jueves, 10 de julio de 2014

Los Imass: Reflejos neandertales en la ficción de Malaz

  
Introducción: Un poco de literatura de género

La llamada "Nueva Fantasía" es un concepto que en realidad se lleva utilizando desde, al menos, los años setenta. Es decir, hace más de cuarenta años. Se trata de una etiqueta que se utiliza para abarcar a las obras de ficción fantástica que se alejan del paradigma o estilo más clásico, basado en (o fusilado de) la impresionante obra de J. R. R. Tolkien.

Se ha llamado "Nueva Fantasía" desde el seminal "Thieve's World" de  Robert Lynn Asprin y colegas (1979), hasta el hoy omnipresente "Juego de Tronos" de G. R. R Martin. Precisamente a la sombra del éxito editorial y televisivo de la "Canción de Hielo y Fuego" ha pasado algo desapercibida la monumental obra de dos escritores canadienses, Steven Erikson e Ian Cameron Esslemont

Ambos autores co-crearon un universo de ficción, originalmente para un juego de rol de mesa, en el que primero Erikson y después Esslemont han escrito más de veinte novelas y novelas cortas, llevando el primero el peso de la narrativa, con la colosal saga de diez volumenes "Malaz: El Libro de los Caídos".

Erikson y Esslemont son ambos graduados en ramas de humanidades relacionadas con la literatura, pero, más importante, ambos han trabajado como antropólogos y arqueólogos de campo y laboratorio. ¡Y vaya si se nota en sus obras! Sus novelas tienen una enorme profundidad histórica y un alcance casi geológico. Los autores integran conceptos como el tiempo largo de las eras del mundo, o la evolución biológica de las especies, en los tropos del género fantástico, de forma muy original y un tanto desconcertante para el lector de la "fantasía más convencional".

Los Imass...

Los Imass son, en el mundo creado por Erikson y Esslemont, una de las razas o especies "fundadoras". Eso significa, en la ficción, que son una de esas poblaciones del pasado más remoto, cifrado en cientos de miles de años, con respecto a la época en que transcurren las novelas.

Se les describe como una sociedad "primitiva", como las que imaginamos para explicar como vivían en la Prehistoria: Organizados en clanes y pequeños grupos familiares, con dominio de técnicas muy elaboradas para unas pocas tareas especializadas (sobre todo, la talla del sílex), con unas creencias espirituales relativamente sencillas (totémicas), diferenciación de tareas por sexos, y un único tipo de ocupación especializada, los lanzadores de huesos (inglés: bonecasters) que vienen a ser los chamanes de los Imass.

Créditos: "Onrack-No-Longer-Broken", Jan Pospisil (Merlkir). Imagen original en Deviantart.  

En los pocos momentos en los que los autores muestran algo de su comportamiento social, en general son presentados como gentes equilibradas, equitativas, con un fuerte sentido ético y de corresponsabilidad, puntuado con feudos interpersonales e interfamiliares.

Físicamente se les describe como seres robustos, de piel y ojos relativamente claros, con mandíbulas poderosas sin barbilla, pómulos altos y un ceño pronunciado. 

...son el reflejo de los Neandertales

A los lectores de este blog no se les habrán escapado todos los elementos de los párrafos anteriores que identifican a los Imass como remedo, o reflejo de los Homo neanderthalensis de nuestro propio mundo:

La antigüedad cifrada en cientos de miles de años, la tecnología (como, por ejemplo, la talla de la piedra), la sencilla organización social y creencias propias de grupos de cazadores-recolectores, y las obvias pistas en su descripción física.

Además, en algunos puntos de las novelas se deja entrever que  los Imass fueron una "humanidad anterior". Y que los humanos del presente -de aquel mundo- descienden, al menos en parte, de ellos.

Un perturbador fósil viviente

Una interesante y algo perversa vuelta de tuerca de la ficción viene dada porque los extintos Imass irrumpen en la narración no directamente, sino a través de lo que podríamos llamar, salvando las distancias, "fósiles vivientes". 

En las disciplinas científicas y la divulgación, se ha utilizado el término "fósil viviente" para referirse a especies animales y vegetales que no han cambiado sustancialmente en cientos de miles (o a veces millones) de años. O bien para hablar de especies que son extremadamente parecidas a sus antecesores remotos.

En Erikson y Esslemont la idea es bastante distinta, y se construye alrededor del elemento fantástico y sobrenatural: Las novelas nos cuentan cómo algunos de los Imass han "sobrevivido" cientos de miles de años convirtiéndose en "muertos vivientes" (no como los típicos "zombies" de las ficciones actuales, sino con conciencia de si mismos e inteligencia).

Esos T'lan Imass, como se llaman en las novelas, son literalmente "fósiles vivientes" ya que sus cuerpos muertos se han, prácticamente, fosilizado: Son descritos como esqueletos unidos por piel y cartílagos secos animados por un ritual mágico.

Cierre

Para concluir esta entrada a caballo entre la literatura fantástica y la arqueología, no me queda sino recomendar la lectura de las novelas (las sagas Malaz: El Libro de los Caídos y Malaz: El Imperio) advirtiendo eso sí que son autores a los que "amarás u odiarás automáticamente". 

Tienen un estilo rico, renovador,  y una concepción poderosa y profunda de la ficción... pero a la vez establecen unas barreras de entrada, sin dar muchas facilidades al nuevo lector: Te arrojan en medio de una narración compleja y profusamente entramada, con conceptos muy ajenos a la ficción más típica, y con unas historias trágicas y viscerales. Una corriente muy fuerte en la que, los acostumbrados a aguas más plácidas, pueden ahogarse con facilidad. Aún así, han vendido más de un millón de libros.

3 comentarios:

Selenio dijo...

Es interesante el tema. Mi hermano es un gran aficionado a la saga, pero yo admito que no fui capaz de terminar el primer libro a pesar de que me decían que los siguientes son mejores.

Millan Mozota dijo...

"Los Jardines de la Luna" es el realidad un buen libro, pero tiene grandes carencias como obra para iniciar una saga, y desde luego no es el mejor... es una obra muy seminal. Ahora, a mi me encantó... me sentí como redescubriendo La Compañía Negra de Glen Cook... asistiendo a un carnaval acelerado de lugares, situaciones y personajes extrañísimos mezclados con algunos de los tropos más reconocibles del género...

David Sánchez dijo...

Pues mira, para desconectar en vacaciones me voy a plantear empezar a leer esta saga a ver si me engancha.

Gracias por la recomendación.

Un saludo!!