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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Indicios y evidencias de complejidad neandertal en Abri du Maras (OIS 4)

ResearchBlogging.org
Introducción

En esta ocasión voy a revisar un reciente artículo (2013) de Bruce L. Hardy y colegas, cuya traducción aproximada sería "¿Neandertales imposibles? Haciendo cordeles, arrojando proyectiles y capturando caza menor durante el OIS 4 (Abri du Maras, Francia). En líneas generales se trata de un trabajo muy interesante y válido, con varios puntos fuertes y algunos problemas que también comentaré, al final de la revisión.

El sitio: Abri du Maras

El Abri du Maras es un yacimiento con una importante secuencia de Paleolítico medio, junto al río Ardeche (afluente del Ródano), en las estribaciones meridionales del Macizo Central (Massif Central) de Francia. Fue excavado en los años 50 y 60 del S. XX (Combier 1967), y de nuevo desde 2006 (por los autores de este artículo).

Localización del Abri du Maras. Figura 1 en Hardy et al. 2013

El estudio se centra en el nivel 4, que tiene una cronología aproximada de algo menos de 90.000 años, y un registro de sedimentos y de fauna que apuntan a un periodo frío y seco (con abundante presencia por ejemplo, de renos). Esto lleva a los autores a identificar el periodo geo-cronológico con el estadio isotópico marino 4 (OIS 4).

El material lítico de ese nivel se compone de unos 3600 artefactos, para una densidad de unos 40 objetos por metro cúbico de sedimento (lo cual en realidad es bastante poco). Los investigadores señalan que las piezas se concentran en dos bandas horizontales que podrían ser dos sub-niveles, correspondientes a dos fases más densas de ocupación. Hay poco material retocado. La mayor parte de los soportes se tallan in situ, y son lascas, láminas, laminitas y puntas de tamaño pequeño y mediano; y los soportes importados, en el sentido de que se traen ya tallados, son algo más grandes. En ambos casos, el sistema de talla predominante es el Levallois. En cuanto al origen de las materias primas, la información aportada es muy general: Se habla de dos fuentes distintas de aprovisionamiento: la primera al norte, hacia el Ródano y a una distancia de entre 10 y 30 Km; y la otra al sur cruzando el Ardeche.

Nota: Sobre el tema del aprovisionamiento de materias primas líticas en esa región, hace algún tiempo publiqué un post que trata la cuestión de la perspectiva del Paleolítico medio y los neandertales, basándome sobre todo en un trabajo de Fernandes, Raynal y Moncel (2008).          

Qué se ha estudiado, y cómo

Este trabajo se basa principalmente en el estudio de residuos adheridos a los útiles líticos (129 piezas estudiadas), y se complementa con otros aspectos, entre los que destacan el análisis de huellas de uso, el estudio arqueozoológico y la distribución espacial de los restos.

La lógica de fondo de la metodología parece responder a un constreñimiento o handicap inicial, que obliga a buscar alternativas o a dar mayor relevancia a ciertas técnicas que normalmente se explotan poco.  En particular, se potencia el análisis de residuos.

Normalmente, y esto es el criterio del autor del post, la técnica más eficaz y práctica para inferir la función del utillaje lítico es el estudio de las huellas de uso. En este caso, se menciona que los pulidos microscópicos de uso (uno de los rasgos más diagnósticos de las huellas de utilización) han sido completamente alterados por una fina pátina post-deposicional (una capa que se crea por procesos naturales, físico-químicos). Esa pátina cubre cada uno de los restos líticos, y hace imposible el análisis de los pulidos, y por tanto minimiza las posibilidades de inferir la función. Pero, según los autores tiene otra propiedad mucho más positiva: 

"This film partly or totally covers residues and aids in their preservation. The presence of residues included under this cover attests to the contemporaneity of residues with tool use."

Es decir, que la pátina cubre y "captura" residuos que han de ser de uso, según los autores. También es importante señalar que se estudiaron junto a los útiles otros objetos líticos poco susceptibles de ser herramientas (núcleos y cantos sin tallar), y no se hallaron residuos en ellos. Y, en general, se utilizan los criterios de concentración y distribución diferencial de los residuos en la pieza (por ejemplo, que se concentren sólo a lo largo del filo activo del útil).    

En cuanto al análisis funcional, se menciona que se interpretaron el resto de los estigmas que no son pulidos (estrías, desconchados, fracturas de uso, erosiones y embotamientos) para complementar el estudio de residuos.

Los resultados

El estudio de residuos aportó resultados en 98 de las 129 piezas estudiadas, y apoyado en otras técnicas (como se ha explicado), permitió a los autores conseguir evidencias o indicios del procesado de distintos materiales, que paso a resumir a continuación:
  • Residuos "genéricos" de plantas y madera: Hay residuos e indicios de uso relacionados con el procesado de plantas leñosas y no leñosas, sin que se pueda especificar mucho más en cuanto a las especies de flora en concreto. 
  • Fibras retorcidas (que pueden provenir de plantas y algas): Sobre este tema, lo más interesante es que en la mitad de los casos en los que se hallaron fibras, estaban retorcidas sobre si mismas, algo que los autores consideran que no puede suceder de forma natural, ni al procesar plantas por raspado, corte, perforación o alisado (y mencionan que dos programas experimentales lo corroboran). Esto significaría que los residuos provienen de elementos que fueron fabricados retorciendo y/o trenzando fibras. Es decir, de cordeles o cordajes de algún tipo.
  • Esporas de hongos (probablemente del género Agaricus -de tipo champiñón): Esta evidencia sólo se da en dos piezas líticas, de las cuales sólo en un caso las esporas cumplen la condición de estar concentradas en el filo. 
  • Residuos animales genéricos, de procesos de carnicería: Hay bastantes casos de restos de carne y hueso como residuos en los filos líticos. 
  • Residuos de pelo de lepórido: En dos piezas, hay residuos de pelo de un lepórido (conejo o liebre), y los autores asocian este indicio con la presencia de al menos dos individuos de conejo o liebre que fueron procesados (tienen marcas de carnicería) por los neandertales y se encontraron en el nivel 4. 
  • Plumas de ave: Hay tres casos en los que aparecen restos de bárbulas de plumas de pájaros, pero los autores no lo destacan mucho, quizás porque en cada caso sólo se cita una bárbula por cada útil estudiado, lo cual sería una evidencia bastante débil. Además hay un único resto determinado de hueso de ave entre la fauna del nivel.  
  • Escamas de pescado: Hay indicios también de la presencia posible de escamas de pescado en algunas lascas (los items observados no pudieron ser confirmados al 100% como escamas, aunque es probable que lo fueran). Esto se complementa, segun explican los autores, con la presencia de restos óseos de varios tipos de peces en la cueva. 
  • Enmangues de armas de proyectil: En este apartado, los autores combinan el análisis de huellas de uso (en particular erosiones y fracturas de impacto), con el estudio de los residuos y su distribución, para proponer una muestra de media docena de puntas Levallois (o lasca apuntadas en algún caso) como armas de caza, que irían enmangadas. Después, hacen un análisis de la morfología y propiedades balísticas de esas puntas (siguiendo a Sisk y Shea 2011). Y llegan a la conclusión de que pueden ser armas de proyectil, es decir jabalinas o dardos arrojados con la mano, antes que lanzas de cuerpo a cuerpo.
Restos de lepórido de Abri du Maras con huellas de corte antrópicas. Figura 9 en Hardy et al. 2013


De todos esos resultados, los autores sólo destacan algunos de ellos en la parte final del artículo (los que les parecen más relevantes y novedosos). Además de la evidencia genérica del procesado de plantas y animales, destacan la presencia de las fibras como evidencia de cordeles o cordajes, de esporas como evidencia del procesado de setas, y de varios residuos y huellas de uso como indicativo de la probable presencia de armas de proyectil.

Con esta base, los autores dibujan un panorama complejo y diverso de las actividades cotidianas de los neandertales que habitaron en el Abri du Maras. Esto implica un espectro muy amplio de recursos explotados, aunque la caza de grandes ungulados (y sobre todo renos) seguiría siendo una actividad muy importante. También se destacan las actividades no estrictamente subsistenciales, como las de aprovisionamiento de materias primas líticas y también vegetales -para la confección de fibras y herramientas de madera, por ejemplo.

Y, en general, hacen hincapié en dos aspectos:

  1. Que el estudio de residuos ha permitido vislumbrar actividades que normalmente pasarían desapercibidas en una investigación sobre un yacimiento de esta cronología. 
  2. Que el modo de vida que dibujan no tiene que ser el "modo de vida neandertal" por excelencia, porque ese modo de vida "ideal", de hecho, no existe: las poblaciones neandertales vivieron en ámbitos geográficos y climáticos muy diferentes y cambiantes, a lo largo de cientos de miles de años. Y por tanto tuvieron necesariamente que establecer estrategias económicas y de subsistencia, muy variadas y distintas en cada lugar y momento.         

Balance y algo de crítica

Se trata de un trabajo completo, bien estructurado y con resultados importantes, que no por ello carece de puntos "puntos flacos". Me voy a centrar ahora en esos elementos más discutibles, siempre según mi criterio, sin que ello signifique que estamos antes un trabajo poco sólido o meritorio (es más bien al contrario).

Un problema general, al que la mayoría de los investigadores no somos inmunes (y me incluyo el primero), es el de los "saltos cualitativos". Me refiero a los saltos volitivos que damos al pasar de "lo que nos dicen los datos", a lo que "se concluye de ellos", y finalmente a lo que presentamos como "resultados finales".

En efecto, si nos fijamos en cada evidencia que se da en el apartado de "resultados" como segura, probable, o simplemente posible, y luego lo comparamos con esas mismas categorías en las conclusiones finales, no se nos escapará que hay algunos "saltos". Estoy seguro que a los autores no les faltan razones para hacerlo, y que manejan mucha información cualitativa que no es fácil poner por escrito, o dar en forma de datos brutos. Pero eso no hace menos llamativa la presencia de ese tipo de "saltos". Tenemos que ser especialmente cuidadosos en controlar lo que va a las conclusiones finales, que debe ser lo se deduce de los hechos observados, y no lo que creemos que probablemente signifique.

En términos técnicos, tengo algunos problemas con la metodología de análisis de residuos. Hay algunas cuestiones básicas que no sé si se realizaron o no, y creo que deberían especificarse al menos de forma muy somera.

Una primera cuestión es que (en mi opinión) cualquier análisis de residuos debe acompañarse de un estudio estadístico de cuantificación de residuos (y sus tipos) en muestras aleatorias de sedimentos, recogidas cerca de las piezas estudiadas. De este modo se tiene una referencia de "aquello que puede aparecer sobre la pieza lítica simplemente por contacto y adherencia casual" (ya sea deposicional o post-deposicional).

Y otra cuestión tiene que ver con la pátina y la observación de los residuos. Las imágenes del artículo sugieren que los útiles se estudian sin lavar, con tierra. Además, en varias de las fotos de los residuos microscópicos, parece que la pátina los ha "capturado", efectivamente. Pero en otras imágenes la impresión es que el residuo está mezclado con el sedimento adherido a la pieza. Con lo cual, no queda muy clara esa "contemporaneidad antigua" que defienden los autores, al menos para algunos casos.

Una forma de abordar esto hubiera sido hacer una observación en varias fases con lavados sucesivos, cada vez más "invasivos", por así decirlo. De este modo se podría discriminar con claridad qué residuos son con seguridad más antiguos y anteriores a la formación de la pátina, y cuales no. Por ejemplo, se podría observar primero la pieza sin lavar, luego lavada sólo con agua, luego con agua y algún producto disolvente a baja concentración, y finalmente tras una inmersión breve en una cubeta de ultrasonidos.

Quizás esto ya se ha hecho, pero en ese caso habría que comentarlo en el artículo, en mi opinión.

Retomando lo que dije al principio, no creo que estos problemas supongan un demérito grave para el trabajo, y creo que en general sus conclusiones son:

  • Muy sólidas para la explotación de animales en general y lepóridos en particular (conejos y/o liebres).
  • Bastante sólidas para el tema de los enmangues
  • Razonablemente aceptables al proponer que se trate de armas de proyectil; y para la explotación de materiales vegetales en general, y de cordeles/cordajes en particular.
  • Y por el momento hipotéticas para el tema de las setas tipo champiñón (Agaricus sp.), el pescado y el procesado de aves.           

Referencias bibliográficas

Combier, J. (1967): Le Paléolithique de l'Ardèche dans son cadre bioclimatique, Public. Inst. Préhist., Univ. Bordeaux, mémoire, 462 pp.

Fernandes, P., Raynal, J., Moncel, M. (2008): "Middle Palaeolithic raw material gathering territories and human mobility in the southern Massif Central, France: first results from a petro-archaeological study on flint", Journal of Archaeological Science, 35, 8, pp. 2357-2370.

Hardy, B. L., Moncel, M.-H., Daujeard, C. Fernandes, P., Béarez, P., Desclaux, E., Chacon-Navarro, M. G., Puaud, S., Gallotti, R. (2013): "Impossible Neanderthals? Making string, throwing projectiles and catching small game during Marine Isotope Stage 4 (Abri du Maras, France)", Quaternary Science Reviews, 82, pp. 23-40.  

Sisk, M. L., Shea, J. J. (2011): “The African Origin of Complex Projectile Technology: An Analysis Using Tip Cross-Sectional Area and Perimeter,” International Journal of Evolutionary Biology, 2011, 8 pp.


Referencia de Research Blogging

Bruce L. Hardy, Marie-Hélène Moncel, Camille Daujeard, Paul Fernandes, Philippe Béarez, Emmanuel Desclauxe, Maria Gema Chacon Navarro, Simon Puaud, & Rosalia Gallotti (2013). Impossible Neanderthals? Making string, throwing projectiles and catching small game during Marine Isotope Stage 4 (Abri du Maras, France) Quaternary Science Reviews, 82, 23-40 DOI: 10.1016/j.quascirev.2013.09.028


lunes, 22 de octubre de 2012

De aves, plumas, adornos y Neandertales gibraltareños

ResearchBlogging.org

Como anuncia el título de la entrada y los lectores habituales del blog habrán deducido ya, lo que viene a continuación es una revisión del reciente trabajo de C. Finlayson et al. sobre la obtención e hipotético uso de plumas como adorno por parte de los Neandertales. Se trata de éste trabajo:

"Birds of a feather: Neanderthal Exploitation of Raptors and Corvids" PLOS one 7-9, 2012.

Que, además, es un artículo de libre acceso (Open Access) lo cual es muy de agradecer.

Un esbozo general para situarse 

Los trece autores de este trabajo de Finlayson et al. presentan una serie de estudios (análisis estadísticos, tafonómicos, paleontológicos  y arqueozoológicos) y de razonamientos que les permiten afirmar lo siguiente:

"From a multi-scale approach, we show that strong positive relationships exist between Neanderthal-raptor and corvid. On the other hand, we confirm, using taphonomic data from three sites in Gibraltar (Gorham's, Vanguard and Ibex Caves), that the relationship involves active processing of raptors and corvids by Neanderthals for the purpose of wing feather removal. The temporal and geographical extent of the connection, along with the direct taphonomic evidence, establishes that Neanderthals systematically targeted these birds for purposes other than food."

Lo que, a grosso modo, viene a decir que han encontrado una relación entre la presencia de cuervos y rapaces por un lado, y de Neandertales, por otro, en los yacimientos. Y que además que los Neandertales procesaron las carcasas de esas aves para extraer las plumas de las alas, y no para alimentarse de ellas (al menos, no como motivo principal).

Los datos y los resultados 

Los investigadores comienzan su análisis a partir de una base de datos de 1699 sitios del Pleistoceno. Se trata de yacimientos de tipo arqueológico o paleontológico (es decir, estos últimos sólo con restos de animales) en los que han aparecido restos fósiles de aves.

Al analizar esa base de datos, se dan cuenta de que hay una correlación muy fuerte entre la cantidad y variedad de córvidos y rapaces y el tipo de yacimiento. En concreto, que en los sitios del Paleolítico medio y superior, y sobre todo en los de Paleolítico medio, la presencia de estos tipos de aves es más abundante y variada en cuanto a especies.  Incidentalmente, parece que además las especies de córvidos y rapaces más representadas tienen en su mayor parte las plumas de las alas de color negro.

Los datos también parecen señalar que la asociación se basa en dos grandes grupos de aves, que aparecen asociadas sistemáticamente a las ocupaciones humanas: el primero es el de las aves que carroñean los restos de animales, y el segundo el de aves que viven en medios rocosos y forman colonias. La relación, por tanto, y como afirman los autores, tiene una fuerte "señal ecológica" (se explica por la ecología de unas y otras especies).

Por otra parte, una cosa es documentar la asociación en los yacimientos de Neandertales y esas aves, y otra saber si hubo una captación y uso de las mismas, es decir si fueron cazadas por algún motivo. Para responder a eso, el análisis pasa a un nivel tafonómico y arqueozoológico, y se estudian los huesos de ave de los tres yacimientos clásicos de Neandertales de Gibraltar: Gorham's Cave, Vanguard Cave e Ibex Cave.
  
Los resultados de ese segundo nivel de estudio son coherentes entre los tres sitios y entre niveles dentro del mismo sitio: Señalan que los córvidos y rapaces fueron procesados por los Neandertales y que estos se centraron en extraer las plumas de las alas (usando herramientas de piedra afiladas), mientras que las evidencias de consumo alimenticio son muy secundarias.  

Marcas documentadas en el trabajo de Finlayson et al. (2012)

Por último, los investigadores se preguntan si se puede establecer una pauta más general, más allá de las cuevas de Gibraltar, para ese "comportamiento Neandertal" (el procesar córvidos y rapaces para obtener plumas, y no para obtener alimento). Su respuesta provisional sería afirmativa. Para ello, recuperan los trabajos de otros investigadores sobre Riparo Fumane (revisado en este mismo blog) y sobre Combre-Grenal y Les Fieux. Con estas evidencias, y un mapa que proponen con yacimientos arqueológicos y paleontológicos, concluyen que la obtención y uso de las plumas de ciertas aves sería un comportamiento generalizado entre las poblaciones neandertales del tramo final del Pleistoceno.    

Ilustración de M. Cutrona. Quando Neandertal aveva le penne, National Geographic Italia. 

A partir de esa constatación, y basándose fundamentalmente en paralelismos etnográficos y etnoarqueológicos, los autores proponen como explicación a la obtención de las plumas de córvidos y rapaces un uso simbólico de las mismas: Es decir, que serían usadas a modo de elementos de adorno corporal. 

Un poco de crítica y algunas ideas 

Dentro de que el trabajo es excelente en términos de planteamiento de investigación, metodología y resultados, hay varios aspectos que pueden matizarse o criticarse, cuestión que abordo como siempre con ánimo constructivo.

Lo primero que me parece "menos elegante" es la insistencia en señalar que los anteriores trabajos sobre el mismo tema sólo contaron con muestras muy limitadas, sólo pudieron documentar comportamientos que no pueden considerarse regulares o sistemáticos, etc. En concreto esta insistencia parece un poco sangrante en referencia a Riparo Fumane, donde Peresani et al. realmente "levantaron la liebre" respecto a la existencia de este tipo de comportamientos, por parte de las poblaciones neandertales, y donde desarrollaron y utilizaron de manera impecable una metodología de análisis tafonómico y arqueozoológico, y también unos razonamientos de inferencia científica, que son utilizados extensivamente por Finlayson et al. 

Atribuyo esta posible inflación de los méritos del presente trabajo (en perjuicio de otros anteriores) a las presiones, a veces excesivas, que tienen los investigadores de presentar siempre su trabajo como revolucionario, rompedor y pionero, para que sean publicadas con el mayor impacto. No tiene mayor importancia, en realidad, pero me parece necesario señalarlo. 

Además, llama la atención que después de marcar las limitaciones de otros trabajos, cuando se entra a responder la cuestión de si el uso de las plumas es un comportamiento extendido entre los Neandertales del final del Pleistoceno, lo que se hace es recurrir precisamente a citar y mostrar en un mapa la evidencia de Riparo Fumane, Combre Grenal y Les Fieux.  

Otro aspecto que se repite en varios puntos del texto, y que no comparto, es esta idea que aparece ya en el "abstract" o resumen: 

" ...is revolutionary as it assigns unprecedented cognitive abilities to these hominins."

Bueno, por una parte habría que preguntarse porqué recurren al termino "hominins" (que incluye por ejemplo al Paranthropus boisei) y no "humans" que sería más acertado tanto taxonómica como cronológicamente. Pero debates eruditos y de nomenclatura aparte, es más raro que se hable de "unprecedented cognitive abilities" para los Neandertales. La expresión "sin precedentes" no parece para nada correcta: Estan los precedentes chatelperronienses de Grotte du Renne y otros sitios, los uluzzienses de Grotta del Cavallo y otros sitios, los musterienses de Cueva de los Aviones y Cueva Anton, etc. 

Por último, me gustaría llamar a la reflexión sobre la identificación automática entre uso de plumas y comportamiento simbólico. 

Como los lectores habituales del blog saben bien, yo no soy en absoluto sospechoso de "hacer de menos" a las poblaciones neandertales en cuanto a sus capacidades cognitivas y de expresión simbólica. Al contrario, creo que existen evidencias firmes de la capacidad de crear elementos decorativos y simbólicos, sobre todo de adorno personal, entre esas poblaciones humanas del último tramo del Pleistoceno.   

Ahora bien, para este caso específico (el estudio de Finlayson et al.) no considero que se haya probado un uso simbólico de las plumas, y creo que se presupone ese uso, a consta de no entrar a considerar otras posibilidades.

No digo que un uso simbólico no sea posible, o incluso probable, sólo pienso que otros muchos usos posibles de las plumas están atestiguados por la etnografía, la etnoarqueología y la historia de los llamados "pueblos primitivos" actuales y del pasado reciente. Y esos usos no han sido suficientemente considerados. 

Me gustaría mostrar algunos ejemplos. En primer lugar está el uso que se ha dado, en muchas sociedades tradicionales, a las plumas como reclamos de pesca, por ejemplo en las islas de Oceanía: 

Figura en M. Intoh y M. Eda (2008)

El uso de estos reclamos de plumas, que por cierto ha evolucionado en algunas de las técnicas modernas de pesca, se atestigua también entre las sociedades nativas americanas del Noroeste y California. 

Otro posible uso de las plumas relacionado con la pesca es la utilización de las cañas o cálamos como parte de palangres o aparejos de pesca tradicionales, atestiguado entre los Numianut de Alaska (Spearman 2005). 

Un uso bastante conocido de las plumas es su utilización como pinceles, por ejemplo entre los nativos americanos Kiowa de las grandes llanuras, quienes usaban para pintar plumas de águila y halcón.

Y, por último, está una posibilidad a considerar y que ya apunté en un post anterior, y es el uso de las plumas como elementos de estabilización del vuelo en armas de proyectil. Para ese uso particular parece razonable excluir las flechas disparadas con arco y las jabalinas lanzadas con propulsor (que son tecnologías desconocidas en el Paleolítico medio). Eso deja las flechas y dardos arrojados a mano, para lo que hay numerosos ejemplos etnográficos e históricos:

Dardos barit tradicionales de los Kashi 

Flecha de mano ceremonial (fabricada por C. Bitsui, artesano navajo). 
Fuente: Alltribes.com.


Javalina o "flecha de mano" (S. XV). 
Fuente: FireStryker Living History Forum.


"Flecha de mano" o Uchine originaria del Japón feudal. 
Fuente: PaleoPlanet Forums. 

Bibliografia adicional

d’Errico, F., Borgia, V. y Ronchitelli, A. (2012): "Uluzzian bone technology and its implications for the origin of behavioural modernity", Quaternary International, v. 259, nº 9, pp. 59-71.

Intoh, M y Eda, M. (2008): "A Zooarchaeological and Ethnographic Study of Frigatebird Remains from Tobi Island in Micronesia". People and Cutlrue in Oceania nº 24, pp. 67-79.

Morin, E. y Laroulandie, V. (2012): "Presumed Symbolic Use of Diurnal Raptors by Neanderthals" PLOS one v. 7 nº 3: e32856. 

Peresani, M., Fiore, I., Gala, M., Romandini, M. y Tagliacozzo, A. (2011): "Late Neandertals and the intentional removal of feathers as evidenced from bird bone taphonomy at Fumane Cave 44 ky B.P., Italy" PNAS published ahead of print February 22, 2011.

Spearman, G. (2005): Into the Headwaters: A Nunamuit Ethnography of Fishing. Final Report for FIS.

Zilhao, J. (2007): "The Emergence of Ornaments and Art: An Archaeological Perspective on the Origins of “Behavioral Modernity”" Journal of Archaeological Research v. 15 nº 1, pp. 1-54.

Zilhão, J., Angelucci, D. E., Badal-García, E., d’Errico, F., Daniel, F., Dayet, L., Douka, K., Higham, T. F. G., Martínez-Sánchez, M. J., Montes-Bernárdez, R., Murcia-Mascarós, S., Pérez-Sirvent, C., Roldán-García, C., Vanhaeren, M., Villaverde, V., Wood, R., y Zapata, J. (2010): "Symbolic use of marine shells and mineral pigments by Iberian Neandertals" PNAS published ahead of print January 11, 2010.

Referencia de Research Blogging

Finlayson C, Brown K, Blasco R, Rosell J, Negro JJ, Bortolotti GR, Finlayson G, Sánchez Marco A, Giles Pacheco F, Rodríguez Vidal J, Carrión JS, Fa DA, & Rodríguez Llanes JM (2012). Birds of a feather: neanderthal exploitation of raptors and corvids. PloS one, 7 (9) PMID: 23029321

lunes, 6 de agosto de 2012

Neandertales, primeros "humanos modernos" y jinetes de rodeo

ResearchBlogging.org

Unas breves coordenadas para situarse...

El título de este post no es más que la traducción al castellano del último trabajo de Erik Trinkaus, publicado en el Journal of Archeological Science (de hecho, se trata de una corrected proof). En ese artículo se deja bien claro que la caza "cuerpo a cuerpo" de grandes herbívoros ya no es una explicación válida para los traumatismos detectados en los huesos neandertales. Y lo dice, precisamente, el autor que primero propuso y defendió esa hipótesis, lo cual, al menos, dice bastante sobre su honestidad.

Lo cierto es que "desdecirse" o corregirse a uno mismo, no es algo que se vea muy habitualmente en nuestros campos del conocimiento. Es normal y esperable que el estudio de nuevas evidencias supere nuestras antiguas visiones y modelos; y sin embargo, aunque estos casos de auto-correcciones se dan, no son todo lo habituales que deberían.

...y vamos al tema.

Volviendo al trabajo al que me refería, la cuestión comienza en 1995, cuando E. Trinkaus y T. Berger estudiaron los patrones de trauma óseo en los esqueletos neandertales conocidos, y propusieron una posible hipótesis explicativa: que esos humanos cazaban grandes ungulados "cuerpo a cuerpo". 

Las evidencias principales eran de tipo directo: las heridas óseas se concentraban en cabeza y brazos, y en general en la mitad superior del cuerpo, mientras que había pocas en la parte inferior, lo que es un patrón similar al de los traumas sufridos por los jinetes de rodeo actuales. Y también había evidencias indirectas: Las armas de caza que se proponían y conocían entonces, para los Neandertales, eran pesadas picas para utilizar cuerpo a cuerpo, tanto con punta de piedra como íntegramente de madera.

Sin embargo, pasados 17 años de esa propuesta, que ha sido utilizada en muchos modelos sobre la desaparición de las poblaciones Neandertales, este investigador veterano y bastante "directo", sin embargo, no tiene ningún problema en admitir que:

"Moreover, subsequent analyses of later Pleistocene human paleobiology and Paleolithic archeology indicate that it needs to be further qualified if not simply retracted"

En este nuevo trabajo Trinkaus compara los datos de su artículo original (con T. Berger) con los de Humanos Anatómicamente Modernos del Paleolítico superior inicial, que en 1995 no estaban disponibles y ahora sí.

Su conclusión es que, en términos estadísticos, no hay una diferencia significativa entre la distribución del trauma en unos y en otros, por lo que no se puede deducir que recibieran heridas de forma muy diferente, al menos con esas evidencias. Esto es importante porque deja claro un punto muy discutido en los últimos años: Si la caza de ungulados era o no más peligrosa para los Neandertales que para los primeros "humanos modernos". La evidencia, revisada, dice que no.

Mención aparte merece la reflexión de Trinkaus en cuanto a los datos disponibles sobre el armamento de caza de los Neandertales. Frente a la visión de 1995, en la que se afirmaba que usaban sólo armas pesadas de cuerpo a cuerpo, los trabajos recientes (como el que hemos revisado aquí de T. Lazuén, 2012) le permiten afirmar que:

"Yet, the analyses  have also documented sufficient quantities of projectiles, many with impact fractures, to have permited routine hunting at safe distance".

Es decir, que los Neandertales cazaban con armas de proyectil en el Paleolítico medio, al contrario de lo que se ha venido afirmando por otros autores.

¿Y ahora qué?

Por útimo, Trinkaus se ve en la necesidad de proponer una explicación alternativa para el patrón de traumatismos óseos del Paleolítico, ahora tanto de los Neandertales como de los primeros "humanos modernos", cuyos datos -como hemos visto- ya están disponibles. Para ello propone un modelo de múltiples factores, entre ellos:
  • La caza ocasional de grandes ungulados por emboscada (la hipotesis original del "cuerpo a cuerpo", pero reducida).
  • La sobredimensión de los traumas craneales como sesgo: A menudo los traumas en el esqueleto craneal pueden no corresponderse con daños realmente graves.
  • La movilidad como sesgo: Los individuos (Neandertales o "modernos") que recibieron lesiones graves en las piernas y no llegaron a un abrigo o cueva, fueron abandonados en el camino, al ser sistemas económico-sociales en los que la supervivencia del grupo se basa en la movilidad del mismo.
  • La violencia inter-humana, con casos probables tanto entre Neandertales (Saint-Césaire, Shanidar), como entre "modernos" del P. superior inicial (Sungir).
Cerrando el tema

En resumen, un breve, y recomendable estudio de Erik Trinkaus, que muestra algo muy importante en antropologia y arqueología: La importancia de hacer balance de las novedades que han surgido sobre un determinado modelo propuesto con anterioridad (aunque sea por uno mismo), y de saber reconocer cuando ese modelo ha dejado de tener validez.

Me vienen a la cabeza varios autores de los que no espero llegar a leer algo parecido, la verdad. Pero puede que incluso ellos me sorprendan.

Bibliografía adicional

Berger, T. D. y Trinkaus, E. (2012): "Patterns of Trauma among the Neandertals", Journal of Archaeological Science, v. 22, nº 6, pp. 841-852.

Lazuén, T. (2012): "European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the appearance of modern humans", Journal of Archaeological Science, v. 39, nº 7, pp. 2304-2311.

Referencia de Research Blogging para el artículo reseñado
Erik Trinkaus (2012). Neandertals, early modern humans, and rodeo riders Journal of Archaeological Science DOI: 10.1016/j.jas.2012.05.039

miércoles, 30 de mayo de 2012

Neandertales cazadores en el Cantábrico: puntas de piedra para sus jabalinas y picas

ResearchBlogging.org
               
Introducción

"Jabalina" es un sustantivo genérico que engloba varios tipos de armas de punta, que se lanzan contra un blanco. Las jabalinas prehistóricas, así como las de algunos pueblos conocidos por la etnografía, a menudo se denominan "azagayas", un término de etimología norteafricana. En inglés, el término "spear" es probablemente el más común para ese mismo concepto.

Durante muchos años se ha discutido sobre la capacidad de los Neandertales en relación a las armas arrojadizas. Algunos autores han llegado a considerar que eran incapaces de fabricar, o incluso de lanzar ese tipo de armamento. A partir de esa idea, los mismos autores añadieron el uso de las jabalinas al "kit técnico" del llamado "comportamiento moderno", que se supone distingue a los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM) de otros seres humanos, hipotéticamente "arcaicos" en cuanto a sus capacidades, como los Neandertales.

Sin embargo, muchos otros investigadores vienen señalando, desde hace años, que el registro arqueológico de los Neandertales ofrece ciertas evidencias de la fabricación y uso de armamento de proyectil, en forma de jabalinas compuestas (Galván et al. 2008, Villa et al. 2009, Ríos Garaizar 2010). Esas armas estarían formadas por una punta lítica, un astil de madera y un sistema de enmangue y atadura que, a menudo, se reforzaba con adhesivos vegetales o minerales, mezclados y procesados al fuego. Además, las jabalinas fabricadas en madera del yacimiento de Paleolítico inferior de Schöningen (Thieme 1997) están perfectamente diseñadas y equilibradas para ser arrojadas. Eso hace bastante absurdo pensar que, 200.000 años después, los descendientes (Neandertales) de aquellos cazadores no fueran capaces de fabricar o usar la misma tecnología.

Neandertales y cazadores, también en el Cantábrico

En la misma linea de trabajo, acaba de publicarse en el Journal of Archaeological Science un artículo de Talía Lazuén en el que esta investigadora presenta el análisis de una serie de puntas de piedra. En ese estudio, Lazuén concluye que las puntas fueron utilizadas para cazar, como parte de un armamento para arrojar a distancia. Es decir, como puntas de jabalina.

Ese estudio se titula "European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the apperance of modern humans", es decir: "Las armas de caza de los Neandertales europeos revelan un comportamiento complejo mucho antes de la aparición de los humanos modernos".

En él, se estudian 19 puntas líticas de cuatro yacimientos cantábricos, todas provenientes de niveles bastante antiguos (del OIS 6 al 4), alejados de la llamada transición del Paleolítico medio al superior. Las puntas son de materiales muy variados, desde cuarzo a sílex, pasando por cuarcita y caliza silicificada.

Algunas de las puntas (y fragmentos) analizadas en el estudio, 
a partir de la Figura 1 de Lazuén (2011).


Todas las puntas se han considerado partes de un armamento compuesto a partir de un criterio estrictamente funcional y comprobable: Muestran fracturas y otras huellas que se producen por un impacto violento en la dirección longitudinal del objeto. Es decir, en el uso típico del objeto como arma.

Por lo tanto, las huellas de uso dejan constancia de que toda la muestra es, de hecho, armamento de caza. Sin embargo, hace falta un segundo mecanismo de análisis para saber si las puntas formaban parte de jabalinas arrojadizas. Hay otras posibilidades como, por ejemplo, que fueran "picas" o lanzas de mano, utilizadas directamente contra el blanco. Las huellas de uso no sirven, por el momento, para distinguir un modo de uso (arma sujeta) del otro (arma arrojada). En ese punto están de acuerdo prácticamente todos los investigadores, aunque se están explorando algunas posibilidades de discriminación (Hutchings 2011).

Como estrategia alternativa, para saber si una punta pertenece a un arma de mano, a una jabalina arrojadiza, o a una flecha de arco, el enfoque utilizado es de tipo morfométrico y balístico. Es decir, se miden determinadas características de la punta, que permiten juzgar su comportamiento balístico y de penetración. Así, se puede saber si esa punta pertenece -más probablemente- a una flecha, a una jabalina arrojada a mano, o a un arma empuñada directamente contra el blanco.

Algunos datos técnicos

De esas características balísticas y de penetración, la más utilizada y con un mayor referente etnográfico y experimental es la TCSA. Esas siglas significan  "Tip cross-section area" (Hughes 1998). Es decir, el  área de la sección transversal de la punta. Se considera un discriminador eficaz de diferentes tipos de puntas líticas usadas como armas. Debido a que la mayor parte de las puntas son, o bien lenticulares, o bien triangulares, en sección, una aproximación razonable al cálculo del TCSA sería esta: 0.5 x anchura máxima en mm x espesor máximo en mm.

La TSCA de una punta puede tomarse, de modo aproximado, como un indicador relativo de la fuerza necesaria para que esa punta penetre a un blanco, alcanzando una "profundidad letal". Cuando mayor es la TCSA, mayor sería la fuerza necesaria, y viceversa.

Con esa base conceptual, Lazuén compara la TCSA de sus puntas con varios referentes arqueológicos y etnográficos, y como resultado encuentra que, entre las 19 puntas, hay dos grupos bien diferenciados: Por una parte hay 17 puntas ligeras que son claramente de tipo arrojadizo, y por otra 2 puntas más pesadas que serían de tipo pica.

Este gráfico de la autora (Figura 4 de su artículo) es muy ilustrativo:


Lo más destacable es que las barras 1 y 2 representan las TCSAs de flechas y dardos etnográficos, la barra 3 las TCSAs de las jabalinas etnográficas, y las barras 4 a 8 las TCSAs de las puntas del Paleolítico medio cantábrico estudiadas por Lazuén. Otros conjuntos del 9 al 15 representan (salvo el 11) puntas de Paleolítico medio de diferentes contextos. Y la barra 16 comprende las TCSAs de las dos puntas más robustas del Cantábrico.

Por otra parte, hay algunas cuestiones importantes, que se deducen del análisis llevado cabo en el trabajo: Todas las puntas ligeras están bastante estandarizadas en tamaño, forma, ángulos, etc. Y muchas de ellas comparten otros rasgos: Adelgazamientos  o modificaciones por retoque para facilitar el enmangue, y presencia de un retocado y reavivado de los filos y la punta, para volver a usarlas, después de una primera fractura.

Al estudio de las puntas en sí se suman, también, otros aspectos generales, para conseguir una imagen más completa de las capacidades cazadoras neandertales:

En los yacimientos elegidos (Eirós, Morín, Lezetxiki y La Verde) la fauna documentada es, sobre todo, de herbívoros grandes (bisonte, caballo, uro...) y medianos/grandes (ciervo), con presencia menor de animales muy grandes (rinoceronte) o más pequeños (cápridos, etc).

Hay indicios, a partir del estudio funcional de los utensilios en piedra, de que éstos se usaron para trabajar una variedad de materias primas, entre ellas la madera (por ejemplo, los astiles de las armas de caza). Y, muy especialmente, la piel tanto fresca como seca. Esto apunta a que la piel, trabajada para confeccionar prendas de vestir y abrigo, era otra necesidad tan estratégica como el propio alimento proporcionado por esos grandes herbívoros. Además, y como puedo atestiguar con mi propio trabajo (Mozota 2009), los animales cazados proveían de la materia prima para el utillaje en hueso, poco elaborado, pero vital en varios procesos productivos y de la vida cotidiana de los Neandertales.

Conclusiones del trabajo

Lazuén concluye que este armamento en piedra implica un comportamiento complejo, y un sistema articulado en términos técnicos, económicos y sociales. La producción es de tipo estandarizada, con predominio de técnica Levallois, aplicada de un modo específico para obtener los soportes de las puntas.  Y se integra en un modelo complejo de fabricación de armamento compuesto, diseñado con el fin específico de ser utilizado a distancia, en actividades de caza.

Además, todo esto se documenta en un momento antiguo del Paleolítico medio, siempre mucho antes de la llegada de los HAM a Europa. Y en diferentes ambientes y momentos climáticos (OIS 6 a 4), lo que implica que los Neandertales que usaron esta tecnología sobrevivieron y se adaptaron a notables cambios en el ecosistema, varias veces.

Y algo (muy poquíto) de crítica constructiva

Lo cierto es que encuentro poco que criticar en términos generales en este artículo, y coincido en casi todas sus conclusiones. Si acaso, hay algunos aspectos técnicos menores que apenas si vale la pena mencionar:

Por una parte, el grueso de la argumentación sobre las huellas de uso está muy resumida: Se remite a la bibliografía pertinente, y a una "gran imagen" (la Figura 2 del trabajo), que reúne (casi diríamos "comprime") las huellas de uso de hasta 13 puntas distintas. Un poco más de detalle en esos aspectos técnicos, en una revista que se distingue por su aprecio por la metodología, hubiera estado bien, al menos según mis preferencias.

Y por otra parte, quizás hubiera sido interesante alguna aproximación desde otro índice, el del TCSP, que la autora menciona como más preciso, pero que finalmente se abandona en favor de la TCSA (más generalizada).

Referencia de Research Blogging

Talia Lazuen (2012). European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the appearance of modern humans Journal of Archaeological Science, 39 (7), 2304-2311 DOI: 10.1016/j.jas.2012.02.032

Bibliografía adicional

Galván Santos, B., Hernández Gómez, C. M. y Francisco Ortega, M. I. (2007-2008): "Elementos líticos apuntados en el Musteriense alcoyano, el Abric del Pastor (Alicante)", Veleia, nº 24-25, pp. 367-383.

Hughes, S. S. (1998): "Getting to the Point: Evolutionary Change in Prehistoric Weaponry", Journal of Archaeological Method and Theory, nº 5, pp. 345-408.

Hutchings, W. K. (2011): "Measuring use-related fracture velocity in lithic armatures to identify spears, javelins, darts, and arrows", Journal of Archaeological Science, v. 38, nº 7, pp. 1737-1746.

Mozota, M. (2009): "El utillaje óseo musteriense del nivel ‘D’ de Axlor (Dima, Vizcaya): análisis de la cadena operativa", Trabajos de Prehistoria, nº 66, pp. 28-46.

Ríos, J. (2010): "Organización económica de las sociedades neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa)", Zephyrus, nº 65, pp. 15-37.

Thieme, H. (1997): "Lower Palaeolithic hunting spears from Germany", Nature (letters to Nature), nº 385, pp. 807 - 810.

Villa, P., Boscato, P., Ranaldo, F. y Ronchitelli, A. (2009): "Stone tools for the hunt: points with impact scars from a Middle Paleolithic site in southern Italy", Journal of Archaeological Science, v. 36, nº 3, pp. 850-859.

lunes, 2 de abril de 2012

El Chatelperroniense (II): Las evidencias de (el norte de) la Península Ibérica

ResearchBlogging.org Introducción

En este segundo post sobre el Chatelperroniense quiero presentar las evidencias de esta cultura arqueológica, asociada a los últimos Neandertales, que se conocen en la Península Ibérica. Para ello, el trabajo que utilizaré como referencia básica es un artículo de J. Ríos Garaizar sobre el Chatelperroniense de Labeko Koba (2008), en el que también revisa las evidencias de esa cultura en la región cantábrica. Para la parte de los Pirineos orientales, la referencia que sigo es el trabajo de síntesis de J. Zilhao de 2006. Y ambos artículos se pueden complementar con la reciente revisión de M. de Andrés Herrero (2009).

Puede sorprender que, después de mencionar la Península Ibérica, sólo haga referencia a los Pirineos y la región cantábrica, pero lo cierto es que las evidencias de Chatelperroniense están limitadas a esa estrecha franja del extremo septentrional de la Península.

Labeko Koba y la evidencia arqueológica

El trabajo de Ríos Garaizar al que me refería recoge el estudio de la industria lítica de un nivel Chatelperroniense, de Labeko Koba, una cueva que fue excavada en su totalidad antes de desaparecer bajo el crecimiento urbano de Arrasate-Mondragón. El trabajo se centra en la tecnología lítica utilizada para producir el utillaje y, sobre todo, en el análisis traceológico, de las huellas que deja el uso de las herramientas. Como resultado, el autor caracteriza un sistema de gestión de la industria basado en:

  • El recurso a un sílex importado y a la talla laminar, para la producción de soportes en el yacimiento, así como la aportación de algunos útiles, como las puntas de Chatelperrón, fabricados en otro lugar. Se trataría en conjunto de unas tareas puntuales de producción y mantenimiento de ese utillaje de sílex, buena parte del cual, junto con los núcleos, sería después exportado del sitio (sólo aparecen allí restos de talla y parte de la producción).
  • El uso de las herramientas sobre diversas materias y en diferentes tareas. En ese sentido hay una relación entre los útiles sin retocar y los trabajos de corte, los útiles retocados en general y las tareas de raspado, y las puntas de Chatelperrón y las actividades de caza. La baja intensidad de uso, y la variedad de tareas trabajadas (piel, hueso, carcasas animales, y asta o madera) sugieren unas tareas de mantenimiento del utillaje (¿y ropa?) junto con el despiece puntual de algunos animales cazados. También es interesante la observación de que, además de las láminas, se utilizan las lascas obtenidas como sub-productos de la talla, y a menudo en las tareas más intensas.  

Punta chatelperroniense con huellas de impacto (según Rios Garaizar 2008)

Al poner esta información en relación a otras evidencias, sobre todo las obtenidas del estudio de la fauna, el autor propone que se trata de una ocupación efímera o breve, en la que la caza tiene un papel importante. En sus propias palabras:  

"...datos que apuntan a que en la ocupación de Labeko Koba los humanos aprovechan las carcasas animales que ellos mismos han cazado (probablemente ciervo y reno), y se reparar el instrumental óseo y lítico portado por los cazadores".

Y, en términos de estrategias más generales, a la hora de planificar la explotación del territorio, lo que se aprecia es que se trata de un sistema basado en el aprovisionamiento de grupos móviles, con un utillaje ya conformado y con núcleos de sílex para la talla laminar, que sirven para fabricar el utillaje que va a ser necesario en las distintas tareas.

El Chatelperroniense cantábrico

Aunque Labeko Koba es uno de los sitios que cuenta con un estudio más completo de las evidencias Chatelperronienses, con una estratigrafía clara y poco problemática, también hay otros yacimientos en los que existen, o al menos se han propuesto, ocupaciones de la misma cultura.

Entre los niveles con ocupaciones más importantes y evidencias más claras, estarían Gatzarria -ya en Francia- y Cueva Morín. Otros casos, con ocupaciones más efímeras o poco claras, serían Ekain y (aunque Rios Garaizar no lo menciona) La Güelga, en Asturias.

Rios Garaizar propone, como rasgos comunes a las ocupaciones, el recurso a una talla laminar bipolar sobre sílex, de soportes rectos de tamaño pequeño y mediano. Esta talla se complementaría, en las ocupaciones más estables o prolongadas (como Morín y Gatzarria), con una talla de lascas autónoma, que puede hacerse en otras materias primas distintas del sílex (como la cuarcita, el cuarzo o la ofita). Mientras que en las ocupaciones más efímeras, lo que se detecta (como en Labeko Koba) es un aprovechamiento de las lascas obtenidas como sub-productos y desechos de la talla laminar.

En líneas generales, los rasgos tanto de las ocupaciones como de las estrategias más generales coinciden con las características del Chatelperroniense de Francia, que vimos en la nota anterior dedicada a esta cultura material. La principal diferencia vendría dada por la ausencia, por el momento, de utillaje óseo y de colgantes en la Península (aunque en Gatzarria y Labeko Koba hay algunos restos de industria ósea, y es cierto también que los colgantes sólo aparecen en unos pocos sitios de Francia).

Los sitios del Pirineo oriental

Además de los yacimientos cantábricos, en el territorio de la actual Cataluña se han propuesto varios casos de yacimientos con materiales Chatelperronienses, como los casos de L'Arbreda, Ermitons y Reclau Viver; y ya en la vertiente norte de los Pirineos, Caune de Belvis.

Para estos casos, Maroto et al. (2001-2002), han propuesto que se trata de un Musteriense tardío, cuya industria lítica sigue basándose en la talla de lascas sobre materias de origen local, y que incorporaría como única novedad esas puntas de Chatelperrón, que aparecen en número muy escaso.

Por otra parte, un problema añadido para esta zona es que varias de las evidencias presentadas como puntas de Chatelperrón, al contrario que la mayoría de las del cantábrico, sólo cumplen unos criterios morfológicos y de retoque muy laxos. Y los contextos estratigráficos son aún más complejos y poco claros.

"Puntas de Chatelperrón" de Reclau Viver: 1 à 3; Arbreda: 4 à 7; Belvis: 8; Ermitons: 9. Según Maroto et al. (2001-2002). 

Recogiendo en parte esos argumentos, y también el hecho de que las puntas/cuchillos de L'Arbreda responden a una talla laminar y están fabricados en sílex importado, Zilhao (2006) propone que se trata de unos pocos materiales chatelperronienses, que responden a unas ocupaciones muy efímeras, que simplemente se yuxtaponen con el Musteriense local (no forman parte de él).

Valoración final

A título personal, y haciendo balance de la cuestión, creo que la situación actual revela la existencia de un Chatelperroniense claro en la región cantábrica, si bien limitado a unos pocos sitios. Quizás, también, podría hablarse de un cierto papel marginal con respecto al área central del mismo, situada en el actual territorio del S-O francés.

Creo que un avance significativo ha venido con trabajos como los de Ríos Garaizar, que suman, a los razonamientos tipológicos, "todo lo demás": es decir, el estudio de las evidencias en su conjunto, para entender la organización de la explotación territorial y los modos de vida de esos grupos neandertales. Creo que esas visiones nos permiten empezar a explicar mejor como eran aquellas sociedades.

En cuanto a la cuestión del Pirineo oriental, parece claro que presenta un panorama distinto del que veíamos para la zona cantábrica.  Los "fósiles directores" chatelperronienses aparecen en escasos sitios, y están limitados a unos pocos objetos, sin que parezca que tengan continuidad con el resto de las evidencias de esos mismos lugares. Y en cuanto al porqué ocurre eso, me inclino ligeramente por la visión de Zilhao, si bien la propuesta de Maroto et al. no puede ser descartada del todo.  

Referencia de Research Blogging

Joseba Ríos Garaizar (2008). Nivel IX (Chatelperroniense) de Labeko Koba (Arrasate -Gipuzkoa): gestión de la industria lítica y función del sitio Munibe (Antropologia-Arkeologia) (59), 25-46

Bibliografía

Ríos Garaizar, J. (2008): "Nivel IX (Chatelperroniense) de Labeko Koba (Arrasate -Gipuzkoa): gestión de la industria lítica y función del sitio". Munibe (Antropologia-Arkeologia) nº 59, pp. 25-46.

Andrés Herrero, M. (2009): "El Chatelperroniense en la región cantábrica. Estado de la cuestión". Munibe (Antropologia-Arkeologia) nº 60, pp. 35-50.

Maroto, J., Ortega, D., y Sacchi, D. (2001-2002): "Le Moustérien tardif des Pyrénées méditerranéennes". Préhistoire Anthropologie méditerranéennes, nº 10-11, pp. 39-52.

Zilhao, J. (2006): "Chronostratigraphy of the Middle-to-Upper Paleolithic Transition in the Iberian Peninsula". Pyrenae, v. 37, nº 1, pp. 7-84.

domingo, 20 de marzo de 2011

De plumas, adornos, flechas y Neandertales

ResearchBlogging.org

No es exactamente una novedad porque...

En Febrero de este año tuvimos noticia de que los Neandertales que habitaron en la Cueva de Fumane (Italia) pudieron utilizar plumas de varias aves como elementos de adorno personal. Tanto la nota de prensa como el propio artículo científico que dió lugar a la noticia, fueron recogidos en varios blogs en castellano (Mundo Neandertal, Noticias de Prehistoria-Prehistoria al día), catalán (Neanderfollia) e inglés (A Very Remote Period Indeed).

Pero no es que sea un vago, es que...

Por mi parte, he preferido dejar pasar algo de tiempo para leer con detenimiento el trabajo, su material suplementario, y otros artículos citados en el mismo, en los que se basa una serie de afirmaciones y deducciones de los autores.

Cumplido ese objetivo, a continuación os presento mi revisión crítica del trabajo de Peresani et al. en PNAS early edition, titulado Late Neandertals and the intentional removal of feathers as evidenced from brid bone taphonomy at Fumane Cave 44 ky BP, Italy

La evidencia científica de las aves de Fumane

Los principales datos presentados en el trabajo (tanto en el texto principal como en el material suplementario) son estos: En primer lugar una descripción exhaustiva de los huesos de ave hallados en los niveles A6-A5 (Musteriense) de la Cueva de Fumane, y en segundo lugar el estudio tafonómico de los mismos.

 Vista general de la boca de la Cueva de Fumane. Fuente: Larena.it.

En dicho estudio el interés se centra en las modificaciones causadas por las acciones humanas (huellas de fractura intencional, de corte o de raspado con utensilios de piedra, etc) aunque también se estudia la acción de otros agentes, como los animales carnívoros o los procesos físico-químicos propios de la sedimentación en una cueva.

Los resultados de dichos análisis revelan, según el criterio de los autores, que hay una serie de acciones específicas sobre ciertas aves, destinadas a obtener las plumas largas de las mismas.

Huellas antrópicas en ulna de Gypaetus barbatus 
(Peresani et al. 2011).

Y, de modo complementario, se detecta que no hubo un aprovechamiento cárnico de las mismas. Este último punto se deduce de que las huellas de corte, fractura y raspado se concentran en las alas y no aparecen (en general) en otros huesos.

Es decir, que no parece que las marcas tengan relación con la preparación de dichas aves para su consumo alimenticio.

Un dato importante, en ese mismo sentido, es que el grueso de las especies de ave a las que pertenecen los huesos no son los "típicos" pájaros comestibles. Se trata de rapaces, córvidos, buitres... 

Son animales que pueden ser consumidos en último extremo, en casos de verdadera penuria, pero no resultan una opción alimenticia habitual probable.

Con estos elementos (huellas en partes anatómicas sin carne, ausencia de huellas más relacionadas con el consumo, perfil de las especies escogidas) creo que la deducción que ofrecen los autores es bastante sólida: Hay que pensar en una razón no estríctamente alimenticia para el procesado de esos huesos de ave.

Y, a falta de mejores hipótesis o de otro tipo de evidencias, en este momento la obtención de las plumas es desde luego la explicación más coherente para la evidencia arqueológica.

Hasta aquí, totalmente de acuerdo con la evidencia ofrecida por Peresani y el resto de los autores, y con sus conclusiones al respecto. En cuanto al resto del trabajo, debo decir que es altamente especulativo: no necesariamente incorrecto, pero desde luego tampoco puede considerarse probado. Trataré de explicar en detalle lo que quiero decir.

Hipótesis, propuestas, especulaciones

En la parte interpretativa y de discusión de su artículo, los autores hacen referencia al creciente número de evidencias sobre comportamientos simbólicos entre los neandertales. Y al tiempo, citan la abundante literatura etnográfica sobre el uso de plumas en los más variados contextos simbólicos, por parte de cazadores-recolectores actuales o históricos.

Hehaka Sapa, Alce Negro, 1863-1950.
 
A partir de ambas afirmaciones, proponen que el uso de las plumas de Fumane es de tipo simbólico, con la siguiente aserción:

"The possibilities for the use of these anatomical elements in the social and symbolic sphere, however, are extremely abundant."

La cursiva es mía, creo que refleja muy bien el tipo de argumentación que se utiliza aquí. El problema es que no hay ninguna inferencia real de uso simbólico, a partir de los datos.

Que las plumas de ave se han utilizado históricamente como elemento decorativo-simbólico es algo conocido. Pero debería ser también obvio que eso no tiene porqué pasar necesariamente para los niveles musterienses de la Cueva de Fumane.

Del mismo modo, es cierto que no dejan de aparecer elementos simbólicos asociados al Paleolítico medio y los Neandertales. Pero aunque ese hecho haga más plausible que las plumas de Fumane tuvieran un componente de "adorno", también es obvio que el dato por si mismo (i. e. "se obtuvieron plumas largas de aves") no puede ser esgrimido como prueba de comportamiento simbólico.  

Eso me lleva a un último elemento del artículo que quería comentar -y porqué no decirlo, criticar.  Se trata de la principal hipótesis alternativa de interpretación de la evidencia, aquella que los autores consideran y descartan en el texto. Me refiero al uso de las plumas como elementos de estabilización de armamento de proyectil.

En líneas generales, se puede decir que las plumas largas de las aves que aparecen en Fumane A6-A5 (águilas, halcones, córvidos, buitres) son excepcionalmente buenas para su uso como guías o timones, es decir como elementos de estabilización de armas de proyectil. Yo mismo las he utilizado (plumas de buitre, en concreto) para fabricar azagayas y flechas de tipo prehistórico. 

Sin embargo, la argumentación que utilizan los autores para desechar esa alternativa es una generalización de argumentos sobre la ausencia de ese armamento entre los Neandertales, o en todo caso, el uso de ese armamento a muy corta distancia. Según los investigadores, el tipo de armamento neandertal, en todo caso de "vuelo corto", hace que sus lanzas o azagayas no necesiten de elementos de estabilización.

Sin embargo, en realidad no conocemos suficientemente bien cual es la naturaleza, ni el rango de variabilidad de las armas de proyectiles de los Neandertales.

En la bibliografía especializada, hay toda una serie de trabajos (como he relatado en muchos posts, empezando por éste) que sugieren que el uso de armas de proyectil era más común de lo aceptado por una parte de la historiografía, muy centrada en las incapacidades neandertales. Esos mismos trabajos, considerados en conjunto, también sugieren que las propias armas eran bastante variadas (y adaptadas a cada tipo de ambiente y presa).

En este punto, me gustaría señalar que el grueso de la argumentación de Peresani et al. para desechar el uso de las plumas como elementos de estabilización se basa en un trabajo de S. Hughes de 1998. Y al leer ese trabajo he podido ver que prácticamente no se refiere a estudios sobre el Musteriense, los Neandertales o el Paleolítico medio. Al contrario, el estudio se centra en la evolución del armamento a distancia durante los últimos 9000 años en América del Norte.

En ese sentido, la propuesta del autor, que recoge el estudio de Fumane, es que el uso de azagayas, lanzas arrojadizas o flechas que estén emplumadas sólo tiene sentido si se lanzan con un atlat (propulsor) o con un arco

Por ello, la argumentación de Peresani et al. requiere, en mi opinión, que se pueda probar que las azagayas, lanzas o flechas arrojadas con la mano, a corta-media distancia, no se hayan emplumado nunca, porque realmente es algo innecesario.

Pero ¿Es eso correcto? Lo cierto es que no. De hecho, ese tipo de armas han existido: se suelen denominar dardos o flechas de mano.

Se documentan en varias tradiciones bélicas (p.e. en las guerras de la Europa bajomedieval).

 Javalina o "flecha de mano" (S. XV). 
Fuente: FireStryker Living History Forum.

Y también se han documentado entre diversos pueblos  nativos norteamericanos  (a menudo, como elementos usados en ceremonias y en juegos).

 Flecha de mano ceremonial (fabricada por C. Bitsui, artesano navajo). Fuente: Alltribes.com.

Lo que quiero decir, en resumen, es que en mi opinión que se cargan las tintas hacia la hipótesis (que no es más que una posibilidad razonable) del carácter decorativo-simbólico de las plumas de Fumane; y se desecha con escasos argumentos el uso como elementos estabilizadores de cierto tipo de armamento. Sobre todo, teniendo en cuenta que las plumas y las especies elegidas son idóneas para ese uso.

En conclusión

Por supuesto, eso no significa que los autores estén necesariamente equivocados en su interpretación. Tan solo que, en mi opinión, no existen demasiados elementos objetivos para aceptar la hipótesis finalmente propuesta en el texto, ni para desechar la alternativa.

Y por cierto que todavía existen otras posibilidades interpretativas que apenas se exploran en el trabajo (aunque se citan de forma escueta): En concreto, ciertos usos de las plumas documentados etnográficamente, como espátulas y "dispensadores" de pigmentos (sobre todo las cánulas de las plumas).
 
En todo caso, lo que sí se puede afirmar es que hay un procesado que no es para el consumo alimenticio de esas aves, y que sirve para aprovechar las plumas. Por ello, independientemente del uso que tuvieran, el simple hecho de documentar dicho aprovechamiento es (en mi opinión) una prueba fehaciente de la complejidad cognitiva y de organización de los Neandertales.

Visto de forma objetiva, y sean las plumas para adornarse, para estabilizar armas de proyectil, o para utilizar junto con pigmentos, está claro que implican un alto grado de complejidad, y unas capacidades cognitivas equiparables a las de los "humanos modernos".

Referencia de Research Blogging:

Peresani M, Fiore I, Gala M, Romandini M, & Tagliacozzo A (2011). Late Neandertals and the intentional removal of feathers as evidenced from bird bone taphonomy at Fumane Cave 44 ky B.P., Italy. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 108 (10), 3888-93 PMID: 21368129

Bibliografía adicional:

Hughes, S. (1998): Getting to the point: Evolutionary change in prehistoric weaponry. Journal of Archaeological Method and Theory, Vol. 5, Nº 4, pp. 345-408.

lunes, 19 de julio de 2010

El final del Paleolítico medio y las industrias LRJ en Inglaterra y Bélgica

ResearchBlogging.org
Gran Bretaña nunca ha sido un territorio rico en yacimientos neandertales, y las excavaciones arqueológicas que han abordado su estudio han sido más bien escasas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte las noticias de prensa nos traen cada vez más informaciones sobre nuevos hallazgos en las islas británicas. Dentro esa creciente ola de trabajos sobre los neandertales ingleses, hay varias líneas o hipótesis de investigación que -en mi opinión- van a ser importantes en los próximos años. En especial, respecto a la arqueología de las sociedades neandertales.

En este post voy a tratar una de esas líneas de investigación, que se centra en el OIS 3 (entre hace 60.000 y 30.000 años, más o menos). Se considera que esa etapa coincide con el final del Paleolítico medio y el inicio del Paleolítico superior

Inglaterra tiene la peculiaridad de haber estado casi deshabitada durante buena parte del último ciclo glaciar (entre hace 160.000 y 60.000 años). Digo casi, porque hasta hace poco se pensaba que no había habido presencia humana, pero un reciente descubrimiento en Kent (del que hablaré en otro post) sugiere que hubo al menos cierta presencia neandertal hace 140.000 años.

De las industrias Musterienses en Gran Bretaña...

Pero, volviendo la tema de esta nota, lo que nos interesa es que a partir de hace 60.000 años en Inglaterra aparecen industrias Musterienses, asociadas al Hombre de Neandertal. Esas industrias se han descrito en general como MTA (Musteriense de Tradición Achelense), una industria que hemos descrito aquí. Los yacimientos MTA británicos han dado bifaces (hachas bifaciales) típicos de esa cultura arqueológica, tallados en sílex de buena calidad. Y junto con eso, aparece una tecnología de talla de lascas, aun poco conocida (insuficientemente estudiada). Esas industrias de lascas tienen componentes Levallois en algunos sitios, pero en otros se detectan sistemas de talla más sencillos.

La propuesta tradicional, como puede leerse en el trabajo de A. Graf (2002)  es que hubo una presencia -limitada- de Neandertales durante el OIS 4 y el OIS 3, que nunca llegó a ser muy permanente, y que desapareció al llegar los "Humanos Anatómicamente Modernos", al inicio del Paleolítico superior.

...al Paleolítico superior inicial del Norte de Europa

Esto nos lleva a los primeras industrias del Paleolítico superior británico, que forman parte del complejo LRJ (Lincombian-Ranisian-Jerzmanowician). Este complejo de industrias líticas del norte de Europa ha pasado por revisiones recientes, y merece que nos extendamos un poco en su comprensión.

El LRJ se caracteriza por una tecnología de la piedra basada en la talla de láminas. Su "tipo" característico es una punta u hoja apuntada, con adelgazamientos basales y, a menudo, retoque bifacial. Se ha propuesto que se trata de puntas usadas en la caza, y la abundancia de fracturas de impacto y reacondicionamientos de las piezas sugiere que la hipótesis tiene cierta base.

LRJ en Europa, según Semal et al. (2009)

En cuanto a su extensión geográfica, los yacimientos que han dado estas industrias están en Polonia, Bélgica, Alemania e Inglaterra. Están situados más o menos en la misma latitud. Quedan así alineados en el norte de Europa, pero sin llegar a las costas del mar Báltico.

Punta de tipo LRJ de Beedings 
(tomado de Pope, 2009; Dibujo de H. Martingel)

La cronología precisa del LRJ es difícil de concretar, pero hay un consenso en situarlo después de 40.000 años BP y antes de llegar a 34-32.000 años BP. Es a partir de h. 32.000 BP cuando empiezan a aparecer yacimientos Auriñacienses en esas latitudes. En los pocos sitios donde el LRJ aparece en secuencias estratigráficas, se sitúa entre niveles Musterienses y Auriñacienses. Las dataciones que se han obtenido para sitios con LRJ se concentran h. 38-36.000 BP.

Los tipos de yacimientos en cada país son distintos. En Polonia y Alemania se han excavado pocos sitios, pero hay niveles arqueológicos con estratigrafías bien definidas y cierta densidad de útiles. En Bélgica, hay una gran colección de materiales del LRJ en Spy (una cueva con numerosos restos humanos neandertales). De hecho la de Spy es la mayor colección del LRJ en cuanto a número de piezas, pero por desgracia no fueron recogidas con metodología arqueológica y carecen de contexto. En Inglaterra, por último, hay numerosos hallazgos y sitios, pero siempre son yacimientos con escasa estratigrafía o sin ella (lo que da muy poca información de contexto).    

Neandertales, "modernos" y culturas materiales

La mención a Spy nos lleva a otro aspecto importante del LRJ, que ha recibido cierta atención de los investigadores. Esta cultura arqueológica, descrita como "transicional" y datada con anterioridad al Auriñaciense, se ha convertido en un buen candidato para ser una industria de Paleolítico superior asociada a los últimos neandertales. Es decir, con un papel similar al Chatelperroniense y Uluzziense del centro-sur de Europa y (quizás) a las industrias laminares de Europa centro-oriental (Szeletiense, Bachokiriense...).

Otra hipótesis alternativa es que el LRJ sea una cultura material de Paleolítico superior asociada a una presencia temprana de "Humanos Anatómicamente Modernos" en el Norte de Europa. Sin embargo, no se conocen fósiles "modernos" de tanta antiguedad en la región.

La forma de testar dichas hipótesis (¿Es el LRJ una industria neandertal o "sapiens"?) sería hallar una ocupación con restos humanos (o bien neandertales o bien de humanos "modernos") que tuviera asociada la industria LRJ. Y a poder ser, que además los restos humanos provengan de enterramientos intencionales.

La cueva de Spy, en Bélgica, sería el lugar perfecto, si no hubiera sido excavada y vaciada hace más de 100 años, sin ningún control estratigráfico.

Afortunadamente, a pesar de esa situación, el desarrollo de los métodos de datación ha permitido soslayar en parte el problema. Al avanzar el método del Carbono 14, se necesita cada vez menos cantidad de materia para conseguir una datación. De ese modo, ha sido posible tomar pequeñas muestras directamente de los esqueletos neandertales  (Semal et al., 2009). Esas dataciones sitúan al menos dos de los neandertales (Spy I y II) en una antiguedad de unos 36.000 años (BP).        

Si hacemos recapitulación del tema, la situación actual es la siguiente: se ha probado la presencia neandertal en Bélgica hace 36.000 años (BP). Y, aunque no se puede asociar directamente la cultura RLJ a esos neandertales, todos los yacimientos del norte de Europa (incluída Inglaterra) de esa antiguedad tienen industrias de tipo RLJ, de láminas y puntas. En cuanto al Musteriense, los yacimientos más recientes en esas zonas tienen una antiguedad mínima de 38.000 años (y la mayoría son más antiguos de 40.000 BP). Y en lo referido al Auriñaciense, esa cultura material se extiende por la región sólo a partir de 32.000 BP, en sus versiones "evolucionadas".

Back to England

El cierre del post nos lleva de nuevo a Inglaterra: En un reciente trabajo, el arqueólogo Mathew Pope (2009) da cuenta de sus investigaciones en Beedings (Sussex). Allí, Pope y otros han redescubierto un yacimiento de RLJ, que fue excavado originalmente a comienzos del S. XX, y que se daba por perdido desde la década de 1930. En el artículo hay tres datos interesantes para la cuestión de los Neandertales y esa industria de tipo Paleolítico superior.

Excavación en Beedings (tomado de Pope, 2009)

En primer lugar, por debajo de las industrias RLJ de Beedings, aparecen materiales del Paleolítico medio, de tipo MTA (la cultura arqueológica neandertal a la que aludía al principio del post). Aunque eso no significa que tengan que ser obra de la misma población, si que apunta a una continuidad en las estrategias de gestión del territorio y en la situación de las ocupaciones.

En segundo lugar, la posibilidad de estudiar ambos momentos en un contexto geológico y estratigráfico  complejo, pero a la vez muy bien conocido y estudiado en esa zona. Me refiero a  ciertas fisuras geológicas en el lecho rocoso, que quedan rellenadas por materiales loésicos y forman "bolsas" fósiles, en las que aparecen los restos de las ocupaciones humanas.

Fisuras con rellenos pleistocenos en Kent (Pope, 2009).

Y en tercer lugar, está el hecho de que esos contextos (las susodichas "bolsas" loésicas) están ampliamente distribuidos por toda la región de las tierras bajas inglesas. Gracias a esto, según Pope (2009) podríamos estar en el comienzo de una nueva fase de descubrimientos, que aporten mucha más información. Y en lo que se refiere al OIS 3 en Inglaterra, esos descubrimientos podrían servir para contrastar la hipótesis de que las industrias RLJ son parte de la cultura material de los neandertales del norte de Europa.

Referencias

Matthew Pope (2009). Early Upper Palaeolithic archaeology at Beedings, West Sussex: new contexts for Pleistocene archaeology Archaeology International (11), 33-36

Patrick Semal, Hélène Rougier, Isabelle Crevecoeur, Cécile Jungels, Damien Flas, Anne Hauzeur, Bruno Maureille, Mietje Germonpré, Hervé Bocherens, Stéphane Pirson, Laurence Cammaert, Nora De Clerck, Anne Hambucken, Thomas Higham, Michel Toussaint, J (2009). New Data on the Late Neandertals: Direct Dating of the Belgian Spy Fossils American Journal of Physical Anthropology, 138 (4), 421-428 : http://dx.doi.org/10.1002/ajpa.20954