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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Indicios y evidencias de complejidad neandertal en Abri du Maras (OIS 4)

ResearchBlogging.org
Introducción

En esta ocasión voy a revisar un reciente artículo (2013) de Bruce L. Hardy y colegas, cuya traducción aproximada sería "¿Neandertales imposibles? Haciendo cordeles, arrojando proyectiles y capturando caza menor durante el OIS 4 (Abri du Maras, Francia). En líneas generales se trata de un trabajo muy interesante y válido, con varios puntos fuertes y algunos problemas que también comentaré, al final de la revisión.

El sitio: Abri du Maras

El Abri du Maras es un yacimiento con una importante secuencia de Paleolítico medio, junto al río Ardeche (afluente del Ródano), en las estribaciones meridionales del Macizo Central (Massif Central) de Francia. Fue excavado en los años 50 y 60 del S. XX (Combier 1967), y de nuevo desde 2006 (por los autores de este artículo).

Localización del Abri du Maras. Figura 1 en Hardy et al. 2013

El estudio se centra en el nivel 4, que tiene una cronología aproximada de algo menos de 90.000 años, y un registro de sedimentos y de fauna que apuntan a un periodo frío y seco (con abundante presencia por ejemplo, de renos). Esto lleva a los autores a identificar el periodo geo-cronológico con el estadio isotópico marino 4 (OIS 4).

El material lítico de ese nivel se compone de unos 3600 artefactos, para una densidad de unos 40 objetos por metro cúbico de sedimento (lo cual en realidad es bastante poco). Los investigadores señalan que las piezas se concentran en dos bandas horizontales que podrían ser dos sub-niveles, correspondientes a dos fases más densas de ocupación. Hay poco material retocado. La mayor parte de los soportes se tallan in situ, y son lascas, láminas, laminitas y puntas de tamaño pequeño y mediano; y los soportes importados, en el sentido de que se traen ya tallados, son algo más grandes. En ambos casos, el sistema de talla predominante es el Levallois. En cuanto al origen de las materias primas, la información aportada es muy general: Se habla de dos fuentes distintas de aprovisionamiento: la primera al norte, hacia el Ródano y a una distancia de entre 10 y 30 Km; y la otra al sur cruzando el Ardeche.

Nota: Sobre el tema del aprovisionamiento de materias primas líticas en esa región, hace algún tiempo publiqué un post que trata la cuestión de la perspectiva del Paleolítico medio y los neandertales, basándome sobre todo en un trabajo de Fernandes, Raynal y Moncel (2008).          

Qué se ha estudiado, y cómo

Este trabajo se basa principalmente en el estudio de residuos adheridos a los útiles líticos (129 piezas estudiadas), y se complementa con otros aspectos, entre los que destacan el análisis de huellas de uso, el estudio arqueozoológico y la distribución espacial de los restos.

La lógica de fondo de la metodología parece responder a un constreñimiento o handicap inicial, que obliga a buscar alternativas o a dar mayor relevancia a ciertas técnicas que normalmente se explotan poco.  En particular, se potencia el análisis de residuos.

Normalmente, y esto es el criterio del autor del post, la técnica más eficaz y práctica para inferir la función del utillaje lítico es el estudio de las huellas de uso. En este caso, se menciona que los pulidos microscópicos de uso (uno de los rasgos más diagnósticos de las huellas de utilización) han sido completamente alterados por una fina pátina post-deposicional (una capa que se crea por procesos naturales, físico-químicos). Esa pátina cubre cada uno de los restos líticos, y hace imposible el análisis de los pulidos, y por tanto minimiza las posibilidades de inferir la función. Pero, según los autores tiene otra propiedad mucho más positiva: 

"This film partly or totally covers residues and aids in their preservation. The presence of residues included under this cover attests to the contemporaneity of residues with tool use."

Es decir, que la pátina cubre y "captura" residuos que han de ser de uso, según los autores. También es importante señalar que se estudiaron junto a los útiles otros objetos líticos poco susceptibles de ser herramientas (núcleos y cantos sin tallar), y no se hallaron residuos en ellos. Y, en general, se utilizan los criterios de concentración y distribución diferencial de los residuos en la pieza (por ejemplo, que se concentren sólo a lo largo del filo activo del útil).    

En cuanto al análisis funcional, se menciona que se interpretaron el resto de los estigmas que no son pulidos (estrías, desconchados, fracturas de uso, erosiones y embotamientos) para complementar el estudio de residuos.

Los resultados

El estudio de residuos aportó resultados en 98 de las 129 piezas estudiadas, y apoyado en otras técnicas (como se ha explicado), permitió a los autores conseguir evidencias o indicios del procesado de distintos materiales, que paso a resumir a continuación:
  • Residuos "genéricos" de plantas y madera: Hay residuos e indicios de uso relacionados con el procesado de plantas leñosas y no leñosas, sin que se pueda especificar mucho más en cuanto a las especies de flora en concreto. 
  • Fibras retorcidas (que pueden provenir de plantas y algas): Sobre este tema, lo más interesante es que en la mitad de los casos en los que se hallaron fibras, estaban retorcidas sobre si mismas, algo que los autores consideran que no puede suceder de forma natural, ni al procesar plantas por raspado, corte, perforación o alisado (y mencionan que dos programas experimentales lo corroboran). Esto significaría que los residuos provienen de elementos que fueron fabricados retorciendo y/o trenzando fibras. Es decir, de cordeles o cordajes de algún tipo.
  • Esporas de hongos (probablemente del género Agaricus -de tipo champiñón): Esta evidencia sólo se da en dos piezas líticas, de las cuales sólo en un caso las esporas cumplen la condición de estar concentradas en el filo. 
  • Residuos animales genéricos, de procesos de carnicería: Hay bastantes casos de restos de carne y hueso como residuos en los filos líticos. 
  • Residuos de pelo de lepórido: En dos piezas, hay residuos de pelo de un lepórido (conejo o liebre), y los autores asocian este indicio con la presencia de al menos dos individuos de conejo o liebre que fueron procesados (tienen marcas de carnicería) por los neandertales y se encontraron en el nivel 4. 
  • Plumas de ave: Hay tres casos en los que aparecen restos de bárbulas de plumas de pájaros, pero los autores no lo destacan mucho, quizás porque en cada caso sólo se cita una bárbula por cada útil estudiado, lo cual sería una evidencia bastante débil. Además hay un único resto determinado de hueso de ave entre la fauna del nivel.  
  • Escamas de pescado: Hay indicios también de la presencia posible de escamas de pescado en algunas lascas (los items observados no pudieron ser confirmados al 100% como escamas, aunque es probable que lo fueran). Esto se complementa, segun explican los autores, con la presencia de restos óseos de varios tipos de peces en la cueva. 
  • Enmangues de armas de proyectil: En este apartado, los autores combinan el análisis de huellas de uso (en particular erosiones y fracturas de impacto), con el estudio de los residuos y su distribución, para proponer una muestra de media docena de puntas Levallois (o lasca apuntadas en algún caso) como armas de caza, que irían enmangadas. Después, hacen un análisis de la morfología y propiedades balísticas de esas puntas (siguiendo a Sisk y Shea 2011). Y llegan a la conclusión de que pueden ser armas de proyectil, es decir jabalinas o dardos arrojados con la mano, antes que lanzas de cuerpo a cuerpo.
Restos de lepórido de Abri du Maras con huellas de corte antrópicas. Figura 9 en Hardy et al. 2013


De todos esos resultados, los autores sólo destacan algunos de ellos en la parte final del artículo (los que les parecen más relevantes y novedosos). Además de la evidencia genérica del procesado de plantas y animales, destacan la presencia de las fibras como evidencia de cordeles o cordajes, de esporas como evidencia del procesado de setas, y de varios residuos y huellas de uso como indicativo de la probable presencia de armas de proyectil.

Con esta base, los autores dibujan un panorama complejo y diverso de las actividades cotidianas de los neandertales que habitaron en el Abri du Maras. Esto implica un espectro muy amplio de recursos explotados, aunque la caza de grandes ungulados (y sobre todo renos) seguiría siendo una actividad muy importante. También se destacan las actividades no estrictamente subsistenciales, como las de aprovisionamiento de materias primas líticas y también vegetales -para la confección de fibras y herramientas de madera, por ejemplo.

Y, en general, hacen hincapié en dos aspectos:

  1. Que el estudio de residuos ha permitido vislumbrar actividades que normalmente pasarían desapercibidas en una investigación sobre un yacimiento de esta cronología. 
  2. Que el modo de vida que dibujan no tiene que ser el "modo de vida neandertal" por excelencia, porque ese modo de vida "ideal", de hecho, no existe: las poblaciones neandertales vivieron en ámbitos geográficos y climáticos muy diferentes y cambiantes, a lo largo de cientos de miles de años. Y por tanto tuvieron necesariamente que establecer estrategias económicas y de subsistencia, muy variadas y distintas en cada lugar y momento.         

Balance y algo de crítica

Se trata de un trabajo completo, bien estructurado y con resultados importantes, que no por ello carece de puntos "puntos flacos". Me voy a centrar ahora en esos elementos más discutibles, siempre según mi criterio, sin que ello signifique que estamos antes un trabajo poco sólido o meritorio (es más bien al contrario).

Un problema general, al que la mayoría de los investigadores no somos inmunes (y me incluyo el primero), es el de los "saltos cualitativos". Me refiero a los saltos volitivos que damos al pasar de "lo que nos dicen los datos", a lo que "se concluye de ellos", y finalmente a lo que presentamos como "resultados finales".

En efecto, si nos fijamos en cada evidencia que se da en el apartado de "resultados" como segura, probable, o simplemente posible, y luego lo comparamos con esas mismas categorías en las conclusiones finales, no se nos escapará que hay algunos "saltos". Estoy seguro que a los autores no les faltan razones para hacerlo, y que manejan mucha información cualitativa que no es fácil poner por escrito, o dar en forma de datos brutos. Pero eso no hace menos llamativa la presencia de ese tipo de "saltos". Tenemos que ser especialmente cuidadosos en controlar lo que va a las conclusiones finales, que debe ser lo se deduce de los hechos observados, y no lo que creemos que probablemente signifique.

En términos técnicos, tengo algunos problemas con la metodología de análisis de residuos. Hay algunas cuestiones básicas que no sé si se realizaron o no, y creo que deberían especificarse al menos de forma muy somera.

Una primera cuestión es que (en mi opinión) cualquier análisis de residuos debe acompañarse de un estudio estadístico de cuantificación de residuos (y sus tipos) en muestras aleatorias de sedimentos, recogidas cerca de las piezas estudiadas. De este modo se tiene una referencia de "aquello que puede aparecer sobre la pieza lítica simplemente por contacto y adherencia casual" (ya sea deposicional o post-deposicional).

Y otra cuestión tiene que ver con la pátina y la observación de los residuos. Las imágenes del artículo sugieren que los útiles se estudian sin lavar, con tierra. Además, en varias de las fotos de los residuos microscópicos, parece que la pátina los ha "capturado", efectivamente. Pero en otras imágenes la impresión es que el residuo está mezclado con el sedimento adherido a la pieza. Con lo cual, no queda muy clara esa "contemporaneidad antigua" que defienden los autores, al menos para algunos casos.

Una forma de abordar esto hubiera sido hacer una observación en varias fases con lavados sucesivos, cada vez más "invasivos", por así decirlo. De este modo se podría discriminar con claridad qué residuos son con seguridad más antiguos y anteriores a la formación de la pátina, y cuales no. Por ejemplo, se podría observar primero la pieza sin lavar, luego lavada sólo con agua, luego con agua y algún producto disolvente a baja concentración, y finalmente tras una inmersión breve en una cubeta de ultrasonidos.

Quizás esto ya se ha hecho, pero en ese caso habría que comentarlo en el artículo, en mi opinión.

Retomando lo que dije al principio, no creo que estos problemas supongan un demérito grave para el trabajo, y creo que en general sus conclusiones son:

  • Muy sólidas para la explotación de animales en general y lepóridos en particular (conejos y/o liebres).
  • Bastante sólidas para el tema de los enmangues
  • Razonablemente aceptables al proponer que se trate de armas de proyectil; y para la explotación de materiales vegetales en general, y de cordeles/cordajes en particular.
  • Y por el momento hipotéticas para el tema de las setas tipo champiñón (Agaricus sp.), el pescado y el procesado de aves.           

Referencias bibliográficas

Combier, J. (1967): Le Paléolithique de l'Ardèche dans son cadre bioclimatique, Public. Inst. Préhist., Univ. Bordeaux, mémoire, 462 pp.

Fernandes, P., Raynal, J., Moncel, M. (2008): "Middle Palaeolithic raw material gathering territories and human mobility in the southern Massif Central, France: first results from a petro-archaeological study on flint", Journal of Archaeological Science, 35, 8, pp. 2357-2370.

Hardy, B. L., Moncel, M.-H., Daujeard, C. Fernandes, P., Béarez, P., Desclaux, E., Chacon-Navarro, M. G., Puaud, S., Gallotti, R. (2013): "Impossible Neanderthals? Making string, throwing projectiles and catching small game during Marine Isotope Stage 4 (Abri du Maras, France)", Quaternary Science Reviews, 82, pp. 23-40.  

Sisk, M. L., Shea, J. J. (2011): “The African Origin of Complex Projectile Technology: An Analysis Using Tip Cross-Sectional Area and Perimeter,” International Journal of Evolutionary Biology, 2011, 8 pp.


Referencia de Research Blogging

Bruce L. Hardy, Marie-Hélène Moncel, Camille Daujeard, Paul Fernandes, Philippe Béarez, Emmanuel Desclauxe, Maria Gema Chacon Navarro, Simon Puaud, & Rosalia Gallotti (2013). Impossible Neanderthals? Making string, throwing projectiles and catching small game during Marine Isotope Stage 4 (Abri du Maras, France) Quaternary Science Reviews, 82, 23-40 DOI: 10.1016/j.quascirev.2013.09.028


viernes, 16 de septiembre de 2011

La explotación de los recursos marinos: Cae otro mito del paradigma de la "human revolution"

ResearchBlogging.orgEl paradigma de la "human revolution" es un modelo que explica el devenir histórico y adaptativo de los seres humanos en los últimos 150.000 años, aproximadamente. Esa teoría propone que hace menos de unos 100.000 años los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM) u Homo sapiens, sufrieron cambios sustanciales, de tipo evolutivo, en África. Esos cambios les dotaron de una serie de capacidades cognitivas (i.e. inteligencia, en su sentido más amplio) superiores, que les permitieron expandirse desde el continente africano y colonizar el resto del mundo. En ese marco, las otras especies o poblaciones de humanos (llamadas "arcaicas" por comparación con estos "modernos") sólo tendrían un papel pasivo e irrelevante, y serían rápidamente barridas (extintas) del escenario, dado que carecían de una mente y unas capacidades propiamente "modernas".  

Para sustentar ese modelo, a lo largo de las dos últimas décadas, se han aportado toda una serie de argumentos y evidencias que, idealmente, probarían de forma inequívoca la superioridad de los HAM respecto a otras poblaciones arcaicas, y en particular respecto a los Neandertales u Homo (sapiens) neanderthalensis. En este blog he recogido y discutido muchas de dichas propuestas, tanto las referidas a las capacidades técnicas (industria lítica, ósea), como a la planificación de la subsistencia (caza, pesca y recolección, uso del espacio), o el llamado comportamiento simbólico (decoraciones, elementos de adorno personal): Un rápido vistazo a la barra lateral, en los cuadros "Series de Posts" y "Revisiones de artículos" permitirá a cualquier lector curioso encontrar decenas de referencias sobre dichos temas.

Pero en este post voy a centrarme en un aspecto concreto que, en tiempos muy recientes, se ha presentado como evidencia de la ventaja adaptativa de los HAM sobre los otros humanos "arcaicos", y en concreto sobre los Neandertales. Me refiero al uso de los recursos marinos. En concreto, a los de tipo alimenticio, y a su inclusión en la dieta (lo que implica su recogida sistemática, su procesado, y, en ocasiones, su transporte a los lugares donde se consumen).

Aunque hay muchos tipos de recursos marinos, en esta nota me centraré, sobre todo, a la inclusión en la dieta de los moluscos marinos como las ostras, las almejas o los mejillones.

Moluscos comestibles del mundo (Fuente: Scandinavian Fishing Year Book)

La explotación de los marinos marinos (como elemento de superioridad adaptativa de los HAM) ha servido para sustanciar hipótesis sobre cómo se produjo la primera salida de África de los humanos "modernos". Entre esas propuestas destaca la publicada en Nature en el año 2000, por un equipo investigador que trabajaba en las costas del Mar Rojo. El hallazgo de herramientas de piedra en un contexto costero (en bancos coralinos, que debieron estar en la orilla cuando se formó el depósito) sirvió a esos investigadores para proponer su modelo:

  • La adaptación a los medios costeros (surgida en África, h. 125.000 años, entre los humanos "modernos") es una novedad en el comportamiento
  • La propia dispersión de los humanos fuera de África se puede explicar por la competición creciente por dichos recursos marinos, en un marco de "hiper-aridez" de las regiones continentales (h. 100.000 años)
  • Dicha dispersión lleva a los HAM a extenderse, después de h. 100.000 años, por el "puente" de tierras que constituyen el Levante mediterráneo y Oriente Medio.  


 Mapa del área de estudio en el Mar Rojo (Walter et al. 2000)

Este modelo se sustentaba, fundamentalmente, en los hallazgos que se mencionaban arriba (herramientas en yacimientos de la zona del Mar Rojo, en un contexto costero). No obstante, hay que señalar que, aunque la industria es inequívoca, no se puede asegurar que estuviera asociada a HAM (y no a otros humanos "arcaicos"). Y, por otra parte, no hay evidencia de que, de hecho, se explotaran los recursos marinos. Y llama la atención que, aunque los autores pasan de puntillas sobre el tema, entre la fauna fósil de los sitios arqueológicos aparecen elefantes, hipopótamos, rinocerontes y bóvidos.

Unos años después, un grupo de investigadores propuso, en un artículo de PNAS en 2004, otra hipótesis algo distinta: También afirmaban que la expansión de los HAM fuera de África se apoyó, entre otras causas, en su capacidad para explotar los recursos de origen marino (no presente entre los Neandertales). Pero propusieron tiempos y ritmos de evolución de los HAM distintos a los de la hipótesis anterior.

Sus razonamientos se basaban en dos líneas de evidencia. La primera de ellas se refiere a la constatación de que, en el yacimiento de Ysterfortein (Sudáfrica), en algún momento entre hace 100.000 y 50.000 años, se dio un cambio en la subsistencia, y se empezaron a explotar de manera intensiva los recursos marinos. Ese cambio coincidiría con la substitución de las industrias de tipo MSA (Edad de la Piedra Media, por las siglas en inglés) por las de la LSA (Edad de la Piedra Tardía) en la región.

La otra linea de evidencia se basaba, según los autores, en que los estudios de isótopos estables de los Neandertales apuntaban a un consumo exclusivo de animales terrestres (en concreto, de grandes herbívoros).

Mapa del área de estudio en el cono sur de África (Klein et al. 2004)

Esa segunda linea de evidencia, a decir verdad, ya entonces resultaba bastante menos sólida que la primera, porque -como los propios autores señalan en el artículo- en Italia y Gibraltar hay "firmes evidencias" de adaptaciones a la explotación de zonas costeras, datadas entre h. 127.000 y 50.000 años. Y dichas evidencias se refieren, en todos los casos, a yacimientos de Neandertales.     

Estos trabajos en la linea de la "human revolution", evidentemente, no carecen de interés, y tuvieron la virtud de avivar el debate y las investigaciones científicas sobre dichos temas. Pero, desde hace años, algunos investigadores han advertido de una posibilidad que no debía pasar desapercibida: Me refiero al hecho de que, seguramente, la explotación de los recursos marinos no era una cuestión tan importante, en términos de logro cognitivo o revolución del comportamiento.

Así, un equipo del sudeste asiático recordaba en 2007 cómo los macacos de cola larga de Tailandia, además de comer cangrejos de mar, recogen ostras y otros vivalvos, y utilizan herramientas para abrir o romper sus conchas. Y, en 2009, investigadores trabajando en yacimientos de Java, demostraron que, desde un punto de vista ecológico, la presunción por defecto ha de ser que un omnívoro que habite en la costa obtendrá y consumirá recursos marinos.

Así las cosas, llegamos a éste año 2011 y al trabajo que, en mi opinión, pone el último clavo en el ataúd de la adaptación a ecosistemas costeros como elemento destacado de la "human revolution". Me refiero al estudio publicado en PLOS sobre el uso temprano de recursos marinos, por parte de los Neandertales. Este trabajo, que ha tenido bastante repercusión en los medios de divulgación y de información general, aporta evidencias sólidas del consumo de moluscos marinos entre los Neandertales que habitaron la Cueva de Bajondillo  (Málaga, España), desde hace unos 150.000 años.

Mapa del área de estudio en la Península Ibérica (Cortés-Sanchez 2011)

Las evidencias más destacadas provienen del Nivel Bj19 de la secuencia de la cueva, datado en (quizás algo menos de) unos 150.000 años por U-th. Además de industria de piedra tallada, de restos de mamíferos, y de fuegos domésticos, en ese estrato arqueológico se hallaron restos de diferentes moluscos marinos (hasta ocho especies, pero con un predominio absoluto del mejillón mediterráneo -Mytilus galloprovincialis). Es interesante señalar que dichos moluscos no pueden provenir de una intrusión marina, ya que la cueva ha estado siempre por encima del nivel del mar, incluso en los periodos de mayor transgresión. Y, sobre todo, es relevante que muestren estigmas de fracturación intencional y de haber sido sometidos al fuego pero sólo por sus caras externas. Es decir, evidencias de procesado para el consumo.

Moluscos y cirrípedos de la Cueva de Bajondillo (Cortés-Sanchez et al. 2011)

En conclusión, este nuevo trabajo hace insostenibles los modelos de la "human revolution" basados en la explotación de los recursos costeros. Y suma otro argumento en contra de la misma existencia de dicha revolución en la cognición y el comportamiento (al menos, en los plazos, ritmos, y marcos geográficos propuestos hasta el momento). Sobre esos temas, los propios autores apuntan que:

"those data reinforce our suspicion that the coastal adaptation, however important might have been at the local level of specific populations, maybe yet another overrated phenomenon in the list of behaviors long considered to represent modernity" (el resaltado es mío).


Por último, para ir terminando este post, me gustaría aportar un pequeño elemento de crítica al trabajo sobre Bajondillo: Me refiero a la "fijación" de algunos equipos de arqueólogos y paleoantropólogos por hallar y presentar "el caso más antiguo", dentro de su ámbito de investigación.

Creo que esa "fijación" se refleja en el título elegido para éste artículo (aunque con la prudencia de añadir el adjetivo "conocido"): "Earliest Known Use of....". Creo que dicho título estaría perfecto en una nota de prensa o artículo periodístico (es decir, constituiría un gran "titular"), pero quizás no sea el idóneo para el trabajo científico en sí.

Y cierro con una idea que ha surgido charlando sobre éste trabajo con los compañeros arqueólogos de mi centro: Los mejillones y otros bivalvos, en muchos contextos arqueológicos y etnoarqueológicos, desde el Paleolítico superior al Neolítico, y también entre poblaciones subactuales como los fueguinos, se han utilizado como herramientas (sus conchas, evidentemente). Creo que sería muy necesario que los restos de Bajondillo también se estudiasen dicha óptica funcional, ya que podríamos llevarnos una interesante sorpresa.

Referencia de Research Blogging

Cortés-Sánchez, M., Morales-Muñiz, A., Simón-Vallejo, M., Lozano-Francisco, M., Vera-Peláez, J., Finlayson, C., Rodríguez-Vidal, J., Delgado-Huertas, A., Jiménez-Espejo, F., Martínez-Ruiz, F., Martínez-Aguirre, M., Pascual-Granged, A., Bergadà-Zapata, M., Gibaja-Bao, J., Riquelme-Cantal, J., López-Sáez, J., Rodrigo-Gámiz, M., Sakai, S., Sugisaki, S., Finlayson, G., Fa, D., & Bicho, N. (2011). Earliest Known Use of Marine Resources by Neanderthals PLoS ONE, 6 (9) DOI: 10.1371/journal.pone.0024026

Bibliografía adicional

Joordens, J.C.A., Wesselingh, F. P., Vos, J. de, Vonhof, H. B., Kroon, D. (2009): "Relevance of aquatic environments for hominins: a case study from Trinil (Java, Indonesia)", Journal of Human Evolution, V. 57, nº. 6, pp. 656-671.

Klein, R. G., Avery, G., Cruz-Uribe, K., Halkett, D., Parkington, J. E., Steele, T., Volman, T. P., Yates R. (2004): "The Ysterfontein 1 Middle Stone Age site, South Africa, and early human exploitation of coastal resources". PNAS, V. 101, nº 16 pp. 5708-5715.

Malaivijitnond, S., Lekprayoon, C., Tandavanittj, N., Panha, S., Cheewatham, C., Hamada, Y. (2007): "Stone-tool usage by Thai long-tailed macaques (Macaca fascicularis)". American Journal of Primatology, V. 69, nº. 2, pp. 227-233.

Richards, M. P, Pettitt, P. B., Trinkaus, E., Smith, F. H., Paunović, M., Karavanić I. (2000): "Neanderthal diet at Vindija and Neanderthal predation: The evidence from stable isotopes". PNAS, V. 97, nº 13, pp. 7663-7666.

Walter, R. C., Buffler, R. T., Bruggemann, J. H., Guillaume, M. M. M., Berhe, S. M., Negassi, B., Libsekal, Y., Cheng, Hai, Edwards, R. L., von Cosel, R., Neraudeau, D., Gagnon, M. (2000): "Early human occupation of the Red Sea coast of Eritrea during the last interglacial" . Nature, V. 405, nº  6782, 
pp. 65-69.

viernes, 29 de julio de 2011

El utillaje óseo uluzziense: Más punzones contra el globo de las incapacidades neandertales

ResearchBlogging.org

Introducción: Encajando el tema en el panorama general

Desde las primeras versiones del paradigma de las incapacidades neandertales, como modelo que explica su desaparición ante la llegada de los llamados "humanos modernos", ciertos aspectos del registro arqueológico se han considerado probatorios de la inferioridad cognitiva del Homo (sapiens) neanderthalensis.

Uno de dichos aspectos  ha sido la ausencia putativa de una industria ósea (lo que incluye objetos de hueso, asta y diente/marfil) elaborada de forma sistemática, recurrente y con técnicas complejas. Esa elaboración compleja sería propia de los humano modernos y por tanto del comportamiento moderno (frente al comportamiento arcaico, propio de los Neandertales).

Sin embargo, la ausencia putativa de instrumentos óseos entre los Neandertales se demostró errónea al constatarse que algunos conjuntos Chatelperronienses con una industria ósea muy elaborada (sobre todo, en la Grotte du Renne de Arcy-sur-Cure), estaban asociados, de hecho, a poblaciones neandertales. Además en determinados yacimientos mucho más antiguos, del Paleolítico medio, se han descubierto también procesos complejos y sistemáticos de fabricación de instrumentos en hueso - por ejemplo el caso de Salzgitter-Lebenstedt, como explica Gaudzinski (1999).

Me gustaría volver un día sobre esos temas tan interesantes del Chatelperroniense, la Grotte du Renne, o las industrias óseas del Paleolítico medio. Pero en esta nota quería referirme a otra realidad arqueológica de una región distinta (Italia), que también:
  • Está asociada al Homo (sapiens) neanderthalensis.
  • Pertenece de un contexto "transicional" o de Paleolítico superior inicial (en este caso, vinculado a las últimas poblaciones neandertales).
  • Ha librado, como sabemos desde hace tiempo, una industria ósea, elaborada con técnicas complejas y de manera sistemática y recurrente. 

Me refiero, por tanto, a los conjuntos Uluzzienses de la península itálica. 

Presentando al Uluzziense y su industria ósea

El sitio de referencia (el lugar a partir del cual se identificó esta cultura/horizonte arqueológico) del Uluzziense es la Grotta del Cavallo, en la Bahía de Uluzzo (Lecce). Los conjuntos uluzzienses están situados en la Italia peninsular propiamente dicha, y, cuando aparecen en secuencias estratigráficas largas, siempre están por encima de conjuntos musterienses, del Paleolítico medio. Además, allí donde hay Auriñaciense, el Uluzziense aparece siempre por debajo del mismo (es decir, es más antiguo).

Sus posibles raíces en el Musteriense local, y ciertos elementos tipológicos como las piezas de  dorso, la proporción de útiles de tipo "Paleolítico superior", y la presencia de industria ósea y de colgantes y colorantes, ha llevado a compararlo a menudo con el Chatelperroniense de Francia. En ese sentido, la mayor parte de los investigadores consideran que son realidades similares, pero diferenciadas. Es decir, no representarían al mismo grupo en términos de etnicidad o tradición cultural, sino a grupos con elementos en común, o simplemente similares.

Como he dejado caer en el párrafo anterior, el Uluzziense tiene una industria ósea, documentada en la mayor parte de los principales depósitos de dicha cultura u horizonte arqueológico.

De esa industria se ha afirmado cumple los criterios de sistematización, recurrencia y complejidad de técnicas de fabricación que serían propias del comportamiento moderno. Sin embargo, hasta ahora, no disponíamos de ningún estudio completo del conjunto de las evidencias óseas, con análisis de su fabricación y utilización (es decir, desde la tecnología, el estudio de la técnica, y de las huellas de uso).

Dicha carencia viene a ser suplida con un reciente trabajo (de hecho, aún en prensa aunque ya disponible como "pruebas corregidas en linea") de Francesco d'Errico, Valentina Borgia y Annamaria Ronchitelli, titulado "Uluzzian bone technology and its implications for the origin of behavioural modernity".

A continuación ofrezco mi revisión crítica de dicho estudio, en la forma y estilo que es habitual en este blog (es decir, ofreciendo los principales datos y argumentos, y valorando el conjunto de las evidencias y las conclusiones de los autores).


El "meollo": Revisión crítica del nuevo trabajo 

El artículo en cuestión comienza con una amplia recapitulación sobre las cuestiones del comportamiento "humano-moderno", su origen y sus características; Y, por otra parte, de las características propias del Uluzziense. Así, se citan y explican brevemente las principales secuencias y conjuntos arqueológicos asociados a esa realidad arqueológica.

En estas secciones, uno los elementos interesantes es la enumeración de los argumentos antropológicos que apuntan a la asociación del Uluzziense con los Neandertales: La presencia de dos molares y un incisivo en distintos niveles uluzzienses de Grotta del Cavallo, de rasgos típicamente neandertales (Palla, 2007).

Utillaje óseo uluzziense (de la Figura 2 en d'Errico et al. 2011)

A continuación se procede al estudio del material óseo arqueológico, que proviene de cuatro yacimientos: las cuevas de Cavallo y Cala en Apulia, Castelcivita en Campania, y Fabbrica en Toscana. La mayor parte de las evidencias provienen de distintos niveles de Cavallo y Castelcivita.

El estudio hace un recorrido de la cadena operativa o proceso de fabricación de los objetos, desde el origen de la materia prima (la parte anatómica y el animal del que proviene el hueso) hasta el abandono, pasando por las distintas fases de fabricación, uso y reavivado o reciclado de los mismos.

En cuanto al origen de la materia prima, en la mayor parte de los casos se pudo determinar que provienen de metapodios de ciervo o de caballo, que tuvieron que ser fracturados cuidadosamente para obtener unos soportes iniciales o pre-formas adecuadas para convertirlas en instrumentos.

Además de la fracturación, las técnicas utilizadas se basaron en el raspado sistemático e intensivo (con instrumentos líticos) de los soportes hasta darles la forma adecuada, y en algunos casos se observó un acabado final por abrasión (una especie de pulido). Los objetos se definen, desde el punto de vista de su forma y posible función, como punzones en casi todos los casos. La excepción sería una pieza de Castelcivita: corta, recta y robusta, con una punta en cada extremo, y una forma característica, que podría ser un anzuelo de pesca.

Huellas de fabricación y uso (de la Figura 4 en d'Errico et al. 2011)

En lo referido a las huellas de uso, los autores concluyen que los punzones fueron utilizados para perforar distintos tipos de materiales: Más resistentes (como cuero rígido o pieles especialmente gruesas o secas) en Cavallo, Cala y Fabbrica, y más blandos y delgados (piel blanda o ciertas materias vegetales) en Castelcivita. Además, en varios punzones de Cavallo se detectó la presencia de restos de colorante mineral, que apuntan a que ese material se usaba en las mismas tareas (trabajo del cuero y piel) que los instrumentos.

Cerrando este apartado, en el trabajo se señala las herramientas de hueso del Uluzziense muestran una notable complejidad tecnológica desde su primera aparición en el registro, y también suponen un cambio importante con respecto al Musteriense que precede a dichos conjuntos. Por último, señalan que los diferentes yacimientos presentan una fuerte continuidad en términos de origen de la materia prima, técnicas de fabricación, forma y función de los objetos, lo que sugiere que se trata de la misma "tradición cultural", en términos amplios.

Pros, contras, balance del estudio

Este trabajo presenta de manera muy condensada y eficaz la problemática histórica (la cuestión de la modernidad de los comportamientos en el marco de la desaparición de los Neandertales) y también resuelve con solvencia la presentación del Uluzziense, sus características y sus principales yacimientos.

En cuanto al estudio de los materiales propiamente dichos, el punto fuerte del trabajo está -según mi criterio- en el estudio arqueozoológico y del proceso productivo. Los datos sobre el origen de la materia prima animal (especie y parte anatómica) y sobre las técnicas de fabricación están muy bien documentados y explicados. La interpretación de los autores, en ese sentido, es robusta y bastante fiable.

Algo más débil es la argumentación sobre el uso de los objetos. Aunque en lineas generales es aceptable, creo que podría ser más detallada y completa. Sobre todo, en lo referente a la documentación y análisis de las huellas de uso microscópicas. En ese apartado, mi impresión es que el nivel entra "dentro de lo correcto", pero en conjunto es algo bajo, si lo comparas con otros estudios sobre huellas de uso en instrumentos óseos.

Si algún lector de éste blog quiere profundizar en esta cuestión concreta (huellas de uso en material óseo), una buena introducción podría ser el reciente trabajo de Clemente et al .(2010) que cito en la bibliografía, al final de éste post.  
  
Por último, en lo que se refiere a la conclusiones de los autores, creo que sus reflexiones y propuestas son correctas, pertinentes y están sólidamente basadas en las evidencias analizadas. Me quedo en especial con el párrafo final del artículo, que resume muy bien el alcance de dichas reflexiones:

"In conclusion, if one accepts the proposition that Neandertals were the makers of the Uluzzian, as the few available human remains suggest, the consistencies observed in Uluzzian bone tools do not support the hypothesis that there were major behavioural and cognitive differences between Uluzzian and Aurignacian craftsmen, as already evidenced for the Chatelperronian (d'Errico et al, 2003a)."


Referencia de Research Blogging

d’Errico, F., Borgia, V., & Ronchitelli, A. (2011). Uluzzian bone technology and its implications for the origin of behavioural modernity Quaternary International DOI: 10.1016/j.quaint.2011.03.039

Bibliografía adicional

Clemente, I., Moreno, F., López, J-M., Cabrera, L. (2010): "Manufactura y uso de instrumentos en hueso en sitios prehistóricos del este de Uruguay", Revista atlántica-mediterránea de prehistoria y arqueología social, nº 12, pp. 75-93.

d'Errico F., Julien M., Liolios, D., Vanhaeren M., Baffier, D. (2003): "Many awls in our argument. Bone tool manufacture and use from the Chatelperronian and Aurignacian layers of the Grotte du Renne at Arcy-sur-Cure". En The Chronology of the Aurignacian and of the Transitional Technocomplexes. Dating, Stratigraphies, Cultural Implications, J. Zilhão y F. d'Errico (Eds.), pp. 247-270.

Gaudzinski, S. (1999): "Middle Palaeolithic Bone Tools from the Open-Air Site Salzgitter-Lebenstedt (Germany)", Journal of Archaeological Science, V. 26, nº 2, pp. 125-141.

Palla, G. (2007): Evidenze umane dalla Grotta del Cavallo (Nardò, Lecce). Serie di denti decidui riferibili alla specie neanderthalensis. Tesi di laurea vecchio ordinamento. U. de Pisa.

domingo, 6 de marzo de 2011

Vacaciones Neandertales: Costa y Marisma

ResearchBlogging.org 
Introducción: un poquito de geología y climatología

Un hecho que no es muy conocido, excepto para los expertos en el clima o la geología del Pleistoceno, es que el nivel del mar ha variado sustancialmente desde el tiempo de las glaciaciones. De hecho, el nivel del mar sigue un ciclo paralelo a las etapas glaciares. La lógica subyacente es, más o menos, ésta:

En las etapas de glaciación, el agua de la evaporación de los oceános cae en forma de precipitaciones de nieve, que se acumula en los casquetes polares y los glaciares y por lo tanto no vuelve a los océanos. Esto, provoca, además de cambios en la salinidad y en las corrientes oceánicas, un descenso del nivel del mar.

 Circulación Atmosférica (Wikimedia Commons)

Por el contrario, en las etapas más calidas (interglaciares), hay un deshielo tanto de los polos cómo de los glaciares, que encauza toda esa agua retenida de nuevo a los océanos. Y como consecuencia, vuelve a subir el nivel del mar.

En este punto, hay que introducir otro concepto: Ahora mismo nos encontramos en eso que llamamos Holoceno. Este recién inaugurado periodo geológico es, en realidad, un periodo interglaciar con temperaturas altas. Y por tanto, con un nivel del mar también bastante alto.

 Ascenso del nivel del mar tras el último Máximo Glaciar
(Wikimedia Commons)

Se Busca: El hábitat costero de los Neandertales

Desde el punto de vista de la investigación sobre los Neandertales (lo que nos interesa en este Blog) esto significa que, por desgracia, la mayor parte de las evidencias de su hábitat costero están hoy en día sumergidas (seguramente a pocos kilómetros de la costa actual). Esa es la razón, por ejemplo, de que se hayan encontrado herramientas del Paleolítico medio e incluso restos neandertales arrastrados por las redes de pescadores, en el Mar del Norte.

Por suerte para los arqueólogos, algunos fenómenos geológicos pueden elevar determinadas zonas costeras, evitando así que queden bajo el mar, cuando éste sube su nivel. Esos fenómenos son de tipo tectónico y dependen de la dinámica de las placas continentales en cada región concreta. 

Esto nos lleva a la Estremadura Portuguesa, una región en la que, gracias a esos movimientos tectónicos, algunas zonas de la costa de época glaciar se han ido elevando, y han quedado por encima del actual nivel del mar. Gracias a ese fenómeno natural, y también a una prospección intensiva de la zona en cuestión, un equipo de científicos (arqueólogos, geólogos, botánicos y físicos) ha localizado y estudiado varios yacimientos con ocupaciones neandertales, situados en la antigua costa de época pleistocena.

En un reciente trabajo publicado en la revista Geoarchaeology, los investigadores ofrecen un avance bastante extenso de los resultados de su investigación, que  se centra en dos yacimientos: Mira Nascente y Praia Rei Cortiço. 

En ambos casos se trata de yacimientos de Paleolítico medio, es decir del principal período en que los Neandertales habitaron el continente europeo. Ambos sitios están bien datados tanto por Carbono-14 como por OSL (luminiscencia de estimulación óptica). Mira Nascente pertenece al final del Musteriense, pero Praia Rei Cortiço es probablemente mucho más antiguo.   

El primero de los yacimientos, Mira Nascente (Distrito de Leiria, 10 km. al Norte de Nazaré) ha aportado más información que el otro, y por ello los estudios son -por el momento- mucho más completos.

Mira Nascente: En la playa, junto al río. 

En Mira Nascente la ocupación neandertal fue efímera, pero de gran interés para los arqueólogos. Su situacion es muy reveladora desde el punto de vista de la organización y la explotación del territorio: el yacimiento se encuentra situado en una antigua playa, a la que llegaban (cuando estuvieron allí los neandertales) los movimientos de las mareas. También se ha podido determinar que el campamento o lugar de actividad estaba situado junto al cauce de un arroyo, que desembocaba en el mar.  

El yacimiento ha sido datado extensamente, mediante Carbono-14 y OSL, y la ocupación se ha situado entre 40.000 y 42.000  BP. Los botánicos del equipo han recogido muestras del yacimiento y de varios sondeos en las inmediaciones, para estudiar los restos de pólenes contenidos en el sedimento. Tras comparar distintas muestras (de entre 40 y 42 ka BP) se concluye que el paisaje debía ser de brezales costeros, con árboles mediterráneos dispersos y hierba turmera (Tuberaria guttata). Es decir, de clima costero entre frío y templado.

En cuanto a los restos arqueológicos en sí, en Mira Nascente se encontraron 432 evidencias de piedra, la mayor parte en sílex. Del estudio que se ha hecho de ese conjunto, éstas son las deducciones más importantes: 
  1. Se trata de materiales importados, es decir, traídos desde al menos una distancia de 10 km. Esto se ha podido saber gracias a un análisis del origen geológico de las materias primas. 
  2. Los utensilios fueron tallados y utilizados en el yacimiento. Este punto puede conocerse, porque se han encontrado tanto los núcleos o matrices, como los productos de la talla (lascas, puntas, hojas, etc) y los residuos de la producción (esquirlas, fragmentos, etc). 
  3. Fueron utilizados principalmente para trabajar una materia blanda  (probablemente, para el procesado de peces) y, más puntualmente, para el corte de hueso.
    Huellas de uso sobre los instrumentos de sílex de Mira Nascente
    (Haws et al., 2010, figura en pag. 728)

    Praia Rei Cortiço: Un yacimiento en la marisma

    En el caso de Praia Rei Cortiço (Distrito de Leiria, al Sur de Óbidos) los datos que ofrece el artículo son mucho más limitados. La antiguedad de la ocupación es complicada de establecer, pero los investigadores se inclinan por proponer una fecha del último interglaciar o más antigua (lo que la situaría en más de 100.000 años de antiguedad). En cuanto al medio natural que rodeaba al yacimiento arqueológico, se menciona:

    " preliminary observations point to a Middle Paleolithic site located near a coastal swamp or marsh, most likely a former arm of the Óbidos estuary."  

    Es decir, que se trataría de una ocupación en una zona de marisma, en la desembocadura de un curso fluvial importante.

    Wrapping up

    A modo de balance, creo que se puede afirmar que el trabajo sobre estos dos yacimientos neandertales de la Estremadura Portuguesa está dando unos importantes frutos. Y, seguramente, permitirá hacer aportaciones significativas al conocimiento de los modos de vida y de la organización territorial y económica de los Neandertales.

    Por el momento, los datos disponibles ya muestran un recurso habitual a las fuentes de alimento costeras, con preferencia por los sitios donde confluyen las aguas dulces y saladas (que son zonas de gran variedad y riqueza ecológica).

    Y también, gracias a los datos de Mira Nascente, se detecta un carácter organizado y logístico del aprovisionamiento de las materias primas: éstas son transportadas a los lugares de actividad, con previsión de las necesidades que se tendrán que cubrir, una vez en el lugar de destino.

    Referencia de Research Blogging: 

    Haws, J., Benedetti, M., Funk, C., Bicho, N., Daniels, J., Hesp, P., Minckley, T., Forman, S., Jeraj, M., Gibaja, J., & Hockett, B. (2010). Coastal wetlands and the Neanderthal settlement of Portuguese Estremadura Geoarchaeology, 25 (6), 709-744 DOI: 10.1002/gea.20330

    martes, 3 de noviembre de 2009

    La dieta del Hombre de Neandertal: ¡Vuelve a haber pescado en el menú!

    El estudio de la dieta neandertal, de lo que comían, es una parte fundamental de la investigación para reconstruir sus modos de vida. También nos puede dar pistas sobre los cambios que experimentan las sociedades neandertales en el tiempo. La imagen construida a partir de las evidencias, sobre este tema, ha cambiado mucho a lo largo de los últimos treinta años.

    Hemos pasado de percibir a los Neandertales como devoradores de carroña en los márgenes del ecosistema, a considerarlos eficaces cazadores y, por fin, comprender que no eran demasiado distintos de los sapiens. Voy a tratar de hacer un breve resumen de algunos hitos importantes de la investigación.

    Desde finales de los años 70 y principios de los 80, a partir de los trabajos de autores como Freeman, Binford, Stiner y Straus, aparece un modelo que caracteriza a los neandertales como carroñeros oportunistas. Se describe al neandertal como un homínido muy limitado, que caza de forma oportunista presas de pequeño tamaño, con armas poco eficaces ("palos y piedras") y carroñea los restos de grandes ungulados.

    Este modelo queda expresado en los 90, con la obra de Straus Iberia before the Iberians, a modo de síntesis para el Paleolítico en la zona del cantábrico. Así pues, en este modelo los neandertales comían "carne y hueso carroñeados", y el ocasional ciervo, corzo, cabra, rebeco... Frente a esto, se resalta la estrategia, más eficaz y eficiente, de los cazadores del Paleolítico superior.


    Siempre he creído que este modelo da por supuestas demasiadas cosas, sobre todo en lo que se refiere a las incapacidades de los neandertales. En mi opinión, la imagen dada no se corresponde con el registro material; pero no sólo con el actual, sino tampoco el de los años 80, cuando se construyó el modelo. Y tampoco me parece correcto juzgar esa estrategia oportunista como "inferior", o "peor adaptada" que la estrategia cazadora del Paleolítico superior. Como explicaré más abajo, esto tiene que ver con la construcción, voluntaria o no, de "no-win scenarios" para los Neandertales.

    Desde los años 90, se producen dos fenómenos paralelos: Por un lado, hay un cierto desarrollo de los análisis arqueozoológicos, que junto con la excavación de nuevos yacimientos, o re-excavación de yacimientos conocidos de antiguo, por toda Europa, va cambiando la imagen de las presas que abatía y comía el Neandertal.

    A esa evidencia se suma, a partir de mediados de los 90 -sobre todo- la irrupción de los análisis isotópicos de huesos neandertales. Estos estudios analizan la composición mineral de los fósiles humanos, y los investigadores deducen, a partir de los resultados, cual fue la dieta del individuo durante su vida.

    Dichos análisis son relativamente "gruesos", y hay que leerlos con precaución, porque los huesos pueden cambiar su contenido mineral durante la fosilización. Pero aún así, los resultados han sido bastante espectaculares.

    Se han estudiado sobre todo, Neandertales de Centroeuropa y Francia -es decir continentales, no mediterráneos- y los resultados señalan claramente una dieta cazadora basada en grandes ungulados (bisonte, caballo...). En términos de cadena trófica, los Neandertales se sitúan en lo alto de la pirámide, al nivel de los grandes depredadores (lobo, felinos).


    Entre estos estudios destaca el de Richards y otros. Con estos datos, según los investigadores, los Neandertales se dan grandes festines de carne de grandes bóvidos, caballo, ciervo, e incluso animales más grandes, como el mamut y el rinoceronte. Pero eso es todo, no comen nada más.

    A partir de esa tesitura, la idea del carroñeo neandertal se desinfla notablemente. Pero no tarda en aparecer un nuevo concepto, para devolver a los Neandertales a su estatus inferior. Se trata de la "(hunting) broad spectrum revolution" (ver por ejemplo el trabajo de B. Hockett y J. A. Haws).


    Este modelo propone que los sapiens antiguos llegados a Europa extinguen al Neandertal, gracias a una dieta basada en la caza, pero mucho más amplia. Este modelo tiene cierta base en la evidencia, ya que los análisis químicos de los sapiens arcaicos apuntan a una dieta mas variada. Al menos, comparados con los neandertales de Europa continental.

    El problema no son análisis, sino la formulación de esos no-win scenarios en los que, como a priori, se decide que la estrategia vinculada a los neandertales es siempre "económicamente peor", menos "evolucionada", o menos "eficiente".

    Volvamos un momento al modelo de carroñeo oportunista frente a caza organizada. En ese modelo la estrategia neandertal también puede verse con un prisma positivo: puede considerarse más diversificada, menos exigente en recursos y movilidad, y menos vulnerable a cambios medioambientales. En términos etnográficos, conocemos pueblos "primitivos actuales", sapiens, que utilizan a estrategias carroñeras/oportunistas, y nadie piensa -nadie con dos dedos de frente- que son cognitiva o biológicamente inferiores.

    Sucede algo similar con la "(hunting) broad spectrum revolution". El razonamiento de esta teoría es el siguiente: La mejor alimentación de los sapiens, derivada de una mayor variedad de presas (animales pequeños, aves, pescado..), les permite mantener índices de crecimiento demográfico superiores a los neandertales.

    Pero una formulación opuesta es del todo posible: Dado que los análisis isotópicos colocan a los neandertales en lo alto de la cadena trófica, estos tendrían acceso a la más rica y abundante fuente de proteínas animales. Mientras, los sapiens desperdiciaban recursos persiguiendo presas que son, energéticamente, mucho menos eficientes.

    Por tanto, si es el neandertal el homínido considerado, la estrategia tiene que ser inferior. Pero si es el sapiens, es más eficaz y evolucionada. A esta situación "pierde-pierde" se une que esas ideas están, en exceso, vinculadas a visiones economicistas estrictas (de imputs calóricos y outputs demográficos), a veces de un mercantilismo parodiable.


    Actualmente, la idea de la caza de espectro amplio para el Paleolítico superior, junto con la idea del cazador poco flexible, ultra-especializado en grandes animales (neandertal), están en claro retroceso. Cada día que pasa se recogen y publican más evidencias del consumo de todo tipo de alimentos por parte de los neandertales: pescado, moluscos, mamíferos marinos, todo tipo de mamíferos terrestres (incluyendo presas pequeñas como liebres y conejos) y hasta tortugas.

    Hay que decir que estas evidencias no son realmente nuevas, sino que llevan apareciendo varias décadas. Sin embargo, no se han tenido en cuenta hasta hace poco, y aún queda por hacer un enorme trabajo (recoger, sintetizar y revisar toda la información que existe al respecto).

    Ya en 1992, E. Roselló señala la presencia de abundantes restos de peces de río en Cueva Millán, un yacimiento Musteriense continental de la Península Ibérica (en la Meseta norte). Se descarta una acumulación natural, ya que los peces tienen que ser aportados a ese abrigo rocoso.


    Además todos los peces son de una talla más o menos similar, pertenecen a sólo tres especies grandes, y la mayor parte murieron en verano (cuando la mortalidad natural de esos peces es predominante en invierno). La conclusión es que los llevaron allí los neandertales desde el río, y lo hicieron a lo largo de todo el año, pero sobre todo en primavera y verano. Por lo demás, se compara con peces capturados en el Paleolítico superior (de Tito Bustillo) y la idea general es que, quitando la estacionalidad (que es inversa), en lo demás son muestras muy similares.


    En 1993 Stiner, para Italia, documenta el consumo de mejillones y almejas (i. e. moluscos marinos) en distintos niveles Musterienses de la cueva de Moscerini. Se caracteriza como un consumo local que va variando a lo largo del tiempo según las fluctuaciones de la "oferta medioambiental". Vamos, que si hay más mejillones cerca de la cueva, eso es lo que aparece en el estrato, y viceversa.

    En los últimos dos años se han multiplicado los ejemplos de consumo de pequeños animales, terrestres y marinos, por parte de los Neandertales, sobre todo en el mediterráneo. En la Península Ibérica destaca la Cueva de Bolomor, donde R. Blasco ha documentado el procesado y consumo alimenticio de aves, conejos y tortugas.


    Muy recientemente, además, hemos sabido por Mundo Neandertal, del probable consumo de vegetales y pescado en El Salt, a partir de los restos de grasas, y de espinas de pez quemadas estudiados por los investigadores.


    Y por fin, se ha publicado en 2009 un estudio anunciado desde hace años, sobre la dieta de los neandertales de Gibraltar, en las cuevas de Vanguard y Gorham's.

    Para los autores, Stringer y otros, la evidencia señala a que no existen verdaderas diferencias entre neandertales y modernos, a la hora de reconocer, adquirir y consumir recursos marinos. En el trabajo se incluyen moluscos, peces y mamíferos marinos como el delfín. Todas estas especies están presentes en Gibraltar y muestran huellas de haber sido procesados y consumidos por los neandertales.

    La imagen que se forma a partir de todas estas evidencias es la de una creciente importancia de los animales pequeños, y de los recursos marítimos sobre todo en el área mediterránea, en el Paleolítico medio.

    Además, hay un hecho que sugiere que estos descubrimientos pueden ser la punta de un "iceberg" que no podemos estudiar aún: La mayor parte de la costa emergida durante extensas fases del Pleistoceno, hoy se encuentra oculta bajo el mar. Descubrimientos como el "Neandertal del Mar del Norte" señalan en esa dirección.


    Para finalizar, recomendar un trabajo de J. Joordens, también comentado por J. Hawks en su blog, que recoge una importante reflexión para poner las cosas en su sitio: El consumo de recursos acuáticos puede no ser un buen indicador de "modernidad vs. arcaísmo" del comportamiento.

    En el artículo de Joordans se explica que los biólogos han documentado una captura y consumo de animales marinos por parte de todo tipo de omnívoros y carnívoros terrestres, desde el babuino al oso, pasando por todos los cánidos, hienas y hasta suidos (cerdos salvajes).