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lunes, 21 de julio de 2014

El complejo de superioridad del hombre moderno

ResearchBlogging.org

Introducción

No cabe duda que la visión científica sobre los Neandertales ha cambiado mucho en los últimos años, de la mano de nuevos estudios y descubrimientos, pero también gracias a la crítica y revisión de los viejos modelos basados en sus -supuestas- incapacidades.

La imagen de los Neandertales que ofrecen los estudios arqueológicos ha cambiado mucho 
(imagen: M. Cutrona. Quando Neandertal aveva le penne, National Geographic), y no parecen 
especialmente "incapaces", pero no siempre fue así. 

Cada día resulta más obvio que aquellas desventajas presentadas como "explicación auto-evidente" de la extinción neandertal, cuando se comparaba al Homo neandertalensis con los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM), eran en realidad notorias exageraciones.     

Un buen ejemplo de esa voluntad de revisar aquellos modelos (que, sinceramente, eran cuando menos bastante simplistas)  lo tenemos en un excelente trabajo de revisión crítica de Paola Villa y Will Roebroecks, con el título:

Neandertal Demise: An Archaeological Analisys of the Modern Human Superiority Complex

Que traducido vendría a ser: Desaparición Neandertal: Un análisis arqueológico del complejo de superioridad del hombre moderno. 

Este trabajo viene a terminar de poner las cosas en su sitio, con una síntesis amplia y concienzuda.

Síntesis

El trabajo está organizado a partir de la enumeración de una serie de hipótesis que se han planteado, históricamente, para explicar la desaparición de las poblaciones neandertales. En concreto, las hipótesis que se basan en una superioridad de los HAM ("modern humans" en el artículo).

Cada hipótesis hace referencia a una supuesta ventaja manifiesta del los HAM: Lenguaje y simbolismo, métodos de caza y dieta, uso organizado del espacio, capacidad de innovación, capacidad de organización social, capacidades cognitivas reflejadas en la tecnología, etc. Los autores del trabajo revisan cada una de las hipótesis a la vista del estado actual de conocimiento sobre aquellas sociedades, con gran detalle y con importantes reflexiones que no repetiré aquí (aunque recomiendo la lectura del artículo original).

El resultado general de la revisión es este: O bien el registro arqueológico no muestra diferencias significativas entre las poblaciones neandertales y las de HAM del mismo periodo, o bien las evidencias que se han utilizado en realidad no sirven para inferir si existe o no la supuesta cualidad investigada (creatividad, capacidad cognitiva, lenguaje complejo, etc.).

Por lo referido a la desaparición de las poblaciones neandertales, los autores plantean procesos históricos, basados en diferencias entre sociedades y formas de organización, y tamaños poblacionales, y no en cualidades innatas o incapacidades cognitivas. También señalan la posibilidad de procesos de asimilación (reflejados parcialmente en la genética) de una parte de esas poblaciones, por los HAM.  

Algunos detalles significativos

Hay algunas cosas interesantes, y detalles que es interesante extraer y comentar específicamente, y que serán de interés para los lectores un poco más especializados en este tema en concreto:
  • El trabajo incluye una extensa información suplementaria de la que se pueden extraer referencias con las que estar leyendo sobre este tema las próximas dos décadas ...o comenzar una Tesis Doctoral.
  • Los autores no han incluido en su análisis las llamadas "industrias transicionales" por ser de compleja interpretación. Y porque puede ponerse en duda, en algunos casos, la población creadora de ese registro. No obstante ofrecen interesantes notas que recomiendo leer. Por ejemplo, revisan (y consideran sólida) la asociación de Chatelperroniense y Neandertales.
  • También insisten en la idea de que no hay ninguna forma de trazar una línea directa entre las evidencias de Sudáfrica de 90-70 Ka BP (Blombo's Cave, etc.) y las poblaciones HAM que saldrían (probablemente en más de una pulsación, si no en un flujo constante) de África para expandirse por Eurasia. Y esto podría asociarse a otro hecho: que el registro africano posterior carece de buena parte de los elementos aparecidos en Blombo's y otras cuevas del extremo sur de África, durante los siguientes 30 -40 mil años.
  • Otro tema interesante es que, se mire como se mire, algunas realizaciones neandertales son técnicamente muy complejas. En concreto, al revisar una hipótesis que proponía que los Neandertales solo podían realizar enmangues "simples" (porque hacerlos más elaborados requiere de "razonamiento abstracto"), muestran como precisamente gentes neandertales fabricaban brea de abedul mediante una combustión controlada y (semi)anaerobia de su corteza. Para luego usarla como pegamento en sus enmangues. ¡No está mal para no tener "razonamiento abstracto"!
  • Por último, un punto de crítica para Villa y Roebroeks, y es que creo que se equivocan en la valoración de la evidencia de Cueva Morín y el Castillo. Los autores citan estos sitios como lugares en los que hay una producción estandarizada de laminillas en contexto Musteriense, y esto no es así. Es cierto que algunas publicaciones (i. e. Maillo 2007) defienden ese hecho, pero la talla es en realidad muy limitada, poco estandarizada y con una concepción técnica muy específica. De hecho, no se parece a la típica talla de laminillas del Paleolítico superior inicial.
Balance

En conjunto, un excelente trabajo, muy completo, que no es especialmente novedoso (muchos veníamos diciendo esas cosas desde hace años) pero han tenido la virtud y el acierto de ponerlo todo junto, ordenado, bien argumentado... y en el momento adecuado.

Referencia de Research Blogging

Villa, P., & Roebroeks, W. (2014). Neandertal Demise: An Archaeological Analysis of the Modern Human Superiority Complex PLoS ONE, 9 (4) DOI: 10.1371/journal.pone.0096424

martes, 12 de marzo de 2013

Aranbaltza, un nuevo yacimiento Chatelperroniense en Bizkaia

ResearchBlogging.org
Introducción

En este post voy a escribir sobre un yacimiento del que se sabe, a día de hoy, relativamente poco. Se trata del sitio al aire libre de Aranbaltza, en Barrika (Bizkaia, País Vasco). Es un lugar arqueológico del que tenemos un conocimiento parcial, por las circunstancias en que fue descubierto, y por el limitado conjunto de evidencias que se han recuperado. Debo añadir, no obstante, que dicho conjunto ha sido aprovechado al máximo por parte de los investigadores que trabajan sobre el mismo.

Dichos investigadores publicaron el pasado año (2012) un artículo enormemente interesante. En ese trabajo daban cuenta de sus estudios sobre el material arqueológico recogido, y también sobre lo poco que se conoce del propio yacimiento.

Hay que decir que, en este caso concreto, la falta de información puede ser algo temporal "si todo va bien". Es decir, si los arqueólogos pueden desarrollar su labor científica, de excavación e investigación, en los próximos meses y quizás años. En ese sentido, los autores del artículo al que me refería ahora mismo están llevando a cabo tareas de prospección y sondeo en la zona (com. personal Joseba Ríos-Garaizar) y planean una excavación para este verano.

Unas notas sobre el sitio

Lo que sucede en Aranbaltza es que el sitio apenas se conoce, ya que no está excavado con metodología arqueológica. Sin embargo, los investigadores creen que se conserva buena parte del yacimiento aún enterrado, intacto. 

Todos los materiales estudiados, en realidad, fueron recogidos por un arqueólogo después de que una pala excavadora "tocara" una parte de los estratos que forman el yacimiento, durante las obras de una canalización.

A pesar de que la mayor parte del contexto (estratigráfico, por ejemplo) de esos materiales se ha perdido, la cuidadosa recogida de los mismos, junto con sus propias características (son materiales muy poco alterados por procesos tafonómicos post-deposicionales) han propiciado dos cosas:

  • La primera, deducir que el propio yacimiento es de enorme interés y que realmente merece una excavación. 
  • La segunda, un estudio tecno-tipológico de esos materiales (que es, precisamente, el contenido principal del artículo que estamos tratando). 

El estudio de la industria lítica

Todos los materiales recogidos son líticos. De hecho, los autores consideran que en el yacimiento en sí no se conservan restos óseos (por ejemplo, los de fauna consumida) aunque quizás sí puedan recuperarse carbones en una futura excavación. La ausencia de fauna es relativamente típica de los sitios al aire libre, por la meteorización y el acceso de los carroñeros, y también influye el contexto geológico (determinados suelos destruyen los huesos con relativa rapidez, y otros los conservan).

La colección de materiales es por tanto, lítica. Se trata de piedras talladas, en su mayor parte sílex (99,9%), y de algunos cantos usados como percutores (de arenisca y cuarcita). Es una muestra bastante respetable (2021 restos) y contiene toda la secuencia de talla o cadena operativa. Es decir, contiene muestras de todos los pasos intermedios de la fabricación de las herramientas de sílex: de los propios núcleos (en distintos grados de explotación, desde apenas empezados a completamente agotados) a los productos finales, retocados y/o usados.

Esa cadena operativa es de clara adscripción chatelperroniense. Este ha sido uno de los criterios para clasificar el conjunto dentro de ese tecnocomplejo del Paleolítico superior inicial. El Chatelperroniense, como los lectores asiduos del blog sabrán,  está asociado a las últimas poblaciones neandertales de unas zonas muy concretas de Francia y la cornisa cantábrica.

En concreto, la cadena operativa laminar de Aranbaltza es similar a la de otros sitios chatelperronienses como La Côte, Roc de Combe, Le Basté, Quinçay o Vieux Coutets (Pellegrin 1995, Grigoletto et al. 2008, Roussel y Soressi 2010, Bachellerie 2011), tanto en la producción laminar en sí, como en la forma de gestionar los núcleos mientras se talla.

Figura 4 en Ríos-Garaizar, Líbano Silvente y Garate Maidagan 2012. 

El otro argumento que adscribe el conjunto al chatelperroniense es la tipología, y en concreto los tipos más característicos de ese tecnocomplejo: Las puntas de Chatelperrón, cierto tipo de raspadores sobre lasca, y las láminas de dorso marginal.

Interpretación del yacimiento

A partir de las características de la industria lítica, los autores han planteado algunas hipótesis sobre la función del sitio, que se podrán comprobar y completar cuando se excave.

En concreto, aunque hay una importancia de las tareas de talla, no parece que esta sea la única actividad llevada a cabo en el lugar. Es decir, no se trataría de un "taller de sílex" en sentido estricto.

El utillaje lítico es bastante variado (además de los tipos característicos ya mencionados hay perforadores, buriles, truncaduras, denticulados, raederas y muescas). Y en muchos casos, muestra indicios de haber sido usado en distintas tareas. Eso les lleva a plantear que se puede tratar de un asentamiento chatelperroniense al aire libre, de cierta importancia. Como, por ejemplo, el de Le Basté (también en el Golfo de Bizkaia, pero en la parte que hoy es Francia).

Balance

En resumen, un interesante trabajo sobre un yacimiento que, esperemos, tenga mucho que decir en los próximos años. Sería una aportación de gran importancia, porque el registro chatelperroniense en la cornisa cantábrica es muy limitado (siendo Morín y Labeko Koba dos notables excepciones). En lo referido a sitios chatelperronienses al aire libre, sería el primero en la P. Ibérica, estudiado de manera integral.

Teniendo en cuenta, además, el excelente estado de conservación del material lítico, se puede concluir que es realmente un yacimiento muy prometedor.

Referencia de Research Blogging

Joseba RIOS-GARAIZAR, Iñaki LIBANO SILVENTE, & Diego GARATE MAIDAGAN (2012). El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi) MUNIBE (Antropologia-Arkeologia), 63, 81-92

Referencias adicionales 

Bachellerie, F. (2011): Quelle unité pour le Châtelperronien? Apport de l’analyse taphonomique et techno-économique des industries lithiques de trois gisements aquitains de plein air: le Basté, Bidart (Pyrénées-Atlantiques) et Canaule II (Dordogne). Tesis Doctoral. Université Bordeaux I. Burdeos.

Grigoletto, F., Ortega, I.; Ríos, J. y Bourguignon, L. (2008): "Le Châtelperronien des Vieux Coutets (Creysse, Dordogne). Premiers éléments de réflexion". En Jaubert, J.; Bordes, J.-G. y Ortega, I. (Eds.): Les societés du Paléolithique dans un Grand Sud-Ouest de la France: noveaux gisements, noveaux résultats, nouvelles méthodes. Journées SPF, Université Bordeaux 1, Talence, 24-25 Novembre
2006. Société Préhistorique Française. Paris, pp. 245-259.

Pellegrin, J. (1995): Technologie lithique: le Châtelperronien de Roc-de- Combe (Lot) et de la Côte (Dordogne). Cahiers du Quaternaire. CNRS. Paris.

Roussel, M. y Soressi, M. (2010): "La Grande Roche de la Plématrie à Quinçay (Vienne). L’évolution du Châtelperronien revisitée". En: Buisson-Cattil, J. y Primault, J. (Eds.): Préhistoire entre Vienne et Charente. Hommes et sociétés du Paléolithique. 25 ans d’archéologie préhistorique en Poitou Charentes. Association des Publications Chauvinoises. Chauvigny, pp. 203-220.

sábado, 21 de abril de 2012

El Chatelperroniense (III): Industria ósea y adornos personales

ResearchBlogging.org A modo de introducción...

En este tercer (y último por el momento) post de la serie sobre el Chatelperroniense, voy a revisar las evidencias que existen sobre utillaje en hueso y los objetos de adorno personal, como los colgantes, de aquellos grupos neandertales.

Estos dos tipos de evidencia son importantes para la investigación, porque se trata de aspectos que sitúan claramente al Chatelperroniense (y por tanto, a algunos de los últimos Neandertales) dentro de lo que conocemos como culturas del Paleolítico superior.

Y eso a su vez implica que, en lineas generales, es erróneo imaginar a los Neandertales como humanos "arcaicos", incapaces de ser cazadores-recolectores "modernos". Es decir, de tener unos modos de vida similares a los de los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM) del Paleolítico superior, e incluso de los pueblos mal llamados "primitivos" de época actual y de nuestro pasado reciente.

La estratigrafía de Grotte du Renne en Arcy-Sur-Cure

Arcy-sur-Cure

El yacimiento de la Grotte du Renne posee ricos niveles arqueológicos del Chatelperroniense, en los que se han recogido numerosos utensilios de hueso, adornos personales, otros elementos con implicaciones simbólicas (como ocres trabajados y utilizados) y restos humanos neandertales. En concreto, en ese último apartado, se han recogido 25 dientes, pertenecientes a varios individuos, y un fragmento craneal infantil (publicado en un trabajo de Hublin y colegas de 1996)  .

Materiales de Grotte du Renne. Caron et al. (2011), Figura 1, pag. 2.

Hay que decir que, desde un sector concreto de las disciplinas relacionadas con el Paleolítico, se ha cuestionado en varias ocasiones la integridad estratigráfica de esta secuencia, como hizo Taborin en 1998, o mucho más recientemente Higham y colegas (2010), alegaciones a las que han respondido muy solventemente Caron y colegas (2011). Sobre estos dos últimos estudios, hemos reflexionado ampliamente en este blog, aquí y aquí.

Este cíclico intento de poner en duda la integridad de la estratigrafía no tiene, a mi modo de ver, mucho sentido. En realidad, aunque puede haber zonas de contacto, y trasvases limitados de objetos entre niveles adyacentes, que estén uno sobre otro, la secuencia en general carece de perturbaciones estratigráficas importantes.Y es tan clara, ordenada y fiable como puede ser cualquier secuencia de Paleolítico que haya sido excavada y documentada de forma correcta.

Por ello creo que ese ciclo de "crítica estratigráfica" tiene más que ver con su significado. En efecto, los niveles de Grotte-du-Renne vinieron a desmontar por completo la idea, que apuntábamos antes, de que los Neandertales no eran capaces de tener una cultura de tipo "Paleolítico superior", porque carecían de las habilidades intelectuales necesarias para ello.

En todo caso, hay que explicar que la cuestión de la perturbación estratigráfica generalizada no es posible por varias razones bien establecidas:
  • Hay un nivel casi completamente estéril entre la última ocupación Chatelperroniense y el Auriñaciense posterior, asociado a los HAM.
  • No hay evidencia de que el abundante utillaje lítico esté mezclado entre niveles.
  • Los objetos de adorno y los de industria ósea son mucho más abundantes en el Chatelperroniense que en el Auriñaciense, y no al revés como cabría esperar si vinieran del nivel de ocupación de los HAM.
  • Dentro de los propios estratos chatelperronienses, el nivel X es el que tiene más utillaje óseo y más colgantes, y coincide que es también el más antiguo de esa parte la secuencia, y por tanto el más alejado del Auriñaciense. 
Todos estos aspectos vienen explicados en los trabajos de d'Errico y colegas (2003), Zilhao (2007) y Caron y colegas (2011). Y a la cuestión de las supuestas perturbaciones y falacias estratigráficas le dediqué una nota en este blog, hace algún tiempo.


André Leroi-Gourhan
En todo caso, y si persiste la duda respecto a la integridad de la secuencia, sólo hay que recordar que los excavadores originales, dirigidos por A. Leroi-Gourhan (de intachable reputación como arqueólogo de campo y como prehistoriador en general), no detectaron perturbaciones importantes de la secuencia. Y por otra parte, todas sus conclusiones y observaciones fueron confirmadas por un sondeo posterior, realizado en 1998, por un equipo diferente (David y colegas 2001). El trabajo de este segundo grupo de investigadores pudo reconocer tanto la secuencia general descrita por los excavadores originales como  el detalle de las subdivisiones de los principales niveles.

Los punzones de la Grotte du Renne

El utillaje óseo Chatelperroniense de este yacimiento, aunque conocido desde los años 50, no ha sido estudiado de forma completa y exhaustiva hasta el trabajo de d'Errico y colegas de 2003. Estos autores analizaron las huellas de fabricación y uso de 48 punzones Chatelperronienses y 9 Auriñacienses provenientes de la cueva en cuestión.

Punzones Chatelperronienses. d'Errico et al. (2003), Fig. 5, pag. 257.

La mayor parte de los objetos chatelperronienses (33 punzones) provenía del Nivel X. El estudio de su distribución en planta fue posible gracias a la exhaustiva documentación que hiciera Leroi-Gourhan de las posiciones de los hallazgos, y reveló que los punzones chatelperronienses se concentran al N-O de la zona excavada, donde están las evidencias más densas de ocupación y también las estructuras hechas por los Neandertales (hogares y hoyos de poste). Y, por el contrario, los punzones del Auriñaciense están situados en el lado oriental de la zona excavada, y ninguno de ellos coincide en planta con las concentraciones de objetos de los niveles chatelperronienses.

Todos los punzones del Chatelperroniense de Grotte du Renne están cuidadosamente fabricados en distintos soportes de hueso (a menudo huesos largos de las patas de caballos) usando instrumental lítico para ello. Ocho de los punzones tienen grabadas lineas sencillas, paralelas entre sí, y regularmente espaciadas. Y otro punzón tiene marcas en forma de "V". Para todas esas marcas se puede descartar que tengan un explicación puramente utilitaria o que sean otro tipo de huellas de fabricación o uso, y ese carácter paralelo y repetitivo sugiere que se trata de decoraciones, es decir manifestaciones simbólicas. De los punzones auriñacienses, sólo uno tenía decoraciones, y estas (cruces grabadas alineadas) eran bastante diferentes de las encontradas en los útiles chatelperronienses.
 
Y, por ultimo, según el estudio traceológico o de huellas de uso (d'Errico y colegas 2003), los punzones se usaron para perforar piel, probablemente una flexible y no muy gruesa.

Los ornamentos de Grotte du Renne

Como objetos con significado simbólico (cuál en concreto, está abierto a especulación) en los niveles chatelperronienses también se hallaron 39 colgantes en diente (a menudo de carnívoro), hueso y un caso de un fósil. Todos ellos estaban perforados o ranurados, para su suspensión con algún tipo de cordones.

Algunos autores, que defienden una incapacidad neandertal para concebir, fabricar o usar estos objetos de adorno personal, han propuesto que se trataría de intrusiones del nivel auriñaciense que hay por encima del chatelperroniense (como Taborin en 2002, o White ese mismo año). Sin embargo, una revisión cuidadosa de la evidencia pone en evidencia que eso sólo es posible para cuatro objetos de marfil, que provienen de la parte más alta de la secuencia chatelperroniense. Sobre esas piezas, casi todos los autores están de acuerdo que son de afinidad Auriñaciense.

Por otra parte, como explica Zilhao (2007) y, más recientemente Caron y colegas (2011), no tiene sentido pensar en una intrusión para los colgantes, ya que la mayor parte (29) proviene del Nivel X, el más antiguo de los chatelperronienses. Y además son mucho más numerosos en las ocupaciones neandertales, que en el propio Auriñaciense de Grotte du Renne -donde sólo hay 8 colgantes en total.

Caron et al. (2011), Tabla 1, pag.3.

Además, también se reproduce el patrón de la industria ósea que veíamos antes: En los niveles chatelperronienses los colgantes se concentran en la parte N-O de la excavación, donde están las estructuras y la ocupación es más densa. Y, sin embargo, en el Auriñaciense los colgantes aparecen dispersos y hacia el lado oriental de la cuadrícula.

Por último, es interesante recordar que hay otro tipo de materiales que podrían tener una significado simbólico (aunque no debe darse por supuesto). Me refiero a los pigmentos minerales, rojos y negros, que aparecen con facetas de trabajo y, en algunos casos, configurados a modo de "lápiz de ocre". Este tipo de material es abundante en Grotte du Renne, y de hecho, el Nivel X del que venimos hablando (Chatelperroniense) estaba saturado de ocre deshecho, material que también cubre algunas herramientas líticas y óseas.

Otros yacimientos

Además de Grotte du Renne en Arcy-sur-Cure, se tiene noticia de la aparición de ornamentos Chatelperronienses en otros sitios excavados con metodología moderna y buena conservación de la estratigrafía. En Caune de Belvis hay colgantes en conchas marinas, pero de origen fósil (es decir, que fueron recogidas en tierra). Y también hay una concha de Dentalium (molusco marino) en el caso de Saint-Césaire, asociada a la sepultura neandertal.

Y para terminar, cabe mencionar el caso de Quinçay, un yacimiento interesante por dos motivos. El primero, la presencia de 6 colgantes en dientes perforados (4 carnívoros y 2 herbívoros) provenientes de ocupaciones chatelperronienses. Y, el segundo, que no hay ocupaciones posteriores (Auriñacienses o de otro tipo) y la estratigrafía chatelperroniense se sella con sedimentos estériles. Es decir, que los colgantes no pueden provenir de ninguna otra cultura arqueológica.

Unas notas finales

En mi opinión no tiene mucho sentido, hoy por hoy, plantear dudas sobre los materiales chatelperronienses de los yacimientos que hemos revisado someramente aquí. Y, del mismo, modo, su asociación a las últimas poblaciones neandertales es notablemente sólida, en comparación con las que se hacen, por ejemplo, entre HAM y otras culturas arqueológicas (como el Protoauriñaciense).

En cuanto a la imagen que transmiten esos materiales, es la de una cultura que ha integrado de forma eficaz en sus modos de vida todo el conjunto de  novedades relativas (industria ósea muy elaborada, talla lítica laminar volumétrica, uso de colgantes, decoración de ciertos objetos de uso cotidiano...) del Paleolítico superior. Y digo relativas porque la mayor parte de esas novedades se pueden detectar en momentos y lugares concretos del Paleolítico medio asociado a los Neandertales europeos. Pero como conjunto que las integra a todas, no se dan hasta el Chatelperroniense.

Es difícil dar una respuesta a la pregunta del millón: ¿qué significa eso?¿que significa que ciertas sociedades neandertales desarrollen ese tipo de novedades unos pocos milenios antes de su desaparición y, probablemente, del contacto más directo con las poblaciones HAM?

El marco más amplio, pensando en miles de años, o aún en decenas de miles de años, y en escala continental, los datos podrían sugerir que hubo dinámicas de contactos o transmisión de ideas en la larga distancia, de forma que determinados grupos neandertales habrían incluído novedades técnicas y conceptuales en sus procesos de evolución social, novedades que quizás venían "de fuera" (de Anatolia, el Levante mediterráneo...) y que sin embargo se desarrollan de manera propia y original al integrarse en su cambio histórico.  

Y, por otro lado, no creo que tenga mucho sentido pensar en fenómenos de simple aculturación, y mucho menos con un modelo "cuasi-colonial" (como el que ha propuesto Paul Mellars en diversas iteraciones, a lo largo de las tres últimas décadas). Por el contrario, lo que demuestra el estudio de la evidencia material es que si bien los conceptos pueden ser similares (hay colgantes, punzones, y talla laminar tanto en neandertales como en HAM), todo el proceso productivo y de gestión de los materiales chatelperronienses es original, y tiene diferencias muy marcadas con sus "equivalentes" del Auriñaciense o de cualquier industria más o menos contemporánea que estuviera asociada a los HAM.


Referencia de Research Blogging

d'Errico, F., Julien, M., Liolios, D., Vanhaeren, M., & Baffier, D. (2003). Many awls in our argument. Bone tool manufacture and use in the Châtelperronian and Aurignacian levels of the Grotte du Renne at Arcy-sur-Cure J. Zilhão, F. d'Errico (eds): The Chronology of the Aurignacian and of the Transitional Technocomplexes. Dating, Stratigraphies, Cultural Implications, 247-270 Other: halshs-00444117

Bibliografía

David, F., Roblin-Jouve, A., Miskovsky, J.-C., Lhomme, V., Girad, M. y Connet, N. (2001): "Le Châtelperronien de la grotte du Renne à Arcy-sur-Cure (Yonne). Données sédimentologiques et chronostratigraphiques". Bulletin de la Société préhistorique française,  v. 98, nº 2, pp. 207-230.

d'Errico, F., Julien, M., Liolios, D., Vanhaeren, M., Baffier, D. (2003): "Many awls in our argument. Bone tool manufacture and use in the Châtelperronian and Aurignacian levels of the Grotte du Renne at Arcy-sur-Cure". En J. Zilhão, F. d'Errico (eds): The Chronology of the Aurignacian and of the Transitional Technocomplexes. Dating, Stratigraphies, Cultural Implications, pp. 247–270.

Hublin, J.-J., Spoor, F., Braun, M., Zonneveld, F.W. y Condemi, S. (1996): "A late Neanderthal associated with Upper Palaeolithic artefacts". Nature nº 381,
pp. 224–226.

Higham, T., Jacobi, R., Julien, M., David, F., Basell, L., Wood, R., Davies, W. y Remsey, C. (2010): "Chronology of the Grotte du Renne (France) and implications for the context of ornaments and human remains within the Châtelperronian". Proc Natl Acad Sci, nº 107, pp. 20234–20239.

Taborin, Y. (1998): "Comment to d’Errico, F., Zilhao, J., Julien, M., Baffier, D. y Pelegrin, J. (1998) - Neandertal acculturation in Western Europe ? A critical review of the evidence and its interpretation". Current Anthropology nº
39, pp. 28-29.

Zilhão, J. (2007): "The emergence of ornaments and art: An archaeological perspective on the origins of behavioural “modernity”". Journal of Archaeological Research, nº 15, pp. 1-54.

lunes, 16 de abril de 2012

Dulces, dulces Neandertales

Dejo por una vez de lado los interminables y sesudos posts que caracterizan este blog, para traeros los dulces de Pascua de chocolate que hizo el arqueólogo Julien Riel-Salvatore, de temática Neandertal:



Más en su blog.

lunes, 2 de abril de 2012

El Chatelperroniense (II): Las evidencias de (el norte de) la Península Ibérica

ResearchBlogging.org Introducción

En este segundo post sobre el Chatelperroniense quiero presentar las evidencias de esta cultura arqueológica, asociada a los últimos Neandertales, que se conocen en la Península Ibérica. Para ello, el trabajo que utilizaré como referencia básica es un artículo de J. Ríos Garaizar sobre el Chatelperroniense de Labeko Koba (2008), en el que también revisa las evidencias de esa cultura en la región cantábrica. Para la parte de los Pirineos orientales, la referencia que sigo es el trabajo de síntesis de J. Zilhao de 2006. Y ambos artículos se pueden complementar con la reciente revisión de M. de Andrés Herrero (2009).

Puede sorprender que, después de mencionar la Península Ibérica, sólo haga referencia a los Pirineos y la región cantábrica, pero lo cierto es que las evidencias de Chatelperroniense están limitadas a esa estrecha franja del extremo septentrional de la Península.

Labeko Koba y la evidencia arqueológica

El trabajo de Ríos Garaizar al que me refería recoge el estudio de la industria lítica de un nivel Chatelperroniense, de Labeko Koba, una cueva que fue excavada en su totalidad antes de desaparecer bajo el crecimiento urbano de Arrasate-Mondragón. El trabajo se centra en la tecnología lítica utilizada para producir el utillaje y, sobre todo, en el análisis traceológico, de las huellas que deja el uso de las herramientas. Como resultado, el autor caracteriza un sistema de gestión de la industria basado en:

  • El recurso a un sílex importado y a la talla laminar, para la producción de soportes en el yacimiento, así como la aportación de algunos útiles, como las puntas de Chatelperrón, fabricados en otro lugar. Se trataría en conjunto de unas tareas puntuales de producción y mantenimiento de ese utillaje de sílex, buena parte del cual, junto con los núcleos, sería después exportado del sitio (sólo aparecen allí restos de talla y parte de la producción).
  • El uso de las herramientas sobre diversas materias y en diferentes tareas. En ese sentido hay una relación entre los útiles sin retocar y los trabajos de corte, los útiles retocados en general y las tareas de raspado, y las puntas de Chatelperrón y las actividades de caza. La baja intensidad de uso, y la variedad de tareas trabajadas (piel, hueso, carcasas animales, y asta o madera) sugieren unas tareas de mantenimiento del utillaje (¿y ropa?) junto con el despiece puntual de algunos animales cazados. También es interesante la observación de que, además de las láminas, se utilizan las lascas obtenidas como sub-productos de la talla, y a menudo en las tareas más intensas.  

Punta chatelperroniense con huellas de impacto (según Rios Garaizar 2008)

Al poner esta información en relación a otras evidencias, sobre todo las obtenidas del estudio de la fauna, el autor propone que se trata de una ocupación efímera o breve, en la que la caza tiene un papel importante. En sus propias palabras:  

"...datos que apuntan a que en la ocupación de Labeko Koba los humanos aprovechan las carcasas animales que ellos mismos han cazado (probablemente ciervo y reno), y se reparar el instrumental óseo y lítico portado por los cazadores".

Y, en términos de estrategias más generales, a la hora de planificar la explotación del territorio, lo que se aprecia es que se trata de un sistema basado en el aprovisionamiento de grupos móviles, con un utillaje ya conformado y con núcleos de sílex para la talla laminar, que sirven para fabricar el utillaje que va a ser necesario en las distintas tareas.

El Chatelperroniense cantábrico

Aunque Labeko Koba es uno de los sitios que cuenta con un estudio más completo de las evidencias Chatelperronienses, con una estratigrafía clara y poco problemática, también hay otros yacimientos en los que existen, o al menos se han propuesto, ocupaciones de la misma cultura.

Entre los niveles con ocupaciones más importantes y evidencias más claras, estarían Gatzarria -ya en Francia- y Cueva Morín. Otros casos, con ocupaciones más efímeras o poco claras, serían Ekain y (aunque Rios Garaizar no lo menciona) La Güelga, en Asturias.

Rios Garaizar propone, como rasgos comunes a las ocupaciones, el recurso a una talla laminar bipolar sobre sílex, de soportes rectos de tamaño pequeño y mediano. Esta talla se complementaría, en las ocupaciones más estables o prolongadas (como Morín y Gatzarria), con una talla de lascas autónoma, que puede hacerse en otras materias primas distintas del sílex (como la cuarcita, el cuarzo o la ofita). Mientras que en las ocupaciones más efímeras, lo que se detecta (como en Labeko Koba) es un aprovechamiento de las lascas obtenidas como sub-productos y desechos de la talla laminar.

En líneas generales, los rasgos tanto de las ocupaciones como de las estrategias más generales coinciden con las características del Chatelperroniense de Francia, que vimos en la nota anterior dedicada a esta cultura material. La principal diferencia vendría dada por la ausencia, por el momento, de utillaje óseo y de colgantes en la Península (aunque en Gatzarria y Labeko Koba hay algunos restos de industria ósea, y es cierto también que los colgantes sólo aparecen en unos pocos sitios de Francia).

Los sitios del Pirineo oriental

Además de los yacimientos cantábricos, en el territorio de la actual Cataluña se han propuesto varios casos de yacimientos con materiales Chatelperronienses, como los casos de L'Arbreda, Ermitons y Reclau Viver; y ya en la vertiente norte de los Pirineos, Caune de Belvis.

Para estos casos, Maroto et al. (2001-2002), han propuesto que se trata de un Musteriense tardío, cuya industria lítica sigue basándose en la talla de lascas sobre materias de origen local, y que incorporaría como única novedad esas puntas de Chatelperrón, que aparecen en número muy escaso.

Por otra parte, un problema añadido para esta zona es que varias de las evidencias presentadas como puntas de Chatelperrón, al contrario que la mayoría de las del cantábrico, sólo cumplen unos criterios morfológicos y de retoque muy laxos. Y los contextos estratigráficos son aún más complejos y poco claros.

"Puntas de Chatelperrón" de Reclau Viver: 1 à 3; Arbreda: 4 à 7; Belvis: 8; Ermitons: 9. Según Maroto et al. (2001-2002). 

Recogiendo en parte esos argumentos, y también el hecho de que las puntas/cuchillos de L'Arbreda responden a una talla laminar y están fabricados en sílex importado, Zilhao (2006) propone que se trata de unos pocos materiales chatelperronienses, que responden a unas ocupaciones muy efímeras, que simplemente se yuxtaponen con el Musteriense local (no forman parte de él).

Valoración final

A título personal, y haciendo balance de la cuestión, creo que la situación actual revela la existencia de un Chatelperroniense claro en la región cantábrica, si bien limitado a unos pocos sitios. Quizás, también, podría hablarse de un cierto papel marginal con respecto al área central del mismo, situada en el actual territorio del S-O francés.

Creo que un avance significativo ha venido con trabajos como los de Ríos Garaizar, que suman, a los razonamientos tipológicos, "todo lo demás": es decir, el estudio de las evidencias en su conjunto, para entender la organización de la explotación territorial y los modos de vida de esos grupos neandertales. Creo que esas visiones nos permiten empezar a explicar mejor como eran aquellas sociedades.

En cuanto a la cuestión del Pirineo oriental, parece claro que presenta un panorama distinto del que veíamos para la zona cantábrica.  Los "fósiles directores" chatelperronienses aparecen en escasos sitios, y están limitados a unos pocos objetos, sin que parezca que tengan continuidad con el resto de las evidencias de esos mismos lugares. Y en cuanto al porqué ocurre eso, me inclino ligeramente por la visión de Zilhao, si bien la propuesta de Maroto et al. no puede ser descartada del todo.  

Referencia de Research Blogging

Joseba Ríos Garaizar (2008). Nivel IX (Chatelperroniense) de Labeko Koba (Arrasate -Gipuzkoa): gestión de la industria lítica y función del sitio Munibe (Antropologia-Arkeologia) (59), 25-46

Bibliografía

Ríos Garaizar, J. (2008): "Nivel IX (Chatelperroniense) de Labeko Koba (Arrasate -Gipuzkoa): gestión de la industria lítica y función del sitio". Munibe (Antropologia-Arkeologia) nº 59, pp. 25-46.

Andrés Herrero, M. (2009): "El Chatelperroniense en la región cantábrica. Estado de la cuestión". Munibe (Antropologia-Arkeologia) nº 60, pp. 35-50.

Maroto, J., Ortega, D., y Sacchi, D. (2001-2002): "Le Moustérien tardif des Pyrénées méditerranéennes". Préhistoire Anthropologie méditerranéennes, nº 10-11, pp. 39-52.

Zilhao, J. (2006): "Chronostratigraphy of the Middle-to-Upper Paleolithic Transition in the Iberian Peninsula". Pyrenae, v. 37, nº 1, pp. 7-84.

lunes, 26 de marzo de 2012

El Chatelperroniense (I): Origen, desarrollo e industria lítica

ResearchBlogging.org¿Otra serie?.... hum, vale ¿Pero ésta de qué va?

Comienzo con este post una serie de notas (espero que no sean más de tres o cuatro) en las que trataré de dar una visión general de la cultura arqueológica que llamamos Chatelperroniense (o algunos autores, Castelperroniense). En cada nota, utilizaré un artículo de síntesis o de "estado de la cuestión" ya existente (o un par de ellos), para ir comentando los aspectos más destacados de esa cultura material de los últimos Neandertales.

¿Y empezamos por?

Para comenzar, he creído razonable recurrir a un (recomendable) trabajo de J. Pelegrin y M. Soressi publicado en 2007, porque ese artículo aborda la cuestión de la industria lítica del Chatelperroniense y lo hace buscando sus orígenes en el Musteriense, que como sabemos fue la cultura material de los Neandertales en el Paleolítico medio europeo.

Y además, los autores se centran en la zona donde esa cultura cuenta con más yacimientos y niveles (y que es parte del actual estado francés), considerada la región central o nuclear del Chatelperroniense.

Venga ¡Al lío!

En el trabajo, los autores comienzan dando las claves cronológicas y espaciales del Chatelperroniense, desde del relativo consenso que existe sobre la cuestión: Los yacimientos (unos 50) se concentrarían en un cuadrante amplio al S-O de Francia, desde los Pirineos hasta el Valle del Loira, con los sitios en Arcy-Sur-Cure como los más septentrionales.

Mapa de los principales sitios chatelperronienses, según Pelegrin 1995 (reproducido en Pelegrin y Soressi 2007).

Y en cuanto a la cronología, lo sitúan en una franja de entre 40.000 y 36.000 años "Before Present" (BP) dentro de la escala relativa del C14 sin calibrar. Eso en cronología real correspondería al intervalo entre 45.000 y 40.000 años BP.

Además, Pelegrin y Soressi recuerdan que las supuestas estratificaciones de Chatelperroniense y Auriñaciense propuestas en los años 60 (en Roc de Combe y Le Piage) son en realidad fruto de secuencias revueltas, como muestra la tesis de J.-G. Bordes del año 2002.

Esa cronología sitúa al Chatelperroninse como ligeramente anterior a cualquier iteración del Auriñaciense europeo, y más o menos contemporáneo del Uluzziense de Italia, del Bachokiriense, del Bohuniciense,  y del complejo mundo de las industrias Blattspitzengruppen (Lincombiense, Jerzmanoviciense, Altmühlgruppe/Ranisiense, Szeletiense…). Por otra parte, se yustapondría en parte con la cronología del Protoauriñaciense.

Bueno, si... muchos nombrecitos. Ahora, cosas concretas, por favor.

Los yacimientos Chatelperronienses, dentro de que comparten unas características generales, también tienen cierta variabilidad, y eso es lo que describen los autores en el siguiente apartado.

Los sitios más típicos son ocupaciones en pequeños abrigos rocosos. Por ejemplo, en la Grotte du Renne (Arcy-sur-Cure), de la que hemos hablado en este blog largo y tendido, los niveles arqueológicos incluyen suelos de ocupación, y algunos de ellos muestran evidencias de estructuras (hoyos de palos y defensas de mamut para sostener tiendas) y del uso de pigmentos minerales (ocres). Esos hallazgos apuntan a una cierta importancia o duración de aquellos campamentos neandertales.

En otros sitios, como las grutas de Brassempouy, los restos sugieren más bien que se trata de altos de caza, es decir ocupaciones muy fugaces de los Neandertales, que se detuvieron para reparar su armamento de caza, procesar algunos animales y quizás descansar en esa cueva.

También hay sitios al aire libre, entre los que destacan, por su visibilidad arqueológica, los talleres de sílex (que dejan grandes cantidades de restos líticos, muy resistentes al paso del tiempo y los elementos). Otro tipo de yacimiento al aire libre sería el sitio de La Cote, un pequeño campamento ocupado durante un periodo breve, de varios días a un par de semanas.

Según los autores, todos estos yacimientos del Chatelperroniense tienen en común  que son ocupaciones poco densas (aunque a menudo repetidas en el mismo lugar) y cortas en el tiempo. Evocan una organización basada en pequeños grupos muy móviles, que se desplazan por territorios relativamente grandes. Esos grupos se centrarían en la caza de manadas de grandes ungulados de clima estepario (reno, caballo y gran bóvido) y más bien frío.

Tenemos cronología, geografía, yacimientos, ocupaciones...  Falta algo básico ¿no?

El aspecto central, que permitió definir al Chatelperroniense, es su industria lítica, de piedra tallada. Los objetos más característicos de esta cultura arqueológica son las puntas o cuchillos de Chatelperrón, unos útiles fabricados sobre láminas de pequeño formato, con un dorso retocado en una linea curva, y una base que puede estar también retocada. Los estudios funcionales sobre estas piezas han demostrado que se utilizaron como puntas de arma, para lanzar o clavar directamente con la mano, y también como cuchillos (que probablemente estaban enmangados). Otros útiles típicos del Chatelperroniense son los raspadores de formato grande sobre lasca, y varias piezas de dorso.
Punta/cuchillo de Chatelperrón

Puntas/cuchillos de Chatelperrón de Quinçay, según Airvaux et al. 2005 (reproducido en Pelegrin y Soressi 2007).

En cuanto a las técnicas de producción lítica, se trata de una talla laminar, realizada con percutores de piedra "blanda" (areniscas, calizas, etc) que comienza con la configuración de una hoja o lámina de cresta. Y a partir de esa primera hoja, se comienzan a extraer series de láminas, rectas, regulares y delgadas. Para gestionar el núcleo, además de las láminas se producen también lascas como sub-productos, que no obstante son aprovechadas para fabricar otro utillaje.

A continuación, Pelegrin y Soressi hacen una somera descripción de la industria ósea y los objetos de adorno del Chatelperroniense, señalando que el útil más típico es el punzón de hueso, y el adorno por excelencia, el diente perforado. Los sitios más importantes en ese aspecto son los de Arcy-sur-Cure, y La Grande Roche en Quinçay. Y aprovecho para apuntar que esta cuestión de la industria ósea y los adornos se ha tratado ya en este blog, y que volveré sobre ella, de manera más extensa, en un próximo post de esta misma serie.

Ok. Dicho esto ¿De dónde viene la cultura Chatelperroniense?

Los autores reconocen que los orígenes concretos del Chatelperroniense, en términos de como se forman esos rasgos característicos, aún no se conocen con detalle. Sin embargo, sucesivos estudios (desde Peyrony en 1948 a los propios autores del artículo, pasando por las excavaciones de F. Bordes en Pech de l'Aze) han aportado datos bastante sólidos que ligan el origen del Chatelperroniense con una facies o variante regional del Musteriense de Francia. En concreto, con el Musteriense de Tradición Achelense tipo B (MTA-B). Los autores mencionan:
  • el tipo de utillaje, 
  • las dinámicas de retoque, 
  • y cierta tendencia laminar en ese Musteriense, 
como elementos que prefiguran el Chatelperroniense. Y, a modo de hipótesis, proponen como mecanismo explicativo del cambio que da origen a esa cultura la invención de la punta/cuchillo de Chatelperrón, que se difunde rápidamente y se convierte en una innovación técnica que modifica todo el sistema económico.

Y sobre su final... ¿algo que mencionar?

Los autores consideran tres posibilidades para que desaparezca una cultura arqueológica: Por evolución (convirtiéndose en algo distinto), por desplazamiento a otro lugar, o por la desaparición de sus autores. Parece según ellos que sólo la última posibilidad es coherente con el registro posterior, lo que liga el final del Chatelperroniense a la desaparición de los Neandertales, al menos en su zona nuclear (S-O de Francia).

En ese sentido, Soressi y Pelegrin recuerdan como algunos arqueólogos defienden que los Neandertales desaparecieron por competencia directa con los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM), porque los primeros eran inferiores en capacidades intelectuales, lo que influía en su "output" económico-social. Los autores del artículo (y el de este blog) creen que la evidencia no apoya de ninguna manera esa inferioridad, por lo que las causas deben buscarse en otro sitio.

Para finalizar, y a modo de hipótesis, Pelegrin y Soressi especulan con la posibilidad de que, al estilo de los colonos europeos en los siglos XVI al XIX, los HAM del paleolítico trajeran enfermedades a Europa, dolencias contra las que los Neandertales carecían de defensas. Y esas enfermedades los habrían diezmado.
 
En fin, todo muy bonito. Pero algo habrá que criticar... 

En general se trata de un trabajo muy sólido, con vocación de síntesis, y de explicar de manera amplia y general el origen y desarrollo del Chatelperroniense. Como puntos fuertes, yo señalaría ese espíritu generalista e interpretativo, apoyado firmemente en la evidencia arqueológica, eso sí. También me gusta como distinguen claramente lo que son hipótesis y especulaciones de los hechos más sólidamente probados, anunciando unas y otros en el texto.

Dicho esto, hay unas pocas cosas con las que no estoy de acuerdo y que quizás se podrían mejorar. En primer lugar, la cuestión cronológica se presenta como muy definida y cerrada, y creo que en realidad está más abierta. Según otros autores al menos (Joris y Strett 2008), la ventana temporal del Chatelperroniense es algo más amplia de las fechas que proponen Pelegrin y Soressi, extendiéndose quizás entre 45.000 y 36.000 BP. Es decir, casi cuatro milenios más. Eso situaría al menos la iteración más reciente de esa cultura como contemporánea del Auriñaciense.

Otra cuestión que no comparto es la idea de que una invención tecnológica, las puntas de caza de tipo Chatelperrón, pueda ser el motor del cambio histórico de esas sociedades de cazadores-recolectores.

Por una parte, no creo que el armamento con puntas líticas ligeras sea una gran novedad. Ya fueran puntas de proyectil o de lanza empuñada, ese tipo de útiles existía en el Musteriense (en forma de pequeñas puntas Levallois y puntas Musterienses, presentes en muchos yacimientos como Axlor, Amalda o Cova Eirós). Y, por otra parte, creo que el cambio tecnológico no se entiende, en las sociedades de cazadores-recolectores, si no es en interrelación con los cambios en la estructura de las relaciones sociales y económicas. Son esas relaciones las que hacen que el cambio tecnológico (es decir, la innovación) pueda tener lugar, porque el cambio tecnológico debe dar respuesta a unas tensiones o unas necesidades percibidas como tales a escala social. Por tanto, doy la razón a los autores en una cosa: que el cambio tecnológico puede estar en el centro de la explicación del cambio histórico. Pero pienso que la argumentación que proponen no es suficiente.

Algo similar me sucede con la hipótesis de las epidemias para explicar la desaparición del Chatelperroniense. Me parece un deus ex machina, en el sentido de que es algo ajeno a los razonamientos de los autores, que se "deja caer" al final del trabajo. Y por eso, independientemente de que pueda o no ser plausible, hubiera preferido alguna propuesta que se basara en el gran trabajo que han hecho y su profundo conocimiento de la realidad material del Chatelperroniense. En ese sentido, quizás desaprovecharon una buena oportunidad, de construir una propuesta a partir de su conocimiento arqueológico.

Yo lo hubiera preferido, antes que recurrir a un paralelismo etnohistórico con la época colonial, que puede ser un poco anacrónico.

Y termino recomendando, una vez más, la lectura del artículo en cuestión. Está escrito en francés, pero con voluntad didáctica y una prosa concisa y bastante amena, que facilitan la lectura.


Referencia de Research Blogging

J. Pelegrin, & M. Soressi (2007). Le Châtelperronien et ses rapports avec le Moustérien Les Néandertaliens. Biologie et cultures. Documents préhistoriques, 23, 283-296

Bibliografía

Airvaux J., Duport L., Lévêque F., Primault J. (2005): L’Homme préhistorique et la pierre, v. 4, Paris, Maison de la géologie.

Bordes, F. (1975): "Le gisement du Pech de l'Azé IV. Note préliminaire", Bulletin de la Société préhistorique française. Études et travaux, t. 72, pp. 293-308.

Bordes, J.-G. (2002): Les interstratifications Châtelperronien / Aurignacien du Roc-de-Combe et du Piage (Lot, France). Analyse taphonomique des industries lithiques; implications archéologiques. Tesis Doctoral. U. de Burdeos.

Jöris, O. y Street, M. (2008): "At the end of the 14C time scale—the Middle to Upper Paleolithic record of western Eurasia", Journal of Human Evolution, v. 55, Inº 5, pp.782-802.

Mellars, P. (1999): "The Neanderthal Problem Continued", Current Anthropology, v. 40, nº 3, pp. 341-364.

Pelegrin, J. (1995): "Technologie lithique: le Châtelperronien de Roc-de-Combe (Lot) et de la Côte (Dordogne)" Cahiers du Quaternaire, nº 20. C.N.R.S. éditions.

Pelegrin J. y Soressi M. (2007): "Le Châtelperronien et ses rapports avec le Moustérien", en Les Néandertaliens. Biologie et cultures. Paris, Éditions du CTHS, (Documents préhistoriques; 23), pp. 283-296.

Roussel, M. y Soressi, M. (2010): "La Grande Roche de la Plématrie à Quinçay (Vienne). L'évolution du Châtelperronien revisitée" en J. Buisson-Catil y Primault (Eds.) Préhistoire entre Vienne et Charente - Hommes et sociétés du Paléolithique, pp. 203-219.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Grotte du Renne: Evidencia arqueológica y comportamiento simbólico

ResearchBlogging.org Hace algún tiempo que quería escribir una reseña detallada de un artículo publicado antes del verano en PLos ONE, titulado "The reality of Neandertal Symbolic Behavior at the Grotte du Renne, Arcy-sur-cure, France" (Caron et al.). 

Este artículo puede entenderse cómo una contundente  respuesta (en términos de argumentación y evidencia)  a otro trabajo anterior, publicado en PNAS en noviembre de 2010, bajo el título "Grotte du Renne (France) and implications for the context of ornaments and human remains within the Châtelperronian" (Higham et al.).

Ambos estudios, como es obvio, se refieren a los materiales arqueológicos y la secuencia estratigráfica de dicha cueva, la Grotte du Renne, con el telón de fondo de la discusión sobre las capacidades simbólicas de los neandertales.

Caron et al. (2011), Figura 1, pag. 2.

En su momento, ya hice una amplia revisión y crítica del trabajo de Higham et al., publicado en PNAS, que puede leerse aquí. Por ello no insistiré mucho en ese artículo aunque, cómo digo, su lectura es indispensable para entender el estudio más reciente. En particular, es importante retener que aquél trabajo de 2010 aportaba toda una batería de nuevas dataciones por Carbono 14, procesadas con una técnica relativamente novedosa ("ultrafiltración"), que aspira a convertirse en el estándar de ese tipo de análisis. Sobre dichas dataciones los autores aplicaban un procedimiento de análisis bayesiano, cuyo resultado, según su punto de vista, indicaba que la secuencia de Grotte du Renne estaba revuelta hasta cierto punto.

Esa conclusión sería (de haber sido correcta) muy importante, porque aquel yacimiento es dónde se ha documentado con mayor claridad la asociación de restos humanos neandertales, objetos simbólicos (colgantes), y toda una serie de utensilios y materiales típicos de Paleolítico superior (líticos, óseos y colorantes) enmarcados en el Chatelperroniense. Aunque no es el único lugar donde se dan estas asociaciones, sí es, probablemente, dónde resultan más evidentes.

En este punto, el nuevo trabajo de Caron et al. parte de las afirmaciones de Higham et al., y aborda una revisión exhaustiva de todas las evidencias: materiales, espaciales (de distribución X-Y-Z), estratigráficas, y cronológicas absolutas (las dataciones). A esto acompaña un importante aparato crítico tanto estadístico-cuantitativo, como de análisis de procesos geológicos y/o tafonómicos en los depósitos arqueológicos.

La conclusión de los autores es que, de hecho, no existe ninguna evidencia de perturbación estratigráfica, con mezcla de materiales (de distintos niveles y por tanto, momentos), en la Grotte du Renne. Por ello afirman que las conclusiones del trabajo de 2010 deben ser puestas en cuarentena. Y, además, siguiendo el razonamiento, dado que aquel primer trabajo defendía que la secuencia estaba revuelta a partir de las dataciones de radiocarbono, la conclusión lógica es que el problema está en esas fechaciones. Algo que, por cierto, yo ya señalé en mi revisión del artículo de Higham et al.(2010), y en un post específico en el que reflexionaba sobre las dataciones por Carbono 14.

Pero volviendo al estudio de Caron et al. (2011), tan importante como explicar sus conclusiones es entender y valorar los argumentos presentados por los autores. En este sentido, creo que el trabajo tiene una construcción muy "robusta", y -algo que me gusta mucho- cimentada en el estudio detallado de las evidencias arqueológicas, desde múltiples puntos de vista complementarios (tecnotipológico, estratigráfico, de distribución espacial, etc).

La lógica organizativa del trabajo es ésta: aceptar provisionalmente que Higham et al.(2010) pueden tener razón, y que puede haber mezcla, revuelto o perturbación estratigráfica de algún tipo. A partir de esto, van proponiendo toda una serie de distintos mecanismos para que se produzca dicha perturbación, abarcando desde lo más local y puntual, hasta lo más amplio y generalizado.

En ese punto, se compara cada uno de esos supuestos con la distribución conocida de los objetos arqueológicos (industria lítica, ósea, colgantes, y colorantes minerales) y restos humanos (básicamente, dientes neandertales). Y las comparaciones se someten a pruebas estadísticas, para calcular la posibilidad hipotética de que dichos supuestos pudieran ser aceptados.

Los resultados (detallados en los archivos de Información Suplementaria del artículo) hacen evidente que no tiene ningún sentido aceptar la hipótesis del revuelto, y que la distribución (conocida) de los objetos no se puede explicar por ninguno de aquellos supuestos.

Por el contrario, esa distribución encaja a la perfección con lo esperado de una secuencia no revuelta: Esto es, coherencia entre materiales y estratos, con tan sólo una transferencia puntual de objetos entre niveles que están en contacto directo (que considerada en porcentaje resulta irrelevante). Es decir, lo esperable en la secuencia más intacta de cualquier yacimiento paleolítico en cueva.

De una manera más intuitiva y directa, este mismo rasgo se puede apreciar en la primera tabla reproducida por los autores en el artículo:

Caron et al. (2011), Tabla 1, pag.3.

En esta tabla se ve, por ejemplo, cómo todas las laminillas Dufour (287) y  todas las laminillas -sensu estricto- no retocadas (2800) se limitan al nivel VII, Protoauriñaciense. Ni una de esas laminillas, características del Protoauriñaciense, aparece en los niveles Chatelperronienses. Y en el caso de las puntas de Chatelperron y las raederas convergentes, se concentran -como cabía esperar- en los niveles chatelperronienses (salvo algunos ejemplos puntuales, sobre todo de raederas en niveles Musterienses, también asociados a los neandertales). Una única punta de Chatelperrón (de un total de 383) aparece en el nivel VII, Protoauriñaciense, que tiene contacto con el nivel VIII, Chatelperroniense (en el que hay 29 de esas puntas).

Otro dato interesante que ofrece la tabla es que, tanto los colorantes minerales (ocres) cómo los utensilios de hueso trabajado y los colgantes, son mucho más abundantes en el nivel X (por debajo de otros dos niveles Chatelperronienses) que en cualquier otro, incluyendo el Protoauriñaciense.

En resumen, la imagen general es la de una estratigrafía ordenada, considerablemente intacta, y sin perturbaciones relevantes en su seno. Es decir, lo contrario de lo que apuntaban Higham et al. Como comentario adicional, Caron et al. señalan que en otro yacimiento (Quincay), en donde no hay niveles Proto/Auriñacienses, y cuyo depósito se selló tras la formación del conjunto chatelperroniense, se han encontrado también seis colgantes en dientes de animales, muy similares a los de Grotte du Renne.

En este punto cabe preguntarse qué falló en el trabajo de Higham et al. (2010) para que sus análisis les llevaran a proponer que la secuencia estaba revuelta o alterada. Los autores del trabajo más reciente señalan a varias causas, que -salvo una- yo ya sugerí en su momento (no porque sea ningún genio sino porque, en realidad, eran bastante evidentes).

La primera de ellas tiene que ver con las limitaciones de la datación por Carbono 14, en concreto de las fechas que están próximas al límite del alcance cronológico de la técnica (que son menos fiables, y más vulnerables a los efectos distorsionadores de la contaminación).

Caron et al. (2011) ponen cómo ejemplo comparativo dos dataciones de huesos neandertales de Vindija, realizadas por el mismo laboratorio (Oxford) que hizo las dataciones de Grotte du Renne, con los mismos procedimientos y el mismo grado de resolución. Sin embargo, aquellas dos dataciones fueron consideradas por dicho laboratorio de Oxford (que, incidentalmente, es donde trabajan Tom Higham y su equipo) como "no fiables", y utilizadas sólo como fechas "ante quem". Así, Caron et al. (2011) concluyen que ese es el nivel de fiabilidad que tienen las fechas de Grotte du Renne. Y por ello quedan invalidadas como elemento de control de la integridad de la estratigrafía.

La siguiente causa que se apunta, para explicar los errores en las conclusiones de Higham et al., tiene que ver con los procedimientos estadísticos y los presupuestos básicos del modelo bayesiano. Por no extenderme mucho más, diré que la argumentación de Caron et al. (2011) me parece mucho más lógica que la otra, y se basa en que el análisis de los outliers (como prueba estadística preliminar) anula la validez del posterior modelo. En todo caso, los detalles de su crítica están en la página 7 del artículo de 2011.

La última causa posible, para los errores de Higham et al. es nueva para mí, y francamente no me la esperaba: Se trata del hecho que buena parte de los huesos de fauna y utiles óseos datados por aquel equipo habían sido tratados, en sus respectivos museos, con pegamentos y consolidantes  ("were extensively preserved with glues and consolidants") lo que multiplica las posibilidades de contaminación.

La conclusión final del Caron et al. (2011) es que, para Grotte du Renne, no se puede explicar la asociación de neandertales, objetos simbólicos, y materiales chatelperronienses recurriendo a argumentos putativos de perturbaciones, revueltos o mezclas estratigráficas. Y en mi opinión, en este trabajo se hace un uso mucho más coherente (y menos obscuro) de las técnicas estadísticas y cuantitativas avanzadas, en comparación con lo que hacen Higham et al. (2010).

Y en cuanto a aspectos criticables del artículo de Caron et al., los encuentro más en la forma que en el fondo: el trabajo adolece de fallos en la presentación de datos y de la información cuantitativa más relevante. Por ejemplo, es una lástima que la mayor parte de los datos y pruebas estadísticas (que sustentan la argumentación) se queden en la Información Suplementaria, mientras que la mayor parte de las figuras del texto son de "bonitas" distribuciones espaciales de artefactos (que, aunque informativas e intuitivas, no tienen un gran valor probatorio).


Referencias de Research Blogging:


Caron F, d'Errico F, Del Moral P, Santos F, & Zilhão J (2011). The reality of Neandertal symbolic behavior at the Grotte du Renne, Arcy-sur-Cure, France. PloS one, 6 (6) PMID: 21738702

Higham T, Jacobi R, Julien M, David F, Basell L, Wood R, Davies W, & Ramsey CB (2010). Chronology of the Grotte du Renne (France) and implications for the context of ornaments and human remains within the Châtelperronian. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 107 (47), 20234-9 PMID: 20956292

Otras fuentes: 

Es recomendable el post que hizo sobre este tema Neanderfollia (en catalán), con interesantes reflexiones. Y a un nivel más noticioso-informativo, el post de Maju en su blog "For what they were...we are"(en inglés). Por último, además de los dos posts (míos) que enlazo arriba, hace tiempo le dediqué otra nota a la Grotte du Renne, en la que describía en general las investigaciones, las excavaciones de Leroi-Gourham, y los punzones y colgantes chatelperronienses.

viernes, 29 de julio de 2011

El utillaje óseo uluzziense: Más punzones contra el globo de las incapacidades neandertales

ResearchBlogging.org

Introducción: Encajando el tema en el panorama general

Desde las primeras versiones del paradigma de las incapacidades neandertales, como modelo que explica su desaparición ante la llegada de los llamados "humanos modernos", ciertos aspectos del registro arqueológico se han considerado probatorios de la inferioridad cognitiva del Homo (sapiens) neanderthalensis.

Uno de dichos aspectos  ha sido la ausencia putativa de una industria ósea (lo que incluye objetos de hueso, asta y diente/marfil) elaborada de forma sistemática, recurrente y con técnicas complejas. Esa elaboración compleja sería propia de los humano modernos y por tanto del comportamiento moderno (frente al comportamiento arcaico, propio de los Neandertales).

Sin embargo, la ausencia putativa de instrumentos óseos entre los Neandertales se demostró errónea al constatarse que algunos conjuntos Chatelperronienses con una industria ósea muy elaborada (sobre todo, en la Grotte du Renne de Arcy-sur-Cure), estaban asociados, de hecho, a poblaciones neandertales. Además en determinados yacimientos mucho más antiguos, del Paleolítico medio, se han descubierto también procesos complejos y sistemáticos de fabricación de instrumentos en hueso - por ejemplo el caso de Salzgitter-Lebenstedt, como explica Gaudzinski (1999).

Me gustaría volver un día sobre esos temas tan interesantes del Chatelperroniense, la Grotte du Renne, o las industrias óseas del Paleolítico medio. Pero en esta nota quería referirme a otra realidad arqueológica de una región distinta (Italia), que también:
  • Está asociada al Homo (sapiens) neanderthalensis.
  • Pertenece de un contexto "transicional" o de Paleolítico superior inicial (en este caso, vinculado a las últimas poblaciones neandertales).
  • Ha librado, como sabemos desde hace tiempo, una industria ósea, elaborada con técnicas complejas y de manera sistemática y recurrente. 

Me refiero, por tanto, a los conjuntos Uluzzienses de la península itálica. 

Presentando al Uluzziense y su industria ósea

El sitio de referencia (el lugar a partir del cual se identificó esta cultura/horizonte arqueológico) del Uluzziense es la Grotta del Cavallo, en la Bahía de Uluzzo (Lecce). Los conjuntos uluzzienses están situados en la Italia peninsular propiamente dicha, y, cuando aparecen en secuencias estratigráficas largas, siempre están por encima de conjuntos musterienses, del Paleolítico medio. Además, allí donde hay Auriñaciense, el Uluzziense aparece siempre por debajo del mismo (es decir, es más antiguo).

Sus posibles raíces en el Musteriense local, y ciertos elementos tipológicos como las piezas de  dorso, la proporción de útiles de tipo "Paleolítico superior", y la presencia de industria ósea y de colgantes y colorantes, ha llevado a compararlo a menudo con el Chatelperroniense de Francia. En ese sentido, la mayor parte de los investigadores consideran que son realidades similares, pero diferenciadas. Es decir, no representarían al mismo grupo en términos de etnicidad o tradición cultural, sino a grupos con elementos en común, o simplemente similares.

Como he dejado caer en el párrafo anterior, el Uluzziense tiene una industria ósea, documentada en la mayor parte de los principales depósitos de dicha cultura u horizonte arqueológico.

De esa industria se ha afirmado cumple los criterios de sistematización, recurrencia y complejidad de técnicas de fabricación que serían propias del comportamiento moderno. Sin embargo, hasta ahora, no disponíamos de ningún estudio completo del conjunto de las evidencias óseas, con análisis de su fabricación y utilización (es decir, desde la tecnología, el estudio de la técnica, y de las huellas de uso).

Dicha carencia viene a ser suplida con un reciente trabajo (de hecho, aún en prensa aunque ya disponible como "pruebas corregidas en linea") de Francesco d'Errico, Valentina Borgia y Annamaria Ronchitelli, titulado "Uluzzian bone technology and its implications for the origin of behavioural modernity".

A continuación ofrezco mi revisión crítica de dicho estudio, en la forma y estilo que es habitual en este blog (es decir, ofreciendo los principales datos y argumentos, y valorando el conjunto de las evidencias y las conclusiones de los autores).


El "meollo": Revisión crítica del nuevo trabajo 

El artículo en cuestión comienza con una amplia recapitulación sobre las cuestiones del comportamiento "humano-moderno", su origen y sus características; Y, por otra parte, de las características propias del Uluzziense. Así, se citan y explican brevemente las principales secuencias y conjuntos arqueológicos asociados a esa realidad arqueológica.

En estas secciones, uno los elementos interesantes es la enumeración de los argumentos antropológicos que apuntan a la asociación del Uluzziense con los Neandertales: La presencia de dos molares y un incisivo en distintos niveles uluzzienses de Grotta del Cavallo, de rasgos típicamente neandertales (Palla, 2007).

Utillaje óseo uluzziense (de la Figura 2 en d'Errico et al. 2011)

A continuación se procede al estudio del material óseo arqueológico, que proviene de cuatro yacimientos: las cuevas de Cavallo y Cala en Apulia, Castelcivita en Campania, y Fabbrica en Toscana. La mayor parte de las evidencias provienen de distintos niveles de Cavallo y Castelcivita.

El estudio hace un recorrido de la cadena operativa o proceso de fabricación de los objetos, desde el origen de la materia prima (la parte anatómica y el animal del que proviene el hueso) hasta el abandono, pasando por las distintas fases de fabricación, uso y reavivado o reciclado de los mismos.

En cuanto al origen de la materia prima, en la mayor parte de los casos se pudo determinar que provienen de metapodios de ciervo o de caballo, que tuvieron que ser fracturados cuidadosamente para obtener unos soportes iniciales o pre-formas adecuadas para convertirlas en instrumentos.

Además de la fracturación, las técnicas utilizadas se basaron en el raspado sistemático e intensivo (con instrumentos líticos) de los soportes hasta darles la forma adecuada, y en algunos casos se observó un acabado final por abrasión (una especie de pulido). Los objetos se definen, desde el punto de vista de su forma y posible función, como punzones en casi todos los casos. La excepción sería una pieza de Castelcivita: corta, recta y robusta, con una punta en cada extremo, y una forma característica, que podría ser un anzuelo de pesca.

Huellas de fabricación y uso (de la Figura 4 en d'Errico et al. 2011)

En lo referido a las huellas de uso, los autores concluyen que los punzones fueron utilizados para perforar distintos tipos de materiales: Más resistentes (como cuero rígido o pieles especialmente gruesas o secas) en Cavallo, Cala y Fabbrica, y más blandos y delgados (piel blanda o ciertas materias vegetales) en Castelcivita. Además, en varios punzones de Cavallo se detectó la presencia de restos de colorante mineral, que apuntan a que ese material se usaba en las mismas tareas (trabajo del cuero y piel) que los instrumentos.

Cerrando este apartado, en el trabajo se señala las herramientas de hueso del Uluzziense muestran una notable complejidad tecnológica desde su primera aparición en el registro, y también suponen un cambio importante con respecto al Musteriense que precede a dichos conjuntos. Por último, señalan que los diferentes yacimientos presentan una fuerte continuidad en términos de origen de la materia prima, técnicas de fabricación, forma y función de los objetos, lo que sugiere que se trata de la misma "tradición cultural", en términos amplios.

Pros, contras, balance del estudio

Este trabajo presenta de manera muy condensada y eficaz la problemática histórica (la cuestión de la modernidad de los comportamientos en el marco de la desaparición de los Neandertales) y también resuelve con solvencia la presentación del Uluzziense, sus características y sus principales yacimientos.

En cuanto al estudio de los materiales propiamente dichos, el punto fuerte del trabajo está -según mi criterio- en el estudio arqueozoológico y del proceso productivo. Los datos sobre el origen de la materia prima animal (especie y parte anatómica) y sobre las técnicas de fabricación están muy bien documentados y explicados. La interpretación de los autores, en ese sentido, es robusta y bastante fiable.

Algo más débil es la argumentación sobre el uso de los objetos. Aunque en lineas generales es aceptable, creo que podría ser más detallada y completa. Sobre todo, en lo referente a la documentación y análisis de las huellas de uso microscópicas. En ese apartado, mi impresión es que el nivel entra "dentro de lo correcto", pero en conjunto es algo bajo, si lo comparas con otros estudios sobre huellas de uso en instrumentos óseos.

Si algún lector de éste blog quiere profundizar en esta cuestión concreta (huellas de uso en material óseo), una buena introducción podría ser el reciente trabajo de Clemente et al .(2010) que cito en la bibliografía, al final de éste post.  
  
Por último, en lo que se refiere a la conclusiones de los autores, creo que sus reflexiones y propuestas son correctas, pertinentes y están sólidamente basadas en las evidencias analizadas. Me quedo en especial con el párrafo final del artículo, que resume muy bien el alcance de dichas reflexiones:

"In conclusion, if one accepts the proposition that Neandertals were the makers of the Uluzzian, as the few available human remains suggest, the consistencies observed in Uluzzian bone tools do not support the hypothesis that there were major behavioural and cognitive differences between Uluzzian and Aurignacian craftsmen, as already evidenced for the Chatelperronian (d'Errico et al, 2003a)."


Referencia de Research Blogging

d’Errico, F., Borgia, V., & Ronchitelli, A. (2011). Uluzzian bone technology and its implications for the origin of behavioural modernity Quaternary International DOI: 10.1016/j.quaint.2011.03.039

Bibliografía adicional

Clemente, I., Moreno, F., López, J-M., Cabrera, L. (2010): "Manufactura y uso de instrumentos en hueso en sitios prehistóricos del este de Uruguay", Revista atlántica-mediterránea de prehistoria y arqueología social, nº 12, pp. 75-93.

d'Errico F., Julien M., Liolios, D., Vanhaeren M., Baffier, D. (2003): "Many awls in our argument. Bone tool manufacture and use from the Chatelperronian and Aurignacian layers of the Grotte du Renne at Arcy-sur-Cure". En The Chronology of the Aurignacian and of the Transitional Technocomplexes. Dating, Stratigraphies, Cultural Implications, J. Zilhão y F. d'Errico (Eds.), pp. 247-270.

Gaudzinski, S. (1999): "Middle Palaeolithic Bone Tools from the Open-Air Site Salzgitter-Lebenstedt (Germany)", Journal of Archaeological Science, V. 26, nº 2, pp. 125-141.

Palla, G. (2007): Evidenze umane dalla Grotta del Cavallo (Nardò, Lecce). Serie di denti decidui riferibili alla specie neanderthalensis. Tesi di laurea vecchio ordinamento. U. de Pisa.