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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Grabado no figurativo hecho por Neandertales en Gorham's Cave

ResearchBlogging.org
La cueva de la roca

Gorham's Cave es un importante yacimiento de Paleolítico medio situado en la costa del sur de la Península Ibérica, en concreto en Gibraltar. En esa cavidad habitaron algunos los últimos neandertales de Europa.

Pero bastante antes de su definitiva desaparición, en un momento anterior a 39.000 años cal. BP, esos habitantes de Gorham's Cave grabaron, al fondo de su cueva, un diseño geométrico: un dibujo cuidadosamente elaborado de líneas paralelas, que se cruzan con otras perpendiculares. Eso es lo que encontraron, en las excavaciones de 2012, los investigadores que trabajan allí. Y es lo que se acaba de publicar en un importante artículo de la revista PNAS.

El grabado neandertal de Gorham's Cave. Figura 2 en Rodriguez-Vidal et al. 2014.

Vamos a hablar del trabajo en si...

El reciente estudio se titula "A rock engraving made by Neanderthals in Gibraltar", y es obra de Joaquín Rodríguez-Vidal y colegas, entre los que destacaré a Francesco d'Errico (investigador muy vinculado a la transición PM-PS, el Chatelperroniense y  la industria ósea neandertal) y Clive Finlayson, por ser uno de los "clásicos", estudioso de los Neandertales del sur de Europa. Por supuesto, sin demérito de todos los demás firmantes del artículo. Al contrario, el trabajo se caracteriza por su interdisciplinariedad y se configura en un importante esfuerzo colectivo, desde muy diversas escuelas y técnicas.

El paper presenta el estudio de un grabado realizado por los Neandertales de Gorham's Cave, como decíamos al principio. Se trata de líneas paralelas cruzadas por otras casi perpendiculares, de apariencia profunda, precisas y bien organizadas en su distribución geométrica.

A partir de este punto, voy a organizar el comentario del artículo en base a tres preguntas: ¿Cómo se aseguran de que es realmente un grabado intencional y abstracto, y no otra cosa? ¿Cómo se aseguran de que fue realizado por los Neandertales? y ¿Qué importancia global tiene para los autores?

¿Cómo se aseguran de que es realmente un grabado intencional y abstracto, y no otra cosa? 

Para entender el detalle de cómo fue realizado el diseño, y descartar que pueda tratarse de otro tipo de marcas, se hizo un análisis exhaustivo de los surcos y de los estigmas dejados por las herramientas con las que se hizo el grabado. Y se comparó con diversos referentes experimentales y tafonómicos.

Los primeros párrafos y gráficos dejan claro que las marcas o surcos del grabado no son de origen natural, ya que ni se aproximan en forma, dimensiones o aspecto general a las grietas, ni a otras formas y alteraciones naturales de la roca.

A continuación hay toda una serie de estudios químico-geológicos, de observación microscópica, de análisis estadístico de profundidades, de morfología de las marcas, etc. Esos análisis permiten a los autores concluir sin muchas dudas que los surcos se grabaron con un instrumento lítico, de piedra tallada, con una punta robusta preparada para ello.

También se pudo determinar que las líneas se formaron tras repasar una y otra vez (probablemente más de 50 veces en los casos de los surcos mayores) cada parte del grabado. Y que se realizaron con movimientos repetitivos pero unidireccionales: Es decir, no con gestos de ida y vuelta, sino que cada trazo terminaba, se levantaba el útil grabador, se volvía al inicio de la línea y se repasaba de nuevo.

Esta forma de realizarse descarta que se pueda tratar de surcos formados durante alguna tarea de producción o gestión de recursos o herramientas. Por ejemplo, que fueran marcas dejadas al cortar sobre la roca pieles u otros materiales. La cuidadosa y metódica forma de elaboración, junto con la ausencia de marcas de cualquier proceso productivo, probaría que estamos ante una forma decorativa, o simbólica en los términos más generales (sobre su función o capacidad representativa solo podemos especular).

¿Cómo se aseguran de que fue realizado por los Neandertales?

Los investigadores que han trabajado con el grabado pueden asegurar, sin dudas razonables, que es algo creado por los habitantes neandertales de Gorham's Cave. Esto se sabe gracias a reunir la evidencia de la estratigrafía, la sedimentología, el estudio de los materiales antrópicos (en particular la industria lítica), y el contexto arqueológico general.

Por explicarlo de forma resumida: el grabado estaba sellado completamente por unos 40 cm de sedimentos intactos, que no habían sido removidos o re-depositados. Esos sedimentos corresponden  a un nivel (IV) que contiene única y exclusivamente una industria típica muy característica de los Neandertales europeos en general, y del Sur de la Península en particular: Un musteriense con talla Levallois y discoide, facetado de talones, y retocados como raederas, muescas y denticulados. Con una total ausencia de cualquier material de tipo Paleolítico superior. Ese nivel IV se depositó a lo largo de un prolongado espacio de tiempo, y tiene una horquilla temporal amplia, siendo sus dataciones más antiguas de 39.000 años cal. BP. Eso implica necesariamente que, como mínimo, el grabado es más antiguo que dicha datación, ya que los sedimentos empezaron a depositarse después de que estuviera hecho.

¿Qué importancia global tiene para los autores? 

En este punto, dejaré que ellos mismos lo digan, aportando sólo la traducción de sus palabras:

"La producción de dibujos grabados o pintados de forma intencional en los muros de cuevas se reconoce como un paso cognitivo decisivo en la evolución humana, considerado exclusivo de los humanos modernos. Aquí presentamos el primer ejemplo conocido de un patrón abstracto grabado por Neandertales, de Gorhams Cave en Gibraltar. Consiste en una trama cruzada profundamente impresionada en el lecho de roca de la cueva, con más de 39 ka cal. El grabado se hizo antes de la acumulación del nivel IV musteriense. La mayor parte de las líneas que componen el dibujo se hicieron repasando los surcos cuidadosa y repetidamente, con una punta lítica, lo que excluye la posibilidad de un origen no intencional o utilitario. Este descubrimiento demuestra la capacidad de los Neandertales para el pensamiento y la expresión abstracta."

Y de la conclusión del artículo:

"Se concluye que la habilidad para el pensamiento abstracto no era exclusiva de los Humanos Modernos."

Consideraciones y reflexiones finales: La coherencia del registro arqueológico

Para finalizar, me gustaría compartir una impresión personal: que la noticia me ha resultado poco sorprendente. 

Obviamente, celebro el hallazgo y el magnífico estudio, porque entre otras cosas, viene a corroborar buena parte de lo que se ha explicado en este blog durante los últimos años.

Pero no he tenido la sensación de "¡vaya sorpresa!"...

...lo que me ha venido a la cabeza es "por fin se da con ello" ...con una evidencia firme y bien documentada.

¿Por qué habrá sido esa mi reacción? ...yo lo atribuyo a mi concepción de registro arqueológico. Creo que cuando el registro se conoce en profundidad y se observa de forma crítica y global, tiende a resultar "agradecido": esto es, interpretable de una forma coherente y veraz. Y permite hacerse una idea general de "qué esperar" del grupo humano que produjo dicho registro.

En el caso de las gentes neandertales, el registro arqueológico (como hemos visto en infinidad de revisiones de artículos) transmite muchas cosas:

Nos habla de una variabilidad en los comportamientos económicos y sociales, de diferencias y cambios en sus formas de organización territorial (asentamientos, caza, etc.), de tradiciones diferenciadas en su forma de fabricar las herramientas... de procesos técnicos complejos, como usar resinas reducidas a brea por cocción reductora para unir útiles de piedra (tallada y retocada) con enmangues de madera (desbastados y elaborados)... ¡ahí es nada!

El registro también nos habla de enterrar a los muertos, de la obtención intencional de plumas y garras de águila o cuervo como probables adornos, y de otros usos de objetos decorativos.

Por todo ello, y ahora que los investigadores nos habíamos puesto las "gafas de ver", para mí era sólo cuestión de tiempo que se localizaran expresiones inequívocas de la capacidad neandertal para crear manifestaciones artísticas o decorativas.

Esto se une a otra cuestión que tenía y tengo más o menos clara. Considero que las manifestaciones artísticas y decorativas que cabe esperar del Paleolítico medio, serán siempre relativamente escasas y relativamente sencillas. Por dos motivos:

Uno, referido a la cuestión de la escasez, tiene que ver con la conservación de los materiales en una escala temporal que casi es más geológica que histórica. En general, todo el registro neandertal tiene más de 40.000 años, y los procesos diagenéticos o tafonómicos que afectan a esos materiales son, por puro paso del tiempo, mucho más acusados que los que afectan a materiales de menor antigüedad. Esto ya establece un sesgo, más o menos importante según el sitio. Como es lógico, prácticamente todo el material en madera, pieles, etc. no se conserva. Pero incluso los materiales típicamente imperecederos, como las rocas o el hueso del Paleolítico medio, han sufrido por norma general más alteraciones que los que son de épocas más recientes.

El otro motivo es el más importante, y sirve para explicar tanto con la escasez de evidencias, como con la relativa sencillez de las mismas. A mi juicio, las sociedades neandertales fueron, en su mayor parte y salvo algunas excepciones puntuales, sociedades humanas sencillas en cuanto a sus formas económicas y sus modelos de organización social (aunque no por ello poco eficientes, ni "poco inteligentes"). Esto es una cuestión estrictamente histórica, no evolutiva-cognitiva. Hay que recordar que el registro nos habla de que, en términos de capacidades y potencialidades, no hay nada significativamente distinto entre aquellos Neandertales y los cazadores-recolectores más cercanos a nosotros.

Volviendo a la cuestión de las manifestaciones decorativas, yo creo que esas sociedades con estructuras sociales y económicas sencillas, no necesitan de una simbología permanente (en objetos muy duros o en paredes rocosas), recurrente y muy elaborada. Esos elementos son necesarios en sociedades distintas, con requerimientos socio-económicos distintos. Por ejemplo, las del Paleolítico superior, o algunas de la MSA africana.

Por tanto, según mi valoración, lo que expresan las diferencias en el comportamiento "artístico", en último término, no son capacidades cognitivas distintas, sino una forma diferente, históricamente determinada, de organización social y económica.

Referencia de Research Blogging

Rodriguez-Vidal, J., d'Errico, F., Giles Pacheco, F., Blasco, R., Rosell, J., Jennings, R., Queffelec, A., Finlayson, G., Fa, D., Gutierrez Lopez, J., Carrion, J., Negro, J., Finlayson, S., Caceres, L., Bernal, M., Fernandez Jimenez, S., & Finlayson, C. (2014). A rock engraving made by Neanderthals in Gibraltar Proceedings of the National Academy of Sciences DOI: 10.1073/pnas.1411529111

lunes, 23 de junio de 2014

La Guerre du Feu: Roudier inmerso en la última de una larga saga de adaptaciones

    
Enmanuel Roudier y la Guerre du Feu

A Enmanuel Roudier ya lo conocemos por su magnífico trabajo en el cómic Neandertal, una historia de aventuras, exploración y lucha de clanes, con reminiscencias de las tragedias de Shakespeare. Hace tiempo escribí un post en este blog, reseñando la versión en castellano del comic, publicado por la editorial Norma.  

En estos momentos, Roudier está trabajando en la adaptación al cómic de una de las grandes obras de ficción sobre la Prehistoria, la novela La Guerre du Feu, escrita por J.-H. Rosny aîné. Enmanuel ya ha publicado dos tomos de ese trabajo (Dans la Nuit des Âges y Sur les Rives du Grand Fleuve) y está ultimando la edición del tercero.



En todo caso, se trata de una excelente obra que, una vez terminada, esperemos pueda ser publicada en castellano, como lo fue Neandertal.

Aprovechando el trabajo de Roudier, me ha parecido interesante volver la vista atrás y hacer un pequeño recorrido por la obra original y las adaptaciones que la novela ha tenido a lo largo de los años.

En su contexto

La novela original fue escrita, como decía, por  J.-H. Rosny aîné, el mayor de dos hermanos escritores de cuentos, novelas y obras de divulgación científica. Lo hizo en una fecha tan temprana como 1911. Por poner un poco de contexto, recordemos que el "Viejo Neandertal" de Chapelle-aux-Saints fue descubierto en 1908; y que entre finales del S. XIX y principios del XX se ponen las bases del estudio del Paleolítico: La fecha de 1902, con E. Cartahilhac admitiendo la autenticidad de las pinturas de Altamira y por tanto del arte rupestre en su conjunto, es bastante ilustrativa del ambiente de la época.

La obra y sus adaptaciones

La Guerre du Feu es una obra novelesca, de tono épico, que al mismo tiempo trata de reflejar los conocimientos y las ideas científicas del momento, sobre la Prehistoria. La obra trata de una épica búsqueda del fuego, punteada por luchas entres grupos y clanes. El fuego se presenta como un bien indispensable que los protagonistas de la historia saben utilizar y conservar, pero no encender. Por supuesto, hoy muchas de las cosas que afirma o sugiere en sus páginas han quedado superadas por el desarrollo de las investigaciones. La falta de control del fuego en la Prehistoria (y sobre todo, el no saber cómo encenderlo) es una de ellas.

Esto es algo que también sucede en las adaptaciones: aunque intentan actualizar la visión original, no pueden sino estar limitadas por los conocimientos de su propia época, y también por su deseo de ser fieles a la obra original.

La primera adaptación es realmente temprana, una película cinematográfica de 1914 (1915 según otras fuentes) del parisino Georges Denola. Es un corto de unos 20 minutos de cine mudo en blanco y negro.

En los años cincuenta apareció la primera, y más bien discreta, adaptación en cómic de la novela. Se trató de una historieta de cómic, casi más bien una serie de tiras dispuestas en páginas completas. Fue obra del autor español (afincado en Francia y Bélgica a lo largo de parte su vida) Jose Ramón Larraz.



Finalmente, en los años 80 del siglo XX llegó la adaptación al cine que daría a conocer esta obra en todo el mundo. Me refiero por supuesto a la película de Jean-Jacques Annaud con el mismo título que la novela. En España se tradujo como En Busca del Fuego, siendo más fiel al original la traducción hispanoamericana: La Guerra del Fuego. Los anglosajones la llamaron al estilo español (o al revés): Quest for fire. 

En la película, algunos de los personajes son reminiscentes de los Neandertales europeos, o incluso de otros homínidos más antiguos, mientras que otros se basan en las ideas de ese momento sobre los Humanos Anatómicamente Modernos.



La película es un fantástico espectáculo visual, con una estructura muy sólida y en general una gran obra del séptimo arte. Ganó un Oscar al mejor maquillaje, y es un clásico del cine de la Prehistoria, por derecho propio.

No por ello debemos asumir que, pasados los años, se la pueda considerar una obra de gran realismo o precisión científica. En ese sentido, hoy en día es recomendable verla más bien como una ficción ambientada en el Paleolítico.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Neandertal, de Roudier (reseña del cómic)



Emmanuel Roudier es un autor de cómic francés, y un verdadero experto en Prehistoria paleolítica. Entre sus obras están Vo’Houna, Ao le Petit Neandertal, y la que es probablemente su obra cumbre: "Neandertal", una epopeya en tres partes sobre esa otra humanidad pleistocena. 

En estos momentos, Roudier ultima la publicación de "La Guerre du Feu", adaptación de la conocida novela del mismo nombre, que dio lugar a la película "En Busca del Fuego". También es, en fin, el autor de un juego de rol de mesa sobre el Cuaternario llamado Würm, premiado con el Grog d’Or que concede el "fandom" francés.

Hace unos meses, Norma publicó en castellano el "Neandertal" de Roudier, y finalmente, he logrado sacar algo de tiempo para escribir la reseña del cómic.


La edición

La edición es castellano es de tipo "integral" u obra completa. Un volumen de tapa dura (cartoné), en formato 19x26 y con 168 páginas en un papel de primera calidad. En una valoración general, creo que se trata de una excelente versión de la obra original.  

Arte gráfico

El dibujo, entintado y color son precisos, estéticos y delicados. Se nota que sus cómics son obras completamente vocacionales, que realiza con minucioso cuidado y dedicación.  Los rostros de sus personajes son sumamente expresivos, muy humanos, y además los individualiza con gran maestría. Las expresiones corporales y la captura del movimiento son correctas (aunque quizás esos no son sus mayores fuertes).  Pero donde realmente se despega de otros autores es en la espectacularidad de sus paisajes y panorámicas, y en las escenas de fauna salvaje (bueno, siendo del Pleistoceno, de fauna sin más).

La historia

El argumento de "Neandertal" no nos sorprende por su gran originalidad. Lo que hace es unir dos aspectos muy conocidos de la literatura: Una tragedia clásica al estilo shakesperiano,  con resonancias de Hamlet, con el clásico viaje del héroe/antihéroe (uno de los grandes estereotipos de la ficción contemporánea).  Dicho esto, lo cierto es que esos temas tan habituales están resueltos con oficio narrativo y algunos momentos sorprendentes.

Los personajes son muy humanos, con personalidades individuales, detalladas, y motivaciones bien construidas. Además de la aventura, la tragedia de tintes clásicos, y la importancia del mundo natural, el cómic también tiene toques de humor y momentos entrañables que te permiten identificarte un poco mejor con los personajes y sus vivencias.

La recreación histórica

"Neandertal" es una obra de ficción, pero también una recreación de la vida de esa otra humanidad en el final del Pleistoceno.  En ese sentido, es posible juzgar hasta qué punto Roudier es fiel a los conocimientos científicos actuales. La respuesta más general  sería que es muy fiel, pero a la vez bastante atrevido y creativo.

El detalle de los conocimientos del autor sobre la prehistoria en general, y sobre los Neandertales y el Musteriense en particular, es impresionante. Para un prehistoriador, es un auténtico placer ir leyendo el tomo y observando con detalle las viñetas, reconociendo decenas de pequeños aspectos tomados de artículos científicos, monografías, informes de excavación y otras formas de difusión y divulgación de arqueólogos y paleontólogos.

Desde las escenas de fauna, hasta la talla lítica, el uso de plantas y pigmentos minerales, el trabajo de la piel y la madera, muy pocas cosas se pueden ver como inventadas, improvisadas o simplemente deducidas por Roudier. Al contrario, están documentadas.


Por otro lado, cuando digo que es bastante atrevido y creativo,  me refiero a que rellena los (inevitablemente grandes) huecos de la información arqueológica con lo que la etnografía y la antropología cultural nos cuentan de las sociedades de cazadores-recolectores del pasado reciente, como los bosquímanos, los aborígenes australianos, los nativos americanos, etc.

En ese sentido, Roudier opta por una visión concreta de esa humanidad neandertal: asume que en los aspectos cognitivos e intelectuales más básicos, fueron  indistinguibles o enormemente similares a nosotros mismos (un planteamiento que comparto por completo).

Eso le lleva a plantear que, mientras el registro arqueológico no lo contradiga –y no lo hace- es legítimo asumir que los comportamientos elementales, la organización grupal, el lenguaje, la interacción de los distintos clanes, y otros elementos (etnicidad, expresión simbólica) debieron responder a los mismos patrones que los que se documentan en cualquier otra sociedad de cazadores-recolectores.  

A partir de ese razonamiento general, y al entrar en detalles concretos sobre el vestido, la decoración corporal, el tamaño de los grupos, etc, está claro que a veces presenta unas realidades que no están probadas por completo por la arqueología. Pero también hay que recordar que es una obra de ficción histórica.

Dentro de mi admiración generalizada por como se presenta en el cómic "lo que sabemos sobre los Neandertales", hay un aspecto concreto que quizás no comparto:  cómo aborda Roudier la cuestión del canibalismo: Lo limita a un grupo aislado de “devoradores de hombres”, temido y rehuido por el resto de los clanes. Parece que se opta por una solución bastante "fácil" para un tema complicado.

Pero de todas formas, entiendo que las necesidades narrativas y el carácter de la obra (sobre todo como un “viaje del héroe”) hacen apropiada esa elección.

Balance

En resumen, una obra fantástica y un verdadero “must have” para los que sean aficionados a los comics y tengan algún interés en la Prehistoria.

martes, 11 de octubre de 2011

Altamira: Pan para hoy, desastre para mañana (redux)

ResearchBlogging.org El año pasado, de manera excepcional, escribí un post que no tenía nada que ver con los Neandertales (aunque sí con las investigaciones en Prehistoria). Aquella nota trataba sobre la situación de la Cueva de Altamira, en concreto de sus pinturas paleolíticas, consideradas Patrimonio de la Humanidad, y un documento histórico-artístico excepcional.

En aquel post recogía las diversas informaciones ofrecidas por la prensa y las instituciones, y explicaba cómo la miopía del actual patronato de la cueva y la férrea presión de las autoridades regionales (dirigidas por el entonces presidente de Cantabria, Miguel Angel Revilla) suponían una grave amenaza para la conservación de ese patrimonio universal. Recuerdo que me llamó especialmente la atención la imagen de república bananera que dábamos de cara al resto del mundo.

Seré yo, pero la idea de que se ponga en peligro la "capilla sixtina del arte cuaternario" por razones cómo "revitalizar" el turismo a escala local, o para invitar "a una persona muy importante, que se apellida Obama"  (citando literalmente a M. A. Revilla) me parece algo aberrante.

Hoy quiero recuperar esta cuestión porque las pinturas siguen amenazadas por la actitud de los políticos y del propio patronato de las cuevas. Y, sobre todo, porque se ha publicado en Science un articulo que insiste en el peligro que conlleva la apertura de la cueva, con el (nada equívoco) título de "Arte paleolítico en peligro: política y ciencia colisionan en la cueva de Altamira”. 


Boceto de los polícromos de Altamira, publicado por M. Saenz de Sautuola en 1880 
(Fuente: Wikimedia Commons ) 
¿Serán estas representaciones modernas todo lo que quede de Altamira?

 El "abstract" del artículo dice así: 

In the last decade, considerable attention has been paid to the deterioration of the caves that house the world's most prominent Paleolithic rock art. This is exemplified by the caves of Lascaux (Dordogne, France) (1) and Altamira (Cantabria, Spain), both declared World Heritage Sites. The Altamira Cave has been closed to visitors since 2002. Since 2010, reopening the Altamira Cave has been under consideration. We argue that research indicates the need to preserve the cave by keeping it closed in the near future.

Respecto a éste trabajo, destacar que no se trata de un artículo puramente informativo o de opinión, o de una declaración institucional. Se trata de un escrito basado en un estudio científico, y publicado en una de las dos revistas de ciencia más prestigiosas del mundo (siendo la otra Nature), y la cuarta en Factor de Impacto. Es, para hacernos una idea, la revista dónde publicaron sus investigaciones científicos como Einstein o Hubble.

Con esto quiero decir que, desde el punto de vista científico no hay prácticamente nada más "serio" que se pueda aportar a la discusión. Ahora, si los políticos y los caciques cántabros quieren seguir a lo suyo, bueno... no se podrá decir que no estaban avisados. Al máximo nivel.

Referencia de Research Blogging:

Saiz-Jimenez C, Cuezva S, Jurado V, Fernandez-Cortes A, Porca E, Benavente D, Cañaveras JC, & Sanchez-Moral S (2011). Conservation. Paleolithic art in peril: policy and science collide at Altamira Cave. Science (New York, N.Y.), 334 (6052), 42-3 PMID: 21980097

domingo, 20 de febrero de 2011

La Transición es... algo a superar (Straus dixit)

ResearchBlogging.org
De modelos y paradigmas: ¿Transición es extinción?

Muchos de los lectores de este blog ya sabrán que la extinción de las poblaciones neandertales se ha vinculado, durante mucho tiempo, a la llamada Transición entre el Paleolítico medio y el superior.

La propuesta tomó fuerza en los años 80 del siglo pasado, con el trabajo de autores como Mellars, Stringer, y Binford. Se creó un modelo de explicación que defendía la substitución biológica de Neandertales por Humanos Anatómicamente Modernos (HAM), unida de forma indivisible  con el paso de una cultura inferior (Paleolítico medio) a otra superior (Paleolítico superior).

De ese modo, la explicación era "auto-evidente": La llegada de poblaciones con capacidades cognitivas muy superiores (HAM), hizo desaparecer -directa o indirectamente- a las poblaciones "arcaicas" de Neandertales, porque no contaban con las capacidades propias del comportamiento "moderno".  

Ambos procesos de cambio se presentaron como un único fenómeno, global e uniforme, que explicaba los cambios que se observan en el registro arqueológico europeo, entre hace unos 40.000 y unos 28.000 años.

Para cualquiera que siga los debates en prehistoria y antropología, es evidente que aquel modelo está muerto y enterrado, aunque  Mellars se empeñe en acudir al cementerio con una pala y un equipo RCP (ver su trabajo de 2010 en PNAS por ejemplo).

Ese modelo no podrá resucitar, tal y como era, porque la evidencia acumulada de los últimos 30 años sobre la cultura neandertal y de los primeros HAM europeos demuestra que la mayor parte de las asunciones sobre la "Transición" eran incorrectas.

No obstante, eso deja todo el trabajo por hacer desde el lado de los arqueólogos (en el sentido más amplio del término).

Por una parte, hay que recoger y sintetizar todo lo que se ha demostrado incorrecto, inexacto, insuficiente, etc... desde la evidencia arqueológica. Esto es de vital importancia porque en muchos ámbitos (en paleoantropología y paleodemografía, por ejemplo), se siguen usando, de manera algo "naive", diversos conceptos, definiciones, y lugares comunes obsoletos, como si todavía fueran válidos o tuvieran correlato en los datos arqueológicos. 

Y por otra parte, si los viejos aforismos ya no sirven (sustición biológica como explicación del cambio cultural, "mito del progreso", transición de lo inferior a lo superior), seguimos necesitando una explicación: Es necesario integrar la ingente cantidad de evidencias acumuladas durante las últimas décadas en algún tipo de modelo. Para ello, es necesario hacer propuestas e hipótesis que puedan ser falsadas (puestas a prueba) por los investigadores.

Mucho jeta es lo que hay

Y aquí, el problema no es la falta de hipótesis, sino que muchas propuestas para explicar la extinción neandertal no son serias: no están diseñadas como verdaderas explicaciones, con una base firme en la evidencia. Tampoco tienen vocación de integrar la información generada en otros campos y disciplinas de investigación.

Esto se debe a que muchos de los trabajos sobre la extinción neandertal sólo buscan causar un impacto en el competitivo mundo de la publicación científica.

Por desgracia, es conocido que ligar cualquier aspecto puntual de la demografía, la biología, o la economía de las poblaciones del Pleistoceno a la "misteriosa extinción neandertal" es productivo: asegura mayor resonancia que, simplemente, presentar, describir e interpretar la evidencia por si misma.

Es mejor criticar trabajos que sí valen la pena

Como cabe esperar, no todos los trabajos son tan malos como los que he descrito. Por eso quería presentar, a los lectores de este blog, un estudio (de un veterano investigador) que se atreve a abordar esas dos tareas mayúsculas:

1- Poner orden en la evidencia que ha dejado K. O. al modelo anterior.
2- Comenzar a construir una propuesta basada en evidencias arqueológicas, de vocación global.

En efecto, creo que Lawrence Guy Straus debía de tener en mente (más o menos) esas cuestiones cuando escribió un artículo publicado en Quaternary International en 2010. El estudio se titula "The emergence of modern-like forager capacities & behaviours in Africa and Europe: Abrupt or gradual, biological o demographic?"

Aunque el trabajo tenga sus fallos, y yo no esté de acuerdo en algunas de sus propuestas, debo reconocer que es un intento muy superior a la media.

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que aborda la cuestión tanto desde la evidencia africana como desde la Europea. Y no se limita a los años de la "Transición del Paleolítico medio al superior", sino que amplía el enfoque cronológico para poder contextualizar los cambios culturales (i. e. cambios en las culturas definidas por los arqueólogos) con más y mejores elementos de comparación.

África es importante, para entender Europa

Además, la evidencia africana ofrece la posibilidad de reflexionar sobre el cambio cultural en un marco donde no hay un fenómeno conocido de sustitución biológica: se suele aceptar que los rasgos básicos de la anatomía craneal y post craneal "moderna" se extienden por África hace más de 100.000 años, mucho antes de que aparezcan los rasgos de "modernidad cultural".

La síntesis de Straus presenta, de forma a mi parecer bastante convincente, un panorama africano donde los cambios culturales están espaciados en el tiempo y en la geografía, son regionalmente significativos, y no son lineales.

La evidencia muestra que no hay una evolución lineal entre el periodo más antiguo (la llamada MSA, por Middle Stone Age) y el más moderno (LSA por Later Stone Age).

Los supuestos avances tecnológicos e "hitos" cognitivos que configuraban el "comportamiento moderno" no son tan importantes ni tan necesarios como parecían.

Dichos "avances" no son algo que, una vez inventado, quede incorporado para siempre, al repertorio de la cultura material: Al contrario, aparecen en momentos muy antiguos en determinadas regiones, en las que después desaparecen... sólo para ser reinventados decenas de miles de años después, en otras zonas de África.

Este modelo se repite con evidencias como el aprovechamiento de los recursos acuáticos, la talla laminar o con tratamiento térmico, el trabajo de asta, la confección de armas de proyectil, la invención de las puntas barbadas o arpones,  los microlitos, los elementos simbólicos incorporados a lápices de ocre y cáscaras de huevo de avestruz, etc.

De modo complementario, todo un abanico de opciones tecnológicas antes consideradas "inferiores" (talla de lascas por métodos simples y/o expeditivos, uso de útiles "poco elaborados") a menudo suceden en el tiempo a las industrias de aspecto más "moderno", en las mismas regiones o incluso en los mismos yacimientos.

Este panorama es el que lleva a Straus a decir (refiriendose al comportamiento) que:

....all human  evolution has been a mosaic affair in terms of attibutes, timing and geography...

Es decir, que el cambio cultural se explica como una evolución en mosaico: un proceso de corte adaptativo, en el que las condiciones medioambientales y demográficas de cada región, en un momento dado, son tan relevantes o más que los supuestos cambios lineales en la cultura, en un sentido progresivo.

En este punto, debo decir esa idea de explicar toda la cultura en términos adaptativos es una tendencia típica del mundo académico anglosajón (y sobre todo en EE.UU.). En mi opinión, es otro fetiche que no permite realmente explicar toda la complejidad de las culturas humanas (porque creo que parte de lo que hacen los seres humanos no se puede entender sólo en términos "adaptativos" o "funcionales").

Sin embargo, a pesar de mis dudas con respecto al mecanismo de explicación, debo reconocer que la estructura general de su propuesta es robusta, y permite integrar la evidencia arqueológica, lo que nos transmite el registro cultural: cambios en mosaico, no lineales, que se intensifican en regiones y momentos concretos, pero siempre dentro de un proceso contínuo de  evolución de las sociedades humanas.

¿Y los Neandertales qué?

La segunda parte del artículo de Straus se centra en los Neandertales europeos y en la llegada de los HAM al continente. Tras revisar la evidencia y novedades de los últimos años (con especial atención a la Península Iberica, en particular las aportaciones desde el Abric Romaní) concluye que la mayor parte de los cambios radicales que se proponían para la "Transición" o bien nunca fueron tales, o bien no pertenecen a esa etapa cronológica, sino a momentos posteriores.

Entre las "novedades" que datan del Paleolítico medio se incluye la talla laminar, el uso de pigmentos minerales, los útiles de hueso, la caza especializada, la diversificación de la dieta, la organización del espacio doméstico y del territorio y la planificación a largo plazo de las actividades.

En cuanto a los aspectos que son algo posteriores a la llamada "Transición", destaca la aparición del arte figurativo, el llamado Arte Paleolítico mobiliar y rupestre. Ese tipo de manifestación simbólica no aparece en las primeras culturas materiales del Paleolítico superior, anteriores a 35.000 años BP (ya estén asociadas a HAM o a Neandertales). Y, cuando finalmente aparece, se concentra en áreas geográficas muy concretas y delimitadas.

Otros elementos de supuesta "modernidad" son muy posteriores: Determinadas formas de hiperespecialización de la cazadesarrollo del marisqueo y la pesca sistemáticas, o intercambios de materias primas a larga distancia. Se trata de cambios típicos del último máximo glaciar, y del Tardiglaciar: es decir de la etapa final del Paleolítico superior.  

 Por último, algunos cambios si que tienen lugar en la cronología de la "Transición": aparición de industrias en hueso y asta trabajadas por abrasión y pulimento, aparición de una producción lítica de micro-láminas que no parece enraizarse en el Musteriense, y ciertos elementos de adorno personal.

Y aquí me gustaría hacer un inciso porque, aunque Straus no lo subraya específicamente, la mayor parte de esos cambios se han documentado también entre los Neandertales que vivieron en esa franja cronológica (OIS 3) o en la inmediatamente anterior (OIS 4).

En cualquier caso, la imagen que se forma al considerar las evidencias es, como dice Straus:

...significant and growing evidence for Middle-Upper Paleolithic behavioural continuity...

Y, en resumen, un proceso de cambio contínuo (que Straus entiende como adaptación al medio, en términos evolutivos y funcionalistas), con areas de intensificación, significativas en el tiempo y en el espacio, que configuran un modelo en mosaico.

En último lugar, el autor se enfrenta a la desaparición de las poblaciones Neandertales, y su propuesta es coherente con el resto de su modelo: un proceso en mosaico complejo y largo, en el que los HAM representan una población que llega de África via Oriente Próximo, y ya trae consigo una presión demográfica propia.

Esa presión se refleja en el registro en forma de elementos de carácter económico e ideológicos: adornos corporales, una cierta tecnología de trabajo del hueso y el asta, representaciones simbólicas no figurativas, etc, que marcan las diferencias que apreciamos en la evidencia arqueológica, respecto al Paleolítico medio.

Y frente a esa población inmigrante con presión demográfica propia, Straus conceptualiza a las sociedades neandertales como una población euroasiática cuya estrategia de adaptación al medio, al largo plazo, había sido hasta entonces mantener una demografía baja, que permitía tanto la contracción y expansión territorial (según las fluctuaciones climáticas de las glaciaciones) como una adecuación a unos recursos naturales limitados.

Así, la nueva población se habría impuesto a los Neandertales no por mayores capacidades cognitivas, biológicas o culturales, ni tampoco por tener una tecnología superior, sino por un desequilibrio y presión demográfica previa al "contacto".

En este punto, cabe señalar que (aunque el autor no lo detalla mucho), su modelo también permite explicar las últimas culturas materiales asociadas a los Neandertales, como el Chatelperroniense, que contienen elementos muy similares a las primeras culturas europeas de los HAM.

Se trataría, en esos casos, y siguiendo su razonamiento, de grupos neandertales que se enfrentan a una situación similar de presión demográfica y territorial, en este caso por la llegada de los HAM. Y sería dicha presión la que que potencia la invención (o recepción por aculturación) de las novedades del registro arqueológico. 

Y a modo de breve conclusión final:

El principal problema de la propuesta de Straus es que no termina de explicar las causas últimas, los "porqués": Es decir, ¿porqué la población de HAM se está expandiendo y sufre esa presión demográfica, que es todo lo contrario a lo que pasa, en su modelo, con los Neandertales?

Pero tampoco podemos esperar que un único artículo resuelva toda la historia de la humanidad pleistocena, y creo que las aportaciones de este trabajo superan ampliamente a sus limitaciones, por lo que no dudo en recomendar su lectura.

Referencia de Research Blogging

Lawrence Guy Straus (2010). The emergence of modern-like forager capacities & behaviors in Africa and Europe: Abrupt or gradual, biological or demographic? Quaternary International

miércoles, 21 de julio de 2010

Galerías Neandertales

Hoy traigo un post extra-breve, para informaros de que he creado varias galerías con imágenes de Neandertales recopiladas de la red.  Podeis encontrarlas en la página de este blog en Facebook, aquí.

Como se puede ver al comparar las galerías, la visión del Neandertal es claramente androcéntrica. En ese sentido, agradecería cualquier información adicional sobre imágenes de mujeres neandertales, para completar la galería femenina.

Editado (21/07/10): He actualizado las galerías con nuevas imágenes, sobre todo de mujeres neandertales. Muchas gracias a Maria Lluïsa de NeanderFollia

jueves, 22 de abril de 2010

Viejas joyas. Simbolismo y adornos personales entre homínidos "arcaicos"

Durante buena parte del último cuarto del siglo XX, la investigación sobre el Hombre de Neandertal estuvo dominada por un modelo que lo retrataba como un homínido muy arcaico, con serias limitaciones cognitivas, sin apenas lenguaje e incapaz de tener un comportamiento realmente "humano".

En contraste, se creía que el Paleolítico superior había supuesto una revolución cultural. Los humanos "anatómicamente modernos" eran la única población plenamente simbólica. Tenían comportamientos complejos y un lenguaje elaborado. Sus capacidades mentales les daban ventajas en cuanto a armamento de caza, redes de intercambio, movilidad, etc. Esa gente había barrido a la última población arcaica, los Neandertales, entre hace 50.000 y 30.000 años.

Se articulaba así una explicación evolutiva muy simplista: Un cerebro superior produce una cultura superior, y eso lleva necesariamente a la sustitución de neandertales por "modernos", por competencia evolutiva y selección natural.

Hoy este modelo se ha desmoronado por completo. Algunos todavía se aferran a él, pero empiezan a parecerse al capitán del Titanic o los últimos de Filipinas. Por una parte, la práctica totalidad de las supuestas ventajas prácticas (utillaje, caza, organización, movilidad) de la cultura de los "modernos" se ha descubierto que o bien eran practicadas por los Neandertales, decenas de miles de años antes del contacto, o bien no eran tan ventajosas.

Por otro lado, se ha demostrado que, aunque los neandertales no utilizaron adornos y objetos decorativos durante la mayor parte de su historia, esas manifestaciones culturales florecieron entre las poblaciones –supuestamente- arcaicas, durante varios milenios antes de su desaparición.

En este post voy a abordar esa cuestión: La presencia de adornos personales, simbólicos, entre poblaciones “arcaicas”, diferentes de los "humanos anatómicamente modernos".

En la primera parte, revisaré todas las evidencias que se pueden vincular con seguridad a los neandertales, y también hablaré un poco de los indicios más dudosos. En la segunda parte, trataré la espectacular cultura material asociada al homínido recientemente descubierto (por un análisis de ADN mitocondrial), en la Cueva de Denisova (montañas de  Altai, Siberia).

Adornos neandertales

Los primeros objetos de adorno personal de los neandertales datan del final del Paleolítico medio (hace algo más de 50.000 años) y provienen de España. En Cueva de los Aviones y Cueva Anton (región de Murcia) se han encontrado varias valvas de moluscos marinos. Esas conchas fueron recogidas ya ”sueltas”  (de moluscos muertos), a la orilla del mar.


Hubo una selección, siguiendo unos criterios: tamaño, que estuvieran completas y que tuvieran ya una perforación natural. Después, los neandertales las llevaron a sus campamentos (en el caso de Cueva Antón, un viaje de unos 60 km). Allí fueron decoradas con pigmentos minerales bastante elaborados (mezclando dos o tres minerales de tonos rojizos o amarillentos).


En la Cueva de los Aviones también se encontró una concha de otro molusco más redondo y cóncavo (Spondylus gaederopus), con bastantes restos de ocre en su interior. No tiene perforación y se interpreta más bien como un contenedor para los pigmentos minerales.


 Los elementos decorativos, modificados para ser suspendidos con cordones, se conocen con seguridad en dos culturas neandertales del Paleolítico superior. De ellas, una está conectada directamente con restos humanos (algo insólito a comienzos del Paleolítico superior).


Se trata del Chatelperroniense, que es también la cultura que ha dado más colgantes y objetos simbólicos neandertales. Han aparecido ocho colgantes de diente perforado en Quinçay,  y veintiseis en la Grote-du-Renne (junto con otros catorce objetos decorados).


En Saint-Cesaire, aparecieron varias conchas tubulares de Dentalium. Según algunos autores estaban asociadas a un enterramiento neandertal.  Hay evidencias en el Chatelperroniense de Caune de Belvis (dos conchas de Turritela temprina), pero más dudosas, por lo limitado del registro.

El Uluzziense de Italia y Grecia también tiene adornos personales. Esa cultura no está asociada directamente a restos humanos, excepto algunos dientes que entrarían dentro del “tipo” neandertal. Sin embargo, existe una amplio consenso en ese tema: el Uluzziense tiene una total afinidad con el Musteriense final de la región, y bastantes parecidos con el Chatelperroniense francés. Además, no se ha encontrado ninguna relación con el Auriñaciense de los "modernos".  Es, por tanto, una cultura neandertal.

Los objetos simbólicos hallados en sitios uluzzienses son fragmentos tubulares de Dentalium. Han aparecido en Grecia (Klisoura 1) y en Italia (Cueva del Caballo). Hay otro indicio, pero mucho más dudoso: dos moluscos perforados de la Cueva del Caballo. Pero estos restos podrían provenir de una ocupación Auriñaciense justo por encima del Uluzziense.

Hay otras pistas, también dudosas, pero que en conjunto sugieren que el uso del colgantes era común entre los últimos neandertales de toda Europa. El Bachokiriense es una cultura del Paleolítico superior inicial de Bulgaria, y sus raices pueden estar en el Musteriense local. En el yacimiento principal de esa cultura,  Bacho-Kiro, se halló un colgante de hueso.


Situaciones similares se producen en el Paleolítico superior inicial de Wilendorf II en Austria, de Ilsenhöle en Alemania y Trou Margrite en Bélgica. A pesar de varias dudas razonables, esos materiales y culturas se pueden considerar, en general, anteriores a la aparición del Auriñaciense "moderno" en Europa. Y, en algunos casos, están asociados a restos humanos fragmentarios de posibles neandertales. En la mayor parte de los casos, el avance de las investigaciones podrá decirnos, en unos años, si realmente se trata de culturas neandertales o no.

Los adornos de las gentes de Denisova

En la Cueva de Denisova, en las montañas Altai de Siberia, se conocía desde hace tiempo una rica cultura material del Paleolítico superior inicial. En el nivel arqueológico denominado “11”, se encontraron colgantes perforados y otros adornos hechos de dientes, huesos de animales, marfil de mamut y minerales blandos. Entre esas piezas, destaca un delicado brazalete de piedra verde, del que se encontraron varios fragmentos.

Lo más sorprendente es que, entre esos materiales, de rico y complejo simbolismo, se hallaron algunos restos humanos aislados. Uno de esos restos es un hueso de la mano de una mujer joven, que fue analizado para conocer su ADN mitocondrial (ADNmt).

Los resultados de ese análisis los he recogido en otro post, pero vale la pena recordar lo básico: El ADNmt nos dice que pertenece a un linaje distinto a todos los humanos “modernos”. También es diferente a todos los neandertales estudiados hasta ahora (que son muy pocos). Además, la comparación de datos del ADNmt predice que la mujer de Denisova estaría al doble de distancia genética de los “modernos” que los neandertales.
  
Lo que se deduce (por ahora) de estos datos es que se trata de una población asiática de una  humanidad “arcaica”. Y no tiene lazos genéticos próximos con las poblaciones africanas (me refiero, en concreto, a las gentes de las que descendemos los “humanos modernos”).

Eso significa, dicho de forma llana, que o bien es una población neandertal desconocida hasta la fecha, o bien una población “arcaica” igualmente desconocida. En ese último caso, la mujer podría ser descendiente de los Homo erectus asiáticos. Dentro de unos meses se publicarán los resultados del ADN nuclear de la mujer de Denisova, y tendremos más datos para juzgar que suposición es la más acertada.

Pero quiero resaltar otro aspecto de este tema: Hasta el momento, se ha dado mucha importancia al ADNmt y a la genealogía evolutiva, y se ha pasado de puntillas sobre los (impresionantes) materiales arqueológicos del nivel 11 de Denisova.
 

Por supuesto, con las excavaciones y trabajos en curso, sabremos más y tendremos más datos, materiales y dataciones, dentro de algún tiempo. Pero hoy por hoy, la evidencia señala en mi opinión a un hecho concreto, con inesperada crudeza:

Con un homínido “arcaico” y una cultura de tal simbolismo complejo en el mismo horizonte cultural (11), debemos abandonar definitivamente la preconcepción de que “modernidad” biológica y modernidad "cultural" son necesariamente lo mismo. Al menos, en ese periodo crucial de la historia humana (entre hace 50.000 y hace 30.000 años).


Fuentes

lunes, 5 de abril de 2010

Neandertales en la Era del Jazz: Imagen del Homo neanderthalensis entre 1911 y 1930

La Era del Jazz es otra forma de llamar a los  felices años veinte, los "Roaring Twenties".

La música Jazz comenzó a llamarse así en Chicago en 1915. Me he permitido estirar un poco la cronología de aquella epoca de progreso, romanticismo y duros despertares (Gran Guerra, Gran Depresión) para titular estas líneas sobre la imagen del Neandertal, entre 1911 y 1930.   

En un post anterior veíamos que, a raíz de la interpretación errónea de los restos de la Chapelle-aux-Saints (1908), el Hombre de Neandertal fue imaginado como una criatura subhumana y monstruosa.

En la década de los años diez, la imagen del Homo neanderthalensis no cambia sustancialmente. En el imaginario popular (y las reconstrucciones científicas) es retratado como un monstruo patizando, o un ser entre el hombre y el mono. Se quiere sitúar al neandertal entre el ser humano y los grandes simios (cuyos rasgos, gestos y caracteres empiezan a ser mejor conocidos por los artistas).


 Precisamente el hombre de la Chapelle-aux-Saints, es el protagonista de un relieve de la fachada del Instituto de Paleontología Humana de París. Es obra de Constant Ambroise Roux y está fechado en 1911. Fué encargado por el Príncipe Alberto I de Mónaco.

El Neandertal aparece encorvado sobre sus sencillos útiles, y no se aprecian detalles sobre la postura erguida o la forma de caminar. Por otro lado, aparece desnudo (un atributo de los animales, los humanos se fabrican ropas) y el artista no duda en otorgarle un rostro entre simiesco y brutal; aunque eso sí, con un esbozo de sonrisa que lo humaniza un poco.
 
Un intento de reconstrucción científica de otro fósil neandertal nos deja  una curiosa obra, compleja de evaluar.


El busto de la Mujer del Musteriense de La Quina, ha sufrido una cierta degradación (tanto el yeso como la pintura) por lo que conviene ser prudente al tratar de adivinar la intención de los autores, Charles Bousquet y L. Henri-Martin.

Sin embargo, las imágenes tomadas durante la reconstrucción (en 1913) nos dan algunas claves. Por ejemplo, llama la atención la forma de moldear la boca y los labios, que parece tomar como referente la morfología facial de un simio.

En cuanto a la nariz, en el fósil falta la mayor parte de esa zona del esqueleto facial. Sin referente directo, los autores optan por una nariz corta, ancha y chata, pero más picuda que la de los simios. Quizás la idea de fondo fue la de retratar a esta mujer como un eslabón perdido, a medio camino entre lo humano y los parientes africanos.

Por otra parte, ciertos rasgos del fósil aparecen reflejados con fidelidad en las fases de reconstrucción: la forma del mentón, el toro supraorbital, el grueso ramus mandibular o la característica forma del "moño" neandertal (la parte posterior del cráneo).

En 1914 Louis Mascré y Aimé Rutot concluyeron la creación de una serie de figuras sobre los "precursores" y el hombre primitivo, que trataban de aunar lo científico y lo artístico. Varias de las esculturas (que se conservan en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales) abordaron al Hombre de Neandertal o sus antepasados directos.


La figura del Hombre de Mauer se basó en la mandíbula hallada en esa localidad alemana en 1907 (de Homo heidelbergensis). El rostro tiene un aspecto simiesco en general, con una forma craneal típica del neandertal. La tecnología de este homínido se imagina de lo más simple (una estaca afilada de madera). Pero, a la vez, se le presenta como un orgulloso cazador: transportando a su presa.


Las dos imágenes de Neandertales de la serie (el Hombre de Neandertal y la Mujer de raza Neandertal) transmiten las mismas sensaciones: criaturas muy primitivas, de rasgos y comportamientos simiescos (en particular, en el gesto de la mujer) y una cultura material casi inapreciable. Como salvedad a esta idea general, la anatomía postcraneal, hasta donde se aprecia, parece más próxima a la humanidad que a los grandes simios.


Muy lejos de Europa y de las ideas predominantes en ese continente, en 1916 se realizó la que probablemente sea la reconstrucción más humana del Neandertal, en todo este periodo.


Fue obra del anatomista estadounidense James H. McGregor. Muestra los rasgos anatómicos del cráneo y el esqueleto facial, pero los combina con una imagen plenamente "moderna", aunque sin muchos detalles.


El propio Marcellin Boule (responsable de la caracterización del Viejo de la Chapelle-aux-Saints), realizó en 1921 una reconstrucción del fósil (de los músculos faciales y del cuello) junto con Joanny Durand.

La figura muestra una nariz y unos labios que recuerdan ligeramente a lo que en la época se denominaba "tipo negroide" (según las teorías raciales del S. XIX). Por lo demás la obra resulta bastante aseptica en general.

Tenemos un ejemplo de todo lo contrario en la obra de Ivonne Parvillée y Maurice Faure (1923) que retrata a otro neandertal. Este es decididamente un ser simiesco, desprovisto de cualquier rasgo de humanidad.


El periodo termina con esa imagen del Neandertal instalada en el imaginario colectivo: o bien medio-simio, o bien brutal y subhumano (o ambos).

Como curiosidad, concluyo con la portada de una obra de H.G. Wells en los años veinte. Muestra a unos trogloditas pelirrojos, barbudos, de rostros brutales y andar encorvado, que muy bien podrían ser los Neandertales de Boule.


 Fuentes: 
  •  L' Homme fossile de La Chapelle-aux-Saints. Marcellin Boule. Paris, Masson, 1911.
  • Un essai de reconstitution plastique des races humaines primitives. Aimé Rutot. Bruxelles, Hayez, 1919.  
  • Venus y Caín, nacimiento y tribulaciones de la Prehistoria en el siglo XIX. Catálogo de Exposición. VV. AA., Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2003.  
    Créditos Fotográficos:
    • Relieve del Instituto de Paleontología Humana (Paris). Foto M. Beck-Coppola.  
    • Busto de Neandertal. Museo Nacional de Prehistoria (Les Eyzies). Foto L. Gauthier. 
    • Serie de  Louis Mascré y Aimé Rutot. Real Instituto Belga de Ciencias Naturales. Foto B. Fontanel. 
    • Reconstrucción de los músculos de la cabeza y cuello del Neandertalense de la Chapelle-aux-Saint. Museo del Hombre (Paris). Foto D. Ponsard. 

      sábado, 27 de marzo de 2010

      Neandertales Fin de Siècle: Imagen del Homo Neanderthalensis entre 1880 y 1910

      La imagen del Neandertal entre finales del S. XIX y comienzos del XX es un tema fascinante. El Hombre de Neandertal fue clasificado como una especie (Homo neanderthalensis) en los años sesenta del siglo XIX. Al mismo tiempo, en Europa se estaba produciendo el descubrimiento de la antiguedad del hombre, que marca el nacimiento de la Prehistoria y la arqueología prehistórica.

      En ese marco, se unen muy diversas ideas y tendencias (no sólo científicas, sino también artísticas e ideológicas) para representar a los antiguos habitantes de Europa. El resultado son una serie de representaciones de Neandertales. Esas obras reflejan, en diversas proporciones, tendencias estéticas, conocimientos anatómicos y etnográficos,  y vocación divulgativa.

      En las últimas décadas del S. XIX predomina una imagen humana de los Neandertales. En muchos casos, habría que hablar, con más propiedad, de los habitantes Musterienses de Europa. En efecto,  la asociación directa de Musteriense y Neandertales es un constructo que aún se está gestando.

      Aún así, la idea de lo "humano" predomina incluso cuando se representan de manera explícita Neandertales (y a veces se añaden rasgos considerados entonces primitivos o salvajes).


      Los dos bustos de la imagen pertenecen a la Colección Ernest Théodore Hamy del Museo del Hombre de París. Se realizaron en la segunda mitad  del siglo XIX.

      Se aprecian ciertas diferencias anatómicas, en el toro supraorbital, la nariz o la boca, pero se evidencia la "humanidad" del Neandertal (a la derecha). El autor eligió señalar la sofisticación del tipo Cro-Magnon (a la izquierda) a través de un peinado, una barba y unos mostachos más cuidados, según los estándares de Fin de Siècle.

       
      En la Exposición Universal de París de 1889 se expuso esta reconstrucción del Hombre de Neandertal o de Cannstadt. De esos dioramas, llama la atención la representación de rasgos anatómicos faciales distintivos (ceño, nariz, pómulos, barbilla), junto con una anatomía corporal plenamente moderna.

      La cultura material de estos Neandertales se presenta como bastante simple, aunque se apuntan elementos (capa y diadema de la mujer) más sofisticados.

        En los últimos años del XIX, el pintor Fernand Cormon diseñó y elaboró la decoración para una renovación del Museo de Historia Natural de Francia. En ese proyecto se incluyeron lienzos de las "edades del hombre". El artista recorre, en dichas obras, los distintos pasos de la humanidad primitiva, tal y cómo se habían modelizado, desde la paleontología, la etnografía y la prehistoria.

      Aunque no se identifica como Neandertal, su cuadro Los Comedores de Cangrejos presenta a una pareja de hombre y mujer "primitivos". Están desnudos, y no aparecen asociados a herramientas.

      Cormon está reflejando un paso inicial de la humanidad primitiva, pero con una anatomía sorprendentemente moderna (como en el caso anterior). El rostro del varón, eso sí, muestra algunos rasgos asociados con los fósiles de Neandertal, y otros famosos restos en la época (como la falsificación del Hombre de Piltdown)


      En 1908 se produce el descubrimiento del esqueleto Neandertal de La-Chapelle-Aux-Saints, tema que hemos tratado en otro post. Ese esqueleto llevó Marcellin Boule a caracterizar al Neandertal como un antropoide simiesco y brutal.

      Hoy sabemos que esa imagen es incorrecta: Se dieron por buenas varias deformaciones de los huesos, producto de haber estado miles de años enterrados. Pero sobre todo, no se interpretaron numerosas patologías del esqueleto como tales.

      En realidad, se trataba de un anciano impedido, que necesitaba del cuidado de sus semejantes para subsistir. Pero esas afecciones se consideraron rasgos anatómicos de la especie Neandertal.

      A partir de esa descripción la  imaginación popular se dispara y los artistas reconstruyen a unos neandertales simiescos, brutales. A veces, simple y llanamente monstruosos.


      El pintor e ilustrador Frantizek Kupka es uno de estos autores. Su Habitante de la cueva de la Chapelle-Aux-Saints fue publicado en La Ilustración, en 1909, alcanzando gran notoriedad. Kupka no deja lugar para medias tintas y reproduce con entusiasmo la descripción de Boule.


      En el guache sobre cartón Antropoides, Kupka nos muestra, con ironía y sentido del humor (¡y el amor!), esa visión de los "antropoides": los pre-humanos más salvajes y primitivos. El Neandertal ha encontrado su lugar.

      La década de los diez termina con esa imagen caricaturesca y errónea del Neandertal bien implantada, que va a pesar mucho en los años posteriores.


      Una obra puramente artística (Los Trogloditas, 1909), de Louis Mascré, es difícil de evaluar: Quizás el artista quiso incorporar los nuevos datos (caminaba encorvado, era más simiesco) a su obra, o quizás sólo es una cuestión estética, de la concepción del relieve.

      Fuentes: 
      •  L' Homme fossile de La Chapelle-aux-Saints. Marcellin Boule. Paris, Masson, 1911.
      • L'Homme préhistorique. Images et imaginaire. Albert Ducros y Jacqueline Ducros (eds.) Paris, L'Harmattan, 2000. 
      • Venus y Caín, nacimiento y tribulaciones de la Prehistoria en el siglo XIX. Catálogo de Exposición. VV. AA., Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2003.   
      Enlaces
      Créditos Fotográficos: 
      • Bustos de la Colección Ernest Théodore Hamy: D. Ponsard (Museo del Hombre de París).
      • Relieve de Louis Mascré: Museo de Bellas Artes de Tournai.