Introducción
Retomo el blog tras un largo parón vacacional, y para ello he preparado la recensión crítica de un reciente artículo (2010, en linea en 2011) de varios investigadores armenios y franceses, titulado “Kalavan-2 (North of Lake Sevan, Armenia): A new Late Middle Paleolithic site in the Lesser Caucasus”.
Este trabajo nos acerca tanto a los últimos Neandertales del Cáucaso (presuntos y probables autores de los restos hallados) a través de su cultura material, propiamente dicha (que también nos permite aproximarnos a su tecnología y su modo de vida), de tipo musteriense.
El trabajo me llamó la atención porque, además de ser una región relativamente desconocida en occidente, tiene dos características propias que la hacen muy interesante: Por una parte, es una zona de frontera o contacto entre la Europa más oriental y la región conocida cómo Oriente Medio, que hace de puente entre Eurasia y África.
Y por otro lado, es una altiplanicie montañosa con altitudes medias de 1700-1800 metros sobre el nivel del mar, lo cual convierte la región en un territorio realmente hostil en épocas de rigurosidad o inestabilidad climática. Y, aún así, parece que estuvo poblada, cómo veremos, a lo largo de diferentes momentos del Pleistoceno superior-final.
El yacimiento de Kalavan-2
El trabajo de R. Ghuskasyan et al. describe el yacimiento y los materiales arqueológicos de Kalavan-2, un sitio al aire libre en las montañas armenias; en concreto los resultados preliminares de las campañas de 2006 y 2007.
Localización del yacimiento de Kalavan-2 en Armenia y situación de las principales fuentes de obsidiana (según R. Ghuskasyan et al., 2011).
Kalavan-2 está situado a 1630 m. sobre el nivel del mar, en una terraza colgada unos 30 m. por encima del nivel fluvial actual. En una zona con evidencias de prehistoria reciente (tumbas de la Edad de los Metales, saqueadas) se excavaron tres trincheras a modo de sondeos estratigráficos (siendo la número 2 la más extensa y profunda), se halló un yacimiento Musteriense, y se reconstruyó una secuencia estratigráfica de 20 niveles sucesivos.
La arqueología de los niveles Musterienses
De los 20 niveles, cuatro dieron evidencias de Musteriense -o probable Musteriense-. Se trata de los niveles 6, 7, y 9-11 (de más reciente a más antiguo). Los niveles antiguos (9-11) dieron muy pocos materiales (12 en total) de aspecto general musteriense y con presencia de talla Levallois.
El nivel 7 es el más rico en materiales arqueológicos. La industria lítica se compone de algo más de 200 piezas de las cuales 130 son de obsidiana (y el resto, en general, distintas variedades de sílex). Muchos de los objetos retocados son de pequeño tamaño. Es un conjunto dominado por la talla Levallois de productos alargados y, tipológicamente, por las raederas laterales y las puntas.
Lítica de Kalavan-2 (según R. Ghuskasyan et al., 2011).
Por su parte, el nivel 6 es algo más escaso en materiales y conviven una talla discoide de lascas, para obtener productos de cierto tamaño con un filo opuesto a un dorso espeso, y una talla Levallois de productos de tendencia laminar. Los autores asocian este conjunto al llamado Musteriense del Zagros-Taurus, que se extiende hacia Oriente medio (de Anatolia oriental a Iran). En ese sentido, los autores postulan que el sitio de Kalavan-2 se incluiría en un sistema o red de movilidad, territorialmente extenso, entre las Montañas del Caúcaso por el Norte y el sistema montañoso Zagros-Taurus por el Sur.
Este planteamiento estaría en consonancia con la importación de materias primas líticas, en concreto de la obsidiana. Este material es muy abundante entre las piezas líticas, pero no se encuentra en las proximidades del yacimiento y debe ser importado desde el sur o el oeste, a un mínimo de unos 90 km. Eso supone, según los estudios de rutas realizados con ArcGIS para la zona, un mínimo de tres o, más probablemente, cuatro días de viaje. Es importante señalar que esta movilidad se aplica tanto al nivel 6, típicamente ligado al Musteriense del Zagros-Taurus, cómo al nivel 7, más antiguo.
En cuanto a los restos de fauna, son escasos y están muy alterados por diferentes agentes tafonómicos, pero se pudieron detectar huellas de consumo antrópico (una marca de corte, restos de combustión, y posibles fracturas intencionales de las diáfisis). Practicamente todos los restos provienen del nivel 7, y se pudo indentificar la presencia de cabra (Capra sp.), uro (Bos primigenius), caballo (Equus caballus) y ciervo (Cervus elaphus).
Desde un punto de vista cronológico, se dataron cuatro muestras por Carbono 14 AMS. Una del nivel 19 ofrece un resultado calibrado de 45,4 ka BP; dos del nivel 7 dan sendas dataciones calibradas de 31,6 y 39,6 ka BP. Y la última, del contacto 6/7 se dató por duplicado con dos sub-muestras separadas, dando sendos resultados de 19,9 y 23,9 ka BP. Sin embargo, los autores desestiman estas dos dataciones tan recientes, y la de 31,6 ka BP, cómo producto de contaminación y problemas estratigráficos, prefiriendo una cronología de 39,6 cal. BP para el nivel 7.
Elementos de crítica y comentario
El trabajo en general ofrece una imagen sólida de “cuentas rendidas”, si bien de tipo preliminar, sobre los trabajos realizados en el yacimiento. Llama la atención el buen trabajo realizado sobre una fauna realmente escasa y fragmentaria, con análisis tafonómico, paleontológico, etc. En el apartado de la lítica, es muy completo en cuanto a las materias primas y la talla de las mismas, pero se echa de menos más información sobre la parte final de la gestión del utillaje: cómo se configuran, utilizan, y reavivan y/o reciclan estos objetos.
La parte cronológica, por otro lado, es problemática. Dicho de manera rápida y clara, las dataciones obtenidas son insuficientes para aportar un marco cronológico sólido para el yacimiento. Pero también es cierto que, en ese sentido, los autores anuncian que nuevas dataciones radiocarbónicas y de ESR están en camino. Yo recomendaría ampliar el espectro metodológico a la TL y/o OSL, y a las series de Uranio, porque cómo se puede ver en el trabajo, el C14 tiene límites y problemas bien conocidos; y la ESR también puede ser problemática (y alcanza mejores resultados cuando se combina con otros métodos de datación).
Yendo a cosas concretas, lo cierto es que, aunque algunos argumentos de los autores tienen mucho sentido (por ejemplo, los referidos a los problemas estratigráficos de los niveles recientes de la secuencia) resulta un poco “extraño” que se den por inválidas 3 de las 5 dataciones obtenidas, mientras que sólo se “salvan” dos -y son las que encajan, a priori, con hechos establecidos sobre la duración convencional del Musteriense.
Como ya explican los autores del trabajo, este asunto requerirá aún de una importante inversión de tiempo y esfuerzo (¡y dinero en dataciones!), para construir un marco cronológico más sólido.
Referencia de Research Blogging
Ghukasyan, R., Colonge, D., Nahapetyan, S., Ollivier, V., Gasparyan, B., Monchot, H., & Chataigner, C. (2010). KALAVAN-2 (NORTH OF LAKE SEVAN, ARMENIA): A NEW LATE MIDDLE PALEOLITHIC SITE IN THE LESSER CAUCASUS Archaeology, Ethnology and Anthropology of Eurasia, 38 (4), 39-51 DOI: 10.1016/j.aeae.2011.02.003
Bibliografía adicional
Adler, D. S. y Tushabramishvili N. (2004): “Middle Paleolithic patterns of settlement and subsistence in the Southern Caucasus.” En Settlement Dynamics of the Middle Palaeolithic and Middle Stone Age, N. Conard, A. Kandel (eds.). Tübingen, pp. 91-132.
Beliaeva E. V., Lioubline, V. P. (1998): “The Caucasus-Levant-Zagros: Possible relations in the Middle Palaeolithic.” En Préhistoire d’Anatolie: Gènese de deux mondes, vol. 1, M. Otte (ed.). Liege, pp. 39.55.
Golovanova, L. V., Doronichev V. B. (2003): “The Middle Palaeolithic of the Caucasus.” Journal of World Prehistory, vol. 17, pp. 71-138.
Y para revisar los conceptos de la talla lítica en el Paleolítico medio puede resultar útil este post:



