sábado, 27 de marzo de 2010

Neandertales Fin de Siècle: Imagen del Homo Neanderthalensis entre 1880 y 1910

La imagen del Neandertal entre finales del S. XIX y comienzos del XX es un tema fascinante. El Hombre de Neandertal fue clasificado como una especie (Homo neanderthalensis) en los años sesenta del siglo XIX. Al mismo tiempo, en Europa se estaba produciendo el descubrimiento de la antiguedad del hombre, que marca el nacimiento de la Prehistoria y la arqueología prehistórica.

En ese marco, se unen muy diversas ideas y tendencias (no sólo científicas, sino también artísticas e ideológicas) para representar a los antiguos habitantes de Europa. El resultado son una serie de representaciones de Neandertales. Esas obras reflejan, en diversas proporciones, tendencias estéticas, conocimientos anatómicos y etnográficos,  y vocación divulgativa.

En las últimas décadas del S. XIX predomina una imagen humana de los Neandertales. En muchos casos, habría que hablar, con más propiedad, de los habitantes Musterienses de Europa. En efecto,  la asociación directa de Musteriense y Neandertales es un constructo que aún se está gestando.

Aún así, la idea de lo "humano" predomina incluso cuando se representan de manera explícita Neandertales (y a veces se añaden rasgos considerados entonces primitivos o salvajes).


Los dos bustos de la imagen pertenecen a la Colección Ernest Théodore Hamy del Museo del Hombre de París. Se realizaron en la segunda mitad  del siglo XIX.

Se aprecian ciertas diferencias anatómicas, en el toro supraorbital, la nariz o la boca, pero se evidencia la "humanidad" del Neandertal (a la derecha). El autor eligió señalar la sofisticación del tipo Cro-Magnon (a la izquierda) a través de un peinado, una barba y unos mostachos más cuidados, según los estándares de Fin de Siècle.

 
En la Exposición Universal de París de 1889 se expuso esta reconstrucción del Hombre de Neandertal o de Cannstadt. De esos dioramas, llama la atención la representación de rasgos anatómicos faciales distintivos (ceño, nariz, pómulos, barbilla), junto con una anatomía corporal plenamente moderna.

La cultura material de estos Neandertales se presenta como bastante simple, aunque se apuntan elementos (capa y diadema de la mujer) más sofisticados.

  En los últimos años del XIX, el pintor Fernand Cormon diseñó y elaboró la decoración para una renovación del Museo de Historia Natural de Francia. En ese proyecto se incluyeron lienzos de las "edades del hombre". El artista recorre, en dichas obras, los distintos pasos de la humanidad primitiva, tal y cómo se habían modelizado, desde la paleontología, la etnografía y la prehistoria.

Aunque no se identifica como Neandertal, su cuadro Los Comedores de Cangrejos presenta a una pareja de hombre y mujer "primitivos". Están desnudos, y no aparecen asociados a herramientas.

Cormon está reflejando un paso inicial de la humanidad primitiva, pero con una anatomía sorprendentemente moderna (como en el caso anterior). El rostro del varón, eso sí, muestra algunos rasgos asociados con los fósiles de Neandertal, y otros famosos restos en la época (como la falsificación del Hombre de Piltdown)


En 1908 se produce el descubrimiento del esqueleto Neandertal de La-Chapelle-Aux-Saints, tema que hemos tratado en otro post. Ese esqueleto llevó Marcellin Boule a caracterizar al Neandertal como un antropoide simiesco y brutal.

Hoy sabemos que esa imagen es incorrecta: Se dieron por buenas varias deformaciones de los huesos, producto de haber estado miles de años enterrados. Pero sobre todo, no se interpretaron numerosas patologías del esqueleto como tales.

En realidad, se trataba de un anciano impedido, que necesitaba del cuidado de sus semejantes para subsistir. Pero esas afecciones se consideraron rasgos anatómicos de la especie Neandertal.

A partir de esa descripción la  imaginación popular se dispara y los artistas reconstruyen a unos neandertales simiescos, brutales. A veces, simple y llanamente monstruosos.


El pintor e ilustrador Frantizek Kupka es uno de estos autores. Su Habitante de la cueva de la Chapelle-Aux-Saints fue publicado en La Ilustración, en 1909, alcanzando gran notoriedad. Kupka no deja lugar para medias tintas y reproduce con entusiasmo la descripción de Boule.


En el guache sobre cartón Antropoides, Kupka nos muestra, con ironía y sentido del humor (¡y el amor!), esa visión de los "antropoides": los pre-humanos más salvajes y primitivos. El Neandertal ha encontrado su lugar.

La década de los diez termina con esa imagen caricaturesca y errónea del Neandertal bien implantada, que va a pesar mucho en los años posteriores.


Una obra puramente artística (Los Trogloditas, 1909), de Louis Mascré, es difícil de evaluar: Quizás el artista quiso incorporar los nuevos datos (caminaba encorvado, era más simiesco) a su obra, o quizás sólo es una cuestión estética, de la concepción del relieve.

Fuentes: 
  •  L' Homme fossile de La Chapelle-aux-Saints. Marcellin Boule. Paris, Masson, 1911.
  • L'Homme préhistorique. Images et imaginaire. Albert Ducros y Jacqueline Ducros (eds.) Paris, L'Harmattan, 2000. 
  • Venus y Caín, nacimiento y tribulaciones de la Prehistoria en el siglo XIX. Catálogo de Exposición. VV. AA., Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2003.   
Enlaces
Créditos Fotográficos: 
  • Bustos de la Colección Ernest Théodore Hamy: D. Ponsard (Museo del Hombre de París).
  • Relieve de Louis Mascré: Museo de Bellas Artes de Tournai. 

    13 comentarios:

    Víctor J. Ortega Muñoz dijo...

    Por más que tratemos de ser objetivos a la hora de acercanos a la historia, no cabe duda de la dificultad de esta tarea. Simplemente por el hecho de ser humano y haber nacido en un momento determinado estamos condicionados por las características, creencias, sensaciones del mismo.

    El estudio de la historiografía, y concretamente en este caso, de las distintas visiones por las que han pasado los Neandertales nos permite ver de forma clara este condicionante cultural, del cual muchas veces no somos conscientes. Es bueno tener esto en mente a la hora de realizar una investigación histórica, y aunque se vaya avanzando en los conocimientos, tener presente que por muy objetivos que tratemos ser, nunca podremos serlo del todo.

    Maju dijo...

    A mí lo que me sorprende es que se enfatize en el s. XIX y ahora unos cuerpos que no se diferencian en nada de los sapiens, cuando los neandertales eran claramente más robustos y con piernas (y brazos?) más cortos que nosotros.

    Yo tiendo a imagenármelos como enanos de Tolkien (porque también eran algo más bajos que nosotros, creo), ahora bien la cabeza sería algo distinta: la frente más escasa y el perfil más alargado.

    Tampoco entiendo por qué se les dibuja con narices prominentes cuando sus cavidades nasales se parecen más a las de los humanos modernos de África.

    Y bueno, si estuvieron muchos cientos de miles de años evolucionando independientemente en la Europa glacial, imagino que tendrían bastante pelo y quizá grasa para protejerse del frío. No lo sé con certeza pero no me sorprendería lo más mínimo.

    Me voy hacia la caricatura "simiesca"? Quizá. Pero que conste que no creo que los neandertales fueran más tontos que nosotros, pero sí creo que no eran probablemente tan idénticos físicamente a nosotros como se los suele pintar ahora (y por lo que veo también en el s. XIX).

    Creo que hay una moda de "idealización" del neandertal reduciendo las diferencias con nuestra especie a cero. Y eso no es así tampoco: eran paticortos, tremendamente robustos, de frente huidiza, prognáticos y aunque es probable que se parecieran a los europeos modernos en el color de la piel y el pelo probablemente otros rasgos, como la nariz, eran muy distintos (más africanos probablemente).

    Yo creo que eran muy listos y quizá sensibles (tanto o casi como nosotros) pero no se parecían tanto en lo físico.

    Millán Mozota dijo...

    Maju:

    Tengo la impresión que los artistas conocían los cráneos (que ya estaban publicados) de Mauer, Neandertal, y otros. También se inspiraban en primates africanos. Y recuerda que el fraude de Piltdown era una fuente fiable.

    Pero de los huesos post-craneales, parece claro que no se sabía mucho. En parte, yo achacaría esa idealización a falta de información sobre el esqueleto neandertal.

    La referencia del S. XIX es el hombre, según los cánones clásicos.

    Tampoco los humanos modernos somos, en realidad, todos altos, proporcionados y estilizados...

    Hay una idealización. Influye la ciencia, los estilos estéticos y las vanguardias artísticas, además de la filosofía y la ideologia: todo esos temas están presentes en la representación.

    A partir de 1908, al estudiarse y describirse el neandertal de La Chapelle, parece que los ilustradores se vuelcan con la idea del "bruto": La contención de las décadas anteriores se sustituye por una confianza en que, el Neandertal, es un primate "monstruoso" (según los cánones de la época).

    El post no lo trata, pero hay otra cara de la moneda: En esos años se reserva la Alta Estética al hombre del Paleolítico superior -que, además, es un artísta- y se le representa con cuerpos canónicos, rostros de belleza apolínea y miradas de sabiduría. Frente a eso, lo vulgar, la falta de raciocinio e incluso la fealdad, se refuerzan en la representación del Neandertal, de la mano de los rasgos simiescos.

    En cuanto a mi opinión, concibo más bien diferencias de grado y frecuencia, entre los modernos y los neandertales, que absolutas.

    Anónimo dijo...

    Jajaja... ¿Incluido su aprecio por los elfos que seríamos nosotros entonces?

    Bueno, es verdad que hay muchas diferencias anatómicas pero no tan exagerado lo de las piernas más cortas, digo yo

    Hellen

    Maju dijo...

    Eso lo dices por lo de los enanos, Hellen?

    Es sólo una comparación pero para mí tiene algún sentido: fémures claramente más cortos, muchísimo más robustos que nuestra especie (se ha llegado a decir que podían luchar con un león sin armas, a lo Sansón) pero algo más bajos. Sin querer exagerar los estereotipos, yo me los imagino así... como "enanos" o como mi hermano que también es bajito y robusto ;)

    Ahora bien, a ambos les falta el prognatismo y la hiper-dolicocefalia de la cabeza neandertal, que les daría un perfil muy exagerado, mayor que la momia de Ramsés. Y luego está el tema de la nariz, a menudo reproducida como similar a los europeos modernos pero que, por lo que sé de craniometría, debiera ser si acaso más parecida a la de los africanos (más bien ancha y aplastada).

    Todavía no he visto una reproducción neandertal que realmente me convenza, aunque es cierto que algunos ejemplares eran más parecidos a nosotros, menos arquetípicamente neandertales, como la mujer esa que recrearon hace poco.

    Anónimo dijo...

    Bueno, creo que estamos desvirtuando un poco (Millán debe estar alucinando con nosotros) pero a mi me parece que hay diferencia entre los casos de acondroplasia que quizás inspirase el mito de este tipo de razas (con otras características propias) y las adaptaciones que se ven, en menor medida (obviamente) en los samis, nenets e inuit en relación a proporciones corporales. Aún así, también me lo imaginaría así :D
    La reconstrucción de hace poco (Kennis & Kennis) tampoco me ha convencido porque no sé en qué se basan para haberla envejecido tanto en el rostro como a las proporciones corporales, dándole un aspecto más cercano a una venerable y oronda anciana que a la realidad, se supone que eran poblaciones sometidas a mucho estrés físico aunque pudieran tener valores de endomorfia similares a poblaciones del ártico ¿No?

    PD: Hay una de ahce mucho que es la que más me gusta de National Geographic en 1997 y una de Atelieres Daynes en el blog de John Hawns, además de las del propio Haws

    Hellen

    Maju dijo...

    "y las adaptaciones que se ven, en menor medida (obviamente) en los samis, nenets e inuit en relación a proporciones corporales".

    Los pueblos del ártico pueden ser como mi hermano... pero no como los neandertales, con sus huesos más robustos y su caja torácica gigante y acampanada. No hay esqueletos sapiens que se parezcan a los neandertales cuando se compara esqueleto con esqueleto completamente, incluso si ignoras la cabeza.

    Los neandertales eran claramente más fuertes que nosotros. Igual lo del león es un desbarre (lo he leído en algún sitio de todas formas) pero eran más fuertes en cualquier caso y también paticortos, quizá para bajar el centro de gravedad. No tendrían rival en los circuitos de lucha, excepto en aquellas disciplinas en que las patadas en la cara son importantes.

    Ahora bien, y esto está documentado, cubrían menos terreno en la explotación del territorio. Y ésto pudo haber sido decisivo en su eventual extinción.

    De todas formas, de las reconstrucciones que he visto, lo que menos me convence es la nariz. En todas partes les ponen narices de tipo "caucasoide": prominentes y no particularmente anchas (tipo Papú por ejemplo) cuando sus cráneos tienen cavidades nasales (grandes óvalos y no "peras") que se parecen muchísimo más a las "negroides". Y aún no he leído a nadie que argumente que el la protuberancia ósea de la base de la nariz sugiera prominencia.

    Millán Mozota dijo...

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    Ahora bien, y esto está documentado, cubrían menos terreno en la explotación del territorio. Y ésto pudo haber sido decisivo en su eventual extinción.
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    Yo creo que eso no está bien documentado. La evidencia creo que señala a que _pudo_ haber cambios en la "gran movilidad" (explotación de territorios muy extensos) y sobre todo a la "circulación" de bienes, _bastante_después de la desaparición de los neandertales, no antes, o durante.

    Creo que la evidencia, precisamente, señala a que las sociedades neandertales adoptaron MUY diversas formas de movilidad: más residencial o más logística, más local o más regional, de corto o largo alcance... a lo largo de su historia.

    Por ello me parece que la respuesta, incluso vista en términos adaptativos de competencia entre especies (visión que yo no comparto) no puede articularse en algo que los nenadertales SI podían hacer: adaptar sus estrategias de movilidad y explotación de los recursos al mismo nivel que los "modernos".

    Esa es mi opinión.

    Maju dijo...

    "Yo creo que eso no está bien documentado".

    Yo me baso en Gamble 2001, fig. 6.13, donde se ve bastante claro que:

    1. En el Paleolítico Medio Final apenas se transportaba nada (materiales líticos) más de 100km, con un 60% de las materias recorriendo menos de 20 km.

    2. En el Paleolítico Superior Inicial apenas se transportaba nada menos de 20km, con un 45% de los materiales recorriendo 20-100 km, un 30% recorriendo 100-200 km y casi un 20% recorriendo más de 200 km.

    Las diferencias son notables.

    Ahora bien, diferentes geografías parecen haber demandado más o menos movilidad: con las zonas más frías de Europa Central (y especialemente hacia Bohemia) teniendo radios de acción mucho mayores (todo el material que se transporta más de 100 km en el PM final se concentra allí).

    Pero al margen de diferencias regionales, los neandertales parecen haberse movido mucho menos que los sapiens en general, lo que en mi modesta opnión (que difiere de la de Gamble) significa que su mayor corpulencia y piernas más cortas les limitaba algo la movilidad. Diferencia que pudo ser decisiva a medio plazo para su extinción.

    Millán Mozota dijo...

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    1. En el Paleolítico Medio Final apenas se transportaba nada (materiales líticos) más de 100km, con un 60% de las materias recorriendo menos de 20 km.
    2. En el Paleolítico Superior Inicial apenas se transportaba nada menos de 20km, con un 45% de los materiales recorriendo 20-100 km, un 30% recorriendo 100-200 km y casi un 20% recorriendo más de 200 km.
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    Yo pienso que esos datos no son ciertos, o si lo prefieres, correctos.
    Estoy bastante seguro de que Gamble se equivoca, y que si se consideran todas las evidencias líticas, esos porcentajes no son representativos.

    Por ejemplo en el cantábrico, la gran diferencia cualitativa en el transporte de materiales líticos (silex) se marca en el etapas avanzadas del Magdaleniense. Y después cae en picado en los distintos mesolíticos/azilienses/asturienses.

    Las estadísticas de Gamble no creo que sean válidas, por ennumerar unas razones diría:
    - porque me da la impresión de que es algo regionalmente selectiva y tb. algo selectiva al nivel de yacimientos (en muchas zonas prácticametne no hay cambios en las materias primas explotadas en el PM y PS, o estos cambios son de matiz).
    - porque a menudo (casi siempre) se utiliza una muestra limitada (sólo los retocados, sólo el sílex de calidad, sólo los productos laminares...sólo los retocados de sílex de calidad laminares...) para el P. superior. De hecho, hasta finales de los 60 y en los años 70, en la mayoría de las excavaciones occidentales las "piezas" de lítica que se recogían podían ser porcentajes del 10-30% de las encontradas, el resto se desechaba y aparecen cuando hoy cuando te toca "reexcavar" las "terreras" de las excavaciones antiguas (experiencia personal).

    - porque el interés puesto en caracterizar las materias primas del P. Superior no tiene un correlato, hasta hace muy poco los estudios de PM.


    Por ejemplo, el Axlor (Dima, Vizcaya), los estudios de Barandiarán, y años después, A. Baldeón, daban por supuesto que en toda la secuencia se usaba sílex "local" de unos afloramientos que recibían el topónimo "irupagota". Sin embargo, al estudiar el geólogo A. Tarriño (y los arqueólogos que excavan desde 1999 allí) las materias primas, se ha determinado que una parte del sílex viene de la (actual)costa vizcaína, otra parte de Treviño, y otra de Urbasa...

    Como distancia _mínimas_ de dan movimientos de entre 25 y 50 kms (según el tipo), para -practicamente- todo el silex de la secuencia.

    Luego, en las secuencias cantábricas que recuerdo, el sílex de las industrias de PS inicial no es realmente tan-tan exógeno. Creo que si comparas el % de ese sílex con toda la producción lítica de esos niveles, los porcentajes de materias primas que se pueda demostrar que viajan más de 50 kms., son más bien testimoniales.

    De todas formas, para mi el quid está en: sabemos que los neandertales adoptaron estrategias de movilidad "logísticas" cubriendo la media-larga distancia en distintos momentos y lugares.

    Por eso, como ya se sabe que no estaba fuera de sus posibilidades, no concibo que "no lo hicieran en un momento concreto" se pueda interpretar como una "desventaja".

    Además, no creo que esos términos funcionalistas de ventaja/adaptación expliquen los cambios en la cultura material en esta escala temporal y de sociedades humanas.

    Maju dijo...

    Yo pienso que la franja cantábrica puede ser excepcional por su naturaleza montañosa-costera que favorecía, al parecer, un semi-sedentarismo, al encontrarse muchos biotopos concentrados en áreas muy pequeñas. Está claro que diferentes regiones favorecerían estrategias de diverso tipo, independientemente de la especie.

    En cualquier caso, yo no me veo capaz de determinar hasta que punto Gamble tiene razón o no. Pero viendo que parece basarse sobre todo en las llanuras continentales (al menos para el Paleolítico Medio, v. fig. 5-14), tampoco creo que objeciones basadas en la cornisa cantábrica lo vayan a desmentir. Habría que verlo en conjunto.

    Lo que si creo que se equivoca es en el por qué de esta menor movilidad: para él es un tema de cuidado de los infantes, que en el caso neandertal sería compartido por madres y padres, pero no en el caso sapiens. Para mí esa explicación es una conjetura extremadamente especulativa que no parece basarse en nada concreto sino su imaginación. Por contra yo me inclino por una esplicación fisiológica (gasto de energía, longitud de las piernas) que es mucho más objetiva.

    Además veo que esta explicación encajaría bien con el hecho de que el H. sapiens se expandió en general (en Asia sobre todo) más rápido y eficazmente que el neandertal.

    Millán Mozota dijo...

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    Pero viendo que parece basarse sobre todo en las llanuras continentales (al menos para el Paleolítico Medio, v. fig. 5-14), tampoco creo que objeciones basadas en la cornisa cantábrica lo vayan a desmentir. Habría que verlo en conjunto.
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    Lo que yo pienso es que, si se avanza en la dirección correcta (estudiar _de verdad_ las mat. primas de _toda_ la industria, no de unas piezas escogidas), y se re-estudian (o directamente estudian, porque en infinidad de yacimientos, ni se miraron)las materias primas, entonces -incluso en las llanuras europeas- mi previsión general es que se verá un modelo con mucha más variabilidad dentro de cada etapa (PM o PS) y con muchos casos particulares relevantes.

    No se que más se verá. Probablemente si que haya un cambios de cierto calado, en algún momento anterior al máximo glaciar, pero más de grado y frecuencia que esa diferencia radical que muestra la estadística de Gamble. Y sospecho que no será sincrónico con la desaparición de los nenadertales del registro fósil.

    Esto por supuesto es mi valoración, y para nada creo que esté "escrito en piedra"

    Creo que la imagen que ya empezamos a tener reduce a su mínima expresión la barrera entre PM-PSI.

    Como he defendido en otro post, la barrera (lo empiezan a pensar Straus, Clark y otros) es -en mi opinión tb.- más un "accidente" de la evolución histórica de las investigaciones, que algo empírico, comprobable en el registro.

    Anónimo dijo...

    Maju, me ha malinterpretado, me refiero a lo del cociente ese tibia/fémur ¡¡¡no al esqueleto entero!!!! ya alas ¡¡adaptaciones correlacionadas!!
    Lo del tórax, de hecho, se podría explicar en parte a las altas demandas de energía por estrés físico aunque no se parece del todo a lo que ocurre en poblaciones de los Andes.
    PD: lo de la nariz, creo que en su día lo intentó explciar Wolpoff pero ya sabes que es todo lo contrario de Stringer, quizás la verdad se encuentre en un término medio ;D