miércoles, 30 de mayo de 2012

Neandertales cazadores en el Cantábrico: puntas de piedra para sus jabalinas y picas

ResearchBlogging.org
               
Introducción

"Jabalina" es un sustantivo genérico que engloba varios tipos de armas de punta, que se lanzan contra un blanco. Las jabalinas prehistóricas, así como las de algunos pueblos conocidos por la etnografía, a menudo se denominan "azagayas", un término de etimología norteafricana. En inglés, el término "spear" es probablemente el más común para ese mismo concepto.

Durante muchos años se ha discutido sobre la capacidad de los Neandertales en relación a las armas arrojadizas. Algunos autores han llegado a considerar que eran incapaces de fabricar, o incluso de lanzar ese tipo de armamento. A partir de esa idea, los mismos autores añadieron el uso de las jabalinas al "kit técnico" del llamado "comportamiento moderno", que se supone distingue a los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM) de otros seres humanos, hipotéticamente "arcaicos" en cuanto a sus capacidades, como los Neandertales.

Sin embargo, muchos otros investigadores vienen señalando, desde hace años, que el registro arqueológico de los Neandertales ofrece ciertas evidencias de la fabricación y uso de armamento de proyectil, en forma de jabalinas compuestas (Galván et al. 2008, Villa et al. 2009, Ríos Garaizar 2010). Esas armas estarían formadas por una punta lítica, un astil de madera y un sistema de enmangue y atadura que, a menudo, se reforzaba con adhesivos vegetales o minerales, mezclados y procesados al fuego. Además, las jabalinas fabricadas en madera del yacimiento de Paleolítico inferior de Schöningen (Thieme 1997) están perfectamente diseñadas y equilibradas para ser arrojadas. Eso hace bastante absurdo pensar que, 200.000 años después, los descendientes (Neandertales) de aquellos cazadores no fueran capaces de fabricar o usar la misma tecnología.

Neandertales y cazadores, también en el Cantábrico

En la misma linea de trabajo, acaba de publicarse en el Journal of Archaeological Science un artículo de Talía Lazuén en el que esta investigadora presenta el análisis de una serie de puntas de piedra. En ese estudio, Lazuén concluye que las puntas fueron utilizadas para cazar, como parte de un armamento para arrojar a distancia. Es decir, como puntas de jabalina.

Ese estudio se titula "European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the apperance of modern humans", es decir: "Las armas de caza de los Neandertales europeos revelan un comportamiento complejo mucho antes de la aparición de los humanos modernos".

En él, se estudian 19 puntas líticas de cuatro yacimientos cantábricos, todas provenientes de niveles bastante antiguos (del OIS 6 al 4), alejados de la llamada transición del Paleolítico medio al superior. Las puntas son de materiales muy variados, desde cuarzo a sílex, pasando por cuarcita y caliza silicificada.

Algunas de las puntas (y fragmentos) analizadas en el estudio, 
a partir de la Figura 1 de Lazuén (2011).


Todas las puntas se han considerado partes de un armamento compuesto a partir de un criterio estrictamente funcional y comprobable: Muestran fracturas y otras huellas que se producen por un impacto violento en la dirección longitudinal del objeto. Es decir, en el uso típico del objeto como arma.

Por lo tanto, las huellas de uso dejan constancia de que toda la muestra es, de hecho, armamento de caza. Sin embargo, hace falta un segundo mecanismo de análisis para saber si las puntas formaban parte de jabalinas arrojadizas. Hay otras posibilidades como, por ejemplo, que fueran "picas" o lanzas de mano, utilizadas directamente contra el blanco. Las huellas de uso no sirven, por el momento, para distinguir un modo de uso (arma sujeta) del otro (arma arrojada). En ese punto están de acuerdo prácticamente todos los investigadores, aunque se están explorando algunas posibilidades de discriminación (Hutchings 2011).

Como estrategia alternativa, para saber si una punta pertenece a un arma de mano, a una jabalina arrojadiza, o a una flecha de arco, el enfoque utilizado es de tipo morfométrico y balístico. Es decir, se miden determinadas características de la punta, que permiten juzgar su comportamiento balístico y de penetración. Así, se puede saber si esa punta pertenece -más probablemente- a una flecha, a una jabalina arrojada a mano, o a un arma empuñada directamente contra el blanco.

Algunos datos técnicos

De esas características balísticas y de penetración, la más utilizada y con un mayor referente etnográfico y experimental es la TCSA. Esas siglas significan  "Tip cross-section area" (Hughes 1998). Es decir, el  área de la sección transversal de la punta. Se considera un discriminador eficaz de diferentes tipos de puntas líticas usadas como armas. Debido a que la mayor parte de las puntas son, o bien lenticulares, o bien triangulares, en sección, una aproximación razonable al cálculo del TCSA sería esta: 0.5 x anchura máxima en mm x espesor máximo en mm.

La TSCA de una punta puede tomarse, de modo aproximado, como un indicador relativo de la fuerza necesaria para que esa punta penetre a un blanco, alcanzando una "profundidad letal". Cuando mayor es la TCSA, mayor sería la fuerza necesaria, y viceversa.

Con esa base conceptual, Lazuén compara la TCSA de sus puntas con varios referentes arqueológicos y etnográficos, y como resultado encuentra que, entre las 19 puntas, hay dos grupos bien diferenciados: Por una parte hay 17 puntas ligeras que son claramente de tipo arrojadizo, y por otra 2 puntas más pesadas que serían de tipo pica.

Este gráfico de la autora (Figura 4 de su artículo) es muy ilustrativo:


Lo más destacable es que las barras 1 y 2 representan las TCSAs de flechas y dardos etnográficos, la barra 3 las TCSAs de las jabalinas etnográficas, y las barras 4 a 8 las TCSAs de las puntas del Paleolítico medio cantábrico estudiadas por Lazuén. Otros conjuntos del 9 al 15 representan (salvo el 11) puntas de Paleolítico medio de diferentes contextos. Y la barra 16 comprende las TCSAs de las dos puntas más robustas del Cantábrico.

Por otra parte, hay algunas cuestiones importantes, que se deducen del análisis llevado cabo en el trabajo: Todas las puntas ligeras están bastante estandarizadas en tamaño, forma, ángulos, etc. Y muchas de ellas comparten otros rasgos: Adelgazamientos  o modificaciones por retoque para facilitar el enmangue, y presencia de un retocado y reavivado de los filos y la punta, para volver a usarlas, después de una primera fractura.

Al estudio de las puntas en sí se suman, también, otros aspectos generales, para conseguir una imagen más completa de las capacidades cazadoras neandertales:

En los yacimientos elegidos (Eirós, Morín, Lezetxiki y La Verde) la fauna documentada es, sobre todo, de herbívoros grandes (bisonte, caballo, uro...) y medianos/grandes (ciervo), con presencia menor de animales muy grandes (rinoceronte) o más pequeños (cápridos, etc).

Hay indicios, a partir del estudio funcional de los utensilios en piedra, de que éstos se usaron para trabajar una variedad de materias primas, entre ellas la madera (por ejemplo, los astiles de las armas de caza). Y, muy especialmente, la piel tanto fresca como seca. Esto apunta a que la piel, trabajada para confeccionar prendas de vestir y abrigo, era otra necesidad tan estratégica como el propio alimento proporcionado por esos grandes herbívoros. Además, y como puedo atestiguar con mi propio trabajo (Mozota 2009), los animales cazados proveían de la materia prima para el utillaje en hueso, poco elaborado, pero vital en varios procesos productivos y de la vida cotidiana de los Neandertales.

Conclusiones del trabajo

Lazuén concluye que este armamento en piedra implica un comportamiento complejo, y un sistema articulado en términos técnicos, económicos y sociales. La producción es de tipo estandarizada, con predominio de técnica Levallois, aplicada de un modo específico para obtener los soportes de las puntas.  Y se integra en un modelo complejo de fabricación de armamento compuesto, diseñado con el fin específico de ser utilizado a distancia, en actividades de caza.

Además, todo esto se documenta en un momento antiguo del Paleolítico medio, siempre mucho antes de la llegada de los HAM a Europa. Y en diferentes ambientes y momentos climáticos (OIS 6 a 4), lo que implica que los Neandertales que usaron esta tecnología sobrevivieron y se adaptaron a notables cambios en el ecosistema, varias veces.

Y algo (muy poquíto) de crítica constructiva

Lo cierto es que encuentro poco que criticar en términos generales en este artículo, y coincido en casi todas sus conclusiones. Si acaso, hay algunos aspectos técnicos menores que apenas si vale la pena mencionar:

Por una parte, el grueso de la argumentación sobre las huellas de uso está muy resumida: Se remite a la bibliografía pertinente, y a una "gran imagen" (la Figura 2 del trabajo), que reúne (casi diríamos "comprime") las huellas de uso de hasta 13 puntas distintas. Un poco más de detalle en esos aspectos técnicos, en una revista que se distingue por su aprecio por la metodología, hubiera estado bien, al menos según mis preferencias.

Y por otra parte, quizás hubiera sido interesante alguna aproximación desde otro índice, el del TCSP, que la autora menciona como más preciso, pero que finalmente se abandona en favor de la TCSA (más generalizada).

Referencia de Research Blogging

Talia Lazuen (2012). European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the appearance of modern humans Journal of Archaeological Science, 39 (7), 2304-2311 DOI: 10.1016/j.jas.2012.02.032

Bibliografía adicional

Galván Santos, B., Hernández Gómez, C. M. y Francisco Ortega, M. I. (2007-2008): "Elementos líticos apuntados en el Musteriense alcoyano, el Abric del Pastor (Alicante)", Veleia, nº 24-25, pp. 367-383.

Hughes, S. S. (1998): "Getting to the Point: Evolutionary Change in Prehistoric Weaponry", Journal of Archaeological Method and Theory, nº 5, pp. 345-408.

Hutchings, W. K. (2011): "Measuring use-related fracture velocity in lithic armatures to identify spears, javelins, darts, and arrows", Journal of Archaeological Science, v. 38, nº 7, pp. 1737-1746.

Mozota, M. (2009): "El utillaje óseo musteriense del nivel ‘D’ de Axlor (Dima, Vizcaya): análisis de la cadena operativa", Trabajos de Prehistoria, nº 66, pp. 28-46.

Ríos, J. (2010): "Organización económica de las sociedades neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa)", Zephyrus, nº 65, pp. 15-37.

Thieme, H. (1997): "Lower Palaeolithic hunting spears from Germany", Nature (letters to Nature), nº 385, pp. 807 - 810.

Villa, P., Boscato, P., Ranaldo, F. y Ronchitelli, A. (2009): "Stone tools for the hunt: points with impact scars from a Middle Paleolithic site in southern Italy", Journal of Archaeological Science, v. 36, nº 3, pp. 850-859.

8 comentarios:

Maju dijo...

Aupa Millán. En principio es muy intersante, incluso iba a escribir algo en torno a esto pero me entran muchísimas dudas una vez que me pongo.

Primero de todo, si la barra 3 representa a las jabalinas etnográficas:

1. Son éstas de sílex o de otros materiales? A qué distancias se lanzan, usan propulsores? Me parece que habría que hacer una comparativa más detallada.

2. Cual es la barra de las lanzas etnográficas "de choque"?, para comparar. O simplemente no hay?

Además me gustaría que explicaras que significa TCSP.

Salud.

Millán Mozota dijo...

Hola, Maju

Lo primero señalar un pequeño error en el post (ya mismo lo corrijo) que he visto gracias a tu comentario. Las columnas 1 y dos no son de flechas las dos. La 1 son las flechas y la 2 "dardos". Las columnas 1 a 3 representan medidas de TCSAs de muchos ejemplares de distintos casos de diferentes contextos etnográficos, si no me falla la memoria, representando un "rango amplio" de cada tipo de objeto.

Los datos vienen del trabajo de Susan S. Hughes del 98.

Creo que NO sólo se contean armas en sílex, tb. puntas de otros materiales.

Creo tb. que son, en el grupo 3, en concreto jabalinas lanzadas a mano, porque se hace la distinción de arco/flecha, dardo/propulsor y jabalina/mano.

Hay este otro trabajo de acceso abierto que, desde la perspectiva africana, explica todos estos conceptos:

http://www.hindawi.com/journals/ijeb/2011/968012/

Las lanzas etnográficas de "choque", tipo picas, creo que si hay datos y estarían por la parte más alta del gráfico, pero ahora no tengo ningun artículo a mano que los traiga. Su TCSA de todas formas se dispara respecto a las puntas arrojadizas.

Sobre el TCSP: Tip cross-section perimeter (Sisk y Shea 2011, el artículo al que te remitía antes): Perímetro de la sección transversal de la punta: Esta medida es, según Sisk y Shea (2011), la base operativa de la TCSA. Es decir, la TCSP es la razón por la que la TCSA permite hacer una estimación de la capacidad de penetración relativa de diferentes puntas. Y por tanto debería usarse este indicador y no el otro, que supone más "ruido" estadístico. El cálculo de este índice del perímetro, no obstante, es bastante más complejo que el de la TCSA.

pinodeobsidiana dijo...

mi comentario se refiere a que no hacen mención a puntas de obsidiana, aún en ése tiempo no era conocido éste material?, por lo demás el artículo está muy bien documentado, gracias por publicarlo...

Millán Mozota dijo...

gracias por comentar

La obsidiana se ha venido usando desde momentos muy antiguos de la prehistoria. También en el Paleolítico medio.

Pero sucede que, al contrario que en Mesoamérica, en el viejo mundo la obsidiana es bastante escasa. Por su escasez (casi inexistencia) geológica en la Península Ibérica (y en casi toda Europa) no se utiliza, por aquí, para fabricar armas y herramientas (cómo sí se hace con el sílex, el cuarzo y la cuarcita, etc) hasta bien entrado el Neolítico (cuando se empieza a mover desde centros de exportación, por grandes redes comerciales).

Sin embargo es bastante común en la zona de Anatolia, Armenia, Siria...

Curiosamente, en mi centro de investigación, otros compañeros están trabajando en eso de las obsidianas. Al parecer,las primeras que se encuentran, ya con cierta regularidad, en la Península ibérica son del Neolítico, y parecen provenir todas de otro lugar del Mediterraneo, vía marítima (es un tema en estudio).

pinodeobsidiana dijo...

Gracias por la información relacionada con la obsidiana, al respecto tengo entendido, salvo mejor opinión, que la procedencia es volcánica se considera así?, aunque en el tiempo de los Aztecas (México), leí que era extraída de la tierra, como vetas, saludos de México..

Millán Mozota dijo...

En efecto la obsidiana es volcánica; y, como dices, eso es también compatible con que se extraiga de minas u otras explotaciones en el subsuelo, ya que el vulcanismo que creó una determinada obsidiana no tiene porqué ser reciente, ni en términos geológicos.

En Anatolia (Turquía) también hay evidencia de minería de la obsidiana en la Prehistoria.

Aquí hay una tesis sobre el tema:

http://gazi.academia.edu/VolkanG%C3%BCng%C3%B6rd%C3%BC/Papers/366984/Obsidian_Trade_and_Society_in_the_Central_Anatolian_Neolithic

Está en inglés, pero es bastante ligera y de la página 90 a la 120 son todo láminas y figuras con mapas, fotos, dibujos, etc, en relación a la obsidiana.

pinodeobsidiana dijo...

Gracias nuevamente, muy interesante, a futuro de ser posible me gustaría publicaran diferentes formas de puntas de obsidiana, esto con el fin de hacer comparaciones en estilos, tamaños, etc; es la única forma que tengo de determinar en forma aproximada la antigüedad, claro lo ideal sería por carbono 14, gracias nuevamente..

Millán Mozota dijo...

Me temo, pinodeobsidiana, que eso escapa a los objetivos de este blog, pero gracias por comentar y un saludo.