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martes, 19 de agosto de 2014

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (XII)

ResearchBlogging.org
Introducción

Hace más de un año comencé con una serie de posts que hoy terminaré con la presente nota.

Se trata de la serie dedicada a la colección de mini-ensayos "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology". Con esas notas he querido llevar la pregunta de los autores ¿Qué nos hace humanos? un poco más allá, y responder también a lo siguiente: ¿Y a los Neandertales? 

De ese modo, a través de las entradas, hemos analizado y reflexionado sobre las cuestiones que, según los investigadores, nos hacen humanos. Y hemos visto cuáles son de aplicación a las gentes neandertales, y de qué manera.

A lo largo de once notas, hemos recorrido la presentación que hacen los coordinadores de la iniciativa (J. M. Calcagno y A. Fuentes), seguida de una decena de artículos breves, de los investigadores que participaron en la iniciativa.

El último mini-ensayo, escrito por los propios M. Calcagno y A. Fuentes, es en realidad un resumen o recapitulación de las respuestas del resto de investigadores.

Dado que no parece necesario repetir lo que ya es un excelente resumen -cuya lectura recomiendo-, lo que haré será un pequeño balance de la parte más neandertal de la cuestión. Es decir, trataré de resumir de qué forma "lo que nos hace humanos" es de aplicación a las poblaciones neandertales.

Entonces... ¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los neandertales?

La respuesta de M. Cartmill y K. Brown se centra en dos aspectos que son propios de la humanidad y que nos diferencian de otros primates, por estar muy desarrollados: La imitación pre-verbal y la capacidad para ver las cosas desde la perspectiva de otros.

Roy lo sabía: Ponerse en el lugar del otro nos hace humanos.

Estos rasgos se exacerbaron, en nuestros antepasados, en un momento temprano de su historia evolutiva: debían de estar presentes en los poblaciones arcaicas de los Homo africanos, hace más de 1 millón de años. Por ello, se deben considerar rasgos comunes a Homo sapiens, Homo (sapiens) neanderthalensis, y cualquier otra especie humana que haya vivido en el planeta.

Katherine S. Pollard aborda la cuestión genética, y en primer lugar destaca la similitud de las secuencias del chimpacé y el ser humano, afirmando que desde el ADN, no hay "demasiado" que nos haga especiales a los humanos. Ahora bien, luego explica que ha habido unos pocos cambios clave, con efectos importantes sobre lo que hace ese genoma: determinar nuestra morfología, nuestro repertorio de dieta, nuestro metabolismo, etc.

Parecidos y diferencias (la humana es Jane Goodall).

De su explicación, llevada a los Neandertales, deducimos lo siguiente:

Si "lo que nos hace humanos" está en los cambios genéticos respecto a otros primates -como el chimpancé- entonces la mayor parte (o la inmensa mayoría) de los cambios que nos hacen humanos son compartidos con los Neandertales. Eso lo sabemos gracias a los estudios sobre el ADN neandertal y en especial el borrador del genoma publicado por Green et al.

Por supuesto, en las escasas, pero significativas diferencias que ese genoma neandertal tiene con el ADN moderno, también podremos, en el futuro, encontrar algunas de las claves que diferencian a las poblaciones actuales de la desaparecida humanidad neandertal.

De manera inicialmente similar,  Robert Sussman nos pregunta en su mini-ensayo lo siguiente: ¿Por qué no somos chimpancés? Este autor propone que lo que nos diferencia de esos primates son tres rasgos: el comportamiento simbólico, el lenguaje y la cultura (en su dimensión social y compartida).

Para nuestros propósitos cabe añadir ¿Por qué los Neandertales no son chimpancés? Además de las evidencias de lenguaje, simbolismo y cultura de las poblaciones Neandertales, que hemos tratado extensamente en este blog, se puede contestar poniendo en perspectiva la distancia genética entre nuestros parientes chimpancés y las poblaciones neandertales.

Dr. Cornelius: Chimpancé, Historiador, Arqueólogo.

Los Neandertales no son chimpancés, porque sus antepasados ancestrales (los mismos que los nuestros) se separaron de los antepasados chimpancés hace muchos millones de años. Según los últimos estudios paleogenéticos, como mínimo 7 millones de años, pero probablemente fueron más de 10 (Langergraber et al. 2012).

Como contraste, está razonablemente probado que las poblaciones neandertales y los"humanos anatómicamente modernos" intercambiaron genes hace menos de 100.000 años, y probablemente más tarde, hace 70 u 80 mil años.

Para R. M. Seyfarth y D. L. Cheney "lo que nos hace humanos" también se debe buscar en la comparación con otros primates, y así lo explican en su aportación. En su caso, destacan dos elementos concretos muy ligados al lenguaje y las capacidades cognitivas: Una “teoría de la mente” plenamente desarrollada, y una flexibilidad acústica (aprendida, y altamente modificable) de nuestra capacidad de emisión de mensajes.

Una "Teoría de la Mente" implica capacidad para proyectar y reflexionar sobre lo que otros piensan.

Seyfarth y Cheney defienden que se trata de dos enormes pasos previos a nuestro lenguaje, y están en la base de nuestra gran capacidad de gestionar y comunicar información.

Llevado a las poblaciones neandertales, hay varias líneas de evidencia que señalan que aquella humanidad disponía de ambos rasgos plenamente desarrollados: Lo sabemos por los elementos, como los enterramientos o los adornos corporales, que denotan conductas claramente simbólicas o representativas de conceptos abstractos. Y también por el registro arqueológico de formas de conducta complejas, elaboradas, con planificación al largo plazo, ramificada, o de gran variabilidad (como por ejemplo, la captación y gestión de los recursos líticos).

Benjamin Campbell en su mini-ensayo plantea que "lo que nos hace humanos" es nuestro cerebro. El autor propone que nuestro cerebro es único, y se encuentra en el centro lo humano. Es un órgano varias veces mayor que lo esperable para un mamífero de nuestro tamaño, y es el triple del cerebro de un chimpancé. Y es muy complejo. Todo eso implica necesidades (tiempo para crecer, sistemas de maduración adecuados, y aportes metabólicos suficientes) y proporciona ventajas adaptativas. Y en especial, nuestro cerebro nos hace especialmente sociales, tanto desde la perspectiva pragmática, como desde la emocional. 


El cerebro nos hace humanos, incluyendo a los cyborgs ¡No discriminéis!

En cuanto a los Neandertales, su evolución cerebral fue la misma que la nuestra durante varios millones de años. Eso, sumado a que el tamaño de sus cerebros es similar al nuestro, y sus realizaciones simbólicas no indican una inferioridad manifiesta, permite deducir que no tenían grandes diferencias cerebrales con los humanos modernos. Dicho de otra forma, es razonable plantear que eran plenamente humanos desde el punto de vista del cerebro.

No obstante, es posible que se dieran diferencias sutiles en algunos procesos cognitivos o en la eficiencia metabólica de sus cerebros, ya que algunos estudios apuntan a que no son exactamente iguales.

El trabajo de Sarah Hrdy se centra en el papel de la crianza en la evolución humana, y propone que "lo que nos hace humanos" sería la crianza aloparental de la descendencia (por otros individuos, distintos de los progenitores biológicos), así como una mayor participación de los padres (masculinos aquí).

Ciri y Geralt como ejemplo de crianza aloparental. Imagen: Alenaswan

Todo ello debió suceder como adaptación a un entorno poco predecible y al alto coste de la crianza exclusivamente maternal. Esa cooperación en el cuidado de la descendencia tiene resultados en si misma: mayor capacidad reproductiva. Y supone la selección de determinados rasgos en crías y progenitores, como la sociabilidad y la habilidad para solicitar/proporcionar cuidados y alimentos.

Todo ello sería la base evolutiva de la predisposición humana para la colaboración, que después se desarrollará en dimensiones sociales mucho más complejas.

Y como vimos en su momento, los rasgos que señala Hrdy son ancestrales. Fueron heredados y compartidos por todas las lineas evolutivas dentro del género Homo. Y por lo tanto fueron también rasgos característicos de los Neandertales.

Una versión algo diferente de la propuesta de Hrdy la encontramos en el mini-ensayo de Kristen Hawkes. Esta autora señala que la existencia de abuelas es algo clave para entender lo que nos hace humanos, y señala dos circunstancias necesarias para que existan dichas abuelas: La longevidad de las hembras más allá de la edad reproductora, y la sociabilidad de los niños para obtener el cuidado de los parientes, y sobre todo, de susodichas abuelas.

Nanny Ogg sabe más por abuela que por bruja.

Esas tendencias se formarían y reforzarían por selección natural, y repercutirían en la mejora de las capacidades de supervivencia y de reproducción de los individuos y los grupos.

Hawkes se retrotrae, una vez, más hasta el Plio-Pleistoceno africano para situar el inicio de la aparición de las abuelas. En ese sentido, una vez más comprobamos que la humanidad neandertal está mucho más cerca de nosotros, los humanos actuales, que de esos cambios más antiguos.

Por lo tanto, cabe decir, sin temor a equivocarse demasiado, que los Neandertales también tuvieron sus abuelas y compartieron esos rasgos adaptativos de sociabilidad y longevidad.

El estudio aportado por Karen R. Rosenberg sobre "lo que nos hace humanos" también se basa en las propuestas de Hrdy, pero se centra en cómo han evolucionado el embarazo, el parto y la lactancia.

En términos adaptativos, la autora propone que se dio una intensificación de los cuidados de las embarazadas, parturientas y madres con neonatos y lactantes. Y esa intensificación tendría consecuencias directas en el éxito reproductivo de individuos y grupos. E, indirectamente, abriría las puertas a que pudieran nacer y sobrevivir neonatos "indefensos", que siguen creciendo a tasas fetales (muy altas) tras el parto. Y eso, a su vez, permitiría un mayor desarrollo de la capacidad cerebral de dichos neonatos.

Como en varias de las propuestas anteriores, el momento en que estos mecanismos adaptativos comenzaron tuvo que ser muy temprano: el Plio-Pleistoceno africano. Por ello, desde la perspectiva de los Neandertales, la propuesta de Rosenberg sería también de aplicación. En el caso de las madres neandertales, los cuidados recibidos por ellas y por su descendencia  no tendrían que ser, a priori, significativamente distintos de los de la humanidad más moderna.

Además, la evidencia disponible apunta a que el parto entre los Neandertales era igualmente complicado, y que los niños neandertales nacían con cerebros muy grandes, como los nuestros (aunque quizás sutilmente diferentes en la forma).

Los dos últimos mini-ensayos (Mary C. Stiner y Steven L. Kuhn por un lado, y Ken Weiss por otro), no responden realmente a la pregunta planteada, sino que simplemente reflexionan sobre su validez desde diferentes perspectivas (la primera más pragmática, y la segunda más ontológica). Aunque sus reflexiones son desde luego interesantes, no nos sirven de mucho para extender la cuestión de "lo humano" a los Neandertales. Por ello que debemos conformarnos -pero no es poco- con lo que hemos podido tomar de los anteriores contribuyentes a la colección.

Conclusiones

Como yo lo veo, la conclusión final que se puede extraer de la colección original, y de las reflexiones aportadas en estas notas, es bastante obvia: A pesar de las diferencias, la proximidad genética, cultural, anatómica, ontogénica y metabólica de las poblaciones neandertales y los humanos modernos, hacen que todos los criterios que se proponen para tratar de aprehender "lo que nos hace humanos" sean de aplicación a aquella otra humanidad.

Referencia de Research Blogging

Calcagno JM, & Fuentes A (2012). What makes us human? Answers from evolutionary anthropology. Evolutionary anthropology, 21 (5), 182-94 PMID: 23074064

lunes, 11 de agosto de 2014

Los Neandertales también son gente

Una breve entrada para recomendar la lectura de un artículo de opinión publicado hace algún tiempo en The New York Times. Se trata de una columna de un autor "invitado", el biólogo sueco Svante Pääbo, quien ha sido uno de los principales investigadores en la reconstrucción del genoma Neandertal.

Recomiendo encarecidamente la lectura de ese pequeño ensayo, y por si alguien no se maneja muy bien con el inglés, a continuación hago un pequeño resumen:

Pääbo comienza describiendo a su abuelo paterno, un brillante matemático que falleció de la gripe española en 1919 y al que obviamente nunca llegó a conocer. Expresa lo mucho que le hubiera gustado conocerlo, pero también explica que le consuela el hecho de llevar un cuarto de sus genes.

Al introducir la cuestión genética, el autor hace un breve recorrido de los descubrimientos realizados por su equipo sobre las poblaciones neandertales y denisovanas, su legado genético en nuestro ADN, y otras cuestiones de investigación.

Por último, explica que hay una línea que no se debe cruzar: Algún investigador ha sugerido considerar el uso de la secuencia genética neandertal para producir individuos: La idea sería usar células madre humanas y producir embriones neandertales o neandertalizados, que pudieran ser gestados. Esto es, crear una especie de Neandertal de ingeniería genética.

Eso lleva a Pääbo de vuelta al recuerdo de su abuelo, y lo razona así: aunque él sienta una gran curiosidad y tenga parte de los genes de su abuelo, le parecería una locura querer tomar una muestra de su ADN y crear un "gemelo monocigótico" con ingeniería genética. Por lo tanto, concluye:

...why would it be different for a Neanderthal? Neanderthals were sentient human beings, after all. In a civilized society, we would never create a human being in order to satisfy scientific curiosity. From an ethical perspective it must be condemned.

 Es decir:

¿...porqué debería ser diferente para un Neandertal? Los Neandertales fueron seres humanos conscientes, al fin y al cabo. En una sociedad civilizada nunca deberíamos crear un ser humano para satisfacer la curiosidad científica. Desde una perspectiva ética debe ser condenado. 

Además, explica que ni siquiera cree que sea científicamente realizable, ya que la secuencia de ADN neandertal no deja de ser un "frankenstein" de varios individuos con interpolaciones artificiales.

Para las cuestiones científicas, para investigar y saber más sobre los Neandertales, Pääbo explica que hay estrategias mucho mejores: Crear tejidos y células "neandertales" en tubos de ensayo, con las que poder trabajar para resolver todas esas incógnitas sobre la biología de nuestros parientes.

viernes, 20 de junio de 2014

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (XI)

            
De vuelta

Después de bastante tiempo ausente del blog, por fin han cambiado algo las circunstancias y puedo dedicarme, si todo va bien, a volver a compartir con vosotros mis reflexiones, ideas y críticas sobre distintos trabajos relacionados con los Neandertales y el Paleolítico medio (y en general sobre la evolución del género Homo). Ahora tengo un poco más de tiempo, dentro de lo poco que me dejan mis otras obligaciones. Y, sobre todo, la voluntad de retomar a varios niveles mi trabajo sobre Paleolítico, y sobre esa otra humanidad: las gentes neandertales.

Por otra parte quería comentar que, si he estado muy ocupado, ha sido por fortuna en cuestiones relacionadas siempre con la Prehistoria: Estoy trabajando en varios proyectos de estudio y divulgación, como los que vamos contando en el blog Sepulturas Neolíticas.

Se acerca el final... ¡de la serie de posts

Hace ya más de un año que comencé con extensa serie de notas sobre una recopilación de ensayos titulada What makes us human? Answers from Evolutionary Anthropology.

Se trata de una decena artículos breves, coordinados por los investigadores J. M. Calcagno y A. Fuentes. En estos textos un grupo de antropólogas y antropólogos, la mayoría de origen anglosajón, indagan y discuten la nada sencilla (pero universal) cuestión de ¿Qué nos hace humanos?

En mis revisiones, además de comentar los propios ensayos, intento darle una vuelta de tuerca más y ver si en cada caso puede haber algo que se pueda aplicar al estudio de la humanidad neandertal. O dicho de otro modo, trato de aplicar las argumentaciones de los investigadores a lo que se ha descubierto sobre los neandertales.  

Ken Weiss rompe la baraja

El mini-ensayo que os traigo hoy es obra de Kenneth Weiss, un veterano investigador experto en genética, de la Penn State University. Como siempre, recomiendo leer antes el texto, y después volver aquí para seguir leyendo mi post. 

Su postura es bien clara desde las primeras líneas: O bien la pregunta no es relevante en absoluto, o es una cuestión "humanística" y por tanto "no científica". A partir de ese planteamiento inicial, Weiss se extiende en explicar cómo la genética no puede poner barreras claras, universales y unívocas entre las especies, los grupos poblacionales, etc. Y como también, genéticamente, cada individuo es diferente de otro (¿salvo quizás los gemelos idénticos?).

Por tanto su reflexión es que la ciencia no puede responder objetivamente a esta pregunta. Añade algún comentario también sobre otro tipo de elementos que podrían definir a la humanidad (como el lenguaje y otros), y los descarta del mismo modo.

Crítica y comentario

En general, creo que la argumentación desde el punto de vista genético de Weiss es interesante, y tiene cosas salvables, y cuestiones que son muy acertadas. Pero también cabe recordar que otros autores de la serie también son genetistas o tienen formación en genética, y tienen visiones muy distintas. Por ejemplo Katherine S. Pollard en su ensayo "The Genetics of Humanness", al menos intenta proponer unos criterios para explicar qué nos hace humanos (ver el post). 
  
Las cuestiones en las que Weiss se sale de la genética, sin embargo, me parecen un tanto fuera de lugar. Son más bien divagaciones o ejemplos cogidos muy al azar, como las referentes a la guerra o la religión. 

¿Y para los Neandertales?

En este caso, lo cierto es que hay bien poco que coger del ensayo, para aplicar al estudio sobre la humanidad neandertal. El "no es una cuestión" de Weiss no deja mucho con lo que trabajar... salvo quizás el hecho de que usa la expresión "growling Neandertals", es decir "Neandertales que gruñen". Lo cual, si no es un ejemplo de humor (y no queda nada claro en el texto) le situaría en una postura un tanto prejuiciosa, y alejada del estado de conocimiento actual sobre esas gentes.

Termina de leer aquí esta serie de posts.

Referencia

Calcagno, J. M. y Fuentes, A. (2012): "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology", Evolutionary anthropology, v. 21, nº 5, pp. 182-194.

viernes, 11 de octubre de 2013

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (X)

Introducción y recordatorio

Tras un parón veraniego, prolongado al otoño por diversos motivos, retomo el blog para seguir, en la medida que el trabajo y la vida personal lo permitan, escribiendo sobre los Neandertales y, en general, el pasado remoto y la historia evolutiva del género Homo.  

Una de las series de posts que llevo realizando desde hace bastante tiempo es la dedicada a la colección de mini-ensayos What makes us human? Answers from Evolutionary Anthropology

Por el tiempo transcurrido desde la última nota sobre el tema, no estará de más recordar de qué se trata: diez artículos breves, coordinados por J. M. Calcagno y A. Fuentes, en la que una serie de notables antropólogos y antropólogas buscan una respuesta a la complicada cuestión de ¿Qué nos hace humanos?

En mi serie de posts, además de revisar los textos en sí, añado una serie de reflexiones y explicaciones sobre lo que es de aplicación a los Neandertales, en cada propuesta. Es decir, trato de aplicar las argumentaciones y evidencias barajadas por los autores a lo que sabemos de las poblaciones neandertales, para comprobar si lo que es válido para los humanos "modernos" lo es también para "esa otra humanidad" (en palabras de Svante Pääbo)

Hoy voy a revisar el noveno ensayo, firmado por Mary C. Stiner y Steven L. Kuhn, que tiene el título "To Whom Does Culture Belong?". Lo que viene a querer decir: ¿A quién pertenece la cultura? 

Un "títular" interrogativo, que se adecua bastante a un texto en el que se plantean muchas preguntas, muy interesantes, pero que -como explico más abajo- es bastante más parco en respuestas.

Los autores

Antes de entrar de lleno en la revisión del mini-ensayo, unas breves notas sobre los autores. Tanto Mary C. Stiner como Steven L Kuhn se dedican a la arqueología y la antropologia, en el marco de la "escuela americana" (es decir, anglosajona estadounidense), y ambos tienen perfiles de "espectro amplio": Han investigado épocas y regiones muy variadas, en el marco general del estudio de la evolución humana y la Prehistoria. Además, los dos han mostrado interés en las cuestiones teóricas y la propuesta de modelos explicativos generales, de largo alcance.

El meollo de la cuestión

Los autores comienzan enumerando los dos aspectos que se han considerado, y aún se consideran, como los más exclusivos y definitorios de los seres humanos: La cultura compleja y una comunicación lingüística. Inciden un poco más sobre estos temas, explicando su concepción de cultura: algo que implica la construcción de un conjunto de conocimientos y prácticas, y que puede ser compartido por individuos y entre las distintas generaciones. De este modo, la comunicación lingüística, dependiente del lenguaje humano (que es particularmente adaptable y complejo) permite comunicar una cultura especialmente rica y compleja, y ambos aspectos definirían lo que nos "hace humanos".

A esa concepción general, que los autores parecen aceptar "grosso modo", se suma un elemento de matización y crítica que conforma el centro de su argumentación y retoma el título de su artículo ¿A quién pertenece la cultura? El argumento que introducen es el siguiente: lo que llamamos cultura y consideramos tan propio de los seres humanos en realidad es algo que comparten toda una serie de animales distintos. Entre esos animales hay desde parientes próximos, como los homínidos (en el sentido de Hominidae), a otros mamíferos como los lobos o los delfines, e incluso otros animales mucho más alejados de nuestra linea evolutiva, como ciertas aves.

Delfín usando una esponja como útil para "forrajear"; un comportamiento cultural aprendido y compartido (Krützen et al. 2005, PNAS; Foto M. R. H.) 

En esencia, lo que los autores defienden es que no se marque de manera categórica, que no se insista tanto en la diferencia entre la cultura animal y la humana, y entre los lenguajes animales y el humano. Esa categorización, según ellos, sólo puede hacer más difícil estudiar el origen de nuestra cultura y nuestro lenguaje. Sería por tanto a través de la comparación de procesos evolutivos paralelos, y situaciones paralelas entre distintas especies, como podríamos aprehender y estudiar como surgió nuestra particular forma de lenguaje y de cultura. 

En palabras de Kuhn y Stiner: 

"...the question of what species may possess something akin to culture must be inclusive. Otherwise we run the risk of shutting the door to understanding how humans "got" culture in the first place..."

Algo de crítica y valoración

Entre los aspectos más positivos del trabajo, querría destacar el esfuerzo por escribir un auténtico texto de ensayo, con un lenguaje a la vez correcto y formal, pero sin excesivos tecnicismos, paráfrasis cientifistas u otras "trampas" típicas. Consiguen ser relativamente llanos y sencillos, sin caer en la falta de rigor científico. 

Por otro lado, y como elemento más criticable, podría decirse que es un texto con más críticas, preguntas y propuestas que respuestas o soluciones. Deja las cosas muy abiertas y en el aire, sobre todo si lo comparamos con otros de los mini-ensayos de esta serie (como la mayoría de los ocho que hemos ido revisando con anterioridad). Se hecha en falta, por así decirlo, que Stiner y Kuhn se "mojen" un poco más y ofrezcan una respuesta propia a la pregunta planteada. 

¿Y para los Neandertales?

Pues lo cierto es que, en este ensayo en particular hay poco que aplicar o sobre lo que reflexionar en relación a las poblaciones neandertales. Esa otra humanidad extinta, tan cercana a nosotros en términos evolutivos y genéticos, y con modos de vida tan similares durante cientos de miles de años a los de nuestros antepasados más directos. No parece tener buen encaje con las categorías tan generales que manejan los autores en su ensayo (animales vs. humanidad; o bien "lo humano como animal"). 

Por otro lado, cabe señalar que los seres humanos "modernos" compartimos con los neandertales unos ancestros comunes, quizás no demasiado lejanos, y también historias evolutivas divergentes, con un distanciamiento lento y progresivo, y con momentos de entrecruzamiento posterior. En ese contexto, las reflexiones de Kuhn y Stiner pueden servir para poner el foco de atención en dos aspectos: 
  1. Los ancestros comunes y como en ellos se desarrolló el germen del lenguaje y la cultura.
  2. El posterior desarrollo en paralelo (¿o en común? ¿o en paralelo pero con "transmisiones"?) de esas capacidades, en ambas formas de humanidad.
Referencia

Calcagno, J. M., y Fuentes, A. (2012): "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology". Evolutionary anthropology, 21, 5, 182-94

Sigue leyendo esta serie de posts.

martes, 7 de mayo de 2013

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (IX)

Y van ocho mini-ensayos...

Y seguimos con la serie dedicada a la colección de mini-ensayos What makes us human? Answers from Evolutionary Anthropology. A modo de breve recordatorio, comentar que se trata de diez artículos cortos, coordinados por J. M. Calcagno y A. Fuentes, en la que varios antropólogos y antropólogas tratan de responder a la complicada cuestión de ¿Qué nos hace humanos?

En esta entrada, vamos a revisar el octavo ensayo, firmado por Karen R. Rosenberg, y titulado "How we give birth contributes to the rich social fabric that underlies human society". O, en una traducción aproximada: "Cómo damos a luz contribuye al rico tejido que subyace a la sociedad humana". 

Lo humano no es esencial. Pero quizás si es particular.

Como otros autores de esta serie, Rosenberg comienza comentando que sería fútil buscar una esencia o unicidad de "lo humano". No obstante, como muchos otros de sus colegas, también considera que la búsqueda de semejanzas y diferencias con otros primates puede ayudar a entender aspectos importantes de lo que llama "la adaptación humana" (y yo entiendo que se refiere a nuestro camino evolutivo, y adaptativo, más específico).

La autora presenta, a modo de base sobre la que se asienta su propuesta particular, las ideas de Sarah Hrdy (y que hemos visto en el séptimo post de esta misma serie) sobre la crianza cooperativa de la descendencia en los humanos. Esa propuesta de Hrdy está basada en dos aspectos: Padres (en el sentido masculino del término) que se implican en el cuidado de la descendencia, y cuidado aloparental de la descendencia, por parte de otros miembros del grupo, no necesariamente parientes directos.

Lo propio de Rosenberg:

Aunque no lo deja del todo claro, entiendo que Rosenberg hace suyas también las consecuencias sociales que derivan de la propuesta de Hrdy. A partir de esas premisas, esta autora ofrece otros mecanismos adaptativos distintos, como centro de su propia propuesta.

En particular, la autora considera que buena parte de la tendencia innata de los seres humanos a la cooperación y al desarrollo de vínculos emocionales tiene su origen en el modo en que han evolucionado el embarazo, el parto y la lactancia.

Del parto humano, Rosenberg destaca que es particularmente complicado, y que la colaboración de  una persona que ayude al parto implica incrementos muy importantes en las posibilidades de supervivencia de la madre y el neonato.

En los términos más generales (embarazo y lactancia) la autora razona que los grupos humanos tienden (¿universalmente?) a ayudar a las mujeres embarazadas y a las que tienen hijos lactantes, proveyéndolas de alimentos, compartiendo la carga de trabajo, y proveyendo de cuidados aloparentales.

Todo esto, en términos adaptativos, implica que el camino propiamente humano pasó por la intensificación de las estrategias de cuidados de las embarazadas, parturientas y madres con neonatos y lactantes.

Esa intensificación tendría consecuencias directas en el éxito reproductivo de individuos y grupos. Y además permitiría el nacimiento de neonatos "indefensos", que siguen creciendo a tasas fetales (muy altas) tras el parto. Lo que a su vez permitiría un mayor desarrollo de la capacidad cerebral y del desarrollo cognitivo de esos neonatos.

¿Solo ellas?

Por último, cabe señalar que al final del mini-ensayo, la autora parece centrarse en el papel predominantemente femenino de esos cuidados compartidos:

"The relationships women form with one another as a result of sharing of effort create intense emotional bonds that form one underpinning of the uniquely complex extended family and non-family social networks universal to humans."

Lo cual reconozco que es intuitivo, pero no está explicado ni razonado, y me parece un salto lógico importante. No es que no crea que puede ser así, simplemente es que no aparece argumentado (al menos, en este mini-ensayo).

Valoración

En general, creo que la propuesta de la autora, Karen R. Rosenberg, es más que interesante,  porque permite relacionar algunos aspectos muy relevantes de las adaptaciones humanas (aumento de la capacidad craneal, desarrollo cognitivo, cambios en el parto, ontogenia infantil, etc).

Pero sobre todo, me parece especialmente valioso el esfuerzo para poner esos aspectos metabólicos, bio-mecánicos y adaptativos en un marco social, de relaciones, y también mental y emocional, que es igual de importante (si no más), pero a menudo es obviado o dejado de lado en este tipo de estudios (probablemente, por lo difícil que resulta, a priori, aprehender esos aspectos).

Como puntos que yo veo menos claros, me parece que Rosenberg da por válidos unos cuantos hipotéticos "universales" del comportamiento humano. Por ejemplo: que las mujeres son universalmente ayudadas por otros miembros del grupo durante tanto el embarazo, como el parto, y después durante la lactancia. O, también, la preeminencia universal de las relaciones femeninas en ese ámbito de cooperación. Una vez más, no digo que no puedan ser correctos, pero como evidencia científica, requeriría algo más que el puro pensamiento intuitivo de que "es así".

Las madres neandertales

Considerando en términos neandertales la propuesta de Rosenberg, lo primero que cabría señalar es esto: el caso de las madres de H. neanderthalensis , y de los cuidados recibidos por estas y por su descendencia,  no tendría que ser, a priori, significativamente distinto del de la humanidad moderna.

Esto se deduce de que, como en varias de las propuestas anteriores, el momento en que estos supuestos mecanismos adaptativos comenzaron tuvo que ser muy temprano (i. e. en el Plio-pleistoceno africano). Por tanto, compartiríamos con los neandertales el grueso de esas adaptaciones, tanto en lo más físico, como en los aspectos sociales y emocionales (y de parentesco).

Por otra parte, si nos preguntamos qué aproximaciones ha habido a estas cuestiones en el campo del estudio de los Neandertales, lo primero que salta a la vista es que han primado los trabajos que abordan la ontogenia y la reproducción desde un punto de vista estríctamente bio-mécánico y/o energético, sin que se haya dado importancia a todo lo que rodea a ese campo: los obvios aspectos sociales, emocionales, de parentesco, etc, que deben subyacer necesariamente a los aspectos puramente "bio-mecánico-energéticos".

El aumento cerebral en relación a la ontogenia infantil sería la consecuencia física más importante de la "gestión de la natalidad humana" propuesta por Rosenberg. Sobre ese tema del aumento de la capacidad craneal, ya hemos visto en posts anteriores, como el IV de esta serie, que:

"...Neandertales y HAM compartieron la mayor parte de los cambios que la evolución produjo en sus cerebros, y en el desarrollo ontogenético de los mismos".

Recordar simplemente que algunos autores destacan, sobre todo, los parecidos entre Neandertales y nosotros (Leigh 2012), y otros las diferencias, sutiles pero importantes, como es el caso del trabajo de Neubauer y Hublin (2012). Pero esas diferencias entre Neandertales y Humanos Anatómicamente Modernos (HAM) en el desarrollo del cerebro infantil, no afectarían de manera significativa al tamaño del cráneo al nacer. Es decir, que los Neandertales tenían, en el momento del parto, cráneos igual de grandes que los de la humanidad actual al nacer.

Parto (también) con dolor

Esto enlaza con otro trabajo de 2009, precisamente del propio J.-J. Hublin (esta vez con T. Weaver). Ese estudio trata de abordar las diferencias en el parto entre Neandertales y HAM, y sus principales conclusiones son dos: La primera, que el parto de las madres Neandertales debía ser igualmente complicado y difícil, con riesgos similares al parto "moderno". Y la segunda, que el mecanismo de parto no era exactamente el moderno, sino una versión más similar a la primitiva. Es decir, que el parto neandertal era del tipo común a los otros Homo del Plio-Pleistoceno. Y es diferente (según Weaver y Hublin) sólo el parto en los HAM. Su conclusión es, por tanto, que el parto "moderno" es una característica derivada muy reciente, en términos evolutivos. Esto estaría en línea con sus ideas generales de que la especiación de los HAM es un fenómeno reciente y discreto.

Reconstrucción virtual de un parto Neandertal con los fósiles de Tabún 1 (madre) y Mezmaiskaya (neonato). Figura 3 en Ponce de León et al. (2008). 

En todo caso, recogiendo las propuestas de Rosenberg en términos de cooperación necesaria y sociabilidad derivada, los modelos como el de Weaver y Hublin implican que, lo que sucede para las madres HAM, debía suceder para las Neandertales, ya que el parto era igual de difícil. Y, además, el desarrollo de la cooperación y otros factores evolutivos serían anteriores a la especiación neandertal y la propia salida de África del género Homo.

Pero en este campo, con todo lo estimulantes que resultan las propuestas de Hublin y Weaver (2009) creo que hay que tener mucha prudencia. El principal problema es que la base sobre la que se asientan todas las propuestas es una colección misérrima de fósiles, casi todos fragmentarios y deformados al menos parcialmente. Y además son.. pues eso, fósiles (de huesos). 

Estamos hablando de quizás media docena de pelvis y canales de parto de individuos probablemente femeninos, que resultan más o menos utilizables para este tipo de estudios, y eso es todo. De hecho, una revisión de los estudios sobre este tema, como es el excelente trabajo de  P. O'Neal (1995) puso de manifiesto que, con unos pocos restos, se han hecho todo tipo de interpretaciones, y se han propuesto decenas de hipótesis. Curiosamente, algunas de estas propuestas han venido de la propia Karen R. Rosenberg (1986), quien en su momento hizo hincapié en un posible dimorfismo sexual entre varones y mujeres en los Neandertales, con especial atención a la pelvis.

Otras evidencias complementarias

Como hemos visto, a los estudios sobre los aspectos osteológicos, bio-mecánicos, energéticos, etc., no les ha acompañado un desarrollo similar de las hipótesis más relacionadas con las relaciones sociales, la cooperación entre los individuos, el desarrollo de la familia y el parentesco, y temas similares.

Hay, no obstante, algunos trabajos que han aportado tanto datos como hipótesis interesantes, y que podrían -de cara al futuro- ser una buena base sobre la que cimentar nuevos modelos sobre la maternidad, las relaciones familiares y el cuidado de la descendencia entre los Neandertales.

Como dos buenos ejemplos, tenemos trabajos que vienen -una vez más- desde el estudio del crecimiento y la ontogenia, como el de Martín-González et al. (2012), que estudia las posibles diferencias en los ritmos y tasas de crecimiento de los niños y niñas neandertales, con respecto a los HAM. O, también, otros trabajos que aportan datos desde la genética, abriéndonos un abanico de posibilidades  hasta hace poco inimaginables. Este es el caso del estudio de los Neandertales de El Sidrón (Lalueza-Fox, Rosas y de la Rasilla 2012) que ha permitido descubrir detalles fascinantes sobre la organización familiar (con patrilocalidad) de, al menos, esa población.

Sigue leyendo esta serie de posts.


Referencias bibliográficas

Calcagno, J. M., y Fuentes, A. (2012): "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology". Evolutionary anthropology, 21, 5, 182-94

Gunz, P., Neubauer, S., Maureille, B., Hublin, J.-J.(2010): "Brain development after birth differs between Neanderthals and modern humans". Current Biology, 20, 21, 921-922.

Lalueza-Fox, C., Rosas, A., de la Rasilla, M. (2012): "Palaeogenetic research at the El Sidrón Neanderthal site". Annals of Anatomy - Anatomischer Anzeiger, 194, 1, 133-137.

Leigh, S. R. (2012): "Brain Size Growth and Life History in Human Evolution". Evolutionary Biology, 39, 4, 587-599.

Martín-González, J. A., Mateos, A., Goikoetxea, I., Leonard. W. R., Rodríguez, J. (2012): "Differences between Neandertal and modern human infant and child growth models." J. Hum Evol., 63, 1, 140-149.

Neubauer, S., Hublin, J.-J. (2012): "The Evolution of Human Brain Development", Evolutionary Biology, 39, 4, 568-586.

O'Neal, P. (1995): "The Neandertal Pelvis with Attention to It's Obstetrical Significance". Totem: The University of Western Ontario Journal of Anthropology, 2, 1, 47-43.

Ponce de León, M., Golovanova, L., Doronichev, V., Romanova, G., Akazawa, T., Kondo, O., Ishida , H., Zollikofer, C. (2008): "Neanderthal brain size at birth provides insights into the evolution of human life history". PNAS, 105, 37, 13764-13768.  

Weaver, T. D., Hublin, J.-J. (2009): "Neandertal birth canal shape and the evolution of human childbirth". PNAS, 106, 20, 8151-8156.

viernes, 22 de febrero de 2013

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (VII)

                 
Volvemos, una vez más, con una nueva entrega  de la serie de posts en la que voy  revisando una interesante colección de textos breves sobre ¿Qué nos hace humanos? 

La colección de mini-ensayos original fue publicada en Evolutionary Anthropology, y coordinada por J. M. Calcagno y A. Fuentes. Aquí hemos ido repasándolos, siempre con una reflexión final sobre la posible aplicación de lo que dice cada autor a las poblaciones neandertales.

El papel adaptativo de la crianza

En este caso se trata de un texto de Sarah Hrdy, que la autora titula "Comes the Child before Man: Developmet's Role in Producing Selectable Variation". Es decir, "El niño es antes que el hombre: Papel del desarrollo en la producción de variación seleccionable" -en una traducción aproximada.

Lo primero que hay que señalar es que (a pesar del título) Hrdy a no se centra tanto en "el niño" (o la infancia en sí) como en todo lo que rodea al mismo en términos sociales y evolutivos. Por ello, el concepto que termina por destacar es el de "crianza" ("breeding"). Con ese término se refiere, a grandes rasgos, al cuidado de la descendencia para la perpetuación de los grupos. la autora se preocupa, sobre todo, de analizar cómo ese ámbito está sujeto a las presiones de la selección natural. 

El proceso evolutivo humano en sus rasgos más generales

El proceso daría comienzo en unas poblaciones de primates bípedos Plio-pleistocenos, en los que se producirán una serie de adaptaciones. Esos procesos adaptativos darán origen a una linea de primates también bípedos, bastante listos, y fabricantes de herramientas: Los primeros representantes del género Homo. Después, se dio una evolución hacia cerebros más grandes y mayores capacidades cognitivas, que resultaron finalmente en el desarrollo del lenguaje, y de la transmisión cultural de información compleja, incluyendo modelos de comportamiento socialmente aprobado ("moral").

Distinciones con otros primates

En este punto, como en el caso de otros autores de la colección de mini-ensayos (por ejemplo R. M. Seyfarth y D. L. Cheney), Hrdy se pregunta por las diferencias más elementales o basales entre la especie humana y otros primates más o menos cercanos a nosotros (monos, simios...).

Comparándolos con los humanos, otros primates tienen una escasa capacidad de atribuir estados mentales a otros individuos, una capacidad igualmente limitada de imitación gestual por parte de sus crías. Por otro lado, no suelen compartir los alimentos, usan muy pocas estrategias cooperativas, y tienen sistemas de crianza muy centrados en el binomio madre-progenie, con escaso componente aloparental. Este término, aloparental, suele usarse como un adjetivo que denota "asistencia por parte de individuos distintos de los progenitores, en el cuidado de la prole."

Ciri y Geralt se convierten en los protagonistas de una obligada referencia geek (algo que se ha vuelto tradición en esta serie de posts). En este caso, como ejemplo de crianza aloparental. Imagen: ©2012-2013 Ansent.

Los seres humanos, por el contrario, tienen la capacidad de atribuir estados mentales muy desarrollada, incluso entre niños muy pequeños. Esos niños también muestran una enorme capacidad de imitación y aprendizaje. En cuanto a los otros aspectos, hay una tendencia innata a compartir los alimentos y otros bienes, y a la cooperación compleja, que se materializa de forma rutinaria. Y además, los seres humanos tienen sistemas de crianza con un gran componente aloparental. 

Homínidos del Plio-Pleistoceno

La propuesta de Hrdy es que entre aquellos primates bípedos (i. e. homínidos) del Plio-Pleistoceno africano, resultó potenciado, en primer lugar, el cuidado aloparental de la progenie, junto con una mayor participación de los padres. Esto tuvo lugar como adaptación a un entorno poco predecible, y al alto coste de la crianza maternal de una cría.

Según la autora, la crianza aloparental se considera, en otros animales, precursora y potenciadora de formas más complejas de cooperación. No es por tanto algo único de la linea evolutiva humana. En el ámbito de los primates, sus "raíces" (capacidad de imitación de las crías, capacidad limitada para ponerse en el lugar del otro) están presentes en muchas otras especies del orden. Por tanto, el cuidado aloparental no surgió de la nada, sino que fue una adaptación específica de ciertos homínidos bípedos, en un contexto evolutivo dado.

Esa es, a grandes rasgos, la "Cooperative Breeding Hypothesis" o "Hipótesis de la crianza cooperativa" de la autora, Sarah Hrdy.

La autora entiende la tendencia a la crianza aloparental como un proceso evolutivo. Y como en cualquier otro proceso de ese tipo, deben señalarse unos rasgos sujetos a selección natural. En este caso propone los siguientes:
  • Los rasgos que hacen de los individuos infantiles más capaces de aprender las formas de recabar afecto y cuidado aloparental, incluidos alimentos.
  • Los rasgos que hacen a los individuos adultos más dispuestos a participar en esos cuidados aloparentales para con la descendencia.  
Esa selección de rasgos que potencian la disposición a dar y recibir cuidados y alimentos sería la base  evolutiva sobre la que se cimenta la predisposición humana para la colaboración, que después se desarrollará a mucho mayor escala, y en términos mucho más complejos.

El género Homo

A partir de hace 1,8 m.a., con el desarrollo del género Homo, ese proceso evolutivo de "crianza cooperativa" pasaría, según la autora, a co-evolucionar con otros procesos, que suponen una maduración más lenta de los individuos y el desarrollo de un cerebro más grande y complejo.

Sobre esta etapa, hay que decir que Hrdy no da muchos detalles, y no queda muy claro como entiende esa parte de nuestro pasado evolutivo. No obstante, puede deducirse de su argumentación que considera el desarrollo cognitivo del género Homo un producto de esas capacidades desarrolladas con la crianza aloparental: la cooperación y la "proto-empatía" (atribuir estados mentales a otros individuos).

¿Y los Neandertales?

Ya  hemos visto que, en este caso, Hrdy se retrotrae a etapas muy lejanas de nuestro pasado evolutivo. En esos momentos es cuando, para ella, se gesta lo que nos ha hecho humanos. Dado lo remoto de las poblaciones que utiliza en su argumentación, no hay mucho que comentar con respecto a nuestros parientes (mucho más cercanos), los Neandertales. 

Como explicamos en el anterior post de esta serie, empezamos a separarnos de las poblaciones neandertales en un momento mucho más próximo en el tiempo. Y nuestros antepasados más directos seguían siendo interfértiles con esa otra humanidad hace unas pocas decenas de miles de años. En todo caso, parece claro que los rasgos que señala Hrdy son ancestrales, heredados y compartidos por todas las lineas evolutivas dentro del género Homo, sean consideradas poblaciones o especies. Y por lo tanto serían, a priori, también rasgos característicos de los Neandertales.

Referencias

Calcagno, J. M., y Fuentes, A. (2012): "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology". Evolutionary anthropology, 21, 5, 182-94

Hrdy, S. B. (2009): Mothers and others: The evolutionary origins of mutual understanding. Belknap Press.

lunes, 4 de febrero de 2013

10 críticas a 10 recientes tópicos sobre los Neandertales

               
En las últimas semanas he tenido la sensación de que los Neandertales han pasado de estar "de moda" a estar "por todas partes", tanto en el campo de la divulgación arqueológica y paleoantropológica, cómo en los medios en general.

Esta mañana me encontraba con un texto, cuya fuente es el diario ABC, que contiene "Diez curiosidades fascinantes de los Neandertales".

En ese "Top Ten" conviven novedades científicas genuinas con una importante colección de confusiones, tópicos, lugares comunes y visiones reduccionistas.

La verdad es que no me apetecía demasiado, en este caso, ponerme en el papel de "inquisidor" y criticar el artículo. Estoy seguro se ha redactado con la mejor intención divulgativa. Y entiendo que los periodistas no pueden ser expertos en todo, y menos en temas tan específicos como este.

Pero luego he pensado que, así como la obligación del periodista es informar, la obligación de los científicos debería ser criticar -de forma constructiva- y corregir lo que les resulte menos veraz -desde el punto de vista de lo que la ciencia sabe, en cada momento. Y con esa idea en mente me he decidido a hacer esta entrada y la crítica que sigue.

El texto periodístico en cuestión, el Top Ten,  puede ser leído aquí:

"Diez curiosidades fascinantes de los Neandertales"

A continuación revisaré cada uno de los puntos de la lista, citando sólo los encabezamientos, salvo cuando sea necesario comentar alguna frase de los textos.

1. "Practicamos sexo con ellos y nos benefició"

Bueno, entiendo que desde un punto de vista periodístico la práctica del sexo puede resultar lo más llamativo, pero lo importante de este tema es la consecuencia: la reproducción. Y lo que implica: la interfertilidad (capacidad de engendrar descendencia fértil).

Digamos, por tanto, que: lo que pudo beneficiar a ciertas poblaciones de Homo sapiens, o Humanos Anatómicamente Modernos (HAM) fue un intercambio o enriquecimiento genético, que conocemos gracias a su descendencia fértil.

Y más en concreto, lo estrictamente correcto sería decir que hubo intercambio genetico entre Neandertales de Oriente Medio y gentes que migraron a Eurasia desde África, hace menos de 100.000 años.

Según algunos científicos, este intercambio pudo ser beneficioso en términos adaptativos para los descendientes de esas poblaciones (que no equivalen a "todos los humanos"). Sin embargo, como todo lo que tiene que ver con cuestiones adaptativas, el beneficio ni está tan claro como sugiere el encabezamiento, ni es tan sencillo. No hay que pensar que una mutación beneficiosa tiene siempre un valor permanente o absoluto. Suele ser más bien al revés: una ventaja en una condiciones concretas puede ser una desventaja si cambian las condiciones, la población se mueve a un territorio distinto, cambian los recursos aprovechados, etc.

En todo caso: Los científicos han alcanzado un amplio consenso respecto a que hubo un intercambio genético entre los HAM que salían del Noroeste de África y los Neandertales de Oriente Medio. Y eso hizo que todas las poblaciones que colonizaron el resto del mundo, fuera de África, llevaran la herencia neandertal consigo.

Pero eso también implica que, según los datos genéticos, la mayoría de las poblaciones africanas actuales, que descienden mayoritariamente de los humanos que se quedaron en África, no tienen esa ascendencia neandertal o tienen mucha menos. Sin embargo, es evidente que hoy en día todos los humanos somos "lo mismo", la misma especie. Y tampoco existe ninguna evidencia de que los "africanos" estén "peor adaptados" o "menos evolucionados" (el propio concepto es muy engañoso) por su falta de ascendencia neandertal. Ni al revés.

Todo esto, en mi opinión, hace innecesario y confuso el planteamiento de "nosotros y ellos" que se usa en el encabezamiento. Yo diría que lo razonable y científico es, o bien asumir que todos son y somos "nosotros", o prescindir de esa fórmula por completo.

2. "Todos somos Neandertales"

Este segundo tópico tiene las virtudes y carencias del primero, con el que está muy relacionado. Yo diría que buscan hacer hincapié en la herencia Neandertal de las poblaciones modernas. Pero en este caso se cae en el error de excluir a los "africanos" del "todos" y del "somos", lo cual no me parece muy justificado.

Sobre todo, cuando lo estrictamente cierto es que "todos somos africanos", porque descendemos de forma mayoritaria de poblaciones migrantes (y no migrantes) africanas (esto es, la mayor parte de nuestros genes vienen de allí). Con un pequeño aporte neandertal.

Si la intención era decir algo bueno de las poblaciones neandertales, se podría decir que: eran como el resto de los humanos, se mezclaron con otras poblaciones, y aportaron unos pocos genes, quizás importantes, a las poblaciones que salieron de África. 

Es algo más complicado, y menos atractivo, pero: (1) se ajusta mejor a la evidencia científica, (2) no da tanto pie a interpretaciones racistas (aunque siempre habrá demagogos que pasen por alto todo lo demás) y, (3) si uno se molesta en explicarlo un poco, no es difícil de comprender.

3. "Aprendieron a hacer joyas y herramientas del Homo sapiens"

El siguiente tópico es uno de los más incorrectos entre los que se explican en el "Top Ten".

La parte de las herramientas, se refiere a supuestos utensilios y técnicas "sofisticadas" del periodo conocido como Paleolítico superior. Según ciertos modelos explicativos, hoy superados en la investigación arqueológica, se suponía que muchos "descubrimientos y avances" eran obra exclusiva de los HAM y ellos los trajeron a Eurasia en ese periodo.

En las últimas décadas se ha demostrado que la inmensa mayoría de dichos "avances" no aparecen en Eurasia en el Paleolítico superior: son mucho más antiguos. Y eran conocidos por las poblaciones neandertales, miles o decenas de miles de años antes que la llegada de los HAM. Por ejemplo: talla laminar, retoque plano, percusión blanda, útiles enmangados, útiles compuestos, armas de proyectil, trabajo del hueso, etc.

Lo mismo es aplicable a las "joyas". Hoy sabemos que los Neandertales tenían un variado, amplio y complejo repertorio simbólico-representativo (decoración corporal, colgantes, objetos con marcas rítmicas y repetitivas, y quizás instrumentos musicales). Y no tiene mucho sentido decir que lo aprendieron del Homo sapiens, ya que la inmensa mayoría de las evidencias son anteriores a la llegada de los HAM a las zonas donde vivían.

Yo diría que el tópico surge de magnificar una circunstancia concreta: Es posible que las primeras culturas de los HAM europeos tuvieran "cierta influencia" en el simbolismo de algunos de los últimos neandertales (representados por los conjuntos arqueológicos del Chatelperroniense y -quizás- del Uluzziense). Pero esto, en mi opinión, no justifica la afirmación genérica del encabezamiento.

 4. "Eran presumidos y se adornaban con plumas"

Este tópico viene a ser más o menos correcto, aunque se van un poco al actualismo y el etnocentrismo. "Presumido" es un concepto occidental y moderno, poco universal... pero es obvio también que se trata de una simple licencia periodística. En cuanto a las plumas, es probable que los Neandertales las usaran al menos en dos zonas (el Sur de la Península Ibérica e Italia). No está probado que fuera para adornarse, pero lo cierto es que es una hipótesis razonable.

5. "Eran unos gastrónomos: cocinaban las verduras y comían marisco"

Este me parece también de los más correctos. Si acaso, se puede comentar que en el texto hacen referencia al fuego como parte de la vida cotidiana de los neandertales, pero como si fuera una hipótesis, como si no hubiera evidencias. Desde mi punto de vista, ese control y uso del fuego, con aplicación a una variedad de tareas (desde preparar alimentos a la cocción reductora de pegamentos naturales) está bien atestiguado por la arqueología. Tan bien como puede estarla para el Paleolítico superior en general.

Y por la parte del consumo de vegetales, marisco, y otros alimentos, nada que añadir salvo explicar porqué es novedoso e importante: porque, hasta hace poco, las propuestas sobre la alimentación neandertal proponían una dieta "hiper-cárnica", basada en la caza de grandes herbívoros de manera casi exclusiva.

Para mi, lo más interesante y lo que conviene recalcar siempre, es cómo las revisiones de las evidencias existentes, y el descubrimiento de nuevas evidencias, van aportando nuevos datos. Y con esos datos revisamos nuestras ideas, y construimos nuevos modelos explicativos para las sociedades del pasado.

6. "Curaban sus males con manzanilla"

El problema de este tópico es que va un paso más allá de lo que realmente sabemos, al comparar de modo inconsciente aquellas sociedades tan mal conocidas, con las sociedades recientes.

Es cierto que se han encontrado indicios de plantas de sabor amargo -como la manzanilla- entre los restos en dientes de Neandertales. Ahora bien, después hay un salto lógico importante: El que lleva a dar por hecho (y sugerir al lector) que eso implica el mismo tipo de comportamiento, y por los mismos motivos que se toma manzanilla hoy en día.

Pienso que a veces perdemos la perspectiva de la infinidad de comportamientos que compartimos con el reino animal en general (y que no tienen porqué ser sólo algo propio de humanos). En ese sentido, creo que el uso de plantas con fines no alimenticios, es la regla y no la excepción, entre toda clase de mamíferos o incluso otro tipo de animales. Pensad en los felinos y cánidos que se purgan con hierbas, los primates que consumen vegetales que les producen estados alterados, y muchos otros ejemplos.

La pregunta interesante, entonces, sería si los Neandertales usaban la manzanilla u otras hierbas de una forma especial, cultural, distinta de la que es habitual entre otros animales. Sobre eso, pienso que la evidencia disponible no nos dice nada, por el momento.

7. Intercambiaban a sus mujeres

Este tópico me parece incorrecto y bastante sensacionalista. Para empezar, esta vez no solo es el encabezamiento, sino que en el texto se dice: "una práctica que a ojos de una moral actual ortodoxa parece primitiva, pero que tenía su objetivo (...) evitaban la endogamia". 

Es chocante que se inventen en este artículo una practica social (sobre la que la ciencia en realidad no ha dicho nada) y lo rematen con ese comentario entre censurador y condescendiente. 

Veamos lo que en realidad han podido sugerir los científicos, con las evidencias muy limitadas que existen hoy en día. Es lo siguiente:
  1. Parece que unos Neandertales hallados en un yacimiento concreto del Norte de la Península Ibérica no se reproducían con miembros de su propia parentela más cercana (esto es, entre hermanos o grados de consanguinidad muy próximos). Esto puede ser o no ser un comportamiento generalizado. 
  2. En el conjunto del grupo, parece que las mujeres provenían de un ámbito familiar ajeno a dicho grupo. Es decir, que no eran hermanas, primas-hermanas, etc., de los hombres. Esto puede ser o no un comportamiento generalizado.
Curiosamente, son dos prácticas extremadamente comunes, sin nada raro ni "primitivo", entre los humanos actuales. Son dos elementos estructurales de organización familiar y social, que comparten muchísimas sociedades humanas de todo tipo, y de todos los confines del mundo. 

Ahora bien, de constatar esos hechos, a decir que "intercambiaban a sus mujeres" (y hacer juicios de valor), hay un abismo. Llegados a este punto, creo que es legítimo preguntarse:

¿Porqué la deducción ha sido que "los" Neandertales (varones que "lógicamente" tendrían el "poder") intercambiaban a "sus" mujeres? 

Yo diría que esa interpretación dice más de las pre-concepciones modernas sobre la "sociedad natural", la familia o el papel de los géneros, que de la realidad de lo que conocemos sobre las sociedades neandertales. 

8. ¿Pintaron Altamira?

En este caso, creo que el tópico es fruto de una exageración de los hechos científicos, y de la sobrevaloración de una evidencia concreta. Es cierto que, recientemente, unas dataciones de pinturas no figurativas (de varias cuevas de la Península Ibérica) dieron fechas muy antiguas. Esas fechas las retrotraen a la etapa entre el final del Paleolítico medio y el inicio del Paleolítico superior. Es decir, a un momento en el que aún perduraban las últimas sociedades Neandertales. 

Desde mi punto de vista, es legítimo plantear como hipótesis que los Neandertales quizás realizaron algunas de esas pinturas. Pero, hoy por hoy, la evidencia científica de toda Europa apunta a que la inmensa mayoría del arte parietal paleolítico, y sobre todo el arte figurativo, es algo que aparece en el Auriñaciense (en sentido amplio), una cultura material que está asociada, con cierta seguridad, a los Humanos Anatómicamente Modernos.

Y, además, concurre el hecho que la antigüedad de las pinturas figurativas (las que todos recordamos de Altamira, El Castillo, etc.) no ha sido puesta en duda, o modificada por las dataciones: se siguen atribuyendo a periodos posteriores a la desaparición de los Neandertales.

9. Su desaparición, un misterio

Esto es más o menos así, pero hay que decir que "misterio" es un concepto ajeno al sentido último de la ciencia. Y no creo que la palabra "misterio" sea apropiada, dado que es una cuestión muy estudiada y con gran número de hipótesis, modelos y propuestas. 

Lo que falta, si acaso, es consenso: un acuerdo sobre cual o cuales son las causas más probables.

Para mí esto se debe a la falta de interés en estudiar a los propios Neandertales, más allá del episodio concreto de la extinción. Lo cierto es que sabemos muy poco, y nos hemos esforzado relativamente poco (en comparación con otros temas) en documentar sus formas de vida, su organización social, y su historia cultural.

Esa es, para mi, la gran paradoja -que no misterio: El exceso de entusiasmo sobre la desaparición de los Neandertales; y que ello haya perjudicado el desarrollo de otro tipo de estudios (sin los que, a su vez, nunca será posible explicar dicha desaparición).

10. Clonar un neandertal, ¿un hito imposible?

Sobre este particular, lo que dicen en el texto es bastante cierto, salvo la parte en que comentan (citando a Church) que sería técnicamente posible. Eso no es correcto. Es técnicamente imposible hoy en día. Y además: sería un delito grave en prácticamente todos los países. Y desde mi punto de vista, en la mayoría de los supuestos posibles, sería también una tremenda aberración desde el punto de vista ético. 

Conclusión

Aunque en este trabajo se tocan temas interesantes, y en algunos aspectos se ofrecen datos novedosos sobre los Neandertales, creo que estamos lejos de un punto óptimo, de hacer una difusión fidedigna y suficiente del conocimiento científico. Pero no lo veo como un problema o fallo del autor de este "Top Ten", sino más bien como algo estructural, de lo que somos culpables científicos y periodistas por igual.

Como comentario final, me gustaría lanzar esta reflexión: es curioso como en estos "tópicos recientes" sobre los Neandertales se pueden detectar también muchos de los grandes mitos y prejuicios de nuestra era, y nuestras sociedades contemporáneas, por ejemplo:
  • El mito del "progreso y desarrollo" como algo inevitable, lineal, etc.
  • La miopía de considerar todo lo que hacemos los humanos como único y diferente de lo que hacen otros animales.
  • La actitud etnocéntrica de asumir que ciertos comportamientos de otras gentes tienen que ser iguales en todos sus aspectos a los que nosotros practicamos.  
  • Los prejuicios y pre-concepciones sobre el "primitivismo". 
  • Los prejuicios sobre la "familia natural", y sobre los roles de los géneros.

martes, 22 de enero de 2013

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (VI)

   
Retomo la serie de posts sobre la colección de mini-ensayos publicada en Evolutionary Anthropology, y coordinada por J. M. Calcagno y A. Fuentes. Como los lectores asiduos del blog recordarán, se trata de diez textos científicos breves, en los que varios investigadores abordan la cuestión planteada por los coordinadores de la iniciativa: ¿Qué nos hace humanos?

El punto de vista del neuroantropólogo

El quinto de los mini-ensayos es obra del antropólogo Benjamin Campbell y se titula "Una perspectiva neuroantropológica". Este encabezamiento no induce a error, ya que en el primer párrafo Campbell nos plantea que, desde su punto de vista, lo que nos hace humanos es nuestro cerebro. 

"What makes us human? I argue it is a brain that has evolved under social pressure to make us self-aware individuals, who define ourselves by what we share with a group of familiar others."


"Auto-consciencia", explicada por Mimi & Eunice.

A esta idea básica, de un cerebro que nos hace auto-conscientes y nos permite definirnos en relación a "otros familiares" con los que socializamos, el autor añade una perspectiva histórica y, entiendo que también cultural: explica que esos "otros familiares-sociales" han pasado progresivamente de ser nuestra banda o tribu, a incluir a toda la especie humana.

Para Campbell, nuestro cerebro es más o menos único, y está en el centro de lo que nos hace humanos. Es un órgano grande, varias veces mayor que lo esperable para un mamífero de nuestro tamaño, y el triple de grande que el cerebro de los chimpancés; y es especialmente complejo. Todo eso supone tanto necesidades (tiempo para crecer, sistemas de maduración adecuados, y aportes metabólicos suficientes para que funcione) como ventajas adaptativas.

Virtudes de un cerebro grande

Para Campbell, las principales ventajas que aporta nuestro cerebro serían de tipo social-cognitivo: nos permite planear y ejecutar estrategias grupales muy complejas, y está en relación con la supervivencia de los individuos y la reproducción de los grupos. En especial, con la viabilidad y número de nuestros descendientes. Según el autor, nuestras capacidades cognitivas y sociales nos permiten criar con éxito a mayor número de descendientes que cualquier especie hominoidea (chimpancés, bonobos, gorilas u orangutanes) gracias a nuestra capacidad para distribuir el "coste metabólico" de la crianza entre el grupo social.

Otro aspecto que nos distinguiría de los demás hominoideos sería nuestra mayor capacidad para lo que llama la "emoción social", que estaría muy relacionada con el concepto del "yo sensitivo" (en. "sentient self") de Craig (2010). La especie humana es muy sensible y receptiva, en términos emocionales, a su entorno social. Esto, según Campbell, puede deberse a que dos partes del cerebro, el cuerpo amigdalino y la ínsula, integran las señales físicas y sociales con los impulsos emocionales, para proporcionarnos sensaciones generales de  "sentirnos bien o mal".

En resumen podría decirse que, para este autor, lo que nos hace humanos es nuestro cerebro social.

¿Y el cerebro neandertal? 

Si lo que nos hace humanos es nuestro cerebro ¿qué pasa entonces con los neandertales?

Precisamente esta cuestión ha sido abordada por varios estudios recientes sobre la evolución del cerebro entre los miembros del género Homo (como H. sapiens, H. ergaster/erectus, H. neanderthalensis, etc.). Todos estos trabajos se han centrado en los cambios y diferencias en la masa total del cerebro, pero también en los ritmos y tiempos de crecimiento y maduración del mismo, ya que esto es tan importante para el desarrollo cognitivo como el tamaño final alcanzado. Entre estos estudios destacan uno más breve y centrado en los neandertales (Gunz et al. 2010), y otros dos más generales y de síntesis (Neubauer y Hublin 2012, Leigh 2012).

Créditos de la imagen - Cráneos infantiles: P. Gunz et al. (2010); Cerebros adultos: Philipp Gunz/MPI EVA Leipzig.

Los trabajos de Gunz (2010) y de Neubauer y Hublin (2012) se centran más en las diferencias entre neandertales y Humanos Anatómicamente Modernos (HAM, nuestros antepasados más directos), y el de Leigh (2012) hace más hincapié en las similitudes y paralelos.

Parecidos...

No obstante, en todos los estudios queda claro que Neandertales y HAM compartieron la gran mayoría de los cambios que la evolución produjo en sus cerebros, y en el desarrollo ontogenético de los mismos (a lo largo de la vida del organismo). Esos cambios nos proveyeron de un cerebro grande, que crece bastante durante la gestación, pero sobre todo sigue madurando a ritmos fetales después del parto, durante al menos un año. Y sigue creciendo, aunque de manera más limitada, hasta la adolescencia. Esos rasgos los compartimos con las poblaciones neandertales, y son los que nos distinguen radicalmente de los chimpancés y de otros hominoideos, y también de antepasados extintos como el H. habilis y el H. ergaster/erectus.

Por todo ello, es razonable deducir que, si lo que nos hace humanos es nuestro cerebro, el de los neandertales también les hacía humanos a ellos.

... y algunas diferencias. 

En cuanto a las diferencias que existieron entre nuestros antepasados HAM y los neandertales, se han podido determinar variaciones morfológicas de detalle, y algunas posibles diferencias genéticas.

Las principales diferencias morfológicas son dos: el cerebro del H. neanderthalensis era algo mayor, en términos absolutos, mientra que el cerebro de los HAM presenta una forma más globular, con expansión de las zonas altas y externas del cerebro.

Por otro lado, desde el punto de vista genético, Green et al. (2010) han detectado algunas mutaciones que serían derivadas en nuestras poblaciones respecto a la linea ancestral y a los neandertales. Unos pocos de esos genes pueden tener relación con el cerebro, y podrían suponer, hipotéticamente, algún tipo de ventaja, en términos adaptativos, de tipo cognitivo y/o metabólico. 

Eso, sin embargo, no implica que los neandertales fueran presa de incapacidades cognitivas importantes, ni que su inteligencia potencial fuera sensiblemente inferior a la moderna.

Nuestra evolución cerebral en común durante varios millones de años, el tamaño y características de sus cerebros, y sus realizaciones simbólicas y culturales, no indican una inferioridad manifiesta. No obstante, es posible que se dieran diferencias sutiles en los procesos cognitivos o en la eficiencia metabólica de sus cerebros. Y no se puede descartar por completo que esas diferencias pudieran llegar a ser relevantes, en la escala más general de las poblaciones, y desde una perspectiva bioevolutiva.

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Bibliografía

Calcagno, J. M., y Fuentes, A. (2012): "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology". Evolutionary anthropology, 21, 5, 182-94

Craig, A. D. (2010): "The sentient self". Brain Struct. Funct., 214, 563–577.

Green, R. E., Krause, J.,  Briggs, A. W.,  Maricic, T., Stenzel, U., Kircher, M., Patterson, N. Li, H., Zhai, W., Hsi-Yang Fritz, M., F. Hansen, N., Y. Durand, E., Malaspinas, A-S., Jensen, J. D., Marques-Bonet, T., Alkan, C., Prüfer, K., Meyer, M., A. Burbano, H., M. Good, J., Schultz, R., Aximu-Petri, A., Butthof, A., Höber, B., Höffner, B., Siegemund, M., Weihmann, A., Nusbaum, C., Lander, E. S., Russ, C., Novod, N., Affourtit, J., Egholm, M., Verna, C., Rudan, P., Brajkovic, D., Kucan, Z., Gusic, I., Doronichev, V. B., Golovanova, L. V., Lalueza-Fox, C., de la Rasilla, M., Fortea, J., Rosas, A., Schmitz, R. W., Johnson, P. L. F., Eichler, E. E., Falush, D. Birney, E., Mullikin, J. C., Slatkin, M., Nielsen, R. Kelso, J., Lachmann, M., Reich, D., Pääbo, S. (2010): "A Draft Sequence of the Neandertal Genome". Science 328 (5979), 710-722.

Gunz, P., Neubauer, S., Maureille, B., Hublin, J.-J.(2010): "Brain development after birth differs between Neanderthals and modern humans". Current Biology, 20, 21, 921-922.

Leigh, S. R. (2012): "Brain Size Growth and Life History in Human Evolution". Evolutionary Biology, 39, 4, 587-599.

Neubauer, S., Hublin, J.-J. (2012): "The Evolution of Human Brain Development",  Evolutionary Biology, 39, 4, 568-586.

martes, 25 de diciembre de 2012

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (V)

  
Con este quinto post de la serie, abordamos la revisión de otro mini-ensayo que responde a la pregunta ¿qué nos hace humanos?, tal y como fue propuesta por J. M. Calcagno y A. Fuentes. En este caso, como anunciábamos en la nota anterior, se trata de la propuesta de Robert M. Seyfarth y Dorothy L. Cheney, ambos profesores de la Universidad de Pennsylvania, que se dedican al estudio del comportamiento y la cognición en varias especies de primates.

Diferencias entre primates

Como en el caso de Sussman, para Seyfarth y Cheney lo que nos hace humanos se puede encontrar en la comparación con otros primates, buscando sobre todo las principales diferencias. Por ello, su propuesta puede entenderse cómo “aquello que posee la humanidad y que otros primates –monos, simios, etc- no tienen en absoluto, o sólo muestran de un modo muy limitado.”

Cognición, comunicación y lenguaje

Además, los autores no dudan en acudir directamente al sub-campo (o área específica) de las diferencias en los aspectos de la cognición y la comunicación. Esto se explica porque consideran que la principal diferencia (i. e. más significativa) entre los otros primates y los seres humanos es nuestra capacidad para crear y utilizar un lenguaje completamente evolucionado. Es decir, que no se preocupan en este caso de los aspectos anatómicos, etc., sino que van directamente a las diferencias cognitivas y de las capacidades comunicativas, que están en la base del lenguaje.

“Teoría de la mente” y flexibilidad acústica del habla

Estos dos conceptos, una “teoría de la mente” plenamente desarrollada, y una flexibilidad acústica (aprendida, y altamente modificable) de nuestra capacidad de emisión de mensajes, serían los rasgos específicos que nos hicieron humanos, según Seyfarth y Cheney. En concreto, los investigadores entienden estos rasgos como dos pasos previos y elementos constituyentes de lo que después sería nuestro lenguaje, con toda su enorme capacidad de gestionar y comunicar información.

En cuanto a la “teoría de la mente”, el concepto se refiere a dos capacidades complementarias:
  1. Capacidad de introspección, de ser conscientes de nuestros propios pensamientos, poder juzgarlos, modificarlos, etc… lo que es un gran paso para permitirnos recopilar datos de todo tipo, y para reformular y planificar nuestras estrategias.
  2. Capacidad de reconocer y proyectar lo que otros individuos piensan o creen, y de juzgar si sus creencias son verdaderas o falsas.
Esta “teoría de la mente” no estaría por completo ausente en otros primates, pero según los autores en todos los demás casos es muy limitada, y (por lo general) es inferior a la que muestran los niños humanos de un año de edad.

 "Teoría de la mente" explicada por Mimi & Eunice.

Y, en lo que se refiere a la flexibilidad acústica, en este caso las diferencias serían todavía más tajantes: Todos los demás primates tienen un rango de producción vocal enormemente limitado, y que responde en casi todo su abanico a capacidades innatas, no aprendidas (todo lo contrario que los humanos).

Una posible explicación

Para cerrar su mini-ensayo, Seyfarth y Cheney reflejan una breve propuesta sobre el mecanismo evolutivo que habría llevado a estas diferencias tan marcadas: 

“One speculation argues that the selective pressures imposed by an increasingly complex social enviroment favored the evolution of a full-blown theory of mind, and this, in turn, favored the evolution of increasingly complex communication that required flexible vocal production.”

Es decir, que un entorno social cada vez más complejo produjo las presiones selectivas hacia una “teoría de la mente” más desarrollada, y eso a su vez favoreció en desarrollo de la producción vocal flexible que nos caracteriza.

¿Y los Neandertales qué?

En este punto, la pregunta sería ¿compartieron las poblaciones neandertales esos rasgos que nos hacen humanos según los autores? Si seguimos los principios y razonamientos expuestos por Seyfard y Cheney, será necesario buscar esos pre-requisitos (“teoría de la mente” desarrollada, y flexibilidad acústica/vocal), para que sea factible la existencia de un “lenguaje plenamente evolucionado” en las poblaciones neandertales del Pleistoceno.

“Teoría de la mente” neandertal.

En lo que se refiere a la “teoría de la mente”, hay al menos dos medios (que, de hecho, pueden ser complementarios) para documentarla desde la arqueología.

Por una parte se pueden buscar conductas claramente simbólicas o representativas de conceptos abstractos, como el arte, la religión, la etnicidad, etc. En esta línea, estarían numerosos trabajos que han documentado una variedad de objetos y técnicas de adorno (y de distinción) de los grupos e individuos neandertales (d’Errico y Soressi 2006, Hayden 2012, Leroi-Gourhan & Leroi-Gourhan 1964, Peresani et al. 2012, Zilhão 2007).

Figura de Caron et al. (2011) con materiales de industria ósea y de tipo simbólico de la Grotte du Renne en Arcy-Sur-Cure.

Otra estrategia es buscar elementos del registro arqueológico que reflejen formas de conducta complejas, elaboradas, con planificación al largo plazo, y/o con estrategias ramificadas o de gran variabilidad. En este sentido ha habido muchos trabajos dentro de un amplio abanico de temas: sobre las formas de vida, la subsistencia, la gestión de los recursos y del utillaje, o la economía en general de los grupos neandertales. Algunos ejemplos serían los trabajos de L. Bourguignon, J. Rios Garaizar, M. Soressi, o M. Vaquero (o, de forma más limitada, mi pequeña aportación dentro de los temas tratados en mi Tesis Doctoral).

En cualquier caso, desde ambas perspectivas parece hoy claro que los Neandertales dispusieron de una “teoría de la mente” plenamente desarrollada, similar o no muy diferente de la que tuvieron los llamados “humanos modernos” en el final del Pleistoceno.

Flexibilidad acústica y vocal neandertal

Sobre esta cuestión, para el caso de los Neandertales, se han combinado dos enfoques complementarios por parte de los investigadores expertos en la materia: 

El primero de esos enfoques es investigar el aparato emisor de la voz, es decir, el tracto vocal y la forma de los elementos rígidos (óseos) y flexibles (cuerdas vocales, músculos, etc.). Los últimos estudios (Martínez et al. 2012) apuntan a que tanto los Neandertales, como los Homo heidelbergensis, ya tenían las partes anatómicas implicadas en la formación del habla con una configuración similar o muy parecida a la moderna -entendiendo por “moderna” una morfología como la nuestra, en cuando a la variedad y calidad de los sonidos que puede producir.

En el  mismo trabajo que citabamos antes, (Martínez et al. 2012) se utiliza también el otro enfoque posible, que es estudiar el aparato receptor, es decir el oído. Se puede hacer a partir de los restos fósiles: tanto de los huesecillos del oído interno, como del propio canal auditivo en el cráneo humano. Y una vez más, los estudios sugieren que las capacidades auditivas de los H. heildelbergensis y los Neandertales, en relación al habla, fueron muy similares a las nuestras (o, en todo caso, mucho más próximas a las nuestras que a las de los chimpancés u otros primates). 

Por lo tanto, en el momento actual de la investigación, todo apunta a que las poblaciones neandertales también poseían el aparato fonador y auditivo adecuado para el "lenguaje completamente evolucionado". 

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Bibliografía

Caron, F., d'Errico, F., Del Moral, P., Santos, F., Zilhão, J. (2011): "The reality of Neandertal symbolic behavior at the Grotte du Renne, Arcy-sur-Cure, France", PLoS One, 6 (6) [texto completo]

d’Errico, F. y Soressi, M. (2006): "Des Hommes en couleurs", Les Dossiers de la Recherche, 206, pp. 84-87. [pdf completo]

Hayden, B. (2012): "Neandertal Social Structure?", Oxford Journal of Archaeology, 31, pp. 1–26. [texto completo]

Leroi-Gourhan, A. y Leroi-Gourhan, A. (1964): "Chronologie des grottes d'Arcy-sur-Cure (Yonne) ", Gallia préhistoire, 7, pp. 1-64. [texto completo]

Martínez, I., Rosa, m., Quam, R., Jarabo, P., Lorenzo, C., Bonmatí, A., Gómez-Olivencia, A., Gracia, A. y  Arsuaga, J. L. (2012): "Communicative capacities in Middle Pleistocene humans from the Sierra de Atapuerca in Spain", Quaternary International, en linea 10 julio 2012 [abstract]

Peresani, M., Fiore, I., Gala, M., Romandini, M. y Tagliacozzob, A. (2011): "Late Neandertals and the intentional removal of feathers as evidenced from bird bone taphonomy at Fumane Cave 44 ky B.P., Italy",   PNAS 108 (10), pp. 3888–3893.[texto completo]

Zilhão, J. (2007): "The Emergence of Ornaments and Art: An Archaeological Perspective on the Origins of “Behavioral Modernity", Journal of Archaeological Research, 15 (1), pp. 1-54. [abstract]