Mostrando entradas con la etiqueta Lenguaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lenguaje. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de octubre de 2013

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (X)

Introducción y recordatorio

Tras un parón veraniego, prolongado al otoño por diversos motivos, retomo el blog para seguir, en la medida que el trabajo y la vida personal lo permitan, escribiendo sobre los Neandertales y, en general, el pasado remoto y la historia evolutiva del género Homo.  

Una de las series de posts que llevo realizando desde hace bastante tiempo es la dedicada a la colección de mini-ensayos What makes us human? Answers from Evolutionary Anthropology

Por el tiempo transcurrido desde la última nota sobre el tema, no estará de más recordar de qué se trata: diez artículos breves, coordinados por J. M. Calcagno y A. Fuentes, en la que una serie de notables antropólogos y antropólogas buscan una respuesta a la complicada cuestión de ¿Qué nos hace humanos?

En mi serie de posts, además de revisar los textos en sí, añado una serie de reflexiones y explicaciones sobre lo que es de aplicación a los Neandertales, en cada propuesta. Es decir, trato de aplicar las argumentaciones y evidencias barajadas por los autores a lo que sabemos de las poblaciones neandertales, para comprobar si lo que es válido para los humanos "modernos" lo es también para "esa otra humanidad" (en palabras de Svante Pääbo)

Hoy voy a revisar el noveno ensayo, firmado por Mary C. Stiner y Steven L. Kuhn, que tiene el título "To Whom Does Culture Belong?". Lo que viene a querer decir: ¿A quién pertenece la cultura? 

Un "títular" interrogativo, que se adecua bastante a un texto en el que se plantean muchas preguntas, muy interesantes, pero que -como explico más abajo- es bastante más parco en respuestas.

Los autores

Antes de entrar de lleno en la revisión del mini-ensayo, unas breves notas sobre los autores. Tanto Mary C. Stiner como Steven L Kuhn se dedican a la arqueología y la antropologia, en el marco de la "escuela americana" (es decir, anglosajona estadounidense), y ambos tienen perfiles de "espectro amplio": Han investigado épocas y regiones muy variadas, en el marco general del estudio de la evolución humana y la Prehistoria. Además, los dos han mostrado interés en las cuestiones teóricas y la propuesta de modelos explicativos generales, de largo alcance.

El meollo de la cuestión

Los autores comienzan enumerando los dos aspectos que se han considerado, y aún se consideran, como los más exclusivos y definitorios de los seres humanos: La cultura compleja y una comunicación lingüística. Inciden un poco más sobre estos temas, explicando su concepción de cultura: algo que implica la construcción de un conjunto de conocimientos y prácticas, y que puede ser compartido por individuos y entre las distintas generaciones. De este modo, la comunicación lingüística, dependiente del lenguaje humano (que es particularmente adaptable y complejo) permite comunicar una cultura especialmente rica y compleja, y ambos aspectos definirían lo que nos "hace humanos".

A esa concepción general, que los autores parecen aceptar "grosso modo", se suma un elemento de matización y crítica que conforma el centro de su argumentación y retoma el título de su artículo ¿A quién pertenece la cultura? El argumento que introducen es el siguiente: lo que llamamos cultura y consideramos tan propio de los seres humanos en realidad es algo que comparten toda una serie de animales distintos. Entre esos animales hay desde parientes próximos, como los homínidos (en el sentido de Hominidae), a otros mamíferos como los lobos o los delfines, e incluso otros animales mucho más alejados de nuestra linea evolutiva, como ciertas aves.

Delfín usando una esponja como útil para "forrajear"; un comportamiento cultural aprendido y compartido (Krützen et al. 2005, PNAS; Foto M. R. H.) 

En esencia, lo que los autores defienden es que no se marque de manera categórica, que no se insista tanto en la diferencia entre la cultura animal y la humana, y entre los lenguajes animales y el humano. Esa categorización, según ellos, sólo puede hacer más difícil estudiar el origen de nuestra cultura y nuestro lenguaje. Sería por tanto a través de la comparación de procesos evolutivos paralelos, y situaciones paralelas entre distintas especies, como podríamos aprehender y estudiar como surgió nuestra particular forma de lenguaje y de cultura. 

En palabras de Kuhn y Stiner: 

"...the question of what species may possess something akin to culture must be inclusive. Otherwise we run the risk of shutting the door to understanding how humans "got" culture in the first place..."

Algo de crítica y valoración

Entre los aspectos más positivos del trabajo, querría destacar el esfuerzo por escribir un auténtico texto de ensayo, con un lenguaje a la vez correcto y formal, pero sin excesivos tecnicismos, paráfrasis cientifistas u otras "trampas" típicas. Consiguen ser relativamente llanos y sencillos, sin caer en la falta de rigor científico. 

Por otro lado, y como elemento más criticable, podría decirse que es un texto con más críticas, preguntas y propuestas que respuestas o soluciones. Deja las cosas muy abiertas y en el aire, sobre todo si lo comparamos con otros de los mini-ensayos de esta serie (como la mayoría de los ocho que hemos ido revisando con anterioridad). Se hecha en falta, por así decirlo, que Stiner y Kuhn se "mojen" un poco más y ofrezcan una respuesta propia a la pregunta planteada. 

¿Y para los Neandertales?

Pues lo cierto es que, en este ensayo en particular hay poco que aplicar o sobre lo que reflexionar en relación a las poblaciones neandertales. Esa otra humanidad extinta, tan cercana a nosotros en términos evolutivos y genéticos, y con modos de vida tan similares durante cientos de miles de años a los de nuestros antepasados más directos. No parece tener buen encaje con las categorías tan generales que manejan los autores en su ensayo (animales vs. humanidad; o bien "lo humano como animal"). 

Por otro lado, cabe señalar que los seres humanos "modernos" compartimos con los neandertales unos ancestros comunes, quizás no demasiado lejanos, y también historias evolutivas divergentes, con un distanciamiento lento y progresivo, y con momentos de entrecruzamiento posterior. En ese contexto, las reflexiones de Kuhn y Stiner pueden servir para poner el foco de atención en dos aspectos: 
  1. Los ancestros comunes y como en ellos se desarrolló el germen del lenguaje y la cultura.
  2. El posterior desarrollo en paralelo (¿o en común? ¿o en paralelo pero con "transmisiones"?) de esas capacidades, en ambas formas de humanidad.
Referencia

Calcagno, J. M., y Fuentes, A. (2012): "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology". Evolutionary anthropology, 21, 5, 182-94

Sigue leyendo esta serie de posts.

domingo, 30 de junio de 2013

Comprendiendo el Lenguaje Neandertal

ResearchBlogging.org

Introducción al post

En esta entrada os traigo la revisión de un artículo científico en proceso de publicación, que ya ha pasado la revisión por pares -es decir, ha sido aceptado definitivamente. Se trata del estudio titulado: On the antiquity of language: the reinterpretation of Neandertal linguistic capacities and its consequences, por Dan Dediu y Stephen C. Levinson.

El paper en cuestión trata sobre el lenguaje neandertal. Y, más en general, sobre el origen y trayectoria evolutiva e histórica del lenguaje, entre los distintos seres humanos (todo el género Homo).

En mi opinión, es un trabajo con grandes aciertos, que se venía haciendo muy necesario. Un soplo de aire fresco en comparación con algún otro estudio que hemos revisado aquí. Tiene la suficiente extensión y detalle para abordar la revisión de la mayor parte de las problemáticas relacionadas con el origen del lenguaje: Lo anatómico, lo genético, lo arqueológico, etc. Y lo hace con bastante acierto.

En el conjunto del trabajo, y en sus reflexiones finales, tiendo a coincidir con lo que sus autores defienden y concluyen. Creo que, en términos globales, hacen una correcta valoración de la mayor parte de las evidencias que manejan.

Algunos aspectos, sin embargo, me resultan menos convincentes, o creo que están equivocados, en especial en la evidencia arqueológica y con los modelos que manejan para el remplazamiento poblacional de inicios del Paleolítico superior en Eurasia. Estos aspectos que, desde mi punto de vista, son algo más criticables, los desglosaré al final del post.

Ahora, sin más dilación, paso a resumir el contenido del trabajo en sus elementos esenciales.

El meollo de la cuestión

El artículo de Dan Dediu y Stephen C Levinson viene a refutar, de manera contundente, una idea: que se puede situar el origen del lenguaje humano hace entre 50.000 y 100.000 años (Chomski 2010), coincidiendo con una putativa "revolución del comportamiento moderno" (Mellars 2005), en un escenario saltacionista, motivado por una mutación genética fortuita (y revolucionaria en si misma).

Por el contrario, los autores revisan y ponen en orden las evidencias de los distintos campos (arqueología, paleoantropología física y ADN antiguo, etc.). Con ello, muestran que la hipótesis más plausible y acorde a las evidencias es un origen mucho más antiguo del lenguaje humano, tal y como lo conocemos. Ese origen del lenguaje, según los autores:
  • Es anterior a la separación genética de Neandertales y Humanos Anatómicamente Modernos (HAM). 
  • Sucedió en África. 
  • Coincidiría con el último ancestro común a la rama neandertal y los HAM.
  • Y se data hace -al menos- medio millón de años. 
En cuanto a las evidencias genéticas, el peso de los argumentos lo llevan las similitudes (tanto en términos de genes heredados, cómo de variabilidad en los mismos), entre las poblaciones humanas extintas (Neandertales y "Denisovanos") y las actuales. En particular en lo que se refiere a los genes -probablemente-  relacionados con la formación, y comprensión, del habla y del discurso. También se recogen los datos que prueban la existencia de interfertilidad entre estas poblaciones, y de una notable herencia neandertal en todos los no-africanos, y de los "Denisovanos" en Asia y Oceanía.

En cuanto a la evidencia morfológica, se hace énfasis en dos aspectos: El desarrollo ontológico (a lo largo del crecimiento y maduración de los individuos), y los órganos relacionados con la formación del habla y su recepción. 

En el primer apartado, las evidencias sirven a los autores para comprobar que, a pesar de las sutiles y quizás relevantes diferencias, los Neandertales y sus antepasados H. heidelbergensis tenían una configuración del crecimiento y maduración (desarrollo craneal, crecimiento post-fetal, erupción dental, duración de la infancia) decididamente moderna. Esa configuración es acorde con los tiempos y ritmos necesarios para el aprendizaje del lenguaje humano y la transmisión del acervo cultural.

Para las cuestiones del aparato fonador y del oído, la revisión extensiva de las evidencias también pone de relieve que tanto Neandertales como H. heildenbgensis poseían una configuración moderna, asimilable o cuando menos paralela a la de los humanos actuales, y distinta por completo a la de los homininos más arcaicos (H. habilis, australopitecinos), y también a la de los homínidos actuales (chimpancé, gorila, etc.)
  
La evidencia arqueológica: Los aciertos

En el apartado arqueológico, se agradece por una vez el esfuerzo realizado por los autores en poner toda la evidencia en una perspectiva histórica y evolutiva amplia, recogiendo los datos de forma suficiente y con espíritu crítico; y contextualizando los hallazgos en lugar de elegirlos de manera arbitraria para defender una u otra postura.

Se hace referencia, entre otros aspectos, a:
  • La complejidad en la fabricación de herramientas: que incluye desde la captación de materias primas (sílex), que a veces se hizo en verdaderas actividades mineras (si bien es cierto que a muy pequeña escala), hasta el uso de pegamentos -fabricados a su vez con tecnologías complejas.
  • Relacionado con lo anterior también, la enorme complejidad en los diferentes y sucesivos pasos de la talla lítica.
  • La evidencia de que los Neandertales enterraron de forma deliberada a sus muertos
  • La prueba de que los usaron la decoración corporal (tanto en forma de ocres como de adornos en varios materiales).

Por otra parte, dado que la desaparición de los neandertales ha sido usada como "prueba" de la ausencia del lenguaje en aquellos humanos, los autores clarifican su posición al respecto: La sustitución de las poblaciones neandertales por los HAM fue lenta y progresiva, a lo largo de miles, y quizás decenas de miles de años, implicó algún grado de entrecruzamiento, y se explica mucho mejor en términos demográficos y de diferencias tecnológicas. Y esas diferencias no son fruto de capacidades intrínsecamente distintas, sino que se deben a desarrollos histórico-demográficos diferentes, que les hace llegar a determinados momentos (por ejemplo, el Paleolítico superior Europeo) en un fuerte desequilibrio competitivo.

La evidencia arqueológica: Lo criticable

Algunos aspectos de la evidencia arqueológica, y la forma en que son presentados por los autores, "chirrian" un poco a la luz de las últimas novedades, y para los conocedores del campo de estudio. Los matices y correcciones a introducir no cambian sustancialmente la interpretación (de hecho, reforzarían las ideas básicas de los autores). Pero creo que vale la pena enumerarlos; sobre todo, porque se basan en lugares comunes que no son ciertos, pero se asumen como tales por muchos investigadores:

Los autores consideran que los HAM que llegan a comienzos del Paleolítico superior tienen una tecnología muy superior (i.e. el llamado "Modo 4" -sic- y la talla laminar) frente al mucho más "primitivo" Musteriense de las poblaciones Neandertales. Esto es, probablemente, muy poco cierto, y apenas está basado en la evidencia:
  1. Por una parte, hace décadas que está firmemente demostrado que la talla laminar estrictamente volumétrica y al modo del Paleolítico superior existe entre los Neandertales de hace entre 90.000 y 70.000 de Europa occidental (en Bélgica y el Norte de Francia, sobre todo). Es decir, decenas de miles de años antes de cualquier posible contacto con poblaciones migrantes africanas; y a decenas de miles de kilómetros de las posibles áreas de contacto entre Neandertales y HAM. 
  2. Por otra parte, determinados aspectos aducidos como únicos del Paleolítico superior o bien no lo son, o son invenciones muy posteriores. Las "no-novedades" son todas aquellas cosas que ya aparecen en el Paleolítico medio a menor escala: industria ósea, microlitismo, especialización "tipológica", puntas líticas para proyectiles. Y el resto, son las cosas que aparecen en un momento muy posterior del Paleolítico superior y no provienen de África, sino que son invenciones o re-invenciones locales (herramientas de pesca, marisqueo, etc.).
Yendo a un tema más concreto: También me parece problemático que, para el Chatelperroniense, se pongan en un nivel similar de rigor científico dos cosas que no tienen el mismo valor:

1. Las evidencias hoy por hoy muy sólidas, de la integridad del Chatelperroniense, su asociación con neandertales, y su posición cronoestratigráfica. Pruebas que están cimentadas en su amplia distribución geográfica, su presencia en diversas cuevas y yacimientos al aire libre, la coherencia en términos de bases tecnológicas (captación, fabricación y gestión del utillaje lítico) y económicas (tipo de presas y estrategias de captura, tipo de explotación del territorio y movilidad, existencia de cabañas y campamentos), etc. Y en particular, la solidez de la evidencia de la cueva de Grote-du-Renne en Arcy-sur-Cure, de la que ya hemos hablado en este blog (en varias ocasiones).

2. Y las críticas aducidas por Mellars (2010) y el equipo afín de Higham y colegas (2010), que son más ruido que hechos, artículos más "tácticos" que científicos, y tienen su razón de ser en la necesidad de aferrarse a un paradigma (la "Modern Human Revolution" y la extinción fulminante de los Neandertales por los HAM "invasores") que ya no se sostiene por ningún lado.

Y por último, otro problema viene de la falta de suficiente documentación, y quizás reflexión, a la hora de analizar la complejidad cultural de las poblaciones Neandertales. Sobre todo, se hecha en falta la referencia a su variedad y diversidad tanto geográfica como histórica. Hoy sabemos que la cultura de los Neandertales fue mucho menos estática de lo que se suponía. Que en ningún caso vivieron en un éxtasis de sus formas de vida, y sus realizaciones materiales fueron cambiando en el tiempo, y no fueron las mismas en diferentes regiones. Algunos ejemplos:
  1. En unas regiones parece que, por ejemplo, se favoreció la caza de grandes ungulados sobre cualquier otra, mientras que -de modo paralelo- en otras áreas se explotaban los pequeños animales (mamíferos, las aves, los anfibios y los peces y moluscos) de forma regular. 
  2. También, en determinadas regiones y momentos, los Neandertales usaron de forma sistemática breas vegetales (de corteza de abedul) para unir elementos compuestos de su armamento y utillaje, y como "fundas" para proteger las manos al sostener herramientas de otro modo cortantes. Y, en otras regiones, esa función la cumplen las más accesibles breas minerales (betún). 
  3. Para la cuestión de los refugios y hábitats, en ciertos momentos y lugares  parece que hay una preferencia por habitar las cuevas y abrigos rocosos, mientras que en otros se detecta la existencia de refugios al aire libre, chozas, cabañas o y/o paravientos. Como en La Folie o Molodova I.      
  4. Y un último ejemplo, entre los muchos posibles, sería el de los enterramientos. Como ya expliqué en otro post, además de ser claras y recurrentes, las tumbas de los neandertales no son ubicuas ni se distribuyen al azar. Las prácticas de enterramientos se concentran en determinadas regiones y momentos, e incluso forman auténticos lugares recurrentes, "cementerios", como en La Ferrasie (10 individuos) o en Shanidar (7 individuos).
En conclusión

Más allá de estas criticas arqueológicas, achacables a la imposibilidad de aprehender toda la evidencia y su contexto investigador, por parte de los autores, debo remarcar que el trabajo me ha parecido sólido y bien fundado. Creo que puede marcar un antes y un después en la investigación sobre el lenguaje entre las poblaciones neandertales, ya que sirve para poner en común, y en contexto, las evidencias de campos muy dispares y a menudo poco relacionados. Y propone un -relativamente- nuevo paradigma: la antigüedad del lenguaje en el genero Homo hasta, al menos, medio millón de años.

En todo caso, un artículo que hay que leer sí o sí, y que contiene, por supuesto, muchos más temas y cuestiones interesantes que las que he tratado en esta revisión.


Referencias adicionales

Caron F, d'Errico F, Del Moral P, Santos F, & Zilhão J (2011). The reality of Neandertal symbolic behavior at the Grotte du Renne, Arcy-sur-Cure, France. PloS one, 6 (6).

Chomsky N (2010). Some simple evo-devo theses: How true might they be for language? R. Larson, V. Déprez, H. Yamakido (eds) The evolution of human language.

d'Errico F, Julien M, Liolios D, Vanhaeren M, Baffier D (2003). Many awls in our argument. Bone tool manufacture and use in the Châtelperronian and Aurignacian levels of the Grotte du Renne at Arcy-sur-Cure. J. Zilhão, F. d'Errico (eds): The Chronology of the Aurignacian and of the Transitional Technocomplexes. Dating, Stratigraphies, Cultural Implications. 

Higham T, Jacobi R, Julien M, David F, Basell L, Wood R, Davies W, & Ramsey CB (2010). Chronology of the Grotte du Renne (France) and implications for the context of ornaments and human remains within the Châtelperronian. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 107 (47).

Mellars P (2005).The impossible coincidence. A single-species model for the origins of modern human behavior in Europe. Evol. Anthr. 14.

Mellars P (2010). Neanderthal symbolism and ornament manufacture: The bursting of a bubble? Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 107 (47).


Referencia de Research Blogging

Dan Dediu, & Stephen C. Levinson (2013). On the antiquity of language: the reinterpretation of Neandertal linguistic capacities and its consequences Frontiers in Psychology, 4 (397) : 10.3389/fpsyg.2013.00397