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jueves, 3 de septiembre de 2015

Los primeros Humanos Anatómicamente Modernos de Europa tenían parientes Neandertales

ResearchBlogging.org
Breve introducción

Retomo el blog para hacerme eco y explicar el contenido de un importante artículo científico publicado este verano en Nature. Dicho paper se titula An early modern human from Romania with a recent Neanderthal ancestor y se puede leer online aquí.

Detecté este asunto un poco antes de que se publicara el artículo en cuestión, gracias al siempre atento investigador Joseba Rios Garaizar, quien lo comentó en su blog arqueobasque. Resulta que los autores del artículo habían presentado sus resultados en un congreso en EE.UU. y un asistente al mismo, @ATJCagan lo tuiteó desde su cuenta de twitter, "levantando la liebre" para aquellos atentos al tema.

Abstract gráfico hecho por Alex Cagan de la presentación de FU en BOG15.


Dato previo a tener en cuenta

Para entender el resumen y comentario del artículo de Fu et al., es importante recordar que ya desde hace años, los científicos han determinado con bastante seguridad que los europeos y asiáticos actuales tenemos en nuestro ADN una cantidad considerable de herencia neandertal (un 1-4% de ancestry). Esto es un hecho científico suficientemente probado hoy en día. Si quieres saber más del tema, recomiendo este post.

Al meollo

Las cosas importantes de este reciente trabajo, a mi modo de ver, son:

  • Los huesos y restos de ADN humano antiguo que los genetistas (la investigadora Fuet al.) han estudiado. 
  • Y los resultados que han obtenido en relación a dicho individuo y sus ancestros.

Mandíbula de Oase1

Los restos son los de un Humano Anatómicamente Moderno (HAM) que vivió en Europa hace entre 37.000 y 42.000 años. Sus huesos se encontraron en la gruta de Pestera Cu Oase en Rumanía. La denominación HAM por cierto, es una que prefiero para referirnos a estas poblaciones "anatómicamente modernas" (es decir, anatómicamente más como nosotros, los humanos actuales). Me parece mucho mejor que usar el término de "sapiens" o el equívoco "humano" (¡sobre todo, si se usa para distinguirlos de los Neandertales!).

Considero que también los Neandertales eran sapiens y desde luego, humanos, desde el punto de vista de la biología de la reproducción y de las leyes de la herencia.  De hecho, todos los descubrimientos recientes, y el mismo artículo que nos ocupa, refuerzan dicha idea.

Pero volviendo al tema, el paper estudia el ADN antiguo extraído de esos huesos, que pertenecen a un HAM de inicios del Paleolítico superior. De hecho, los restos de Pestera Cu Oase son los huesos de HAM más antiguos de Europa. Por así decirlo, se consideran un vestigio de quienes pudieron ser los primeros "colonizadores" de Europa, y se creía (o al menos, algunos defendían que...) habrían hecho retroceder y eventualmente extinguido a las poblaciones que ya estaban en el continente. Es decir, a los Neandertales.

Pero, y es un pero interesante, resulta que Erik Trinkaus, un  investigador y paleoantropólogo importante, experto en morfología y rasgos neandertales, había señalado que según su criterio esos restos de Pestera Cu Oase mostraban rasgos mixtos de Neandertales y HAM. No sólo lo había dicho públicamente, sino que con otros investigadores expertos en la materia, y tras estudiar dos individuos de Pestera Cu Oase, lo publicaron en este artículo de PNAS.

Resultados del estudio

Precisamente sobre el primero de esos individuos (Oase 1), es sobre el que los genetistas del equipo de Fu et al. (que por cierto también incluye a la autoridad en ADN neandertal Svante Pääbo) han hecho su estudio. Y vamos sin más dilación a comentar los resultados.

El análisis del ADN, y la comparación con diferentes poblaciones, ha permitido a los genetistas determinar que ese individuo, además de tener rasgos anatómicos neandertales, es el HAM con mayor % de herencia neandertal conocida. En efecto, su "tanto por ciento neandertal" es de un orden superior al que se encuentra en los europeos y asiáticos actuales, o en cualquier otro resto no neandertal del Paleolítico. Su herencia neandertal implica entre el 6% y el 9% de su ADN. Según los investigadores, esto supone con toda probabilidad que uno de sus ancestros directos, entre 4 y 6 generaciones atrás, era un/una humano/a neandertal (como, por ejemplo, una tatarabuela).

Para terminar: Otros datos de interés y reflexiones

Otro dato interesante, que aporto para ir cerrando este post, es que los genetistas también han determinado, al menos de modo preliminar, que la población a la que pertenecía este individuo no realizó una aportación significativa de genes a las poblaciones europeas actuales.

Figura 1 en Fu et al. (Nature, 20015)

Consideremos esto en toda su importancia: Lo que nos está diciendo el dato es que el mestizaje de neandertales y HAM que detectamos en Pestera Cu Oase seguramente no fue el evento de entrecruzamiento que hizo que los europeos actuales tengamos entre un 1% y un 4% de herencia neandertal.Es decir, que tuvo que haber otros cruces y otros mestizajes. 

Todo ello señala a que la desaparición de las poblaciones y rasgos neandertales, y la extensión de las poblaciones y rasgos HAM por Europa y Asia, seguramente fueron fenómenos mucho más ricos y complejos de lo que las visiones más lineales nos han dado a entender hasta ahora.

Referencia de Research Blogging para el artículo comentado 

Fu Q, Hajdinjak M, Moldovan OT, Constantin S, Mallick S, Skoglund P, Patterson N, Rohland N, Lazaridis I, Nickel B, Viola B, Prüfer K, Meyer M, Kelso J, Reich D, & Pääbo S (2015). An early modern human from Romania with a recent Neanderthal ancestor. Nature, 524 (7564), 216-9 PMID: 26098372

Otras referencias

Green, R. E., et al. (2010):2010: "A Draft Sequence of the Neandertal Genome". Science, 328 (5979), pp. 710. DOI: 10.1126/science.1188021

Rougier, H. et al. (2007): "Peştera cu Oase 2 and the cranial morphology of early modern Europeans". PNAS, 104, 4, pp. 1165-1170. DOI: 10.1073/pnas.0610538104



viernes, 5 de septiembre de 2014

Ultrafiltración, carbono-14 y Neandertales

Con la ultrafiltración hemos topado

En los últimos años, han aparecido toda una serie de trabajos sobre la cronología del final del Paleolítico medio y la desaparición de las poblaciones neandertales. Mencionaré, sólo como ejemplos, los artículos de R. Pinhasi et al., PNAS, 2011 y R. E. Wood et al., PNAS, 2013.

De esos trabajos y otros similares, estoy de acuerdo con algunos, y en desacuerdo con otros... pero no es eso lo que quiero tratar en esta nota.

El caso es que, leyendo notas de prensa y artículos divulgativos sobre este tema, me he encontrado que hay una notable confusión sobre qué es y para qué sirve algo llamado "ultrafiltración": Se dice que es un método nuevo de datación, que revoluciona la cronología del paleolítico, etc.

Creo que parte de la culpa de la confusión puede venir de los propios investigadores, quienes para resaltar su trabajo, a veces exageran o "adornan" las nuevas técnicas, o variaciones aplicadas a métodos que, por otra parte, siempre han estado en constante evolución.

Por otro lado, el trabajo periodístico requiere inmediatez, y a veces los articulistas no se informan bien, o no entienden por completo lo que se les ha explicado, y simplemente transcriben lo que han creído entender.

Con ánimo constructivo, voy a tratar de explicar de forma sencilla de qué hablamos cuando se usa ese término, "ultrafiltración" y a qué hace referencia.


¿Qué es la ultrafiltración?

Para responder a esto, expliquemos primero en corto que es la datación por carbono-14.

La datación por carbono-14 mide la cantidad de ese isótopo radioactivo que queda en una muestra, en relación a la cantidad del isótopo estable carbono-12. Con esa medición, y cómo sabemos cual es la tasa de desintegración del carbono-14 (por así decirlo, la velocidad a la que va desapareciendo), se puede conocer la edad de la muestra.

Y gracias a eso podemos datar muchos tipos de materiales (básicamente, de origen orgánico). Y junto con otros sistemas de datación, establecer cronologías absolutas del pasado prehistórico.

Entonces, ¿que es la ultrafiltración? En realidad, se trata de un simple, pero importante paso que se puede aplicar en una fase muy concreta de la preparación de las muestras, antes de ser datadas por carbono-14.

Si nos ceñimos a las muestras de hueso, sería un paso que se da después de: los pre-tratamientos físicos, la limpieza en recirculación con disolventes orgánicos, y los baños ácido-base-ácido.

En ese punto, y siguiendo la explicación de F. Javier Santos (CNA) ofrecida en el seminario "Nuevas aplicaciones del radiocarbono en el ámbito de las humanidades", se pueden hacer dos cosas:

- Sin ultrafiltración:

  • El colágeno de la gelatina se disuelve en HCl a pH=3, 80ºC.
  • Se centrifuga y desecha el sólido.
  • Se evapora para cristalizar el colágeno.

- Con ultrafiltración:

  • El colágeno de la gelatina se disuelve en HCl a pH=3, 80ºC.
  • Se filtra el colágeno.
  • Se ultrafiltra el colágeno: eliminación de cadenas cortas. Es decir se pasa por un filtro de mallas especiales.
Como nota técnica, un aspecto muy importante es la limpieza exhaustiva de los filtros, porque si no quedan limpios incluso la mínima partícula puede introducir errores en dataciones posteriores. 

Y eso es, básicamente, la ultrafiltración. Después de estos pasos vendría la grafitización, prensado de la muestra y finalmente la medición por AMS propiamente dicha.


¿Para qué sirve la ultrafiltración?

En términos puramente técnicos, la ultrafiltración sirve para reducir la posibilidad de contaminación. Esa contaminación, de darse, podría resultar en una menor precisión de la datación, y un rejuvenecimiento de la fecha obtenida.

Hay que resaltar que eso no significa que todas las fechas sin ultrafiltración estén contaminadas (o muy contaminadas)  y sean incorrectas, sólo que es "algo más probable" que tengan "algo de contaminación".

Para etapas recientes de la prehistoria, y para fechas históricas, la contaminación es menos probable, y además -en huesos- la muestra tendrá, por lo general, bastante colágeno. Y en ese colágeno habrá mayor proporción de carbono radioactivo. Esto significa que es menos probable que la datación sea incorrecta por no haber sido ultrafiltrada, y que las fechas con y sin ultrafiltración tenderán a ser muy similares o casi idénticas.

Ahora bien, cuanto más nos alejamos en el tiempo, más posibilidad de contaminación, y más posibilidad de que la muestra tenga poco colágeno, que además tendrá proporciones decrecientes de 14C. Dicho de otro modo: La ultrafiltración va ganando en importancia y se hace cada vez más necesaria.

Esto es crítico cuando nos acercamos al límite natural de la datación por carbono-14, que se establece en unos 55.000 o 60.000 años en términos prácticos (cuando ya queda tan poco 14C en las muestras, por su tasa de desintegración, que no es posible datar cosas más antiguas).

Para fechas en ese entorno temporal, y en general a partir de los 40.000 años, es importante hacer la ultrafiltración, y prácticamente se ha convertido en la formula estándar.

Y para terminar ¿Cómo afecta esto a la cronología del final del Paleolítico medio (PM) y la desaparición de los Neandertales? 

En general, lo que se vamos a ver es un envejecimiento progresivo de las dataciones, que  llevará esos procesos históricos hacia atrás en el tiempo, por unos cuantos miles de años -cuantos, aún es pronto para decirlo. Este proceso ya empieza a verse, y está presente en los trabajos que mencionábamos al inicio de este post.

Un problema que existe hoy en día, sin embargo, es que el foco está muy centrado en los últimos Neandertales, y en sus dataciones. Y no se ha hecho aún un esfuerzo similar para datar y re-datar las primeras ocupaciones de Humanos Anatómicamente Modernos en Europa, con las mismas técnicas. Aunque se usa la ultrafiltración en nuevos contextos, no se revisan significativamente los sitios importantes de primer Paleolítico superior inicial (PSI). Desde luego, no tanto como los últimos del PM. Por este motivo, es posible que se esté dando un "decalaje artificial" entre el final del PM y el PSI según la cronología actual de 14C.

Notas finales

Comentar por último que la ultrafiltración no es algo que hagan unos pocos científicos visionarios o privilegiados, si no que ya es un estándar que se está implantando en la mayor parte de los laboratorios que datan por carbono-14. Esto incluye a laboratorios de investigación como el CNA y también a servicios comerciales como Beta Analytic.

Referencias citadas

Pinhasi, R.,  Higham, T. F. G., Golovanova, L. V.,  Doronichev, V. B. (2011):  Revised age of late Neanderthal occupation and the end of the Middle Paleolithic in the northern Caucasus. PNAS, 108, 21, pp. 8611-8616.

Wood, R. E. Barroso-Ruíz, C., Caparrós, M., Jordá Pardo, J. F., Galván Santos, B, Higham, T. F. G. (2013): Radiocarbon dating casts doubt on the late chronology of the Middle to Upper Palaeolithic transition in southern Iberia. PNAS 110, 8, pp. 2781-2786.

miércoles, 2 de julio de 2014

Presentando un artículo propio sobre utillaje óseo (¡y Neandertales!)

ResearchBlogging.org

Introducción y justificación del post

Si no me equivoco, hasta ahora no le había dedicado ninguna entrada del blog a uno de mis artículos en revistas científicas. Aunque mi tesis doctoral trata sobre el estudio de materiales de Paleolítico medio y de Neandertales, y buena parte de mis trabajos publicados también, normalmente siempre me ha parecido que no encajaban bien aquí. Me parecían muy técnicos, enfocados a responder cuestiones bastante específicas, de quizás poco alcance general. Mi tesis sí que tendría más alcance, lógicamente, pero hablar largo y tendido de toda ella parecía un tanto egocéntrico (aunque la he mencionado en algunos posts, esbozando sus contenidos).  

Sin embargo, en esta ocasión coincide que acaba de publicarse un artículo mío que -creo- sí tiene un mayor valor de síntesis y explicación histórica. En ese texto hago una amplia revisión del uso de la materia ósea, como utillaje, en varios periodos de la Prehistoria (Paleolítico inferior y medio, principalmente, con notas sobre el utillaje más reciente).

Por ello, me gustaría presentar aquí ese artículo y hacer algunos comentarios generales sobre el mismo, con el deseo de animaros a su lectura.

El artículo en sí

El trabajo ha sido publicado en la revista de arqueología Complutum, de la Universidad Complutense de Madrid.  Se titula Los útiles óseos “poco elaborados” en el Paleolítico inferior y medio y su continuidad en el Paleolítico superior. Una revisión historiográfica. Y está disponible de forma libre y gratuita a través de internet.

En esencia, el contenido es lo que se anuncia en el título... aunque se puede matizar que la paráfrasis "poco elaborados" no la pongo para indicar una categoría excluyente, si no que es un término sobre el que reflexiono y hago algunas observaciones críticas. Y que uso como hilo conductor de los argumentos principales del texto.

Además de discusiones sobre conceptos, modelos y explicaciones del pasado, lo que vais a encontrar en este artículo es una revisión exhaustiva de las evidencias publicadas sobre el uso de huesos como herramientas, más o menos modificados, en las mencionadas etapas de la Prehistoria.

Planteando las cuestiones

Al comenzar el artículo, planteo un poco lo que fue el paradigma o modelo general de explicación del Paleolítico "antiguo" (i. e. inferior y medio) hasta los primeros años del S. XXI. Un paradigma que estamos superando, o está prácticamente superado, en la época actual.

En ese modelo general se planteaba, como hemos comentado en otras ocasiones, que el uso del hueso (y de otras materias animales "duras", como el asta o el marfil) es cosa del Paleolítico superior, y no del Paleolítico medio o inferior.

Y no sólo eso: Se afirmaba que era algo propio o consustancial a la "humanidad moderna", los Humanos Anatómicamente Modernos -HAM- u Homo sapiens. Así se les separaba netamente de otras "humanidades arcaicas", que carecían de las capacidades mentales para reconocer, modificar y utilizar eficazmente la materia ósea. Esos humanos "arcaicos" sólo habrían utilizado puntualmente y de forma burda los huesos, dándole un tratamiento similar al que usaban con los útiles de piedra (fracturas por percusión, y poco más). Esta es la postura por ejemplo de Noble y Davidson (1996) o Mellars (2004).

Ese paradigma defendía una suerte de "incomprensión de la materia ósea" por parte de los Neandertales, y de otras humanidades pleistocenas, junto con muchas otras incapacidades mentales, o incluso físicas y fisiológicas. 

Sin embargo, la arqueología de la última década, junto con la genética y otros disciplinas, se han encargado de rebatir, de forma muy sólida, prácticamente todas las supuestas incapacidades. Otro día volveremos de nuevo sobre estas cuestiones, ya que hoy me voy a centrar en mi trabajo sobre el utillaje en hueso.

El trabajo, precisamente, nace con la voluntad de ordenar, discutir y mostrar las evidencias existentes sobre este tema. El objetivo era ver si realmente tenía sentido defender la supuesta ausencia de utillaje en hueso. O si era realmente científico el afirmar que hay un uso burdo e improvisado de esta materia en el Paleolítico "antiguo". También trato de evaluar si realmente es posible detectar diferencias en las capacidades cognitivas de, por ejemplo, Neandertales y HAM, a través de su uso de la materia ósea.

Terminología y conceptos

En el segundo gran apartado del texto lo que hago es una reflexión terminológica que no reproduciré aquí con detalle. Lo que me parece importante (en esta parte) es la idea de fondo que trato de defender, a través de la crítica de los términos que suelen utilizarse.

Esa idea de fondo es esta: lo realmente importante es considerar los objetos no como entes aislados, ni tampoco como "tipos clasificatorios". Hay que tratar de entenderlos de una forma global, como parte de procesos (en general productivos) que llevan a cabo seres humanos, inmersos en grupos sociales humanos. En ese ámbito, abogo por partir del concepto de útiles y de utillaje, que es muy amplio e inclusivo, y recoge a las herramientas implicadas en toda clase de procesos productivos.

El Paleolítico más antiguo

A continuación hago una revisión de las evidencias del uso del hueso como herramienta en el Paleolítico inferior, desde las primeras evidencias (1,8-2 m. a.) asociadas a Homo africanos. También hago un breve recorrido histórico por los distintos trabajos, y explico como cada vez se han ido aplicando mejores y más precisas técnicas, para detectar y analizar estos materiales: Y sobre todo para distinguirlos de los pseudo-artefactos (objetos de otro tipo que pueden parecer útiles, adornos, etc... pero no lo son).

El balance de mi revisión de esas evidencias lo pongo como breve cita del texto: "...se puede afirmar que existen suficientes pruebas de que se recurrió a la materia ósea, desde momentos muy tempranos de la evolución del género Homo. Estas evidencias incluyen el uso y la fabricación de útiles, tanto por técnicas de percusión, como por técnicas de abrasión." 

Esto es particularmente importante, porque demuestra que una o varias especies de Homo de al menos 1,8-2 millones de años, con cerebros muy pequeños (comparados con nosotros, o con los Neandertales), ya eran capaces de reconocer la potencialidad de la materia ósea, y de modificarla por varios procedimientos distintos.

El Paleolítico medio y los neandertales 

En el siguiente apartado reduzco el ámbito a las evidencias de Eurasia en el Paleolítico medio, y me centro en los Neandertales y su arqueología. Esta es la parte más densa y amplia del trabajo, como no podía ser de otra forma. No entraré en muchos detalles, pero querría destacar los puntos principales de mi aportación en este tema:
  • La presencia del utillaje en hueso en los yacimientos de Paleolítico medio ha sido seriamente subestimada. Esto queda claro al revisar la bibliografía relevante, en la que aparecen decenas o cientos de citas a materiales que son estudiados de forma muy somera, o directamente no estudiados. También, en mi experiencia, cuando se estudian en profundidad los restos de fauna de un yacimiento en el que se sabía o sospechaba la presencia de útiles en hueso, casi siempre se localizan muchos más útiles de los vistos en un principio. 
  • Hay toda una panoplia o variedad de útiles de hueso que fueron utilizados por las distintas poblaciones Neandertales, en diferentes momentos del Pleistoceno y a lo largo y ancho de toda Eurasia occidental: cinceles, alisadores o espátulas, retocadores, etc.  
  • De estos materiales, los más ubicuos y comunes en todo el Paleolítico medio son los retocadores en esquirlas óseas, que se usan para conformar y reavivar, mediante retoque, los instrumentos de piedra (en sílex, cuarcita u otras rocas).
  • Aunque no es lo más habitual, en algunos casos, como el de Salzgitter-Lebenstedt (Gaudzinski 1999) se ha visto un trabajo del hueso muy complejo y elaborado, mediante procesos de producción organizados en etapas sucesivas, que aúnan distintas técnicas (percusión, abrasión, etc). Estos procesos no son idénticos a los documentados en etapas posteriores, pero sí que demuestran una planificación y una complejidad similares a las que se harán comunes en el Paleolítico superior. 
Todo esto lo que nos viene a corroborar es que no se puede demostrar, desde la evidencia arqueológica del utillaje en hueso, una inferioridad, o una diferencia significativa, en cuanto a capacidades/incapacidades de las poblaciones neandertales y HAM.

Fig. 2 en Mozota 2014. Costilla de mamut trabajada de Salzgitter-Lebenstedt, a partir de Fig. 11 en Gaudzinski 1999.

¡El utillaje "del Paleolítico antiguo" no desaparece con los Neandertales!

Una idea que suele rondar las explicaciones de los cambios entre el Paleolítico medio y el Superior, es que los útiles óseos que los autores llaman "poco elaborados", y que aparecen hace al menos 2 millones de años... simplemente desaparecen en el Paleolítico superior. Y son sustituidos por unas "industrias óseas", mucho más ricas, complejas, y basadas en procesos de fabricación muy largos y planificados.

A ese tópico historiográfico dedico el penúltimo apartado de mi artículo. Esa idea sólo es cierta en parte: para Eurasia, es verdad que aparecen una serie de utillajes más trabajados, formalmente muy estereotipados (se podría decir que "seriados") desde el comienzo del Paleolítico superior (sea éste de Neandertales, como el Chatelperroniense; o de HAM, como el Auriñaciense en sentido amplio).

Sin embargo, no es cierto que el resto de utillajes desaparezcan. De hecho, objetos como cinceles, espátulas, puntas, retocadores, etc., muy "poco elaborados", siguen apareciendo en muy distintas etapas y contextos, y no sólo en el Paleolítico superior. También, por ejemplo, en contextos paleo-indios del continenete americano, en fechas Holocenas.

Por todo esto creo que es mucho más correcto hablar de una aparición de varias categorías de utillaje distintas, particulares, con ciertos denominadores comunes entre ellas. Son útiles que, además, se suelen vincular con actividades bastante específicas en cada caso (por ejemplo, las azagayas,que aparecen desde el Auriñaciense).

Y por fín... las conclusiones

Para terminar, en el último apartado hago un poco de balance de los resultados de mi revisión, resaltando de nuevo los puntos centrales (que no reiteraré aquí). También introduzco algunos elementos nuevos de reflexión, a partir de las evidencias y estudios considerados:

Una primer elemento es que las inercias de las escuelas o "filosofías" arqueológicas del siglo pasado, han puesto barreras importantes a la comprensión del papel económico y social de los útiles de hueso en la Prehistoria. Sobre todo, los que se han llamado "poco elaborados". Esos materiales fueron, en buena medida, dejados de lado:
  • En todo el Paleolítico antiguo...
  • Pero también en el Paleolítico superior... 
  • E incluso entre las sociedades prehistóricas Holocenas.
(salvo honrosas excepciones, que de todo hay).

Por tanto, no han contribuido a los modelos sobre la estructura y la evolución de estas sociedades. Y por tanto, no han participado de la explicación de los cambios históricos. 

Así, cuando algunos planteaban que, tras una "ausencia total" de útiles en hueso en todo el Paleolítico antiguo, con el Paleolítico superior y con los HAM llega un utillaje muy complejo y elaborado... bueno, tenían una parte de razón, pero lo que sucede es que no estaban mirando el resto de las evidencias. 

Cuando las miras, lo que se puede ver es que los Neandertales, por ejemplo, tenían un amplio conocimiento de las cualidades del hueso, y desarrollaron varias técnicas para elaborar útiles de forma planificada y compleja.

¿Porqué entonces hay ese cambio en el inicio Paleolítico superior? Esto es lo último que trato en mi artículo, y simplemente esbozo una respuesta. Lo contaré aquí también, con otras palabras:

Primero, recordaros que ahora sabemos que no se trata de una cuestión de capacidades o incapacidades. Esto nos indica dónde no tiene sentido buscar la respuesta.

Segundo, que esos útiles del Paleolítico superior no surgen de la nada. Tanto las poblaciones neandertales como HAM usaron en el Pleistoceno útiles cotidianos, instrumentos con inversiones de trabajo relativamente bajas en términos de elaboración y acabado (aunque hay excepciones). Y esos útiles se siguen usando en sociedades muy posteriores (por ejemplo, entre cazadores-recolectores paleo-indios).

Tercero, que efectivamente es cierto que surgen nuevos útiles, y conviven con los anteriores. Y que buena parte de ellos están seriados, muy formatizados, y con una inversión de trabajo importante.

Lo que yo pienso es que esos útiles óseos del Paleolítico superior, no responden fundamentalmente a necesidades económicas primarias (en el sentido de necesidad técnica o subsistencial).

Creo que responden a necesidades sociales. Y que, por tanto, se tiene que buscar una explicación bastante lejos de dónde se ha mirado hasta ahora: entendiendo que esos objetos no son sólo útiles de trabajo en el sentido más material y elemental, sino que son también objetos social-representativos, en términos de valores de esas sociedades (o si lo preferís, de necesidades sociales).

Por supuesto, esto es algo que habría que comprobar abordando el estudio de los útiles en sí, de las "industrias óseas" del Paleolítico superior. Y no de forma aislada, sino uniéndolas con todo aquello que ayude a la reconstrucción de la economía y la estructura social. Eso lógicamente escapaba -por mucho- al alcance de mi trabajo, así que simplemente, lo dejé esbozado al final del mismo.  

Referencias 

Gaudzinski, S. (1999): Middle Palaeolithic Bone Tools from the Open-Air Site Salzgitter-Lebenstedt (Germany). Journal of Archaeological Science, 26 (2): 125-141.

Mellars, P. (2004): Neanderthals and the modern human colonization of Europe. Nature, 432: 461-465.

Mozota, M. (2014): Los útiles óseos “poco elaborados” en el Paleolítico inferior y medio y su continuidad en el Paleolítico superior. Una revisión historiográfica. Complutum, 25, 1: 17-33.

Noble, W. y Davidson, I. (1996): Human Evolution, Language and Mind: A Psychological and Archaeological Inquiry. Cambridge Univ. Press, Cambridge.


Referencia de Research Blogging

Mozota Holgueras, M. (2014). Los útiles óseos “poco elaborados” en el Paleolítico inferior y medio y su continuidad en el Paleolítico superior. Una revisión historiográfica Complutum, 25 (1) DOI: 10.5209/rev_CMPL.2014.v25.n1.45353

miércoles, 21 de noviembre de 2012

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (III)

               
La perspectiva genética

Continúo con revisión de la serie de mini-ensayos que ha ocupado los últimos posts, que giran en torno a la cuestión planteada por J. M. Calcagno y A. Fuentes, ¿Qué nos hace humanos?

El segundo de los ensayos lo escribe Katherine S. Pollard y se titula "The Genetics of Humanness". Es decir "La genética de lo humano" (traducción aproximada). La investigación de esta autora se centra en la evolución del ADN humano, y su respuesta a la cuestión planteada se aborda, de forma previsible, desde esa interesante perspectiva.

Estructura del ADN (Fuente: Wikimedia Commons).

La primera respuesta de Pollard viene a ser esta: "desde un punto de vista genético, no hay demasiado que nos haga únicos a los humanos". Para explicar esto, pone el ejemplo de la comparación entre el genoma humano y el del chimpancé, que:
  • Son iguales al 99% en sus bases
  • Ambos han cambiado más o menos la misma cantidad de bases desde nuestro ancestro común.
Para poner esta diferencia en perspectiva, la autora menciona que el genoma del ratón y la rata difieren en un 17% de sus bases.

Humanos y chimpancés: Parecidos pero diferentes (la humana es Jane Goodall). 

En este punto, Pollard se pregunta dónde se sitúan esas diferencias entre nuestro genoma y el del chimpancé, y, sobre todo: ¿qué es lo que hace que sean importantes? Ya que, como resulta obvio, no somos tan parecidos a nuestros parientes evolutivos.

Lugares clave del genoma y "algunos trozos" de ADN

La respuesta es que unos pocos cambios clave, en determinadas secuencias de nuestro ADN, han tenido grandes efectos, modificando nuestra morfología, repertorio de dieta, y susceptibilidad a las enfermedades. Esos cambios los divide en dos tipos:

  • Cambios en bases de ADN individuales, que se concentran en las llamadas HARs (Human Accelerated  Regions) del genoma. Al parecer, muchos de los genes de esas regiones son "factores de transcripción", cuya función es controlar la expresión de otros genes. De ese modo, se puede entender que cambios pequeños en esas secuencias regulatorias puedan alterar la función de toda una red de genes. Y por tanto, modificar la expresión de un rasgo complejo (de alimentación, morfología, desarrollo y crecimiento, etc).
Caracterización de las regiones HAR 1-5 según Pollard et al. 2006.
  • Cambios estructurales: Durante la transmisión de los genes, puede suceder que "tramos" completos del ADN se copien de más, se borren o se cambien de lugar. Estos cambios estructurales pueden causar la desaparición o cambio de la función que cumplen determinados conjuntos de genes. En términos de selección natural, las consecuencias son a menudo negativas o neutras, pero a veces son positivas, y esas son las realmente importantes. En términos de cantidad, según Pollard este tipo de cambios en nuestro genoma son los más numerosos, con respecto al ADN chimpancé. Y, por tanto, esas secuencias probablemente albergan buena parte de lo que nos hace humanos. 
Estas son las claves propuestas por la autora, que termina su ensayo con una breve mirada al futuro: En su opinión, los proyectos de investigación actuales permitirán ir afinando y definiendo con más detalle y precisión lo que nos hace humanos, desde el punto de vista de nuestro ADN. Y, en concreto, destaca dos tipos de estudios: La secuenciación completa de genomas humanos (de individuos actuales y del pasado), y también los genomas de los microorganismos que viven en y sobre nuestro cuerpo.

La genética de la humanidad neandertal

Si llevamos estas cuestiones a los Neandertales, lo primero es preguntarnos por nuestras diferencias y parecidos en términos genéticos. En ese aspecto, la publicación del borrador del genoma neandertal por Green et al. en 2010 (tema al que dediqué un extenso post) supuso una auténtica revolución, y se puede decir que la información que manejan los expertos hoy es infinítamente superior a la que existía antes.

Huesos analizados para obtener ADN neandertal, y su origen geográfico (Green et al. 2010).

Esta información masiva ha dado lugar a la multiplicación de estudios e hipótesis, pero pienso que todavía se mantienen las principales claves que ya se apuntaban en los artículos que acompañaban al borrador del genoma neandertal. Veamos esas claves, muy brevemente:

En el artículo principal de 2010, se hacía una comparación entre el genoma humano, el de los grandes simios, y el neandertal. El objetivo era observar qué mutaciones son comunes en los humanos actuales y en las poblaciones neandertales, pero no en los grandes simios, ya que esas mutaciones serían anteriores a la divergencia genética de las dos poblaciones humanas. Y, de manera complementaria, se buscaba aislar las mutaciones específicas de los Neandertales y de los humanos actuales.

Como ya se comentó en aquel momento, uno de los resultados más interesantes de ese tipo de enfoque es que se puede evaluar cuánto divergen el ADN "moderno" y el neandertal en comparación a la distancia entre nosotros y los grandes simios -como el chimpancé.  El resultado: ha habido muy pocos cambios en nuestra secuencia genética, en los últimos "centenares de miles de años" de evolución, si los comparamos con los cambios con respecto a los chimpancés.

Por tanto, si "lo que nos hace humanos" está en los cambios genéticos que han ocurrido desde que divergimos de nuestros parientes más próximos (chimpancés), entonces la conclusión es que la mayor parte (o la inmensa mayoría) de los cambios que nos hace humanos los compartimos con los Neandertales.

Lo propio de la humanidad actual

Por otra parte, hay una parte del genoma humano "moderno" que muestra mutaciones exclusivas, y que por tanto diverge del ADN neandertal.

En esas mutaciones, en principio, podría encontrarse lo que nos caracteriza y diferencia de las poblaciones neandertales. Por supuesto, no todas las mutaciones son relevantes, por lo que los autores del trabajo de 2010 (Green et al.) se centraron en las partes del genoma que consideramos más vinculadas a la selección natural: Las que, cuando mutan "espontáneamente", producen graves problemas a los individuos, haciendo peligrar su supervivencia y reproducción.
       
Esas partes se caracterizan por ser muy similares en todos los humanos actuales (por lo explicado arriba) y al compararlas con los Neandertales, se detectaron cambios en cinco regiones:
  • En la primera de ellas, las mutaciones “espontáneas” modernas causan enfermedades como la diabetes, por lo que se piensa que influye en el consumo energético. Así, los cambios respecto al Neandertal podrían apuntar a diferentes configuraciones en la metabolización de alimentos y el consumo de energía.
  • Otras tres regiones, en el caso moderno, se caracterizan porque sus mutaciones “espontáneas” están relacionadas con enfermedades cognitivas. En estos casos, se apunta que podría haberse dado una selección natural del rasgos útiles de tipo cognitivo.  
  • Y por último, hay otra región en la que, cuando hay mutaciones “perjudiciales” modernas, se dan cambios importantes de la estructura craneal y de la caja torácica. De eso deducen que el cambio respecto a la secuencia neandertal podría tener que ver con las importantes diferencias entre su esqueleto y el moderno. 
Valoración y alguna propuesta

Una nota importante que no hay que olvidar, sobre estas regiones y cambios genéticos, es que las asociaciones de genes y función son aún bastante especulativas (con mayor o menor seguridad según el caso concreto); y que una diferencia es exactamente eso: no significa necesariamente inferioridad o incapacidad de unos o de otros. 

Y por otro lado, algo fundamental en mi opinión es tener claro que la inferioridad o superioridad de un rasgo sólo puede juzgarse en términos de escenarios competitivos entre dos poblaciones. Y esos escenarios han de situarse, por definición, en unas circunstancias concretas. Quiero decir que, lo que en determinadas circunstancias puede ser una ventaja, si cambia el contexto puede convertirse rápidamente en una desventaja

Creo que la reflexión del párrafo anterior permite plantear una recomendación o propuesta, que implica necesariamente la colaboración de genetistas, paleoantropólogos y arqueólogos. Dicha propuesta podría enunciarse así: 
  • Es necesario seguir estudiando las diferencias genéticas estructurales entre neandertales, humanos actuales, otros grupos humanos del pasado (por ejemplo del paleolítico, del neolítico, etc), y las especies de referencia como el chimpancé, para entender nuestra historia evolutiva.
  • Pero no tendría sentido considerar que las ventajas o desventajas adaptativas que derivan de los cambios genéticos son universales o absolutas, "esencialistas". Al contrario, deben juzgarse en relación a las circunstancias de los diferentes escenarios históricos y evolutivos.
¿Y la cultura? Es importante e interactúa con la genética... para complicarlo todo un poco más

Como nota final, me gustaría mencionar también que no todo lo que afecta o afectó a las poblaciones del pasado ha de tener necesariamente un correlato genético directo. En concreto, estoy pensando en la cultura humana (incluyendo la cultura de los Neandertales), que es una herramienta muy poderosa, y además tiene una enorme variabilidad. 

Cuando se incluye la cultura en la ecuación, todo cambia: es perfectamente posible pensar que dos grupos genéticamente indiferenciables (en la escala más general, se entiende) puedan tener formas culturales dispares, que les lleven a tener relaciones (con el medio, entre ellos y con otros grupos) que  por completo distintas. Y esas relaciones diferenciadas pueden derivar en desarrollos históricos singulares, sin que, en principio, haya influido la genética en los mismos. 

O al revés, también es posible que grupos con notables disparidades genéticas muestren aspectos culturales similares o prácticamente idénticos, que devengan en notables paralelismos históricos.

A la pregunta de cómo sería un Neandertal hoy, mi respuesta es: Si tuviera nuestra cultura, sería como nosotros (Imagen: Neanderthal Museum/H. Neumann). 

Y, todo ello se complica si extendemos la perspectiva  al "tiempo largo", y nos damos cuenta de que la cultura ha podido influir en la historia evolutiva de los grupos humanos, desde momentos muy tempranos. Y al revés, que la cultura humana requiere, para su nacimiento y desarrollo, de unos rasgos innatos. Y esos rasgos aparecieron, en primer lugar, como consecuencia de las presiones selectivas que actuaron sobre nuestro ADN.  

Lo dejo en este punto, con estos temas tan abiertos para la reflexión y comentario de los lectores.

Sigue leyendo esta serie de posts.

Referencias bibliográficas

Calcagno, J. M. y Fuentes, A. (2012): "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology", Evolutionary anthropology, v. 21, nº 5, pp. 182-194.


Green, R. E., Krause, J.,  Briggs, A. W.,  Maricic, T., Stenzel, U., Kircher, M., Patterson, N. Li, H., Zhai, W., Hsi-Yang Fritz, M., F. Hansen, N., Y. Durand, E., Malaspinas, A-S., Jensen, J. D., Marques-Bonet, T., Alkan, C., Prüfer, K., Meyer, M., A. Burbano, H., M. Good, J., Schultz, R., Aximu-Petri, A., Butthof, A., Höber, B., Höffner, B., Siegemund, M., Weihmann, A., Nusbaum, C., Lander, E. S., Russ, C., Novod, N., Affourtit, J., Egholm, M., Verna, C., Rudan, P., Brajkovic, D., Kucan, Z., Gusic, I., Doronichev, V. B., Golovanova, L. V., Lalueza-Fox, C., de la Rasilla, M., Fortea, J., Rosas, A., Schmitz, R. W., Johnson, P. L. F., Eichler, E. E., Falush, D. Birney, E., Mullikin, J. C., Slatkin, M., Nielsen, R. Kelso, J., Lachmann, M., Reich, D. y Pääbo, S. (2010): "A Draft Sequence of the Neandertal Genome". Science 328 (5979), 710.


Pollard, K. S., Salama, S. R., King, B., Kern, A. D., Dreszer. T., Katzman, S., Siepel, A., Pedersen, J. S., Bejerano, G., Baertsch, R., Rosenbloom, K. R., Kent, J. y Haussler, D. (2006): "Forces shaping the fastest evolving regions in the
human genome", PLoS Genetics, v. 2, nº 10.

jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (II)

                 
Como anunciaba en la entrada anterior, con este post comienzo las revisiones de los diez ensayos publicados en Evolutionary Anthropology que tratan de responder a la pregunta planteada por J. M. Calcagno y A. Fuentes, ¿qué nos hace humanos?

El primero de esos mini-ensayos es obra de M. Cartmill y K. Brown, y tiene un título de trabalenguas: "Being Human Means that "Being Human" Means Whatever We Say it Means". Lo que, traducido, viene a ser lo siguiente:

Ser humano significa que "ser humano" significa lo que nosotros digamos que significa. 

En su propuesta, estos investigadores comienzan comentando brevemente algunas de las posibles respuestas a la pregunta de ¿qué nos hace humanos? Una primera y obvia sería enumerar los rasgos morfológicos que nos permiten distinguirnos como humanos desde la taxonomía. En ese sentido, seríamos bípedos con manos delicadas, grandes cerebros, caras cortas, etc.

A continuación explican que hay otras dos respuestas muy habituales sobre lo que distingue a los humanos: el uso de un lenguaje articulado, muy complejo y elaborado, y la pro-sociabilidad: una cualidad innata o tendencia a aprender en la infancia a "ser social", y también a dejar de lado el egoísmo individual en beneficio de los demás, y en último término del grupo o comunidad.

Brown y Cartmill creen que estas cuestiones (lenguaje, pro-sociabilidad) son más relevantes que las primeras (los rasgos físicos que enumeramos antes), pero también proponen un nivel más de explicación. Según ellos, puede haber dos rasgos que serían mas elementales, y de adquisición más temprana en términos evolutivos. Esos rasgos son según ellos la base sobre la que se producen las posteriores adaptaciones, que dan lugar al lenguaje humano y a la pro-sociabilidad.  

Dichos rasgos más elementales serían la imitación pre-verbal, y la capacidad para ver las cosas desde la perspectiva de los otros.

La imitación pre-verbal para los autores es un rasgo que los humanos tienen muy "exagerado", incluso comparado con otros primates, y tiene su origen en la imitación por pares entre madre y cría. Ese mecanismo tan simple pondría los cimientos del aprendizaje social de los seres humanos, y sería la razón básica de la homogeneidad cultural y de la existencia de las normas sociales.

La imitación, denostada en el mundo artístico y comercial, estaría en las raíces de lo humano. 

En cuanto a "ver las cosas desde la perspectiva ajena", se refiere como es obvio a ponerse en el lugar de los demás, pero tanto desde un punto de vista emocional como puramente táctico-cognitivo (por ejemplo, pensar en qué está pensando otra persona, y cómo va a actuar, para anticiparse). Ese rasgo sería también propiamente humano, o al menos muy exacerbado en nuestra especie, en comparación con otros primates y otros animales en general.

En la película Blade Runner (1982) los "replicantes" muestran su humanidad poniéndose en el lugar de otros.

Por último, los autores hacen una rápida referencia a las adaptaciones recientes de la especie humana, que han supuesto la multiplicación de su biomasa y de su impacto ecológico. En ese sentido, hablan de co-evolución con especies vegetales y animales (nuestros "simbiontes domesticados"), y consideran que sin ellos, el ser humano sería aún un curioso primate cazador, escaso en número.

¿Y los Neandertales?

A la hora de preguntarnos si las respuestas de Brown y Cartmill son aplicables a las poblaciones neandertales, lo cierto es que podríamos decir sin temor a equivocarnos que: en gran medida o casi por completo. 

Esto se debe (y será una constante en la mayoría de los siguientes ensayos) a que los autores se retrotraen a los aspectos más determinantes, y más tempranos en términos evolutivos, para responder a la pregunta de ¿qué nos hace humanos? Por ello, al hablar de la imitación pre-verbal y del "ponerse en el lugar del otro o la otra", están presentando rasgos y tendencias que debían de estar presentes en los primeros Homo africanos, de hace más de 1 millón de años, y que por tanto son comunes a Homo sapiens, Homo neanderthalensis, y cualquier otra especie humana que haya vivido en el planeta.

Otra posibilidad es preguntarnos si esos rasgos, tanto los más primitivos (imitación pre-verbal, ponerse en el lugar ajeno) como los desarrollos posteriores (pro-sociabilidad, lenguaje "complejo") estuvieron tan desarrollados entre las poblaciones humanas neandertales como entre los humanos actuales, de la especie Homo sapiens. 

Mi respuesta, a la luz de los conocimientos actuales, y dentro de las obvias limitaciones del registro paleoantropológico, génético y arqueológico, es que esos rasgos que Cartmill y Brown consideran definitorios de "lo humano", estaban desarrollados a un nivel muy similar, o al mismo nivel, entre los Neandertales.  

La complejidad del lenguaje de los Neandertales ha sido largamente discutida, pero creo que hoy no hay argumentos anatómicos o genéticos de peso para sugerir o proponer que estos humanos fueran incapaces de hablar.

Ademas, estudios recientes (Martínez et al. 2012) sugieren que, de hecho, los antepasados de las poblaciones neandertales (Homo heidelbergensis) disponían de una anatomía fonadora y auditiva muy compleja. Eso implica que eran capaces de ir mucho más allá del abanico restringido de "llamadas" de otros primates, y que utilizaban los sonidos propios de un lenguaje articulado, como los humanos modernos.

Los Neandertales, por tanto, eran capaces de usar un lenguaje articulado, desde un punto de vista físicoPero también tenían el equipamiento necesario desde el punto de vista cognitivo.

En ese sentido, hay numerosas evidencias indirectas de las capacidades lingüísticas neandertales: Desde las capacidades tecnológicas avanzadas (talla lítica de gran complejidad, fabricación de útiles compuestos, uso tecnológico del fuego), hasta los numerosos ejemplos de comportamiento simbólico y/o social-representativo (enterramientos, adornos y decoración personal o representaciones abstractas en soportes materiales), pasando por el hecho de la transmisión inter-generacional de todas esas capacidades.

Por otro lado, para la cuestión de la pro-sociabilidad se han propuesto algunas incapacidades (Burke 2012) entre los Neandertales: dificultades para formar redes sociales amplias, ausencia de etnicidades muy marcadas, etc. Aquí puede haber algo de verdadero interés. Aunque también se ha dicho exactamente lo contrario (Hayden 2012): Que las sociedades neandertales no son cualitativamente distintas de otros cazadores-recolectores.

Hayden (2012) muestra que la distribución de hogares y zonas dormitorio en Abric Romaní tiene la misma estructura que los campamentos de cazadores recolectores etnográficos (a partir de la figura original de Valverdú et al. 2010)

En todo caso, si que es posible observar alguna diferencias, sobre todo de matiz, entre las poblaciones neandertales y las de los Humanos Anatómicamente Modernos que remplazan en Eurasia a las primeras, a partir de hace unos 50.000 años.

Y, por otro lado, parece bastante claro que en el Paleolítico superior, en concreto en su parte final (entre hace 25.000 y 15.000 años), aparecen poco a poco toda una serie de elementos de complejidad creciente, en lo social y lo demográfico, que no estuvieron tan presentes a lo largo de las decenas de miles de años de historia de los Neandertales.  

No obstante, sería un grave error dar por supuesto que esas diferencias sólo se pueden explicar como incapacidades innatas -en el sentido, por ejemplo, de una menor tendencia biológica al aprendizaje pro-social en la infancia.

Hay que tener en cuenta que esas diferencias en el registro, y los cambios del Paleolítico superior, pueden explicarse también como un desarrollo histórico de esas sociedades humanas.

Si trasladamos ese "pre-juicio apriorístico" contra los Neandertales al ámbito actual es como decir que los indígenas del Amazonas tienen menos capacidad "pro-social" que los humanos occidentales post-industriales, porque estos últimos han desarrollado sociedades y demografías mucho más "densas".

Esa afirmación es obviamente una barbaridad, y (por si alguien lo duda) la antropología, etnografía, sociología, etc, de esos pueblos permiten asegurar que no hay carencias significativas en sus capacidades pro-sociales innatas o aprendidas en la infancia.

Por tanto, y volviendo a los Neandertales, se puede apunta una idea para el futuro: una estrategia efectiva sería el buscar, de manera paralela a las explicaciones biológico-adaptativas, otras explicaciones histórico-sociales. Así, podrían ser comparadas, y se podría juzgar cuales encajan mejor con los cambios y diferencias que se perciben en el registro. Y esto podría servir para entender y explicar mejor la desaparición de las poblaciones de Homo neanderthalensis.

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Referencias bibliográficas

Burke, A. (2012): "Spatial abilities, cognition and the pattern of Neanderthal and modern human dispersals", Quaternary International, v. 247, nº 9, pp. 230-235.

Hayden, B. (2012): "Neandertal Social Structure?", Oxford Journal of Archaeology, v. 31, nº 1, pp. 1-26.

Martínez, I., Rosa, M., Quam, Jarabo, P., Lorenzo, C., Bonmatí, A., Gómez-Olivencia, A., Gracia, A. y Arsuaga, J. L. (2012): "Communicative capacities in Middle Pleistocene humans from the Sierra de Atapuerca in Spain", Quaternary International, en línea desde 10 de Julio de 2012.

Vallverdú, J., Vaquero, M., Cáceres, I., Allué, E., Rosell, J., Saladié, P., Chacón, G., Ollé, A., Canals, A., Sala, R., Courty, M.A. y Carbonell, E. (2010): "Sleeping activity area within the site structure of Archaic human groups", Current Anthropology, nº 51, pp. 137-145.

martes, 13 de noviembre de 2012

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (I)

ResearchBlogging.org
    
Introducción

Con esta entrada quiero presentar una nueva serie de notas, en la que trataré de abordar las cuestiones reflejadas en el título de la misma, desde una perspectiva muy concreta: la que esboza una serie de ensayos publicados en Evolutionary Anthropology.

Hace unas semanas, A.Vila Mitjà (Profesora de Investigación del CSIC) me hizo llegar ese trabajo, una colección de ensayos o artículos breves sobre lo definitorio de la especie humana, con respuestas dadas desde el campo de la antropología evolutiva.

¿De qué se trata?

La idea parte de los investigadores J. M. Calcagno y A. Fuentes. Estos antropólogos afirman que, para la pregunta ¿qué nos hace humanos? hay una falta de respuestas comunes, o al menos consensuadas, entre los especialistas en antropología y evolución.

Para esos autores, la ausencia de respuestas estructuradas es un problema real, porque la pregunta es muy relevante en el ámbito académico (para los estudiantes), y social (para el público en general). Por ese motivo convencieron a un total de trece investigadores e investigadoras de primera línea, para escribir un total de diez ensayos breves (algunos son individuales, y otros los escriben entre dos autores). Cada ensayo debía considerar y en la medida de lo posible responder a la cuestión de ¿qué nos hace humanos?


Referencia extremadamente "geek" para ilustrar la pregunta ¿qué nos hace humanos? 

Condiciones y parámetros de la propuesta

Los investigadores e investigadoras seleccionados no sabían quienes escribían los otros ensayos. De ese modo se evitaba que anticipasen y respondiesen a las visiones de los demás, y podían centrarse en sus propias propuestas. Los trabajos debían tener menos de 800 palabras. Por lo demás, se les dio completa libertad sobre como hacerlo.

J. M. Calcagno y A. Fuentes se reservaron un ensayo final en el que recopilaron las respuestas de los investigadores, resumiéndolas, y buscando los elementos comunes más relevantes. La idea, en ese punto, era la de encontrar los aspectos que todos o la mayor parte de los investigadores consideraban más importantes, a la hora de responder a la pregunta de ¿qué nos hace humanos?.

El resultado de este "experimento" es francamente notable, con diez ensayos (y la reflexión final) que tienen diferentes niveles de argumentación y profundidad,  pero siempre dejan el listón muy alto en ambos sentidos.

Implicaciones neandertales

Como es lógico, además del valor intrínseco de los trabajos, mis propios intereses de investigación me ha hecho ver esta colección de ensayos como una excelente oportunidad de ampliar la cuestión y preguntarnos ¿qué hace humanos a los Neandertales?, utilizando para ello la excelente colección de propuestas de los autores.

Y además me da la oportunidad de comenzar una nueva serie de posts que amplíe el alcance y los contenidos del blog. Se mire como se mire, un "Win-Win Scenario".

Por tanto, en sucesivas entradas iré presentando y resumiendo cada uno de los ensayos, y los comentaré también en clave neandertal. La idea es reflexionar sobre cuestiones como estas:
  1. De qué forma y en qué medida "lo que nos hace humanos" es de aplicación para las poblaciones neandertales.
  2. Qué grado de conocimiento tenemos, o podemos adquirir, sobre esos aspectos que "hacen humanos" a los Neandertales, desde el registro arqueológico, paleoantropológico y genético.
Sin más, concluyo este post esperando comenzar pronto con el primero de los ensayos, el de M. Cartmill y K. Brown, titulado "Being Human Means that "Being Human" Means Whatever We Say it Means". 

Y cómo coda o nota final, recomendar por supuesto la lectura de la colección original de ensayos, a todos los interesados en paleoantropología y evolución humana.

Referencia de Research Blogging

Calcagno JM, & Fuentes A (2012). What makes us human? Answers from evolutionary anthropology. Evolutionary anthropology, 21 (5), 182-94 PMID: 23074064

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viernes, 24 de febrero de 2012

La prensa libre es maravillosa... pero a veces los extinguiría (desde el cariño)

 
Hoy, hace un rato, he empezado a ver a través de twitter algunos enlaces publicados por las personas a las que sigo.

Esos enlaces llevaban a noticias de prensa. Y estas hablaban de una "cuasi-extinción" de los Neandertales, y de que estos habían estado a punto de desaparecer antes de 50.000 BP. Todo esto, al parecer, revelado en la presentación de un nuevo estudio sobre ADN de neandertal.

Por supuesto, me ha parecido algo de enorme interés, y he empezado a leer los artículos. Y en seguida he tenído la sensación de que había algo "raro-raro", algo que no terminaba de encajar en la narrativa y el discurso de los articulistas. Por ello me he puesto a buscar , como siempre hay que hacer, la referencia al artículo científico en cuestión.

De hecho, me ha sido imposible hallarla como tal, pero sí encontré la revista: Molecular Biology and Evolution. Y, bueno, el artículo en cuestión está en su portada digital, así que al final no ha sido tan difícil.

Pero desde luego, ya solamente al leer el título del artículo científico, me he quedado de piedra al comprobar cuánto se puede deformar un hecho al pasar por sólo dos o tres personas. Muchas veces he defendido a los periodistas, a los de ciencia en particular (porque no es justo exigirles que sepan de todo), pero esta vez no. No se lo merecen.


La prensa y sus demonios

Para que se entienda mi frustración, quiero poner algunos titulares, y párrafos destacados, de las noticias de prensa en cuestión:

En "El País":

Titular:

Los neandertales casi se extinguieron antes de llegar nuestra especie a Europa

Del texto:

  • (...) Un descubrimiento ahora puede arrojar algo de luz sobre ese misterioso período de la evolución humana europea: los neandertales llegaron casi a la extinción hace unos 50.000 años, desapareciendo de la mayor parte de Europa, antes de que llegara la especie humana actual. Es más, el pequeño núcleo que sobrevivió unos 10.000 años más y que logró extenderse por el centro y oeste del continente, tenía muy poca variabilidad genética, un indicador crucial de la fragilidad de una especie, de riesgo para su supervivencia.
  • (...) ¿Cómo se interpreta esto? Los análisis genéticos y los modelos de población indican que los neandertales prácticamente se extinguieron hace unos 50.000 años y la población residual muy mermada se difundió luego por parte de Europa.
En "La Información":

Titular: 

Los neandertales europeos rozaron la extinción antes de la llegada de los humanos modernos, según una investigación

Del texto:
  • (...) Los neandertales europeos estuvieron al filo de la extinción antes de la llegada de los humanos modernos, puesto que la mayoría murió hace 50.000 años


La sospecha

Y sin embargo... en esos artículos había algunos párrafos y frases que no se entendían, que no encajaban para nada con el resto del discurso. Por ejemplo: 

"La diversidad genética de los neandertales más antiguos y de los asiáticos era "tan alta como la de los humanos modernos como especie"

Este tipo de frases parecían fuera de lugar en las noticias (según estaban redactadas) y me hicieron sospechar de que pasaba algo raro: ¿Porqué se hacía referencia a los "neandertales más antiguos" y a "los asiáticos" por separado? ¿Porqué se hablaba de los "asiáticos" si luego en el resto de la noticia no se dice nada de ellos?


Ve siempre a las fuentes, el resto es perder el tiempo

Sin más dilación pongo aquí el título del artículo científico que ha dado lugar a esas noticias:

Partial genetic turnover in neandertals: continuity in the east and population replacement in the west

Es decir:

Rotación genética parcial de los neandertales: continuidad en el Este y remplazamiento poblacional en el Oeste

En fin... Yo no se si toda la culpa es de los periodistas. Lo digo porque ellos, seguramente, han construído su narrativa con lo que han dicho los autores del artículo científico en rueda de prensa. Quizás algunas frases de los científicos fueron desafortunadas, o sacadas de contexto pierden su significado... 

Pero, sea cómo sea, el resultado final de fracaso en la comunicación es evidente.

Creo que sobran más comentarios. Eso si, prometo dedicarle un post exhaustivo, de revisión crítica, al nuevo trabajo científico, que anuncia novedades realmente interesantes (aunque muy poco relacionadas con lo que han escrito hasta el momento los periodistas).
                 

martes, 11 de octubre de 2011

Altamira: Pan para hoy, desastre para mañana (redux)

ResearchBlogging.org El año pasado, de manera excepcional, escribí un post que no tenía nada que ver con los Neandertales (aunque sí con las investigaciones en Prehistoria). Aquella nota trataba sobre la situación de la Cueva de Altamira, en concreto de sus pinturas paleolíticas, consideradas Patrimonio de la Humanidad, y un documento histórico-artístico excepcional.

En aquel post recogía las diversas informaciones ofrecidas por la prensa y las instituciones, y explicaba cómo la miopía del actual patronato de la cueva y la férrea presión de las autoridades regionales (dirigidas por el entonces presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla) suponían una grave amenaza para la conservación de ese patrimonio universal. Recuerdo que me llamó especialmente la atención la imagen de república bananera que dábamos de cara al resto del mundo.

Seré yo, pero la idea de que se ponga en peligro la "capilla sixtina del arte cuaternario" por razones cómo "revitalizar" el turismo a escala local, o para invitar "a una persona muy importante, que se apellida Obama"  (citando literalmente a M. A. Revilla) me parece algo aberrante.

Hoy quiero recuperar esta cuestión porque las pinturas siguen amenazadas por la actitud de los políticos y del propio patronato de las cuevas. Y, sobre todo, porque se ha publicado en Science un articulo que insiste en el peligro que conlleva la apertura de la cueva, con el (nada equívoco) título de "Arte paleolítico en peligro: política y ciencia colisionan en la cueva de Altamira”. 


Boceto de los polícromos de Altamira, publicado por M. Saenz de Sautuola en 1880 
(Fuente: Wikimedia Commons ) 
¿Serán estas representaciones modernas todo lo que quede de Altamira?

 El "abstract" del artículo dice así: 

In the last decade, considerable attention has been paid to the deterioration of the caves that house the world's most prominent Paleolithic rock art. This is exemplified by the caves of Lascaux (Dordogne, France) (1) and Altamira (Cantabria, Spain), both declared World Heritage Sites. The Altamira Cave has been closed to visitors since 2002. Since 2010, reopening the Altamira Cave has been under consideration. We argue that research indicates the need to preserve the cave by keeping it closed in the near future.

Respecto a éste trabajo, destacar que no se trata de un artículo puramente informativo o de opinión, o de una declaración institucional. Se trata de un escrito basado en un estudio científico, y publicado en una de las dos revistas de ciencia más prestigiosas del mundo (siendo la otra Nature), y la cuarta en Factor de Impacto. Es, para hacernos una idea, la revista dónde publicaron sus investigaciones científicos como Einstein o Hubble.

Con esto quiero decir que, desde el punto de vista científico no hay prácticamente nada más "serio" que se pueda aportar a la discusión. Ahora, si los políticos y los caciques cántabros quieren seguir a lo suyo, bueno... no se podrá decir que no estaban avisados. Al máximo nivel.

Referencia de Research Blogging:

Saiz-Jimenez C, Cuezva S, Jurado V, Fernandez-Cortes A, Porca E, Benavente D, Cañaveras JC, & Sanchez-Moral S (2011). Conservation. Paleolithic art in peril: policy and science collide at Altamira Cave. Science (New York, N.Y.), 334 (6052), 42-3 PMID: 21980097

miércoles, 23 de febrero de 2011

Texto muy recomendable sobre revisión por pares y nuevas tecnologías

Una breve nota para recomendaros este post del blog de historia Clionauta, en el que se abordan varios aspectos muy interesantes sobre la publicación de trabajos en ciencias humanas: tendencias en la revisión por pares, el futuro de la edición de contenidos científicos y su encaje en un mundo que ya es, sobre todo, digital y en red, etc.

Una idea del texto que aprecio especialmente, dada la naturaleza de mi blog, es esta:

"Sospecho, concluye Cohen, que esto será verdad para muchos nuevos tipos de comunicación académica que se liberan de la revisión tradicional inter pares. Debido a su carácter más abierto y despreocupado, estos géneros, como los blogs, sin duda contienen mucha paja, y por tanto se los clasifica de forma estereotipada y negativa por muchos profesores, que (...) son excesivamente conservadores en cuando a la comunicación académica. Pero en ese mar de material no tradicionalmente revisado habrá muchas las publicaciones creativas e influyentes. Estoy dispuesto a apostar que eso será aún más pronunciado en las humanidades, donde la revisión por pares tradicional es particularmente hábil en homogeneizar el trabajo académico".