
Hace algún tiempo que quería escribir una
reseña detallada de un artículo publicado
antes del verano en
PLos ONE, titulado
"The reality of Neandertal Symbolic Behavior at the Grotte du Renne, Arcy-sur-cure, France" (Caron et al.).
Este artículo puede entenderse cómo una contundente respuesta (en términos de
argumentación y
evidencia) a otro trabajo anterior, publicado en
PNAS en
noviembre de 2010, bajo el título
"Grotte du Renne (France) and implications for the context of ornaments and human remains within the Châtelperronian" (Higham et al.).
Ambos estudios, como es obvio, se refieren a los
materiales arqueológicos y la s
ecuencia estratigráfica de dicha cueva, la
Grotte du Renne, con el telón de fondo de la
discusión sobre las capacidades simbólicas de los neandertales.
Caron et al. (2011), Figura 1, pag. 2.
En su momento, ya hice una amplia
revisión y crítica del trabajo de
Higham et al., publicado en PNAS, que
puede leerse aquí. Por ello no insistiré mucho en ese artículo aunque, cómo digo,
su lectura es indispensable para
entender el estudio más reciente. En particular, es importante retener que aquél
trabajo de 2010 aportaba toda una
batería de nuevas dataciones por Carbono 14, procesadas con una técnica relativamente novedosa ("
ultrafiltración"), que aspira a convertirse en el
estándar de ese tipo de análisis. Sobre dichas dataciones los autores aplicaban un
procedimiento de análisis bayesiano, cuyo resultado, según su punto de vista, indicaba
que la secuencia de Grotte du Renne estaba revuelta hasta cierto punto.
Esa conclusión sería (de haber sido correcta) muy importante, porque aquel yacimiento es dónde se ha documentado con mayor claridad la
asociación de restos humanos neandertales, objetos simbólicos (colgantes), y toda una serie de utensilios y materiales típicos de Paleolítico superior (líticos, óseos y colorantes) enmarcados en el Chatelperroniense. Aunque no es el único lugar donde se dan estas asociaciones, sí es, probablemente, dónde resultan más evidentes.
En este punto, el nuevo trabajo de
Caron et al. parte de las afirmaciones de
Higham et al., y aborda una
revisión exhaustiva de todas las
evidencias:
materiales, espaciales (de distribución X-Y-Z),
estratigráficas, y cronológicas absolutas (las dataciones). A esto acompaña un importante
aparato crítico tanto
estadístico-cuantitativo, como de
análisis de procesos geológicos y/o tafonómicos en los
depósitos arqueológicos.
La conclusión de los autores es que, de hecho,
no existe ninguna evidencia de perturbación estratigráfica, con mezcla de materiales (de distintos niveles y por tanto, momentos), en la
Grotte du Renne. Por ello afirman que las conclusiones del trabajo de 2010 deben ser puestas en cuarentena. Y, además, siguiendo el razonamiento, dado que
aquel primer trabajo defendía que la secuencia estaba revuelta a partir de las dataciones de radiocarbono, la conclusión lógica es que
el problema está en esas fechaciones. Algo que, por cierto, yo ya señalé en
mi revisión del artículo de Higham et al.(2010), y en un
post específico en el que
reflexionaba sobre las dataciones por Carbono 14.
Pero volviendo al estudio de
Caron et al. (2011), tan importante como explicar sus conclusiones es entender y valorar los argumentos presentados por los autores. En este sentido, creo que el trabajo tiene una
construcción muy "robusta", y -
algo que me gusta mucho- cimentada en el
estudio detallado de las evidencias arqueológicas, desde
múltiples puntos de vista complementarios (tecnotipológico, estratigráfico, de distribución espacial, etc).
La lógica organizativa del trabajo es ésta: aceptar provisionalmente que
Higham et al.(2010) pueden tener razón, y que
puede haber mezcla, revuelto o perturbación estratigráfica de algún tipo. A partir de esto, van proponiendo toda una serie de
distintos mecanismos para que se produzca dicha perturbación, abarcando desde lo más local y puntual, hasta lo más amplio y generalizado.
En ese punto, se
compara cada uno de esos
supuestos con la
distribución conocida de los objetos arqueológicos (industria lítica, ósea, colgantes, y colorantes minerales)
y restos humanos (básicamente, dientes neandertales). Y
las comparaciones se someten a pruebas estadísticas, para calcular la posibilidad hipotética de que dichos supuestos pudieran ser aceptados.
Los resultados (detallados en los archivos de
Información Suplementaria del artículo) hacen evidente que
no tiene ningún sentido aceptar la hipótesis del revuelto, y que la distribución (conocida) de los objetos no se puede explicar por ninguno de aquellos supuestos.
Por el contrario,
esa distribución encaja a la perfección con lo esperado de una secuencia no revuelta: Esto es, coherencia entre materiales y estratos, con tan sólo una
transferencia puntual de objetos entre niveles que están en
contacto directo (que considerada en porcentaje resulta irrelevante). Es decir, lo
esperable en la secuencia más intacta de cualquier yacimiento paleolítico en cueva.
De una manera más
intuitiva y directa, este mismo rasgo se puede apreciar en la primera tabla reproducida por los autores en el artículo:
Caron et al. (2011), Tabla 1, pag.3.
En esta tabla se ve, por ejemplo, cómo
todas las laminillas Dufour (287) y
todas las laminillas -sensu estricto- no retocadas (2800) se limitan al
nivel VII, Protoauriñaciense. Ni una de esas laminillas, características del Protoauriñaciense, aparece en los niveles Chatelperronienses. Y en el caso de las
puntas de Chatelperron y las raederas convergentes, se concentran -como cabía esperar- en los niveles
chatelperronienses (salvo algunos ejemplos puntuales, sobre todo de raederas en niveles Musterienses, también asociados a los neandertales). Una única punta de Chatelperrón (de un total de 383) aparece en el nivel VII, Protoauriñaciense, que tiene contacto con el nivel VIII, Chatelperroniense (en el que hay 29 de esas puntas).
Otro dato interesante que ofrece la tabla es que, tanto los
colorantes minerales (ocres) cómo los utensilios de
hueso trabajado y los
colgantes, son mucho más abundantes en el
nivel X (por debajo de otros dos niveles Chatelperronienses) que en cualquier otro, incluyendo el Protoauriñaciense.
En resumen, la imagen general es la de una
estratigrafía ordenada, considerablemente
intacta, y sin perturbaciones relevantes en su seno. Es decir,
lo contrario de lo que apuntaban Higham et al. Como comentario adicional,
Caron et al. señalan que en otro yacimiento (Quincay), en donde
no hay niveles Proto/Auriñacienses, y cuyo depósito se selló tras la formación del conjunto chatelperroniense, se han encontrado también
seis colgantes en dientes de animales, muy similares a los de Grotte du Renne.
En este punto cabe preguntarse
qué falló en el trabajo de Higham et al. (2010) para que sus análisis les llevaran a proponer que la secuencia estaba
revuelta o alterada. Los autores del trabajo más reciente señalan a varias causas, que -salvo una- yo ya sugerí en su momento (no porque sea ningún genio sino porque, en realidad, eran bastante
evidentes).
La primera de ellas tiene que ver con las
limitaciones de la datación por Carbono 14, en concreto de las fechas que están próximas al
límite del alcance cronológico de la técnica (que son menos fiables, y más vulnerables a los efectos distorsionadores de la contaminación).
Caron et al. (2011) ponen cómo ejemplo comparativo
dos dataciones de huesos neandertales de
Vindija, realizadas por el mismo laboratorio (
Oxford) que hizo las
dataciones de Grotte du Renne, con los
mismos procedimientos y el
mismo grado de resolución. Sin embargo, aquellas dos dataciones fueron consideradas por dicho laboratorio de Oxford (que, incidentalmente, es donde trabajan
Tom Higham y su equipo) como
"no fiables", y utilizadas sólo como fechas "
ante quem". Así,
Caron et al. (2011) concluyen que
ese es el nivel de fiabilidad que tienen las fechas de Grotte du Renne. Y por ello quedan
invalidadas como elemento de control de la integridad de la estratigrafía.
La siguiente causa que se apunta, para explicar los errores en las conclusiones de Higham
et al., tiene que ver con los
procedimientos estadísticos y los
presupuestos básicos del modelo bayesiano. Por no extenderme mucho más, diré que la argumentación de Caron
et al. (2011) me parece mucho más lógica que la otra, y se basa en que
el análisis de los outliers (como prueba estadística preliminar)
anula la validez del posterior modelo. En todo caso, los detalles de su crítica están en la página 7 del artículo de 2011.
La última causa posible, para los errores de
Higham et al. es nueva para mí, y francamente no me la esperaba: Se trata del hecho que buena parte de los
huesos de fauna y utiles óseos datados por aquel equipo habían sido tratados, en sus respectivos museos, con
pegamentos y consolidantes ("
were extensively preserved with glues and consolidants") lo que multiplica las posibilidades de
contaminación.
La conclusión final del
Caron et al. (2011) es que, para Grotte du Renne,
no se puede explicar la asociación de neandertales, objetos simbólicos, y materiales chatelperronienses recurriendo a argumentos putativos de perturbaciones, revueltos o mezclas estratigráficas. Y en mi opinión, en este trabajo se hace un uso mucho más coherente (y menos
obscuro) de las
técnicas estadísticas y cuantitativas avanzadas, en comparación con lo que hacen
Higham et al. (2010).
Y en cuanto a
aspectos criticables del artículo de
Caron et al., los encuentro
más en la forma que en el fondo: el trabajo adolece de fallos en la
presentación de datos y de la información cuantitativa más relevante. Por ejemplo, es una lástima que la mayor parte de los
datos y pruebas estadísticas (que
sustentan la argumentación) se queden en la
Información Suplementaria, mientras que la mayor parte de las
figuras del texto son de "bonitas" distribuciones espaciales de artefactos (que, aunque informativas e intuitivas, no tienen un gran valor
probatorio).
Referencias de Research Blogging:
Caron F, d'Errico F, Del Moral P, Santos F, & Zilhão J (2011). The reality of Neandertal symbolic behavior at the Grotte du Renne, Arcy-sur-Cure, France. PloS one, 6 (6) PMID: 21738702
Higham T, Jacobi R, Julien M, David F, Basell L, Wood R, Davies W, & Ramsey CB (2010). Chronology of the Grotte du Renne (France) and implications for the context of ornaments and human remains within the Châtelperronian. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 107 (47), 20234-9 PMID: 20956292
Otras fuentes:
Es recomendable
el post que hizo sobre este tema
Neanderfollia (en catalán), con interesantes reflexiones. Y a un nivel más noticioso-informativo, el
post de Maju en su blog "
For what they were...we are"(en inglés). Por último, además de los dos
posts (míos) que enlazo arriba, hace tiempo
le dediqué otra nota a la Grotte du Renne, en la que describía en general las investigaciones, las excavaciones de Leroi-Gourham, y los punzones y colgantes chatelperronienses.