La interacción de Neandertales y carnívoros ha sido un tema recurrente en los estudios sobre el Paleolítico medio y sobre el H. neanderthalensis. Desde los inicios de la investigación en Prehistoria (s. XIX y principios del XX), los arqueólogos se dieron cuenta de que en los yacimientos Musterienses los restos de las ocupaciones humanas convivían o alternaban con la presencia de grandes carnívoros. Esto sucedía especialmente en cuevas.
La explicación de los expertos era la siguiente: el Hombre de Neandertal compite por refugios, con los grandes carnívoros (y otros animales peligrosos, como los osos -que son omnívoros). Así, una viva imagen pasó al saber popular y a la literatura: la idea del Neandertal luchador y cazador, que se enfrenta a osos, leones, hienas o lobos para ocupar sus cubiles.
En los años ochenta, el trabajo de C. K. Brain "The Hunters or the Hunted" inauguró un nuevo modo de estudiar la formación de los yacimientos (que hay solemos llamar "tafonomía"). Su estudio tuvo un enorme impacto en la interpretación del Paleolítico antiguo. Brain demostró que los australopitecos sudafricanos, en contra de lo que afirmaba Dart, no eran grandes cazadores, armados con temibles armas en huesos aguzados. Al contrario, eran presas habituales de los leopardos y otros grandes carnívoros. Así, los huesos presentes en las cuevas de los australopitecos eran restos dejados por los felinos. Y los homínidos sólo eran otra opción gastronómica más, en el menú los grandes gatos.
En Europa, esa visión llegó con mucha fuerza, y se revisó de forma crítica todo el Paleolítico inferior y medio, en busca del tipo de situaciones descritas por Brain. El antropólogo y arqueólogo L. Binford fue un abanderado de este tipo de revisión. Se llegó a describir, años después, todo aquel "huracán" revisionista como el "efecto Binford". En yacimientos muy antiguos, como Orce-Venta Micena, Torralba y Ambrona, se deshechó la idea de que las acumulaciones de fauna estuvieran relacionadas con actividades de caza.
En ese marco, los yacimientos en cueva en los que aparecían tanto materiales musterienses como carnívoros, empezaron a perder interés como fuentes de información sobre los Neandertales. El razonamiento era este: no se podía afirmar que la fauna representara las capturas hechas por los Neandertales, y era más probable que fueran animales cazados por grandes carnívoros.
Eso, unido a un renovado modelo (de mano de la Nueva Arqueología) de las incapacidades Neandertales, llevó a imaginar al Neandertal como un homínido poco inteligente, incapaz de cazar de manera eficaz y organizada. Por todo ello, era fundamentalmente un ser carroñero. Con un razonamiento un tanto circular, esas limitaciones permitían explicar la presencia de herramientas Musterienses en las acumulaciones de los carnívoros: provenían de las exploraciones y actividades carroñeras de los Neandertales.
Esta imagen domina los años ochenta del siglo XX, y empieza a ser disputada a partir de los noventa. Al afinarse los estudios tafonómicos (i.e. "cómo se acumulan y se forman los yacimientos") se comienzan a distinguir los huesos procesados por los Neandertales y los devorados por carnívoros. Además el estudio de las estrategias de caza (por la especie, edad, sexo... de las presas) permite separar acumulaciones de carnívoros de otros perfiles, más típicos de sociedades humanas cazadoras. Y por otro lado, los estudios de industria lítica muestran que los neandertales tenían un equipamiento (de caza, de procesado de la materia animal) mucho más eficaz de lo descrito hasta entonces.
En ese ambiente cambiante, llegan los estudios de isótopos estables, que permiten valorar la dieta a partir del análisis de composición de los huesos. Esas técnicas describen la posición de un individuo en la cadena trófica (si es herbívoro, omnívoro, o carnívoro) y la proporción aproximada de proteína animal presente en su dieta. El trabajo Richards y otros sobre los Neandertales de Vindija marca un rubicón, al sumar los restos croatas a los resultados de estudios anteriores (de Bélgica y Francia). El conjunto de los datos da una imagen de "gran carnívoro", del Neandertal, en lo más alto de la cadena trófica.
Los isótopos estables alejan la idea del Neandertal carroñero oportunista y abren la puerta a consideraciones de tipo congnitivo y social: Si el H. neanderthalensis es un "top carnívore", entonces debe ser gracias a sus capacidades. Una parte de los investigadores de hacen énfasis en sus habilidades de planificación y oganización, rastreando -y hallando- cada vez más evidencia de complejidad. Pero otros siguen atados a los antiguos modelos de las incapacidades mentales, y proponen un nuevo fetiche explicativo en forma de "superhombre", lo que podriamos llamar el modelo "Conan con Torus Supraorbital".
Así, se transmite la idea de un neandertal increíblemente fuerte y robusto, al que la evolución no ha dotado de gran inteligencia, pero sí de armas alternativas a las garras y dientes: músculos de película de acción y lanzas "primitivas". En mi opinión, este tópico está sobredimensionado. Los Neandertales eran fuertes, si, pero sus capacidades (planificación, estrategia, uso del fuego, armamento y herramientas muy elaboradas) permiten pensar en alternativas razonables al (absurdo) "cuerpo a cuerpo 1vs1", a la hora de enfrentarse a carnívoros o cazar grandes herbívoros.
En ese marco de finales del S. XX y principios del XXI, aparece una propuesta que se centra en la interacción de Neandertales y carnívoros, para explicar la desaparición de ambos. Se trata de la hipótesis de J. Estévez y otros , propuesta desde la paleontología y la zooarqueología. En resumen, se trata de lo siguiente: Al final del Pleistoceno desaparecen de forma más o menos brusca varias especies de grandes carnívoros (Hienas...) y omnívoros (Osos cavernarios). Algunas estas especies subsisten en áreas restringidas mucho tiempo, pero también acaban por extinguirse. Dada la coincidencia en el tiempo de esos procesos, y dado que son simultáneos (más o menos) con la llegada a Europa y la expansión demográfica del Homo sapiens, es razonable pensar que las extinciones están relacionadas con nuestra especie. Además, el paralelismo sugiere al autor que hay que considerar H. Neandertalensis como un carnívoro más, a la hora de explicar su extinción.
Por mi parte, considero que a esa hipótesis le falta de coherencia interna en su formulación. Un hecho bien establecido es que las capacidades de H. Neanderthalensis son equiparables en eficiencia y complejidad a las de las poblaciones "modernas". Este hecho inhabilita la propuesta de Estévez. Específicamente, no es correcto dejar a un lado de la formulación teórica al taxón H. sapiens, dándole un carácter y unas capacidades diferenciales, y no aplicar los mismos razonamientos al H. Neanderthalensis.
Esto no significa que el Neandertal no tuviera cosas en común con los grandes carnívoros (como también lo tuvieron los "modernos" del Paleolítico, por otro lado). Pero lo que no es correcto es aplicar un doble rasero a dos poblaciones humanas a la hora de elaborar la explicación. Eso es volver al "no-win scenario".
En el siguiente post trataré de una cuestión relacionada con los carnívoros que está de actualidad, por varios trabajos recién publicados o en proceso de estudio. Me refiero al uso que los Neandertales hacian de los carnívoros. Existen evidencias de que probablemente cazaron hienas, leones y osos. O (al menos), aprovecharon sus restos.
Referencias
Brain, C.K., 1981: "The hunters or the hunted? An introduction to African cave taphonomy" University of Chicago Press. Chicago.
Binford, L.R., 1981: "Bones. Ancient Men and Modern Myths". Academic Press.
Richards, M. P., Pettitt, P. B., Trinkaus, E., Smith, F. H., Paunovic, M., Karavanic, I., 2000: "Neanderthal diet at Vindija and Neanderthal predation: The evidence from stable isotopes". PNAS, Vol. 97, N. 13. pp: 7663–7666.
Estévez, J. 2004: : "Vanishing Carnivores: What can the Disappearance of Large Carnivores tell us about the Neanderthal World?". Int. J. Osteoarchaeol. 14. pp. 190–200 .
lunes, 21 de junio de 2010
lunes, 14 de junio de 2010
Neandertales en la Cultura Popular: Gargantus contra el Hombre del Hierro
Cuando rastreas el origen y la evolución de las imágenes colectivas sobre el Hombre de Neandertal, el mundo del comic es una mina de información. El estereotipo del cavernícola, heredado de la literatura Pulp (Robert E. Howard, H. G. Wells, E. R. Burroughs), viene reapareciendo en el mundo del tebeo desde principios del siglo XX.
En lo que se refiere -en concreto- al cavernícola Neandertal, es probable que la iteración más alucinante y bizarra del mito sea el troglodita gigante Gargantus, enemigo del héroe americano de comic Iron Man (esto es, el Hombre de Hierro). Ese personaje extraño aparece en Tales of Suspense número 40 (Lee y Bernstein, Abril 1963).
La simple descripción aseptica del argumento del tebeo en el que aparece ese personaje no puede dejar indiferente:
El Hombre de Hierro encuentra un pueblo, Granville, donde los habitantes parecen tener el cerebro lavado y construyen un muro alrededor de su villa. Los habitantes del pueblo atacan al héroe y muestran el terror que les infunde su "lider", Gargantus. Ese villano resulta ser un gigantesco Neandertal al que los ciudadanos de Granville han construído una estatua en la plaza del pueblo, ante la que se postran en adoración. Cuando aparece, Gargantus trata de hipnotizar al Hombre de Hierro y le ataca con su cachiporra.
El héroe descubre que Gargantus es realmente un robot gigante, lo derrota, y expone a sus dueños: unos pequeños y malvados alienígenas verdes, que huyen en su platillo, al verse descubiertos.
Finalmente, el lector descubre que Gargantus tenía forma de Neandertal porque los alienígenas habían estado en la tierra hace 80.000 años, y habían diseñado a su instrumento de dominación según el "modelo" que vivía entonces.
Dejando a un lado lo extravagante y psicodélico de todo el argumento, ese comic destila una gran cantidad de interesantes simbolismos. Parte de ellos han sido diseccionados, con acierto, en un artículo de P. Fellman, en la revista Voces Novae de la Universidad Chapman.
Fellman señala en primer lugar la referencia al muro alrededor del pueblo (es 1963, y el Muro de Berlín se empieza a construir en 1961). Gargantus es un poder "alienígena" que lava el cerebro de la gente y usa el terror para la dominación, es decir, como los comunistas. Aparece, en la estatua de Gargantus, un elemento de culto a la personalidad (lo que recuerda al estalinismo). Y por último, están los pequeños aliens verdes, la rastrera verdad detrás del "poderoso" mito (digase Gargantus digase Partido Comunista o Stalin). Al marcharse, los alienígenas espetan: "(los americanos) son demasiado listos para que podamos conquistarles".
En un marco más general, el Hombre de Hierro de los años 60 simboliza el ideal de patriota armado americano: Es un optimista empresario tecnológico, que usa sus recursos, fruto de su éxito profesional (individualismo, competencia), para defender activamente a su nación (patriotismo), de enemigos como Gargantus y otros seres bizarros (es decir, el Comunismo, en todas sus versiones).
A mi modo de ver, Gargantus también representa un uso muy nítido del mito del Neandertal brutal y primitivo. Se toman esos rasgos, muy presentes en la psique colectiva, y se utilizan para denostar la ideología enemiga, la soviética. Se presenta al villano Gargantus (con todos esos rasgos negativos) en contraposición al paladín, el Hombre de Hierro: moderno, desarrollado, fruto del progreso, norteamericano. Es interesante ver cómo se imbrica esa formulación clásica del prejuicio Neandertal con la mitología americana de la Guerra Fría.
Gargantus aparece retratado como un cavernícola extremadamente estereotipado (con taparrabos de piel y una enorme cachiporra) pero sus rasgos faciales son claramente Neandertales (es decir, están basados en las reconstrucciones y recreaciones que existían en la década de los 60). Es interesante la referencia cronológica, que sitúa hace 80.000 años el momento en que Gargantus fue concebido por sus amos extraterrestres, a imagen y semejanza de los hombres de aquel pasado.
Esa cronología puede ser vista como una vuelta de tuerca más al prejuicio contra el H. neanderthalensis, aunque, en mi opinión, está más relacionado con un mito en la raiz del concepto "Neandertal Bruto": Me refiero al Mito del Progreso. A mi parecer, la idea de fondo de los guionistas del tebeo es esta: desde hace 80.000 años el hombre ha evolucionado físicamente y ha progresado culturalmente, y la culminación de la evolución queda plasmada en los ideales americanos. Por el contrario, haciendo balance de lo que hemos ido viendo, podríamos concluir que el comic transmite la impresión de que el mundo comunista sería, claramente, una involución "neandertaloide" del ser humano.
Fellman, P. (2010): "Iron Man: America's Cold War Champion and Charm against the Communist Menace". Voces Novae: Chapman University Historical Review, Vol. 1, N. 2. pp. 11-22.
En lo que se refiere -en concreto- al cavernícola Neandertal, es probable que la iteración más alucinante y bizarra del mito sea el troglodita gigante Gargantus, enemigo del héroe americano de comic Iron Man (esto es, el Hombre de Hierro). Ese personaje extraño aparece en Tales of Suspense número 40 (Lee y Bernstein, Abril 1963).
Gargantus ha venido a destruir todo lo americano.
¿Podrá detenerle el Hombre de Hierro?
La simple descripción aseptica del argumento del tebeo en el que aparece ese personaje no puede dejar indiferente:
El Hombre de Hierro encuentra un pueblo, Granville, donde los habitantes parecen tener el cerebro lavado y construyen un muro alrededor de su villa. Los habitantes del pueblo atacan al héroe y muestran el terror que les infunde su "lider", Gargantus. Ese villano resulta ser un gigantesco Neandertal al que los ciudadanos de Granville han construído una estatua en la plaza del pueblo, ante la que se postran en adoración. Cuando aparece, Gargantus trata de hipnotizar al Hombre de Hierro y le ataca con su cachiporra.
El héroe descubre que Gargantus es realmente un robot gigante, lo derrota, y expone a sus dueños: unos pequeños y malvados alienígenas verdes, que huyen en su platillo, al verse descubiertos.
Finalmente, el lector descubre que Gargantus tenía forma de Neandertal porque los alienígenas habían estado en la tierra hace 80.000 años, y habían diseñado a su instrumento de dominación según el "modelo" que vivía entonces.
Dejando a un lado lo extravagante y psicodélico de todo el argumento, ese comic destila una gran cantidad de interesantes simbolismos. Parte de ellos han sido diseccionados, con acierto, en un artículo de P. Fellman, en la revista Voces Novae de la Universidad Chapman.
Fellman señala en primer lugar la referencia al muro alrededor del pueblo (es 1963, y el Muro de Berlín se empieza a construir en 1961). Gargantus es un poder "alienígena" que lava el cerebro de la gente y usa el terror para la dominación, es decir, como los comunistas. Aparece, en la estatua de Gargantus, un elemento de culto a la personalidad (lo que recuerda al estalinismo). Y por último, están los pequeños aliens verdes, la rastrera verdad detrás del "poderoso" mito (digase Gargantus digase Partido Comunista o Stalin). Al marcharse, los alienígenas espetan: "(los americanos) son demasiado listos para que podamos conquistarles".
La versión hispana de Gargantus puede resultar especialmente bizarra.
En un marco más general, el Hombre de Hierro de los años 60 simboliza el ideal de patriota armado americano: Es un optimista empresario tecnológico, que usa sus recursos, fruto de su éxito profesional (individualismo, competencia), para defender activamente a su nación (patriotismo), de enemigos como Gargantus y otros seres bizarros (es decir, el Comunismo, en todas sus versiones).
A mi modo de ver, Gargantus también representa un uso muy nítido del mito del Neandertal brutal y primitivo. Se toman esos rasgos, muy presentes en la psique colectiva, y se utilizan para denostar la ideología enemiga, la soviética. Se presenta al villano Gargantus (con todos esos rasgos negativos) en contraposición al paladín, el Hombre de Hierro: moderno, desarrollado, fruto del progreso, norteamericano. Es interesante ver cómo se imbrica esa formulación clásica del prejuicio Neandertal con la mitología americana de la Guerra Fría.
Gargantus aparece retratado como un cavernícola extremadamente estereotipado (con taparrabos de piel y una enorme cachiporra) pero sus rasgos faciales son claramente Neandertales (es decir, están basados en las reconstrucciones y recreaciones que existían en la década de los 60). Es interesante la referencia cronológica, que sitúa hace 80.000 años el momento en que Gargantus fue concebido por sus amos extraterrestres, a imagen y semejanza de los hombres de aquel pasado.
Esa cronología puede ser vista como una vuelta de tuerca más al prejuicio contra el H. neanderthalensis, aunque, en mi opinión, está más relacionado con un mito en la raiz del concepto "Neandertal Bruto": Me refiero al Mito del Progreso. A mi parecer, la idea de fondo de los guionistas del tebeo es esta: desde hace 80.000 años el hombre ha evolucionado físicamente y ha progresado culturalmente, y la culminación de la evolución queda plasmada en los ideales americanos. Por el contrario, haciendo balance de lo que hemos ido viendo, podríamos concluir que el comic transmite la impresión de que el mundo comunista sería, claramente, una involución "neandertaloide" del ser humano.
Fellman, P. (2010): "Iron Man: America's Cold War Champion and Charm against the Communist Menace". Voces Novae: Chapman University Historical Review, Vol. 1, N. 2. pp. 11-22.
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miércoles, 9 de junio de 2010
Altamira: Pan para hoy, desastre para mañana
De forma excepcional, hoy propongo un post que no trata sobre el Hombre de Neandertal. Lo hago para protestar por una decisión bastante absurda, que me afecta como cántabro, y me preocupa como arqueólogo. También, porque me siento inclinado a solidarizarme, como miembro del CSIC, con el equipo científico implicado en el asunto, que fue muy crítico con la posibilidad de reabrir la Cueva de Altamira.
Expongo el tema muy brevemente: El Gobierno de España y el de la comunidad autónoma donde nací, Cantabria, a través del Patronato de Altamira (una cueva que es Patrimonio de la Humanidad, y está considerada la "Capilla Sixtina del Arte Cuarternario") han dedidido re-abrir al público la cavidad.
Esta medida se toma a pesar las recomendaciones explícitas, en contra de esa medida, del equipo del CSIC encargado de valorar y vigilar la conservación de Altamira. Si que cuentan con el beneplácito de una comisión de expertos elegida "a dedo" y que no ha formado parte del equipo que estudia la cueva. La decisión se toma en un marco de crisis económica en el que el circuito turístico cántabro, en particular el Museo de Altamira y la "Neocueva", viene sufriendo una importante mengua de visitantes.
Mi valoración, por no extenderme, también será breve: Me parece lamentable someter a intereses de tan corto plazo (el relanzamiento turístico coyuntural de la zona) la conservación de las pinturas de Altamira, un documento histórico y artístico único en el mundo.
Hoy, no parece haber una buena solución al problema que hace peligrar las pinturas: proliferación de microorganismos por la presencia de visitantes. Hay dos opciones posibles: Abrir la cueva y arriesgarse a que se destruyan las pinturas, o cerrarla para conservar las pinturas e investigar posibles soluciones. No hace falta ser una lumbrera para escoger la correcta.
EDITADO 20/6/10 20:11 horas: Una nota internacional de la agencia de noticias Associated Press recoge la noticia de la apertura de la cueva. Leyendo la información, parece obvio que la decisión pone en riesgo el Patrimonio de la Humanidad. Eso ya lo sabía, pero me ha llamado la atención otra cosa: La noticia transmite la impresión (¿acertada?) de que España es más una república bananera que un estado moderno y democrático. Sobre todo, por las declaraciones del Presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla, contrariado por tener que explicar a sus amiguetes de las altas esferas "que no pueden entrar" y visitar Altamira.
Expongo el tema muy brevemente: El Gobierno de España y el de la comunidad autónoma donde nací, Cantabria, a través del Patronato de Altamira (una cueva que es Patrimonio de la Humanidad, y está considerada la "Capilla Sixtina del Arte Cuarternario") han dedidido re-abrir al público la cavidad.
Esta medida se toma a pesar las recomendaciones explícitas, en contra de esa medida, del equipo del CSIC encargado de valorar y vigilar la conservación de Altamira. Si que cuentan con el beneplácito de una comisión de expertos elegida "a dedo" y que no ha formado parte del equipo que estudia la cueva. La decisión se toma en un marco de crisis económica en el que el circuito turístico cántabro, en particular el Museo de Altamira y la "Neocueva", viene sufriendo una importante mengua de visitantes.
Sautuola, y después Breuil, Carthaillac y otros expertos, hicieron hermosos calcos y dibujos de Altamira.
¿Durará más la imagen en papel cebolla que las pinturas sobre piedra?
¿Durará más la imagen en papel cebolla que las pinturas sobre piedra?
Mi valoración, por no extenderme, también será breve: Me parece lamentable someter a intereses de tan corto plazo (el relanzamiento turístico coyuntural de la zona) la conservación de las pinturas de Altamira, un documento histórico y artístico único en el mundo.
Hoy, no parece haber una buena solución al problema que hace peligrar las pinturas: proliferación de microorganismos por la presencia de visitantes. Hay dos opciones posibles: Abrir la cueva y arriesgarse a que se destruyan las pinturas, o cerrarla para conservar las pinturas e investigar posibles soluciones. No hace falta ser una lumbrera para escoger la correcta.
EDITADO 20/6/10 20:11 horas: Una nota internacional de la agencia de noticias Associated Press recoge la noticia de la apertura de la cueva. Leyendo la información, parece obvio que la decisión pone en riesgo el Patrimonio de la Humanidad. Eso ya lo sabía, pero me ha llamado la atención otra cosa: La noticia transmite la impresión (¿acertada?) de que España es más una república bananera que un estado moderno y democrático. Sobre todo, por las declaraciones del Presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla, contrariado por tener que explicar a sus amiguetes de las altas esferas "que no pueden entrar" y visitar Altamira.
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lunes, 7 de junio de 2010
Genoma Neandertal III: Erik Trinkaus o el "Gracias, pero me da igual"
Entre las reacciones más llamativas a la publicación del borrador del Genoma Neandertal, destaca la del paleoantropólogo Erik Trinkaus, de la Universidad Washington en Saint Louis. Su respuesta a las conclusiones de ese estudio ha sido (parafraseando) gracias, pero ya lo habíamos dicho. Trinkaus acepta las conclusiones del artículo, que coinciden con buena parte de sus propuestas, pero critica sin contemplaciones las bases del estudio.
Erik Trinkaus es un paleoantropólogo especializado en la anatomía de los Neandertales (es profesor universitario de antropología física, y debe de ser una de las personas vivas que más restos de Neandertal ha estudiado personalmente). Sus aportaciones al conocimiento de la biomecánica y los rasgos del Hombre de Neandertal han sido más que notables. Su enfoque de investigación defiende el uso tanto de la antropología física como de la arqueología (estudio de la cultura material). El objetivo sería reconstruir los rasgos propios de los humanos y de las sociedades pleistocenas, y entender así el origen de la llamada "modernidad" del comportamiento.
Hace unos años Trinkaus era un notable defensor de la Teoría Multirregional del origen de los humanos modernos. En los últimos años ha matizado bastante sus teorías para adaptarlas a los nuevos descubrimientos. Eso si, siempre ha defendido la existencia de una hibridación entre las poblaciones "modernas" africanas, y las poblaciones neandertales, tanto en Oriente Medio como en Europa Central y Occidental.
Entre los logros más notables de Trinkaus está el haber demostrado que los Neandertales caminaban erguidos y de manera eficiente (y no arrastrando los pies, como achaparrados y novelescos jorobados).
Le debemos un loable intento de desmitificar el canibalismo Neandertal, demostrando en un estudio que muchas de las supuestas pruebas no eran tales. También, al identificar restos de Neandertales "recientes" en toda Europa, ha colaborado activamente a la aceptación de que los Neandertales sobrevivieron hasta etapas avanzadas del Paleolítico (hasta hace, al menos, unos 30.000 años).
Sus declaraciones sobre el Genoma Neandertal han sido recogidas en una entrevista realizada para la revista Quo, en el marco de un especial sobre el Genoma Neandertal, que se puede leer aquí.
Trinkaus, en esa entrevista, se muestra realmente molesto con el trabajo del Genoma Neandertal, aunque las conclusiones de ese estudio avalan una parte de sus tesis. Sus críticas van en dos direcciones: La muestra utilizada y un supuesto "prejuicio" de los autores, contra los Neandertales europeos.
En lo que se refiere a la muestra, Trinkaus critica su exiguo tamaño: sólo tres individuos Neandertales y cinco humanos modernos. Señala también que se trata de "supuestos" Neandertales (ya que no hay determinación anatómica de los huesos de los que se ha extraído el ADN).
En este sentido, creo que Trinkaus tiene objetivamente razón: la muestra es muy pequeña, aunque algo mayor de lo que él dice, sumando los restos de Feldhofer y El Sidrón. Pero equivoca su juicio al afirmar que eso es un demérito del conjunto del estudio.
El tamaño de una muestra está en relación directa con el diseño de la investigación, y es relevante en una situación concreta: si, para responder a las preguntas que tienes, sólo te sirve tener una muestra de un determinado tamaño, que no tienes a tu disposición.
Pero, precisamente, las preguntas que se hacen a la evidencia, en el caso del Genoma Neandertal, han sido diseñadas para obtener respuestas convincentes, a pesar -y a sabiendas- de que el tamaño de la muestra es muy pequeño. Es decir, se han elegido estrategias de análisis, y se han mirado aspectos determinados, que pueden dar bastante información, convincente, con un número muy escaso de "ejemplares".
Por otro lado, en lo que se refiere a la falta de identificación de los restos, es una verdad a medias. Por un lado, es cierto que los restos de Vindija no tienen una determinación anatómica, y no se puede saber (por los fragmentos) si son realmente neandertales.
Sin embargo, Trinkaus parece olvidar que determinadas porciones del ADN neandertal (por ejemplo, el mitocondrial, pero también regiones del nuclear) están realmente bien documentadas desde hace tiempo. De ese modo, los investigadores han podido comparar la evidencia genética de los nuevos restos de Vindija con evidencias genéticas de Neandertales de toda Eurasia. A esto se añade que han desarrollado toda una serie de métodos redundantes para caracterizar y separar la contaminación por ADN "moderno". Así, aunque siempre quedan dudas razonables, la elección de las palabras "supuestos neandertales", por parte de Trinkaus, quizás no sea muy afortunada. Finalmente, los restos de Feldhofer (también estudiados en el artículo del Genoma) sí que tienen determinación clara: De hecho, son el fósil "original" neandertal.
La otra crítica de Trinkaus se refiere al prejuicio contra los Neandertales europeos. Los estudios de este autor apuntan a una hibridación importante en toda Eurasia, entre modernos y Neandertales. Esa mezcla se daría también en Europa occidental.
Por eso ataca a los investigadores del Genoma Neandertal, que "utilizan un argumento muy enrevesado para contradecir la hibridación europea". En este punto, creo que Trinkaus apunta a un hecho que tiene cierta razón de ser: Se trata del modelo de Surf-wave, planteado por los autores del estudio genético, para explicar la amplia distribución, en cuatro continentes, de nuestra herencia Neandertal. Ese modelo defiende una hibridación que implica a pocos individuos, y tiene lugar en una zona (Oriente Medio) y un momento (entre hace 80.000 y 60.000 años) concretos.
Por un lado, parece lógico pensar que, si no se postulara ese modelo Surf-wave, la única forma de explicar la herencia neandertal en todos los no-africanos, sería aceptar una hibridación y un flujo genético más amplios. Ese flujo sería mucho mayor que el deducido por los genetistas. Es decir, apoyaría la tesis de Trinkaus.
Por otro lado, también es razonable pensar que esas opciones (modelos alternativos de población, intercambio y flujo genético) han sido consideradas y descartadas por los autores del borrador del Genoma Neandertal. De hecho, afirman que su modelo es, en sus simulaciones, el que mejor se ajusta a los datos genéticos obtenidos.
Una lección de fondo sobre este tema, que guardo para mí, es lo bueno que puede ser ejercitar un cierto realismo, que sea humilde y crítico a la vez. Lo que dice Trinkaus, en la entrevista de Quo, es crítico y en parte muy acertado, pero a la vez, resulta muy poco humilde.
Hay algo que está claro: Lo que sabemos sobre nuestros orígenes, sobre las poblaciones humanas del Pleistoceno, es muchísimo menos de lo que nos queda por saber. Por supuesto, se han dado pasos de gigante, desde que Schaafhausen estudiara el craneo de Feldhofer en 1857. Sin embargo, no por eso podemos pensar que el estudio genético de tres (o cinco) individuos Neandertales va despejar todas las incognitas sobre esas poblaciones. El trabajo que queda por hacer es ingente, monumental.
Por otra parte, contradiciendo a Trinkaus, tampoco podemos despreciar la gran cantidad de información que proporciona el Genoma Neandertal, en comparación con estudios anteriores, basados en huesos fósiles y mediciones anatómicas.
Referencias
Trinkaus, E., 1975: "A functional analysis of the Neanderthal foot" (Dissertation).
Trinkaus, E. 1982: "Cannibalism and burial at Krapina", Journal of Human Evolution, Volume 14, Issue 2. pp. 203-216.
Imágenes: Dr. Johannes. Max Planck Institue for Evolutionary Anthropology. Fuente: Exploratorium.
Erik Trinkaus es un paleoantropólogo especializado en la anatomía de los Neandertales (es profesor universitario de antropología física, y debe de ser una de las personas vivas que más restos de Neandertal ha estudiado personalmente). Sus aportaciones al conocimiento de la biomecánica y los rasgos del Hombre de Neandertal han sido más que notables. Su enfoque de investigación defiende el uso tanto de la antropología física como de la arqueología (estudio de la cultura material). El objetivo sería reconstruir los rasgos propios de los humanos y de las sociedades pleistocenas, y entender así el origen de la llamada "modernidad" del comportamiento.
Hace unos años Trinkaus era un notable defensor de la Teoría Multirregional del origen de los humanos modernos. En los últimos años ha matizado bastante sus teorías para adaptarlas a los nuevos descubrimientos. Eso si, siempre ha defendido la existencia de una hibridación entre las poblaciones "modernas" africanas, y las poblaciones neandertales, tanto en Oriente Medio como en Europa Central y Occidental.
Entre los logros más notables de Trinkaus está el haber demostrado que los Neandertales caminaban erguidos y de manera eficiente (y no arrastrando los pies, como achaparrados y novelescos jorobados).
Le debemos un loable intento de desmitificar el canibalismo Neandertal, demostrando en un estudio que muchas de las supuestas pruebas no eran tales. También, al identificar restos de Neandertales "recientes" en toda Europa, ha colaborado activamente a la aceptación de que los Neandertales sobrevivieron hasta etapas avanzadas del Paleolítico (hasta hace, al menos, unos 30.000 años).
Sus declaraciones sobre el Genoma Neandertal han sido recogidas en una entrevista realizada para la revista Quo, en el marco de un especial sobre el Genoma Neandertal, que se puede leer aquí.
Trinkaus, en esa entrevista, se muestra realmente molesto con el trabajo del Genoma Neandertal, aunque las conclusiones de ese estudio avalan una parte de sus tesis. Sus críticas van en dos direcciones: La muestra utilizada y un supuesto "prejuicio" de los autores, contra los Neandertales europeos.
En lo que se refiere a la muestra, Trinkaus critica su exiguo tamaño: sólo tres individuos Neandertales y cinco humanos modernos. Señala también que se trata de "supuestos" Neandertales (ya que no hay determinación anatómica de los huesos de los que se ha extraído el ADN).
En este sentido, creo que Trinkaus tiene objetivamente razón: la muestra es muy pequeña, aunque algo mayor de lo que él dice, sumando los restos de Feldhofer y El Sidrón. Pero equivoca su juicio al afirmar que eso es un demérito del conjunto del estudio.
El tamaño de una muestra está en relación directa con el diseño de la investigación, y es relevante en una situación concreta: si, para responder a las preguntas que tienes, sólo te sirve tener una muestra de un determinado tamaño, que no tienes a tu disposición.
Pero, precisamente, las preguntas que se hacen a la evidencia, en el caso del Genoma Neandertal, han sido diseñadas para obtener respuestas convincentes, a pesar -y a sabiendas- de que el tamaño de la muestra es muy pequeño. Es decir, se han elegido estrategias de análisis, y se han mirado aspectos determinados, que pueden dar bastante información, convincente, con un número muy escaso de "ejemplares".
Por otro lado, en lo que se refiere a la falta de identificación de los restos, es una verdad a medias. Por un lado, es cierto que los restos de Vindija no tienen una determinación anatómica, y no se puede saber (por los fragmentos) si son realmente neandertales.
Sin embargo, Trinkaus parece olvidar que determinadas porciones del ADN neandertal (por ejemplo, el mitocondrial, pero también regiones del nuclear) están realmente bien documentadas desde hace tiempo. De ese modo, los investigadores han podido comparar la evidencia genética de los nuevos restos de Vindija con evidencias genéticas de Neandertales de toda Eurasia. A esto se añade que han desarrollado toda una serie de métodos redundantes para caracterizar y separar la contaminación por ADN "moderno". Así, aunque siempre quedan dudas razonables, la elección de las palabras "supuestos neandertales", por parte de Trinkaus, quizás no sea muy afortunada. Finalmente, los restos de Feldhofer (también estudiados en el artículo del Genoma) sí que tienen determinación clara: De hecho, son el fósil "original" neandertal.
La otra crítica de Trinkaus se refiere al prejuicio contra los Neandertales europeos. Los estudios de este autor apuntan a una hibridación importante en toda Eurasia, entre modernos y Neandertales. Esa mezcla se daría también en Europa occidental.
Por eso ataca a los investigadores del Genoma Neandertal, que "utilizan un argumento muy enrevesado para contradecir la hibridación europea". En este punto, creo que Trinkaus apunta a un hecho que tiene cierta razón de ser: Se trata del modelo de Surf-wave, planteado por los autores del estudio genético, para explicar la amplia distribución, en cuatro continentes, de nuestra herencia Neandertal. Ese modelo defiende una hibridación que implica a pocos individuos, y tiene lugar en una zona (Oriente Medio) y un momento (entre hace 80.000 y 60.000 años) concretos.
Por un lado, parece lógico pensar que, si no se postulara ese modelo Surf-wave, la única forma de explicar la herencia neandertal en todos los no-africanos, sería aceptar una hibridación y un flujo genético más amplios. Ese flujo sería mucho mayor que el deducido por los genetistas. Es decir, apoyaría la tesis de Trinkaus.
Por otro lado, también es razonable pensar que esas opciones (modelos alternativos de población, intercambio y flujo genético) han sido consideradas y descartadas por los autores del borrador del Genoma Neandertal. De hecho, afirman que su modelo es, en sus simulaciones, el que mejor se ajusta a los datos genéticos obtenidos.
Una lección de fondo sobre este tema, que guardo para mí, es lo bueno que puede ser ejercitar un cierto realismo, que sea humilde y crítico a la vez. Lo que dice Trinkaus, en la entrevista de Quo, es crítico y en parte muy acertado, pero a la vez, resulta muy poco humilde.
Hay algo que está claro: Lo que sabemos sobre nuestros orígenes, sobre las poblaciones humanas del Pleistoceno, es muchísimo menos de lo que nos queda por saber. Por supuesto, se han dado pasos de gigante, desde que Schaafhausen estudiara el craneo de Feldhofer en 1857. Sin embargo, no por eso podemos pensar que el estudio genético de tres (o cinco) individuos Neandertales va despejar todas las incognitas sobre esas poblaciones. El trabajo que queda por hacer es ingente, monumental.
Por otra parte, contradiciendo a Trinkaus, tampoco podemos despreciar la gran cantidad de información que proporciona el Genoma Neandertal, en comparación con estudios anteriores, basados en huesos fósiles y mediciones anatómicas.
Referencias
Trinkaus, E., 1975: "A functional analysis of the Neanderthal foot" (Dissertation).
Trinkaus, E. 1982: "Cannibalism and burial at Krapina", Journal of Human Evolution, Volume 14, Issue 2. pp. 203-216.
Imágenes: Dr. Johannes. Max Planck Institue for Evolutionary Anthropology. Fuente: Exploratorium.
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viernes, 21 de mayo de 2010
Genoma Neandertal II: Neandertales y Humanos Modernos son la misma especie
En varios sitios de internet y en los medios tradicionales, he podido observar que a menudo se habla de "neandertales y humanos" como si fueran dos cosas distintas. Creo que esa distinción, en general, nunca ha tenido mucho sentido. Pero ademas, ahora que estamos asimilando la información del Genoma Neandertal, esa distinción se perfila como todavía más incorrecta y acientífica.
Siempre he creído que todos los componentes del género Homo (es decir, nosotros, los neandertales, el Homo erectus, etc) debían ser llamados humanos, que era lo más correcto. Si nosotros somos Homo sapiens, es porque pertenecemos al género Homo y a la especie sapiens. Dado que, en lengua común, no nos denominamos "los seres sapiunos", sino "los seres humanos", me parece una conclusión razonable considerar que el Homo erectus, o el Homo ergaster, son humanos también.
De todas formas puedo comprender, aunque no la comparta, una visión distinta: La de aquellos que reservan el término "humano" para los miembros de nuestra propia especie biológica, es decir los Homo sapiens.
Esto nos lleva de nuevo a los neandertales. Durante mucho tiempo se consideró al Hombre de Neandertal como el probable antecesor prehistórico de las poblaciones europeas. Se pensaba que una población europea había evolucionado desde fechas muy antiguas (desde el Pleistoceno medio). Esos humanos habían tenido contacto con las demás poblaciones de África y Asia, pero también habían desarrollado características propias: los rasgos neandertales.
Al final del Paleolítico medio (hace unos 40.000 años) esa población había cambiado, por mecanismos no muy bien explicados, y se había convertido en los "europeos modernos" (con cierto grado de mezcla posterior, con poblaciones invasoras, al menos desde el Neolítico)
Esa teoría consideraba al Hombre de Neandertal una subespecie dentro de la especie humana, y lo llamaba Homo sapiens neanderthalensis. En ese caso, tenía todo el sentido del mundo considerar humanos a los neandertales, desde cualquier punto de vista.
Familia Neandertal, hace c. 60.000 años (Autor: Randii Oliver)
Sin embargo, desde los años 80 del S. XX, y sobre todo a partir de los 90, se fue imponiendo el modelo llamado "Fuera de África II". Este modelo suponía tres hechos que dejaban fuera de la especie Homo sapiens a los neandertales:
- Todos los humanos modernos provenían de una población africana que había evolucionado hacia nuestra especie (Homo sapiens) hace varios cientos de miles de años, en África.
- Esa población se había expandido, entre hace 100.000 y 50.000 años, por todo el Viejo Mundo (todo el globo terrestre salvo las Américas, y la Antártida).
- Los antepasados de los Neandertales eran homínidos (del género Homo en todo caso) como el Homo ergaster o el Homo antecessor, que habían salido de África mucho antes, hace un millón de años. Como los neandertales habían evolucionado de esos antiguos homínidos, eran una especie distinta, que no podía cruzarse con la población sapiens en expansión. Ese hecho había llevado a la extinción de los neandertales.
En los últimos años, sin embargo, y gracias al refinamiento de los métodos de análisis del ADN, tanto moderno como fósil, han ido apareciendo estudios que cuestionaban esas ideas. No tanto el modelo "Fuera de África II" como el hecho de que los neandertales fueran realmente tan distintos de nosotros, que no pudieran cruzarse las poblaciones.
Esos estudios, en general de alcance limitado, han preparado el camino para las sorprendentes revelaciones del borrador del genoma neandertal. Con los datos de ese genoma neandertal, es practicamente imposible seguir manteniendo, de manera creible, que neandertales y humanos modernos sean especies diferentes.
Por supuesto, el concepto de especie es un término complejo, que tiene varias acepciones según que campo de la ciencia (la taxonomía, la paleontología, la biología evolutiva, etc) lo utiliza. Ahora bien, se puede decir que hoy existe un cierto consenso en juzgar "qué son las especies" desde la biología de la reproducción.
Desde ese punto de vista, los individuos que son de la misma especie son interfértiles, y su descendencia es fértil con miembros de la misma especie. Eso, exactamente, es lo que nos dice la evidencia del borrador del Genoma Neandertal. Esa evidencia se observa en tres aspectos decisivos:
- La evidencia de "hibridación", que en realidad lo es de cruzamiento e interfertilidad entre poblaciones. Esa evidencia queda patente en la presencia de genes neandertales en nosotros, los humanos modernos. Esos genes los tenían unos neandertales que vivieron hace 40.000 años en Vindija, Croacia y nos han llegado en forma de entre un1% y un 4% de "Ancestry" o herencia compartida (que no es lo mismo que un 1%-4% del genoma). Para explicar una herencia neandertal tan importante, los investigadores han recurrido a un modelo poblacional que minimiza la aportación neandertal (los cruzamientos efectivos) y permite respetar la teoría general "Fuera de África II" (que sigue estando apoyada por el ADN mitocondrial). Aún así la evidencia de mezcla de poblaciones, sea o no limitada, es clara.
- La enorme proporción de rasgos evolutivos del genoma, desde nuestro ancestro común, que compartimos con los neandertales. O visto desde el ángulo opuesto: Que los cambios posteriores a nuestra mutua separación son escasísimos en número (aunque puede que cualitativamente, sean importantes).
- Que, en su variabilidad genética, respecto a varios patrones de referencia, los neandertales sean "algo diferentes", pero en absoluto lo suficiente como para que puedan ser considerados, objetivamente, una especie distinta.
- Que los neandertales pertenecen a nuestra misma especie, aunque probablemente es razonable considerarlos una subespecie, por lo que puede recuperarse sin miedo el concepto de Homo sapiens neandertalensis.
- Que esa población o subespecie, en todo caso, merece (con todas las pruebas actuales), ser llamados humanos.
Referencia
Green, R. E., Krause, J., Briggs, A. W., Maricic, T., Stenzel, U., Kircher, M., Patterson, N. Li, H., Zhai, W., Hsi-Yang Fritz, M., F. Hansen, N., Y. Durand, E., Malaspinas, A-S., Jensen, J. D., Marques-Bonet, T., Alkan, C., Prüfer, K., Meyer, M., A. Burbano, H., M. Good, J., Schultz, R., Aximu-Petri, A., Butthof, A., Höber, B., Höffner, B., Siegemund, M., Weihmann, A., Nusbaum, C., Lander, E. S., Russ, C., Novod, N., Affourtit, J., Egholm, M., Verna, C., Rudan, P., Brajkovic, D., Kucan, Z., Gusic, I., Doronichev, V. B., Golovanova, L. V., Lalueza-Fox, C., de la Rasilla, M., Fortea, J., Rosas, A., Schmitz, R. W., Johnson, P. L. F., Eichler, E. E., Falush, D. Birney, E., Mullikin, J. C., Slatkin, M., Nielsen, R. Kelso, J., Lachmann, M., Reich, D., Pääbo, S., 2010: "A Draft Sequence of the Neandertal Genome". Science 328 (5979), 710. [DOI: 10.1126/science.1188021]
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lunes, 17 de mayo de 2010
Genoma Neandertal I: El "paper" de Science (¡Alerta de POST ultra-largo!)
Inauguro una serie de posts sobre un asunto que hace bien poco ha sacudido el mundo de la paleoantropología, la evolución humana, y la genética de poblaciones. Me refiero al borrador del Genoma neandertal. Un borrador incompleto, pero aún así formidable: Cuatro mil millones de nucleótidos de tres individuos neandertales de la cueva de Vindija, en Croacia.
Los resultados del estudio han sido publicados, de forma muy condensada, en dos artículos (uno principal y otro más bien complementario) de la revista Science.
En esta primera entrega trataré de hacer un resumen amplio del “paper” principal, en lenguaje común, asequible a la mayor parte del público interesado. A la vez, intentaré ser muy fiel, a la hora de explicar los resultados, al espíritu y la letra del estudio.
En cuanto al artículo secundario, trata sobre todo de aspectos técnicos y metodológicos, de gran importancia para entender como se obtiene, se secuencia, se “pega” y se “limpia” el ADN fósil neandertal. Es un poco el “como se hizo” en términos científicos, del otro trabajo.
Antes de entrar en materia quiero exponer mis limitaciones: Soy arqueólogo, y en las cuestiones de genética puedo considerarme, a lo sumo, como un aficionado bien informado. Por ello me disculpo de antemano por las imprecisiones que voy a cometer. También animo a los comentaristas habituales y ocasionales del blog, a matizar y corregir mis errores.
El artículo principal publicado en Science se titula "A Draft Sequence of the Neandertal Genome". Una traducción aproximada, que no exacta, sería "Un borrador de la secuencia del Genoma Neandertal". Sobre los autores, contaré más cosas en un futuro post, ya que prefiero centrarme aquí en el contenido.
El "paper", por supuesto no incluye los miles de millones de datos utilizados por los autores (datos del Genoma Neandertal, y de otros genomas usados para comparar). Eso sería inviable. Pero he sabido, por el blog del paleoantropólogo John Hawks, que dichos datos han sido puestos a disposición de la comunidad científica. Además, la versión on-line del artículo contiene un link a un amplio documento de material adicional.
Lo que contiene el artículo es un resumen hiper-condensado de los resultados de dos procesos:
Los resultados del estudio han sido publicados, de forma muy condensada, en dos artículos (uno principal y otro más bien complementario) de la revista Science.
En esta primera entrega trataré de hacer un resumen amplio del “paper” principal, en lenguaje común, asequible a la mayor parte del público interesado. A la vez, intentaré ser muy fiel, a la hora de explicar los resultados, al espíritu y la letra del estudio.
En cuanto al artículo secundario, trata sobre todo de aspectos técnicos y metodológicos, de gran importancia para entender como se obtiene, se secuencia, se “pega” y se “limpia” el ADN fósil neandertal. Es un poco el “como se hizo” en términos científicos, del otro trabajo.
Antes de entrar en materia quiero exponer mis limitaciones: Soy arqueólogo, y en las cuestiones de genética puedo considerarme, a lo sumo, como un aficionado bien informado. Por ello me disculpo de antemano por las imprecisiones que voy a cometer. También animo a los comentaristas habituales y ocasionales del blog, a matizar y corregir mis errores.
El artículo principal publicado en Science se titula "A Draft Sequence of the Neandertal Genome". Una traducción aproximada, que no exacta, sería "Un borrador de la secuencia del Genoma Neandertal". Sobre los autores, contaré más cosas en un futuro post, ya que prefiero centrarme aquí en el contenido.
El "paper", por supuesto no incluye los miles de millones de datos utilizados por los autores (datos del Genoma Neandertal, y de otros genomas usados para comparar). Eso sería inviable. Pero he sabido, por el blog del paleoantropólogo John Hawks, que dichos datos han sido puestos a disposición de la comunidad científica. Además, la versión on-line del artículo contiene un link a un amplio documento de material adicional.
Lo que contiene el artículo es un resumen hiper-condensado de los resultados de dos procesos:
- El proceso de obtener de esa enorme cantidad de datos (que ha supuesto desarrollar nuevas metodologías científicas).
- El proceso de analizar dichos datos, para encontrar respuestas a cuestiones fundamentales de la evolución y el parentesco de neandertales y humanos "anatómicamente modernos".
La primera parte del artículo recoge la metodología para extraer y secuenciar el ADN fósil. Se centran sobre todo en los obstáculos y problemas para conseguirlo, y en las estrategias elegidas para superar los problemas.
Los principales problemas son:
- La escasa cantidad de ADN -fragmentario- que se puede obtener, en principio, de los fósiles.
- La contaminación antigua por ADN de microorganismos (los microbios que participaron en la descomposición de los individuos después de su muerte).
- La contaminación reciente por parte de ADN humano moderno.
La escasez de ADN fósil es un problema que se había resuelto antes de este estudio. Ya venían desarrollándose técnicas desde mucho antes, basadas en la reacción en cadena de la polimerasa, y en el uso de determinados compuestos. Esas técnicas producen la multiplicación (en laboratorio) de las escasas cadenas fragmentarias de ADN fósil.
Secuenciación de ADN neandertal (Foto: Science. Lambert & Millar)
La contaminación por parte de microorganismos fue un problema mayor, ya que entre el 95% y el 99% de las cadenas de ADN recogidas en un primer momento provenía de microbios. Para separar el ADN neandertal recurrieron a productos (encimas) que "cortan" el ADN bacteriano. Lo hicieron en varios pasos recurrentes (que se repitieron hasta optimizar el resultado).
Para valorar en que medida eran efectivas esas encimas, se usaron, como elementos de control, los genomas de diversas especies conocidas, de criaturas "primates" y "no primates". De este modo, se veía en que grado y, hasta que punto, cada encima eliminaba eficientemente el ADN "no primate", respetando el ADN "primate".
Esa parte de la metodología separa el ADN de microbio y animales "no primates". Pero no permite, como es lógico, descubrir o limitar la contaminación por ADN de humano moderno. Concretamente, de quienes han estado en contacto con los huesos fósiles. Para abordar este problema, los autores establecieron una estrategia doble:
- Por un lado, minimizar las posibilidades reales de contaminación. Eso se hace (entre otras precauciones) obteniendo directamente la muestra del interior del hueso, con un taladro estéril, y en una "sala limpia" de laboratorio.
- Por otro lado, realizar estudios que detecten contaminación por ADN moderno en las muestras, a pesar de todas las precauciones. El primero de estos estudios se basa en ver cuanta contaminación por ADN de varón (cromosoma Y) hay en el área equivalente del ADN de los tres neandertales (determinados como mujeres, en los tres casos). En aquellas posiciones donde habría que observar ADN femenino, si aparece ADN masculino, se trata de contaminación. El otro estudio se basa en buscar lugares del ADN donde los neandertales tenían la forma "ancestral" (la misma que el chimpancé), y los humanos modernos tienen la forma "derivada" (que ha mutado y ahora es distinta).Como se espera que esas posiciones del ADN sean "ancestrales” en el fósil, si no lo son, entonces se trata también de contaminación.
Ambos enfoques encontraron porcentajes de contaminación, pero muy-muy bajos (por debajo del 1% de las secuencias "útiles", ya refinadas). Los autores consideran que es una contaminación aceptable. Sobre todo, porque los análisis que realizan después, los han diseñado sabiendo cual es el nivel de contaminación, para que sean especialmente "inmunes" a la misma.
[Datos controlados]. Paso 2: Genoma Neandertal y divergencia genética.
Terminada la parte del "paper" que explica como obtener y secuenciar el ADN, los autores pasan a las comparaciones, la comprobación de hipótesis y el análisis de datos. En primer lugar, se explora cuanta divergencia hay entre nuestro ADN, (el de los humanos actuales en general) y el ADN de los Neandertales.
Para ello se compara el genoma del chimpancé, el genoma humano, y las partes recuperadas del genoma neandertal (el susodicho "borrador").
Fijándose en partes concretas del ADN, concluyen que la divergencia entre el ADN de neandertales y el de los humanos modernos comenzaría a producirse hace 825.000 años
Los autores remarcan que esa fecha, 825.000 años, es la “divergencia genética” (distinta de divergencia entre poblaciones) y es muy estimativa. Depende, sobre todo, de cuando se sitúe la separación de nuestros ancestros respecto a los ancestros del chimpancé (en el artículo, se toma el valor de 6,5 millones de años).
Una parte complementaria del estudio supuso secuenciar partes mucho más pequeñas del genoma de otros tres neandertales (uno del Sidrón, en Asturias, España; otro de Mezmaiskaya, en el Cáucaso, Rusia; y por último, el fósil original de Feldhofer, Alemania). Esas partes se compararon con las secuencias equivalentes del borrador del genoma neandertal (o sea, el generado a partir de los Neandertales de Vindija).
Muestras y yacimientos de los que se obtuvo ADN neandertal (Foto: Science. Green et al.)
El objetivo era valorar la variación existente dentro de las poblaciones neandertales, en forma de grado de “divergencia” de cada una de las secuencias respecto a las otras. Los autores explican que los resultados no son muy seguros, ya que las secuencias adicionales eran más bien cortas. No obstante, apuntan a que la divergencia genética entre distintos neandertales era muy baja. Eso es muy significativo, ya que cada uno de los tres genomas considerados en esta parte del estudio viene de un lugar muy distante (Península Ibérica, Norte de Europa, los Balcanes y el Cáucaso).
El siguiente paso que presenta el trabajo es estudiar las diferencias de cinco individuos modernos, (de diferentes continentes) con respecto al propio genoma moderno de referencia. De este modo se puede juzgar cuanta divergencia presentan los individuos de distintos continentes, respecto a la secuencia de referencia. Una vez que se sabe eso, se puede comparar esa “divergencia” de los hombres de distintos continentes, con la “divergencia” que muestra el Genoma Neandertal.
El resultado es este: la “divergencia” neandertal (12,7%) es mayor que la “divergencia” de los diferentes humanos modernos (entre el 8,2%, y el 10,3%). Por otro lado, según lo observado por los autores, al considerar cada elemento de divergencia concreto de los neandertales, la mayor parte de ellos se solapan con las “divergencias” que hay entre humanos modernos de distintos continentes.
Sólo al observar toda la suma de divergencias, en cada genoma, es cuando se observa que la “divergencia” es mayor en el genoma neandertal.
A partir de ese punto del trabajo, se introduce otro análisis de gran interés. Los investigadores comparan primero el genoma humano con el de otros simios, identificando los cambios que son exclusivos de la rama humana. Después comparan las posiciones del genoma donde se dan los cambios, con las posiciones equivalentes en el borrador del genoma neandertal. La idea de fondo es la siguiente:
- En los casos en que esas posiciones de humanos y neandertales tienen el mismo contenido genético, se está documentando un cambio previo a la separación de Neandertales y humanos modernos. Es decir, que se dio una mutación previa, en un ancestro homínido que ya se había separado de los otros simios, pero anterior a la divergencia de Neandertales y humanos modernos.
- En los casos en que esas posiciones en humanos modernos (todos ellos) y neandertales tienen distinto contenido genético, lo que se documenta es una mutación más reciente, posterior a la separación de Neandertales y humanos modernos.
Un aspecto muy interesante de este análisis, es que comparando cuantos cambios hay de cada tipo, se puede evaluar en que medida nuestro ADN ha cambiado antes y después de separarnos de los neandertales. La conclusión preliminar de los autores es que ha habido relativamente pocos (muy pocos) cambios en nuestra secuencia genética, en los últimos “centenares de miles de años” de evolución.
Selección positiva reciente: Vale, somos muy parecidos, pero en algo seremos especiales…
Selección positiva reciente: Vale, somos muy parecidos, pero en algo seremos especiales…
En siguiente apartado del artículo se ocupa de la selección positiva en la evolución reciente. Es decir, precisamente, de la parte del genoma humano moderno que sí ha cambiado (que no está en simios ni en Neandertales). En especial, los autores se fijan en las partes del Genoma más vinculadas a la selección natural, las que son conservadas porque son importantes, y que, cuando mutan “espontáneamente”, producen graves hándicaps a los individuos.
Esas regiones son similares en todos los humanos modernos (salvo, precisamente, los casos en que mutan, y se manifiestan precisamente en patologías). Y son a su vez diferentes de las regiones equivalentes en el genoma neandertal. Como se ha dicho, son partes de la secuencia que, cuando cambian en las poblaciones actuales, esos individuos presentan enfermedades o hándicaps graves. Esas enfermedades se usan como “guía” para deducir que parte del cuerpo, el desarrollo humano, o el metabolismo controlan dichas regiones.
De esas regiones se destacan cinco: En la primera, las mutaciones “espontáneas” (respecto a la secuencia moderna “normal”) provocan enfermedades de tipo diabetes, por lo que se piensa que influye en el consumo energético. De este modo, la nueva configuración del ADN moderno podría deberse a la selección de un rasgo útil, relacionado con la forma en que el cuerpo metaboliza los alimentos y consume la energía.
El mismo razonamiento se aplica a otras tres regiones, cuyas mutaciones “espontáneas” están relacionadas con enfermedades de tipo cognitivo. En estos casos, se apunta que puede haberse dado una selección natural del rasgos útiles de tipo cognitivo (que se originan en esas partes “modernas” de las secuencias).
La última región considerada supone (con mutaciones “perjudiciales”) modificaciones importantes de la estructura craneal y de la caja torácica.Por ello, los autores apuntan que puede tener relación con la configuración de esas partes del esqueleto. De eso deducen que el cambio respecto a la secuencia neandertal podría tener que ver con las importantes diferencias entre su esqueleto y el moderno.
Divergencia de poblaciones: Yo a África y tu a Europa.
La última región considerada supone (con mutaciones “perjudiciales”) modificaciones importantes de la estructura craneal y de la caja torácica.Por ello, los autores apuntan que puede tener relación con la configuración de esas partes del esqueleto. De eso deducen que el cambio respecto a la secuencia neandertal podría tener que ver con las importantes diferencias entre su esqueleto y el moderno.
Divergencia de poblaciones: Yo a África y tu a Europa.
Divergencia de poblaciones no es lo mismo que la divergencia entre genomas (explicada en la primera parte del artículo). La divergencia de poblaciones es una estimación del momento en que dos poblaciones diferenciadas intercambiaron genes por última vez.
Los autores utilizan los genomas modernos (los cinco individuos que ya hemos citado) y el neandertal, comparando los (hipotéticos) ritmos de las mutaciones y las sustituciones en las secuencias de ADN, en cada caso. Se usan también los genomas de chimpancé y orangután para determinar cómo eran las secuencias ancestrales. El resultado que proponen es el siguiente: si se dio una separación de humanos-chimpancés hace entre 5,6 y 8,3 millones de años, la divergencia de la población Neandertal y la de los Humanos modernos arcaicos debió suceder hace entre 270.000 y 440.000 años.
Los no-africanos tenemos algo de Neandertales.
En este punto del artículo, se introducen nuevos elementos de análisis, que llevan a una de las conclusiones más “rompedoras” del estudio: El genoma neandertal está más próximo a todos los genomas de fuera de África, que a los genomas propiamente africanos.
La estrategia fue comparar por grupos de tres: el borrador del genoma neandertal con hasta ocho genomas de individuos de los cinco continentes, pero agrupados en pares. La idea es esta:
- Si el Neandertal no ha contribuido especialmente al ADN de ninguna población continental concreta, al comparar partes aleatorias del genoma de dos humanos actuales (de distintos continentes), y después comparar esas partes también con el Neandertal, el resultado debe ser que cada miembro moderno del par muestra la misma cantidad de diferencias, con respecto al neandertal. Ambos están igual de lejos.
- Pero, si el Neandertal ha contribuido más al ADN de una determinada población continental, se daría otra situación distinta: al comparar partes aleatorias del genoma, resultará que hay menos diferencias entre uno de los genomas modernos y el neandertal, con respecto al otro genoma moderno y el neandertal.
La explicación más parsimoniosa, a la vista de los datos, es que hubo una hibridación limitada de ambas poblaciones (Neandertales y nuestros antepasados africanos). Esa hibridación afectó sólo a la población “moderna” que salió de África, y lo hizo antes de que se dispersasen por los demás continentes.
Los autores sugieren que eso pudo suceder en una ola migratoria de los humanos anatómicamente modernos, que llegaron a los territorios ocupados por Neandertales en Asia Occidental desde África, en momentos relativamente recientes, hace unos 80.000 años.
Por último, se ha calculado también un porcentaje de la ascendencia Neandertal que está presente en las poblaciones no africanas. Para ello comparan las diferencias entre pares de individuos, dos neandertales (Vindija y Mezmaiskaya) y dos modernos no-africanos, y asumen que el flujo de genes entre unos y otros sucedió entre hace 80.000 y 50.000 años. Con esos supuestos, la estimación es que la ascendencia Neandertal en las poblaciones actuales no-africanas es de entre un 1% y un 4%.
A modo de balance y conclusión
Para terminar, me gustaría hacer una breve valoración del texto. Aunque mi falta de formación específica sólo me permite juzgar una parte de la información, allá donde llego, la sensación general es de gran “robustez” del aparato teórico. Cada conclusión, cada dato aportado es todo lo sólido que puede llegar a ser. Se usan métodos recurrentes y complementarios para testar, de diferentes maneras, cada hipótesis. Se vuelve sobre cada cuestión, para comprobar, desde otros ángulos distintos, si lo que se ha propuesto tiene coherencia con los demás datos.
La parte metodológica, de extracción y secuenciación de ADN, refleja un trabajo exhaustivo, en evolución constante, de revisión y cuestionamiento metódico de los resultados.
Las críticas y revisiones de tipo científico que he podido leer, van en la misma línea. Aunque se maticen o discutan partes del trabajo, en general se reconoce -y a menudo celebra- lo sólido y adecuado de las premisas fundamentales (al menos, entre los expertos en análisis genéticos, estudios de poblaciones y genética de la evolución humana). Las críticas más duras que he podido leer, que cuestionan el conjunto del estudio, han venido de paleoantropólogos sin formación en análisis genéticos, y no me han parecido, en general, demasiado acertadas.
En los próximos posts abordaré cuestiones más concretas del estudio (¡aún quedan muchísimas cosas que decir!), y también algunos balances y críticas interesantes que he podido recoger. Y como no, las consecuencias que este estudio puede tener en diversos campos (como la paleoantropología basada en estudios osteométricos, o la arqueología de las poblaciones paleolíticas).
Green, R. E., Krause, J., Briggs, A. W., Maricic, T., Stenzel, U., Kircher, M., Patterson, N. Li, H., Zhai, W., Hsi-Yang Fritz, M., F. Hansen, N., Y. Durand, E., Malaspinas, A-S., Jensen, J. D., Marques-Bonet, T., Alkan, C., Prüfer, K., Meyer, M., A. Burbano, H., M. Good, J., Schultz, R., Aximu-Petri, A., Butthof, A., Höber, B., Höffner, B., Siegemund, M., Weihmann, A., Nusbaum, C., Lander, E. S., Russ, C., Novod, N., Affourtit, J., Egholm, M., Verna, C., Rudan, P., Brajkovic, D., Kucan, Z., Gusic, I., Doronichev, V. B., Golovanova, L. V., Lalueza-Fox, C., de la Rasilla, M., Fortea, J., Rosas, A., Schmitz, R. W., Johnson, P. L. F., Eichler, E. E., Falush, D. Birney, E., Mullikin, J. C., Slatkin, M., Nielsen, R. Kelso, J., Lachmann, M., Reich, D., Pääbo, S., 2010: "A Draft Sequence of the Neandertal Genome". Science 328 (5979), 710. [DOI: 10.1126/science.1188021]
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jueves, 29 de abril de 2010
Neandertales tras el Telón de Acero: Las reconstrucciones de Mikhail Gerasimov
Mikhail M. Gerasimov (1907-1969) fue un anatomista y arqueólogo ruso, natural de San Petersburgo. Formó parte de la élite científica de la antigua Unión Soviética. Como anatomista, desarrolló un método de reconstrucción facial a partir de los huesos del rostro, que es conocido como el método ruso. Realizó restituciones a partir de los cráneos de personajes históricos de la Rusia Imperial, y también otras de tipo etnográfico (habitantes de las estepas) y paleoantropológico (fósiles de homínidos).
Como arqueólogo, Gerasimov excavó yacimientos paleolíticos, neolíticos y calcolíticos durante los años veinte. Su trabajo más importante es la excavación de Malta, en Siberia (un yacimiento del Paleolítico superior, de hace unos 23.000 años, con una industria y un arte mueble bastante espectacular). En las siguientes décadas participó en otros descubrimientos y excavaciones en toda la antigua Unión Soviética, aunque más como anatomista y experto en restos humanos. En esos años trabajó en lugares emblemáticos como Kostenki (I, II, Markina Gora) y Sungir.
Gerasimov realizó tres reconstrucciones de Neandertales en los años cincuenta. De ellos, dos fueron reconstrucciones cráneo-faciales: el cráneo masculino del anciano de la Chapelle-aux-Saints y el de la mujer Neandertal de Steinheim. En estos rostros se reflejan las ideas de Gerasimov sobre los Neandertales: una especie plenamente humana, pero distinta a la nuestra, con diferencias que no son sólo de matiz. Así describió a aquellos seres:
"La frente es baja y huidiza...los ojos, pequeños y próximos, están rehundidos bajo la sombra de los gruesos arcos del ceño. El cuello es corto y robusto. Los hombros forman una pendiente. La apariencia general sugiere un primitivismo bestial. Y, con todo, es humano, pero uno que muestra características biológicas de un tipo muy especializado. Estos humanos, primitivos pero auténticos, tendrían ideas peculiares sobre el mundo, ideas que son vagas para nosotros."
La tercera reconstrucción Neandertal realizada por Gerasimov es la del niño de Teshik-Tash (Uzbekistan). Dicho esqueleto fue hallado en un enterramiento intencional, con algunos materiales que sugerían la presencia de ajuar (cuernas de cabra, asociadas por pares, en torno al cuerpo). Gerasimov reconstruyó todo el cuerpo del niño de Teshik-Tash. De este fósil explicó:
“el cuerpo es mucho más grande y pesado que el de un niño moderno de la misma edad. El ceño es más robusto que el de un adulto moderno. La frente es huidiza. La cabeza es grande y pesada, en especial la zona facial. La estatura es baja y el tronco alargado. Aunque tenía 9 o 10 años, parece más viejo. La desproporción entre la cabeza y el resto del cuerpo se combina con unos hombros muy poderosos y un tronco peculiarmente encorvado. Los brazos son muy fuertes. Las piernas, cortas y musculadas. Esta combinación de rasgos es típica de los neandertales.”
Se aprecia en el trabajo de Gerasimov cierta influencia de la imagen predominante en casi todo el siglo XX, del Neandertal bestial y salvaje. Pero esa imagen va unida a una cierta templanza, que considera al Homo neanderthalensis un ser esencialmente humano (pero de otra humanidad); y siempre con un conocimiento anatómico profundo de los fósiles reconstruidos. La concepción de Gerasimov separaba al Neandertal de nuestros ancestros directos, los humanos sapiens arcaicos.
Hay que recordar, por otro lado, que eran los años cincuenta, la primera década de plena Guerra Fría. En ese sentido, la propuesta de Gerasimov le permitía acomodar un requisito político muy habitual de la ciencia soviética: que toda teoría rusa contradijera, en la medida de lo posible, a una teoría o escuela estadounidense. En este caso, la postura enfrentada era la propuesta de varios antropólogos americanos (encabezados por Aleš Hrdlicka), formulada en los años 20-30: que el Neandertal era el ancestro directo de las poblaciones modernas europeas. No creo que la conveniencia política guiara en general los trabajos de Gerasimov, pero por otra parte es indudable que, en la Rusia soviética, el encontrar una teoría americana a la que criticar era una ventaja para el investigador.
Quiz: En la novela policiaca Gorky Park (1981), de M. Cruz Smith, M. M. Gerasimov aparece bajo el nombre de ficción de Profesor Andreev. La novela trata de la búsqueda de un asesino, que secciona la cara y las huellas dactilares de sus víctimas, para evitar su identificación.
Fuente: Faces of our Ancestors. Exposición virtual (Kunstkamera).
Créditos de las imágenes: Kunstkamera, Museo Pedro el Grande de Antropología y Etnografía. Academia de Ciencias de Rusia.
Bibliografía:
- History of facial reconstruction. Laura Verzé. Acta Biomed 2009; 80: 5-12.
- People of the Stone Age. Mikhail M. Gerasimov (1964).
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jueves, 22 de abril de 2010
Viejas joyas. Simbolismo y adornos personales entre homínidos "arcaicos"
Durante buena parte del último cuarto del siglo XX, la investigación sobre el Hombre de Neandertal estuvo dominada por un modelo que lo retrataba como un homínido muy arcaico, con serias limitaciones cognitivas, sin apenas lenguaje e incapaz de tener un comportamiento realmente "humano".
En contraste, se creía que el Paleolítico superior había supuesto una revolución cultural. Los humanos "anatómicamente modernos" eran la única población plenamente simbólica. Tenían comportamientos complejos y un lenguaje elaborado. Sus capacidades mentales les daban ventajas en cuanto a armamento de caza, redes de intercambio, movilidad, etc. Esa gente había barrido a la última población arcaica, los Neandertales, entre hace 50.000 y 30.000 años.
Se articulaba así una explicación evolutiva muy simplista: Un cerebro superior produce una cultura superior, y eso lleva necesariamente a la sustitución de neandertales por "modernos", por competencia evolutiva y selección natural.
Hoy este modelo se ha desmoronado por completo. Algunos todavía se aferran a él, pero empiezan a parecerse al capitán del Titanic o los últimos de Filipinas. Por una parte, la práctica totalidad de las supuestas ventajas prácticas (utillaje, caza, organización, movilidad) de la cultura de los "modernos" se ha descubierto que o bien eran practicadas por los Neandertales, decenas de miles de años antes del contacto, o bien no eran tan ventajosas.
Por otro lado, se ha demostrado que, aunque los neandertales no utilizaron adornos y objetos decorativos durante la mayor parte de su historia, esas manifestaciones culturales florecieron entre las poblaciones –supuestamente- arcaicas, durante varios milenios antes de su desaparición.
En este post voy a abordar esa cuestión: La presencia de adornos personales, simbólicos, entre poblaciones “arcaicas”, diferentes de los "humanos anatómicamente modernos".
En la primera parte, revisaré todas las evidencias que se pueden vincular con seguridad a los neandertales, y también hablaré un poco de los indicios más dudosos. En la segunda parte, trataré la espectacular cultura material asociada al homínido recientemente descubierto (por un análisis de ADN mitocondrial), en la Cueva de Denisova (montañas de Altai, Siberia).
Adornos neandertales
Los primeros objetos de adorno personal de los neandertales datan del final del Paleolítico medio (hace algo más de 50.000 años) y provienen de España. En Cueva de los Aviones y Cueva Anton (región de Murcia) se han encontrado varias valvas de moluscos marinos. Esas conchas fueron recogidas ya ”sueltas” (de moluscos muertos), a la orilla del mar.
Hubo una selección, siguiendo unos criterios: tamaño, que estuvieran completas y que tuvieran ya una perforación natural. Después, los neandertales las llevaron a sus campamentos (en el caso de Cueva Antón, un viaje de unos 60 km). Allí fueron decoradas con pigmentos minerales bastante elaborados (mezclando dos o tres minerales de tonos rojizos o amarillentos).
En la Cueva de los Aviones también se encontró una concha de otro molusco más redondo y cóncavo (Spondylus gaederopus), con bastantes restos de ocre en su interior. No tiene perforación y se interpreta más bien como un contenedor para los pigmentos minerales.
Los elementos decorativos, modificados para ser suspendidos con cordones, se conocen con seguridad en dos culturas neandertales del Paleolítico superior. De ellas, una está conectada directamente con restos humanos (algo insólito a comienzos del Paleolítico superior).
Se trata del Chatelperroniense, que es también la cultura que ha dado más colgantes y objetos simbólicos neandertales. Han aparecido ocho colgantes de diente perforado en Quinçay, y veintiseis en la Grote-du-Renne (junto con otros catorce objetos decorados).
En Saint-Cesaire, aparecieron varias conchas tubulares de Dentalium. Según algunos autores estaban asociadas a un enterramiento neandertal. Hay evidencias en el Chatelperroniense de Caune de Belvis (dos conchas de Turritela temprina), pero más dudosas, por lo limitado del registro.
El Uluzziense de Italia y Grecia también tiene adornos personales. Esa cultura no está asociada directamente a restos humanos, excepto algunos dientes que entrarían dentro del “tipo” neandertal. Sin embargo, existe una amplio consenso en ese tema: el Uluzziense tiene una total afinidad con el Musteriense final de la región, y bastantes parecidos con el Chatelperroniense francés. Además, no se ha encontrado ninguna relación con el Auriñaciense de los "modernos". Es, por tanto, una cultura neandertal.
Los objetos simbólicos hallados en sitios uluzzienses son fragmentos tubulares de Dentalium. Han aparecido en Grecia (Klisoura 1) y en Italia (Cueva del Caballo). Hay otro indicio, pero mucho más dudoso: dos moluscos perforados de la Cueva del Caballo. Pero estos restos podrían provenir de una ocupación Auriñaciense justo por encima del Uluzziense.
Hay otras pistas, también dudosas, pero que en conjunto sugieren que el uso del colgantes era común entre los últimos neandertales de toda Europa. El Bachokiriense es una cultura del Paleolítico superior inicial de Bulgaria, y sus raices pueden estar en el Musteriense local. En el yacimiento principal de esa cultura, Bacho-Kiro, se halló un colgante de hueso.
Situaciones similares se producen en el Paleolítico superior inicial de Wilendorf II en Austria, de Ilsenhöle en Alemania y Trou Margrite en Bélgica. A pesar de varias dudas razonables, esos materiales y culturas se pueden considerar, en general, anteriores a la aparición del Auriñaciense "moderno" en Europa. Y, en algunos casos, están asociados a restos humanos fragmentarios de posibles neandertales. En la mayor parte de los casos, el avance de las investigaciones podrá decirnos, en unos años, si realmente se trata de culturas neandertales o no.
Los adornos de las gentes de Denisova
En la Cueva de Denisova, en las montañas Altai de Siberia, se conocía desde hace tiempo una rica cultura material del Paleolítico superior inicial. En el nivel arqueológico denominado “11”, se encontraron colgantes perforados y otros adornos hechos de dientes, huesos de animales, marfil de mamut y minerales blandos. Entre esas piezas, destaca un delicado brazalete de piedra verde, del que se encontraron varios fragmentos.
Lo más sorprendente es que, entre esos materiales, de rico y complejo simbolismo, se hallaron algunos restos humanos aislados. Uno de esos restos es un hueso de la mano de una mujer joven, que fue analizado para conocer su ADN mitocondrial (ADNmt).
Los resultados de ese análisis los he recogido en otro post, pero vale la pena recordar lo básico: El ADNmt nos dice que pertenece a un linaje distinto a todos los humanos “modernos”. También es diferente a todos los neandertales estudiados hasta ahora (que son muy pocos). Además, la comparación de datos del ADNmt predice que la mujer de Denisova estaría al doble de distancia genética de los “modernos” que los neandertales.
Lo que se deduce (por ahora) de estos datos es que se trata de una población asiática de una humanidad “arcaica”. Y no tiene lazos genéticos próximos con las poblaciones africanas (me refiero, en concreto, a las gentes de las que descendemos los “humanos modernos”).
Eso significa, dicho de forma llana, que o bien es una población neandertal desconocida hasta la fecha, o bien una población “arcaica” igualmente desconocida. En ese último caso, la mujer podría ser descendiente de los Homo erectus asiáticos. Dentro de unos meses se publicarán los resultados del ADN nuclear de la mujer de Denisova, y tendremos más datos para juzgar que suposición es la más acertada.
Pero quiero resaltar otro aspecto de este tema: Hasta el momento, se ha dado mucha importancia al ADNmt y a la genealogía evolutiva, y se ha pasado de puntillas sobre los (impresionantes) materiales arqueológicos del nivel 11 de Denisova.
Por supuesto, con las excavaciones y trabajos en curso, sabremos más y tendremos más datos, materiales y dataciones, dentro de algún tiempo. Pero hoy por hoy, la evidencia señala en mi opinión a un hecho concreto, con inesperada crudeza:
Con un homínido “arcaico” y una cultura de tal simbolismo complejo en el mismo horizonte cultural (11), debemos abandonar definitivamente la preconcepción de que “modernidad” biológica y modernidad "cultural" son necesariamente lo mismo. Al menos, en ese periodo crucial de la historia humana (entre hace 50.000 y hace 30.000 años).
En contraste, se creía que el Paleolítico superior había supuesto una revolución cultural. Los humanos "anatómicamente modernos" eran la única población plenamente simbólica. Tenían comportamientos complejos y un lenguaje elaborado. Sus capacidades mentales les daban ventajas en cuanto a armamento de caza, redes de intercambio, movilidad, etc. Esa gente había barrido a la última población arcaica, los Neandertales, entre hace 50.000 y 30.000 años.
Se articulaba así una explicación evolutiva muy simplista: Un cerebro superior produce una cultura superior, y eso lleva necesariamente a la sustitución de neandertales por "modernos", por competencia evolutiva y selección natural.
Hoy este modelo se ha desmoronado por completo. Algunos todavía se aferran a él, pero empiezan a parecerse al capitán del Titanic o los últimos de Filipinas. Por una parte, la práctica totalidad de las supuestas ventajas prácticas (utillaje, caza, organización, movilidad) de la cultura de los "modernos" se ha descubierto que o bien eran practicadas por los Neandertales, decenas de miles de años antes del contacto, o bien no eran tan ventajosas.
Por otro lado, se ha demostrado que, aunque los neandertales no utilizaron adornos y objetos decorativos durante la mayor parte de su historia, esas manifestaciones culturales florecieron entre las poblaciones –supuestamente- arcaicas, durante varios milenios antes de su desaparición.
En este post voy a abordar esa cuestión: La presencia de adornos personales, simbólicos, entre poblaciones “arcaicas”, diferentes de los "humanos anatómicamente modernos".
En la primera parte, revisaré todas las evidencias que se pueden vincular con seguridad a los neandertales, y también hablaré un poco de los indicios más dudosos. En la segunda parte, trataré la espectacular cultura material asociada al homínido recientemente descubierto (por un análisis de ADN mitocondrial), en la Cueva de Denisova (montañas de Altai, Siberia).
Adornos neandertales
Los primeros objetos de adorno personal de los neandertales datan del final del Paleolítico medio (hace algo más de 50.000 años) y provienen de España. En Cueva de los Aviones y Cueva Anton (región de Murcia) se han encontrado varias valvas de moluscos marinos. Esas conchas fueron recogidas ya ”sueltas” (de moluscos muertos), a la orilla del mar.
Hubo una selección, siguiendo unos criterios: tamaño, que estuvieran completas y que tuvieran ya una perforación natural. Después, los neandertales las llevaron a sus campamentos (en el caso de Cueva Antón, un viaje de unos 60 km). Allí fueron decoradas con pigmentos minerales bastante elaborados (mezclando dos o tres minerales de tonos rojizos o amarillentos).
En la Cueva de los Aviones también se encontró una concha de otro molusco más redondo y cóncavo (Spondylus gaederopus), con bastantes restos de ocre en su interior. No tiene perforación y se interpreta más bien como un contenedor para los pigmentos minerales.
Los elementos decorativos, modificados para ser suspendidos con cordones, se conocen con seguridad en dos culturas neandertales del Paleolítico superior. De ellas, una está conectada directamente con restos humanos (algo insólito a comienzos del Paleolítico superior).
Se trata del Chatelperroniense, que es también la cultura que ha dado más colgantes y objetos simbólicos neandertales. Han aparecido ocho colgantes de diente perforado en Quinçay, y veintiseis en la Grote-du-Renne (junto con otros catorce objetos decorados).
En Saint-Cesaire, aparecieron varias conchas tubulares de Dentalium. Según algunos autores estaban asociadas a un enterramiento neandertal. Hay evidencias en el Chatelperroniense de Caune de Belvis (dos conchas de Turritela temprina), pero más dudosas, por lo limitado del registro.
El Uluzziense de Italia y Grecia también tiene adornos personales. Esa cultura no está asociada directamente a restos humanos, excepto algunos dientes que entrarían dentro del “tipo” neandertal. Sin embargo, existe una amplio consenso en ese tema: el Uluzziense tiene una total afinidad con el Musteriense final de la región, y bastantes parecidos con el Chatelperroniense francés. Además, no se ha encontrado ninguna relación con el Auriñaciense de los "modernos". Es, por tanto, una cultura neandertal.
Los objetos simbólicos hallados en sitios uluzzienses son fragmentos tubulares de Dentalium. Han aparecido en Grecia (Klisoura 1) y en Italia (Cueva del Caballo). Hay otro indicio, pero mucho más dudoso: dos moluscos perforados de la Cueva del Caballo. Pero estos restos podrían provenir de una ocupación Auriñaciense justo por encima del Uluzziense.
Hay otras pistas, también dudosas, pero que en conjunto sugieren que el uso del colgantes era común entre los últimos neandertales de toda Europa. El Bachokiriense es una cultura del Paleolítico superior inicial de Bulgaria, y sus raices pueden estar en el Musteriense local. En el yacimiento principal de esa cultura, Bacho-Kiro, se halló un colgante de hueso.
Situaciones similares se producen en el Paleolítico superior inicial de Wilendorf II en Austria, de Ilsenhöle en Alemania y Trou Margrite en Bélgica. A pesar de varias dudas razonables, esos materiales y culturas se pueden considerar, en general, anteriores a la aparición del Auriñaciense "moderno" en Europa. Y, en algunos casos, están asociados a restos humanos fragmentarios de posibles neandertales. En la mayor parte de los casos, el avance de las investigaciones podrá decirnos, en unos años, si realmente se trata de culturas neandertales o no.
Los adornos de las gentes de Denisova
En la Cueva de Denisova, en las montañas Altai de Siberia, se conocía desde hace tiempo una rica cultura material del Paleolítico superior inicial. En el nivel arqueológico denominado “11”, se encontraron colgantes perforados y otros adornos hechos de dientes, huesos de animales, marfil de mamut y minerales blandos. Entre esas piezas, destaca un delicado brazalete de piedra verde, del que se encontraron varios fragmentos.
Lo más sorprendente es que, entre esos materiales, de rico y complejo simbolismo, se hallaron algunos restos humanos aislados. Uno de esos restos es un hueso de la mano de una mujer joven, que fue analizado para conocer su ADN mitocondrial (ADNmt).
Los resultados de ese análisis los he recogido en otro post, pero vale la pena recordar lo básico: El ADNmt nos dice que pertenece a un linaje distinto a todos los humanos “modernos”. También es diferente a todos los neandertales estudiados hasta ahora (que son muy pocos). Además, la comparación de datos del ADNmt predice que la mujer de Denisova estaría al doble de distancia genética de los “modernos” que los neandertales.
Lo que se deduce (por ahora) de estos datos es que se trata de una población asiática de una humanidad “arcaica”. Y no tiene lazos genéticos próximos con las poblaciones africanas (me refiero, en concreto, a las gentes de las que descendemos los “humanos modernos”).
Eso significa, dicho de forma llana, que o bien es una población neandertal desconocida hasta la fecha, o bien una población “arcaica” igualmente desconocida. En ese último caso, la mujer podría ser descendiente de los Homo erectus asiáticos. Dentro de unos meses se publicarán los resultados del ADN nuclear de la mujer de Denisova, y tendremos más datos para juzgar que suposición es la más acertada.
Pero quiero resaltar otro aspecto de este tema: Hasta el momento, se ha dado mucha importancia al ADNmt y a la genealogía evolutiva, y se ha pasado de puntillas sobre los (impresionantes) materiales arqueológicos del nivel 11 de Denisova.
Por supuesto, con las excavaciones y trabajos en curso, sabremos más y tendremos más datos, materiales y dataciones, dentro de algún tiempo. Pero hoy por hoy, la evidencia señala en mi opinión a un hecho concreto, con inesperada crudeza:
Con un homínido “arcaico” y una cultura de tal simbolismo complejo en el mismo horizonte cultural (11), debemos abandonar definitivamente la preconcepción de que “modernidad” biológica y modernidad "cultural" son necesariamente lo mismo. Al menos, en ese periodo crucial de la historia humana (entre hace 50.000 y hace 30.000 años).
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