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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Indicios y evidencias de complejidad neandertal en Abri du Maras (OIS 4)

ResearchBlogging.org
Introducción

En esta ocasión voy a revisar un reciente artículo (2013) de Bruce L. Hardy y colegas, cuya traducción aproximada sería "¿Neandertales imposibles? Haciendo cordeles, arrojando proyectiles y capturando caza menor durante el OIS 4 (Abri du Maras, Francia). En líneas generales se trata de un trabajo muy interesante y válido, con varios puntos fuertes y algunos problemas que también comentaré, al final de la revisión.

El sitio: Abri du Maras

El Abri du Maras es un yacimiento con una importante secuencia de Paleolítico medio, junto al río Ardeche (afluente del Ródano), en las estribaciones meridionales del Macizo Central (Massif Central) de Francia. Fue excavado en los años 50 y 60 del S. XX (Combier 1967), y de nuevo desde 2006 (por los autores de este artículo).

Localización del Abri du Maras. Figura 1 en Hardy et al. 2013

El estudio se centra en el nivel 4, que tiene una cronología aproximada de algo menos de 90.000 años, y un registro de sedimentos y de fauna que apuntan a un periodo frío y seco (con abundante presencia por ejemplo, de renos). Esto lleva a los autores a identificar el periodo geo-cronológico con el estadio isotópico marino 4 (OIS 4).

El material lítico de ese nivel se compone de unos 3600 artefactos, para una densidad de unos 40 objetos por metro cúbico de sedimento (lo cual en realidad es bastante poco). Los investigadores señalan que las piezas se concentran en dos bandas horizontales que podrían ser dos sub-niveles, correspondientes a dos fases más densas de ocupación. Hay poco material retocado. La mayor parte de los soportes se tallan in situ, y son lascas, láminas, laminitas y puntas de tamaño pequeño y mediano; y los soportes importados, en el sentido de que se traen ya tallados, son algo más grandes. En ambos casos, el sistema de talla predominante es el Levallois. En cuanto al origen de las materias primas, la información aportada es muy general: Se habla de dos fuentes distintas de aprovisionamiento: la primera al norte, hacia el Ródano y a una distancia de entre 10 y 30 Km; y la otra al sur cruzando el Ardeche.

Nota: Sobre el tema del aprovisionamiento de materias primas líticas en esa región, hace algún tiempo publiqué un post que trata la cuestión de la perspectiva del Paleolítico medio y los neandertales, basándome sobre todo en un trabajo de Fernandes, Raynal y Moncel (2008).          

Qué se ha estudiado, y cómo

Este trabajo se basa principalmente en el estudio de residuos adheridos a los útiles líticos (129 piezas estudiadas), y se complementa con otros aspectos, entre los que destacan el análisis de huellas de uso, el estudio arqueozoológico y la distribución espacial de los restos.

La lógica de fondo de la metodología parece responder a un constreñimiento o handicap inicial, que obliga a buscar alternativas o a dar mayor relevancia a ciertas técnicas que normalmente se explotan poco.  En particular, se potencia el análisis de residuos.

Normalmente, y esto es el criterio del autor del post, la técnica más eficaz y práctica para inferir la función del utillaje lítico es el estudio de las huellas de uso. En este caso, se menciona que los pulidos microscópicos de uso (uno de los rasgos más diagnósticos de las huellas de utilización) han sido completamente alterados por una fina pátina post-deposicional (una capa que se crea por procesos naturales, físico-químicos). Esa pátina cubre cada uno de los restos líticos, y hace imposible el análisis de los pulidos, y por tanto minimiza las posibilidades de inferir la función. Pero, según los autores tiene otra propiedad mucho más positiva: 

"This film partly or totally covers residues and aids in their preservation. The presence of residues included under this cover attests to the contemporaneity of residues with tool use."

Es decir, que la pátina cubre y "captura" residuos que han de ser de uso, según los autores. También es importante señalar que se estudiaron junto a los útiles otros objetos líticos poco susceptibles de ser herramientas (núcleos y cantos sin tallar), y no se hallaron residuos en ellos. Y, en general, se utilizan los criterios de concentración y distribución diferencial de los residuos en la pieza (por ejemplo, que se concentren sólo a lo largo del filo activo del útil).    

En cuanto al análisis funcional, se menciona que se interpretaron el resto de los estigmas que no son pulidos (estrías, desconchados, fracturas de uso, erosiones y embotamientos) para complementar el estudio de residuos.

Los resultados

El estudio de residuos aportó resultados en 98 de las 129 piezas estudiadas, y apoyado en otras técnicas (como se ha explicado), permitió a los autores conseguir evidencias o indicios del procesado de distintos materiales, que paso a resumir a continuación:
  • Residuos "genéricos" de plantas y madera: Hay residuos e indicios de uso relacionados con el procesado de plantas leñosas y no leñosas, sin que se pueda especificar mucho más en cuanto a las especies de flora en concreto. 
  • Fibras retorcidas (que pueden provenir de plantas y algas): Sobre este tema, lo más interesante es que en la mitad de los casos en los que se hallaron fibras, estaban retorcidas sobre si mismas, algo que los autores consideran que no puede suceder de forma natural, ni al procesar plantas por raspado, corte, perforación o alisado (y mencionan que dos programas experimentales lo corroboran). Esto significaría que los residuos provienen de elementos que fueron fabricados retorciendo y/o trenzando fibras. Es decir, de cordeles o cordajes de algún tipo.
  • Esporas de hongos (probablemente del género Agaricus -de tipo champiñón): Esta evidencia sólo se da en dos piezas líticas, de las cuales sólo en un caso las esporas cumplen la condición de estar concentradas en el filo. 
  • Residuos animales genéricos, de procesos de carnicería: Hay bastantes casos de restos de carne y hueso como residuos en los filos líticos. 
  • Residuos de pelo de lepórido: En dos piezas, hay residuos de pelo de un lepórido (conejo o liebre), y los autores asocian este indicio con la presencia de al menos dos individuos de conejo o liebre que fueron procesados (tienen marcas de carnicería) por los neandertales y se encontraron en el nivel 4. 
  • Plumas de ave: Hay tres casos en los que aparecen restos de bárbulas de plumas de pájaros, pero los autores no lo destacan mucho, quizás porque en cada caso sólo se cita una bárbula por cada útil estudiado, lo cual sería una evidencia bastante débil. Además hay un único resto determinado de hueso de ave entre la fauna del nivel.  
  • Escamas de pescado: Hay indicios también de la presencia posible de escamas de pescado en algunas lascas (los items observados no pudieron ser confirmados al 100% como escamas, aunque es probable que lo fueran). Esto se complementa, segun explican los autores, con la presencia de restos óseos de varios tipos de peces en la cueva. 
  • Enmangues de armas de proyectil: En este apartado, los autores combinan el análisis de huellas de uso (en particular erosiones y fracturas de impacto), con el estudio de los residuos y su distribución, para proponer una muestra de media docena de puntas Levallois (o lasca apuntadas en algún caso) como armas de caza, que irían enmangadas. Después, hacen un análisis de la morfología y propiedades balísticas de esas puntas (siguiendo a Sisk y Shea 2011). Y llegan a la conclusión de que pueden ser armas de proyectil, es decir jabalinas o dardos arrojados con la mano, antes que lanzas de cuerpo a cuerpo.
Restos de lepórido de Abri du Maras con huellas de corte antrópicas. Figura 9 en Hardy et al. 2013


De todos esos resultados, los autores sólo destacan algunos de ellos en la parte final del artículo (los que les parecen más relevantes y novedosos). Además de la evidencia genérica del procesado de plantas y animales, destacan la presencia de las fibras como evidencia de cordeles o cordajes, de esporas como evidencia del procesado de setas, y de varios residuos y huellas de uso como indicativo de la probable presencia de armas de proyectil.

Con esta base, los autores dibujan un panorama complejo y diverso de las actividades cotidianas de los neandertales que habitaron en el Abri du Maras. Esto implica un espectro muy amplio de recursos explotados, aunque la caza de grandes ungulados (y sobre todo renos) seguiría siendo una actividad muy importante. También se destacan las actividades no estrictamente subsistenciales, como las de aprovisionamiento de materias primas líticas y también vegetales -para la confección de fibras y herramientas de madera, por ejemplo.

Y, en general, hacen hincapié en dos aspectos:

  1. Que el estudio de residuos ha permitido vislumbrar actividades que normalmente pasarían desapercibidas en una investigación sobre un yacimiento de esta cronología. 
  2. Que el modo de vida que dibujan no tiene que ser el "modo de vida neandertal" por excelencia, porque ese modo de vida "ideal", de hecho, no existe: las poblaciones neandertales vivieron en ámbitos geográficos y climáticos muy diferentes y cambiantes, a lo largo de cientos de miles de años. Y por tanto tuvieron necesariamente que establecer estrategias económicas y de subsistencia, muy variadas y distintas en cada lugar y momento.         

Balance y algo de crítica

Se trata de un trabajo completo, bien estructurado y con resultados importantes, que no por ello carece de puntos "puntos flacos". Me voy a centrar ahora en esos elementos más discutibles, siempre según mi criterio, sin que ello signifique que estamos antes un trabajo poco sólido o meritorio (es más bien al contrario).

Un problema general, al que la mayoría de los investigadores no somos inmunes (y me incluyo el primero), es el de los "saltos cualitativos". Me refiero a los saltos volitivos que damos al pasar de "lo que nos dicen los datos", a lo que "se concluye de ellos", y finalmente a lo que presentamos como "resultados finales".

En efecto, si nos fijamos en cada evidencia que se da en el apartado de "resultados" como segura, probable, o simplemente posible, y luego lo comparamos con esas mismas categorías en las conclusiones finales, no se nos escapará que hay algunos "saltos". Estoy seguro que a los autores no les faltan razones para hacerlo, y que manejan mucha información cualitativa que no es fácil poner por escrito, o dar en forma de datos brutos. Pero eso no hace menos llamativa la presencia de ese tipo de "saltos". Tenemos que ser especialmente cuidadosos en controlar lo que va a las conclusiones finales, que debe ser lo se deduce de los hechos observados, y no lo que creemos que probablemente signifique.

En términos técnicos, tengo algunos problemas con la metodología de análisis de residuos. Hay algunas cuestiones básicas que no sé si se realizaron o no, y creo que deberían especificarse al menos de forma muy somera.

Una primera cuestión es que (en mi opinión) cualquier análisis de residuos debe acompañarse de un estudio estadístico de cuantificación de residuos (y sus tipos) en muestras aleatorias de sedimentos, recogidas cerca de las piezas estudiadas. De este modo se tiene una referencia de "aquello que puede aparecer sobre la pieza lítica simplemente por contacto y adherencia casual" (ya sea deposicional o post-deposicional).

Y otra cuestión tiene que ver con la pátina y la observación de los residuos. Las imágenes del artículo sugieren que los útiles se estudian sin lavar, con tierra. Además, en varias de las fotos de los residuos microscópicos, parece que la pátina los ha "capturado", efectivamente. Pero en otras imágenes la impresión es que el residuo está mezclado con el sedimento adherido a la pieza. Con lo cual, no queda muy clara esa "contemporaneidad antigua" que defienden los autores, al menos para algunos casos.

Una forma de abordar esto hubiera sido hacer una observación en varias fases con lavados sucesivos, cada vez más "invasivos", por así decirlo. De este modo se podría discriminar con claridad qué residuos son con seguridad más antiguos y anteriores a la formación de la pátina, y cuales no. Por ejemplo, se podría observar primero la pieza sin lavar, luego lavada sólo con agua, luego con agua y algún producto disolvente a baja concentración, y finalmente tras una inmersión breve en una cubeta de ultrasonidos.

Quizás esto ya se ha hecho, pero en ese caso habría que comentarlo en el artículo, en mi opinión.

Retomando lo que dije al principio, no creo que estos problemas supongan un demérito grave para el trabajo, y creo que en general sus conclusiones son:

  • Muy sólidas para la explotación de animales en general y lepóridos en particular (conejos y/o liebres).
  • Bastante sólidas para el tema de los enmangues
  • Razonablemente aceptables al proponer que se trate de armas de proyectil; y para la explotación de materiales vegetales en general, y de cordeles/cordajes en particular.
  • Y por el momento hipotéticas para el tema de las setas tipo champiñón (Agaricus sp.), el pescado y el procesado de aves.           

Referencias bibliográficas

Combier, J. (1967): Le Paléolithique de l'Ardèche dans son cadre bioclimatique, Public. Inst. Préhist., Univ. Bordeaux, mémoire, 462 pp.

Fernandes, P., Raynal, J., Moncel, M. (2008): "Middle Palaeolithic raw material gathering territories and human mobility in the southern Massif Central, France: first results from a petro-archaeological study on flint", Journal of Archaeological Science, 35, 8, pp. 2357-2370.

Hardy, B. L., Moncel, M.-H., Daujeard, C. Fernandes, P., Béarez, P., Desclaux, E., Chacon-Navarro, M. G., Puaud, S., Gallotti, R. (2013): "Impossible Neanderthals? Making string, throwing projectiles and catching small game during Marine Isotope Stage 4 (Abri du Maras, France)", Quaternary Science Reviews, 82, pp. 23-40.  

Sisk, M. L., Shea, J. J. (2011): “The African Origin of Complex Projectile Technology: An Analysis Using Tip Cross-Sectional Area and Perimeter,” International Journal of Evolutionary Biology, 2011, 8 pp.


Referencia de Research Blogging

Bruce L. Hardy, Marie-Hélène Moncel, Camille Daujeard, Paul Fernandes, Philippe Béarez, Emmanuel Desclauxe, Maria Gema Chacon Navarro, Simon Puaud, & Rosalia Gallotti (2013). Impossible Neanderthals? Making string, throwing projectiles and catching small game during Marine Isotope Stage 4 (Abri du Maras, France) Quaternary Science Reviews, 82, 23-40 DOI: 10.1016/j.quascirev.2013.09.028


jueves, 14 de febrero de 2013

Molodova 1-N4: Caza de mamuts, una cabaña con sus huesos y... ¿algo de simbolismo?

ResearchBlogging.org
"Bueno, a ver... ¿de qué nos vas a hablar hoy"?

En este post voy a tratar un estudio de 2012 sobre restos de grandes mamíferos (sobre todo mamuts) del yacimiento neandertal de Molodova I, y en concreto del nivel 4 de dicho sitio.

Localización de Molodova I en Ucrania (Demay et al. 2012)

Pero antes conviene hacer unas reflexiones generales para contextualizar el trabajo.

"Buf, ya empezamos..."  

En los últimos tiempos (seguramente se pueda decir años), además de nuevas excavaciones y descubrimientos en relación a los Neandertales, ha habido otro tipo de aportaciones decisivas a nuestro conocimiento sobre aquellas gentes: Me refiero a las revisiones de materiales y yacimientos conocidos de antiguo (S. XIX y sobre todo XX). En ese sentido, se han ido revisando toda una serie de yacimientos "clásicos" que aportan información sobre esas poblaciones humanas que vivieron en Europa y Asia durante el Pleistoceno. 

Como sin duda los lectores de este blog sabrán, novedades y revisiones forman parte por igual del proceso de construcción del conocimiento científico. Pero, en este caso, también han estado muy relacionadas con una serie de cambios en los paradigmas y en los modelos que construimos para interpretar y explicar las sociedades neandertales. 

Esos cambios han hecho que, a medida que se conocían las novedades y revisiones en los campos de la paleoantropología y la arqueología de los Neandertales, haya ido cambiando la visión que la mayor parte de la comunidad científica tiene de "esa otra humanidad" (en palabras de Svante Päävo).

El punto de partida, el "paradigma anterior", ha sido explicado en varias ocasiones en este blog: Se trataba de una visión de las gentes neandertales como hominidos muy "arcaicos", "poco evolucionados" (sic), intelectualmente muy inferiores a los "humanos modernos", sin apenas cultura material (sólo los instrumentos más simples), y sin capacidad simbólica o ideológica.  

La situación actual nos lleva a paradigma muy diferente, y mucho más ajustado a la realidad de la evidencia científica (arqueológica, paleoantropológica, etc.) que existe hoy en día.

Pero de hecho, y es algo que no debe pasar desapercibido, los cambios en los modelos generales y las propuestas sobre "cómo eran" aquellos humanos no han sucedido "solos". Han venido de mano del trabajo de muchos arqueólogos/as y antropólogos/as. De equipos de investigación que veían como su experiencia científica, y las evidencias que iban desenterrando y estudiando, no se correspondían con los modelos dominantes (de la manifiesta inferioridad cognitiva de los Neandertales).

Esos modelos eran, por otro lado, demasiado simplistas. Y estaban a veces teñidos de ideología (p. e. el mito del progreso), y de un mal entendido  adaptacionismo. Ese "mal comprendido" adaptacionismo derivaba en interpretaciones de corte etológico (comportamiento animal estricto) o "pseudo-colonialista". 

Es decir, que se aplicaban modelos en los que se hacía funcionar a las poblaciones humanas de cazadores-recolectores de un modo poco relacionado con lo que se quería explicar:

  • O bien como si fueran otros animales distintos de los humanos. Esto es, animales sin una cultura material e inmaterial, que interacciona con el entorno, los individuos y los grupos; 
  • O bien como si fuera un proceso "colonial" moderno, olvidando que los procesos históricos de grupos de cazadores-recolectores no pueden explicarse del mismo modo que la Historia Moderna y Contemporánea de "Occidente". 

Afortunadamente, (al menos una parte de) esos prejuicios, pre-concepciones y lugares comunes se han ido superando. Y además, las evidencias arqueológicas y paleoantropológicas -incluyendo cada vez más las genéticas- han permitido, como decíamos, ofrecer modelos más precisos y ajustados a lo que sabemos en realidad. 

En estos nuevos modelos se presenta a las sociedades neandertales como grupos de cazadores-recolectores pleistocenos, dotados de una cierta complejidad social, económica, ideológica y simbólica, no muy diferente de la que tradicionalmente se otorga a las poblaciones del Paleolítico superior. Y, además, se ha podido constatar que los Neandertales poseían unas capacidades intelectuales equiparables a las de los llamados "humanos modernos".

"Si, humm, muy bien, pero... ¿Podemos ir al grano?"

Volviendo a lo que decíamos al principio, además de nuevas excavaciones y descubrimientos, la revisión de materiales, yacimientos y restos "clásicos" (como los descubiertos desde finales del S. XIX y durante el S. XX) ha sido de gran importancia a la hora de cambiar nuestras visiones sobre los Neandertales.

Precisamente en este ámbito se inscribe el estudio que revisamos a continuación, un análisis arqueozoológico de los restos de fauna (y, sobre todo, de los huesos de mamut) del yacimiento ucraniano de Molodova I (Nivel 4), llevado a cabo por L. Demay, S. Péan y M. Patou-Mathis.

"Vaaaale, huesos de mamuts, en Ucrania, estudiados ¿Y qué, algo más?"

En primer lugar, hay que decir que Molodova I es un yacimiento conocido desde los años 20 del S. XX, y excavado desde los 50. Después, se han sucedido estudios, interpretaciones y críticas sobre la naturaleza de sus impresionantes acumulaciones de restos de mamuts, y en particular sobre la existencia (o no) de una posible cabaña hecha con dichos huesos. Esos materiales arqueológicos se encontraron en un nivel o estrato arqueológico bien definido, que se denominó el Nivel 4.


Plano de Molodova I nivel 4, según Chernysh (1982) con anotación de Demay et al. (2012). 

No hay restos humanos, pero la cronología (más de 45ka BP, y dentro del OIS 3) deja bastante claro que el conjunto se puede atribuir a los Neandertales. Y desde un punto de vista técnico y tipológico es un sitio Musteriense. Es decir, se trata de elementos de cultura material que en la Europa pleistocena se asocian de manera exclusiva a las poblaciones neandertales.

En cuanto al nuevo estudio de los restos de mamuts (y otros animales) sus aportaciones pueden enumerarse de la siguiente forma:
  1. Los restos de mamuts provienen de animales cazados y también de otros carroñeados. Esta es una aportación significativa, porque prueba que las capacidades de planificación, coordinación y ejecución de aquellos Neandertales eran suficientes para cazar esos paquidermos (enormes, gregarios y peligrosos). Por otro lado, la co-aportación de recursos de la caza y del carroñeo es, de hecho, lo esperable. Es el comportamiento habitual tanto en la mayoría de los grandes carnívoros, como en numerosos grupos de cazadores-recolectores sub-actuales.
  2. Los restos corresponden a un mínimo de 15 mamuts de diferentes edades y de ambos sexos, lo que supone un aporte cárnico muy importante (un mínimo de 7,5 Tm de carne). Esto sugiere fuertemente (de hecho, un sólo mamut ya lo haría) que se trata de una ocupación humana de un grupo grande de cazadores-recolectores. Y, además, es muy posible que se trate de una ocupación recurrente
  3. Los mamuts fueron aprovechados como alimento (carne) y como elementos de construcción (huesos). En concreto, se escogieron los grandes huesos largos (como los de las patas), los grandes huesos "planos" (huesos de la pelvis, del cráneo, etc.), defensas, y espinas vertebrales completas o semi-completas (que probablemente tendrían aún cartílagos uniendo las vértebras) para construir una estructura de habitación. Los huesos formaban un círculo, que componía los cimientos y el zócalo de una cabaña de madera, o quizás un robusto para-vientos de materiales también perecederos. 
  4. Dentro de la estructura se realizaron la mayor parte de las actividades domésticas. Entre las acciones que se pueden atestiguar a partir de los materiales y su estudio, destacan estas: trabajo con los útiles líticos (de fabricación y reparación de los mismos), fuegos domésticos (para cocinar, iluminarse y producir calor), preparación y consumo de otros animales (como ciervos, renos o bisontes), y trabajo de herramientas o partes de herramientas en madera. 
  5. Por último, hay una zona que pudo ser de tipo simbólico, o bien en ella se llevó a cabo algún tipo de trabajo técnico mal conocido. Esa zona está caracterizada por huesos de mamut con estrías repetitivas, hechas con útiles de sílex, y por otros huesos cubiertos de ocre (pigmento mineral).
"Ya, ya... ¿Y como dices que saben todo eso los arqueólogos?"

La caza de mamuts está atestiguada por una punta lítica clavada en uno de los huesos, y por el tipo de tareas de carnicería detectadas en buena parte de los animales. Esas tareas evidencian un acceso primario a la carne fresca, algo que no se daría en un escenario de carroñeo. Pero, por otra parte, si que hay restos de otros individuos de mamut que se aprecia que fueron carroñeados.

Modificaciones antrópicas en huesos de mamut (Demay et al. 2012).

El número mínimo de mamuts, su edad y sexo se pueden determinar (o al menos aproximar) a partir del estudio paleontológico de los restos óseos: su tamaño y forma, el grado de soldadura de algunos huesos, el momento de erupción de los distintos dientes, etc.

En cuanto al uso de los huesos como materiales de construcción, se ha partido de dos lineas de evidencia: Por una parte, los estudios ya existentes y los planos y datos espaciales de la excavación (Chernysh 1982); y por otra parte, el re-análisis de los propios huesos.

Los datos ya existentes permiten determinar que dentro de la estructura se llevan a cabo actividades (domésticas) distintas de las que se realizan fuera. También que los huesos han sido colocados ex-profeso en esa disposición circular.

El re-análisis ha permitido documentar otros aspectos: Por ejemplo, que los huesos estaban parcialmente enterrados. Es decir, eran una suerte de cimientos y zócalo (elementos de sostenimiento del resto de la estructura). Y que se seleccionaron para la construcción determinadas partes de esqueleto del mamut, desechando otras.

Y en lo que se refiere a las actividades domésticas realizadas dentro de la estructura:
  • La gestión de la industria lítica queda atestiguada por varias decenas de miles de piezas de sílex
  • Se pudo determinar que la mayoría de los hogares (restos de fuegos de campamento) del yacimiento están dentro de la propia estructura. 
  • Y lo mismo sucede con los restos de otros herbívoros: bisonte, ciervo y reno principalmente. 
  • En cuanto al trabajo de la madera, aunque no quedan restos de ese material, fue inferido del estudio de los útiles líticos, con un análisis microscópico de las huellas de uso en sus zonas activas (Chernysh 1982).   
Por último, quedaría esa zona "especial", donde, como apuntan en el trabajo, no se puede llegar a determinar con seguridad (los datos son insuficientes) su función. Es decir, si la combinación de ocres e incisiones repetitivas en huesos de mamut tienen un carácter simbólico, o responden a un proceso técnico que no entendemos aún muy bien.

"Umf, ok... no está mal. Pero... algo criticaremos también ¿no?"

En lineas generales me parece un estudio muy sólido, bien fundamentado en las evidencias y que recoge adecuadamente los estudios anteriores. Pero si tuviera que criticar algo, quizás sería una cierta falta de "alcance". 

Quiero decir que, con esa estupenda muestra de materiales, y con la documentación que ya existía sobre el tema, podrían haber hecho un tratamiento más exhaustivo, más estadístico, y más relacional de los datos. Por ejemplo, estudiar con detalle qué restos de qué individuos (o categorías generales de edad y sexo) de mamut aparecen en cada área diferenciada. O hacer análisis de agrupación (tipo "clusters" y K-means) y de relación (tipo "vecino más cercano" -inglés "nearest neighbor") entre categorías de artefactos y elementos anatómicos situados en el plano de excavación, etc...

Pero en fin, sólo son algunas ideas del tipo "esto también se podía haber hecho", y su ausencia no hace el trabajo menos sólido.

Referencia de Research Blogging

Demay, L., Péan, S., & Patou-Mathis, M. (2012). Mammoths used as food and building resources by Neanderthals: Zooarchaeological study applied to layer 4, Molodova I (Ukraine) Quaternary International, 276-277, 212-226 DOI: 10.1016/j.quaint.2011.11.019

Referencia adicional

Chernysh, A. P. (1982). Paleolithic multilayer Molodova I site (in Russian). En G. I. Goretsky e I. K. Ivanova (eds.) Molodova I: Unique Mousterian settlement in the middle Dniestr region, pp. 6–102. Nauka. Moscú.

Molodova I-N4 en otros blogs: 

Noticias de Prehistoria
Neanderfollia
Terra Antiqvae

lunes, 22 de octubre de 2012

De aves, plumas, adornos y Neandertales gibraltareños

ResearchBlogging.org

Como anuncia el título de la entrada y los lectores habituales del blog habrán deducido ya, lo que viene a continuación es una revisión del reciente trabajo de C. Finlayson et al. sobre la obtención e hipotético uso de plumas como adorno por parte de los Neandertales. Se trata de éste trabajo:

"Birds of a feather: Neanderthal Exploitation of Raptors and Corvids" PLOS one 7-9, 2012.

Que, además, es un artículo de libre acceso (Open Access) lo cual es muy de agradecer.

Un esbozo general para situarse 

Los trece autores de este trabajo de Finlayson et al. presentan una serie de estudios (análisis estadísticos, tafonómicos, paleontológicos  y arqueozoológicos) y de razonamientos que les permiten afirmar lo siguiente:

"From a multi-scale approach, we show that strong positive relationships exist between Neanderthal-raptor and corvid. On the other hand, we confirm, using taphonomic data from three sites in Gibraltar (Gorham's, Vanguard and Ibex Caves), that the relationship involves active processing of raptors and corvids by Neanderthals for the purpose of wing feather removal. The temporal and geographical extent of the connection, along with the direct taphonomic evidence, establishes that Neanderthals systematically targeted these birds for purposes other than food."

Lo que, a grosso modo, viene a decir que han encontrado una relación entre la presencia de cuervos y rapaces por un lado, y de Neandertales, por otro, en los yacimientos. Y que además que los Neandertales procesaron las carcasas de esas aves para extraer las plumas de las alas, y no para alimentarse de ellas (al menos, no como motivo principal).

Los datos y los resultados 

Los investigadores comienzan su análisis a partir de una base de datos de 1699 sitios del Pleistoceno. Se trata de yacimientos de tipo arqueológico o paleontológico (es decir, estos últimos sólo con restos de animales) en los que han aparecido restos fósiles de aves.

Al analizar esa base de datos, se dan cuenta de que hay una correlación muy fuerte entre la cantidad y variedad de córvidos y rapaces y el tipo de yacimiento. En concreto, que en los sitios del Paleolítico medio y superior, y sobre todo en los de Paleolítico medio, la presencia de estos tipos de aves es más abundante y variada en cuanto a especies.  Incidentalmente, parece que además las especies de córvidos y rapaces más representadas tienen en su mayor parte las plumas de las alas de color negro.

Los datos también parecen señalar que la asociación se basa en dos grandes grupos de aves, que aparecen asociadas sistemáticamente a las ocupaciones humanas: el primero es el de las aves que carroñean los restos de animales, y el segundo el de aves que viven en medios rocosos y forman colonias. La relación, por tanto, y como afirman los autores, tiene una fuerte "señal ecológica" (se explica por la ecología de unas y otras especies).

Por otra parte, una cosa es documentar la asociación en los yacimientos de Neandertales y esas aves, y otra saber si hubo una captación y uso de las mismas, es decir si fueron cazadas por algún motivo. Para responder a eso, el análisis pasa a un nivel tafonómico y arqueozoológico, y se estudian los huesos de ave de los tres yacimientos clásicos de Neandertales de Gibraltar: Gorham's Cave, Vanguard Cave e Ibex Cave.
  
Los resultados de ese segundo nivel de estudio son coherentes entre los tres sitios y entre niveles dentro del mismo sitio: Señalan que los córvidos y rapaces fueron procesados por los Neandertales y que estos se centraron en extraer las plumas de las alas (usando herramientas de piedra afiladas), mientras que las evidencias de consumo alimenticio son muy secundarias.  

Marcas documentadas en el trabajo de Finlayson et al. (2012)

Por último, los investigadores se preguntan si se puede establecer una pauta más general, más allá de las cuevas de Gibraltar, para ese "comportamiento Neandertal" (el procesar córvidos y rapaces para obtener plumas, y no para obtener alimento). Su respuesta provisional sería afirmativa. Para ello, recuperan los trabajos de otros investigadores sobre Riparo Fumane (revisado en este mismo blog) y sobre Combre-Grenal y Les Fieux. Con estas evidencias, y un mapa que proponen con yacimientos arqueológicos y paleontológicos, concluyen que la obtención y uso de las plumas de ciertas aves sería un comportamiento generalizado entre las poblaciones neandertales del tramo final del Pleistoceno.    

Ilustración de M. Cutrona. Quando Neandertal aveva le penne, National Geographic Italia. 

A partir de esa constatación, y basándose fundamentalmente en paralelismos etnográficos y etnoarqueológicos, los autores proponen como explicación a la obtención de las plumas de córvidos y rapaces un uso simbólico de las mismas: Es decir, que serían usadas a modo de elementos de adorno corporal. 

Un poco de crítica y algunas ideas 

Dentro de que el trabajo es excelente en términos de planteamiento de investigación, metodología y resultados, hay varios aspectos que pueden matizarse o criticarse, cuestión que abordo como siempre con ánimo constructivo.

Lo primero que me parece "menos elegante" es la insistencia en señalar que los anteriores trabajos sobre el mismo tema sólo contaron con muestras muy limitadas, sólo pudieron documentar comportamientos que no pueden considerarse regulares o sistemáticos, etc. En concreto esta insistencia parece un poco sangrante en referencia a Riparo Fumane, donde Peresani et al. realmente "levantaron la liebre" respecto a la existencia de este tipo de comportamientos, por parte de las poblaciones neandertales, y donde desarrollaron y utilizaron de manera impecable una metodología de análisis tafonómico y arqueozoológico, y también unos razonamientos de inferencia científica, que son utilizados extensivamente por Finlayson et al. 

Atribuyo esta posible inflación de los méritos del presente trabajo (en perjuicio de otros anteriores) a las presiones, a veces excesivas, que tienen los investigadores de presentar siempre su trabajo como revolucionario, rompedor y pionero, para que sean publicadas con el mayor impacto. No tiene mayor importancia, en realidad, pero me parece necesario señalarlo. 

Además, llama la atención que después de marcar las limitaciones de otros trabajos, cuando se entra a responder la cuestión de si el uso de las plumas es un comportamiento extendido entre los Neandertales del final del Pleistoceno, lo que se hace es recurrir precisamente a citar y mostrar en un mapa la evidencia de Riparo Fumane, Combre Grenal y Les Fieux.  

Otro aspecto que se repite en varios puntos del texto, y que no comparto, es esta idea que aparece ya en el "abstract" o resumen: 

" ...is revolutionary as it assigns unprecedented cognitive abilities to these hominins."

Bueno, por una parte habría que preguntarse porqué recurren al termino "hominins" (que incluye por ejemplo al Paranthropus boisei) y no "humans" que sería más acertado tanto taxonómica como cronológicamente. Pero debates eruditos y de nomenclatura aparte, es más raro que se hable de "unprecedented cognitive abilities" para los Neandertales. La expresión "sin precedentes" no parece para nada correcta: Estan los precedentes chatelperronienses de Grotte du Renne y otros sitios, los uluzzienses de Grotta del Cavallo y otros sitios, los musterienses de Cueva de los Aviones y Cueva Anton, etc. 

Por último, me gustaría llamar a la reflexión sobre la identificación automática entre uso de plumas y comportamiento simbólico. 

Como los lectores habituales del blog saben bien, yo no soy en absoluto sospechoso de "hacer de menos" a las poblaciones neandertales en cuanto a sus capacidades cognitivas y de expresión simbólica. Al contrario, creo que existen evidencias firmes de la capacidad de crear elementos decorativos y simbólicos, sobre todo de adorno personal, entre esas poblaciones humanas del último tramo del Pleistoceno.   

Ahora bien, para este caso específico (el estudio de Finlayson et al.) no considero que se haya probado un uso simbólico de las plumas, y creo que se presupone ese uso, a consta de no entrar a considerar otras posibilidades.

No digo que un uso simbólico no sea posible, o incluso probable, sólo pienso que otros muchos usos posibles de las plumas están atestiguados por la etnografía, la etnoarqueología y la historia de los llamados "pueblos primitivos" actuales y del pasado reciente. Y esos usos no han sido suficientemente considerados. 

Me gustaría mostrar algunos ejemplos. En primer lugar está el uso que se ha dado, en muchas sociedades tradicionales, a las plumas como reclamos de pesca, por ejemplo en las islas de Oceanía: 

Figura en M. Intoh y M. Eda (2008)

El uso de estos reclamos de plumas, que por cierto ha evolucionado en algunas de las técnicas modernas de pesca, se atestigua también entre las sociedades nativas americanas del Noroeste y California. 

Otro posible uso de las plumas relacionado con la pesca es la utilización de las cañas o cálamos como parte de palangres o aparejos de pesca tradicionales, atestiguado entre los Numianut de Alaska (Spearman 2005). 

Un uso bastante conocido de las plumas es su utilización como pinceles, por ejemplo entre los nativos americanos Kiowa de las grandes llanuras, quienes usaban para pintar plumas de águila y halcón.

Y, por último, está una posibilidad a considerar y que ya apunté en un post anterior, y es el uso de las plumas como elementos de estabilización del vuelo en armas de proyectil. Para ese uso particular parece razonable excluir las flechas disparadas con arco y las jabalinas lanzadas con propulsor (que son tecnologías desconocidas en el Paleolítico medio). Eso deja las flechas y dardos arrojados a mano, para lo que hay numerosos ejemplos etnográficos e históricos:

Dardos barit tradicionales de los Kashi 

Flecha de mano ceremonial (fabricada por C. Bitsui, artesano navajo). 
Fuente: Alltribes.com.


Javalina o "flecha de mano" (S. XV). 
Fuente: FireStryker Living History Forum.


"Flecha de mano" o Uchine originaria del Japón feudal. 
Fuente: PaleoPlanet Forums. 

Bibliografia adicional

d’Errico, F., Borgia, V. y Ronchitelli, A. (2012): "Uluzzian bone technology and its implications for the origin of behavioural modernity", Quaternary International, v. 259, nº 9, pp. 59-71.

Intoh, M y Eda, M. (2008): "A Zooarchaeological and Ethnographic Study of Frigatebird Remains from Tobi Island in Micronesia". People and Cutlrue in Oceania nº 24, pp. 67-79.

Morin, E. y Laroulandie, V. (2012): "Presumed Symbolic Use of Diurnal Raptors by Neanderthals" PLOS one v. 7 nº 3: e32856. 

Peresani, M., Fiore, I., Gala, M., Romandini, M. y Tagliacozzo, A. (2011): "Late Neandertals and the intentional removal of feathers as evidenced from bird bone taphonomy at Fumane Cave 44 ky B.P., Italy" PNAS published ahead of print February 22, 2011.

Spearman, G. (2005): Into the Headwaters: A Nunamuit Ethnography of Fishing. Final Report for FIS.

Zilhao, J. (2007): "The Emergence of Ornaments and Art: An Archaeological Perspective on the Origins of “Behavioral Modernity”" Journal of Archaeological Research v. 15 nº 1, pp. 1-54.

Zilhão, J., Angelucci, D. E., Badal-García, E., d’Errico, F., Daniel, F., Dayet, L., Douka, K., Higham, T. F. G., Martínez-Sánchez, M. J., Montes-Bernárdez, R., Murcia-Mascarós, S., Pérez-Sirvent, C., Roldán-García, C., Vanhaeren, M., Villaverde, V., Wood, R., y Zapata, J. (2010): "Symbolic use of marine shells and mineral pigments by Iberian Neandertals" PNAS published ahead of print January 11, 2010.

Referencia de Research Blogging

Finlayson C, Brown K, Blasco R, Rosell J, Negro JJ, Bortolotti GR, Finlayson G, Sánchez Marco A, Giles Pacheco F, Rodríguez Vidal J, Carrión JS, Fa DA, & Rodríguez Llanes JM (2012). Birds of a feather: neanderthal exploitation of raptors and corvids. PloS one, 7 (9) PMID: 23029321

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Las estrategias de caza de los Neandertales IV: Renos, movilidad y el Musteriense Quina de Jonzac


ResearchBlogging.org

Para este post he preparado la revisión de un artículo "en prensa", pero ya disponible en linea, del Journal of Human Evolution. El trabajo, de Laura Niven y colegas,  aborda varios aspectos de las estrategias de caza, y en general, de subsistencia, de las poblaciones neandertales del Oeste de Francia, en un momento relativamente tardío del Paleolítico medio (OIS 4).

El título del artículo es Neandertal mobility and large-game hunting: The explotation of reindeer during the Quina Mousterian at Chez-Pinaud Jonzac (Charente-Maritime, France), y está disponible en linea en ScienceDirect, aunque es de pago/suscripción.

El sitio de Jonzac (casi de memoria)

Curiosamente, conozco desde hace años el sitio de Chez- Pinaud Jonzac a través de la bibliografía sobre sus importantes niveles de Paleolítico medio, sus industrias líticas de tipo Quina, y la abundante presencia de útiles en hueso (retocadores).

Retocador en metatarso de reno (Figura 10 en L. Niven y otros, 2012)

Por desgracia, no he podido visitarlo todavía en persona,  pero a pesar de ello me siento capaz de hacer una descripción "general-bibliográfica" casi de memoria: Jonzac tiene una potente secuencia estratigráfica de Paleolítico medio (Musteriense), con niveles claros y bien ordenados, y separados por estratos estériles desde el punto de vista arqueológico.

Vista de Jonzac en la campaña de 2004 (Foto 3 en informe J. Jaubert y otros, 2011)  

En sus niveles más antiguos (que tampoco lo son tanto, ya que la secuencia se atribuye a los OIS 4 y 3), y empezando en el 22, dominan las industrias líticas de raederas con retoque Quina. Este es un tipo de retoque sobre lascas espesas, que da al filo un aspecto escamoso y escaleriforme. También hay abundantes retocadores en hueso, que se asocian a ese tipo de trabajos, de retocar lascas.

Por otro lado, en los niveles más recientes, a partir del nivel 8, hay una industria de denticulados con presencia de talla Levallois, seguida de un Musteriense de Tradición Achelense; y finalmente algunas evidencias aisladas de Auriñaciense, en la última parte de la estratigrafía.  

Además de los estudios de industria lítica y el artículo que nos ocupa ahora, sobre Jonzac se han publicado otros estudios muy interesantes: Estudios que abordan la dieta neandertal a partir de los isótopos, o trabajos sobre los movimientos migratorios de sus presas (renos). Ese último, en concreto, ya lo revisé hace tiempo en otro post del blog: Estroncio, renos viajeros y cacerías por interceptación.

Al grano: un breve resumen del contenido del trabajo

El artículo que voy a revisar presenta en concreto el estudio detallado de una parte de la fauna del nivel 22 del yacimiento, los renos. Esa es la principal especie animal cazada y consumida por los Neandertales, cazadores-recolectores que habitaron aquella zona y dejaron restos de sus campamentos en el nivel 22.

Reno (Rangifer tarandus). Foto: Alexandre Buisse, 2007. 

En este punto, un brevísimo repaso a las características del reno: es un cérvido de clima frío, con cuernas en ambos sexos, que se renuevan anualmente. Tienen un comportamiento migratorio que se caracteriza por importantes desplazamientos anuales hacia zonas más templadas en otoño y de regreso en primavera. En esos desplazamientos se forman grandes rebaños, sobre todo en la migración de primavera, en que pueden ser de hasta medio millón de animales y desplazarse miles de kilómetros.


Se cree que las poblaciones del final del Pleistoceno compartían en general estos rasgos de las actuales, y que su rango de hábitat descendía en latitud (esto es, hacia el Sur) en los momentos fríos de los periodos glaciares. Por eso, en territorios como la actual Francia, la presencia de gran cantidad de renos se asocia con momentos de avance glaciar.

Rebaño de renos (Foto: Cameron Hayne, 1978)

En Jonzac, los fragmentos de hueso de reno identificados como tales son casi dos mil "items", lo que hace que dominen la muestra de fauna de manera clara (los siguientes en importancia son los restos de caballo -algo más de 200- y de gran bovido -algo más de 150). Contando partes del esqueleto únicas de distintos individuos, se calcula que el Número Mínimo de Individuos sería de 18 (aunque probablemente se trata de los restos de bastantes más animales)

Los autores han estudiado varios aspectos de esos restos de reno, para reconstruir la subsistencia y las estrategias de caza de los Neandertales: La distribución de edad y sexo de los animales; la estación del año en que fueron abatidos; las partes del animal (extremidades, tronco, etc) que están presentes y en qué frecuencia; y las evidencias de procesado de las carcasas animales por parte de los cazadores-recolectores de Jonzac.

Sexo, edad y estación de la muerte  

La proporción de sexos en los renos cazados se calcula en este estudio a partir de las medidas de los huesos identificados, en base al dimorfismo sexual de los individuos (las diferencias, sobre todo de tamaño, entre machos y hembras).  La conclusión de varios análisis complementarios es que la muestra de Jonzac parece tener una proporción equilibrada de ambos sexos, sin un sesgo fuerte en ninguno de los dos sentidos.

En cuanto a la edad y la estación de la muerte, ambos aspectos siguen la misma lógica de estudio: Analizar el crecimiento de huesos y dientes y el momento en que se interrumpe (esqueletocronología), para calcular la edad del animal en el momento de su muerte. Y en algunos casos (gracias a lo específico del crecimiento dental), también la estación del año en que murió.

Estas técnicas muestran que, en lineas generales, se cazaron sobre todo ejemplares adultos de más de tres años de edad, y que fueron abatidos en la estación fría: desde finales del otoño , y sobre todo en invierno.

Partes del esqueleto y transporte de carcasas

En cuanto a las partes del esqueleto presentes (extremidades, tronco, cráneo...) los análisis sugieren algo de sesgo por la desaparición de los huesos menos densos (son más vulnerables a los agentes naturales, como la alteración química de los sedimentos, la escorrentía de agua, etc...).

Por el contrario, no parece haber una aportación diferencial de partes del animal con mayor valor alimenticio (p. e. la mitades superiores de las extremidades). Y hay detalles que apuntan a que se pudieron llevar carcasas completas o casi completas. En particular, la presencia de casi todos los huesos del esqueleto (aunque en distintas proporciones), y el hecho de que se encontraron algunos elementos anatómicos en conexión, es decir, no desarticulados.

Evidencias del procesado

Según explican los autores, los restos de reno de Jonzac presentan evidencias extensivas de procesado de tipo "carnicería" (para despiezar, aprovechar la carne, el tuétano de los huesos, etc).

Un 22% de los huesos presenta huellas de corte, y esos restos se distribuyen entre todas las partes del esqueleto. Las huellas de corte reflejan trabajos de despellejado, despiezado y descarnado. Después de esas tareas, se produce una fragmentación en fresco de los huesos, bastante intensa, que los reduce a esquirlas de un tamaño pequeño o mediano.

Esa fragmentación en fresco se realiza con útiles masivos, que dejan distintos tipos de marcas de percusión en los huesos (pero sobre todo, huellas de impactos y fracturas en fresco). Los autores lo interpretan como una actividad llevada a cabo para obtener el tuétano del interior los huesos largos.

Estructura tipo y partes de un hueso largo de extremidad

Por último, hay muy pocas evidencias de combustión en los restos óseos, y en general pocas evidencias que estructuras o episodios de combustión importantes en el nivel 22 en su conjunto.

Mención aparte merecen los 81 retocadores de hueso de reno, hallados en el nivel. Casi todos son esquirlas de la parte más densa de la caña (diáfisis) de distintos huesos de las extremidades. Se utilizaron en trabajos de percusión, para retocar con ellos los útiles líticos (que son, sobre todo, raederas Quina).

Síntesis y conclusiones de los autores

Los autores explican que, según su interpretación de los datos, "durante el Musteriense Quina" (...during the Quina Mousterian...) Jonzac fue un lugar donde se llevó a cabo el procesado de renos cazados en eventos independientes de carácter estacional. Se abatieron animales adultos (..prime-adults...) machos y hembras, sin que se pueda saber si el objetivo eran rebaños mixtos, que reunían animales de ambos sexos, o si se cazaban alternativamente rebaños de machos y de hembras.

La ausencia de evidencias importantes de fuego sugiere que los Neandertales no lo usaron en Jonzac, al menos de manera intensiva, para procesar (i.e. cocinar) los recursos cárnicos.  Además, para los autores la falta de presencia de rastros de fuego y estructuras de combustión apunta a un escenario en el que los Neandertales ocuparon el sitio por periodos muy cortos, dentro de estrategias de una movilidad muy grande de los grupos. Esto estaría en consonancia con la interpretación que le dan a las industrias líticas de tipo Quina, que se basan en útiles de gran durabilidad y posibilidad de reciclado, y de fácil transporte.

Por otro lado, no creen que se pueda hablar de una caza específica de grandes manadas, ya que consideran que los restos pueden provenir de eventos individuales de caza de renos, coincidiendo con los momentos en que son más abundantes en el medio. Y tampoco consideran que haya una especialización en el reno, ya que hay otros grandes ungulados presentes en la muestra. Del mismo modo, tampoco creen que se pueda hablar de un papel especializado de la ocupación, por similares motivos.

Elementos de crítica y algunas alternativas

Estamos ante un trabajo metodológicamente muy sólido, y con una aplicación impecable de las técnicas de análisis arqueozoológico y paleontológico a los restos de reno de Jonzac, nivel 22. En ese sentido, sólo puedo decir que es un gran trabajo y plenamente recomendable para cualquiera interesado en este tipo de estudios.

Sin embargo, tengo más problemas a la hora de aceptar la parte de síntesis general e interpretación que hacen los autores. Creo que, en parte, son demasiado "conservadores", en el sentido de que no se deciden a buscar o contrastar los rasgos de complejidad y planificación (en las actividades de caza) de los Neandertales de Jonzac. Al menos a mi esos rasgos me parecen mucho más evidentes de lo que leo en sus conclusiones finales.

En el centro del problema, a mi entender, está la cuestión del tipo de cacería que se presenta como el más plausible. Los autores se decantan por esos eventos individuales de los que hablabamos antes. Pero tal y como yo lo veo, hay muchos elementos que apuntarían a cacerías masivas por interceptación de grandes rebaños de renos:

  • La estacionalidad de la muerte en los animales cazados, que reflejaría las migraciones del otoño y se alargaría hasta algo entrado el invierno (periodos cuando los rebaños están bastante agregados). 
  • La presencia tanto de machos como de hembras, sin un sesgo hacia ninguno de los sexos, que podría apuntar a lo mismo que el punto anterior.
  • La gran abundancia absoluta de los restos de reno en el yacimiento, formando auténticos "lechos" de fragmentos y más fragmentos de hueso depositados en un espacio de tiempo relativamente corto (en términos tafonómicos).
  • La presencia de elementos de descarte completos (las patas aún articuladas) y la poca presencia del fuego, elementos esperables de un lugar de despiece primario de un número importante de presas procesadas por los Neandertales.

Además, hay otro trabajo sobre Jonzac (que comparte casi todos los autores con el que nos ocupa) centrado en estudiar los movimientos estacionales de los renos, a partir del ritmo de acumulación de estroncio en sus huesos (revisado aquí). Y ese trabajo concluyó que: es probable que tres renos distintos cazados en el nivel 22 de Jonzac perteneciesen al mismo rebaño migratorio  -o, como alternativa, que perteneciesen a distintos rebaños migratorios que siguieron exactamente las mismas rutas.

Creo que los autores tienen problemas para concebir el escenario de la caza masiva por interceptación (que a mi me parece bastante razonable) porque se limitan a cierta interpretación de la ausencia del fuego en el nivel 22,  como elemento importante en la explicación del sitio. De ello se deriva un argumento "a la contra": Para ellos esa ausencia de fuego significa que no se procesó la carne para su conservación, y por lo tanto no sería lógico que se hicieran grandes cacerías -pues, aunque se abatieran varios o muchos renos, no se aprovecharía la carne de los mismos.

Sin embargo, es perfectamente posible pensar en agregaciones periódicas de grupos neandertales lo suficientemente  grandes para organizar cacerías masivas por interceptación, y también para aprovechar una parte importante de los recursos obtenidos, sin conservarlos (y por tanto, la sobre-abundancia se reflejaría en una sub-explotación de las carcasas, como parecen sugerir los elementos de descarte).

Ese tipo de agregaciones han sido propuestas, precisamente, para el Paleolítico medio asociado a Neandertales por B. Hayden (2012), un tema que ya hemos comentado también aquí.

Por último, me dejo en el tintero algunos comentarios sobre el Musteriense tipo Quina, y la atribución cronológica estricta que hacen los autores para estas industrias, pero no querría tampoco dar la impresión de que es un mal trabajo o que no tiene puntos positivos. De hecho, creo que es al contrario, que el trabajo es excelente desde un punto de vista del trabajo de laboratorio y la arqueometría, fallando sólo a la hora de considerar y valorar otras posibilidades. que también explicarían las evidencias presentadas.

Bibliografía adicional

Britton, K., Grimes, V., Niven, L., E. Steele, T., McPherron, S., Soressi, M., E. Kelly, T., Jaubert, J., Hublin, J-J., P. Richards, M. (2011): "Strontium isotope evidence for migration in late Pleistocene Rangifer: Implications for Neanderthal hunting strategies at the Middle Palaeolithic site of Jonzac, France", Journal of Human Evolution, v. 61, nº 2, pp. 176-185.

Jaubert J., Hublin J.-J., McPherron S., Soressi M., Bordes J.-G., Claud E., Cochard D., Delagnes A., Mallye J.-B., Michel A., Niclot M., Niven L., Park S.-J., Rendu W., Richter D., Roussel M., Steele Th., Texier J.-P., Thiébaut C. (2008):  Paléolithique moyen récent et Paléolithique supérieur ancien à Jonzac (Charente-Maritime) premiers résultats des campagnes 2004-2006, en J. Jaubert, J.-G. Bordes, I. Ortega (Ed.) "Les sociétés Paléolithiques d'un grand Sud-Ouest: nouveaux gisements, nouvelles méthodes, nouveaux résultats", Actes des journées décentralisées de la SPF des 24-25 nov. 2006, Mémoire 47 SPF, 370 pp.

Richards, M. P., Taylor, G., Steele, T., McPherron, S. P., Soressi, M., Jaubert, J., Orschiedt, J., Mallye, J. B., Rendu, W., Hublin, J.-J. (2008): "Isotopic dietary analysis of a Neanderthal and associated fauna from the site of Jonzac (Charente-Maritime), France", Journal of Human Evolution, v. 55, nº 1, pp. 179-185.

Referencia de Research Blogging   

Niven L, Steele TE, Rendu W, Mallye JB, McPherron SP, Soressi M, Jaubert J, & Hublin JJ (2012). Neandertal mobility and large-game hunting: The exploitation of reindeer during the Quina Mousterian at Chez-Pinaud Jonzac (Charente-Maritime, France). Journal of human evolution, 63 (4), 624-35 PMID: 22951376

lunes, 30 de julio de 2012

Conejo asado y otras delicias (2ª parte)

ResearchBlogging.org
   
Podéis leer la primera parte de este post aquí: Conejo asado y otras delicias (1ª parte).

En esta segunda nota, me centraré en el estudio de D. Cochard et al. (2012), sobre el consumo de conejos en el yacimiento neandertal (Musteriense típico, en cronología de Paleolítico medio) de Les Canalettes, que está situado en el sureste de Francia. Haré una revisión crítica de los análisis que realizan sobre los restos de fauna (en concreto los Oryctolagus cuniculus) y de sus resultados, tratando de explicarlos lo mejor posible, de forma objetiva.

El yacimiento es un abrigo rocoso orientado al sur-suroeste en las estribaciones del Macizo Central. Tiene tres niveles arqueológicos de Paleolítico medio, con fauna de ungulados y presencia de conejo en todos ellos. Dos de los niveles habían sido estudiados con anterioridad, y la presencia de esos lepóridos se consideró cómo una acumulación natural, sin intervención humana. Los conejos del nivel restante (denominado Nivel 4) son los que estudian Cochard y colegas. Para estudiar el origen y la naturaleza de la acumulación de restos de conejo en el Nivel 4, los autores analizan múltiples lineas de evidencia, de forma complementaria.


Partes anatómicas

La primera de esas líneas es el estudio de la representación anatómica (las partes del esqueleto presentes y su frecuencia). Esa representación queda recogida en varias tablas y gráficos, entre los que destaca el gráfico que reproduzco a continuación, y que me ha parecido uno de los mejores de este tipo que haya visto:

Figura 4 de Cochard et al. (2012).

Las conclusiones de ese análisis son limitadas pero interesantes: Por una parte, se documenta que hay una sobrerrepresentación de las diáfisis (caña del hueso) frente a las epífisis (parte final) en los huesos largos. Y, por otro, los autores concluyen que no hay una correlación entre la densidad ósea de los restos y su presencia, lo que apunta a que no hay un sesgo muy marcado por una hipotética destrucción de los restos menos densos, que son más frágiles. En este sentido, puede asegurar que los resultados son concluyentes, porque en un primer momento su tabla (nº 5) y figura (nº 5) no me convencían, y me he tomado la molestia de verificar la ausencia de correlación, que ha resultado tal y cómo dicen Cochard y colegas.


Patrones de fractura

El siguiente paso del estudio es abordar los patrones de fragmentación ósea, en concreto centrándose en los huesos largos. Para ello se estudia el tipo de fractura, centrándose en saber si se produjo en fresco o en seco. Los resultados se resumen muy bien en su figura 7, que muestra cómo la muestra de Canalettes nivel 4 se agrupa con otros yacimientos en los que los conejos fueron consumidos o bien por humanos, o bien por otros carnívoros. Y, por el contrario, se separa de las muestras de acumulaciones naturales de lepóridos. Esto aleja la posibilidad de una acumulación natural (tipo madriguera, etc) cómo explicación de la presencia de los conejos del nivel 4.

Figura 7 de Cochard et al. (2012).
     
Además, en el detalle de los patrones de fractura de esos huesos, hay algunos indicios que apuntan más bien a una acción humana: algunas zonas cercanas a las articulaciones  muestran daños que son típicos de la desarticulación sistemática de las extremidades de un conejo, algo que haría un ser humano (y no harían otros carnívoros).


Modificaciones en la superficie del hueso

Esta es otra de las líneas centrales del análisis de Cochard y colegas. En primer lugar, presentan las modificaciones de agentes naturales abióticos (es decir, que no son animales ni plantas). En este aspecto, no coincido mucho en la atribución de un conjunto importante de melladuras y estrías a "abrasión sedimentaria".

No digo que no sea posible, pero me llama la atención que se desestime el "trampling" (acciones de arrastre, pisoteo, movimiento, etc) con  el argumento de que "produce normalmente orientaciones aleatorias". El carácter aleatorio de las estrías que se atribuye al "trampling", suele ser más a escala microscópica que macroscópica y, en todo caso, tiene su razón de ser en la acumulación de diferentes grupos de estrías que se forman en distintos momentos mientras los objetos se desplazan y rozan unos contra otros. En todo caso, coincido -en términos generales- en que esas marcas no parecen ser producto de la acción de plantas, animales, o humanos.

En el resto de huellas que documentan los autores, no tengo nada que criticar. Se trata de huellas de raíces, huellas de carnívoros (y un caso de hueso roído por un musaraña), marcas de corte antrópicas, alteraciones térmicas, y un ejemplar con posibles huellas de dientes humanos. Las huellas de carnívoro son bastante escasas en número, y los autores las consideran poco relevantes a la hora de explicar el conjunto.

Por el contrario, las huellas antrópicas de corte son algo más frecuentes, y se sitúan de forma bastante sistemática en las extremidades. Ocho de ellas testimonian la extracción de los paquetes musculares de las patas, y una estaría relacionada con la desarticulación inicial y el despellejado del conejo. Las alteraciones térmicas son escasas, pero sugieren que esas partes quemadas fueron asadas (al estar más alterado un extremo del hueso que el resto, que estaría cubierto de carne). Esa evidencia, junto con la mencionada de la presencia de posibles marcas de dientes humanos, apuntan con claridad al consumo antrópico de los conejos. 


Patrones de sexo y edad
  
El estudio de los autores termina con el análisis del sexo y edad de los lepóridos del Nivel 4. Sus resultados apuntan a un predominio de los ejemplares adultos sobre los inmaduros, y de las hembras sobre los machos. En términos interpretativos, estos perfiles apuntan a una captura de grupos de conejos cerca de sus madrigueras, aunque no excluyen por completo tampoco la "cosecha" masiva en las propias madrigueras.


Y por último, las conclusiones

Comparto las conclusiones de este trabajo al 99%, pero la forma en que los autores las abordan quizás merece un comentario. Cochard y colegas afirman:

"In Europe and southwest Asia, assemblages pre-dating the Upper paleolithic generally indicate that animal protein and fat were mostly derived from medium-to large-sized ungulates."

Pero, como dije en el anterior post,  esta imagen ha ido cambiando (consumo de lepóridos, aves, tortugas, peces, moluscos...) bastante en los últimos años, y un enunciado un poco más matizado hubiera sido mejor a mi entender.

Por lo demás, y como decía, comparto y apoyo las conclusiones de este trabajo, sobre todo dos puntos que expresan de manera explícita:

- Los patrones faunísticos enfatizan la existencia de estrategias complejas de obtención de recursos entre los Neandertales.

- El aprovechamiento de ese tipo de "caza menor" (animales pequeños y rápidos) no fue exclusivo de los Humanos Anatómicamente Modernos del Pleistoceno superior, sino que fue una práctica potencialmente habitual entre los llamados "humanos arcaicos" como los Neandertales.


Referencia de Research Blogging

David Cochard, Jean-Philip Brugal, Eugène Morin, & Liliane Meignen (2012). Evidence of small fast game exploitation in the Middle Paleolithic of Les Canalettes Aveyron, France Quaternary International, Volume 264 (20 June), 32-51 DOI: 10.1016/j.quaint.2012.02.014

lunes, 16 de julio de 2012

Conejo asado y otras delicias (1ª parte)

ResearchBlogging.org
Introducción: De qué vamos a hablar hoy, y porqué. 

Hace unas semanas pude leer un trabajo reciente de Cochard y otros (2012), sobre la evidencia del consumo de conejos en un yacimiento neandertal francés. Es un trabajo de lo más completo, y tiene una primera parte en la que hace una revisión crítica, bastante detallada, de las pruebas que tenemos del consumo de esos animales, y de otras presas de caza menor, por parte de los Neandertales del Paleolítico medio.

En la segunda parte, el trabajo presenta un estudio de los restos de conejos del yacimiento de Les Canalettes Aveyron (Francia). Para no caer, de nuevo, en la redacción de una única nota interminable, he decidido abordar la cuestión en dos partes.

Oryctolagus cuniculus, conejo común europeo. Foto: J. J. Harrison



En este primer post, daré cuenta de la revisión general de las evidencias de "caza menor" en el Paleolítico medio, que hacen Cochard y otros (2012). Y trataré de poner sus datos y conclusiones en relación a otros trabajos, y a las propias revisiones hechas desde este blog, de la cuestión más general de la dieta de los Neandertales.

En el siguiente post, trataré en concreto la evidencia de Canalettes Aveyron, y el estudio que hacen de la misma, que -ya adelanto- es muy completo e interesante, con una combinación de técnicas de análisis tafonómico y arqueozoológico de notable eficacia.

Algunas coordenadas generales 

He elegido el término castellano "caza menor" para el tipo de animales descritos en el artículo. Creo que el concepto se corresponde razonablemente bien con el término "small game" del estudio de Cochard y otros. En cuanto a ese trabajo, en su introducción los autores explican que este tipo de caza (la captura de pequeños animales), está bien documentada entre primates no humanos, así como en el registro etnográfico de cazadores-recolectores.

En el caso de los primates no-humanos, se refieren básicamente a los chimpancés (Pan troglodytes), que cazan pequeños animales, como los monos colobos rojos (Piliocolobus), como han descrito Watts y Mitani (2002) entre otros.

Colobo rojo, aperitivo chimpancé. Foto: Colin Houston

Respecto a esto, cabe comentar que las prácticas cazadoras de los chimpancés son de gran interés desde el punto de vista de la evolución y comportamiento de los primates, pero lo cierto es que están un tanto alejadas del papel social y económico que puede tener la caza menor entre cazadores-recolectores humanos (incluyendo los Neandertales).

Sí que puede ser interesante como punto de reflexión y comparación: Al poner de relieve que los chimpancés de distintas regiones y poblaciones cazan animales pequeños, se quita peso a los argumentos que tienden a asociar de forma automática la captura de pequeñas presas con el desarrollo de una mayor complejidad social o con los humanos "modernos" (frente a los "arcaicos" como los Neandertales -según esos planteamientos).

Por ejemplo, se ha planteado que la inclusión en la dieta de una variedad de especies de caza menor, y de otros recursos menores, como los moluscos, fue una ventaja adaptativa de los humanos anatómicamente modernos (HAM), frente a los Neandertales, mucho más centrados en la caza de grandes animales. Esa ventaja se basaría tanto en una "superior" capacidad de organización del trabajo (división sexual de las tareas, mayor capacidad de trabajar en grupos organizados), como en el desarrollo de tecnologías especificas (entre ellas, las redes).

En este sentido, es interesante investigación de M. Stiner, basados en último término en el concepto de Broad Spectrum Revolution, acuñado originalmente para el origen del Neolítico. Sus datos y propuestas metodológicas merecen consideración, si bien su perspectiva es, en mi opinión, en exceso lineal-evolucionista.

La liebre y la tortuga

En el trabajo de Cochard y otros, los autores explican que se van a centrar en la caza menor "rápida" (es decir, lepóridos como los conejos, pero también pequeñas aves, etc), dejando de lado otros recursos alimenticios poco móviles, como las tortugas.

 Testudo hermanni, tortuga mediterránea

Ésos animales, aunque se queden fuera de este estudio, tienen un gran interés destacado por varios autores. Se trata de recursos que pueden ser obtenidos de forma sencilla, lo que permite que se incorporen a esas tareas, por ejemplo, personas de movilidad reducida con respecto a los adultos jóvenes (niños, ancianos, mujeres en gestación, convalecientes, etc).

Cabe destacar, en este punto, que para el Paleolítico medio no se conocía hasta hace relativamente poco el consumo de tortugas, pero los trabajos de varios autores (Blasco 2008; Morales Pérez y Serra 2009), que hemos revisado aquí, han cambiado ese panorama. Hoy, la creciente evidencia de consumo de tortugas en el área mediterránea de la Península ibérica sugiere que esta actividad y recurso pueden haber sido subestimados para el Paleolítico medio. A ello se suman la explotación de moluscos y de pescado, que al menos en cierta medida, fueron parte de las actividades neandertales.

Huellas, marcas y Neandertales

Regresando al estudio de Cochard y otros, estos hacen un repaso de los diferentes tipos de huellas dejadas por distintos agentes (hombres, animales, etc) en los restos de la caza menor "rápida" que ha sido encontrada en distintos yacimientos. Y, a partir de sus observaciones, concluyen que aquellos que son más claros indicadores de la acción humana en el Paleolítico son: Las marcas de corte con herramientas de piedra (sobre todo las realizadas para obtener la carne), las marcas de combustión (sobre todo las que reflejan la cocción para el consumo) y las marcas de dientes humanos.

Con estas premisas, el estudio se centra en los lepóridos y las aves de yacimientos de Paleolítico antiguo (inferior y medio), y sus conclusiones son limitadas, aunque interesantes. Según su valoración, sólo se puede hablar de un consumo seguro de conejos y varias especies de anseriformes (patos, cisnes, etc), en el yacimiento de Cova del Bolomor (Comunidad Valenciana).

Este consumo se documenta en cuatro niveles, a lo largo de toda su secuencia, desde momentos tempranos (h. 350.000 BP) hasta otros más recientes (h. 100.000BP) del Pleistoceno. A esa evidencia se sumaría, como única otra excepción, el sitio que se presenta en el trabajo de Cochard y otros: Les Canalettes Aveyron. Este yacimiento cuenta con numerosos restos de conejo y hay indicios de que esos animales fueron consumidos por los Neandertales.

Aquí, es posible hacer una pequeña crítica o matización, ya que para llegar a estas conclusiones, los autores se dejan por el camino las evidencias de un buen número de otros yacimientos, en los que aparecieron restos de pequeños animales, modificados: con marcas de corte, o quemados.

Para los autores, en estos casos, el número de evidencias en cada nivel es demasiado escaso para ser significativo. Sin embargo, creo que no hay que quitar importancia al hecho de que se hallan documentado restos de conejos y aves en numerosos yacimientos neandertales, en diferentes regiones y ambientes, aunque esos restos sean poco numerosos (por el momento).

A esa línea de razonamiento se pueden sumar también las evidencias del consumo de pescado, de mar (Stringer y otros 2008) o de río (Roselló 1992), por parte de los Neandertales, ya que los peces entrarían -en cierto modo- en esa categoría de "animales pequeños y rápidos": Para su captura en cantidades importantes es necesario desarrollar estrategias específicas o contar con cierto tipo de instrumentos, del mismo modo que ocurre con los lepóridos y las aves.

Pero por lo demás, la primera parte del trabajo de Cochard y otros es un estudio sólido, que muestra un conocimiento profundo de la materia abordada. En cuanto al resto del artículo, el que trata de los restos de fauna (conejos) de Les Canalettes Aveyron, lo revisaré en un próximo post.

Podéis leer la segunda parte de este post aquí: Conejo asado y otras delicias (2ª parte)


Referencia de Research Blogging

David Cochard, Jean-Philip Brugal, Eugène Morin, & Liliane Meignen (2012). Evidence of small fast game exploitation in the Middle Paleolithic of Les Canalettes Aveyron, France Quaternary International, Volume 264 (20 June), 32-51 DOI: 10.1016/j.quaint.2012.02.014


Bibliografía adicional

Blasco, R. (2008): "Human consumption of tortoises at Level IV of Bolomor Cave (Valencia, Spain)", Journal of Archaeological Science, v. 35, nº 10, pp. 2839-2848.

Blasco, R. y Fernández Peris, J. (2011): "A uniquely broad spectrum diet during the Middle Pleistocene at Bolomor Cave (Valencia, Spain)", Quaternary International, v. 252, 27 February, pp. 16-31.

Cortés-Sánchez, M., Morales-Muñiz, A., Simón-Vallejo et al. (2011): "Earliest Known Use of Marine Resources by Neanderthals", PLoS ONE, v. 6, nº 9, e24026.

Morales Pérez, J. y Serra, A. (2009): "The Quaternary fossil record of the genus Testudo in the Iberian Peninsula. Archaeological implications and diachronic distribution in the western Mediterranean", Journal of Archaeological Science, v. 36, nº 5, pp. 1152-1162.

Rosello Izquierdo, E. (1992): "La ictiofauna musteriense de Cueva Millán (Burgos): Consideraciones de índole biológica y cultural constratadas con ictiocenosis paleolíticas cantábricas", Estudios geológicos, nº 48. pp. 79-83.

Stiner, M. C. (2001): "Thirty years on the “Broad Spectrum Revolution” and paleolithic demography", PNAS, v. 98, nº 13, pp. 6993-6996.

Stringer, C. B., Finlayson, J. C., Barton, R. N. E., et al. (2008): "Neanderthal exploitation of marine mammals in Gibraltar", PNAS, v. 105, nº 38, pp. 14319-14324.

Watts, D. P. y Mitani, C. (2002): "Hunting Behavior of Chimpanzees at Ngogo, Kibale National Park, Uganda", International Journal of Primatology, v. 23, nº 1, pp. 1-28.