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domingo, 22 de noviembre de 2020

Novedades paleolíticas

Aunque llevo tiempo sin hacer cosas neandertales, sí que estoy trabajando en muchos temas de prehistoria en general y Paleolítico en particular. Os comento que:

  1. Estoy realizando con mis compañeros/as de Ciencia Inclusiva una serie de Divulgafichas, que evalúan diversos productos de ocio y entretenimiento. Podéis encontrarlas AQUÍ. Hay fichas de videojuegos, juegos de mesa, cómics y libros infantiles sobre la prehistoria.
  2. Acabo de publicar el cuarto episodio de mi podcast personal de divulgación científica, el cual trata sobre el Paleolítico Superior. 

Sin más, ¡espero que os resulte curioso o interesante!

martes, 17 de octubre de 2017

Actividad de divulgación en Aspe sobre el Paleolítico


La pasada semana, el viernes 13, pude participar en una estupenda actividad de divulgación sobre la Prehistoria que me permitió volver a sumergirme por un tiempo en mi querida temática paleolítica, y muy especialmente en las sociedades neandertales y del Paleolítico medio.

Tuve la suerte de ser invitado como conferenciante en el marco de un ciclo de actividades de divulgación sobre el patrimonio y los trabajos científicos en torno a Aspe (Alicante). Una serie de instituciones confluyeron para organizar la conferencia, entre las que destacan el proyecto Ciudad Ciencia (del CSIC y Obra Social La Caixa), el Ayuntamiento y el Museo Histórico de Aspe, y la asociación Cinco Ojos (observatorio de Patrimonio).


La charla se concibió como un co-rrelato y seguimiento de una visita guiada (para la gente del lugar) a una zona de gran riqueza arqueológica y natural llamada paraje de los Algezares, en el entorno del pueblo.


Coincide que en dicho lugar están apareciendo importantes evidencias de ocupación en el Paleolítico medio, y además proporciona temas de investigación de gran interés en cuanto a geomorfología del Cuaternario.
 
Por ello sendos equipos de arqueólogos y geólogos están uniendo fuerzas y trabajando en el campo en estos días de forma coordinada.Con todo ese contexto, la temática que me solicitaron para la conferencia fue la de las dataciones y la cronología para el Paleolítico, y con esa base preparé una charla divulgativa con el título siguiente:

“Construyendo el tiempo de nuestro pasado remoto: Métodos de datación y de ordenación cronológica del Paleolítico”

Como obviamente no soy un experto en todos los sub-campos de tan amplísima temática, me centré para la charla en las cuestiones que más domino: Es decir, en la construcción del relato del Paleolítico desde la historiografía, y en las dataciones por Carbono-14 (un tema que hemos trabajado mucho en los últimos años). Y también me concentré en ofrecer una visión global para el público en general, así como algunos aspectos concretos de utilidad para los profesionales e investigadores en arqueología, ya que sabía que los equipos que trabajan sobre el terreno estarían allí. No con el ánimo de enseñarles nada, a unas personas tan expertas como yo, sino de ofrecer puntos de vista específicos y consejos prácticos que podrían resultar de utilidad. Y, como no, con ánimo de alentar un debate constructivo.

Aquí os dejo un enlace al PDF de la presentación que usé como hilo conductor de la charla:


 Sobre las imágenes de la presentación conviene señalar que: Se trata de material educativo con imágenes de múltiples autores incluidas como Uso Legítimo. La PI y/o copyright son propiedad de cada autor/a individual y/o quienes ostentan el copyright. Esta presentación educativa no supone ninguna declaración sobre esa cuestión. Fair use.



Sobre el resultado de la actividad, la verdad es que fueron magníficos el recibimiento, la acogida y la respuesta del público asistente. El público lo componía una cincuentena de personas, que incluía a aproximadamente una docena de arqueólogos/as y geólogas/os, además de personas de todas la edades de la propia localidad de Aspe.



El interés de las personas presentes se reflejó en el largo e intenso turno de preguntas y debate al final de la charla, en el que surgieron temas de discusión y reflexión muy interesantes: desde las razones últimas de la investigación científica sobre el Paleolítico, a aspectos concretos como la calibración del Carbono-14.

Al día siguiente tuve la fortuna de acompañar a los equipos científicos antes mencionados en su trabajo de campo en los Algezares, durante las primeras horas de la mañana. Y pude ver in situ los muy interesantes materiales arqueológicos, en particular de Paleolítico medio, que están encontrando en sus prospecciones intensivas. 

Para concluir esta entrada, quiero enviar mi más sincero agradecimiento a todas las personas que organizaron, coordinaron y enriquecieron esta actividad, muy especialmente a Daniel Puerto García, Jose Ramón García, María Berná (¡gracias por la explicación del Museo!), Paloma Arroyo, Jaime Cuevas, Ivan Escobar y Mariano Cuevas, a quien agradezco muy especialmente la visita guiada por los más interesantes aspectos etnográficos e históricos del paraje.

sábado, 18 de febrero de 2017

Lucy y Andy Neandertal: Una reseña

Jeffrey Brown es un autor de cómic muy premiado, sobre todo por sus novelas gráficas, y ha alcanzado cierta relevancia recientemente por ser el autor de una serie de cómics/libros ilustrados de Star Wars, para niños y niñas de todas las edades. Pues bien, este autor ha publicado recientemente un cómic sobre neandertales, que se ha traducido en España como Lucy y Andy Neandertal. Como era de esperar, ese volumen llegó rápidamente a mis manos (¡gracias Laura!), y por fin he sacado tiempo para una pequeña reseña.


En líneas generales debo decir que el cómic me ha sorprendido gratamente, y que está muy bien construido desde la narrativa y el diseño y caracterización de los personajes. Toda la historia se basa en generar situaciones en las que los distintos protagonistas interaccionan, a veces de maneras inesperadas y sorprendentes, para mantener al lector encandilado. El resultado es un cómic fresco y original, que permite identificarse con unos personajes muy entrañables.

Pero como este blog no trata realmente de cómics, para el resto de la reseña me centraré en la presentación y representación que hace Jeffrey Brown de las sociedades neandertales y su cultura. En ese sentido, hay algunas cosas que me han gustado mucho, y que están muy bien "paridas"... pero otras me parece que no están nada bien.

Lo bueno

Una cosa que me ha gustado mucho es que el cómic presenta a personajes de todas las edades y de ambos sexos interaccionando en distintas situaciones, casi todas cotidianas y con bastante variedad.


Si, hay escenas de caza típicas, con "casi todo hombres".... pero otras muchas (pintar, tallar la piedra...) tienen presencia de hombres y mujeres adultas, adolescentes, niños y niñas, etc. que dan un contrapeso a la historia y la hacen sorprendente y poco habitual.

También me agrada la habilidad del autor para presentar situaciones en las que nos hace pensar que se va hacia un conflicto violento (por ejemplo, entre dos grupos humanos que se encuentran), y luego nos muestra que esa no tiene porqué ser, en absoluto, la única opción.

Y para terminar este breve repaso a lo positivo del cómic, comentaré otra cosa que me ha gustado:


Al principio y al final de los capítulos se introducen algunas viñetas o páginas con dos personajes actuales, dos arqueólogos y/o antropólogos, un chico y una chica, que explican varias cosas desde el punto de vista de la ciencia y del conocimiento que tenemos de las sociedades neandertales. Y en general, esas explicaciones están bastante bien.

Lo que no me ha gustado

Una de las cosas que menos me gusta del cómic es cómo reproduce todos los estereotipos de la familia nuclear moderna (papa, mama, hijo, hija) y de los roles típicos de ambos sexos. Ejemplos de esto serían las ocupaciones de hombres y mujeres, y que en ningún momento se ve a un hombre adulto cuidar a un niño pequeño.

No digo que el autor no deba basarse en un contexto que nos es conocido para crear un cómic divertido con el que nos identifiquemos... está claro que eso es legítimo y está bien.

Pero es que me parece que llega a pasarse un poco: presenta de forma a-crítica los roles y estereotipos sobre sexos actuales, y la fórmula típica de familia nuclear occidental moderna... como existentes entre los neandertales... Y así acaba pareciendo que es "lo natural". E insisto, no digo que no se pueda trabajar con eso, pero podría haberlo usado de otra forma y contraponerlo a situaciones distintas, que sorprendieran e informaran al lector de que esa opción de organización social no es "natural", no es la única posible.

En otro orden de cosas, algo que tampoco me gusta es que se distinga entre "humanos" y "neandertales". Para mí no tiene ningún sentido.

Primero, desde la taxonomía y la nomenclatura: Se llama Homo neanderthalensis u Homo sapiens neanderthalensis. Es decir, del género Homo, que no es sólo homínido u hominino. Es humano. Ya sabéis, "Hombre de Neandertal".

Y segundo, si se trata de remarcar que eran "otra especie"... tampoco estoy de acuerdo. Solamente tiene sentido decir que eran otra especie desde el punto de vista de las "especies fósiles". Algo puramente clasificatorio.

Desde la biología de la reproducción, hoy sabemos a ciencia cierta que las poblaciones neandertales eran amplia y completamente inter-fértiles con las poblaciones de humanos anatómicamente modernos u Homo sapiens (o sapiens sapiens en otras nomenclaturas). En fin, que es un poco triste que haga más de un lustro que empezamos a conocer el genoma neandertal, pero todavía no estemos rompiendo esos mitos.

Balance

A pesar de estos puntos que me han gustado menos, creo que es un gran cómic escrito e ilustrado con inteligencia y sensibilidad y, desde luego, lo recomiendo como cómic y cómo libro sobre los neandertales, en especial para niños y niñas.

¡Eso sí, leed siempre todo (este post incluído) con ojos críticos! ¡No os creáis todo lo que os cuenten!

Referencia

Jeffrey Brown (2017): Lucy y Andy Neandertal. El Paseo Editorial. 224 pp.[edición española].


ADENDA

Tras enviar la reseña al autor, Jeffrey Brown, este ha tenido la amabilidad de responder a la misma, con un mensaje que destila sensatez y buen hacer, y que con su permiso, traduzco y transcribo a continuación:

"Hey Millán, 

¡Muchas gracias por escribir y por la reseña de mi libro! Me hace muy feliz de que te haya gustado en su mayor parte.  Debo admitir que una de las cosas que más me preocupaba de este libro era la ciencia, pero espero que sea evidente que he puesto mucho cuidado y atención en ese tema. ¡Definitivamente es el libro más difícil que he escrito!

He tratado de mostrar en todo momento que, al final, los neandertales y los humanos eran similares – se puede ver que en ambos casos se les identifica como "gente". Sin embargo, el debate científico sobre la taxonomía y las diferencias morfológicas es un poco difícil de presentar a los niños. El tercer libro de la serie, en el que estoy trabajando actualmente, trata de la evolución y la extinción, y espero poder presentarlo a los niños de una manera que sea precisa, pero aún así clara para ellos.

En cuanto a los aspectos sociales, ese era otro asunto complicado con el que mi editor y yo continuamente hemos batallado. Por un lado, la idea conductora del libro es que es una historia de ficción basada en la ciencia, y no la ciencia presentada a través de una historia de ficción. Mi preocupación inicial fue hacer una historia que funcionara contra muchos de los estereotipos que se han visto en franquicias como los Picapiedra. Por tanto, era más importante para mí  tener el libro organizado de un modo que ofreciera a los lectores jóvenes un punto de entrada accesible a ese mundo - de modo que pudieran verse reflejados en estos personajes. Estoy de acuerdo en que perdí la oportunidad de mostrar a los hombres cuidar de los niños, a pesar de que lo menciono brevemente en la división probable del trabajo. En parte, eso se debe a que tuve que hacer malabarismos con tanta ciencia y cómo encajarla en la narración; y en parte porque la historia simplemente no tenía un lugar para ello. Creo que hay un lugar en el tercer libro, ¡así que tal vez sea capaz de arreglar eso al menos en parte!

Por supuesto, otra cosa que traté de mostrar a los niños es la idea de que nuestra ciencia cambia, y lo que sabemos o pensamos puede desarrollarse con nuevos descubrimientos. En todo caso, creo que lo más importante que este libro puede lograr no es exponer ninguna ciencia concluyente para los niños, sino simplemente interesarlos en la ciencia en general... 

Mi sueño es que pueda haber un joven lector al que encante este libro, y eso sea su inspiración para convertirse en un paleontólogo… ¡y termine haciendo algunas investigaciones que muestren lo equivocado que mi libro puede estar!"


¡Muchísimas gracias Jeffrey por tomarte la molestia de explicar tan amablemente todos estos puntos! 

martes, 7 de febrero de 2017

Una nueva jornada divulgando con Escolab

Hoy retorno al blog con una entrada con poco texto, pero varias (y espero que interesantes o inspiradoras) imágenes, para dar fe de que -siempre que podemos- seguimos dando "la buena batalla" en cuanto a divulgación del quehacer científico. Las imágenes que veréis a continuación fueron tomadas en Enero en el transcurso de una actividad que organizamos desde la IMF-CSIC y la Delegación del CSIC en Cataluña.

Se realizó en el marco del programa Escolab y fue una sesión teórica y práctica, que trataba de explicar a los estudiantes las verdades y falsedades que hay tras algunos estereotipos de la Arqueología, la Prehistoria, el Paleolítico y las poblaciones neandertales.








martes, 19 de agosto de 2014

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (XII)

ResearchBlogging.org
Introducción

Hace más de un año comencé con una serie de posts que hoy terminaré con la presente nota.

Se trata de la serie dedicada a la colección de mini-ensayos "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology". Con esas notas he querido llevar la pregunta de los autores ¿Qué nos hace humanos? un poco más allá, y responder también a lo siguiente: ¿Y a los Neandertales? 

De ese modo, a través de las entradas, hemos analizado y reflexionado sobre las cuestiones que, según los investigadores, nos hacen humanos. Y hemos visto cuáles son de aplicación a las gentes neandertales, y de qué manera.

A lo largo de once notas, hemos recorrido la presentación que hacen los coordinadores de la iniciativa (J. M. Calcagno y A. Fuentes), seguida de una decena de artículos breves, de los investigadores que participaron en la iniciativa.

El último mini-ensayo, escrito por los propios M. Calcagno y A. Fuentes, es en realidad un resumen o recapitulación de las respuestas del resto de investigadores.

Dado que no parece necesario repetir lo que ya es un excelente resumen -cuya lectura recomiendo-, lo que haré será un pequeño balance de la parte más neandertal de la cuestión. Es decir, trataré de resumir de qué forma "lo que nos hace humanos" es de aplicación a las poblaciones neandertales.

Entonces... ¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los neandertales?

La respuesta de M. Cartmill y K. Brown se centra en dos aspectos que son propios de la humanidad y que nos diferencian de otros primates, por estar muy desarrollados: La imitación pre-verbal y la capacidad para ver las cosas desde la perspectiva de otros.

Roy lo sabía: Ponerse en el lugar del otro nos hace humanos.

Estos rasgos se exacerbaron, en nuestros antepasados, en un momento temprano de su historia evolutiva: debían de estar presentes en los poblaciones arcaicas de los Homo africanos, hace más de 1 millón de años. Por ello, se deben considerar rasgos comunes a Homo sapiens, Homo (sapiens) neanderthalensis, y cualquier otra especie humana que haya vivido en el planeta.

Katherine S. Pollard aborda la cuestión genética, y en primer lugar destaca la similitud de las secuencias del chimpacé y el ser humano, afirmando que desde el ADN, no hay "demasiado" que nos haga especiales a los humanos. Ahora bien, luego explica que ha habido unos pocos cambios clave, con efectos importantes sobre lo que hace ese genoma: determinar nuestra morfología, nuestro repertorio de dieta, nuestro metabolismo, etc.

Parecidos y diferencias (la humana es Jane Goodall).

De su explicación, llevada a los Neandertales, deducimos lo siguiente:

Si "lo que nos hace humanos" está en los cambios genéticos respecto a otros primates -como el chimpancé- entonces la mayor parte (o la inmensa mayoría) de los cambios que nos hacen humanos son compartidos con los Neandertales. Eso lo sabemos gracias a los estudios sobre el ADN neandertal y en especial el borrador del genoma publicado por Green et al.

Por supuesto, en las escasas, pero significativas diferencias que ese genoma neandertal tiene con el ADN moderno, también podremos, en el futuro, encontrar algunas de las claves que diferencian a las poblaciones actuales de la desaparecida humanidad neandertal.

De manera inicialmente similar,  Robert Sussman nos pregunta en su mini-ensayo lo siguiente: ¿Por qué no somos chimpancés? Este autor propone que lo que nos diferencia de esos primates son tres rasgos: el comportamiento simbólico, el lenguaje y la cultura (en su dimensión social y compartida).

Para nuestros propósitos cabe añadir ¿Por qué los Neandertales no son chimpancés? Además de las evidencias de lenguaje, simbolismo y cultura de las poblaciones Neandertales, que hemos tratado extensamente en este blog, se puede contestar poniendo en perspectiva la distancia genética entre nuestros parientes chimpancés y las poblaciones neandertales.

Dr. Cornelius: Chimpancé, Historiador, Arqueólogo.

Los Neandertales no son chimpancés, porque sus antepasados ancestrales (los mismos que los nuestros) se separaron de los antepasados chimpancés hace muchos millones de años. Según los últimos estudios paleogenéticos, como mínimo 7 millones de años, pero probablemente fueron más de 10 (Langergraber et al. 2012).

Como contraste, está razonablemente probado que las poblaciones neandertales y los"humanos anatómicamente modernos" intercambiaron genes hace menos de 100.000 años, y probablemente más tarde, hace 70 u 80 mil años.

Para R. M. Seyfarth y D. L. Cheney "lo que nos hace humanos" también se debe buscar en la comparación con otros primates, y así lo explican en su aportación. En su caso, destacan dos elementos concretos muy ligados al lenguaje y las capacidades cognitivas: Una “teoría de la mente” plenamente desarrollada, y una flexibilidad acústica (aprendida, y altamente modificable) de nuestra capacidad de emisión de mensajes.

Una "Teoría de la Mente" implica capacidad para proyectar y reflexionar sobre lo que otros piensan.

Seyfarth y Cheney defienden que se trata de dos enormes pasos previos a nuestro lenguaje, y están en la base de nuestra gran capacidad de gestionar y comunicar información.

Llevado a las poblaciones neandertales, hay varias líneas de evidencia que señalan que aquella humanidad disponía de ambos rasgos plenamente desarrollados: Lo sabemos por los elementos, como los enterramientos o los adornos corporales, que denotan conductas claramente simbólicas o representativas de conceptos abstractos. Y también por el registro arqueológico de formas de conducta complejas, elaboradas, con planificación al largo plazo, ramificada, o de gran variabilidad (como por ejemplo, la captación y gestión de los recursos líticos).

Benjamin Campbell en su mini-ensayo plantea que "lo que nos hace humanos" es nuestro cerebro. El autor propone que nuestro cerebro es único, y se encuentra en el centro lo humano. Es un órgano varias veces mayor que lo esperable para un mamífero de nuestro tamaño, y es el triple del cerebro de un chimpancé. Y es muy complejo. Todo eso implica necesidades (tiempo para crecer, sistemas de maduración adecuados, y aportes metabólicos suficientes) y proporciona ventajas adaptativas. Y en especial, nuestro cerebro nos hace especialmente sociales, tanto desde la perspectiva pragmática, como desde la emocional. 


El cerebro nos hace humanos, incluyendo a los cyborgs ¡No discriminéis!

En cuanto a los Neandertales, su evolución cerebral fue la misma que la nuestra durante varios millones de años. Eso, sumado a que el tamaño de sus cerebros es similar al nuestro, y sus realizaciones simbólicas no indican una inferioridad manifiesta, permite deducir que no tenían grandes diferencias cerebrales con los humanos modernos. Dicho de otra forma, es razonable plantear que eran plenamente humanos desde el punto de vista del cerebro.

No obstante, es posible que se dieran diferencias sutiles en algunos procesos cognitivos o en la eficiencia metabólica de sus cerebros, ya que algunos estudios apuntan a que no son exactamente iguales.

El trabajo de Sarah Hrdy se centra en el papel de la crianza en la evolución humana, y propone que "lo que nos hace humanos" sería la crianza aloparental de la descendencia (por otros individuos, distintos de los progenitores biológicos), así como una mayor participación de los padres (masculinos aquí).

Ciri y Geralt como ejemplo de crianza aloparental. Imagen: Alenaswan

Todo ello debió suceder como adaptación a un entorno poco predecible y al alto coste de la crianza exclusivamente maternal. Esa cooperación en el cuidado de la descendencia tiene resultados en si misma: mayor capacidad reproductiva. Y supone la selección de determinados rasgos en crías y progenitores, como la sociabilidad y la habilidad para solicitar/proporcionar cuidados y alimentos.

Todo ello sería la base evolutiva de la predisposición humana para la colaboración, que después se desarrollará en dimensiones sociales mucho más complejas.

Y como vimos en su momento, los rasgos que señala Hrdy son ancestrales. Fueron heredados y compartidos por todas las lineas evolutivas dentro del género Homo. Y por lo tanto fueron también rasgos característicos de los Neandertales.

Una versión algo diferente de la propuesta de Hrdy la encontramos en el mini-ensayo de Kristen Hawkes. Esta autora señala que la existencia de abuelas es algo clave para entender lo que nos hace humanos, y señala dos circunstancias necesarias para que existan dichas abuelas: La longevidad de las hembras más allá de la edad reproductora, y la sociabilidad de los niños para obtener el cuidado de los parientes, y sobre todo, de susodichas abuelas.

Nanny Ogg sabe más por abuela que por bruja.

Esas tendencias se formarían y reforzarían por selección natural, y repercutirían en la mejora de las capacidades de supervivencia y de reproducción de los individuos y los grupos.

Hawkes se retrotrae, una vez, más hasta el Plio-Pleistoceno africano para situar el inicio de la aparición de las abuelas. En ese sentido, una vez más comprobamos que la humanidad neandertal está mucho más cerca de nosotros, los humanos actuales, que de esos cambios más antiguos.

Por lo tanto, cabe decir, sin temor a equivocarse demasiado, que los Neandertales también tuvieron sus abuelas y compartieron esos rasgos adaptativos de sociabilidad y longevidad.

El estudio aportado por Karen R. Rosenberg sobre "lo que nos hace humanos" también se basa en las propuestas de Hrdy, pero se centra en cómo han evolucionado el embarazo, el parto y la lactancia.

En términos adaptativos, la autora propone que se dio una intensificación de los cuidados de las embarazadas, parturientas y madres con neonatos y lactantes. Y esa intensificación tendría consecuencias directas en el éxito reproductivo de individuos y grupos. E, indirectamente, abriría las puertas a que pudieran nacer y sobrevivir neonatos "indefensos", que siguen creciendo a tasas fetales (muy altas) tras el parto. Y eso, a su vez, permitiría un mayor desarrollo de la capacidad cerebral de dichos neonatos.

Como en varias de las propuestas anteriores, el momento en que estos mecanismos adaptativos comenzaron tuvo que ser muy temprano: el Plio-Pleistoceno africano. Por ello, desde la perspectiva de los Neandertales, la propuesta de Rosenberg sería también de aplicación. En el caso de las madres neandertales, los cuidados recibidos por ellas y por su descendencia  no tendrían que ser, a priori, significativamente distintos de los de la humanidad más moderna.

Además, la evidencia disponible apunta a que el parto entre los Neandertales era igualmente complicado, y que los niños neandertales nacían con cerebros muy grandes, como los nuestros (aunque quizás sutilmente diferentes en la forma).

Los dos últimos mini-ensayos (Mary C. Stiner y Steven L. Kuhn por un lado, y Ken Weiss por otro), no responden realmente a la pregunta planteada, sino que simplemente reflexionan sobre su validez desde diferentes perspectivas (la primera más pragmática, y la segunda más ontológica). Aunque sus reflexiones son desde luego interesantes, no nos sirven de mucho para extender la cuestión de "lo humano" a los Neandertales. Por ello que debemos conformarnos -pero no es poco- con lo que hemos podido tomar de los anteriores contribuyentes a la colección.

Conclusiones

Como yo lo veo, la conclusión final que se puede extraer de la colección original, y de las reflexiones aportadas en estas notas, es bastante obvia: A pesar de las diferencias, la proximidad genética, cultural, anatómica, ontogénica y metabólica de las poblaciones neandertales y los humanos modernos, hacen que todos los criterios que se proponen para tratar de aprehender "lo que nos hace humanos" sean de aplicación a aquella otra humanidad.

Referencia de Research Blogging

Calcagno JM, & Fuentes A (2012). What makes us human? Answers from evolutionary anthropology. Evolutionary anthropology, 21 (5), 182-94 PMID: 23074064

lunes, 23 de junio de 2014

La Guerre du Feu: Roudier inmerso en la última de una larga saga de adaptaciones

    
Enmanuel Roudier y la Guerre du Feu

A Enmanuel Roudier ya lo conocemos por su magnífico trabajo en el cómic Neandertal, una historia de aventuras, exploración y lucha de clanes, con reminiscencias de las tragedias de Shakespeare. Hace tiempo escribí un post en este blog, reseñando la versión en castellano del comic, publicado por la editorial Norma.  

En estos momentos, Roudier está trabajando en la adaptación al cómic de una de las grandes obras de ficción sobre la Prehistoria, la novela La Guerre du Feu, escrita por J.-H. Rosny aîné. Enmanuel ya ha publicado dos tomos de ese trabajo (Dans la Nuit des Âges y Sur les Rives du Grand Fleuve) y está ultimando la edición del tercero.



En todo caso, se trata de una excelente obra que, una vez terminada, esperemos pueda ser publicada en castellano, como lo fue Neandertal.

Aprovechando el trabajo de Roudier, me ha parecido interesante volver la vista atrás y hacer un pequeño recorrido por la obra original y las adaptaciones que la novela ha tenido a lo largo de los años.

En su contexto

La novela original fue escrita, como decía, por  J.-H. Rosny aîné, el mayor de dos hermanos escritores de cuentos, novelas y obras de divulgación científica. Lo hizo en una fecha tan temprana como 1911. Por poner un poco de contexto, recordemos que el "Viejo Neandertal" de Chapelle-aux-Saints fue descubierto en 1908; y que entre finales del S. XIX y principios del XX se ponen las bases del estudio del Paleolítico: La fecha de 1902, con E. Cartahilhac admitiendo la autenticidad de las pinturas de Altamira y por tanto del arte rupestre en su conjunto, es bastante ilustrativa del ambiente de la época.

La obra y sus adaptaciones

La Guerre du Feu es una obra novelesca, de tono épico, que al mismo tiempo trata de reflejar los conocimientos y las ideas científicas del momento, sobre la Prehistoria. La obra trata de una épica búsqueda del fuego, punteada por luchas entres grupos y clanes. El fuego se presenta como un bien indispensable que los protagonistas de la historia saben utilizar y conservar, pero no encender. Por supuesto, hoy muchas de las cosas que afirma o sugiere en sus páginas han quedado superadas por el desarrollo de las investigaciones. La falta de control del fuego en la Prehistoria (y sobre todo, el no saber cómo encenderlo) es una de ellas.

Esto es algo que también sucede en las adaptaciones: aunque intentan actualizar la visión original, no pueden sino estar limitadas por los conocimientos de su propia época, y también por su deseo de ser fieles a la obra original.

La primera adaptación es realmente temprana, una película cinematográfica de 1914 (1915 según otras fuentes) del parisino Georges Denola. Es un corto de unos 20 minutos de cine mudo en blanco y negro.

En los años cincuenta apareció la primera, y más bien discreta, adaptación en cómic de la novela. Se trató de una historieta de cómic, casi más bien una serie de tiras dispuestas en páginas completas. Fue obra del autor español (afincado en Francia y Bélgica a lo largo de parte su vida) Jose Ramón Larraz.



Finalmente, en los años 80 del siglo XX llegó la adaptación al cine que daría a conocer esta obra en todo el mundo. Me refiero por supuesto a la película de Jean-Jacques Annaud con el mismo título que la novela. En España se tradujo como En Busca del Fuego, siendo más fiel al original la traducción hispanoamericana: La Guerra del Fuego. Los anglosajones la llamaron al estilo español (o al revés): Quest for fire. 

En la película, algunos de los personajes son reminiscentes de los Neandertales europeos, o incluso de otros homínidos más antiguos, mientras que otros se basan en las ideas de ese momento sobre los Humanos Anatómicamente Modernos.



La película es un fantástico espectáculo visual, con una estructura muy sólida y en general una gran obra del séptimo arte. Ganó un Oscar al mejor maquillaje, y es un clásico del cine de la Prehistoria, por derecho propio.

No por ello debemos asumir que, pasados los años, se la pueda considerar una obra de gran realismo o precisión científica. En ese sentido, hoy en día es recomendable verla más bien como una ficción ambientada en el Paleolítico.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Atapuerca, Denisova, Neandertales y ADN de 400.000 años... casi nada!

ResearchBlogging.org
A modo de introducción...

Es muy probable que al visitante asiduo del blog no le coja -para nada- de sorpresa este post.

En efecto, ya hace unos días del evento. Me refiero a un artículo publicado en la prestigiosa revista Nature, que ha dado un "buen meneo" a muchas asunciones e ideas que tenemos sobre la evolución de los humanos en el Pleistoceno. Y de paso a lo que sabemos, o creemos saber, sobre las dinámicas poblacionales de los Neandertales y otras humanidades del pasado remoto.

El trabajo al que me refiero, para los despistados, se titula  "A mitochondrial genome sequence of a hominin from Sima de los Huesos", y ha sido ampliamente recogido por la prensa y los medios, y comentado en redes sociales, y blogs de expertos científicos y divulgadores.

Básicamente, se trata de un logro técnico excepcional, aunque con precedentes, y es la obtención de ADN mitocondrial humano de 400.000 años de antigüedad. Y cuyos resultados han sido, además, inesperados para muchos investigadores.

Un logro por cierto conseguido con el fémur de un homínido fósil de la Sierra de Atapuerca, España, y con la implicación de los investigadores españoles que trabajan allí desde hace años.  

El fémur en cuestión. Figura 2 en Meyer et al. (2013).

En mi caso, para esta revisión en el blog, he preferido (como suelo hacer) dar un poco de tiempo a la noticia para "reposar". He podido aprovechar el intervalo para leer con atención las valoraciones y opiniones de distintos expertos. Y espero poder ofrecer una visión más o menos completa del tema.

Pues hay que decirlo: meritorio, y muy meritorio.

Lo primero que me gustaría es resaltar los méritos del trabajo, en términos puramente técnicos y como innovación en lo que se refiere a abrir nuevos caminos científicos, que nos abren puertas a investigar y comprender mejor nuestro pasado más remoto.

Creo que la fuerza de este trabajo, sin quitar mérito por supuesto a los otros co-autores,  reside en el logro técnico de la gente del Departmento de Genética Evolutiva,  del Insituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

Hablamos de la obtención de ADN mitocondrial humano fósil de 400.000 años, en restos que no se han conservado en permafrost. Y de la habilidad para limpiarlo y separarlo del ADN de microorganismos (que en este tipo de muestras suele ser más del 90% de lo recuperado como ADN al iniciar el proceso); y separarlo también del ADN humano moderno (¡que vamos contaminándolo todo por ahí sin darnos cuenta!).

Hace un rato, mientras pensaba en como organizar este post, medio bromeaba en twitter con el tema del Premio NobelDecía: ¿Qué más tiene que hacer esta gente para recibir uno? Bueno, lo cierto es que es más o menos lo que pienso, realmente.

Antes de este trabajo, ya era el laboratorio que había liderado por muchos años la recuperación de ADN antiguo, desde casos del Neolítico hasta muchas secuencias neandertales. También perfeccionaron los métodos de obtención y limpieza del ADN antiguo. Además, han sido centrales en el proyecto para obtener la secuencia completa del ADN Neandertal.

Y en 2010-11 descubrieron la existencia de una población humana genéticamente distinta a todo lo conocido hasta ahora (la de Denisova). Y, bueno, podemos añadir el trabajo precedente de éste, que fue obtener ADN de oso de las cavernas de hace 300.000 años. También en la Sierra de Atapuerca, por cierto.

Otro kudos debe ir para los científicos españoles que participan como co-autores.

No sólo es que su trabajo durante décadas ha permitido poner a los yacimientos de la Sierra de Atapuerca en un lugar central de la paleoantropología mundial, y recuperar los restos que han permitido realizar este estudio de ADN. Además, hay que tener en cuenta el cuidado puesto en la recogida y conservación de los fósiles, sin los cuales seguramente el ADN conservado milenios y milenios se podría haber degradado o contaminado rápidamente.

El paper en sí    

Entrando ya en materia,  podemos empezar por explicar el artículo de Nature en sí.

En primer lugar decir que ha sido publicado en la sección "Letters", que se define así: "Letters are short reports of original research focused on an outstanding finding whose importance means that it will be of interest to scientists in other fields."

O en castellano: "informes breves de investigaciones originales centradas en un hallazgo cuya importancia excepcional lo hace de interés para científicos de otros campos." 

Que es, más o menos, lo que caracteriza a este trabajo.

El estudio se centra claramente en la metodología de obtención y procesado de ADN, en particular el ADN mitocondrial (y más aún si se incluye la información suplementaria -Extended Data). El ADN mitocondrial, por cierto, hay que recordar que sólo representa la herencia por vía materna. Los varones lo tienen pero no lo transmiten.

Volviendo al trabajo, esa detallada metodología técnica compone el grueso de la información, y siguen los resultados propiamente dichos, es decir la información del ADN mitocondrial de ese homínido de la Sima de los Huesos (obtenido, como hemos dicho, de uno de sus fémures, excepcionalmente bien conservado).

Por supuesto, esos datos no pueden ser interpretados sin un marco de referencia, y por ello los autores han recurrido a las secuencias de ADN mitocondrial de todos sus parientes,cercanos o lejanos, conocidos. Desde los chimpancés a los humanos actuales, pasando por los Neandertales y la población, aún muy desconocida, representada en Denisova.

Con esas secuencias, y aplicando estadísticas bayesianas (cuyo detalle ocupa también buena parte del paper) han generado un árbol de relaciones que indica las distancias genéticas y temporales que existen entre las distintas secuencias consideradas.  

Este es el árbol, obviando la parte de los chimpancés y centrando la cuestión en las especies y poblaciones humanas (o, si se prefiere un concepto más general, homininas):

Figura 4 en Meyer et al. (2013).

Y este árbol, para muchos científicos, ha sido inesperado y sorprendente. Según muestra el gráfico, el ADN mitocondrial de Sima de los Huesos está muy emparentado con la población representada en la humana de Denisova. Una persona que vivió 300.000 años más tarde, y a 8.000 Km de distancia.

Además, como linaje mitocondrial, el de Sima de los Huesos no parece estar especialmente emparentado con los Neandertales, al menos con los Neandertales de los que tenemos información genética (que son mucho más recientes, de entre 40.000 y 50.000 años de antigüedad).

Y también parece claro otro dato, desde esa perspectiva de linajes maternos (ADN mitocondrial): la separación de los humanos neandertales, y los humanos "anatómicamente modernos" u "Homo sapiens" (de los que descendemos en mayor medida) fue muy posterior a la separación de los Denisovianos respecto a esos grupos.

Dicho de otra forma, la población ancestral de los Neandertales no podría ser la población de Sima de los Huesos, a no ser que el ADN mitocondrial refleje de alguna forma compleja de introgresión u otra forma de intercambio genético. Es decir, mestizajes, hibridaciones, etc.

Dado que la visión mayoritaria, hasta ahora, en la paleoantropología de todo el mundo ha sido considerar que los Neandertales son una especie fósil típicamente europea, que evoluciona por aislamiento y especialización, desde un momento antiguo (400.000-300.000 años), y de forma progresiva, descendiendo de los Homo heildelbergensis, y en concreto de los representados en Sima de los Huesos... pues desde ese punto de vista es comprensible que haya sorprendido a muchos investigadores.

Las hipótesis (agarrarse que llegan curvas...)

Los autores del trabajo son obviamente conscientes de todo esto, y finalizan su artículo ofreciendo una serie de distintas posibilidades o hipótesis, muy tentativas, para explicar los resultados:

  1.  Una primera es considerar que la población de Sima de los Huesos representa un grupo directamente emparentado con los humanos arcaicos de los que descienden los de Denisova. Esta hipótesis tiene el problema, señalado indirectamente por los autores, de que hay que encontrarles un ancestro a los Neandertales, y no hay otros buenos candidatos conocidos.
  2. La segunda posibilidad  es: que la población de Sima de los Huesos sea distinta tanto de los humanos de Denisova como de los Neandertales. En este caso, el ADN mitocondrial de Sima de los Huesos es el de una población antigua pero no ancestral a ninguna de las otras. Y ese ADN ha llegado por una introgresión posterior (mestizaje) hasta las mitocondrias de Denosiva. Sigue teniendo el mismo problema de dejar a los Neandertales sin ancestros
  3. La tercera hipótesis mantendría a la población de Sima de los Huesos como ancestral de los Neandertales (y por descontado de Denisova), y no cambiaría el paradigma explicativo actual. Pero ya señalan que en este caso será necesario entender y explicar cómo se han mantenido dos linajes tan profundamente divergentes en los ADN mitocondriales. Es decir: hay un "artefacto" que viene del ADN mitocondrial y que no refleja completamente las relaciones ancestrales "reales".
  4. Y un último escenario que se propone es que la secuencia mitocondrial de Sima de los Huesos en realidad representa la introgresión de ADN mitocondrial más antiguo, de otra población euroasiática, en los humanos de la Sierra de Atapuerca, hace 400.000 años. Y esa población hipotética, euroasiática, también en algún momento contribuyó su ADN mitocondrial a la población de Denisova.
Si lo anterior os parece complicado de entender, no veáis como es leerlo en el paper...

En fin, para terminar los autores aportan un breve balance en el que recuerdan que el ADN nuclear puede contar una historia algo distinta, y matizar estos resultados del ADN mitocondrial. Pero, por el momento, es innegable esa relación (aparentemente inesperada) entre los humanos arcaicos de Sima de los Huesos y esa otra población de Denisova. Así como la antigüedad relativa de dicho linaje mitocondrial, en comparación con los linajes mitocondriales de los Neandertales y de los humanos modernos.

También se deja entrever que los resultados permitirán, en el futuro, obtener ADN nuclear de restos similares, y conseguir ADN mitocondrial de otros individuos distintos -probablemente de los mismos fósiles de Sima de los Huesos.

La valoración del sabio primate

Una de las valoraciones más interesantes que he recogido sobre este trabajo, es la entrada del blog "Reflexiones de un Primate", de Jose María Bermúdez de Castro (codirector del Proyecto Atapuerca).

El titular del autor ya habla de "sorpresa científica" y es una de las cosas que destaca, refiriéndose a las afinidades del susodicho ADN mitocondrial. En concreto, destaca la falta de afinidad del individuo de Atapuerca y los Neandertales, a pesar de que, desde la morfología, parece que estos descenderían de aquella población.

Para esta aparente contradicción, Bermúdez de Castro propone que podría tratarse de un linaje heredado en ambos casos (Denisova y Sima de los Huesos), de una especie "arcaica" como la representada por el Homo antecessor, también presente en Atapuerca, con una cronología de más de 600.000 años. Ese linaje habría llegado en cada caso por distintos eventos de hibridación de poblaciones locales de esa especie "más antigua", con diferentes especies "inmigrantes", llegadas a Europa en distintos momentos.

El post también nos ofrece otros detalles interesantes.

El primero: habla de muchos intentos fallidos, y se intuye un gran trabajo previo antes de llegar a conseguir el resultado logrado.

Pero también destaca que no es posible descartar que se obtenga ADN nuclear -lo que nos sugiere una vez más hacia donde apuntan los objetivos actuales de los investigadores. E incluso habla de "rebasar el listón de los 400.000 años". Aunque también explica que las condiciones de conservación en Sima de los Huesos son óptimas y que es difícil que se den en muchos otros lugares con restos de esas antigüedades.

Por último, me parece destacable su reflexión final al completo:

"...a los seres humanos actuales nos ha llegado el ADN por varias vías diferentes. El grueso nos llego por supuesto a través de nuestros ancestros africanos; pero también heredamos algo de los Neandertales y de los Denisovanos. Si estos heredaron su ADN de la Sima de los Huesos y, a su vez, éstos lo tomaron de Homo antecessor, nuestro genoma es una mezcla increíble de pequeñas dosis de ADN de muchos humanos del pasado". 

Conclusión con la que estoy muy de acuerdo, y creo que es, cuando menos, una hipótesis cada vez más viable.

Y aquí, una pequeña digresión mía: Pero que no hay que olvidar que, apenas hace seis o siete años, cuando no disponíamos más que de datos parciales del ADN mitocondrial Neandertal, muchos científicos defensores acérrimos del Out of  Africa II, (también RSOH y RAO) hubieran considerado esta idea  aberrante. Seguramente deberíamos ahora recordar esas afirmaciones categóricas, del tipo "es obvio que el Neandertal no contribuyó a la génetica del hombre moderno". Y darnos cuenta de lo cautos que deberíamos ser, en realidad, al hablar de estos temas. Teniendo en cuenta, sobre todo, los pocos datos que existen, y lo mucho que puede cambiar la imagen global, con sólo obtener unos pocos datos más.      

Lo que dice Hawks

Para finalizar, me gustaría recoger los comentarios sobre este trabajo que ha hecho el paleoantropólogo estadounidense John Hawks en su blog. Obviamente, resalta en primer lugar el gran logro técnico y la puerta que se abre a la posibilidad de obtener ADN de otros restos humanos del Pleistoceno medio.

Pero a continuación aporta unas reflexiones muy interesantes, y muy certeras en mi opinión, sobre la disciplina de la paleoantropología en general y las relaciones entre especies humanas en particular. Lo primero que explica es como a lo largo de los últimos cien años se han trazado "líneas rectas" conectando fósiles, tratando de comprender el árbol familiar humano.

Esas líneas divergían a lo largo del tiempo, llevando a una especialización y extinción de grupos representados por los fósiles.  Y Los últimos veinticinco años, los genetistas han aplicado la misma lógica de fondo al ADN mitocondrial.

Pero según Hawks, en los últimos cinco años se ha ido demostrando que ambos grupos estaban equivocados, en la idea de modelos unidos por "líneas rectas" entre poblaciones divergentes. Este investigador pone una serie de ejemplos para ilustrar las dinámicas del ADN mitocondrial, que no funcionan con ese modelo, y que os invito a leer en su post, porque sería muy largo de explicar aquí. Pero sobre todo se centra en los estudios de ADN mitocondrial de Neandertales, y en como muestran una creciente diversidad y una variabilidad.

El patrón resultante es, por tanto, de una complejidad que implica dinámicas poblacionales nada simples. No una "línea recta" como la que vendría de una evolución local, europea y directa, desde los Homo heidelbergensis (los de Sima de los Huesos).

Con todo esto, lo que sugiere Hawks es lo siguiente (la traducción es mía):

"...que los Denisovanos que conocemos sean en parte descendientes de un estrato más antiguo de una población euroasiática anterior. Aunque están en el mismo clado de ADN mitocondrial, la diferencia que hay entre las secuencias de la Sima de los Huesos y Denisova es tan grande como la diferencia entre las secuencias de Neandertales y humanos actuales. No sería correcto decir que Denisova y Sima representan una misma población -si no lo son los humanos actuales y los Neandertales. Pero podrían compartir una herencia del Pleistoceno medio de Eurasia occidental, derivando su ADN mitocondrial se esta población anterior"

La conclusión de este investigador es que los resultados no son tan sorprendentes, los encuentra refrescantes. Cree que prueban que las dinámicas poblacionales de los humanos del Pleistoceno eran complicadas, y no se pueden describir trazando "líneas rectas" entre los fósiles. Hay:

 "...lineas múltiples de influencia entre ellos, pequeños grados de mezcla, y migraciones a gran escala. Europa era algo muy distinto de una población que evoluciona lentamente, "juntando" rasgos neandertales a lo largo del tiempo. Los Neandertales que conocemos no sestearon hasta su desaparición; se expandieron rápidamente, múltiples veces, desde sus origenes no europeos. Eran tan dinámicos como los africanos de la MSA, que después se mezclaron con ellos y se expandieron por todo el mundo."

Un panorama que, sin duda es matizable, pero que sí tiene algo más que ver con la evidencia arqueológica que yo conozco y he estudiado, para estas poblaciones del Pleistoceno medio y superior.

Referencia de Research Blogging

Matthias Meyer, Qiaomei Fu, Ayinuer Aximu-Petri, Isabelle Glocke, Birgit Nickel, Juan-Luis Arsuaga, Ignacio Martínez, Ana Gracia, José María Bermúdez de Castro, Eudald Carbonell, & Svante Pääbo (2013). A mitochondrial genome sequence of a hominin from Sima de los Huesos Nature DOI: 10.1038/nature12788

Otras fuentes en línea 

Las entradas de blogs citadas en el texto::

John Hawks weblog 

Reflexiones de un primate

En otros blogs:

Prehistoria al día

For what they were... we are

Diekene's Anthropology Blog 


miércoles, 3 de abril de 2013

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (VIII)


Continúo con una nueva entrega de la serie dedicada a la colección de mini-ensayos What makes us human? Answers from Evolutionary Anthropology. Como los lectores habituales de este blog recordarán, se trata de una serie de diez artículos cortos, coordinada por James M. Calcagno y Agustín Fuentes, en la que trece destacados antropólogos y antropólogas ofrecen sus respuestas a la pregunta ¿Qué nos hace humanos?

En esta ocasión, nos ocupa el séptimo de los ensayos, que es obra de Kristen Hawkes, y que la autora titula “Grandmothers and Their Consecuences”. Es decir, “Abuelas y sus consecuencias”. El título ofrece, de hecho, un excelente resumen del contenido de la propuesta de Hawkes, que señala a dos circunstancias necesarias para la existencia de “abuelas” como claves en la evolución humana:
  • La longevidad de las hembras, en particular las que han pasado la edad reproductora.
  • La capacidad de los niños (en términos de sociabilidad) para obtener el cuidado y protección de los parientes y cuidadores (y, muy especialmente, de las susodichas abuelas).
Estas tendencias se formarían y reforzarían por selección natural, al ir seleccionándose y retro-alimentándose ambos rasgos (longevidad y buena salud en edad avanzada de las abuelas, junto con creciente sociabilidad de las crías), lo que repercute en la mejora de las capacidades de supervivencia y de reproducción de los individuos y los grupos.

Con esta genial ilustración de BouletNanny Ogg del Mundodisco de Terry Pratchett se convierte en nuestra ya tradicional referencia geek para ilustrar esta serie de posts.

Para Hawkes esas tendencias distinguen a los seres humanos del resto de los primates y en particular de sus parientes vivos más cercanos (como los chimpancés). La autora sitúa el origen de estas tendencias en un momento temprano de la evolución de los homínidos de los que descendemos, en concreto en el Plio-pleistoceno de África.

Dichas tendencias, por tanto, serían anteriores al desarrollo de nuestras capacidades cerebrales, de la cultura material más desarrollada (i. e. herramientas complejas, fuego, etc) y del aumento de la masa corporal en su conjunto. Y, a su vez, estarían en el origen de la mayor parte de esos cambios posteriores, al poner las bases de la sociabilidad humana.

En cierto modo, la propuesta de Hawkes es una versión más especializada de la hipótesis de Sarah Hrdy de crianza cooperativa, que vimos en el post anterior. Y, de hecho, se hace referencia a ésta autora, a la hora de complementar los argumentos del modelo propuesto por Hawkes.

¿Y los Neandertales?

¿Qué puede aplicarse de lo explicado por Hawkes a los Neandertales? La respuesta a esta pregunta es que, una vez más, prácticamente todo. Al igual que otros autores de la serie (como la mencionada Sarah Hrdy), Hawkes se aleja hasta el Plio-pleistoceno, a un momento muy temprano de nuestra evolución, para situar lo que "nos hace humanos".

En ese sentido, y como se explicó en el post dedicado a la propuesta de Benjamin Campbell, los Neandertales están mucho más próximos a nosotros. Es decir, que comparten la inmensa mayoría de los cambios evolutivos que han sucedido a lo largo de nuestra historia evolutiva común.

Por lo tanto cabe decir, sin temor a equivocarse demasiado, que los Neandertales también tuvieron sus abuelas y compartieron esos rasgos adaptativos de sociabilidad y longevidad.

Sigue leyendo esta serie de posts.

Referencias

Calcagno, J. M., y Fuentes, A. (2012): "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology". Evolutionary anthropology, 21, 5, 182-94

Kim, P.S., Coxworth, J. E. y Hawkes, K. (2012): "Increased longevity evolves from grandmothering". Proc. Roy. Soc. B., 279, pp. 4880–4884.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Inspiración


Toc se agachó junto al t'lan imass y examinó los objetos terminados.
- De acuerdo- dijo tras examinarlos unos momentos-. Estoy empezando a entenderlo. Estos son para trabajar el astil y las plumas ¿si?
Tool asintió.
- El antílope nos proporcionará la materia prima. Necesitamos tripa para las cuerdas. Cuero para el carcaj y las correas. 
- ¿Y qué hay de la que tiene forma de media luna?
- Hay que pulir los juncos duros para hacer los astiles.
- Ah, sí, ya veo. ¿No vamos a necesitar cola, brea o algo así?
- En un mundo ideal, sí. Pero puesto que estamos en una llanura sin árboles, tendremos que conformarnos con lo que tenemos. Ataremos las plumas con tripa. 
- Haces que la elaboración de flechas parezca muy fácil, Tool, pero algo me dice que no lo es tanto. 
- Unas piedras son arena, otras son agua. Las herramientas afiladas se pueden hacer con las piedras que son agua. Las herramientas para aplastar se hacen con las piedras que son arena, pero solo con las duras.
- Y yo pensando que una piedra era una piedra.
- En nuestro idioma poseemos muchos nombres para las piedras. Nombres que nos hablan de su naturaleza, nombres que describen su función, nombres para lo que les ha pasado y les pasará, nombres para el espíritu que reside en su interior, nombres...
- ¡De acuerdo, de acuerdo! Entiendo. ¿Porqué no hablamos de otra cosa?
- ¿Por ejemplo?

Memorias del hielo, Steven Erikson


Es increíble la cantidad de conceptos de arqueología paleolítica, y de antropología de cazadores-recolectores, que se pueden entrever en este sencillo diálogo. Ha sido una verdadera sorpresa encontrarlo en una novela de la llamada "nueva fantasía oscura". Y cuando descubres que el autor estudió arqueología y antropología, y trabajó 18 años cómo arqueólogo de campo, ya no resulta tan chocante.