Mostrando entradas con la etiqueta Campamento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Campamento. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de marzo de 2013

Aranbaltza, un nuevo yacimiento Chatelperroniense en Bizkaia

ResearchBlogging.org
Introducción

En este post voy a escribir sobre un yacimiento del que se sabe, a día de hoy, relativamente poco. Se trata del sitio al aire libre de Aranbaltza, en Barrika (Bizkaia, País Vasco). Es un lugar arqueológico del que tenemos un conocimiento parcial, por las circunstancias en que fue descubierto, y por el limitado conjunto de evidencias que se han recuperado. Debo añadir, no obstante, que dicho conjunto ha sido aprovechado al máximo por parte de los investigadores que trabajan sobre el mismo.

Dichos investigadores publicaron el pasado año (2012) un artículo enormemente interesante. En ese trabajo daban cuenta de sus estudios sobre el material arqueológico recogido, y también sobre lo poco que se conoce del propio yacimiento.

Hay que decir que, en este caso concreto, la falta de información puede ser algo temporal "si todo va bien". Es decir, si los arqueólogos pueden desarrollar su labor científica, de excavación e investigación, en los próximos meses y quizás años. En ese sentido, los autores del artículo al que me refería ahora mismo están llevando a cabo tareas de prospección y sondeo en la zona (com. personal Joseba Ríos-Garaizar) y planean una excavación para este verano.

Unas notas sobre el sitio

Lo que sucede en Aranbaltza es que el sitio apenas se conoce, ya que no está excavado con metodología arqueológica. Sin embargo, los investigadores creen que se conserva buena parte del yacimiento aún enterrado, intacto. 

Todos los materiales estudiados, en realidad, fueron recogidos por un arqueólogo después de que una pala excavadora "tocara" una parte de los estratos que forman el yacimiento, durante las obras de una canalización.

A pesar de que la mayor parte del contexto (estratigráfico, por ejemplo) de esos materiales se ha perdido, la cuidadosa recogida de los mismos, junto con sus propias características (son materiales muy poco alterados por procesos tafonómicos post-deposicionales) han propiciado dos cosas:

  • La primera, deducir que el propio yacimiento es de enorme interés y que realmente merece una excavación. 
  • La segunda, un estudio tecno-tipológico de esos materiales (que es, precisamente, el contenido principal del artículo que estamos tratando). 

El estudio de la industria lítica

Todos los materiales recogidos son líticos. De hecho, los autores consideran que en el yacimiento en sí no se conservan restos óseos (por ejemplo, los de fauna consumida) aunque quizás sí puedan recuperarse carbones en una futura excavación. La ausencia de fauna es relativamente típica de los sitios al aire libre, por la meteorización y el acceso de los carroñeros, y también influye el contexto geológico (determinados suelos destruyen los huesos con relativa rapidez, y otros los conservan).

La colección de materiales es por tanto, lítica. Se trata de piedras talladas, en su mayor parte sílex (99,9%), y de algunos cantos usados como percutores (de arenisca y cuarcita). Es una muestra bastante respetable (2021 restos) y contiene toda la secuencia de talla o cadena operativa. Es decir, contiene muestras de todos los pasos intermedios de la fabricación de las herramientas de sílex: de los propios núcleos (en distintos grados de explotación, desde apenas empezados a completamente agotados) a los productos finales, retocados y/o usados.

Esa cadena operativa es de clara adscripción chatelperroniense. Este ha sido uno de los criterios para clasificar el conjunto dentro de ese tecnocomplejo del Paleolítico superior inicial. El Chatelperroniense, como los lectores asiduos del blog sabrán,  está asociado a las últimas poblaciones neandertales de unas zonas muy concretas de Francia y la cornisa cantábrica.

En concreto, la cadena operativa laminar de Aranbaltza es similar a la de otros sitios chatelperronienses como La Côte, Roc de Combe, Le Basté, Quinçay o Vieux Coutets (Pellegrin 1995, Grigoletto et al. 2008, Roussel y Soressi 2010, Bachellerie 2011), tanto en la producción laminar en sí, como en la forma de gestionar los núcleos mientras se talla.

Figura 4 en Ríos-Garaizar, Líbano Silvente y Garate Maidagan 2012. 

El otro argumento que adscribe el conjunto al chatelperroniense es la tipología, y en concreto los tipos más característicos de ese tecnocomplejo: Las puntas de Chatelperrón, cierto tipo de raspadores sobre lasca, y las láminas de dorso marginal.

Interpretación del yacimiento

A partir de las características de la industria lítica, los autores han planteado algunas hipótesis sobre la función del sitio, que se podrán comprobar y completar cuando se excave.

En concreto, aunque hay una importancia de las tareas de talla, no parece que esta sea la única actividad llevada a cabo en el lugar. Es decir, no se trataría de un "taller de sílex" en sentido estricto.

El utillaje lítico es bastante variado (además de los tipos característicos ya mencionados hay perforadores, buriles, truncaduras, denticulados, raederas y muescas). Y en muchos casos, muestra indicios de haber sido usado en distintas tareas. Eso les lleva a plantear que se puede tratar de un asentamiento chatelperroniense al aire libre, de cierta importancia. Como, por ejemplo, el de Le Basté (también en el Golfo de Bizkaia, pero en la parte que hoy es Francia).

Balance

En resumen, un interesante trabajo sobre un yacimiento que, esperemos, tenga mucho que decir en los próximos años. Sería una aportación de gran importancia, porque el registro chatelperroniense en la cornisa cantábrica es muy limitado (siendo Morín y Labeko Koba dos notables excepciones). En lo referido a sitios chatelperronienses al aire libre, sería el primero en la P. Ibérica, estudiado de manera integral.

Teniendo en cuenta, además, el excelente estado de conservación del material lítico, se puede concluir que es realmente un yacimiento muy prometedor.

Referencia de Research Blogging

Joseba RIOS-GARAIZAR, Iñaki LIBANO SILVENTE, & Diego GARATE MAIDAGAN (2012). El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi) MUNIBE (Antropologia-Arkeologia), 63, 81-92

Referencias adicionales 

Bachellerie, F. (2011): Quelle unité pour le Châtelperronien? Apport de l’analyse taphonomique et techno-économique des industries lithiques de trois gisements aquitains de plein air: le Basté, Bidart (Pyrénées-Atlantiques) et Canaule II (Dordogne). Tesis Doctoral. Université Bordeaux I. Burdeos.

Grigoletto, F., Ortega, I.; Ríos, J. y Bourguignon, L. (2008): "Le Châtelperronien des Vieux Coutets (Creysse, Dordogne). Premiers éléments de réflexion". En Jaubert, J.; Bordes, J.-G. y Ortega, I. (Eds.): Les societés du Paléolithique dans un Grand Sud-Ouest de la France: noveaux gisements, noveaux résultats, nouvelles méthodes. Journées SPF, Université Bordeaux 1, Talence, 24-25 Novembre
2006. Société Préhistorique Française. Paris, pp. 245-259.

Pellegrin, J. (1995): Technologie lithique: le Châtelperronien de Roc-de- Combe (Lot) et de la Côte (Dordogne). Cahiers du Quaternaire. CNRS. Paris.

Roussel, M. y Soressi, M. (2010): "La Grande Roche de la Plématrie à Quinçay (Vienne). L’évolution du Châtelperronien revisitée". En: Buisson-Cattil, J. y Primault, J. (Eds.): Préhistoire entre Vienne et Charente. Hommes et sociétés du Paléolithique. 25 ans d’archéologie préhistorique en Poitou Charentes. Association des Publications Chauvinoises. Chauvigny, pp. 203-220.

jueves, 14 de febrero de 2013

Molodova 1-N4: Caza de mamuts, una cabaña con sus huesos y... ¿algo de simbolismo?

ResearchBlogging.org
"Bueno, a ver... ¿de qué nos vas a hablar hoy"?

En este post voy a tratar un estudio de 2012 sobre restos de grandes mamíferos (sobre todo mamuts) del yacimiento neandertal de Molodova I, y en concreto del nivel 4 de dicho sitio.

Localización de Molodova I en Ucrania (Demay et al. 2012)

Pero antes conviene hacer unas reflexiones generales para contextualizar el trabajo.

"Buf, ya empezamos..."  

En los últimos tiempos (seguramente se pueda decir años), además de nuevas excavaciones y descubrimientos en relación a los Neandertales, ha habido otro tipo de aportaciones decisivas a nuestro conocimiento sobre aquellas gentes: Me refiero a las revisiones de materiales y yacimientos conocidos de antiguo (S. XIX y sobre todo XX). En ese sentido, se han ido revisando toda una serie de yacimientos "clásicos" que aportan información sobre esas poblaciones humanas que vivieron en Europa y Asia durante el Pleistoceno. 

Como sin duda los lectores de este blog sabrán, novedades y revisiones forman parte por igual del proceso de construcción del conocimiento científico. Pero, en este caso, también han estado muy relacionadas con una serie de cambios en los paradigmas y en los modelos que construimos para interpretar y explicar las sociedades neandertales. 

Esos cambios han hecho que, a medida que se conocían las novedades y revisiones en los campos de la paleoantropología y la arqueología de los Neandertales, haya ido cambiando la visión que la mayor parte de la comunidad científica tiene de "esa otra humanidad" (en palabras de Svante Päävo).

El punto de partida, el "paradigma anterior", ha sido explicado en varias ocasiones en este blog: Se trataba de una visión de las gentes neandertales como hominidos muy "arcaicos", "poco evolucionados" (sic), intelectualmente muy inferiores a los "humanos modernos", sin apenas cultura material (sólo los instrumentos más simples), y sin capacidad simbólica o ideológica.  

La situación actual nos lleva a paradigma muy diferente, y mucho más ajustado a la realidad de la evidencia científica (arqueológica, paleoantropológica, etc.) que existe hoy en día.

Pero de hecho, y es algo que no debe pasar desapercibido, los cambios en los modelos generales y las propuestas sobre "cómo eran" aquellos humanos no han sucedido "solos". Han venido de mano del trabajo de muchos arqueólogos/as y antropólogos/as. De equipos de investigación que veían como su experiencia científica, y las evidencias que iban desenterrando y estudiando, no se correspondían con los modelos dominantes (de la manifiesta inferioridad cognitiva de los Neandertales).

Esos modelos eran, por otro lado, demasiado simplistas. Y estaban a veces teñidos de ideología (p. e. el mito del progreso), y de un mal entendido  adaptacionismo. Ese "mal comprendido" adaptacionismo derivaba en interpretaciones de corte etológico (comportamiento animal estricto) o "pseudo-colonialista". 

Es decir, que se aplicaban modelos en los que se hacía funcionar a las poblaciones humanas de cazadores-recolectores de un modo poco relacionado con lo que se quería explicar:

  • O bien como si fueran otros animales distintos de los humanos. Esto es, animales sin una cultura material e inmaterial, que interacciona con el entorno, los individuos y los grupos; 
  • O bien como si fuera un proceso "colonial" moderno, olvidando que los procesos históricos de grupos de cazadores-recolectores no pueden explicarse del mismo modo que la Historia Moderna y Contemporánea de "Occidente". 

Afortunadamente, (al menos una parte de) esos prejuicios, pre-concepciones y lugares comunes se han ido superando. Y además, las evidencias arqueológicas y paleoantropológicas -incluyendo cada vez más las genéticas- han permitido, como decíamos, ofrecer modelos más precisos y ajustados a lo que sabemos en realidad. 

En estos nuevos modelos se presenta a las sociedades neandertales como grupos de cazadores-recolectores pleistocenos, dotados de una cierta complejidad social, económica, ideológica y simbólica, no muy diferente de la que tradicionalmente se otorga a las poblaciones del Paleolítico superior. Y, además, se ha podido constatar que los Neandertales poseían unas capacidades intelectuales equiparables a las de los llamados "humanos modernos".

"Si, humm, muy bien, pero... ¿Podemos ir al grano?"

Volviendo a lo que decíamos al principio, además de nuevas excavaciones y descubrimientos, la revisión de materiales, yacimientos y restos "clásicos" (como los descubiertos desde finales del S. XIX y durante el S. XX) ha sido de gran importancia a la hora de cambiar nuestras visiones sobre los Neandertales.

Precisamente en este ámbito se inscribe el estudio que revisamos a continuación, un análisis arqueozoológico de los restos de fauna (y, sobre todo, de los huesos de mamut) del yacimiento ucraniano de Molodova I (Nivel 4), llevado a cabo por L. Demay, S. Péan y M. Patou-Mathis.

"Vaaaale, huesos de mamuts, en Ucrania, estudiados ¿Y qué, algo más?"

En primer lugar, hay que decir que Molodova I es un yacimiento conocido desde los años 20 del S. XX, y excavado desde los 50. Después, se han sucedido estudios, interpretaciones y críticas sobre la naturaleza de sus impresionantes acumulaciones de restos de mamuts, y en particular sobre la existencia (o no) de una posible cabaña hecha con dichos huesos. Esos materiales arqueológicos se encontraron en un nivel o estrato arqueológico bien definido, que se denominó el Nivel 4.


Plano de Molodova I nivel 4, según Chernysh (1982) con anotación de Demay et al. (2012). 

No hay restos humanos, pero la cronología (más de 45ka BP, y dentro del OIS 3) deja bastante claro que el conjunto se puede atribuir a los Neandertales. Y desde un punto de vista técnico y tipológico es un sitio Musteriense. Es decir, se trata de elementos de cultura material que en la Europa pleistocena se asocian de manera exclusiva a las poblaciones neandertales.

En cuanto al nuevo estudio de los restos de mamuts (y otros animales) sus aportaciones pueden enumerarse de la siguiente forma:
  1. Los restos de mamuts provienen de animales cazados y también de otros carroñeados. Esta es una aportación significativa, porque prueba que las capacidades de planificación, coordinación y ejecución de aquellos Neandertales eran suficientes para cazar esos paquidermos (enormes, gregarios y peligrosos). Por otro lado, la co-aportación de recursos de la caza y del carroñeo es, de hecho, lo esperable. Es el comportamiento habitual tanto en la mayoría de los grandes carnívoros, como en numerosos grupos de cazadores-recolectores sub-actuales.
  2. Los restos corresponden a un mínimo de 15 mamuts de diferentes edades y de ambos sexos, lo que supone un aporte cárnico muy importante (un mínimo de 7,5 Tm de carne). Esto sugiere fuertemente (de hecho, un sólo mamut ya lo haría) que se trata de una ocupación humana de un grupo grande de cazadores-recolectores. Y, además, es muy posible que se trate de una ocupación recurrente
  3. Los mamuts fueron aprovechados como alimento (carne) y como elementos de construcción (huesos). En concreto, se escogieron los grandes huesos largos (como los de las patas), los grandes huesos "planos" (huesos de la pelvis, del cráneo, etc.), defensas, y espinas vertebrales completas o semi-completas (que probablemente tendrían aún cartílagos uniendo las vértebras) para construir una estructura de habitación. Los huesos formaban un círculo, que componía los cimientos y el zócalo de una cabaña de madera, o quizás un robusto para-vientos de materiales también perecederos. 
  4. Dentro de la estructura se realizaron la mayor parte de las actividades domésticas. Entre las acciones que se pueden atestiguar a partir de los materiales y su estudio, destacan estas: trabajo con los útiles líticos (de fabricación y reparación de los mismos), fuegos domésticos (para cocinar, iluminarse y producir calor), preparación y consumo de otros animales (como ciervos, renos o bisontes), y trabajo de herramientas o partes de herramientas en madera. 
  5. Por último, hay una zona que pudo ser de tipo simbólico, o bien en ella se llevó a cabo algún tipo de trabajo técnico mal conocido. Esa zona está caracterizada por huesos de mamut con estrías repetitivas, hechas con útiles de sílex, y por otros huesos cubiertos de ocre (pigmento mineral).
"Ya, ya... ¿Y como dices que saben todo eso los arqueólogos?"

La caza de mamuts está atestiguada por una punta lítica clavada en uno de los huesos, y por el tipo de tareas de carnicería detectadas en buena parte de los animales. Esas tareas evidencian un acceso primario a la carne fresca, algo que no se daría en un escenario de carroñeo. Pero, por otra parte, si que hay restos de otros individuos de mamut que se aprecia que fueron carroñeados.

Modificaciones antrópicas en huesos de mamut (Demay et al. 2012).

El número mínimo de mamuts, su edad y sexo se pueden determinar (o al menos aproximar) a partir del estudio paleontológico de los restos óseos: su tamaño y forma, el grado de soldadura de algunos huesos, el momento de erupción de los distintos dientes, etc.

En cuanto al uso de los huesos como materiales de construcción, se ha partido de dos lineas de evidencia: Por una parte, los estudios ya existentes y los planos y datos espaciales de la excavación (Chernysh 1982); y por otra parte, el re-análisis de los propios huesos.

Los datos ya existentes permiten determinar que dentro de la estructura se llevan a cabo actividades (domésticas) distintas de las que se realizan fuera. También que los huesos han sido colocados ex-profeso en esa disposición circular.

El re-análisis ha permitido documentar otros aspectos: Por ejemplo, que los huesos estaban parcialmente enterrados. Es decir, eran una suerte de cimientos y zócalo (elementos de sostenimiento del resto de la estructura). Y que se seleccionaron para la construcción determinadas partes de esqueleto del mamut, desechando otras.

Y en lo que se refiere a las actividades domésticas realizadas dentro de la estructura:
  • La gestión de la industria lítica queda atestiguada por varias decenas de miles de piezas de sílex
  • Se pudo determinar que la mayoría de los hogares (restos de fuegos de campamento) del yacimiento están dentro de la propia estructura. 
  • Y lo mismo sucede con los restos de otros herbívoros: bisonte, ciervo y reno principalmente. 
  • En cuanto al trabajo de la madera, aunque no quedan restos de ese material, fue inferido del estudio de los útiles líticos, con un análisis microscópico de las huellas de uso en sus zonas activas (Chernysh 1982).   
Por último, quedaría esa zona "especial", donde, como apuntan en el trabajo, no se puede llegar a determinar con seguridad (los datos son insuficientes) su función. Es decir, si la combinación de ocres e incisiones repetitivas en huesos de mamut tienen un carácter simbólico, o responden a un proceso técnico que no entendemos aún muy bien.

"Umf, ok... no está mal. Pero... algo criticaremos también ¿no?"

En lineas generales me parece un estudio muy sólido, bien fundamentado en las evidencias y que recoge adecuadamente los estudios anteriores. Pero si tuviera que criticar algo, quizás sería una cierta falta de "alcance". 

Quiero decir que, con esa estupenda muestra de materiales, y con la documentación que ya existía sobre el tema, podrían haber hecho un tratamiento más exhaustivo, más estadístico, y más relacional de los datos. Por ejemplo, estudiar con detalle qué restos de qué individuos (o categorías generales de edad y sexo) de mamut aparecen en cada área diferenciada. O hacer análisis de agrupación (tipo "clusters" y K-means) y de relación (tipo "vecino más cercano" -inglés "nearest neighbor") entre categorías de artefactos y elementos anatómicos situados en el plano de excavación, etc...

Pero en fin, sólo son algunas ideas del tipo "esto también se podía haber hecho", y su ausencia no hace el trabajo menos sólido.

Referencia de Research Blogging

Demay, L., Péan, S., & Patou-Mathis, M. (2012). Mammoths used as food and building resources by Neanderthals: Zooarchaeological study applied to layer 4, Molodova I (Ukraine) Quaternary International, 276-277, 212-226 DOI: 10.1016/j.quaint.2011.11.019

Referencia adicional

Chernysh, A. P. (1982). Paleolithic multilayer Molodova I site (in Russian). En G. I. Goretsky e I. K. Ivanova (eds.) Molodova I: Unique Mousterian settlement in the middle Dniestr region, pp. 6–102. Nauka. Moscú.

Molodova I-N4 en otros blogs: 

Noticias de Prehistoria
Neanderfollia
Terra Antiqvae

lunes, 2 de abril de 2012

El Chatelperroniense (II): Las evidencias de (el norte de) la Península Ibérica

ResearchBlogging.org Introducción

En este segundo post sobre el Chatelperroniense quiero presentar las evidencias de esta cultura arqueológica, asociada a los últimos Neandertales, que se conocen en la Península Ibérica. Para ello, el trabajo que utilizaré como referencia básica es un artículo de J. Ríos Garaizar sobre el Chatelperroniense de Labeko Koba (2008), en el que también revisa las evidencias de esa cultura en la región cantábrica. Para la parte de los Pirineos orientales, la referencia que sigo es el trabajo de síntesis de J. Zilhao de 2006. Y ambos artículos se pueden complementar con la reciente revisión de M. de Andrés Herrero (2009).

Puede sorprender que, después de mencionar la Península Ibérica, sólo haga referencia a los Pirineos y la región cantábrica, pero lo cierto es que las evidencias de Chatelperroniense están limitadas a esa estrecha franja del extremo septentrional de la Península.

Labeko Koba y la evidencia arqueológica

El trabajo de Ríos Garaizar al que me refería recoge el estudio de la industria lítica de un nivel Chatelperroniense, de Labeko Koba, una cueva que fue excavada en su totalidad antes de desaparecer bajo el crecimiento urbano de Arrasate-Mondragón. El trabajo se centra en la tecnología lítica utilizada para producir el utillaje y, sobre todo, en el análisis traceológico, de las huellas que deja el uso de las herramientas. Como resultado, el autor caracteriza un sistema de gestión de la industria basado en:

  • El recurso a un sílex importado y a la talla laminar, para la producción de soportes en el yacimiento, así como la aportación de algunos útiles, como las puntas de Chatelperrón, fabricados en otro lugar. Se trataría en conjunto de unas tareas puntuales de producción y mantenimiento de ese utillaje de sílex, buena parte del cual, junto con los núcleos, sería después exportado del sitio (sólo aparecen allí restos de talla y parte de la producción).
  • El uso de las herramientas sobre diversas materias y en diferentes tareas. En ese sentido hay una relación entre los útiles sin retocar y los trabajos de corte, los útiles retocados en general y las tareas de raspado, y las puntas de Chatelperrón y las actividades de caza. La baja intensidad de uso, y la variedad de tareas trabajadas (piel, hueso, carcasas animales, y asta o madera) sugieren unas tareas de mantenimiento del utillaje (¿y ropa?) junto con el despiece puntual de algunos animales cazados. También es interesante la observación de que, además de las láminas, se utilizan las lascas obtenidas como sub-productos de la talla, y a menudo en las tareas más intensas.  

Punta chatelperroniense con huellas de impacto (según Rios Garaizar 2008)

Al poner esta información en relación a otras evidencias, sobre todo las obtenidas del estudio de la fauna, el autor propone que se trata de una ocupación efímera o breve, en la que la caza tiene un papel importante. En sus propias palabras:  

"...datos que apuntan a que en la ocupación de Labeko Koba los humanos aprovechan las carcasas animales que ellos mismos han cazado (probablemente ciervo y reno), y se reparar el instrumental óseo y lítico portado por los cazadores".

Y, en términos de estrategias más generales, a la hora de planificar la explotación del territorio, lo que se aprecia es que se trata de un sistema basado en el aprovisionamiento de grupos móviles, con un utillaje ya conformado y con núcleos de sílex para la talla laminar, que sirven para fabricar el utillaje que va a ser necesario en las distintas tareas.

El Chatelperroniense cantábrico

Aunque Labeko Koba es uno de los sitios que cuenta con un estudio más completo de las evidencias Chatelperronienses, con una estratigrafía clara y poco problemática, también hay otros yacimientos en los que existen, o al menos se han propuesto, ocupaciones de la misma cultura.

Entre los niveles con ocupaciones más importantes y evidencias más claras, estarían Gatzarria -ya en Francia- y Cueva Morín. Otros casos, con ocupaciones más efímeras o poco claras, serían Ekain y (aunque Rios Garaizar no lo menciona) La Güelga, en Asturias.

Rios Garaizar propone, como rasgos comunes a las ocupaciones, el recurso a una talla laminar bipolar sobre sílex, de soportes rectos de tamaño pequeño y mediano. Esta talla se complementaría, en las ocupaciones más estables o prolongadas (como Morín y Gatzarria), con una talla de lascas autónoma, que puede hacerse en otras materias primas distintas del sílex (como la cuarcita, el cuarzo o la ofita). Mientras que en las ocupaciones más efímeras, lo que se detecta (como en Labeko Koba) es un aprovechamiento de las lascas obtenidas como sub-productos y desechos de la talla laminar.

En líneas generales, los rasgos tanto de las ocupaciones como de las estrategias más generales coinciden con las características del Chatelperroniense de Francia, que vimos en la nota anterior dedicada a esta cultura material. La principal diferencia vendría dada por la ausencia, por el momento, de utillaje óseo y de colgantes en la Península (aunque en Gatzarria y Labeko Koba hay algunos restos de industria ósea, y es cierto también que los colgantes sólo aparecen en unos pocos sitios de Francia).

Los sitios del Pirineo oriental

Además de los yacimientos cantábricos, en el territorio de la actual Cataluña se han propuesto varios casos de yacimientos con materiales Chatelperronienses, como los casos de L'Arbreda, Ermitons y Reclau Viver; y ya en la vertiente norte de los Pirineos, Caune de Belvis.

Para estos casos, Maroto et al. (2001-2002), han propuesto que se trata de un Musteriense tardío, cuya industria lítica sigue basándose en la talla de lascas sobre materias de origen local, y que incorporaría como única novedad esas puntas de Chatelperrón, que aparecen en número muy escaso.

Por otra parte, un problema añadido para esta zona es que varias de las evidencias presentadas como puntas de Chatelperrón, al contrario que la mayoría de las del cantábrico, sólo cumplen unos criterios morfológicos y de retoque muy laxos. Y los contextos estratigráficos son aún más complejos y poco claros.

"Puntas de Chatelperrón" de Reclau Viver: 1 à 3; Arbreda: 4 à 7; Belvis: 8; Ermitons: 9. Según Maroto et al. (2001-2002). 

Recogiendo en parte esos argumentos, y también el hecho de que las puntas/cuchillos de L'Arbreda responden a una talla laminar y están fabricados en sílex importado, Zilhao (2006) propone que se trata de unos pocos materiales chatelperronienses, que responden a unas ocupaciones muy efímeras, que simplemente se yuxtaponen con el Musteriense local (no forman parte de él).

Valoración final

A título personal, y haciendo balance de la cuestión, creo que la situación actual revela la existencia de un Chatelperroniense claro en la región cantábrica, si bien limitado a unos pocos sitios. Quizás, también, podría hablarse de un cierto papel marginal con respecto al área central del mismo, situada en el actual territorio del S-O francés.

Creo que un avance significativo ha venido con trabajos como los de Ríos Garaizar, que suman, a los razonamientos tipológicos, "todo lo demás": es decir, el estudio de las evidencias en su conjunto, para entender la organización de la explotación territorial y los modos de vida de esos grupos neandertales. Creo que esas visiones nos permiten empezar a explicar mejor como eran aquellas sociedades.

En cuanto a la cuestión del Pirineo oriental, parece claro que presenta un panorama distinto del que veíamos para la zona cantábrica.  Los "fósiles directores" chatelperronienses aparecen en escasos sitios, y están limitados a unos pocos objetos, sin que parezca que tengan continuidad con el resto de las evidencias de esos mismos lugares. Y en cuanto al porqué ocurre eso, me inclino ligeramente por la visión de Zilhao, si bien la propuesta de Maroto et al. no puede ser descartada del todo.  

Referencia de Research Blogging

Joseba Ríos Garaizar (2008). Nivel IX (Chatelperroniense) de Labeko Koba (Arrasate -Gipuzkoa): gestión de la industria lítica y función del sitio Munibe (Antropologia-Arkeologia) (59), 25-46

Bibliografía

Ríos Garaizar, J. (2008): "Nivel IX (Chatelperroniense) de Labeko Koba (Arrasate -Gipuzkoa): gestión de la industria lítica y función del sitio". Munibe (Antropologia-Arkeologia) nº 59, pp. 25-46.

Andrés Herrero, M. (2009): "El Chatelperroniense en la región cantábrica. Estado de la cuestión". Munibe (Antropologia-Arkeologia) nº 60, pp. 35-50.

Maroto, J., Ortega, D., y Sacchi, D. (2001-2002): "Le Moustérien tardif des Pyrénées méditerranéennes". Préhistoire Anthropologie méditerranéennes, nº 10-11, pp. 39-52.

Zilhao, J. (2006): "Chronostratigraphy of the Middle-to-Upper Paleolithic Transition in the Iberian Peninsula". Pyrenae, v. 37, nº 1, pp. 7-84.

lunes, 26 de marzo de 2012

El Chatelperroniense (I): Origen, desarrollo e industria lítica

ResearchBlogging.org¿Otra serie?.... hum, vale ¿Pero ésta de qué va?

Comienzo con este post una serie de notas (espero que no sean más de tres o cuatro) en las que trataré de dar una visión general de la cultura arqueológica que llamamos Chatelperroniense (o algunos autores, Castelperroniense). En cada nota, utilizaré un artículo de síntesis o de "estado de la cuestión" ya existente (o un par de ellos), para ir comentando los aspectos más destacados de esa cultura material de los últimos Neandertales.

¿Y empezamos por?

Para comenzar, he creído razonable recurrir a un (recomendable) trabajo de J. Pelegrin y M. Soressi publicado en 2007, porque ese artículo aborda la cuestión de la industria lítica del Chatelperroniense y lo hace buscando sus orígenes en el Musteriense, que como sabemos fue la cultura material de los Neandertales en el Paleolítico medio europeo.

Y además, los autores se centran en la zona donde esa cultura cuenta con más yacimientos y niveles (y que es parte del actual estado francés), considerada la región central o nuclear del Chatelperroniense.

Venga ¡Al lío!

En el trabajo, los autores comienzan dando las claves cronológicas y espaciales del Chatelperroniense, desde del relativo consenso que existe sobre la cuestión: Los yacimientos (unos 50) se concentrarían en un cuadrante amplio al S-O de Francia, desde los Pirineos hasta el Valle del Loira, con los sitios en Arcy-Sur-Cure como los más septentrionales.

Mapa de los principales sitios chatelperronienses, según Pelegrin 1995 (reproducido en Pelegrin y Soressi 2007).

Y en cuanto a la cronología, lo sitúan en una franja de entre 40.000 y 36.000 años "Before Present" (BP) dentro de la escala relativa del C14 sin calibrar. Eso en cronología real correspondería al intervalo entre 45.000 y 40.000 años BP.

Además, Pelegrin y Soressi recuerdan que las supuestas estratificaciones de Chatelperroniense y Auriñaciense propuestas en los años 60 (en Roc de Combe y Le Piage) son en realidad fruto de secuencias revueltas, como muestra la tesis de J.-G. Bordes del año 2002.

Esa cronología sitúa al Chatelperroninse como ligeramente anterior a cualquier iteración del Auriñaciense europeo, y más o menos contemporáneo del Uluzziense de Italia, del Bachokiriense, del Bohuniciense,  y del complejo mundo de las industrias Blattspitzengruppen (Lincombiense, Jerzmanoviciense, Altmühlgruppe/Ranisiense, Szeletiense…). Por otra parte, se yustapondría en parte con la cronología del Protoauriñaciense.

Bueno, si... muchos nombrecitos. Ahora, cosas concretas, por favor.

Los yacimientos Chatelperronienses, dentro de que comparten unas características generales, también tienen cierta variabilidad, y eso es lo que describen los autores en el siguiente apartado.

Los sitios más típicos son ocupaciones en pequeños abrigos rocosos. Por ejemplo, en la Grotte du Renne (Arcy-sur-Cure), de la que hemos hablado en este blog largo y tendido, los niveles arqueológicos incluyen suelos de ocupación, y algunos de ellos muestran evidencias de estructuras (hoyos de palos y defensas de mamut para sostener tiendas) y del uso de pigmentos minerales (ocres). Esos hallazgos apuntan a una cierta importancia o duración de aquellos campamentos neandertales.

En otros sitios, como las grutas de Brassempouy, los restos sugieren más bien que se trata de altos de caza, es decir ocupaciones muy fugaces de los Neandertales, que se detuvieron para reparar su armamento de caza, procesar algunos animales y quizás descansar en esa cueva.

También hay sitios al aire libre, entre los que destacan, por su visibilidad arqueológica, los talleres de sílex (que dejan grandes cantidades de restos líticos, muy resistentes al paso del tiempo y los elementos). Otro tipo de yacimiento al aire libre sería el sitio de La Cote, un pequeño campamento ocupado durante un periodo breve, de varios días a un par de semanas.

Según los autores, todos estos yacimientos del Chatelperroniense tienen en común  que son ocupaciones poco densas (aunque a menudo repetidas en el mismo lugar) y cortas en el tiempo. Evocan una organización basada en pequeños grupos muy móviles, que se desplazan por territorios relativamente grandes. Esos grupos se centrarían en la caza de manadas de grandes ungulados de clima estepario (reno, caballo y gran bóvido) y más bien frío.

Tenemos cronología, geografía, yacimientos, ocupaciones...  Falta algo básico ¿no?

El aspecto central, que permitió definir al Chatelperroniense, es su industria lítica, de piedra tallada. Los objetos más característicos de esta cultura arqueológica son las puntas o cuchillos de Chatelperrón, unos útiles fabricados sobre láminas de pequeño formato, con un dorso retocado en una linea curva, y una base que puede estar también retocada. Los estudios funcionales sobre estas piezas han demostrado que se utilizaron como puntas de arma, para lanzar o clavar directamente con la mano, y también como cuchillos (que probablemente estaban enmangados). Otros útiles típicos del Chatelperroniense son los raspadores de formato grande sobre lasca, y varias piezas de dorso.
Punta/cuchillo de Chatelperrón

Puntas/cuchillos de Chatelperrón de Quinçay, según Airvaux et al. 2005 (reproducido en Pelegrin y Soressi 2007).

En cuanto a las técnicas de producción lítica, se trata de una talla laminar, realizada con percutores de piedra "blanda" (areniscas, calizas, etc) que comienza con la configuración de una hoja o lámina de cresta. Y a partir de esa primera hoja, se comienzan a extraer series de láminas, rectas, regulares y delgadas. Para gestionar el núcleo, además de las láminas se producen también lascas como sub-productos, que no obstante son aprovechadas para fabricar otro utillaje.

A continuación, Pelegrin y Soressi hacen una somera descripción de la industria ósea y los objetos de adorno del Chatelperroniense, señalando que el útil más típico es el punzón de hueso, y el adorno por excelencia, el diente perforado. Los sitios más importantes en ese aspecto son los de Arcy-sur-Cure, y La Grande Roche en Quinçay. Y aprovecho para apuntar que esta cuestión de la industria ósea y los adornos se ha tratado ya en este blog, y que volveré sobre ella, de manera más extensa, en un próximo post de esta misma serie.

Ok. Dicho esto ¿De dónde viene la cultura Chatelperroniense?

Los autores reconocen que los orígenes concretos del Chatelperroniense, en términos de como se forman esos rasgos característicos, aún no se conocen con detalle. Sin embargo, sucesivos estudios (desde Peyrony en 1948 a los propios autores del artículo, pasando por las excavaciones de F. Bordes en Pech de l'Aze) han aportado datos bastante sólidos que ligan el origen del Chatelperroniense con una facies o variante regional del Musteriense de Francia. En concreto, con el Musteriense de Tradición Achelense tipo B (MTA-B). Los autores mencionan:
  • el tipo de utillaje, 
  • las dinámicas de retoque, 
  • y cierta tendencia laminar en ese Musteriense, 
como elementos que prefiguran el Chatelperroniense. Y, a modo de hipótesis, proponen como mecanismo explicativo del cambio que da origen a esa cultura la invención de la punta/cuchillo de Chatelperrón, que se difunde rápidamente y se convierte en una innovación técnica que modifica todo el sistema económico.

Y sobre su final... ¿algo que mencionar?

Los autores consideran tres posibilidades para que desaparezca una cultura arqueológica: Por evolución (convirtiéndose en algo distinto), por desplazamiento a otro lugar, o por la desaparición de sus autores. Parece según ellos que sólo la última posibilidad es coherente con el registro posterior, lo que liga el final del Chatelperroniense a la desaparición de los Neandertales, al menos en su zona nuclear (S-O de Francia).

En ese sentido, Soressi y Pelegrin recuerdan como algunos arqueólogos defienden que los Neandertales desaparecieron por competencia directa con los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM), porque los primeros eran inferiores en capacidades intelectuales, lo que influía en su "output" económico-social. Los autores del artículo (y el de este blog) creen que la evidencia no apoya de ninguna manera esa inferioridad, por lo que las causas deben buscarse en otro sitio.

Para finalizar, y a modo de hipótesis, Pelegrin y Soressi especulan con la posibilidad de que, al estilo de los colonos europeos en los siglos XVI al XIX, los HAM del paleolítico trajeran enfermedades a Europa, dolencias contra las que los Neandertales carecían de defensas. Y esas enfermedades los habrían diezmado.
 
En fin, todo muy bonito. Pero algo habrá que criticar... 

En general se trata de un trabajo muy sólido, con vocación de síntesis, y de explicar de manera amplia y general el origen y desarrollo del Chatelperroniense. Como puntos fuertes, yo señalaría ese espíritu generalista e interpretativo, apoyado firmemente en la evidencia arqueológica, eso sí. También me gusta como distinguen claramente lo que son hipótesis y especulaciones de los hechos más sólidamente probados, anunciando unas y otros en el texto.

Dicho esto, hay unas pocas cosas con las que no estoy de acuerdo y que quizás se podrían mejorar. En primer lugar, la cuestión cronológica se presenta como muy definida y cerrada, y creo que en realidad está más abierta. Según otros autores al menos (Joris y Strett 2008), la ventana temporal del Chatelperroniense es algo más amplia de las fechas que proponen Pelegrin y Soressi, extendiéndose quizás entre 45.000 y 36.000 BP. Es decir, casi cuatro milenios más. Eso situaría al menos la iteración más reciente de esa cultura como contemporánea del Auriñaciense.

Otra cuestión que no comparto es la idea de que una invención tecnológica, las puntas de caza de tipo Chatelperrón, pueda ser el motor del cambio histórico de esas sociedades de cazadores-recolectores.

Por una parte, no creo que el armamento con puntas líticas ligeras sea una gran novedad. Ya fueran puntas de proyectil o de lanza empuñada, ese tipo de útiles existía en el Musteriense (en forma de pequeñas puntas Levallois y puntas Musterienses, presentes en muchos yacimientos como Axlor, Amalda o Cova Eirós). Y, por otra parte, creo que el cambio tecnológico no se entiende, en las sociedades de cazadores-recolectores, si no es en interrelación con los cambios en la estructura de las relaciones sociales y económicas. Son esas relaciones las que hacen que el cambio tecnológico (es decir, la innovación) pueda tener lugar, porque el cambio tecnológico debe dar respuesta a unas tensiones o unas necesidades percibidas como tales a escala social. Por tanto, doy la razón a los autores en una cosa: que el cambio tecnológico puede estar en el centro de la explicación del cambio histórico. Pero pienso que la argumentación que proponen no es suficiente.

Algo similar me sucede con la hipótesis de las epidemias para explicar la desaparición del Chatelperroniense. Me parece un deus ex machina, en el sentido de que es algo ajeno a los razonamientos de los autores, que se "deja caer" al final del trabajo. Y por eso, independientemente de que pueda o no ser plausible, hubiera preferido alguna propuesta que se basara en el gran trabajo que han hecho y su profundo conocimiento de la realidad material del Chatelperroniense. En ese sentido, quizás desaprovecharon una buena oportunidad, de construir una propuesta a partir de su conocimiento arqueológico.

Yo lo hubiera preferido, antes que recurrir a un paralelismo etnohistórico con la época colonial, que puede ser un poco anacrónico.

Y termino recomendando, una vez más, la lectura del artículo en cuestión. Está escrito en francés, pero con voluntad didáctica y una prosa concisa y bastante amena, que facilitan la lectura.


Referencia de Research Blogging

J. Pelegrin, & M. Soressi (2007). Le Châtelperronien et ses rapports avec le Moustérien Les Néandertaliens. Biologie et cultures. Documents préhistoriques, 23, 283-296

Bibliografía

Airvaux J., Duport L., Lévêque F., Primault J. (2005): L’Homme préhistorique et la pierre, v. 4, Paris, Maison de la géologie.

Bordes, F. (1975): "Le gisement du Pech de l'Azé IV. Note préliminaire", Bulletin de la Société préhistorique française. Études et travaux, t. 72, pp. 293-308.

Bordes, J.-G. (2002): Les interstratifications Châtelperronien / Aurignacien du Roc-de-Combe et du Piage (Lot, France). Analyse taphonomique des industries lithiques; implications archéologiques. Tesis Doctoral. U. de Burdeos.

Jöris, O. y Street, M. (2008): "At the end of the 14C time scale—the Middle to Upper Paleolithic record of western Eurasia", Journal of Human Evolution, v. 55, Inº 5, pp.782-802.

Mellars, P. (1999): "The Neanderthal Problem Continued", Current Anthropology, v. 40, nº 3, pp. 341-364.

Pelegrin, J. (1995): "Technologie lithique: le Châtelperronien de Roc-de-Combe (Lot) et de la Côte (Dordogne)" Cahiers du Quaternaire, nº 20. C.N.R.S. éditions.

Pelegrin J. y Soressi M. (2007): "Le Châtelperronien et ses rapports avec le Moustérien", en Les Néandertaliens. Biologie et cultures. Paris, Éditions du CTHS, (Documents préhistoriques; 23), pp. 283-296.

Roussel, M. y Soressi, M. (2010): "La Grande Roche de la Plématrie à Quinçay (Vienne). L'évolution du Châtelperronien revisitée" en J. Buisson-Catil y Primault (Eds.) Préhistoire entre Vienne et Charente - Hommes et sociétés du Paléolithique, pp. 203-219.

martes, 25 de octubre de 2011

Neandertales de "anteayer" (22.000 a.C.) en las montañas de Cantabria

ResearchBlogging.org
Vale, va, listillo ¿de qué vamos a escribir hoy?

Hoy traigo la revisión crítica de un artículo de muy reciente publicación (de hecho, aún consta como in press en la versión que aparece en Google Académico) sobre la cueva de El Esquilleu (Liébana, Cantabria). Se trata de un yacimiento en un desfiladero de montaña, con una impresionante secuencia musteriense. Ya le dediqué una nota aquí, hace algún tiempo.

Imagen de El Esquilleu, desde el interior de la visera

Coincide que, hace algunos años, tuve la suerte de colaborar como excavador en dos campañas de intervenciones arqueológicas en esa cueva, donde conviví con dos de los firmantes del trabajo en cuestión (Felipe Cuartero y Javier Baena), científicos muy serios y buena gente en general. Lo cual -espero- no será óbice para realizar, como es mi costumbre, una crítica lo más objetiva y fundamentada posible (con mis limitaciones); y para tratar, sin ideas preconcebidas, los diferentes asuntos que se abordan en el artículo.

Si bueno, pero "colegueo" a parte... ¿sobre qué trata el trabajo?

El artículo se titula "A chronicle of crisis: The Late Mousterian in north Iberia (Cueva de El Esquilleu, Cantabria, Spain" y se publica en Quaternary International. En líneas generales, aporta nuevos datos sobre el yacimiento en cuestión, y en especial sobre la parte superior (más reciente) de su depósito arqueológico, que se corresponde con lo que se suele llamar el Musteriense final o tardío (en inglés, Late Mousterian). En concreto, las aportaciones se centran en las dataciones absolutas, la sucesión estratigráfica, y el estudio de la obtención, talla y retoque de la piedra, es decir su producción y gestión (a lo que también llamamos "tecnología lítica").

Además, el trabajo dedica buena parte de sus apretadas 13 páginas a contextualizar el yacimiento, y su secuencia reciente:
  • tanto en el marco cronológico y paleoambiental (clima y cobertura vegetal, y sus cambios en el tiempo),
  • como en el complejo mundo de las teorías, modelos interpretativos, tipologías, periodizaciones y clasificaciones propuestas para ese tipo de evidencias arqueológicas.
Ya te estás enrollando, al grano: ¿Qué es lo importante del trabajo?¿Aportan algo nuevo?

La novedad más importante, sin duda, viene con los datos sobre una ocupación realmente muy tardía de El Esquilleu, por parte de gentes con una cultura material claramente Musteriense y de Paleolítico medio. Como evidencias concretas, se aportan nuevas dataciones de Carbono 14 AMS sobre hueso y carbón, para la parte más reciente de la estratigrafía, junto con información detallada sobre la tecnología lítica de esos niveles arqueológicos.

  Secuencia de El Esquilleu (Cabanes et al., 2010).
                                      
Sobre el primer aspecto, las dataciones absolutas, reproduzco a continuación el cuadro completo de las mismas, resaltando la parte superior de la secuencia, en concreto las fechas más coherentes, que sitúan el final de la ocupación en unos 20.000 años BP (que equivalen a unos 22.000 años a.C. calibrados). Es decir, bien entrado lo que conocemos como Paleolítico superior (y contemporáneo del Gravetiense).


LevelCultureSample          Reference               Date
IIIMousteriancharcoalGrA-33823640 ± 90 BP
IIIMousterianBoneAA-2966412,050 ± 130 BP
IIIMousterianboneOxA-1996719,300 ± 100 BP
IIIMousterianboneOxA-1996819,310 ± 80 BP
III BMousterianboneOxA-1924620,810 ± 110 BP
IVMousteriancharcoalGrA-3506422,840 + 280–250 BP
IVMousteriancharcoalGrA-3506423,560 ± 120 BP
VMousteriancharcoalGrA-3506530,250 + 500–430 BP
VIFMousteriancharcoalAA3788334,380 ± 670 BP
VIMousteriancharcoalGrA-3381640,110 + 500–420 BP
VI-1MousterianboneOxA-1996543,700 ± 1400 BP
VI-2MousterianboneOxA-1996644,100 ± 1300 BP
XIFMousteriancharcoalAA3788236,500 ± 830 BP
XIIIMousteriancharcoalBeta14932039,000 ± 300 BP
XVII-1MousteriancharcoalOxA-X-2297-3149,400 ± 1300 BP
XVII-2MousteriancharcoalOxA-2032052,600 ± 1200 BP
XVIIMousteriancharcoalOxA-2031853,400 ± 1300 BP
XVIIMousteriancharcoalOxA-19993>54,000 BP
XVIIMousteriancharcoalOxA-20319>58,500 BP
XVIIIMousteriancharcoalOxA-1999349,700 ± 1600 BP
XIX-1MousteriancharcoalOxA-1908539,280 ± 340 BP
XIX-2MousteriancharcoalOxA-19086>54,600 BP
XIX-3MousteriancharcoalOxA-V-2284-2939,600 ± 400 BP
XIX-4MousteriancharcoalOxA-V-2284-3039,650 ± 450 BP
XXI-IMousteriancharcoalOxA-20321>59,600 BP
XXIdMousterianburnt clayMad3299 (TL)51,034 ± 5114 BP
XXIbMousterianburnt clayMad3300 (TL)53,491 ± 5114 BP

Publicado en Baena et al., 2011.

Esta cronología es bastante excepcional, y supone un hito en sí misma, aunque los autores señalan otros yacimientos con dataciones muy recientes, en distintas zonas de la Península Ibérica y otras zonas que denominan periféricas, como Crimea, Balcanes, o el ártico ruso.

Por otro lado, se presentan los resultados del estudio de la tecnología lítica, en la que se detectan dos fenómenos paralelos: Por una parte una continuidad en aspectos basales como el contexto técnico general y las tradiciones de talla y gestión de los utensilios. Y por otra parte, cambios importantes, pero graduales, en esa parte más reciente de la secuencia que (según su interpretación) están reflejando cambios en los modos de ocupación del territorio.

Huy, suena muy raro ¿No se supone que el Paleolítico medio termina mucho antes? Y, además ¿No deberían haberse extinguido para entonces los Neandertales?     

Una cuestión que se resalta en el trabajo es que la división conceptual entre Paleolítico medio y superior tiene un fuerte bagaje de explicación histórica unilineal y progresiva, y que esas nociones deben ser puestas en cuarentena  cuando, como parece ser el caso, la evidencia las contradiga seriamente. 

En ese sentido, lo cierto es que los datos y razonamientos de los autores son bastante robustos. Por una parte, la secuencia estratigráfica de El Esquilleu muestra una importante integridad y ordenamiento, las dataciones (con las tipícas incongruencias menores y alguna fecha "aberrante") dan una imagen de continuidad bastante sólida, y no hay ningún elemento ajeno al mundo del Paleolítico medio y el Musteriense (como podrían ser útiles típicos del Auriñaciense, o de otras culturas arqueológicas del Paleolítico superior). Y en relación a esto último, la tecnología lítica a lo largo de toda la secuencia es  muy Musteriense, y muestra, como decía antes, cambios graduales entre los distintos niveles. Esto se puede apreciar en la lámina de materiales líticos que presentan en el artículo:

Baena et al., 2011. Figura 3.

En cuanto a la delicada y compleja cuestión de si se trataba de poblaciones neandertales en todo momento, incluyendo estos niveles Musterienses tan recientes (hasta 22 ka a.C.), lo cierto es que los autores no resuelven la cuestión, aunque el discurso sobre tradiciones líticas, continuidad en la tecnología, y cambios graduales en el tiempo apuntan a que, en último término, se está proponiendo una perduración neandertal.

Ok, han presentado entonces "una frontera a lo Machu-Pichu" (F. d'Errico dixit) entonces. ¿Pero qué es eso de la crisis del título?

Precisamente esos niveles finales son los que, para los autores, funcionan como la crónica de una crisis que afecta a las poblaciones (se entiende que neandertales) que dejaron aquellas evidencias arqueológicas. Así, documentan una serie de variaciones que, según su interpretación, reflejan cambios en el sentido de una des-integración de la gestión del territorio a escala local. 

Eso se observa en la obtención de las materias primas líticas, las estrategias de aprovechamiento de las mismas, y en otros aspectos como la duración de las ocupaciones y la captación de los recursos vegetales (leña) y animales (caza).

En último término, los autores señalan a un aprovechamiento menos organizado del territorio, en el sentido de que hay un conocimiento menos exhaustivo de las fuentes de materia prima y otros recursos. Y eso se interpreta como el paso de una forma de asentamiento más residencial y también más estructurada, a otra más logística y de alta movilidad.

Es en ese sentido que se habla de crisis, y se pone en relación (aunque de forma más bien tentativa, como  hipótesis alternativas o complementarias) con dos fenómenos diferentes: Por una parte, la irrupción en el registro arqueológico de tecnologías y tradiciones nuevas, primero en 40-35 ka BP  (Chatelperroniense, Protoauriñaciense, Szeletiense, Uluzziense,  Jerzmanoviense, etc), y a partir de 35 ka BP la sucesión clásica del Paleolítico superior.

Y, por otra parte, el deterioro del clima, con un periodo de inestabilidad y cambio ambiental muy marcado, de varios milenios, pero centrado en torno a 30 ka BP.

En último término, los autores están sugiriendo (según yo entiendo) que, en un panorama climático, poblacional y culturalmente cambiante, las poblaciones neandertales de El Esquilleu se adaptaron (en términos competitivos) a esas nuevas condiciones con una estrategia logística de explotación de lo que llaman zonas periféricas, en concreto de zonas montañosas y "biotopos fragmentados". En sus propias palabras:

The persistence of Mousterian occupation in mountain areas (and more generally in fragmented biotopes, resulting from the atomisation of territorial networks in a changing and more competitive environment) would result in increasingly mobile groups and more ephemeral occupations, which would be visible in the archaeological record as small assemblages, with little specialization and lack of raw material selection (Baena and Carrión, 2006).

Vale, muy bonito. Pero ahora, a criticar, que no se puede estar de acuerdo en todo. 

Si tuviera que señalar algunos aspectos "difíciles" de este trabajo, creo que podría decir que es tan ambicioso, a la hora de desgranar contextos y problemáticas historiográficas, que las cuestiones esenciales quedan un poco desdibujadas, y se hace difícil seguirlas. La revisión de las investigaciones es quizás demasiado amplia, y va cambiando todo el tiempo de lo regional, a lo supra-regional e incluso en ocasiones a la escala continental (y por ello no se puede articular de manera suficientemente sólida, en mi opinión).

Eso como crítica general. Y en cuanto a cuestiones más específicas, mi principal duda viene en relación a esa categorización de los biotopos y los territorios musterienses como periféricos (en el sentido de marginales) y fragmentados. Me pregunto hasta que punto eso es producto de un análisis real combinado de aspectos geográficos, biológicos, ecológicos y/o económicos de dichas zonas, o responde a un lugar común o un razonamiento intuitivo de los autores. Porque, en el caso de lo segundo, habría que preguntarse qué peso tienen los pre-juicios que tenemos sobre las poblaciones neandertales, en dicho razonamiento.

Y en esa misma línea de razonamiento ¿Hasta que punto se puede afirmar que los Balcanes -incluyendo Croacia- constituyen una zona periférica? Y también hay cuestiones de discurso que son interesantes, en ese sentido: para el caso del ártico ruso, en este periodo, y asociado a los Neandertales, se habla de zona periférica. Pero en otros contextos (Gravetiense, Mesolítico) cuando se habla del poblamiento de esas zonas, las claves interpretativas son muy diferentes: se recurre a los términos de "nuevas fronteras", colonización de biotopos extremos, etc.

Resumiendo, que es gerundio. Y este post, demasiado largo.

En cualquier caso, creo que las críticas y reflexiones de los párrafos anteriores no quitan valor a un artículo realmente sólido y producto de muchos años de trabajos de campo, análisis de materiales y reflexiones de los autores, que además demuestran un amplio dominio de la historiografía y las corrientes interpretativas sobre el tema. Los datos cronoestratigráficos son, en mi opinión, todo lo sólidos que pueden ser para un yacimiento de esta cronología. Y, por tanto, creo que la persistencia de tradiciones tecnológicas musterienses en el Esquilleu, hasta un momento avanzado de la cronología de Paleolítico superior, es un hecho afianzado en las evidencias publicadas por estos autores.


Bibliografía adicional:

Carrión, E., Ruiz Zapata, B., Ellwood, B., Sesé, C., Yravedra, J., Jordá Pardo, J. F., Uzquiano, P., Velázquez, R., Manzano, I., Sánchez M., A. y Hernández, F. (2005): "Paleoecología y comportamiento humano durante el Pleistoceno Superior en la comarca de Liébana: La secuencia de la Cueva de El Esquilleu (Occidente de Cantabria, España)". En: Montes Barquín, R. y Lasheras Corruchaga, J. A. (Eds.): Neandertales Cantábricos, estado de la cuestión. Monografías del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, Nº 20, pp. 461- 48

Slimak, L. (2008): "¿Qué sistemas de talla, qué conceptos, qué límites para el Paleolítico Medio?". Treballs d'Arqueologia, 14 (Variabilidad técnica del Paleolítico Medio en el sudoeste de Europa), pp. 9-26.

Maroto, J., Vaquero, M., Arrizabalaga, A., Baena, J., Baquedano, E., Jordá, J., Julià, R., Montes, R., Van Der Plicht, J., Rasines, P., Wood, R. (2011): "Current issues in late Middle Palaeolithic chronology: New assessments from Northern Iberia", Quaternary International, disponible 20 Julio 2011, ISSN 1040-6182, 10.1016/j.quaint.2011.07.007.

Vaquero, M. (2008): "The history of stones: behavioural inferences and temporal resolution of an archaeological assemblage from the Middle Palaeolithic". Journal of Archaeological Science, V. 35, 12, pp. 3178-3185, ISSN 0305-4403, 10.1016/j.jas.2008.07.006.


Referencia de Research Blogging:

Javier Baena, Elena Carrión, Felipe Cuartero, Hannah Fluck (2011). A chronicle of crisis: The Late Mousterian in north Iberia (Cueva del Esquilleu, Cantabria, Spain) Quaternary International, 1-13 : 10.1016/j.quaint.2011.07.031