lunes, 21 de julio de 2014

El complejo de superioridad del hombre moderno

ResearchBlogging.org

Introducción

No cabe duda que la visión científica sobre los Neandertales ha cambiado mucho en los últimos años, de la mano de nuevos estudios y descubrimientos, pero también gracias a la crítica y revisión de los viejos modelos basados en sus -supuestas- incapacidades.

La imagen de los Neandertales que ofrecen los estudios arqueológicos ha cambiado mucho 
(imagen: M. Cutrona. Quando Neandertal aveva le penne, National Geographic), y no parecen 
especialmente "incapaces", pero no siempre fue así. 

Cada día resulta más obvio que aquellas desventajas presentadas como "explicación auto-evidente" de la extinción neandertal, cuando se comparaba al Homo neandertalensis con los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM), eran en realidad notorias exageraciones.     

Un buen ejemplo de esa voluntad de revisar aquellos modelos (que, sinceramente, eran cuando menos bastante simplistas)  lo tenemos en un excelente trabajo de revisión crítica de Paola Villa y Will Roebroecks, con el título:

Neandertal Demise: An Archaeological Analisys of the Modern Human Superiority Complex

Que traducido vendría a ser: Desaparición Neandertal: Un análisis arqueológico del complejo de superioridad del hombre moderno. 

Este trabajo viene a terminar de poner las cosas en su sitio, con una síntesis amplia y concienzuda.

Síntesis

El trabajo está organizado a partir de la enumeración de una serie de hipótesis que se han planteado, históricamente, para explicar la desaparición de las poblaciones neandertales. En concreto, las hipótesis que se basan en una superioridad de los HAM ("modern humans" en el artículo).

Cada hipótesis hace referencia a una supuesta ventaja manifiesta del los HAM: Lenguaje y simbolismo, métodos de caza y dieta, uso organizado del espacio, capacidad de innovación, capacidad de organización social, capacidades cognitivas reflejadas en la tecnología, etc. Los autores del trabajo revisan cada una de las hipótesis a la vista del estado actual de conocimiento sobre aquellas sociedades, con gran detalle y con importantes reflexiones que no repetiré aquí (aunque recomiendo la lectura del artículo original).

El resultado general de la revisión es este: O bien el registro arqueológico no muestra diferencias significativas entre las poblaciones neandertales y las de HAM del mismo periodo, o bien las evidencias que se han utilizado en realidad no sirven para inferir si existe o no la supuesta cualidad investigada (creatividad, capacidad cognitiva, lenguaje complejo, etc.).

Por lo referido a la desaparición de las poblaciones neandertales, los autores plantean procesos históricos, basados en diferencias entre sociedades y formas de organización, y tamaños poblacionales, y no en cualidades innatas o incapacidades cognitivas. También señalan la posibilidad de procesos de asimilación (reflejados parcialmente en la genética) de una parte de esas poblaciones, por los HAM.  

Algunos detalles significativos

Hay algunas cosas interesantes, y detalles que es interesante extraer y comentar específicamente, y que serán de interés para los lectores un poco más especializados en este tema en concreto:
  • El trabajo incluye una extensa información suplementaria de la que se pueden extraer referencias con las que estar leyendo sobre este tema las próximas dos décadas ...o comenzar una Tesis Doctoral.
  • Los autores no han incluido en su análisis las llamadas "industrias transicionales" por ser de compleja interpretación. Y porque puede ponerse en duda, en algunos casos, la población creadora de ese registro. No obstante ofrecen interesantes notas que recomiendo leer. Por ejemplo, revisan (y consideran sólida) la asociación de Chatelperroniense y Neandertales.
  • También insisten en la idea de que no hay ninguna forma de trazar una línea directa entre las evidencias de Sudáfrica de 90-70 Ka BP (Blombo's Cave, etc.) y las poblaciones HAM que saldrían (probablemente en más de una pulsación, si no en un flujo constante) de África para expandirse por Eurasia. Y esto podría asociarse a otro hecho: que el registro africano posterior carece de buena parte de los elementos aparecidos en Blombo's y otras cuevas del extremo sur de África, durante los siguientes 30 -40 mil años.
  • Otro tema interesante es que, se mire como se mire, algunas realizaciones neandertales son técnicamente muy complejas. En concreto, al revisar una hipótesis que proponía que los Neandertales solo podían realizar enmangues "simples" (porque hacerlos más elaborados requiere de "razonamiento abstracto"), muestran como precisamente gentes neandertales fabricaban brea de abedul mediante una combustión controlada y (semi)anaerobia de su corteza. Para luego usarla como pegamento en sus enmangues. ¡No está mal para no tener "razonamiento abstracto"!
  • Por último, un punto de crítica para Villa y Roebroeks, y es que creo que se equivocan en la valoración de la evidencia de Cueva Morín y el Castillo. Los autores citan estos sitios como lugares en los que hay una producción estandarizada de laminillas en contexto Musteriense, y esto no es así. Es cierto que algunas publicaciones (i. e. Maillo 2007) defienden ese hecho, pero la talla es en realidad muy limitada, poco estandarizada y con una concepción técnica muy específica. De hecho, no se parece a la típica talla de laminillas del Paleolítico superior inicial.
Balance

En conjunto, un excelente trabajo, muy completo, que no es especialmente novedoso (muchos veníamos diciendo esas cosas desde hace años) pero han tenido la virtud y el acierto de ponerlo todo junto, ordenado, bien argumentado... y en el momento adecuado.

Referencia de Research Blogging

Villa, P., & Roebroeks, W. (2014). Neandertal Demise: An Archaeological Analysis of the Modern Human Superiority Complex PLoS ONE, 9 (4) DOI: 10.1371/journal.pone.0096424

jueves, 10 de julio de 2014

Los Imass: Reflejos neandertales en la ficción de Malaz

  
Introducción: Un poco de literatura de género

La llamada "Nueva Fantasía" es un concepto que en realidad se lleva utilizando desde, al menos, los años setenta. Es decir, hace más de cuarenta años. Se trata de una etiqueta que se utiliza para abarcar a las obras de ficción fantástica que se alejan del paradigma o estilo más clásico, basado en (o fusilado de) la impresionante obra de J. R. R. Tolkien.

Se ha llamado "Nueva Fantasía" desde el seminal "Thieve's World" de  Robert Lynn Asprin y colegas (1979), hasta el hoy omnipresente "Juego de Tronos" de G. R. R Martin. Precisamente a la sombra del éxito editorial y televisivo de la "Canción de Hielo y Fuego" ha pasado algo desapercibida la monumental obra de dos escritores canadienses, Steven Erikson e Ian Cameron Esslemont

Ambos autores co-crearon un universo de ficción, originalmente para un juego de rol de mesa, en el que primero Erikson y después Esslemont han escrito más de veinte novelas y novelas cortas, llevando el primero el peso de la narrativa, con la colosal saga de diez volumenes "Malaz: El Libro de los Caídos".

Erikson y Esslemont son ambos graduados en ramas de humanidades relacionadas con la literatura, pero, más importante, ambos han trabajado como antropólogos y arqueólogos de campo y laboratorio. ¡Y vaya si se nota en sus obras! Sus novelas tienen una enorme profundidad histórica y un alcance casi geológico. Los autores integran conceptos como el tiempo largo de las eras del mundo, o la evolución biológica de las especies, en los tropos del género fantástico, de forma muy original y un tanto desconcertante para el lector de la "fantasía más convencional".

Los Imass...

Los Imass son, en el mundo creado por Erikson y Esslemont, una de las razas o especies "fundadoras". Eso significa, en la ficción, que son una de esas poblaciones del pasado más remoto, cifrado en cientos de miles de años, con respecto a la época en que transcurren las novelas.

Se les describe como una sociedad "primitiva", como las que imaginamos para explicar como vivían en la Prehistoria: Organizados en clanes y pequeños grupos familiares, con dominio de técnicas muy elaboradas para unas pocas tareas especializadas (sobre todo, la talla del sílex), con unas creencias espirituales relativamente sencillas (totémicas), diferenciación de tareas por sexos, y un único tipo de ocupación especializada, los lanzadores de huesos (inglés: bonecasters) que vienen a ser los chamanes de los Imass.

Créditos: "Onrack-No-Longer-Broken", Jan Pospisil (Merlkir). Imagen original en Deviantart.  

En los pocos momentos en los que los autores muestran algo de su comportamiento social, en general son presentados como gentes equilibradas, equitativas, con un fuerte sentido ético y de corresponsabilidad, puntuado con feudos interpersonales e interfamiliares.

Físicamente se les describe como seres robustos, de piel y ojos relativamente claros, con mandíbulas poderosas sin barbilla, pómulos altos y un ceño pronunciado. 

...son el reflejo de los Neandertales

A los lectores de este blog no se les habrán escapado todos los elementos de los párrafos anteriores que identifican a los Imass como remedo, o reflejo de los Homo neanderthalensis de nuestro propio mundo:

La antigüedad cifrada en cientos de miles de años, la tecnología (como, por ejemplo, la talla de la piedra), la sencilla organización social y creencias propias de grupos de cazadores-recolectores, y las obvias pistas en su descripción física.

Además, en algunos puntos de las novelas se deja entrever que  los Imass fueron una "humanidad anterior". Y que los humanos del presente -de aquel mundo- descienden, al menos en parte, de ellos.

Un perturbador fósil viviente

Una interesante y algo perversa vuelta de tuerca de la ficción viene dada porque los extintos Imass irrumpen en la narración no directamente, sino a través de lo que podríamos llamar, salvando las distancias, "fósiles vivientes". 

En las disciplinas científicas y la divulgación, se ha utilizado el término "fósil viviente" para referirse a especies animales y vegetales que no han cambiado sustancialmente en cientos de miles (o a veces millones) de años. O bien para hablar de especies que son extremadamente parecidas a sus antecesores remotos.

En Erikson y Esslemont la idea es bastante distinta, y se construye alrededor del elemento fantástico y sobrenatural: Las novelas nos cuentan cómo algunos de los Imass han "sobrevivido" cientos de miles de años convirtiéndose en "muertos vivientes" (no como los típicos "zombies" de las ficciones actuales, sino con conciencia de si mismos e inteligencia).

Esos T'lan Imass, como se llaman en las novelas, son literalmente "fósiles vivientes" ya que sus cuerpos muertos se han, prácticamente, fosilizado: Son descritos como esqueletos unidos por piel y cartílagos secos animados por un ritual mágico.

Cierre

Para concluir esta entrada a caballo entre la literatura fantástica y la arqueología, no me queda sino recomendar la lectura de las novelas (las sagas Malaz: El Libro de los Caídos y Malaz: El Imperio) advirtiendo eso sí que son autores a los que "amarás u odiarás automáticamente". 

Tienen un estilo rico, renovador,  y una concepción poderosa y profunda de la ficción... pero a la vez establecen unas barreras de entrada, sin dar muchas facilidades al nuevo lector: Te arrojan en medio de una narración compleja y profusamente entramada, con conceptos muy ajenos a la ficción más típica, y con unas historias trágicas y viscerales. Una corriente muy fuerte en la que, los acostumbrados a aguas más plácidas, pueden ahogarse con facilidad. Aún así, han vendido más de un millón de libros.

miércoles, 2 de julio de 2014

Presentando un artículo propio sobre utillaje óseo (¡y Neandertales!)

ResearchBlogging.org

Introducción y justificación del post

Si no me equivoco, hasta ahora no le había dedicado ninguna entrada del blog a uno de mis artículos en revistas científicas. Aunque mi tesis doctoral trata sobre el estudio de materiales de Paleolítico medio y de Neandertales, y buena parte de mis trabajos publicados también, normalmente siempre me ha parecido que no encajaban bien aquí. Me parecían muy técnicos, enfocados a responder cuestiones bastante específicas, de quizás poco alcance general. Mi tesis sí que tendría más alcance, lógicamente, pero hablar largo y tendido de toda ella parecía un tanto egocéntrico (aunque la he mencionado en algunos posts, esbozando sus contenidos).  

Sin embargo, en esta ocasión coincide que acaba de publicarse un artículo mío que -creo- sí tiene un mayor valor de síntesis y explicación histórica. En ese texto hago una amplia revisión del uso de la materia ósea, como utillaje, en varios periodos de la Prehistoria (Paleolítico inferior y medio, principalmente, con notas sobre el utillaje más reciente).

Por ello, me gustaría presentar aquí ese artículo y hacer algunos comentarios generales sobre el mismo, con el deseo de animaros a su lectura.

El artículo en sí

El trabajo ha sido publicado en la revista de arqueología Complutum, de la Universidad Complutense de Madrid.  Se titula Los útiles óseos “poco elaborados” en el Paleolítico inferior y medio y su continuidad en el Paleolítico superior. Una revisión historiográfica. Y está disponible de forma libre y gratuita a través de internet.

En esencia, el contenido es lo que se anuncia en el título... aunque se puede matizar que la paráfrasis "poco elaborados" no la pongo para indicar una categoría excluyente, si no que es un término sobre el que reflexiono y hago algunas observaciones críticas. Y que uso como hilo conductor de los argumentos principales del texto.

Además de discusiones sobre conceptos, modelos y explicaciones del pasado, lo que vais a encontrar en este artículo es una revisión exhaustiva de las evidencias publicadas sobre el uso de huesos como herramientas, más o menos modificados, en las mencionadas etapas de la Prehistoria.

Planteando las cuestiones

Al comenzar el artículo, planteo un poco lo que fue el paradigma o modelo general de explicación del Paleolítico "antiguo" (i. e. inferior y medio) hasta los primeros años del S. XXI. Un paradigma que estamos superando, o está prácticamente superado, en la época actual.

En ese modelo general se planteaba, como hemos comentado en otras ocasiones, que el uso del hueso (y de otras materias animales "duras", como el asta o el marfil) es cosa del Paleolítico superior, y no del Paleolítico medio o inferior.

Y no sólo eso: Se afirmaba que era algo propio o consustancial a la "humanidad moderna", los Humanos Anatómicamente Modernos -HAM- u Homo sapiens. Así se les separaba netamente de otras "humanidades arcaicas", que carecían de las capacidades mentales para reconocer, modificar y utilizar eficazmente la materia ósea. Esos humanos "arcaicos" sólo habrían utilizado puntualmente y de forma burda los huesos, dándole un tratamiento similar al que usaban con los útiles de piedra (fracturas por percusión, y poco más). Esta es la postura por ejemplo de Noble y Davidson (1996) o Mellars (2004).

Ese paradigma defendía una suerte de "incomprensión de la materia ósea" por parte de los Neandertales, y de otras humanidades pleistocenas, junto con muchas otras incapacidades mentales, o incluso físicas y fisiológicas. 

Sin embargo, la arqueología de la última década, junto con la genética y otros disciplinas, se han encargado de rebatir, de forma muy sólida, prácticamente todas las supuestas incapacidades. Otro día volveremos de nuevo sobre estas cuestiones, ya que hoy me voy a centrar en mi trabajo sobre el utillaje en hueso.

El trabajo, precisamente, nace con la voluntad de ordenar, discutir y mostrar las evidencias existentes sobre este tema. El objetivo era ver si realmente tenía sentido defender la supuesta ausencia de utillaje en hueso. O si era realmente científico el afirmar que hay un uso burdo e improvisado de esta materia en el Paleolítico "antiguo". También trato de evaluar si realmente es posible detectar diferencias en las capacidades cognitivas de, por ejemplo, Neandertales y HAM, a través de su uso de la materia ósea.

Terminología y conceptos

En el segundo gran apartado del texto lo que hago es una reflexión terminológica que no reproduciré aquí con detalle. Lo que me parece importante (en esta parte) es la idea de fondo que trato de defender, a través de la crítica de los términos que suelen utilizarse.

Esa idea de fondo es esta: lo realmente importante es considerar los objetos no como entes aislados, ni tampoco como "tipos clasificatorios". Hay que tratar de entenderlos de una forma global, como parte de procesos (en general productivos) que llevan a cabo seres humanos, inmersos en grupos sociales humanos. En ese ámbito, abogo por partir del concepto de útiles y de utillaje, que es muy amplio e inclusivo, y recoge a las herramientas implicadas en toda clase de procesos productivos.

El Paleolítico más antiguo

A continuación hago una revisión de las evidencias del uso del hueso como herramienta en el Paleolítico inferior, desde las primeras evidencias (1,8-2 m. a.) asociadas a Homo africanos. También hago un breve recorrido histórico por los distintos trabajos, y explico como cada vez se han ido aplicando mejores y más precisas técnicas, para detectar y analizar estos materiales: Y sobre todo para distinguirlos de los pseudo-artefactos (objetos de otro tipo que pueden parecer útiles, adornos, etc... pero no lo son).

El balance de mi revisión de esas evidencias lo pongo como breve cita del texto: "...se puede afirmar que existen suficientes pruebas de que se recurrió a la materia ósea, desde momentos muy tempranos de la evolución del género Homo. Estas evidencias incluyen el uso y la fabricación de útiles, tanto por técnicas de percusión, como por técnicas de abrasión." 

Esto es particularmente importante, porque demuestra que una o varias especies de Homo de al menos 1,8-2 millones de años, con cerebros muy pequeños (comparados con nosotros, o con los Neandertales), ya eran capaces de reconocer la potencialidad de la materia ósea, y de modificarla por varios procedimientos distintos.

El Paleolítico medio y los neandertales 

En el siguiente apartado reduzco el ámbito a las evidencias de Eurasia en el Paleolítico medio, y me centro en los Neandertales y su arqueología. Esta es la parte más densa y amplia del trabajo, como no podía ser de otra forma. No entraré en muchos detalles, pero querría destacar los puntos principales de mi aportación en este tema:
  • La presencia del utillaje en hueso en los yacimientos de Paleolítico medio ha sido seriamente subestimada. Esto queda claro al revisar la bibliografía relevante, en la que aparecen decenas o cientos de citas a materiales que son estudiados de forma muy somera, o directamente no estudiados. También, en mi experiencia, cuando se estudian en profundidad los restos de fauna de un yacimiento en el que se sabía o sospechaba la presencia de útiles en hueso, casi siempre se localizan muchos más útiles de los vistos en un principio. 
  • Hay toda una panoplia o variedad de útiles de hueso que fueron utilizados por las distintas poblaciones Neandertales, en diferentes momentos del Pleistoceno y a lo largo y ancho de toda Eurasia occidental: cinceles, alisadores o espátulas, retocadores, etc.  
  • De estos materiales, los más ubicuos y comunes en todo el Paleolítico medio son los retocadores en esquirlas óseas, que se usan para conformar y reavivar, mediante retoque, los instrumentos de piedra (en sílex, cuarcita u otras rocas).
  • Aunque no es lo más habitual, en algunos casos, como el de Salzgitter-Lebenstedt (Gaudzinski 1999) se ha visto un trabajo del hueso muy complejo y elaborado, mediante procesos de producción organizados en etapas sucesivas, que aúnan distintas técnicas (percusión, abrasión, etc). Estos procesos no son idénticos a los documentados en etapas posteriores, pero sí que demuestran una planificación y una complejidad similares a las que se harán comunes en el Paleolítico superior. 
Todo esto lo que nos viene a corroborar es que no se puede demostrar, desde la evidencia arqueológica del utillaje en hueso, una inferioridad, o una diferencia significativa, en cuanto a capacidades/incapacidades de las poblaciones neandertales y HAM.

Fig. 2 en Mozota 2014. Costilla de mamut trabajada de Salzgitter-Lebenstedt, a partir de Fig. 11 en Gaudzinski 1999.

¡El utillaje "del Paleolítico antiguo" no desaparece con los Neandertales!

Una idea que suele rondar las explicaciones de los cambios entre el Paleolítico medio y el Superior, es que los útiles óseos que los autores llaman "poco elaborados", y que aparecen hace al menos 2 millones de años... simplemente desaparecen en el Paleolítico superior. Y son sustituidos por unas "industrias óseas", mucho más ricas, complejas, y basadas en procesos de fabricación muy largos y planificados.

A ese tópico historiográfico dedico el penúltimo apartado de mi artículo. Esa idea sólo es cierta en parte: para Eurasia, es verdad que aparecen una serie de utillajes más trabajados, formalmente muy estereotipados (se podría decir que "seriados") desde el comienzo del Paleolítico superior (sea éste de Neandertales, como el Chatelperroniense; o de HAM, como el Auriñaciense en sentido amplio).

Sin embargo, no es cierto que el resto de utillajes desaparezcan. De hecho, objetos como cinceles, espátulas, puntas, retocadores, etc., muy "poco elaborados", siguen apareciendo en muy distintas etapas y contextos, y no sólo en el Paleolítico superior. También, por ejemplo, en contextos paleo-indios del continenete americano, en fechas Holocenas.

Por todo esto creo que es mucho más correcto hablar de una aparición de varias categorías de utillaje distintas, particulares, con ciertos denominadores comunes entre ellas. Son útiles que, además, se suelen vincular con actividades bastante específicas en cada caso (por ejemplo, las azagayas,que aparecen desde el Auriñaciense).

Y por fín... las conclusiones

Para terminar, en el último apartado hago un poco de balance de los resultados de mi revisión, resaltando de nuevo los puntos centrales (que no reiteraré aquí). También introduzco algunos elementos nuevos de reflexión, a partir de las evidencias y estudios considerados:

Una primer elemento es que las inercias de las escuelas o "filosofías" arqueológicas del siglo pasado, han puesto barreras importantes a la comprensión del papel económico y social de los útiles de hueso en la Prehistoria. Sobre todo, los que se han llamado "poco elaborados". Esos materiales fueron, en buena medida, dejados de lado:
  • En todo el Paleolítico antiguo...
  • Pero también en el Paleolítico superior... 
  • E incluso entre las sociedades prehistóricas Holocenas.
(salvo honrosas excepciones, que de todo hay).

Por tanto, no han contribuido a los modelos sobre la estructura y la evolución de estas sociedades. Y por tanto, no han participado de la explicación de los cambios históricos. 

Así, cuando algunos planteaban que, tras una "ausencia total" de útiles en hueso en todo el Paleolítico antiguo, con el Paleolítico superior y con los HAM llega un utillaje muy complejo y elaborado... bueno, tenían una parte de razón, pero lo que sucede es que no estaban mirando el resto de las evidencias. 

Cuando las miras, lo que se puede ver es que los Neandertales, por ejemplo, tenían un amplio conocimiento de las cualidades del hueso, y desarrollaron varias técnicas para elaborar útiles de forma planificada y compleja.

¿Porqué entonces hay ese cambio en el inicio Paleolítico superior? Esto es lo último que trato en mi artículo, y simplemente esbozo una respuesta. Lo contaré aquí también, con otras palabras:

Primero, recordaros que ahora sabemos que no se trata de una cuestión de capacidades o incapacidades. Esto nos indica dónde no tiene sentido buscar la respuesta.

Segundo, que esos útiles del Paleolítico superior no surgen de la nada. Tanto las poblaciones neandertales como HAM usaron en el Pleistoceno útiles cotidianos, instrumentos con inversiones de trabajo relativamente bajas en términos de elaboración y acabado (aunque hay excepciones). Y esos útiles se siguen usando en sociedades muy posteriores (por ejemplo, entre cazadores-recolectores paleo-indios).

Tercero, que efectivamente es cierto que surgen nuevos útiles, y conviven con los anteriores. Y que buena parte de ellos están seriados, muy formatizados, y con una inversión de trabajo importante.

Lo que yo pienso es que esos útiles óseos del Paleolítico superior, no responden fundamentalmente a necesidades económicas primarias (en el sentido de necesidad técnica o subsistencial).

Creo que responden a necesidades sociales. Y que, por tanto, se tiene que buscar una explicación bastante lejos de dónde se ha mirado hasta ahora: entendiendo que esos objetos no son sólo útiles de trabajo en el sentido más material y elemental, sino que son también objetos social-representativos, en términos de valores de esas sociedades (o si lo preferís, de necesidades sociales).

Por supuesto, esto es algo que habría que comprobar abordando el estudio de los útiles en sí, de las "industrias óseas" del Paleolítico superior. Y no de forma aislada, sino uniéndolas con todo aquello que ayude a la reconstrucción de la economía y la estructura social. Eso lógicamente escapaba -por mucho- al alcance de mi trabajo, así que simplemente, lo dejé esbozado al final del mismo.  

Referencias 

Gaudzinski, S. (1999): Middle Palaeolithic Bone Tools from the Open-Air Site Salzgitter-Lebenstedt (Germany). Journal of Archaeological Science, 26 (2): 125-141.

Mellars, P. (2004): Neanderthals and the modern human colonization of Europe. Nature, 432: 461-465.

Mozota, M. (2014): Los útiles óseos “poco elaborados” en el Paleolítico inferior y medio y su continuidad en el Paleolítico superior. Una revisión historiográfica. Complutum, 25, 1: 17-33.

Noble, W. y Davidson, I. (1996): Human Evolution, Language and Mind: A Psychological and Archaeological Inquiry. Cambridge Univ. Press, Cambridge.


Referencia de Research Blogging

Mozota Holgueras, M. (2014). Los útiles óseos “poco elaborados” en el Paleolítico inferior y medio y su continuidad en el Paleolítico superior. Una revisión historiográfica Complutum, 25 (1) DOI: 10.5209/rev_CMPL.2014.v25.n1.45353

lunes, 23 de junio de 2014

La Guerre du Feu: Roudier inmerso en la última de una larga saga de adaptaciones

    
Enmanuel Roudier y la Guerre du Feu

A Enmanuel Roudier ya lo conocemos por su magnífico trabajo en el cómic Neandertal, una historia de aventuras, exploración y lucha de clanes, con reminiscencias de las tragedias de Shakespeare. Hace tiempo escribí un post en este blog, reseñando la versión en castellano del comic, publicado por la editorial Norma.  

En estos momentos, Roudier está trabajando en la adaptación al cómic de una de las grandes obras de ficción sobre la Prehistoria, la novela La Guerre du Feu, escrita por J.-H. Rosny aîné. Enmanuel ya ha publicado dos tomos de ese trabajo (Dans la Nuit des Âges y Sur les Rives du Grand Fleuve) y está ultimando la edición del tercero.



En todo caso, se trata de una excelente obra que, una vez terminada, esperemos pueda ser publicada en castellano, como lo fue Neandertal.

Aprovechando el trabajo de Roudier, me ha parecido interesante volver la vista atrás y hacer un pequeño recorrido por la obra original y las adaptaciones que la novela ha tenido a lo largo de los años.

En su contexto

La novela original fue escrita, como decía, por  J.-H. Rosny aîné, el mayor de dos hermanos escritores de cuentos, novelas y obras de divulgación científica. Lo hizo en una fecha tan temprana como 1911. Por poner un poco de contexto, recordemos que el "Viejo Neandertal" de Chapelle-aux-Saints fue descubierto en 1908; y que entre finales del S. XIX y principios del XX se ponen las bases del estudio del Paleolítico: La fecha de 1902, con E. Cartahilhac admitiendo la autenticidad de las pinturas de Altamira y por tanto del arte rupestre en su conjunto, es bastante ilustrativa del ambiente de la época.

La obra y sus adaptaciones

La Guerre du Feu es una obra novelesca, de tono épico, que al mismo tiempo trata de reflejar los conocimientos y las ideas científicas del momento, sobre la Prehistoria. La obra trata de una épica búsqueda del fuego, punteada por luchas entres grupos y clanes. El fuego se presenta como un bien indispensable que los protagonistas de la historia saben utilizar y conservar, pero no encender. Por supuesto, hoy muchas de las cosas que afirma o sugiere en sus páginas han quedado superadas por el desarrollo de las investigaciones. La falta de control del fuego en la Prehistoria (y sobre todo, el no saber cómo encenderlo) es una de ellas.

Esto es algo que también sucede en las adaptaciones: aunque intentan actualizar la visión original, no pueden sino estar limitadas por los conocimientos de su propia época, y también por su deseo de ser fieles a la obra original.

La primera adaptación es realmente temprana, una película cinematográfica de 1914 (1915 según otras fuentes) del parisino Georges Denola. Es un corto de unos 20 minutos de cine mudo en blanco y negro.

En los años cincuenta apareció la primera, y más bien discreta, adaptación en cómic de la novela. Se trató de una historieta de cómic, casi más bien una serie de tiras dispuestas en páginas completas. Fue obra del autor español (afincado en Francia y Bélgica a lo largo de parte su vida) Jose Ramón Larraz.



Finalmente, en los años 80 del siglo XX llegó la adaptación al cine que daría a conocer esta obra en todo el mundo. Me refiero por supuesto a la película de Jean-Jacques Annaud con el mismo título que la novela. En España se tradujo como En Busca del Fuego, siendo más fiel al original la traducción hispanoamericana: La Guerra del Fuego. Los anglosajones la llamaron al estilo español (o al revés): Quest for fire. 

En la película, algunos de los personajes son reminiscentes de los Neandertales europeos, o incluso de otros homínidos más antiguos, mientras que otros se basan en las ideas de ese momento sobre los Humanos Anatómicamente Modernos.



La película es un fantástico espectáculo visual, con una estructura muy sólida y en general una gran obra del séptimo arte. Ganó un Oscar al mejor maquillaje, y es un clásico del cine de la Prehistoria, por derecho propio.

No por ello debemos asumir que, pasados los años, se la pueda considerar una obra de gran realismo o precisión científica. En ese sentido, hoy en día es recomendable verla más bien como una ficción ambientada en el Paleolítico.

viernes, 20 de junio de 2014

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (XI)

            
De vuelta

Después de bastante tiempo ausente del blog, por fin han cambiado algo las circunstancias y puedo dedicarme, si todo va bien, a volver a compartir con vosotros mis reflexiones, ideas y críticas sobre distintos trabajos relacionados con los Neandertales y el Paleolítico medio (y en general sobre la evolución del género Homo). Ahora tengo un poco más de tiempo, dentro de lo poco que me dejan mis otras obligaciones. Y, sobre todo, la voluntad de retomar a varios niveles mi trabajo sobre Paleolítico, y sobre esa otra humanidad: las gentes neandertales.

Por otra parte quería comentar que, si he estado muy ocupado, ha sido por fortuna en cuestiones relacionadas siempre con la Prehistoria: Estoy trabajando en varios proyectos de estudio y divulgación, como los que vamos contando en el blog Sepulturas Neolíticas.

Se acerca el final... ¡de la serie de posts

Hace ya más de un año que comencé con extensa serie de notas sobre una recopilación de ensayos titulada What makes us human? Answers from Evolutionary Anthropology.

Se trata de una decena artículos breves, coordinados por los investigadores J. M. Calcagno y A. Fuentes. En estos textos un grupo de antropólogas y antropólogos, la mayoría de origen anglosajón, indagan y discuten la nada sencilla (pero universal) cuestión de ¿Qué nos hace humanos?

En mis revisiones, además de comentar los propios ensayos, intento darle una vuelta de tuerca más y ver si en cada caso puede haber algo que se pueda aplicar al estudio de la humanidad neandertal. O dicho de otro modo, trato de aplicar las argumentaciones de los investigadores a lo que se ha descubierto sobre los neandertales.  

Ken Weiss rompe la baraja

El mini-ensayo que os traigo hoy es obra de Kenneth Weiss, un veterano investigador experto en genética, de la Penn State University. Como siempre, recomiendo leer antes el texto, y después volver aquí para seguir leyendo mi post. 

Su postura es bien clara desde las primeras líneas: O bien la pregunta no es relevante en absoluto, o es una cuestión "humanística" y por tanto "no científica". A partir de ese planteamiento inicial, Weiss se extiende en explicar cómo la genética no puede poner barreras claras, universales y unívocas entre las especies, los grupos poblacionales, etc. Y como también, genéticamente, cada individuo es diferente de otro (¿salvo quizás los gemelos idénticos?).

Por tanto su reflexión es que la ciencia no puede responder objetivamente a esta pregunta. Añade algún comentario también sobre otro tipo de elementos que podrían definir a la humanidad (como el lenguaje y otros), y los descarta del mismo modo.

Crítica y comentario

En general, creo que la argumentación desde el punto de vista genético de Weiss es interesante, y tiene cosas salvables, y cuestiones que son muy acertadas. Pero también cabe recordar que otros autores de la serie también son genetistas o tienen formación en genética, y tienen visiones muy distintas. Por ejemplo Katherine S. Pollard en su ensayo "The Genetics of Humanness", al menos intenta proponer unos criterios para explicar qué nos hace humanos (ver el post). 
  
Las cuestiones en las que Weiss se sale de la genética, sin embargo, me parecen un tanto fuera de lugar. Son más bien divagaciones o ejemplos cogidos muy al azar, como las referentes a la guerra o la religión. 

¿Y para los Neandertales?

En este caso, lo cierto es que hay bien poco que coger del ensayo, para aplicar al estudio sobre la humanidad neandertal. El "no es una cuestión" de Weiss no deja mucho con lo que trabajar... salvo quizás el hecho de que usa la expresión "growling Neandertals", es decir "Neandertales que gruñen". Lo cual, si no es un ejemplo de humor (y no queda nada claro en el texto) le situaría en una postura un tanto prejuiciosa, y alejada del estado de conocimiento actual sobre esas gentes.

Referencia

Calcagno, J. M. y Fuentes, A. (2012): "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology", Evolutionary anthropology, v. 21, nº 5, pp. 182-194.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Atapuerca, Denisova, Neandertales y ADN de 400.000 años... casi nada!

ResearchBlogging.org
A modo de introducción...

Es muy probable que al visitante asiduo del blog no le coja -para nada- de sorpresa este post.

En efecto, ya hace unos días del evento. Me refiero a un artículo publicado en la prestigiosa revista Nature, que ha dado un "buen meneo" a muchas asunciones e ideas que tenemos sobre la evolución de los humanos en el Pleistoceno. Y de paso a lo que sabemos, o creemos saber, sobre las dinámicas poblacionales de los Neandertales y otras humanidades del pasado remoto.

El trabajo al que me refiero, para los despistados, se titula  "A mitochondrial genome sequence of a hominin from Sima de los Huesos", y ha sido ampliamente recogido por la prensa y los medios, y comentado en redes sociales, y blogs de expertos científicos y divulgadores.

Básicamente, se trata de un logro técnico excepcional, aunque con precedentes, y es la obtención de ADN mitocondrial humano de 400.000 años de antigüedad. Y cuyos resultados han sido, además, inesperados para muchos investigadores.

Un logro por cierto conseguido con el fémur de un homínido fósil de la Sierra de Atapuerca, España, y con la implicación de los investigadores españoles que trabajan allí desde hace años.  

El fémur en cuestión. Figura 2 en Meyer et al. (2013).

En mi caso, para esta revisión en el blog, he preferido (como suelo hacer) dar un poco de tiempo a la noticia para "reposar". He podido aprovechar el intervalo para leer con atención las valoraciones y opiniones de distintos expertos. Y espero poder ofrecer una visión más o menos completa del tema.

Pues hay que decirlo: meritorio, y muy meritorio.

Lo primero que me gustaría es resaltar los méritos del trabajo, en términos puramente técnicos y como innovación en lo que se refiere a abrir nuevos caminos científicos, que nos abren puertas a investigar y comprender mejor nuestro pasado más remoto.

Creo que la fuerza de este trabajo, sin quitar mérito por supuesto a los otros co-autores,  reside en el logro técnico de la gente del Departmento de Genética Evolutiva,  del Insituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

Hablamos de la obtención de ADN mitocondrial humano fósil de 400.000 años, en restos que no se han conservado en permafrost. Y de la habilidad para limpiarlo y separarlo del ADN de microorganismos (que en este tipo de muestras suele ser más del 90% de lo recuperado como ADN al iniciar el proceso); y separarlo también del ADN humano moderno (¡que vamos contaminándolo todo por ahí sin darnos cuenta!).

Hace un rato, mientras pensaba en como organizar este post, medio bromeaba en twitter con el tema del Premio NobelDecía: ¿Qué más tiene que hacer esta gente para recibir uno? Bueno, lo cierto es que es más o menos lo que pienso, realmente.

Antes de este trabajo, ya era el laboratorio que había liderado por muchos años la recuperación de ADN antiguo, desde casos del Neolítico hasta muchas secuencias neandertales. También perfeccionaron los métodos de obtención y limpieza del ADN antiguo. Además, han sido centrales en el proyecto para obtener la secuencia completa del ADN Neandertal.

Y en 2010-11 descubrieron la existencia de una población humana genéticamente distinta a todo lo conocido hasta ahora (la de Denisova). Y, bueno, podemos añadir el trabajo precedente de éste, que fue obtener ADN de oso de las cavernas de hace 300.000 años. También en la Sierra de Atapuerca, por cierto.

Otro kudos debe ir para los científicos españoles que participan como co-autores.

No sólo es que su trabajo durante décadas ha permitido poner a los yacimientos de la Sierra de Atapuerca en un lugar central de la paleoantropología mundial, y recuperar los restos que han permitido realizar este estudio de ADN. Además, hay que tener en cuenta el cuidado puesto en la recogida y conservación de los fósiles, sin los cuales seguramente el ADN conservado milenios y milenios se podría haber degradado o contaminado rápidamente.

El paper en sí    

Entrando ya en materia,  podemos empezar por explicar el artículo de Nature en sí.

En primer lugar decir que ha sido publicado en la sección "Letters", que se define así: "Letters are short reports of original research focused on an outstanding finding whose importance means that it will be of interest to scientists in other fields."

O en castellano: "informes breves de investigaciones originales centradas en un hallazgo cuya importancia excepcional lo hace de interés para científicos de otros campos." 

Que es, más o menos, lo que caracteriza a este trabajo.

El estudio se centra claramente en la metodología de obtención y procesado de ADN, en particular el ADN mitocondrial (y más aún si se incluye la información suplementaria -Extended Data). El ADN mitocondrial, por cierto, hay que recordar que sólo representa la herencia por vía materna. Los varones lo tienen pero no lo transmiten.

Volviendo al trabajo, esa detallada metodología técnica compone el grueso de la información, y siguen los resultados propiamente dichos, es decir la información del ADN mitocondrial de ese homínido de la Sima de los Huesos (obtenido, como hemos dicho, de uno de sus fémures, excepcionalmente bien conservado).

Por supuesto, esos datos no pueden ser interpretados sin un marco de referencia, y por ello los autores han recurrido a las secuencias de ADN mitocondrial de todos sus parientes,cercanos o lejanos, conocidos. Desde los chimpancés a los humanos actuales, pasando por los Neandertales y la población, aún muy desconocida, representada en Denisova.

Con esas secuencias, y aplicando estadísticas bayesianas (cuyo detalle ocupa también buena parte del paper) han generado un árbol de relaciones que indica las distancias genéticas y temporales que existen entre las distintas secuencias consideradas.  

Este es el árbol, obviando la parte de los chimpancés y centrando la cuestión en las especies y poblaciones humanas (o, si se prefiere un concepto más general, homininas):

Figura 4 en Meyer et al. (2013).

Y este árbol, para muchos científicos, ha sido inesperado y sorprendente. Según muestra el gráfico, el ADN mitocondrial de Sima de los Huesos está muy emparentado con la población representada en la humana de Denisova. Una persona que vivió 300.000 años más tarde, y a 8.000 Km de distancia.

Además, como linaje mitocondrial, el de Sima de los Huesos no parece estar especialmente emparentado con los Neandertales, al menos con los Neandertales de los que tenemos información genética (que son mucho más recientes, de entre 40.000 y 50.000 años de antigüedad).

Y también parece claro otro dato, desde esa perspectiva de linajes maternos (ADN mitocondrial): la separación de los humanos neandertales, y los humanos "anatómicamente modernos" u "Homo sapiens" (de los que descendemos en mayor medida) fue muy posterior a la separación de los Denisovianos respecto a esos grupos.

Dicho de otra forma, la población ancestral de los Neandertales no podría ser la población de Sima de los Huesos, a no ser que el ADN mitocondrial refleje de alguna forma compleja de introgresión u otra forma de intercambio genético. Es decir, mestizajes, hibridaciones, etc.

Dado que la visión mayoritaria, hasta ahora, en la paleoantropología de todo el mundo ha sido considerar que los Neandertales son una especie fósil típicamente europea, que evoluciona por aislamiento y especialización, desde un momento antiguo (400.000-300.000 años), y de forma progresiva, descendiendo de los Homo heildelbergensis, y en concreto de los representados en Sima de los Huesos... pues desde ese punto de vista es comprensible que haya sorprendido a muchos investigadores.

Las hipótesis (agarrarse que llegan curvas...)

Los autores del trabajo son obviamente conscientes de todo esto, y finalizan su artículo ofreciendo una serie de distintas posibilidades o hipótesis, muy tentativas, para explicar los resultados:

  1.  Una primera es considerar que la población de Sima de los Huesos representa un grupo directamente emparentado con los humanos arcaicos de los que descienden los de Denisova. Esta hipótesis tiene el problema, señalado indirectamente por los autores, de que hay que encontrarles un ancestro a los Neandertales, y no hay otros buenos candidatos conocidos.
  2. La segunda posibilidad  es: que la población de Sima de los Huesos sea distinta tanto de los humanos de Denisova como de los Neandertales. En este caso, el ADN mitocondrial de Sima de los Huesos es el de una población antigua pero no ancestral a ninguna de las otras. Y ese ADN ha llegado por una introgresión posterior (mestizaje) hasta las mitocondrias de Denosiva. Sigue teniendo el mismo problema de dejar a los Neandertales sin ancestros
  3. La tercera hipótesis mantendría a la población de Sima de los Huesos como ancestral de los Neandertales (y por descontado de Denisova), y no cambiaría el paradigma explicativo actual. Pero ya señalan que en este caso será necesario entender y explicar cómo se han mantenido dos linajes tan profundamente divergentes en los ADN mitocondriales. Es decir: hay un "artefacto" que viene del ADN mitocondrial y que no refleja completamente las relaciones ancestrales "reales".
  4. Y un último escenario que se propone es que la secuencia mitocondrial de Sima de los Huesos en realidad representa la introgresión de ADN mitocondrial más antiguo, de otra población euroasiática, en los humanos de la Sierra de Atapuerca, hace 400.000 años. Y esa población hipotética, euroasiática, también en algún momento contribuyó su ADN mitocondrial a la población de Denisova.
Si lo anterior os parece complicado de entender, no veáis como es leerlo en el paper...

En fin, para terminar los autores aportan un breve balance en el que recuerdan que el ADN nuclear puede contar una historia algo distinta, y matizar estos resultados del ADN mitocondrial. Pero, por el momento, es innegable esa relación (aparentemente inesperada) entre los humanos arcaicos de Sima de los Huesos y esa otra población de Denisova. Así como la antigüedad relativa de dicho linaje mitocondrial, en comparación con los linajes mitocondriales de los Neandertales y de los humanos modernos.

También se deja entrever que los resultados permitirán, en el futuro, obtener ADN nuclear de restos similares, y conseguir ADN mitocondrial de otros individuos distintos -probablemente de los mismos fósiles de Sima de los Huesos.

La valoración del sabio primate

Una de las valoraciones más interesantes que he recogido sobre este trabajo, es la entrada del blog "Reflexiones de un Primate", de Jose María Bermúdez de Castro (codirector del Proyecto Atapuerca).

El titular del autor ya habla de "sorpresa científica" y es una de las cosas que destaca, refiriéndose a las afinidades del susodicho ADN mitocondrial. En concreto, destaca la falta de afinidad del individuo de Atapuerca y los Neandertales, a pesar de que, desde la morfología, parece que estos descenderían de aquella población.

Para esta aparente contradicción, Bermúdez de Castro propone que podría tratarse de un linaje heredado en ambos casos (Denisova y Sima de los Huesos), de una especie "arcaica" como la representada por el Homo antecessor, también presente en Atapuerca, con una cronología de más de 600.000 años. Ese linaje habría llegado en cada caso por distintos eventos de hibridación de poblaciones locales de esa especie "más antigua", con diferentes especies "inmigrantes", llegadas a Europa en distintos momentos.

El post también nos ofrece otros detalles interesantes.

El primero: habla de muchos intentos fallidos, y se intuye un gran trabajo previo antes de llegar a conseguir el resultado logrado.

Pero también destaca que no es posible descartar que se obtenga ADN nuclear -lo que nos sugiere una vez más hacia donde apuntan los objetivos actuales de los investigadores. E incluso habla de "rebasar el listón de los 400.000 años". Aunque también explica que las condiciones de conservación en Sima de los Huesos son óptimas y que es difícil que se den en muchos otros lugares con restos de esas antigüedades.

Por último, me parece destacable su reflexión final al completo:

"...a los seres humanos actuales nos ha llegado el ADN por varias vías diferentes. El grueso nos llego por supuesto a través de nuestros ancestros africanos; pero también heredamos algo de los Neandertales y de los Denisovanos. Si estos heredaron su ADN de la Sima de los Huesos y, a su vez, éstos lo tomaron de Homo antecessor, nuestro genoma es una mezcla increíble de pequeñas dosis de ADN de muchos humanos del pasado". 

Conclusión con la que estoy muy de acuerdo, y creo que es, cuando menos, una hipótesis cada vez más viable.

Y aquí, una pequeña digresión mía: Pero que no hay que olvidar que, apenas hace seis o siete años, cuando no disponíamos más que de datos parciales del ADN mitocondrial Neandertal, muchos científicos defensores acérrimos del Out of  Africa II, (también RSOH y RAO) hubieran considerado esta idea  aberrante. Seguramente deberíamos ahora recordar esas afirmaciones categóricas, del tipo "es obvio que el Neandertal no contribuyó a la génetica del hombre moderno". Y darnos cuenta de lo cautos que deberíamos ser, en realidad, al hablar de estos temas. Teniendo en cuenta, sobre todo, los pocos datos que existen, y lo mucho que puede cambiar la imagen global, con sólo obtener unos pocos datos más.      

Lo que dice Hawks

Para finalizar, me gustaría recoger los comentarios sobre este trabajo que ha hecho el paleoantropólogo estadounidense John Hawks en su blog. Obviamente, resalta en primer lugar el gran logro técnico y la puerta que se abre a la posibilidad de obtener ADN de otros restos humanos del Pleistoceno medio.

Pero a continuación aporta unas reflexiones muy interesantes, y muy certeras en mi opinión, sobre la disciplina de la paleoantropología en general y las relaciones entre especies humanas en particular. Lo primero que explica es como a lo largo de los últimos cien años se han trazado "líneas rectas" conectando fósiles, tratando de comprender el árbol familiar humano.

Esas líneas divergían a lo largo del tiempo, llevando a una especialización y extinción de grupos representados por los fósiles.  Y Los últimos veinticinco años, los genetistas han aplicado la misma lógica de fondo al ADN mitocondrial.

Pero según Hawks, en los últimos cinco años se ha ido demostrando que ambos grupos estaban equivocados, en la idea de modelos unidos por "líneas rectas" entre poblaciones divergentes. Este investigador pone una serie de ejemplos para ilustrar las dinámicas del ADN mitocondrial, que no funcionan con ese modelo, y que os invito a leer en su post, porque sería muy largo de explicar aquí. Pero sobre todo se centra en los estudios de ADN mitocondrial de Neandertales, y en como muestran una creciente diversidad y una variabilidad.

El patrón resultante es, por tanto, de una complejidad que implica dinámicas poblacionales nada simples. No una "línea recta" como la que vendría de una evolución local, europea y directa, desde los Homo heidelbergensis (los de Sima de los Huesos).

Con todo esto, lo que sugiere Hawks es lo siguiente (la traducción es mía):

"...que los Denisovanos que conocemos sean en parte descendientes de un estrato más antiguo de una población euroasiática anterior. Aunque están en el mismo clado de ADN mitocondrial, la diferencia que hay entre las secuencias de la Sima de los Huesos y Denisova es tan grande como la diferencia entre las secuencias de Neandertales y humanos actuales. No sería correcto decir que Denisova y Sima representan una misma población -si no lo son los humanos actuales y los Neandertales. Pero podrían compartir una herencia del Pleistoceno medio de Eurasia occidental, derivando su ADN mitocondrial se esta población anterior"

La conclusión de este investigador es que los resultados no son tan sorprendentes, los encuentra refrescantes. Cree que prueban que las dinámicas poblacionales de los humanos del Pleistoceno eran complicadas, y no se pueden describir trazando "líneas rectas" entre los fósiles. Hay:

 "...lineas múltiples de influencia entre ellos, pequeños grados de mezcla, y migraciones a gran escala. Europa era algo muy distinto de una población que evoluciona lentamente, "juntando" rasgos neandertales a lo largo del tiempo. Los Neandertales que conocemos no sestearon hasta su desaparición; se expandieron rápidamente, múltiples veces, desde sus origenes no europeos. Eran tan dinámicos como los africanos de la MSA, que después se mezclaron con ellos y se expandieron por todo el mundo."

Un panorama que, sin duda es matizable, pero que sí tiene algo más que ver con la evidencia arqueológica que yo conozco y he estudiado, para estas poblaciones del Pleistoceno medio y superior.

Referencia de Research Blogging

Matthias Meyer, Qiaomei Fu, Ayinuer Aximu-Petri, Isabelle Glocke, Birgit Nickel, Juan-Luis Arsuaga, Ignacio Martínez, Ana Gracia, José María Bermúdez de Castro, Eudald Carbonell, & Svante Pääbo (2013). A mitochondrial genome sequence of a hominin from Sima de los Huesos Nature DOI: 10.1038/nature12788

Otras fuentes en línea 

Las entradas de blogs citadas en el texto::

John Hawks weblog 

Reflexiones de un primate

En otros blogs:

Prehistoria al día

For what they were... we are

Diekene's Anthropology Blog 


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Indicios y evidencias de complejidad neandertal en Abri du Maras (OIS 4)

ResearchBlogging.org
Introducción

En esta ocasión voy a revisar un reciente artículo (2013) de Bruce L. Hardy y colegas, cuya traducción aproximada sería "¿Neandertales imposibles? Haciendo cordeles, arrojando proyectiles y capturando caza menor durante el OIS 4 (Abri du Maras, Francia). En líneas generales se trata de un trabajo muy interesante y válido, con varios puntos fuertes y algunos problemas que también comentaré, al final de la revisión.

El sitio: Abri du Maras

El Abri du Maras es un yacimiento con una importante secuencia de Paleolítico medio, junto al río Ardeche (afluente del Ródano), en las estribaciones meridionales del Macizo Central (Massif Central) de Francia. Fue excavado en los años 50 y 60 del S. XX (Combier 1967), y de nuevo desde 2006 (por los autores de este artículo).

Localización del Abri du Maras. Figura 1 en Hardy et al. 2013

El estudio se centra en el nivel 4, que tiene una cronología aproximada de algo menos de 90.000 años, y un registro de sedimentos y de fauna que apuntan a un periodo frío y seco (con abundante presencia por ejemplo, de renos). Esto lleva a los autores a identificar el periodo geo-cronológico con el estadio isotópico marino 4 (OIS 4).

El material lítico de ese nivel se compone de unos 3600 artefactos, para una densidad de unos 40 objetos por metro cúbico de sedimento (lo cual en realidad es bastante poco). Los investigadores señalan que las piezas se concentran en dos bandas horizontales que podrían ser dos sub-niveles, correspondientes a dos fases más densas de ocupación. Hay poco material retocado. La mayor parte de los soportes se tallan in situ, y son lascas, láminas, laminitas y puntas de tamaño pequeño y mediano; y los soportes importados, en el sentido de que se traen ya tallados, son algo más grandes. En ambos casos, el sistema de talla predominante es el Levallois. En cuanto al origen de las materias primas, la información aportada es muy general: Se habla de dos fuentes distintas de aprovisionamiento: la primera al norte, hacia el Ródano y a una distancia de entre 10 y 30 Km; y la otra al sur cruzando el Ardeche.

Nota: Sobre el tema del aprovisionamiento de materias primas líticas en esa región, hace algún tiempo publiqué un post que trata la cuestión de la perspectiva del Paleolítico medio y los neandertales, basándome sobre todo en un trabajo de Fernandes, Raynal y Moncel (2008).          

Qué se ha estudiado, y cómo

Este trabajo se basa principalmente en el estudio de residuos adheridos a los útiles líticos (129 piezas estudiadas), y se complementa con otros aspectos, entre los que destacan el análisis de huellas de uso, el estudio arqueozoológico y la distribución espacial de los restos.

La lógica de fondo de la metodología parece responder a un constreñimiento o handicap inicial, que obliga a buscar alternativas o a dar mayor relevancia a ciertas técnicas que normalmente se explotan poco.  En particular, se potencia el análisis de residuos.

Normalmente, y esto es el criterio del autor del post, la técnica más eficaz y práctica para inferir la función del utillaje lítico es el estudio de las huellas de uso. En este caso, se menciona que los pulidos microscópicos de uso (uno de los rasgos más diagnósticos de las huellas de utilización) han sido completamente alterados por una fina pátina post-deposicional (una capa que se crea por procesos naturales, físico-químicos). Esa pátina cubre cada uno de los restos líticos, y hace imposible el análisis de los pulidos, y por tanto minimiza las posibilidades de inferir la función. Pero, según los autores tiene otra propiedad mucho más positiva: 

"This film partly or totally covers residues and aids in their preservation. The presence of residues included under this cover attests to the contemporaneity of residues with tool use."

Es decir, que la pátina cubre y "captura" residuos que han de ser de uso, según los autores. También es importante señalar que se estudiaron junto a los útiles otros objetos líticos poco susceptibles de ser herramientas (núcleos y cantos sin tallar), y no se hallaron residuos en ellos. Y, en general, se utilizan los criterios de concentración y distribución diferencial de los residuos en la pieza (por ejemplo, que se concentren sólo a lo largo del filo activo del útil).    

En cuanto al análisis funcional, se menciona que se interpretaron el resto de los estigmas que no son pulidos (estrías, desconchados, fracturas de uso, erosiones y embotamientos) para complementar el estudio de residuos.

Los resultados

El estudio de residuos aportó resultados en 98 de las 129 piezas estudiadas, y apoyado en otras técnicas (como se ha explicado), permitió a los autores conseguir evidencias o indicios del procesado de distintos materiales, que paso a resumir a continuación:
  • Residuos "genéricos" de plantas y madera: Hay residuos e indicios de uso relacionados con el procesado de plantas leñosas y no leñosas, sin que se pueda especificar mucho más en cuanto a las especies de flora en concreto. 
  • Fibras retorcidas (que pueden provenir de plantas y algas): Sobre este tema, lo más interesante es que en la mitad de los casos en los que se hallaron fibras, estaban retorcidas sobre si mismas, algo que los autores consideran que no puede suceder de forma natural, ni al procesar plantas por raspado, corte, perforación o alisado (y mencionan que dos programas experimentales lo corroboran). Esto significaría que los residuos provienen de elementos que fueron fabricados retorciendo y/o trenzando fibras. Es decir, de cordeles o cordajes de algún tipo.
  • Esporas de hongos (probablemente del género Agaricus -de tipo champiñón): Esta evidencia sólo se da en dos piezas líticas, de las cuales sólo en un caso las esporas cumplen la condición de estar concentradas en el filo. 
  • Residuos animales genéricos, de procesos de carnicería: Hay bastantes casos de restos de carne y hueso como residuos en los filos líticos. 
  • Residuos de pelo de lepórido: En dos piezas, hay residuos de pelo de un lepórido (conejo o liebre), y los autores asocian este indicio con la presencia de al menos dos individuos de conejo o liebre que fueron procesados (tienen marcas de carnicería) por los neandertales y se encontraron en el nivel 4. 
  • Plumas de ave: Hay tres casos en los que aparecen restos de bárbulas de plumas de pájaros, pero los autores no lo destacan mucho, quizás porque en cada caso sólo se cita una bárbula por cada útil estudiado, lo cual sería una evidencia bastante débil. Además hay un único resto determinado de hueso de ave entre la fauna del nivel.  
  • Escamas de pescado: Hay indicios también de la presencia posible de escamas de pescado en algunas lascas (los items observados no pudieron ser confirmados al 100% como escamas, aunque es probable que lo fueran). Esto se complementa, segun explican los autores, con la presencia de restos óseos de varios tipos de peces en la cueva. 
  • Enmangues de armas de proyectil: En este apartado, los autores combinan el análisis de huellas de uso (en particular erosiones y fracturas de impacto), con el estudio de los residuos y su distribución, para proponer una muestra de media docena de puntas Levallois (o lasca apuntadas en algún caso) como armas de caza, que irían enmangadas. Después, hacen un análisis de la morfología y propiedades balísticas de esas puntas (siguiendo a Sisk y Shea 2011). Y llegan a la conclusión de que pueden ser armas de proyectil, es decir jabalinas o dardos arrojados con la mano, antes que lanzas de cuerpo a cuerpo.
Restos de lepórido de Abri du Maras con huellas de corte antrópicas. Figura 9 en Hardy et al. 2013


De todos esos resultados, los autores sólo destacan algunos de ellos en la parte final del artículo (los que les parecen más relevantes y novedosos). Además de la evidencia genérica del procesado de plantas y animales, destacan la presencia de las fibras como evidencia de cordeles o cordajes, de esporas como evidencia del procesado de setas, y de varios residuos y huellas de uso como indicativo de la probable presencia de armas de proyectil.

Con esta base, los autores dibujan un panorama complejo y diverso de las actividades cotidianas de los neandertales que habitaron en el Abri du Maras. Esto implica un espectro muy amplio de recursos explotados, aunque la caza de grandes ungulados (y sobre todo renos) seguiría siendo una actividad muy importante. También se destacan las actividades no estrictamente subsistenciales, como las de aprovisionamiento de materias primas líticas y también vegetales -para la confección de fibras y herramientas de madera, por ejemplo.

Y, en general, hacen hincapié en dos aspectos:

  1. Que el estudio de residuos ha permitido vislumbrar actividades que normalmente pasarían desapercibidas en una investigación sobre un yacimiento de esta cronología. 
  2. Que el modo de vida que dibujan no tiene que ser el "modo de vida neandertal" por excelencia, porque ese modo de vida "ideal", de hecho, no existe: las poblaciones neandertales vivieron en ámbitos geográficos y climáticos muy diferentes y cambiantes, a lo largo de cientos de miles de años. Y por tanto tuvieron necesariamente que establecer estrategias económicas y de subsistencia, muy variadas y distintas en cada lugar y momento.         

Balance y algo de crítica

Se trata de un trabajo completo, bien estructurado y con resultados importantes, que no por ello carece de puntos "puntos flacos". Me voy a centrar ahora en esos elementos más discutibles, siempre según mi criterio, sin que ello signifique que estamos antes un trabajo poco sólido o meritorio (es más bien al contrario).

Un problema general, al que la mayoría de los investigadores no somos inmunes (y me incluyo el primero), es el de los "saltos cualitativos". Me refiero a los saltos volitivos que damos al pasar de "lo que nos dicen los datos", a lo que "se concluye de ellos", y finalmente a lo que presentamos como "resultados finales".

En efecto, si nos fijamos en cada evidencia que se da en el apartado de "resultados" como segura, probable, o simplemente posible, y luego lo comparamos con esas mismas categorías en las conclusiones finales, no se nos escapará que hay algunos "saltos". Estoy seguro que a los autores no les faltan razones para hacerlo, y que manejan mucha información cualitativa que no es fácil poner por escrito, o dar en forma de datos brutos. Pero eso no hace menos llamativa la presencia de ese tipo de "saltos". Tenemos que ser especialmente cuidadosos en controlar lo que va a las conclusiones finales, que debe ser lo se deduce de los hechos observados, y no lo que creemos que probablemente signifique.

En términos técnicos, tengo algunos problemas con la metodología de análisis de residuos. Hay algunas cuestiones básicas que no sé si se realizaron o no, y creo que deberían especificarse al menos de forma muy somera.

Una primera cuestión es que (en mi opinión) cualquier análisis de residuos debe acompañarse de un estudio estadístico de cuantificación de residuos (y sus tipos) en muestras aleatorias de sedimentos, recogidas cerca de las piezas estudiadas. De este modo se tiene una referencia de "aquello que puede aparecer sobre la pieza lítica simplemente por contacto y adherencia casual" (ya sea deposicional o post-deposicional).

Y otra cuestión tiene que ver con la pátina y la observación de los residuos. Las imágenes del artículo sugieren que los útiles se estudian sin lavar, con tierra. Además, en varias de las fotos de los residuos microscópicos, parece que la pátina los ha "capturado", efectivamente. Pero en otras imágenes la impresión es que el residuo está mezclado con el sedimento adherido a la pieza. Con lo cual, no queda muy clara esa "contemporaneidad antigua" que defienden los autores, al menos para algunos casos.

Una forma de abordar esto hubiera sido hacer una observación en varias fases con lavados sucesivos, cada vez más "invasivos", por así decirlo. De este modo se podría discriminar con claridad qué residuos son con seguridad más antiguos y anteriores a la formación de la pátina, y cuales no. Por ejemplo, se podría observar primero la pieza sin lavar, luego lavada sólo con agua, luego con agua y algún producto disolvente a baja concentración, y finalmente tras una inmersión breve en una cubeta de ultrasonidos.

Quizás esto ya se ha hecho, pero en ese caso habría que comentarlo en el artículo, en mi opinión.

Retomando lo que dije al principio, no creo que estos problemas supongan un demérito grave para el trabajo, y creo que en general sus conclusiones son:

  • Muy sólidas para la explotación de animales en general y lepóridos en particular (conejos y/o liebres).
  • Bastante sólidas para el tema de los enmangues
  • Razonablemente aceptables al proponer que se trate de armas de proyectil; y para la explotación de materiales vegetales en general, y de cordeles/cordajes en particular.
  • Y por el momento hipotéticas para el tema de las setas tipo champiñón (Agaricus sp.), el pescado y el procesado de aves.           

Referencias bibliográficas

Combier, J. (1967): Le Paléolithique de l'Ardèche dans son cadre bioclimatique, Public. Inst. Préhist., Univ. Bordeaux, mémoire, 462 pp.

Fernandes, P., Raynal, J., Moncel, M. (2008): "Middle Palaeolithic raw material gathering territories and human mobility in the southern Massif Central, France: first results from a petro-archaeological study on flint", Journal of Archaeological Science, 35, 8, pp. 2357-2370.

Hardy, B. L., Moncel, M.-H., Daujeard, C. Fernandes, P., Béarez, P., Desclaux, E., Chacon-Navarro, M. G., Puaud, S., Gallotti, R. (2013): "Impossible Neanderthals? Making string, throwing projectiles and catching small game during Marine Isotope Stage 4 (Abri du Maras, France)", Quaternary Science Reviews, 82, pp. 23-40.  

Sisk, M. L., Shea, J. J. (2011): “The African Origin of Complex Projectile Technology: An Analysis Using Tip Cross-Sectional Area and Perimeter,” International Journal of Evolutionary Biology, 2011, 8 pp.


Referencia de Research Blogging

Bruce L. Hardy, Marie-Hélène Moncel, Camille Daujeard, Paul Fernandes, Philippe Béarez, Emmanuel Desclauxe, Maria Gema Chacon Navarro, Simon Puaud, & Rosalia Gallotti (2013). Impossible Neanderthals? Making string, throwing projectiles and catching small game during Marine Isotope Stage 4 (Abri du Maras, France) Quaternary Science Reviews, 82, 23-40 DOI: 10.1016/j.quascirev.2013.09.028


viernes, 11 de octubre de 2013

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (X)

Introducción y recordatorio

Tras un parón veraniego, prolongado al otoño por diversos motivos, retomo el blog para seguir, en la medida que el trabajo y la vida personal lo permitan, escribiendo sobre los Neandertales y, en general, el pasado remoto y la historia evolutiva del género Homo.  

Una de las series de posts que llevo realizando desde hace bastante tiempo es la dedicada a la colección de mini-ensayos What makes us human? Answers from Evolutionary Anthropology

Por el tiempo transcurrido desde la última nota sobre el tema, no estará de más recordar de qué se trata: diez artículos breves, coordinados por J. M. Calcagno y A. Fuentes, en la que una serie de notables antropólogos y antropólogas buscan una respuesta a la complicada cuestión de ¿Qué nos hace humanos?

En mi serie de posts, además de revisar los textos en sí, añado una serie de reflexiones y explicaciones sobre lo que es de aplicación a los Neandertales, en cada propuesta. Es decir, trato de aplicar las argumentaciones y evidencias barajadas por los autores a lo que sabemos de las poblaciones neandertales, para comprobar si lo que es válido para los humanos "modernos" lo es también para "esa otra humanidad" (en palabras de Svante Pääbo)

Hoy voy a revisar el noveno ensayo, firmado por Mary C. Stiner y Steven L. Kuhn, que tiene el título "To Whom Does Culture Belong?". Lo que viene a querer decir: ¿A quién pertenece la cultura? 

Un "títular" interrogativo, que se adecua bastante a un texto en el que se plantean muchas preguntas, muy interesantes, pero que -como explico más abajo- es bastante más parco en respuestas.

Los autores

Antes de entrar de lleno en la revisión del mini-ensayo, unas breves notas sobre los autores. Tanto Mary C. Stiner como Steven L Kuhn se dedican a la arqueología y la antropologia, en el marco de la "escuela americana" (es decir, anglosajona estadounidense), y ambos tienen perfiles de "espectro amplio": Han investigado épocas y regiones muy variadas, en el marco general del estudio de la evolución humana y la Prehistoria. Además, los dos han mostrado interés en las cuestiones teóricas y la propuesta de modelos explicativos generales, de largo alcance.

El meollo de la cuestión

Los autores comienzan enumerando los dos aspectos que se han considerado, y aún se consideran, como los más exclusivos y definitorios de los seres humanos: La cultura compleja y una comunicación lingüística. Inciden un poco más sobre estos temas, explicando su concepción de cultura: algo que implica la construcción de un conjunto de conocimientos y prácticas, y que puede ser compartido por individuos y entre las distintas generaciones. De este modo, la comunicación lingüística, dependiente del lenguaje humano (que es particularmente adaptable y complejo) permite comunicar una cultura especialmente rica y compleja, y ambos aspectos definirían lo que nos "hace humanos".

A esa concepción general, que los autores parecen aceptar "grosso modo", se suma un elemento de matización y crítica que conforma el centro de su argumentación y retoma el título de su artículo ¿A quién pertenece la cultura? El argumento que introducen es el siguiente: lo que llamamos cultura y consideramos tan propio de los seres humanos en realidad es algo que comparten toda una serie de animales distintos. Entre esos animales hay desde parientes próximos, como los homínidos (en el sentido de Hominidae), a otros mamíferos como los lobos o los delfines, e incluso otros animales mucho más alejados de nuestra linea evolutiva, como ciertas aves.

Delfín usando una esponja como útil para "forrajear"; un comportamiento cultural aprendido y compartido (Krützen et al. 2005, PNAS; Foto M. R. H.) 

En esencia, lo que los autores defienden es que no se marque de manera categórica, que no se insista tanto en la diferencia entre la cultura animal y la humana, y entre los lenguajes animales y el humano. Esa categorización, según ellos, sólo puede hacer más difícil estudiar el origen de nuestra cultura y nuestro lenguaje. Sería por tanto a través de la comparación de procesos evolutivos paralelos, y situaciones paralelas entre distintas especies, como podríamos aprehender y estudiar como surgió nuestra particular forma de lenguaje y de cultura. 

En palabras de Kuhn y Stiner: 

"...the question of what species may possess something akin to culture must be inclusive. Otherwise we run the risk of shutting the door to understanding how humans "got" culture in the first place..."

Algo de crítica y valoración

Entre los aspectos más positivos del trabajo, querría destacar el esfuerzo por escribir un auténtico texto de ensayo, con un lenguaje a la vez correcto y formal, pero sin excesivos tecnicismos, paráfrasis cientifistas u otras "trampas" típicas. Consiguen ser relativamente llanos y sencillos, sin caer en la falta de rigor científico. 

Por otro lado, y como elemento más criticable, podría decirse que es un texto con más críticas, preguntas y propuestas que respuestas o soluciones. Deja las cosas muy abiertas y en el aire, sobre todo si lo comparamos con otros de los mini-ensayos de esta serie (como la mayoría de los ocho que hemos ido revisando con anterioridad). Se hecha en falta, por así decirlo, que Stiner y Kuhn se "mojen" un poco más y ofrezcan una respuesta propia a la pregunta planteada. 

¿Y para los Neandertales?

Pues lo cierto es que, en este ensayo en particular hay poco que aplicar o sobre lo que reflexionar en relación a las poblaciones neandertales. Esa otra humanidad extinta, tan cercana a nosotros en términos evolutivos y genéticos, y con modos de vida tan similares durante cientos de miles de años a los de nuestros antepasados más directos. No parece tener buen encaje con las categorías tan generales que manejan los autores en su ensayo (animales vs. humanidad; o bien "lo humano como animal"). 

Por otro lado, cabe señalar que los seres humanos "modernos" compartimos con los neandertales unos ancestros comunes, quizás no demasiado lejanos, y también historias evolutivas divergentes, con un distanciamiento lento y progresivo, y con momentos de entrecruzamiento posterior. En ese contexto, las reflexiones de Kuhn y Stiner pueden servir para poner el foco de atención en dos aspectos: 
  1. Los ancestros comunes y como en ellos se desarrolló el germen del lenguaje y la cultura.
  2. El posterior desarrollo en paralelo (¿o en común? ¿o en paralelo pero con "transmisiones"?) de esas capacidades, en ambas formas de humanidad.
Referencia

Calcagno, J. M., y Fuentes, A. (2012): "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology". Evolutionary anthropology, 21, 5, 182-94

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