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lunes, 4 de agosto de 2014

El Viejo de La Chapelle-aux-Saints fue enterrado por sus semejantes

ResearchBlogging.org

Introducción

En esta ocasión traigo la revisión crítica de un artículo de comienzos de este año 2014, con el título "Evidence supporting an intentional Neandertal burial at La Chapelle-aux-Saints", que fue publicado en PNAS por William Rendu y un amplio equipo de investigadores.

Este artículo es una revisión reciente de las evidencias que existen sobre la siguiente cuestión:

¿Cómo un famoso fósil Neandertal, el "Viejo" de La Chapelle-aux-Saints, llegó a quedar enterrado, una vez fallecido, en una pequeña cavidad conocida como "bouffia Bonneval"?

El marco general de la investigación es, lógicamente, el de los enterramientos Neandertales. Se trata de un fenómeno ampliamente documentado desde Oriente Próximo hasta Francia y Bélgica en Europa occidental - y por cierto, hace tiempo escribí un extenso post sobre el tema, por si alguien está interesado.

A pesar de la existencia de un buen número de enterramientos,y de que las tumbas neandertales forman uno de los fenómenos mejor documentados del mundo funerario pleistoceno, varios investigadores y equipos siempre han arrojado críticas sobre el tema.

Dichas críticas, aunque en ocasiones parecen responder a situaciones de "atrincheramiento" en un modelo o escuela arqueológica concreta, también tienen un lado positivo: Fomentan la revisión crítica de las evidencias, y permiten trabajos como el que nos ocupa: un artículo que combina varios enfoques y técnicas para dar una visión más clara y sólida de lo que venía siendo un hecho aceptado (el enterramiento del "Viejo") pero quizás no suficientemente explicado.

He decidido ilustrar el post con esta magnífica reconstrucción
 del fósil LCS1 por el gran Gerasimov. Para más imágenes
y reconstrucciones, recomiendovisitar la exposición virtual en 
Kunstkamera

Metodología y evidencia

Los autores abordan el estudio a través de la investigación directa de las evidencias arqueológicas, lo que le da bastante solidez a sus resultados. El enfoque resulta en mi opinión directo, práctico y eficaz:
  • Por un lado, se hace un análisis tafonómico del estado de los huesos del "Viejo" (fosil LCS 1) y también de otros restos, sobre todo de fauna, hallados en en mismo lugar. La cuestión que subyace a este estudio comparativo es saber qué fenómenos deposicionales y postdeposicionales afectan a cada muestra, y determinar si el "Viejo" fue enterrado y se cubrió su tumba (o no), si hubo remociones o perturbaciones que afectaron a los huesos después del enterramiento, etc.
  • Por otro lado, se estudia, a través de una excavación en 2011 y 2012, y del análisis de la geomorfología y la sedimentología del sitio, todo el contexto geológico de la cavidad en si. Esto permite deducir cómo hubiera quedado el cuerpo en el caso de que no hubiera sido enterrado intencionalmente. También se pudieron documentar muchos detalles de la fosa original, aún conservados in situ, y comprender mejor su relación con los estratos adyacentes. 
Resultados

Después de revisar y valorar toda las evidencias, que no repetiré aquí (aunque recomiendo leerlas con atención en el artículo original y la Información Suplementaria) los autores aportan sus conclusiones:

  • En cuanto al origen de la cavidad en la que se depositó al "Viejo": no se puede afirmar categóricamente que fuera excavada para depositar al difunto, y podría haberse aprovechado un hueco natural (pero no una osera, ya que ni la cavidad ni la fosa tienen las dimensiones o condiciones adecuadas para la hibernación). Los autores documentan que, al menos, se modificó o amplió parcialmente una fosa que quizás existía previamente. Aunque ellos concluyen que lo más probable es que fuera excavada por otros Neandertales, no le dan una gran importancia interpretativa a este hecho. Como señalan, el aprovechamiento de cubetas o fosas naturales de cuevas es un comportamiento funerario muy común en el Paleolítico (y en la Prehistoria en general). 
  • En lo referido al hecho del enterramiento, no hay dudas razonables: El análisis tafonómico de los restos humanos neandertales demuestra que debió ser enterrado tras su muerte, y el cuerpo no estuvo un tiempo significativo en espacio vacío (por la conservación del cráneo, conexiones anatómicas, falta de marcas de animales, etc.). Y, por otro, lado, el análisis de la fosa, comparada con el resto de los estratos, sugiere que fue rellenada rápidamente, por agentes antrópicos.
Balance

En general, estamos ante un trabajo solido y bien construido, del que destacaría sobre todo un hecho: que la revisión de las evidencias sea arqueológica, y no una revisión, digamos, puramente bibliográfica o archivística.

Como puntos de crítica o cuestiones mejorables, se pueden señalar algunos detalles técnicos: he echado a faltar algunas imágenes microscópicas de las alteraciones tafonómicas de fauna y restos humanos, que podrían haber acompañado al texto principal o a la información suplementaria. Y, en la misma vena, quizás algún diagrama estratigráfico más de la "bouffia Boneval" hubiera venido bien. En todo caso son cuestiones muy específicas que no desmerecen la calidad general del trabajo.

Referencia de Research Blogging

Rendu, W., Beauval, C., Crevecoeur, I., Bayle, P., Balzeau, A., Bismuth, T., Bourguignon, L., Delfour, G., Faivre, J., Lacrampe-Cuyaubere, F., Tavormina, C., Todisco, D., Turq, A., & Maureille, B. (2013). Evidence supporting an intentional Neandertal burial at La Chapelle-aux-Saints Proceedings of the National Academy of Sciences, 111 (1), 81-86 DOI: 10.1073/pnas.1316780110

Bibliografía adicional

Boule, M. (1911-1913): L’homme fossile de la Chapelle-aux-Saints. Annales de paléontologie, t. VI-VII-VIII.

Dibble, H. L., Aldeias, V., Goldberg, P., McPherron, S. P., Sandgathe, D., Steele, T. E. (2014): A critical look at evidence from La Chapelle-aux-Saints supporting an intentional Neandertal burial. Journal of Archaeological Science, available online 14 May 2014.

Pettitt, P. B. (2002): The Neanderthal dead:exploring mortuary variability in Middle Palaeolithic EurasiaBefore Farming, 4, 1, pp. 1-19.

Trinkaus, E. (1985): Pathology and posture of the La Chapelle-aux-Saints Neandertal. American Journal of Physical Anthropology, 67, pp. 19–41.

martes, 20 de octubre de 2009

Las tumbas de los Neandertales

Durante al menos 30.000 años (entre aprox. 75.000 y 35.000 BP), el hombre de Neandertal enterró a sus muertos en cuevas y abrigos rocosos desde Iraq hasta Francia. Las tumbas Neandertales se distribuyen por toda Eurasia, con dos focos destacados, en Francia y en Oriente Medio.


Para algunos autores, como P. B. Pettitt, las evidencias "sólo" nos dicen que los Neandertales "ocasionalmente" pudieron enterrar a sus muertos. Pettitt ha hecho un gran trabajo revisando enterramientos, pero parece que no puede librarse por completo de los modelos de las incapacidades neandertales. Me refiero a argumentos propuestos por Gamble, Stringer o Mellars.

Si ponemos la cuestión en contexto, tenemos que -para el mismo periodo- prácticamente no existen enterramientos de hombres "modernos" (los de Skhul y Qafzeh son anteriores). Y, de hecho, los enterramientos humanos en Eurasia para los siguientes 10.000 años se pueden contar con los dedos de una mano, y nos sobran.

¿Pero entonces... de cuantos enterramientos hablamos?

El conjunto de los fósiles neandertales se compone de muchos miles de restos que pertenecen a algo más de 500 individuos. Este número crece a un ritmo relativamente alto, y problablemente seguirá creciendo en los próximos años, gracias a nuevas excavaciones y descubrimientos arqueológicos.

Por supuesto, no todos estos restos (ni siquiera la mayoría) se corresponden con enterramientos en sentido estricto. Los especialistas discuten el número concreto, disputando sobre los casos más complicados o dudosos. El número total de tumbas se sitúa entre 35 y 60. Desde cualquier óptica, 35 enterramientos ya sería un número espectacular, sobre todo comparado, -como decía antes- con las tumbas de "humanos anatómicamente modernos".

Los orígenes

Antes de tratar las tumbas neandertales, es interesante mencionar los antecedentes que anuncian un tratamiento "especial" de los cuerpos de los difuntos, si bien no muy ceremonioso.

Ese es el caso de los Homo heidelbergensis de la Sima de los Huesos (Atapuerca), con al menos 300.000 años de antiguedad (y seguramente más de 350.000).



La hipótesis principal es que varias decenas de individuos fueron arrojados a un pozo karstico natural, a lo largo de un periodo de tiempo indeterminado. También conviene comentar que, según los excavadores del yacimiento, otras causas para la acumulación no pueden descartarse del todo.

En esta misma línea (la disposición sumaria de cadáveres en cuevas) podrían estar los neandertales arcaicos de Pontnewydd Cave. Estos restos, muy fragmentarios, tienen más de 225.000 años, y fueron hallados en la zona interna de la cavidad.

Características de los enterramientos neandertales

En general, las tumbas neandertales que se han encontrado están en cuevas o abrigos. Las fosas mejor conservadas nos indican que se enterraban en pozos excavados, no demasiado profundos (aunque hay excepciones). Después las fosas se rellenan con la misma tierra del vaciado. En todos los casos, cuando no ha habido perturbaciones postdeposicionales, se observa que los cuerpos fueron depositados con cuidado y buscando una posición específica, no aleatoria.



No hay evidencias de que los neandertales enterrasen a sus muertos con ajuar. Los arqueólogos han propuesto en varios casos algunos objetos como posible ajuar funerario (astas y huesos de animales, piezas de sílex). Sin embargo, resulta imposible -al menos de momento- saber si llegaron junto al difunto como ofrenda o, simplemente, como parte de la tierra que rellenó la fosa.

En el caso de Shanidar 4, los excavadores originales propusieron que había sido enterrado con ofrendas de flores. Un estudio posterior (Sommer, 1999) afirma que las flores llegaron como parte de las reservas que ciertos roedores de la zona acumulan en sus madrigueras. Yo querría tener una tercera opinión: Aunque los argumentos de Sommer parecen convincentes, mi tendencia es a fiarme más de los criterios de los excavadores originales. En todo caso, la presencia de ajuar en Shanidar es, en el mejor de los casos, dudosa.

Los Neandertales entierran a todo tipo de individuos, desde neonatos (o fetos proximos al nacimiento) hasta hombres ancianos de la época (de unos 35 años), con una ligera ventaja de los enterramientos masculinos.


Los cuerpos se entierran a menudo en la zona central de la cueva o abrigo (Amud, Roc de Marsal, Chapelle-aux-Saints o Kebara) pero también hay casos de tumbas en zonas periféricas o cercanas a las paredes de la cavidad.

Otra cuestión son los enterramientos o tratamientos secundarios, de los que no hablaré en este post por cuestiones de espacio. Sólamente un par de nociones:

En las culturas tradicionales son frecuentes los tratamientos secundarios de los cadáveres humanos, o mejor dicho de sus esqueletos, una vez ha pasado el tiempo suficiente desde el rito funerario inicial. Así los esqueletos se desarticulan, a veces se trocean, etc... y a menudo se cambian de lugar. No me extiendo mucho más en este tema, excepto para señalar que este tipo de tratamiento puede haber sido confundido, en varios yacimientos Neandertales, con evidencias de canibalismo. Como digo, es algo que trataré en algún momento... en otro post.

Cementerios neandertales

Si consideramos la idea de cementerio en su acepción más amplia, como lugares ritualizados o socialmente designados como "allá donde se entierra a los muertos", para los Neandertales tenemos un par de ejemplos bastante claros.

El primero de estos lugares es Shanidar, donde se han encontrado restos de 10 individuos neandertales.


Algunos de los individuos de Shanidar no pueden considerarse enterramientos primarios: por ejemplo el número 10 fue localizado hecho trocitos, entre los restos de fauna. Y ya hemos hablado de Shanidar 4. Sin embargo, la evidencia de al menos 6 enterramientos, en tres momentos diferentes, situa a la gruta en nuestra órbita de "lugar común de enterramiento" o cementerio.

El otro caso bien documentado es La Ferrasie, con siete individuos enterrados (dos de ellos prácticamente completos, en fosas individuales) en momentos diferentes, con el transcurso de un tiempo significativo entre algunos de los enterramientos.



Los estudios y la bibliografía

Una obra clásica y muy recomendable es el libro de Defleur "Les sepultures Mousteriennes". Para Oriente Medio, tenemos el libro de Trinkaus "The Shanidar Neanderthals" y el artículo de Solecki "Shanidar IV, a Neanderthal flower burial in northern Iraq". La crítica de Shanidar 4 que he mencionado está en el artículo de Sommer "The Shanidar IV 'Flower Burial': A Reevaluation of Neanderthal Burial Ritual".

Mención aparte merece el trabajo de Gargett en Current Antropology, por lo malo que es. El trabajo de Gargett tiene un enfoque fuertemente lastrado por la visión más exagerada de las incapacidades neandertales, y trata de negar la existencia de "verdaderos enterramientos neandertales".

El problema es que, siendo la evidencia tan sólida, Gargett tiene que hacer verdadero "encaje de bolillos" con sus disquisiciones, y al final le queda un trabajo muy malo. Contra sus conclusiones se han pronunciado casi todos los paleoantropólogos y arqueólogos que han tratado el tema, excepto los más afines -y estos lo defienden no muy convencidos.

Entre los abiertamente críticos: David W. Frayer, Antra Montet-White, Harvey M. Bricker, Catherine Farizy, Claude Masset, Antonio Gilman, Arlette Leroi-Gourhan, Maria Isabel Martinez Navarrete, Paul Ossa, y Erik Trinkaus (aunque la lista creo que se queda bastante corta).

Un artículo más correcto y basado en la evidencia, es el de Paul B. Pettitt "the Neanderthal dead". Es un trabajo más equilibrado, aunque existe una cierta tendencia, muy anglosajona, a buscar esa "significativa diferencia cognitiva" que permite distinguir a los neandertales de los "humanos de verdad".

miércoles, 16 de septiembre de 2009

El Viejo de Chapelle-aux-Saints, anatomía del error

En 1908 se hallaron y excavaron, en la cueva de Chapelle-aux-Saints, los restos de un neandertal. No fué el primer Homo neanderthalensis descubierto, ni tampoco el primero en ser reconocido como miembro de dicha especie. Pero sí que devino un fósil importante, por otras razones.

El esqueleto de Chapelle-aux-Saints es el modelo en el que se basaron las primeras -y decisivas- reconstrucciones de los neandertales. La imagen que se forjó entonces del Hombre de Neandertal ha pesado mucho en cómo lo imaginamos.

Los restos del "Viejo" de Chapelle-Aux-Saints fueron estudiados por Marcellin Boule, quien lo describió como un pariente simiesco y brutal de la humanidad moderna, que caminaba arrastrando los pies y sólo parcialmente erguido.

La representación gráfica de esa criatura sub-humana corrió a cargo de un notable pintor e ilustador, Frantizek Kupka, quien inmortalizó al Neandertal en su versión más bestial y salvaje.

Por desgracia, dicha imagen se basaba en datos insuficientes e interpretaciones erróneas.

A partir de los años 50 del siglo XX, trabajos sistemáticos de varios equipos distintos han vuelto sobre los restos originales del "Viejo". Destacan los trabajos de Straus & Cave, Trinkaus, y Dawson & Trinkaus. Estos últimos han sido criticados, no obstante, por Tappen.

Con matices, todos los investigadores coinciden en que la caracterización de los neandertales hecha por Boule y retratada por Kupka se basa en algunos hechos, y muchos errores. Boule interpretó como si fueran rasgos propios de la especie neandertal numerosas patologías del esqueleto, en especial las relacionadas con la artrosis, y atrofias óseas relacionadas con la edad y la pérdida de dentición.

Lo más llamativo es que la imagen que nos ofrece hoy el "Viejo" de Chapelle-aux-Saints, a través de los diferentes estudios, es del todo opuesta a la de principios del siglo XX.

Ese fósil, junto con el de Shanidar 1, nos habla de sociedades humanas que cuidaban de sus parientes enfermos y ancianos.

El "Viejo" tenía una artrosis grave en las vértebras cervicales y en un hombro. Había perdido los molares y tenía dañadas las encías. Probablemente padecía de sordera, al menos parcial. Una de sus rodillas estaba deformada y tenía un dedo del pie aplastado. Es muy improbable, por no decir imposible, que pudiera valerse por si mismo. Esto nos indica que en los grupos neandertales cuidaban de sus miembros ancianos. Este hecho sugiere la existencia de lazos de solidaridad bien establecidos, y de algún tipo de sistema de valores.


Además, el "Viejo" de Chapelle-aux-Saints, como otros fósiles neandertales, estaba enterrado en una fosa. La posición anatómica, los huesos en conexión, la posición en el espacio y la estratigrafía señalan a un enterramiento de tipo funerario.

Esa es una forma muy concreta de tratar un cadáver. Supone que se reconoce al difunto como tal, e implica un comportamiento ritual. Nos permite saber que existe algún tipo de conceptualización de la muerte (desde la cognición), y un estatus del difunto (desde lo social). El enterramiento nos habla, por tanto, de comportamientos que reconocemos como plenamente humanos.


Un siglo después del descubrimiento del "Viejo" de la Chapelle-Aux-Saints, con todo lo que ha llovido, hay cosas que llaman la atención: Por ejemplo, es poco reconfortante que instituciones supuestamente solventes en lo científico, como el British Museum, sigan cayendo en el tópico del neandertal simiesco y brutal.