observar las marcas producidas por el retoque, en la lítica y en el retocador de hueso. Cada participante mostró el material que había usado, explicó de forma somera la tarea realizada, y localizó y mostró al resto (con el microscopio y la proyección) las huellas experimentales.

En la mesa, un gran experto en experimentación y Paleolítico, como es
Felipe Cuartero, mostrando el retoque que realizó con un brazo roto.

Explicando mi investigación

Mi otra contribución fue una de las comunicaciones de 15 minutos, en la que expuse algunas cuestiones fundamentales de mi propio trabajo sobre los retocadores óseos en contextos neandertales.

Debo decir que comencé con una introducción que no recoge el powerpoint, y que fue muy crítica y auto-crítica, en el sentido que expuse sin tapujos lo que sucede con muchos trabajos: Se estudian increíblemente bien los materiales arqueológicos, con gran minuciosidad y acierto, y a menudo con despliegues tecnológicos impresionantes (microscopio electrónico, modelos 3D, análisis de residuos, etc.). Pero después se falla por completo a la hora de ir más allá. No hay ni siquiera una voluntad de utilizar esa información para hablar de los seres humanos y las sociedades del Paleolítico. Les dije a mis colegas abiertamente que no podemos ser "clasificadores de objetos triviales del pasado". 

Después de eso, mostré mi investigación, y terminé con un ejemplo de como creo yo que se puede pasar del estudio más técnico y de "artefactos, muestras y sedimentos", a integrar toda esa valiosísima información en propuestas y modelos de comportamiento más generales. Así que sin más, para quien le pueda interesar, pongo el enlace de descarga a la presentación, y termino con ello esta entrada: Bone retouchers as a key tool in the economic management systems of late Neanderthals - from a northern iberia perspective

miércoles, 2 de julio de 2014

Presentando un artículo propio sobre utillaje óseo (¡y Neandertales!)

ResearchBlogging.org

Introducción y justificación del post

Si no me equivoco, hasta ahora no le había dedicado ninguna entrada del blog a uno de mis artículos en revistas científicas. Aunque mi tesis doctoral trata sobre el estudio de materiales de Paleolítico medio y de Neandertales, y buena parte de mis trabajos publicados también, normalmente siempre me ha parecido que no encajaban bien aquí. Me parecían muy técnicos, enfocados a responder cuestiones bastante específicas, de quizás poco alcance general. Mi tesis sí que tendría más alcance, lógicamente, pero hablar largo y tendido de toda ella parecía un tanto egocéntrico (aunque la he mencionado en algunos posts, esbozando sus contenidos).  

Sin embargo, en esta ocasión coincide que acaba de publicarse un artículo mío que -creo- sí tiene un mayor valor de síntesis y explicación histórica. En ese texto hago una amplia revisión del uso de la materia ósea, como utillaje, en varios periodos de la Prehistoria (Paleolítico inferior y medio, principalmente, con notas sobre el utillaje más reciente).

Por ello, me gustaría presentar aquí ese artículo y hacer algunos comentarios generales sobre el mismo, con el deseo de animaros a su lectura.

El artículo en sí

El trabajo ha sido publicado en la revista de arqueología Complutum, de la Universidad Complutense de Madrid.  Se titula Los útiles óseos “poco elaborados” en el Paleolítico inferior y medio y su continuidad en el Paleolítico superior. Una revisión historiográfica. Y está disponible de forma libre y gratuita a través de internet.

En esencia, el contenido es lo que se anuncia en el título... aunque se puede matizar que la paráfrasis "poco elaborados" no la pongo para indicar una categoría excluyente, si no que es un término sobre el que reflexiono y hago algunas observaciones críticas. Y que uso como hilo conductor de los argumentos principales del texto.

Además de discusiones sobre conceptos, modelos y explicaciones del pasado, lo que vais a encontrar en este artículo es una revisión exhaustiva de las evidencias publicadas sobre el uso de huesos como herramientas, más o menos modificados, en las mencionadas etapas de la Prehistoria.

Planteando las cuestiones

Al comenzar el artículo, planteo un poco lo que fue el paradigma o modelo general de explicación del Paleolítico "antiguo" (i. e. inferior y medio) hasta los primeros años del S. XXI. Un paradigma que estamos superando, o está prácticamente superado, en la época actual.

En ese modelo general se planteaba, como hemos comentado en otras ocasiones, que el uso del hueso (y de otras materias animales "duras", como el asta o el marfil) es cosa del Paleolítico superior, y no del Paleolítico medio o inferior.

Y no sólo eso: Se afirmaba que era algo propio o consustancial a la "humanidad moderna", los Humanos Anatómicamente Modernos -HAM- u Homo sapiens. Así se les separaba netamente de otras "humanidades arcaicas", que carecían de las capacidades mentales para reconocer, modificar y utilizar eficazmente la materia ósea. Esos humanos "arcaicos" sólo habrían utilizado puntualmente y de forma burda los huesos, dándole un tratamiento similar al que usaban con los útiles de piedra (fracturas por percusión, y poco más). Esta es la postura por ejemplo de Noble y Davidson (1996) o Mellars (2004).

Ese paradigma defendía una suerte de "incomprensión de la materia ósea" por parte de los Neandertales, y de otras humanidades pleistocenas, junto con muchas otras incapacidades mentales, o incluso físicas y fisiológicas. 

Sin embargo, la arqueología de la última década, junto con la genética y otros disciplinas, se han encargado de rebatir, de forma muy sólida, prácticamente todas las supuestas incapacidades. Otro día volveremos de nuevo sobre estas cuestiones, ya que hoy me voy a centrar en mi trabajo sobre el utillaje en hueso.

El trabajo, precisamente, nace con la voluntad de ordenar, discutir y mostrar las evidencias existentes sobre este tema. El objetivo era ver si realmente tenía sentido defender la supuesta ausencia de utillaje en hueso. O si era realmente científico el afirmar que hay un uso burdo e improvisado de esta materia en el Paleolítico "antiguo". También trato de evaluar si realmente es posible detectar diferencias en las capacidades cognitivas de, por ejemplo, Neandertales y HAM, a través de su uso de la materia ósea.

Terminología y conceptos

En el segundo gran apartado del texto lo que hago es una reflexión terminológica que no reproduciré aquí con detalle. Lo que me parece importante (en esta parte) es la idea de fondo que trato de defender, a través de la crítica de los términos que suelen utilizarse.

Esa idea de fondo es esta: lo realmente importante es considerar los objetos no como entes aislados, ni tampoco como "tipos clasificatorios". Hay que tratar de entenderlos de una forma global, como parte de procesos (en general productivos) que llevan a cabo seres humanos, inmersos en grupos sociales humanos. En ese ámbito, abogo por partir del concepto de útiles y de utillaje, que es muy amplio e inclusivo, y recoge a las herramientas implicadas en toda clase de procesos productivos.

El Paleolítico más antiguo

A continuación hago una revisión de las evidencias del uso del hueso como herramienta en el Paleolítico inferior, desde las primeras evidencias (1,8-2 m. a.) asociadas a Homo africanos. También hago un breve recorrido histórico por los distintos trabajos, y explico como cada vez se han ido aplicando mejores y más precisas técnicas, para detectar y analizar estos materiales: Y sobre todo para distinguirlos de los pseudo-artefactos (objetos de otro tipo que pueden parecer útiles, adornos, etc... pero no lo son).

El balance de mi revisión de esas evidencias lo pongo como breve cita del texto: "...se puede afirmar que existen suficientes pruebas de que se recurrió a la materia ósea, desde momentos muy tempranos de la evolución del género Homo. Estas evidencias incluyen el uso y la fabricación de útiles, tanto por técnicas de percusión, como por técnicas de abrasión." 

Esto es particularmente importante, porque demuestra que una o varias especies de Homo de al menos 1,8-2 millones de años, con cerebros muy pequeños (comparados con nosotros, o con los Neandertales), ya eran capaces de reconocer la potencialidad de la materia ósea, y de modificarla por varios procedimientos distintos.

El Paleolítico medio y los neandertales 

En el siguiente apartado reduzco el ámbito a las evidencias de Eurasia en el Paleolítico medio, y me centro en los Neandertales y su arqueología. Esta es la parte más densa y amplia del trabajo, como no podía ser de otra forma. No entraré en muchos detalles, pero querría destacar los puntos principales de mi aportación en este tema:
  • La presencia del utillaje en hueso en los yacimientos de Paleolítico medio ha sido seriamente subestimada. Esto queda claro al revisar la bibliografía relevante, en la que aparecen decenas o cientos de citas a materiales que son estudiados de forma muy somera, o directamente no estudiados. También, en mi experiencia, cuando se estudian en profundidad los restos de fauna de un yacimiento en el que se sabía o sospechaba la presencia de útiles en hueso, casi siempre se localizan muchos más útiles de los vistos en un principio. 
  • Hay toda una panoplia o variedad de útiles de hueso que fueron utilizados por las distintas poblaciones Neandertales, en diferentes momentos del Pleistoceno y a lo largo y ancho de toda Eurasia occidental: cinceles, alisadores o espátulas, retocadores, etc.  
  • De estos materiales, los más ubicuos y comunes en todo el Paleolítico medio son los retocadores en esquirlas óseas, que se usan para conformar y reavivar, mediante retoque, los instrumentos de piedra (en sílex, cuarcita u otras rocas).
  • Aunque no es lo más habitual, en algunos casos, como el de Salzgitter-Lebenstedt (Gaudzinski 1999) se ha visto un trabajo del hueso muy complejo y elaborado, mediante procesos de producción organizados en etapas sucesivas, que aúnan distintas técnicas (percusión, abrasión, etc). Estos procesos no son idénticos a los documentados en etapas posteriores, pero sí que demuestran una planificación y una complejidad similares a las que se harán comunes en el Paleolítico superior. 
Todo esto lo que nos viene a corroborar es que no se puede demostrar, desde la evidencia arqueológica del utillaje en hueso, una inferioridad, o una diferencia significativa, en cuanto a capacidades/incapacidades de las poblaciones neandertales y HAM.

Fig. 2 en Mozota 2014. Costilla de mamut trabajada de Salzgitter-Lebenstedt, a partir de Fig. 11 en Gaudzinski 1999.

¡El utillaje "del Paleolítico antiguo" no desaparece con los Neandertales!

Una idea que suele rondar las explicaciones de los cambios entre el Paleolítico medio y el Superior, es que los útiles óseos que los autores llaman "poco elaborados", y que aparecen hace al menos 2 millones de años... simplemente desaparecen en el Paleolítico superior. Y son sustituidos por unas "industrias óseas", mucho más ricas, complejas, y basadas en procesos de fabricación muy largos y planificados.

A ese tópico historiográfico dedico el penúltimo apartado de mi artículo. Esa idea sólo es cierta en parte: para Eurasia, es verdad que aparecen una serie de utillajes más trabajados, formalmente muy estereotipados (se podría decir que "seriados") desde el comienzo del Paleolítico superior (sea éste de Neandertales, como el Chatelperroniense; o de HAM, como el Auriñaciense en sentido amplio).

Sin embargo, no es cierto que el resto de utillajes desaparezcan. De hecho, objetos como cinceles, espátulas, puntas, retocadores, etc., muy "poco elaborados", siguen apareciendo en muy distintas etapas y contextos, y no sólo en el Paleolítico superior. También, por ejemplo, en contextos paleo-indios del continenete americano, en fechas Holocenas.

Por todo esto creo que es mucho más correcto hablar de una aparición de varias categorías de utillaje distintas, particulares, con ciertos denominadores comunes entre ellas. Son útiles que, además, se suelen vincular con actividades bastante específicas en cada caso (por ejemplo, las azagayas,que aparecen desde el Auriñaciense).

Y por fín... las conclusiones

Para terminar, en el último apartado hago un poco de balance de los resultados de mi revisión, resaltando de nuevo los puntos centrales (que no reiteraré aquí). También introduzco algunos elementos nuevos de reflexión, a partir de las evidencias y estudios considerados:

Una primer elemento es que las inercias de las escuelas o "filosofías" arqueológicas del siglo pasado, han puesto barreras importantes a la comprensión del papel económico y social de los útiles de hueso en la Prehistoria. Sobre todo, los que se han llamado "poco elaborados". Esos materiales fueron, en buena medida, dejados de lado:
  • En todo el Paleolítico antiguo...
  • Pero también en el Paleolítico superior... 
  • E incluso entre las sociedades prehistóricas Holocenas.
(salvo honrosas excepciones, que de todo hay).

Por tanto, no han contribuido a los modelos sobre la estructura y la evolución de estas sociedades. Y por tanto, no han participado de la explicación de los cambios históricos. 

Así, cuando algunos planteaban que, tras una "ausencia total" de útiles en hueso en todo el Paleolítico antiguo, con el Paleolítico superior y con los HAM llega un utillaje muy complejo y elaborado... bueno, tenían una parte de razón, pero lo que sucede es que no estaban mirando el resto de las evidencias. 

Cuando las miras, lo que se puede ver es que los Neandertales, por ejemplo, tenían un amplio conocimiento de las cualidades del hueso, y desarrollaron varias técnicas para elaborar útiles de forma planificada y compleja.

¿Porqué entonces hay ese cambio en el inicio Paleolítico superior? Esto es lo último que trato en mi artículo, y simplemente esbozo una respuesta. Lo contaré aquí también, con otras palabras:

Primero, recordaros que ahora sabemos que no se trata de una cuestión de capacidades o incapacidades. Esto nos indica dónde no tiene sentido buscar la respuesta.

Segundo, que esos útiles del Paleolítico superior no surgen de la nada. Tanto las poblaciones neandertales como HAM usaron en el Pleistoceno útiles cotidianos, instrumentos con inversiones de trabajo relativamente bajas en términos de elaboración y acabado (aunque hay excepciones). Y esos útiles se siguen usando en sociedades muy posteriores (por ejemplo, entre cazadores-recolectores paleo-indios).

Tercero, que efectivamente es cierto que surgen nuevos útiles, y conviven con los anteriores. Y que buena parte de ellos están seriados, muy formatizados, y con una inversión de trabajo importante.

Lo que yo pienso es que esos útiles óseos del Paleolítico superior, no responden fundamentalmente a necesidades económicas primarias (en el sentido de necesidad técnica o subsistencial).

Creo que responden a necesidades sociales. Y que, por tanto, se tiene que buscar una explicación bastante lejos de dónde se ha mirado hasta ahora: entendiendo que esos objetos no son sólo útiles de trabajo en el sentido más material y elemental, sino que son también objetos social-representativos, en términos de valores de esas sociedades (o si lo preferís, de necesidades sociales).

Por supuesto, esto es algo que habría que comprobar abordando el estudio de los útiles en sí, de las "industrias óseas" del Paleolítico superior. Y no de forma aislada, sino uniéndolas con todo aquello que ayude a la reconstrucción de la economía y la estructura social. Eso lógicamente escapaba -por mucho- al alcance de mi trabajo, así que simplemente, lo dejé esbozado al final del mismo.  

Referencias 

Gaudzinski, S. (1999): Middle Palaeolithic Bone Tools from the Open-Air Site Salzgitter-Lebenstedt (Germany). Journal of Archaeological Science, 26 (2): 125-141.

Mellars, P. (2004): Neanderthals and the modern human colonization of Europe. Nature, 432: 461-465.

Mozota, M. (2014): Los útiles óseos “poco elaborados” en el Paleolítico inferior y medio y su continuidad en el Paleolítico superior. Una revisión historiográfica. Complutum, 25, 1: 17-33.

Noble, W. y Davidson, I. (1996): Human Evolution, Language and Mind: A Psychological and Archaeological Inquiry. Cambridge Univ. Press, Cambridge.


Referencia de Research Blogging

Mozota Holgueras, M. (2014). Los útiles óseos “poco elaborados” en el Paleolítico inferior y medio y su continuidad en el Paleolítico superior. Una revisión historiográfica Complutum, 25 (1) DOI: 10.5209/rev_CMPL.2014.v25.n1.45353

jueves, 30 de mayo de 2013

Las herramientas de piedra de los Neandertales IX: La captación de materias primas en el Paleolítico medio

ResearchBlogging.org
Introducción (¡Alerta de post ultra-largo! Se aconseja café y sillón cómodo)

Hace unos días, un blogero experto en Prehistoria y apasionado de las industrias líticas (Katzman de Aggsbach's Paleolithic Blog) publicó una entrada sobre las materias primas con las que se fabrican las herramientas de piedra prehistóricas. En concreto, sobre las modalidades de captación en los yacimientos europeos de Paleolítico medio.

Ese post contiene muchos datos interesantes, y hay cosas en las que coincido plenamente. Por ejemplo, su reflexión final sobre la evidencia de contactos a larga distancia entre distintos grupos de poblaciones del Paleolítico medio europeo:

"...the very small but consistent number of finished  paleolithics derived from more than 50 km, even up to 300  km is most likely the signature of episodic interactions between Neanderthal groups , e.g. during multi-band aggregations or alliance visits. Researchers, who prefer the “cognitively impaired Neanderthal” model should consider that Neanderthal groups were not as isolated as predicted by their approach."

Es decir, que los movimientos de materias primas "exóticas", a larga distancia, evidencian -probablemente- relaciones sociales entre distintos grupos lejanos, lo que es incompatible con un modelo de "incapacidad cognitiva neandertal".

Sin embargo, lo que me dejó "rumiando" la entrada no fue esa parte: Fue la síntesis global que ofrece, unos párrafos antes, sobre el panorama de las materias primas en el Paleolítico medio:

"...fits exactly into the almost universal pattern that exists for the Middle Palaeolithic lithic raw material procurement in Europe. According to Féblot-Augustin (1993, 1997) 60–98 % of all lithic materials including cores and blanks came from within 5 km of all the sites; usually 10%–20% of materials came from 5- 30 km distance from the sites and consisted mainly of tools and blanks; A few entirely finished tools consistently were made on materials from 20 or 30 to 100 or even 300 km away."

Es decir, un patrón universal en el que la inmensa mayoría de las materias primas líticas se captan en el entorno cercano del yacimiento, muy pocos provienen de media distancia, y un número mínimo de larga distancia (de los que hablábamos antes).

Como digo, esta parte no me dejó muy convencido, porque lo cierto es que no encajaba en absoluto con la síntesis global que, en mi cabeza, yo hubiera dado de lo que sabemos de la captación de materias primas por parte de las sociedades neandertales. Mis problemas con esa síntesis de Katzman son, básicamente dos:
  1. En primer lugar, creo que el patrón general puede ser relativamente correcto; pero a la vez estoy seguro que hay variaciones -tanto en el tiempo (pre-) histórico, como por regiones y zonas- que son suficientemente importantes como para ser mencionadas, ya que cambian sustancialmente la imagen global. Y es que, tanto el exceso de generalización, como el exceso de detalle pueden hacer irrelevante una síntesis: El primero porque no dice nada más que "perogrulladas", y el segundo porque se pierde en el detalle.   
  2. Y, en segundo lugar, me parece que si la distancia de captación, fuera "lo más importante" que a los investigadores se les hubiera ocurrido para estudiar las sociedades humanas del Paleolítico medio... entonces habría un problema: ¡un problema de los investigadores! Pero creo que no es así, y que en las últimas décadas, varios investigadores han trascendido esa visión de la distancia de captación como el objetivo a "descubrir". Y ese dato se ha convertido en una herramienta más, para poner de relieve cuestiones más importantes: Las bases de los sistemas de movilidad, y de la gestión del utillaje y de los recursos. Es decir, las bases de los sistemas económicos y sociales de las sociedades neandertales. 
Sin embargo, esas eran -al fin y al cabo- impresiones generales mías, y quise comprobar si tenían una base en los trabajos más recientes. Por eso busqué de tiempo, en los últimos días, para leer y re-leer varios de los trabajos que me parecen más significativos al respecto, de la última década.

Ahora sin más dilación, paso a comentar lo que me ha parecido más significativo en cuatro de esos trabajos. Los lectores podréis juzgar, al final, si es normal o no que me "chirríen" esas visiones, como la que ofreció en su post Katzman.. que, ojo, también se pueden leer en trabajos de lo más actual, y en publicaciones de impacto. En todo caso, recomiendo leer el post original de Katzman y, por supuesto, todos los trabajos sobre los que voy escribir a continuación.


El ámbito de Francia

Los dos primeros trabajos que comentaré tratan de estudios que han abordado, con perspectivas muy distintas, la cuestión de la captación de materias primas en el Paleolítico medio en el territorio de la actual Francia. 

En primer lugar, tenemos un trabajo de Fernandes, Raynal y Moncel (2008), sobre la captación de sílex en yacimientos del Macizo Central (Massif Central), que es una zona bastante montañosa. Y también en otro sitio del Valle del Ródano (una cuenca con paisaje mucho más abierto).

Este trabajo medra bastante en el modelo más clásico: el de las distancias de cada yacimiento a los puntos de aprovisionamiento del sílex. Pero a la vez, hay un esfuerzo por comparar lo que sucede en distintos ámbitos (valle abierto vs. región de montaña) y, sobre, todo a lo largo del tiempo: desde el Paleolítico Medio más antiguo hasta los últimos momentos del Musteriense, en el OIS 3.

El Macizo Central (Massif Central) de Francia, imagen de Wikimedia Commons, con Licencia GNU Free Documentation.

El yacimiento de Sainte-Anne 1 (nivel J1) data del OIS 6 (unos 190.000 años). El sílex es aquí poco abundante, y supone el 20% del total de las materias primas (el resto son cuarzos, basaltos y otras rocas eruptivas, de origen muy cercano al yacimiento).

En cuanto al sílex el 90% proviene del entorno cercano, de hasta unos 20 Km de distancia. Un 9% es regional, de fuentes de aprovisionamiento que están hasta 65 Km. Y un 1% es de origen "remoto", más allá del ámbito regional.

Área de captación del sílex de Sainte- Anne 1 (nivel J1), figura 6 en Fernandes, Raynal y Moncel (2008)

Con estos datos y la procedencia concreta de los materiales, los autores explican que la información regional da movimientos dentro de esos 65 Km de radio, alrededor del sitio. Aunque los autores no lo destacan mucho, ese radio es enorme, y abarca de hecho la mayor parte del Macizo Central. Por otra parte los datos del material "remoto" (que son por cierto objetos terminados: herramientas talladas y reavivadas de pequeño tamaño) hablan de movimientos puntuales N-S en el corredor de Allier. Es decir, cruzando el Macizo Central y entre las cuencas del Loira y el Ródano.

Otro lugar estudiado por Fernandes, Raynal y Moncel (2008) es Payre (nivel Gb), en una zona abierta del Valle del Ródano. Data del OIS 7, por lo que es, de nuevo, muy antiguo (unos 240.000 años). En este yacimiento el sílex es muy abundante, componiendo algo menos del 90% de las materias primas (el resto son otras rocas locales). La captación del sílex es un 88% local, en general obtenido a menos de 10 Km, con un componente regional del 12%, que proviene de lugares de captación situados entre 30 y 60 Km de distancia. Estos materiales regionales sugieren movimientos por la rivera del Ródano, y en concreto hacia el Sur.

Avanzando en el tiempo del Paleolítico medio, los autores aportan también los datos de Baume Vallée (unidad 1), situado en el Macizo Central, y que data del OIS 5a (unos 85.000 años). Aquí el sílex supone el 90% de las materias primas (el otro 10% son otras rocas locales, de nuevo).

La captación es sobre todo local (a menos del 10 Km), con una parte menor -pero importante- de tipo regional (con fuentes de materia prima a 45 y 50 Km). Y con presencia puntual de sílex "remoto", de más de 100 Km de distancia.

El material regional sugiere de nuevo un área de captación realmente amplia, y apunta a movimientos E-O (o más en concreto NE-SO) dentro del Macizo Central. Y, por su parte, el material "remoto" apuntaría a movimientos N-S a través del Macizo Central.          

Para finalizar, Fernandes, Raynal y Moncel (2008) aportan los datos de Saint-Arcons-d'Allier (unidad 7), situado una vez más en el Macizo Central, y datado en el final del OIS 3 (en torno a 40.000 BP, aunque es difícil precisar). En este sitio predominan las rocas volcánicas y los cuarzos, de origen local. El sílex es minoritario y proviene sobre todo del entorno cercano del yacimiento (hasta 15 Km de distancia), con una parte menor de origen regional (varios sitios a 40-50 Km de distancia).

Como síntesis, los autores ofrecen una visión que se acomoda al paradigma clásico (i.e. el descrito por Katzman y que yo comentaba en la introducción de este post). Por otra parte, al comparar los distintos ámbitos y momentos, sus conclusiones son estas:
  1. El ámbito geológico es muy importante (¿como podría no serlo, de todas formas?).
  2. Las sociedades de Paleolítico medio más reciente son más complejas y tienen una capacidad superior de conocer, controlar y explotar el medio (mineral en este caso). Una capacidad que no queda claro si sería cognitiva o simplemente de complejidad organizativa.
Yo lo cierto es que no comparto plenamente estas conclusiones, basándome en sus propios datos. O, mejor dicho, creo que con toda la información que tienen se podrían haber dicho cosas mucho más interesantes. Pero eso daría para otro post completo, así que... para otra vez.

Otro trabajo sobre captación de materias primas en el Paleolítico medio, y en la actual Francia, es el de Slimak y Giraud (2007). Estos autores van de lleno a una cosa muy concreta, que ya hemos tocado al comienzo de la entrada: Las relaciones a larga distancia entre grupos, evidenciadas por el transporte de materias primas de lugares muy lejanos. Para ello estudian el sitio de Gran Champ, en el Valle del Loira, y casi en el Macizo Central. Es un yacimiento Musteriense clasificado como tipo Quina, y lo que se estudian son 568 piezas de procedencia "remota" o "exótica" (un 1% del total de las materias primas de Grand Champ).

Esos materiales provienen de sitios que están hacia el Norte y Noroeste (a más de 200 Km a vuelo de pájaro), hacia el Nordeste (a 80 Km a vuelo de pájaro), y hacia el Mediterráneo (a más de 160 Km a vuelo de pájaro). Hay que tener en cuenta que esto son distancias medidas rectas sobre el mapa, pero que implican desplazamientos a pie mucho mayores. Por ejemplo, el movimiento de 200 Km a vuelo de pájaro hacia el Nordeste podría suponer más de 400 Km a pie. 

Origen de los principales materiales "exóticos" de Grand Champ, figura 2 en Slimak y Giraud (2007). 

En este trabajo hay al menos una descripción algo más detallada, que se agradece, sobre el tipo de formato y la función que cumplieron esos materiales en el yacimiento. Se describen como útiles y útiles-soporte (de talla), que funcionan tanto en su papel de herramientas como sirviendo de núcleos para un nuevo utillaje de pequeño tamaño. Llegarían en forma de lo que se denomina, desde la tipología clásica, "limaces". Es una pena, de todas formas, que no se profundice más en el papel económico que pueden tener estos materiales.

Si que hay una cierta preocupación por una explicación más social: Para Slimak y Giraud (2007), estas evidencias dan cuenta de desplazamientos de las materias primas entre las grandes cuencas fluviales (Ródano y Loira), y más en general, entre la vertiente atlántica y la mediterránea. Y deben implicar intercambios entre poblaciones, por lo que se trata de relaciones estructuradas entre diferentes grupos sociales.

Y, para concluir, añaden que esa evidencia "still more clearly underlines our ignorance of Middle Palaeolithic societies". Algo que suscribo plenamente.


El ámbito de la Península Ibérica

Veamos ahora un par de trabajos que abordan la captación de materias primas líticas en el ámbito peninsular. Y en concreto, en la zona norte de la actual España. 

El primero de esos trabajos es el de Carrión, Baena, Conde, Cuartero y Roca (2008) sobre el Musteriense en Cantabria, pero que se centra sobre todo en los trabajos en la cueva de El Esquilleu. En su trabajo se recogen los datos que ya habían ido publicando esos investigadores sobre las materias primas líticas. Y se integra esa información con lo tecnológico, lo paleo-ambiental, etc, para proponer modelos bastante holísticos (completos, que buscan explicar la mayor parte posible de la evidencia y de las sociedades humanas estudiadas).

El Esquilleu es una cueva situada en una zona de montaña, en el interior de un desfiladero de los Picos de Europa. Es una zona que puede considerarse realmente de media-alta montaña, aunque el sitio en particular no está a gran altura. La cueva contiene una amplia secuencia de niveles musterienses.

La parte más antigua de la secuencia (niveles XXX a XVIII), tiene más de 50.000 años BP (antes del Presente), sin calibrar. La captación de materias primas en este tramo es compleja, selectiva, y a media distancia:
  • Compleja: Hay muchos materiales captados, de distintas cualidades, incluyendo sílex, un tipo especial de calizas, cuarzo, cuarcita y radiolarita. 
  • Selectiva: hay una selección de calidades y materias, y formatos de los nódulos iniciales (los que se tallan) en función de la técnica de talla que se va a aplicar.
  • A media distancia: Con captación de los nódulos para la talla de afloramientos que están a una distancia de unos 30 kilómetros, sobre todo en dirección norte, hacia la actual costa del Mar Cantábrico (y también hacia la zona pre-litoral).
Los autores del trabajo sugieren que en este momento, la ocupación del El Esquilleu reflejaría su papel como centro estratégico en una gestión de los recursos de tipo "residencial" (un lugar central durante buena parte del año, desde el que se explotan los recursos circundantes).

Desplazamientos y áreas de captación de materias primas en El Esquilleu, figura 7 en Carrión et al. 2008)

Los niveles centrales de la secuencia de El Esquilleu (XVII-XI) están datados entre más de 40.000 años BP, y unos 36-35.000 años BP (sin calibración). En este tramo la captación de materias primas sería "enfocada" (el término es mío, interpretando lo que dicen los autores), selectiva, y a media distancia.
  • "Enfocada": Centrada en captar cuarcitas de buena calidad para la talla, con recogida de otras materias primas de forma complementaria.
  • Selectiva: Como en el primer tramo, hay una selección de calidad, materia y formato, en función de la talla aplicada. 
  • A media distancia, de fuentes de aprovisionamiento situadas a unos 30 Km en desplazamientos hacia el Sur, hacia el Valle de Liébana.
En esta parte de la secuencia, Carrión et al. (2008) sugieren que el Esquilleu tiene una naturaleza "logística": cumple un papel destacado pero en paralelo a otras ocupaciones hipotéticas.

Por último, el tramo final de la secuencia (niveles X a VIII) está datado en un máximo 35.000 BP y un mínimo por determinar (pero probablemente cercano a los 25.000 años BP). Estas ocupaciones son mucho menos intensas y estructuradas que las anteriores, y se caracterizan por una captación de materias primas poco selectiva (en cuanto a calidad de las materias primas), y muy local (en las riveras inmediatas del río Deva). Hay una especialización en la captación de ciertos nódulos, a la que se da una explicación tecno-funcional, ya que la producción se centra en la obtención de puntas de piedra.

La interpretación de los autores apuntan a una crisis y desestructuración del poblamiento en esta zona y/o pérdida del papel destacado de El Esquilleu en la gestión del territorio.

Otro trabajo importante en este tema de las materias primas es el de Ríos-Garaizar (2008), sobre las industrias líticas de Amalda y Axlor. Este autor, como en el caso de Carrión et al. (2008), concibe el estudio del utillaje lítico de una forma integral, e incluye de manera destacada la captación de las materias primas en las explicaciones.

El estudio de Ríos-Garaizar (2008) se centra en el ámbito del actual País Vasco, en torno al Golfo de Vizcaya y tanto en zonas prelitorales como de media montaña (Montes Vascos).

La cueva de Amalda, uno de los sitios estudiados por el autor, se sitúa en una zona abrupta y de roquedo, en la zona pre-litoral cerca del Golfo de Vizcaya. Tiene una ocupación Musteriense cuya cronología no se ha determinado, pero puede estar entre el OIS5 y el OIS 3.

Las materias primas se dividen entre el sílex (75%) y otras (vulcanita, lidita, cuarcita y cuarzo, sobre todo). Esas otras materias primas provienen en su mayor parte de la cuenca del río cercano.

En cuanto al sílex, algo más del 85% proviene del litoral actual, situado entre 5 y 10 Km de distancia del yacimiento. Y el 15% restante llega desde el Sur, de afloramientos situados a más de 75 Km. de distancia (Urbasa y Treviño).

Captación de materias primas en Amalda nivel VII, Figura 17 en la Tesis Doctoral de Ríos-Garaizar (2006).

Como hemos dicho, hay otros aspectos importantes del utillaje lítico: el formato con el que se introducen los núcleos y soportes en el yacimiento, cómo y para qué se tallan, qué tipo de útiles se fabrican, cómo se usan, etc. Precisamente con esos aspectos se puede integrar, e interpretar en conjunto, la captación de las materias primas, para conseguir entender mejor todo el proceso productivo. Y, por tanto, hacer inferencias relevantes sobre "cómo funcionan" en ese ámbito, aquellos grupos humanos neandertales. 

En el caso de Amalda, el sílex es gestionado de manera diferente al resto de las materias primas, con la excepción de la cuarcita (de buena calidad para la talla). Esas materias primas llegan a Amalda como útiles terminados, y como núcleos pequeños, de los que se obtienen herramientas de pequeño tamaño, de filos que son -por lo general- agudos.

El resto de las materias primas se introducen como núcleos grandes, y se tallan en el sitio. Estos dos tipos de gestión, de diferentes grupos de materias primas, son complementarias entre sí, y proveen de un utillaje variado en cuanto a tamaño, y también en cuanto a las propiedades de sus filos, etc.

El otro yacimiento estudiado por Ríos-Garaizar (2008) al que me referiré aquí, es Axlor (que yo también estudié, por cierto, en mi Tesina y en mi Tesis). Tiene una importante secuencia de niveles musterienses, de los cuales se selecciona uno más antiguo (nivel N) y dos más recientes (D y B), para destacar las diferencias y los cambios en el tiempo.

El nivel N es musteriense, como toda la secuencia, y tiene más de 50.000 años BP, si bien es difícil precisar cuantos más (yo consiero que no debe ser más antiguo de 70.000 BP). En cuanto a las materias primas, el sílex supone un 42%, el cuarzo un 32%, y la lutita un 21% (y un 5% de otras materias minoritarias). Cuarzos y lutitas son captadas a menos de 10 Km del yacimiento, pero el sílex proviene de fuentes más alejadas. Si apartamos el 10% cuyo origen no se ha determinado, el resto queda así: en torno al 85% proviene de la actual costa, al Norte, a un mínimo del 30 Km; y el resto (aproximadamente un 15%) del Sur, entre 30 y 50 Km según la fuente concreta (Urbasa, Loza o Treviño).

El sílex, en este caso, llega en forma de útiles terminados (como las puntas), de soportes (lascas) no muy grandes, y de núcleos de tamaño reducido, con los que se talla un utillaje de pequeño tamaño. Las otras materias primas llegan en forma de soportes de mayor tamaño, y como núcleos ya desbastados, preparados para la talla y de mayor tamaño que los de sílex. Aunque se producen útiles de mayor tamaño, las formas y el tipo de zonas activas son similares a los del utillaje en sílex.

Los niveles B y D de Axlor también son musterienses, datados en el OIS 3 (y en concreto, entre 44-42.000 BP, sin calibrar). En las materias primas, más del 80% es sílex, y el resto lo componen otras materias como la lutita, el cuarzo, la vulcanita, la ofita y la cuarcita. Estas materias primas "minoritarias" provienen del entorno inmediato, en el caso de la lutita y el cuarzo; y de unos 25 Km de distancia en el caso de la vulcanita y la ofita.

El cuanto a la procedencia del sílex, en el nivel D (h. 44.000 BP) proviene a partes iguales (50%-50%) de la costa Norte, y de las fuentes de aprovisionamiento al Sur (Treviño, Urbasa y Loza). Las distancias están, por tanto, entre 30 y 50 Km. Por su parte, en el Nivel B (h. 42.000 BP) dos tercios del sílex proviene del Norte, y el tercio restante del Sur. Y, es importante señalar que, en ambos niveles, se constata la presencia de algunos objetos de sílex "remoto", proveniente del Norte de los Pirineos, con las posibles fuentes de aprovisionamiento a más de 100 Km.

Una vez más, en estos niveles se puede observar que cada materia prima se introduce de forma algo distinta al yacimiento, se talla de maneras distintas, y sirve para obtener un utillaje diferenciado. El sílex llega como útiles-núcleos (raederas Quina de gran tamaño, inicialmente). Estas matrices se usan para producir otros útiles (que también se obtienen, puntualmente, de núcleos que llegan ya desbastados y preparados para la talla).

En cuanto a la lutita y el cuarzo, su introducción es distinta en ambos niveles: En el nivel B llegan como núcleos algo preparados, que se tallan en el sitio; y en el nivel D llegan, sobre todo, como útiles ya conformados. Por lo que respecta a la vulcanita y ofita, sirven para obtener macro-utillaje (algunos útiles de gran formato).

A mi modo de ver, lo importante del trabajo de Ríos-Garaizar (2008) es que pone de manifiesto el gran potencial explicativo del estudio de las materias primas, siempre que se cumplan un par de condiciones:
  1. Que no se considere que dar unas distancias a las fuentes de aprovisionamiento, un territorio de captación, y unos porcentajes de materias primas, es suficiente. Hay que dar el paso siguiente:
  2. Que se integre de manera efectiva toda la información sobre la industria lítica (obtención, transporte, talla, configuración, reavivado y uso, abandono).
Así, en este trabajo hemos podido ver cómo esos grupos humanos (Neandertales) establecieron sistemas complejos, y muy estructurados de obtención y gestión de sus herramientas, con una planificación previa, minuciosa, y a largo plazo. También queda claro que esos sistemas cambian en el tiempo, y esos cambios pueden tener muchos matices: ser a pequeña escala (como en los niveles B y D de Axlor) o "dar la vuelta" por completo al modo de gestionar las materias primas (como entre la parte antigua y la más reciente de la secuencia de ese yacimiento).

Cierre

Llegados al final del post, cabe hacer un pequeño balance y poner en consideración si la síntesis de Katzman es del todo correcta, o bien mis propias reservas tienen sentido, a la luz de lo expuesto en estos trabajos.

La primera cuestión sería si la imagen general de Katzman es correcta. Yo diría que sí: en el cómputo global, parece que en los yacimientos musterienses (de estas regiones) la captación de materias primas es de tipo local-regional, circunscrita a ámbitos menores de 30 Km. Con la salvedad que los estudios peninsulares sugieren que los materiales provenientes de medias distancias (digamos en torno a unos 30 Km) pueden haber sido algo subestimados.

A continuación, la siguiente pregunta en importancia sería esta: ¿Existen excepciones, a esa tónica general, suficientemente significativas como para que no puedan ser obviadas? La respuesta, creo que es claramente afirmativa. Tenemos el caso de los niveles antiguos de El Esquilleu, con captación a distancias relativamente largas. Pero, sobre todo, están los niveles de Axlor, donde prácticamente todo el sílex viene de sitios a más de 30 Km, y de dos o más fuentes geográficamente dispersas.

Y, por último, nos quedaría la cuestión más general y teórica: preguntarnos si con establecer porcentajes de materias primas, y la distancia a su fuentes, es ya suficiente. O si, por el contrario, lo importante es integrar esa información con "todo lo demás", en modelos generales que permitan interpretar de forma más completa las evidencias, y aportar explicaciones más holísticas.

Creo que mi postura al respecto habrá quedado bien patente a estas alturas. Y que los yacimientos aquí revisados, y los resultados obtenidos en los distintos trabajos hablan por si solos.


Referencia de Research Blogging

Fernandes, P., Raynal, J., & Moncel, M. (2008). Middle Palaeolithic raw material gathering territories and human mobility in the southern Massif Central, France: first results from a petro-archaeological study on flint Journal of Archaeological Science, 35 (8), 2357-2370 DOI: 10.1016/j.jas.2008.02.012


Referencias adicionales

Carrión, E. Baena, J. Conde, C., Cuartero, F. y Roca, M. (2008): Variabilidad tecnológica en el musteriense de Cantabria. Treballs d'Arqueologia, 14, pp. 280-318.

Ríos-Garaizar, J. (2006). Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia. Tesis Doctoral. Universidad de Cantabria.

de los Pirineos Occidentales: una expresión de las dinámicas históricas de las sociedades neandertales. Treballs d'Arqueologia, 14, pp. 171-194.

jueves, 12 de julio de 2012

Tesis, teaser


Sigo trabajando en un par de entradas sobre varios aspectos de la dieta de los Neandertales, como explicaba ayer.

Pero, mientras tanto, coincide que hoy por fin mi Tesis ha sido depositada. Ha comenzado el trayecto académico-burocrático que, si todo va bien, terminará conmigo defendiendo las conclusiones ante un tribunal, allá por el mes de Octubre.

Sin más, presento aquí algunos detalles de la susodicha Tesis. Primero, una foto del volumen recién salido de imprenta:




En segundo lugar, me gustaría compartir algunos párrafos de la introducción general, que reflejan mis visiones sobre el objeto de la arqueología, y sobre la naturaleza de las sociedades de cazadores-recolectores, como los Neandertales:

Desde mi punto de vista, en todas las sociedades humanas existen desequilibrios internos entre los individuos que las forman, que son fruto de la propia naturaleza del ser humano. Y en este punto quiero señalar que, dentro de esa naturaleza, es posible situar la naturaleza "homínido", y la naturaleza "primate", etc... es decir distintos ámbitos que permiten incorporarlas reflexiones biológicas, etológicas y evolutivas a los modelos histórico-sociales.

Esos desequilibrios a los que me refería (y que en las sociedades más antiguas se pueden describir"a la mínima", en términos de sexo, edad, parentesco y capacidad individual) se reflejan en las relaciones sociales entre los seres humanos, y generan tensiones que pueden ser resueltas (o al menos controladas) por toda una variedad de mecanismos de control social, o normas sociales.

Así como esos mecanismos de control social explican la estabilidad de las sociedades, el cambio histórico tiene lugar cuando determinadas tensiones de una sociedad sobrepasan lo que determinado conjunto de normas sociales puede regular, y se impone un cambio. Dicho cambio puede ser, desde mi punto de vista, tanto general como limitado, de manera que afecte sólo a una parte de la organización social. Y además considero que un cambio de modelo no significa necesariamente una revolución, en los términos de la dialéctica tradicional del materialismo histórico, ya que desde mi percepción de las evidencias históricas y antropológicas, se puede afirmar que las sociedades humanas no encajan bien en una explicación lineal, puntuada por revoluciones, y con una serie de estrictos sistemas de producción.

Además, por otra parte, no excluyo la posibilidad de que los mencionados desequilibrios tengan un origen primero, o bien se agraven, por motivos derivados de cambios externos (como modificaciones bruscas del medio ambiente, o la interacción con otras sociedades distintas). Pero independientemente de esa cuestión, lo relevante, desde mi perspectiva, es que el proceso de cambio histórico se explica en cuanto a los términos y fórmulas instrumentalizadas por las sociedades para resolver sus tensiones y que determinan la modificación de sus normas sociales.

Junto con esos presupuestos básicos, considero que la tecnología y lo que el materialismo histórico llama medios sociales de producción o instrumentos de trabajo sensu lato (y que para las sociedades de cazadores-recolectores incluiría, entre otros elementos, el utillaje, las herramientas o la industria) tienen una importancia también central en los procesos históricos.

Sin embargo, no considero que la tecnología pueda utilizarse por sí misma como motor causal unívoco, como mecanismo de explicación del cambio histórico (una tendencia bastante frecuente en la historiografía actual sobre los cazadores-recolectores del pasado). Mi postura se basa en el hecho de que la innovación tecnológica es radicalmente distinta del concepto, mucho más limitado e históricamente determinado de "invención" (cuyas connotaciones, de hecho, pueden ser anacrónicas en muchos contextos).

La innovación supone la adopción de una novedad tecnológica en un contexto social que, de algún modo, requiere o ha cambiado lo suficiente para admitir esa novedad. Y además, supone un cambio en sus normas sociales, que se adaptan a dicha innovación.

Y por ello, no se innova tecnológicamente si no es en relación directa y simbiótica con los aspectos referidos (las tensiones entre los miembros de la sociedad, y la dialéctica de esas tensiones con las normas sociales). (...)


Y, por último, querría presentar una imagen que ilustra un objeto en hueso. Pertenece de una serie de materiales muy particulares, que espero den un poco de qué hablar cuando los publiquemos (las imágenes en ByN son de microscopio metalográfico a unos 200x):





Se recuerda que todo el contenido de este blog está protegido por una licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 Unported License.

miércoles, 11 de julio de 2012

No todo va a ser Paleolítico medio...


Como reza el título de la entrada, no siempre en la vida del arqueólogo es posible trabajar en tu tema favorito, que en mi caso se enunciaría "el Paleolítico medio y los Neandertales".

Por el contrario, por diversas razones profesionales, de interés investigador, etc, a menudo me veo inmerso en otros periodos y temáticas. Uno de estos casos ha sido la campaña de experimentaciones arqueológicas que hemos realizado la pasada semana, en el incomparable marco del Pirineo aragonés.

En efecto, en esos últimos días de julio y primeros de agosto, un grupo de investigadores vinculados a la IMF-CSIC y a la Universidad de Cantabria, realizó una serie importante de experimentaciones en arqueología, que se imbrican dentro de varios proyectos de investigación. Y yo tuve la suerte de participar en la realización de todos ellos.

Me considero muy afortunado por ello, ya que pude aprender un sinfín de conceptos, matices y detalles, sobre las labores tradicionales, el tratamiento de las materias naturales (piedra, madera, hueso, etc...) y la propia organización de los protocolos de experimentación en arqueología.

Además, considero que casi todos los trabajos y sus resultados materiales en forma de material gráfico, documentación, datos cuantificados, y huellas de uso y desgaste en los instrumentos de trabajo (a analizar en el futuro mediante técnicas traceológicas), son de utilidad muy clara para el estudio del Paleolítico. Incluso a pesar de que en principio se han diseñado para resolver cuestiones relacionadas con yacimientos Mesolíticos y Neolíticos.

Sin alargarme más, ni entrar en detalles técnicos (que pertenecen a cada investigador y cada proyecto, y están lógicamente inéditos) si que quiero ofrecer aquí algunas imágenes ilustrativas de la gran variedad de trabajos llevados a cabo.

Por ejemplo, de corte de hierba con hoces de madera y sílex,



siega de cereal con el mismo tipo de hoces,



y corte de juncos con cuchillos de asta y sílex:



También trabajamos materias duras animales, casi siempre para preparar otros útiles o enmangues. Trabajamos con lascas y hojas de sílex en hueso,



también en asta de reno,



y en marfil:



Y, por último se hicieron varios trabajos en materias vegetales, como el trabajo sobre corteza y madera de pino con un cincel de hueso,



el descortezado de ramas de avellano con cantos tallados,



o el trabajo de madera de dureza media con colmillo de jabalí:



En líneas generales, y a modo de conclusión, decir que ha sido una gran experiencia personal y profesional, que espero repetir en el futuro.

¡Y no sufráis! En el próximo post, que ya he empezado a preparar, volveré a la crítica y revisión de los trabajos recientes sobre los modos de vida de los Neandertales.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Neandertales cazadores en el Cantábrico: puntas de piedra para sus jabalinas y picas

ResearchBlogging.org
               
Introducción

"Jabalina" es un sustantivo genérico que engloba varios tipos de armas de punta, que se lanzan contra un blanco. Las jabalinas prehistóricas, así como las de algunos pueblos conocidos por la etnografía, a menudo se denominan "azagayas", un término de etimología norteafricana. En inglés, el término "spear" es probablemente el más común para ese mismo concepto.

Durante muchos años se ha discutido sobre la capacidad de los Neandertales en relación a las armas arrojadizas. Algunos autores han llegado a considerar que eran incapaces de fabricar, o incluso de lanzar ese tipo de armamento. A partir de esa idea, los mismos autores añadieron el uso de las jabalinas al "kit técnico" del llamado "comportamiento moderno", que se supone distingue a los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM) de otros seres humanos, hipotéticamente "arcaicos" en cuanto a sus capacidades, como los Neandertales.

Sin embargo, muchos otros investigadores vienen señalando, desde hace años, que el registro arqueológico de los Neandertales ofrece ciertas evidencias de la fabricación y uso de armamento de proyectil, en forma de jabalinas compuestas (Galván et al. 2008, Villa et al. 2009, Ríos Garaizar 2010). Esas armas estarían formadas por una punta lítica, un astil de madera y un sistema de enmangue y atadura que, a menudo, se reforzaba con adhesivos vegetales o minerales, mezclados y procesados al fuego. Además, las jabalinas fabricadas en madera del yacimiento de Paleolítico inferior de Schöningen (Thieme 1997) están perfectamente diseñadas y equilibradas para ser arrojadas. Eso hace bastante absurdo pensar que, 200.000 años después, los descendientes (Neandertales) de aquellos cazadores no fueran capaces de fabricar o usar la misma tecnología.

Neandertales y cazadores, también en el Cantábrico

En la misma linea de trabajo, acaba de publicarse en el Journal of Archaeological Science un artículo de Talía Lazuén en el que esta investigadora presenta el análisis de una serie de puntas de piedra. En ese estudio, Lazuén concluye que las puntas fueron utilizadas para cazar, como parte de un armamento para arrojar a distancia. Es decir, como puntas de jabalina.

Ese estudio se titula "European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the apperance of modern humans", es decir: "Las armas de caza de los Neandertales europeos revelan un comportamiento complejo mucho antes de la aparición de los humanos modernos".

En él, se estudian 19 puntas líticas de cuatro yacimientos cantábricos, todas provenientes de niveles bastante antiguos (del OIS 6 al 4), alejados de la llamada transición del Paleolítico medio al superior. Las puntas son de materiales muy variados, desde cuarzo a sílex, pasando por cuarcita y caliza silicificada.

Algunas de las puntas (y fragmentos) analizadas en el estudio, 
a partir de la Figura 1 de Lazuén (2011).


Todas las puntas se han considerado partes de un armamento compuesto a partir de un criterio estrictamente funcional y comprobable: Muestran fracturas y otras huellas que se producen por un impacto violento en la dirección longitudinal del objeto. Es decir, en el uso típico del objeto como arma.

Por lo tanto, las huellas de uso dejan constancia de que toda la muestra es, de hecho, armamento de caza. Sin embargo, hace falta un segundo mecanismo de análisis para saber si las puntas formaban parte de jabalinas arrojadizas. Hay otras posibilidades como, por ejemplo, que fueran "picas" o lanzas de mano, utilizadas directamente contra el blanco. Las huellas de uso no sirven, por el momento, para distinguir un modo de uso (arma sujeta) del otro (arma arrojada). En ese punto están de acuerdo prácticamente todos los investigadores, aunque se están explorando algunas posibilidades de discriminación (Hutchings 2011).

Como estrategia alternativa, para saber si una punta pertenece a un arma de mano, a una jabalina arrojadiza, o a una flecha de arco, el enfoque utilizado es de tipo morfométrico y balístico. Es decir, se miden determinadas características de la punta, que permiten juzgar su comportamiento balístico y de penetración. Así, se puede saber si esa punta pertenece -más probablemente- a una flecha, a una jabalina arrojada a mano, o a un arma empuñada directamente contra el blanco.

Algunos datos técnicos

De esas características balísticas y de penetración, la más utilizada y con un mayor referente etnográfico y experimental es la TCSA. Esas siglas significan  "Tip cross-section area" (Hughes 1998). Es decir, el  área de la sección transversal de la punta. Se considera un discriminador eficaz de diferentes tipos de puntas líticas usadas como armas. Debido a que la mayor parte de las puntas son, o bien lenticulares, o bien triangulares, en sección, una aproximación razonable al cálculo del TCSA sería esta: 0.5 x anchura máxima en mm x espesor máximo en mm.

La TSCA de una punta puede tomarse, de modo aproximado, como un indicador relativo de la fuerza necesaria para que esa punta penetre a un blanco, alcanzando una "profundidad letal". Cuando mayor es la TCSA, mayor sería la fuerza necesaria, y viceversa.

Con esa base conceptual, Lazuén compara la TCSA de sus puntas con varios referentes arqueológicos y etnográficos, y como resultado encuentra que, entre las 19 puntas, hay dos grupos bien diferenciados: Por una parte hay 17 puntas ligeras que son claramente de tipo arrojadizo, y por otra 2 puntas más pesadas que serían de tipo pica.

Este gráfico de la autora (Figura 4 de su artículo) es muy ilustrativo:


Lo más destacable es que las barras 1 y 2 representan las TCSAs de flechas y dardos etnográficos, la barra 3 las TCSAs de las jabalinas etnográficas, y las barras 4 a 8 las TCSAs de las puntas del Paleolítico medio cantábrico estudiadas por Lazuén. Otros conjuntos del 9 al 15 representan (salvo el 11) puntas de Paleolítico medio de diferentes contextos. Y la barra 16 comprende las TCSAs de las dos puntas más robustas del Cantábrico.

Por otra parte, hay algunas cuestiones importantes, que se deducen del análisis llevado cabo en el trabajo: Todas las puntas ligeras están bastante estandarizadas en tamaño, forma, ángulos, etc. Y muchas de ellas comparten otros rasgos: Adelgazamientos  o modificaciones por retoque para facilitar el enmangue, y presencia de un retocado y reavivado de los filos y la punta, para volver a usarlas, después de una primera fractura.

Al estudio de las puntas en sí se suman, también, otros aspectos generales, para conseguir una imagen más completa de las capacidades cazadoras neandertales:

En los yacimientos elegidos (Eirós, Morín, Lezetxiki y La Verde) la fauna documentada es, sobre todo, de herbívoros grandes (bisonte, caballo, uro...) y medianos/grandes (ciervo), con presencia menor de animales muy grandes (rinoceronte) o más pequeños (cápridos, etc).

Hay indicios, a partir del estudio funcional de los utensilios en piedra, de que éstos se usaron para trabajar una variedad de materias primas, entre ellas la madera (por ejemplo, los astiles de las armas de caza). Y, muy especialmente, la piel tanto fresca como seca. Esto apunta a que la piel, trabajada para confeccionar prendas de vestir y abrigo, era otra necesidad tan estratégica como el propio alimento proporcionado por esos grandes herbívoros. Además, y como puedo atestiguar con mi propio trabajo (Mozota 2009), los animales cazados proveían de la materia prima para el utillaje en hueso, poco elaborado, pero vital en varios procesos productivos y de la vida cotidiana de los Neandertales.

Conclusiones del trabajo

Lazuén concluye que este armamento en piedra implica un comportamiento complejo, y un sistema articulado en términos técnicos, económicos y sociales. La producción es de tipo estandarizada, con predominio de técnica Levallois, aplicada de un modo específico para obtener los soportes de las puntas.  Y se integra en un modelo complejo de fabricación de armamento compuesto, diseñado con el fin específico de ser utilizado a distancia, en actividades de caza.

Además, todo esto se documenta en un momento antiguo del Paleolítico medio, siempre mucho antes de la llegada de los HAM a Europa. Y en diferentes ambientes y momentos climáticos (OIS 6 a 4), lo que implica que los Neandertales que usaron esta tecnología sobrevivieron y se adaptaron a notables cambios en el ecosistema, varias veces.

Y algo (muy poquíto) de crítica constructiva

Lo cierto es que encuentro poco que criticar en términos generales en este artículo, y coincido en casi todas sus conclusiones. Si acaso, hay algunos aspectos técnicos menores que apenas si vale la pena mencionar:

Por una parte, el grueso de la argumentación sobre las huellas de uso está muy resumida: Se remite a la bibliografía pertinente, y a una "gran imagen" (la Figura 2 del trabajo), que reúne (casi diríamos "comprime") las huellas de uso de hasta 13 puntas distintas. Un poco más de detalle en esos aspectos técnicos, en una revista que se distingue por su aprecio por la metodología, hubiera estado bien, al menos según mis preferencias.

Y por otra parte, quizás hubiera sido interesante alguna aproximación desde otro índice, el del TCSP, que la autora menciona como más preciso, pero que finalmente se abandona en favor de la TCSA (más generalizada).

Referencia de Research Blogging

Talia Lazuen (2012). European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the appearance of modern humans Journal of Archaeological Science, 39 (7), 2304-2311 DOI: 10.1016/j.jas.2012.02.032

Bibliografía adicional

Galván Santos, B., Hernández Gómez, C. M. y Francisco Ortega, M. I. (2007-2008): "Elementos líticos apuntados en el Musteriense alcoyano, el Abric del Pastor (Alicante)", Veleia, nº 24-25, pp. 367-383.

Hughes, S. S. (1998): "Getting to the Point: Evolutionary Change in Prehistoric Weaponry", Journal of Archaeological Method and Theory, nº 5, pp. 345-408.

Hutchings, W. K. (2011): "Measuring use-related fracture velocity in lithic armatures to identify spears, javelins, darts, and arrows", Journal of Archaeological Science, v. 38, nº 7, pp. 1737-1746.

Mozota, M. (2009): "El utillaje óseo musteriense del nivel ‘D’ de Axlor (Dima, Vizcaya): análisis de la cadena operativa", Trabajos de Prehistoria, nº 66, pp. 28-46.

Ríos, J. (2010): "Organización económica de las sociedades neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa)", Zephyrus, nº 65, pp. 15-37.

Thieme, H. (1997): "Lower Palaeolithic hunting spears from Germany", Nature (letters to Nature), nº 385, pp. 807 - 810.

Villa, P., Boscato, P., Ranaldo, F. y Ronchitelli, A. (2009): "Stone tools for the hunt: points with impact scars from a Middle Paleolithic site in southern Italy", Journal of Archaeological Science, v. 36, nº 3, pp. 850-859.