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martes, 12 de marzo de 2013

Aranbaltza, un nuevo yacimiento Chatelperroniense en Bizkaia

ResearchBlogging.org
Introducción

En este post voy a escribir sobre un yacimiento del que se sabe, a día de hoy, relativamente poco. Se trata del sitio al aire libre de Aranbaltza, en Barrika (Bizkaia, País Vasco). Es un lugar arqueológico del que tenemos un conocimiento parcial, por las circunstancias en que fue descubierto, y por el limitado conjunto de evidencias que se han recuperado. Debo añadir, no obstante, que dicho conjunto ha sido aprovechado al máximo por parte de los investigadores que trabajan sobre el mismo.

Dichos investigadores publicaron el pasado año (2012) un artículo enormemente interesante. En ese trabajo daban cuenta de sus estudios sobre el material arqueológico recogido, y también sobre lo poco que se conoce del propio yacimiento.

Hay que decir que, en este caso concreto, la falta de información puede ser algo temporal "si todo va bien". Es decir, si los arqueólogos pueden desarrollar su labor científica, de excavación e investigación, en los próximos meses y quizás años. En ese sentido, los autores del artículo al que me refería ahora mismo están llevando a cabo tareas de prospección y sondeo en la zona (com. personal Joseba Ríos-Garaizar) y planean una excavación para este verano.

Unas notas sobre el sitio

Lo que sucede en Aranbaltza es que el sitio apenas se conoce, ya que no está excavado con metodología arqueológica. Sin embargo, los investigadores creen que se conserva buena parte del yacimiento aún enterrado, intacto. 

Todos los materiales estudiados, en realidad, fueron recogidos por un arqueólogo después de que una pala excavadora "tocara" una parte de los estratos que forman el yacimiento, durante las obras de una canalización.

A pesar de que la mayor parte del contexto (estratigráfico, por ejemplo) de esos materiales se ha perdido, la cuidadosa recogida de los mismos, junto con sus propias características (son materiales muy poco alterados por procesos tafonómicos post-deposicionales) han propiciado dos cosas:

  • La primera, deducir que el propio yacimiento es de enorme interés y que realmente merece una excavación. 
  • La segunda, un estudio tecno-tipológico de esos materiales (que es, precisamente, el contenido principal del artículo que estamos tratando). 

El estudio de la industria lítica

Todos los materiales recogidos son líticos. De hecho, los autores consideran que en el yacimiento en sí no se conservan restos óseos (por ejemplo, los de fauna consumida) aunque quizás sí puedan recuperarse carbones en una futura excavación. La ausencia de fauna es relativamente típica de los sitios al aire libre, por la meteorización y el acceso de los carroñeros, y también influye el contexto geológico (determinados suelos destruyen los huesos con relativa rapidez, y otros los conservan).

La colección de materiales es por tanto, lítica. Se trata de piedras talladas, en su mayor parte sílex (99,9%), y de algunos cantos usados como percutores (de arenisca y cuarcita). Es una muestra bastante respetable (2021 restos) y contiene toda la secuencia de talla o cadena operativa. Es decir, contiene muestras de todos los pasos intermedios de la fabricación de las herramientas de sílex: de los propios núcleos (en distintos grados de explotación, desde apenas empezados a completamente agotados) a los productos finales, retocados y/o usados.

Esa cadena operativa es de clara adscripción chatelperroniense. Este ha sido uno de los criterios para clasificar el conjunto dentro de ese tecnocomplejo del Paleolítico superior inicial. El Chatelperroniense, como los lectores asiduos del blog sabrán,  está asociado a las últimas poblaciones neandertales de unas zonas muy concretas de Francia y la cornisa cantábrica.

En concreto, la cadena operativa laminar de Aranbaltza es similar a la de otros sitios chatelperronienses como La Côte, Roc de Combe, Le Basté, Quinçay o Vieux Coutets (Pellegrin 1995, Grigoletto et al. 2008, Roussel y Soressi 2010, Bachellerie 2011), tanto en la producción laminar en sí, como en la forma de gestionar los núcleos mientras se talla.

Figura 4 en Ríos-Garaizar, Líbano Silvente y Garate Maidagan 2012. 

El otro argumento que adscribe el conjunto al chatelperroniense es la tipología, y en concreto los tipos más característicos de ese tecnocomplejo: Las puntas de Chatelperrón, cierto tipo de raspadores sobre lasca, y las láminas de dorso marginal.

Interpretación del yacimiento

A partir de las características de la industria lítica, los autores han planteado algunas hipótesis sobre la función del sitio, que se podrán comprobar y completar cuando se excave.

En concreto, aunque hay una importancia de las tareas de talla, no parece que esta sea la única actividad llevada a cabo en el lugar. Es decir, no se trataría de un "taller de sílex" en sentido estricto.

El utillaje lítico es bastante variado (además de los tipos característicos ya mencionados hay perforadores, buriles, truncaduras, denticulados, raederas y muescas). Y en muchos casos, muestra indicios de haber sido usado en distintas tareas. Eso les lleva a plantear que se puede tratar de un asentamiento chatelperroniense al aire libre, de cierta importancia. Como, por ejemplo, el de Le Basté (también en el Golfo de Bizkaia, pero en la parte que hoy es Francia).

Balance

En resumen, un interesante trabajo sobre un yacimiento que, esperemos, tenga mucho que decir en los próximos años. Sería una aportación de gran importancia, porque el registro chatelperroniense en la cornisa cantábrica es muy limitado (siendo Morín y Labeko Koba dos notables excepciones). En lo referido a sitios chatelperronienses al aire libre, sería el primero en la P. Ibérica, estudiado de manera integral.

Teniendo en cuenta, además, el excelente estado de conservación del material lítico, se puede concluir que es realmente un yacimiento muy prometedor.

Referencia de Research Blogging

Joseba RIOS-GARAIZAR, Iñaki LIBANO SILVENTE, & Diego GARATE MAIDAGAN (2012). El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi) MUNIBE (Antropologia-Arkeologia), 63, 81-92

Referencias adicionales 

Bachellerie, F. (2011): Quelle unité pour le Châtelperronien? Apport de l’analyse taphonomique et techno-économique des industries lithiques de trois gisements aquitains de plein air: le Basté, Bidart (Pyrénées-Atlantiques) et Canaule II (Dordogne). Tesis Doctoral. Université Bordeaux I. Burdeos.

Grigoletto, F., Ortega, I.; Ríos, J. y Bourguignon, L. (2008): "Le Châtelperronien des Vieux Coutets (Creysse, Dordogne). Premiers éléments de réflexion". En Jaubert, J.; Bordes, J.-G. y Ortega, I. (Eds.): Les societés du Paléolithique dans un Grand Sud-Ouest de la France: noveaux gisements, noveaux résultats, nouvelles méthodes. Journées SPF, Université Bordeaux 1, Talence, 24-25 Novembre
2006. Société Préhistorique Française. Paris, pp. 245-259.

Pellegrin, J. (1995): Technologie lithique: le Châtelperronien de Roc-de- Combe (Lot) et de la Côte (Dordogne). Cahiers du Quaternaire. CNRS. Paris.

Roussel, M. y Soressi, M. (2010): "La Grande Roche de la Plématrie à Quinçay (Vienne). L’évolution du Châtelperronien revisitée". En: Buisson-Cattil, J. y Primault, J. (Eds.): Préhistoire entre Vienne et Charente. Hommes et sociétés du Paléolithique. 25 ans d’archéologie préhistorique en Poitou Charentes. Association des Publications Chauvinoises. Chauvigny, pp. 203-220.

martes, 7 de junio de 2011

El Musteriense del Ártico: Neandertales en el Noroeste de Siberia

ResearchBlogging.org

Entrando en materia

Hace algo menos de un mes, se publicó en Science un artículo muy interesante sobre Neandertales en el Ártico ruso, que ha sido recogido en varios blogs de paleoantropología y arqueología, como los de John Hawks, Neanderfollia, Maju, y por supuesto Mundo Neandertal, el decano de los blogs de esta temática en castellano.

Por mi parte, como viene siendo habitual, he preferido dejar pasar un tiempo, para leer con calma el artículo y su material adicional, y consultar la bibliografía existente sobre esa región y sus yacimientos arqueológicos. Hecho esto, creo que ya puedo ofreceros una revisión crítica del trabajo, así que no perdamos más tiempo, ¡y a ello!

Estamos hablando de un lugar que está muy al Norte

Lo primero es que el artículo de Slimak y otros, “Late Mousterian Persistence near the Artic Circle”, no tiene nada de exagerado en su nombre: Trata sobre los resultados de varias excavaciones arqueológicas (y estudio de materiales) en un yacimiento llamado Byzovaya, situado cerca de los Urales polares, junto al río Pechora. Aquí dejo unos enlaces a Google maps para hacerse una idea del lugar:



Este yacimiento se conoce desde los años 60 (Guslitser y otros, 1965) y ha sido explorado y excavado en varias ocasiones, aunque los materiales de una de las excavaciones se perdieron en un accidente fluvial en los 60 (se hundió la barca que los transportaba por el Pechora). Por ello las campañas de excavación de los años noventa y principios de este siglo han sido como un “nuevo comienzo”. Por otra parte, Byzovaya no es un yacimiento aislado, forma parte de un grupo de localizaciones con restos arqueológicos paleolíticos bastante antiguos, situados en esa zona de los Urales Polares. Otro sitio importante sería Mamontovaya Kurya (más al norte aún), que ha dado por ahora restos poco “diagnósticos” de cronología paleolítica (Pavlov y otros, 2001). 

Estratigrafía de Mamontovaya Kurya (Pavlov y otros, 2001: Figura 2).

El sitio de Byzovaya

Volviendo al yacimiento que nos interesa ahora, Byzovaya, su estratigrafía es muy similar a la de otros yacimientos de la zona: Se trata de niveles arqueológicos fértiles que se formaron junto a antiguos cauces de torrentes, o en la orilla del río. Esos niveles fueron cubiertos rápidamente (en términos geológicos) por varios metros de arenas eólicas y Loess. Mucho tiempo después, dichos estratos han sido “cortados” por la erosión del agua del propio río, al cambiar el trazado de su cauce. De este modo quedan al descubierto, y pueden ser localizados, documentados y excavados.

 Estratigrafía de Byzovaya (Slimak y otros, 2011: Figura 2).

En el caso de Byzovaya, el nivel fértil en términos arqueológicos, ha dado algo más de 300 restos de piedra tallada y unos 1800 restos de fauna, en su mayor parte de mamut (pero también hay otros animales como reno, rinoceronte lanudo, lobo y oso pardo). Los restos de animales, además, mostraban en varios casos huellas de la acción humana (marcas hechas con herramientas de piedra).

La industria lítica y sus autores

El utillaje en piedra hallado en Byzovaya es típicamente Musteriense. Es decir, se inscribe -en sus formas y su naturaleza técnica- en el tipo de industrias que llamamos de Paleolítico medio. En ese sentido, los útiles se obtienen mediante sistemas de talla discoide y Levallois, y se retocan en forma de raederas, raspadores y muescas. Además, hay algunas herramientas concretas, como los “cuchillos” Keilmesser (con retoque bifacial y dorso abrupto), o las puntas bifaciales robustas "Blattspitzen", que son típicas del P. medio de Europa central y oriental.

Para más información sobre esas tipologías, Aggsbach Paleolithic Blog es la fuente a recomendar: Ver sus posts sobre Blattspitzen e industrias Keilmesser (micoquiense).

Ese claro carácter musteriense, sumado al hecho de que no se conoce para Europa ningún Humano Anatómicamente Moderno (HAM) asociado a dichas industrias, es lo que lleva a los autores a considerar que Byzovaya es, con toda probabilidad, un yacimiento neandertal. Además, argumentan que no se ha encontrado ningún elemento considerado típico del Paleolítico superior (que se suele asociar a los HAM).   
 
Como nota curiosa sobre el utillaje en piedra, comentar que en el material adicional aparece la raedera de cuarcita más grande que he visto nunca (ver foto, el jalón mide 1 m. en total, 10 cm. cada intervalo).

 Imagen de la excavación de Byzovaya (Slimak y otros, 2011: Figura S9).

Los animales consumidos

En cuanto a la fauna, lo más interesante (en mi opinión) son las marcas hechas con instrumentos líticos, que permiten apuntar al aprovechamiento cárnico del mamut, del reno y del oso pardo. La mayor parte de las marcas se concentran en los huesos de mamut, algo que es bastante raro, incluso en los yacimientos de Paleolítico superior (por ejemplo en Milovice, Chequia, hay 42000 restos de mamut, pero sólo uno con marcas antrópicas).

Otro tema de gran interés es que se ha encontrado un asta de reno trabajada. Tiene huellas claras de haber sido cortada por dos zonas distintas, lo que apunta a la obtención de algún tipo de instrumento/s. Este tipo de evidencia también resulta bastante excepcional: es raro encontrar, para el Paleolítico medio, pruebas de asta trabajada. Y de hecho algunos autores (Noble y Davison, 1997) han defendido que los Neandertales carecían de las capacidades cognitivas para crear cadenas operativas complejas que permitieran el trabajo de este tipo de materias animales.

Las dataciones: Metodología, robustez y significación de la evidencia

Para datar este yacimiento se ha recurrido a una doble estrategia. Por una parte, se ha recogido una gran batería de muestras (33 en total) obtenidas de la fauna, para datar por Carbono 14. Y por otra parte se ha buscado un método independiente para comparar con las fechaciones de radiocarbono. En este caso, el segundo método elegido ha sido la Termoluminiscencia (TL), realizada sobre otras cuatro muestras (sedimentos).

En el caso de las dataciones por Carbono 14, dado que existe un extenso debate sobre la validez, precisión y representatividad de las fechas (ver por ejemplo el reciente trabajo de Pinhasi y otros, 2011), los autores utilizaron hasta tres laboratorios distintos para realizar los análisis, lo que supone una diversificación de las metodologías de limpieza de muestras y de conteo de resultados. Según los investigadores, el hecho de que todas las dataciones den fechas muy coherentes entre sí, y que sean prácticamente contemporáneas unas de otras, es una prueba de que las muestras no estaban contaminadas. O, en todo caso, de que la contaminación no “superó” a los protocolos de limpieza. De haber habido contaminación de las muestras, esta no podría haber sido perfectamente homogénea en todos los casos, y los resultados (por diferentes métodos en diferentes laboratorios) habrían producido una batería de fechas dispares, aberrantes.

A esa constatación hay que sumar que las dataciones por Termoluminiscencia también son coherentes con el radiocarbono. Las cuatro fechas de TL se solapan con las de Carbono 14, y parece que indican, en concreto, el último momento de la ocupación, cuando empezó a quedar cubierta de sedimentos.

Todo ese conjunto de fechas apunta a un momento que estaría, a un 96% de probabilidad, en el intervalo de 34.000 a 31.000 años, en cronología BP calibrada. Es decir, mucho más reciente que el inicio del Paleolítico superior en casi toda Europa. 

Se trata, por lo tanto, de una perduración muy tardía de lo que, en principio, pueden considerarse elementos culturales (tecnología, herramientas) característicos del Paleolítico medio. Si aceptamos además que esos elementos, en Europa, sólo han podido ser vinculados a los Neandertales, estaríamos hablando de una perduración muy tardía de esta población humana fósil, en unas condiciones climáticas realmente duras (más frías que las actuales, menos que durante un máximo glaciar).

Conclusiones y perspectivas de futuro

Sobre las conclusiones de los autores, sólo me queda añadir que ellos apuestan por la asociación Musteriense-Neandertal, creen que es la correcta para este caso: Byzovaya está documentando una población Neandertal que subsiste en esta zona ártica, probablemente vinculada a la caza de los mamuts.

Dejan la puerta abierta, eso sí, a otra interpretación alternativa: que esta tradición tecnológica y cultural (industria lítica Musteriense) no tenga que asociarse de manera necesaria a un determinado tipo humano, y que (por alguna razón a explicar), fueran los HAM los autores de este Musteriense ártico. Pero en ese caso, señalan, se impondría una auténtica vuelta de tuerca de todos los "lugares comunes" de la disciplina, y habría que revisar en profundidad los modelos para la llamada Transición del Paleolítico medio al superior.    

Por otra parte, según los autores, lo que prueba Byzovaya sin lugar a dudas es que la tecnología Musteriense posee las características y los mecanismos necesarios para que las comunidades humanas de cazadores-recolectores se adapten y sobrevivan en condiciones árticas extremas.

En cuanto a lo que nos deparará el futuro, en relación a los Neandertales árticos, el panorama resulta bastante interesante. Por una parte, habrá que mantener la vista puesta en otro yacimiento que hemos citado, Mamontovaya Kurya. Allí se han localizado unos pocos útiles de piedra, y huesos de animales (con marcas hechas, de nuevo, con herramientas de piedra). 

La industria lítica no es nada diagnóstica, pero sus excavadores le vieron una semblanza Musteriense (Pavlov y otros, 2001), entre otras posibles afinidades. De confirmarse su carácter de Paleolítico medio, tendríamos un segundo yacimiento, de probable autoría neandertal, situado todavía más al norte. Y según las dataciones de Carbono 14 realizadas allí, ese yacimiento sería más antiguo (hacia 41.000 cal. BP), lo cual abriría nuevas e interesantes cuestiones sobre la antigüedad, duración y extensión de la colonización de ártico por parte de los Neandertales (o los Neandertales y los HAM).    

Y por último, me gustaría señalar un tema lateral, pero digno de consideración: Un fenómeno preocupante, el calentamiento global, está provocando que los grandes ríos del ártico ruso (y de Siberia en general) tengan más caudal y se congelen mucho menos. Por eso ha aumentado enormemente su capacidad de erosión, lo que hace que muchos estratos antiguos estén quedando al descubierto (pero también se estén destruyendo). Y el cambio climático, además, facilita la llegada del ser humano a esas zonas remotas. 

Desde el punto de vista de la arqueología, todo esto significa que estamos en un momento en el que se abren muchas perspectivas de investigación, que deben ser aprovechadas. Pero también hay un lado oscuro: La aparición de una floreciente industria de joyería y otros objetos de consumo, a partir del marfil de mamut, que aprovecha de vacíos legales en Rusia y en otros países, para expoliar este valioso patrimonio (y de paso destrozar los yacimientos arqueológicos que encuentra en su camino).

Aquí podéis ver un trailer de un documental, en el que se trata el tema. Creo que se hace evidente que esa no es la mejor manera de gestionar la propia riqueza (para que se enriquezcan unos pocos “freelancers”, a costa del patrimonio de todos los rusos).

Referencia de Research Blogging

Slimak L, Svendsen JI, Mangerud J, Plisson H, Heggen HP, Brugère A, & Pavlov PY (2011). Late Mousterian persistence near the Arctic Circle. Science (New York, N.Y.), 332 (6031), 841-5 PMID: 21566192

Bibliografía adicional

Guslitser, B. I., Kanivets, V. I., Timofeyev, Ye. M. (1965): "Byzovaya campsite -a Palaeolithic site near the Arctic Circle". Sovestkaya arkheologiya 2, 112 (en ruso).

Noble, W., Davidson, I. (1997): Human evolution, language and mind: a psychological and archaeological inquiry. Cambridge University Press, 272 p.

Pavlov, P., Svendsen, J. I., Indrelid, S. (2001): "Human presence in the European Arctic nearly 40,000 years ago". Letters to Nature. Nature, Vol. 413, pp. 64-67.

Pinhasi, R., Higham, T. F., Golovanova L. V., Doronichev, V. B. (2011): "Revised age of late Neanderthal occupation and the end of the Middle Paleolithic in the northern Caucasus". Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. Pub. electrónica 9 de Mayo de 2011. PMID: 21555570

sábado, 14 de mayo de 2011

Discusión: Arqueología, "transición" y la desaparición de los Neandertales

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Declaración de intenciones (y alerta de post ultra-largo)

Antes de la debacle de Blogger de los últimos días, estuve manteniendo una interesante discusión en el blog de Martín Cagliani, Mundo Neandertal. La discusión se desarrollaba en los comentarios de una de las entradas, y participaban Maju y, en menor medida, Neandertalerin y el propio Cagliani.

Esa discusión quedó interrumpida por los problemas de Blogger. O, al menos, a mí se me quedaron muchas cosas en el tintero. Sobre todo, me hubiera gustado explicar mejor mis puntos de vista, y dar una visión general sobre la llamada “transición del Paleolítico medio al superior”. Y también sobre las “culturas arqueológicas” del Paleolítico (con una nota particular sobre el Auriñaciense, que había surgido en la discusión) y sobre el estudio de la desaparición de los Neandertales.

Como no hay mal que por bien no venga, en el interludio de caída de los servicios de publicación de Blogger, he podido reflexionar sobre estas cuestiones y ordenar mis ideas. Y eso me ha hecho ver que la cuestión bien podría evolucionar a un post en este blog. Por eso, aunque hemos discutido muchas veces sobre la “transición”, el Auriñaciense y la desaparición de los Neandertales…. ¡A por otra más!

Volveré a explicar mis ideas en esta nota, e intentaré contarlo lo mejor posible, sin que eso haga el post (mucho) más largo que un listín telefónico.

La munición y sus números de serie

Para argumentar y explicar sobre estas cuestiones seguiré (sobre todo) los últimos desarrollos metodológicos y empíricos de J. Riel-Salvatore (en cuanto a cómo aplicar las ideas a la práctica), L. G. Straus (más en términos de síntesis), G. A. Clark (este último en cuestiones de paradigmas y grandes modelos) y, en menor medida, a F. d’Errico (un autor me parece mejor en el análisis de lo coyuntural que de lo estructural).

Empezando: la “transición" ¿Pero eso qué es?

Primero, la cuestión de la “transición Paleolítico medio a Paleolítico superior”. Creo que la disolución de esa “amalgama”, a partir de dos principios básicos, permite entenderla mucho mejor, y ajustar el campo de estudio a las evidencias arqueológicas, de forma veraz. Esos dos principios son:

1  - Comprender que se trata en realidad de dos problemas, que son (semi) sincrónicos, pero que no están unidos de forma indivisible.

2 – Entender que lo que puede estudiar la arqueología es el continuo de adaptaciones o desarrollos históricos de las sociedades humanas. Para esta problemática, los cazadores-recolectores del Pleistoceno superior.

En cuanto al punto 1, los dos problemas que cito son estos:

- La desaparición de las poblaciones neandertales

- La llamada transición PM-PS en base a las culturas arqueológicas.

Se han presentado demasiado a menudo como un mismo problema, pero de hecho no lo son.

La desaparición de las poblaciones neandertales es una cuestión biológica y taxonómica, que se intenta resolver a partir de unas pocas decenas de fósiles, siendo la mayor parte de ellos de un extremo de la cuestión (i. e. Neandertales). Esa evidencia es mínima, sobre todo en comparación con la amplitud cronológica (OIS3 grosso modo) y geografía (Europa y Asia occidental) que se quiere abordar.

Para ese enorme lapso geo-cronológico las evidencias son ridículamente escasas si se consideran en términos históricos. Pero aún así se intenta “historiar” (construir una historia) del “proceso” como quien estudia las crónicas de las invasiones mongolas del S. XIII (de las que hay miles de referencias, año a año, incluso con precisión de mes y día). Eso convierte el resultado, en mi opinión, en un simple ejercicio de ficción.

Por otra parte, hay que considerar los cambios en las culturas materiales que se producen en el OIS 3, en Europa y Asia occidental. Con estas evidencias, mucho más abundantes y algo mejor encuadradas en términos cronológicos, hay otro problema:

Incluso los más “descarados” autores que consideran “resuelta” la desaparición de los Neandertales son capaces de ver lo ridículamente exiguo de su registro antropológico (sobre todo en lo referente a los HAM).

Y justo por eso durante décadas se aplicó un “triple proceso” que ha falseado la investigación arqueológica de las sociedades humanas. Ese “triple proceso” es el siguiente:  

A - Por una parte se continuó con las inercias tipologicistas. Estas inercias describían de manera inapropiada los conjuntos instrumentales, e introdujeron grandes sesgos y errores en el conocimiento (y posibilidad de reconocimiento) de las culturas del pasado. Esos sesgos y errores, como no podía ser de otra manera, pasaron a las inferencias que se hicieron sobre sus relaciones filogenéticas y su desarrollo histórico.

B- Por otra parte se identificaron (de manera simplista) esas dudosas culturas arqueológicas con uno u otro tipo humano, definidos a partir de una taxonomía basada en la diferenciación de especies: Neandertal o Sapiens.

C- Y por último,  abanderando el “mito del progreso humano”, se agruparon de manera arbitraria (sin apenas base en la evidencia) en un lado de la cuestión todos los elementos considerados “simples”, poco evolucionados. Y en el otro lado, todos los avances, invenciones, desarrollos y cambios (aunque fueran miles o decenas de miles de años más recientes en realidad).

Continuando: Para qué sirve (en este caso) la arqueología. Y para qué no.

La reflexión sobre este último proceso (C) nos lleva al punto 2.

Como decía, lo que puede estudiar la arqueología es el continuo de adaptaciones o cambios históricos de las sociedades humanas. En este caso, de los cazadores-recolectores del Pleistoceno.

El problema viene porque esta cuestión sustancial ha sido “ahogada” por lo que explicaba arriba: Las inercias tipologicistas y la identificación de culturas y taxonomías humanas, puesta al servicio de una paleoantropología con un grave déficit de evidencias materiales.

Si queremos avanzar, la arqueología debe ser recuperada (como defienden Straus y otros) y “sacudida” de tópicos, falsedades, lugares comunes, simplificaciones arbitrarias y demás “lastres”, para que vuelva a tener algo de sentido construir modelos que traten de explicar el pasado de las sociedades humanas.

Para ello, es del todo necesario abordar dos problemáticas adicionales, que están intrínsecamente unidas al estudio de los cambios en la “transición”.

Trabajo pendiente I: Contar la historia del Neandertal.

La primera de esas problemáticas ha sido obviada del todo hasta el momento. Me refiero al desarrollo histórico de las sociedades del llamado Musteriense final o final del Paleolítico medio.

Frente a la idea tópica y desinformada de que estas sociedades no cambian, de hecho si que lo hacen, y esos cambios se reflejan de manera clara en el registro. Son cambios amplios, complejos, y que afectan a toda la evidencia. Muy probablemente, reflejan cambios sustanciales en toda la estructura económica y social. Se trata de cambios, además, que sólo ahora estamos empezando a comprender.

En ese sentido se podría decir (usando un símil) que estudiamos un “iceberg”, y que estamos en la subidos en la parte emergida del mismo. Estamos documentando lo que asoma del agua, y planeando cómo haremos para bucear, y ver el resto del “iceberg” (la mayor parte). Pero (y es un “pero” importante) con el problema añadido de que –por desgracia-  muchos investigadores siguen empeñados en buscar el “iceberg” en las aguas del trópico, y no sirven de  mucha ayuda.

De los investigadores y trabajos que, en mi opinión, sí han encontrado el "iceberg" (i. e. el problema histórico y el modo de abordarlo),  me gustaría destacar algunos ejemplos concretos:

Además de los que cito al comienzo del post (sobre todo, J. Riel-Salvatore), valoro especialmente el trabajo de J. E. González Urquijo y J. Ríos Garaizar en el País Vasco, en torno al final del Musteriense (ambos) y de la llamada "transición" (particularmente, Ríos Garaizar). También me parece que M. Soressi ha dado en el clavo con algunos de sus trabajos sobre el llamado Musteriense de Tradición Achelense de la Dordoña. Y por otro lado, muy recientemente he podido conocer un poco del trabajo de S. Grimaldi, en la costa tirrena de Italia central, que me ha parecido realmente bien encaminado.

Por último, merecen una mención especial los arqueozoólogos que estudian el Musteriense francés (estoy pensando en gente como M. Patou-Mathis, S. Costamagno, A. Delagnes o W. Rendu), que están aportando, además de propuestas concretas, herramientas metodológicas, empíricas y de modelización. Esas herramientas son básicas para entender mejor los modos vida de los Neandertales, y van a permitir conocer mucho más del desarrollo histórico de esas sociedades.

Hay muchos otros investigadores que tienen (a parte de una demostrada capacidad investigadora) la actitud y el rigor científico adecuados, pero que quizás podrían hacer una apuesta más decisiva: lanzarse realmente a estudiar la historia de los Neandertales, a entenderlos de forma plena como sociedades humanas, con su complejidad, sus estructuras (económica, social, ideológica) y sus cambios a lo largo del tiempo.

Trabajo pendiente II: Hacer arqueología del OIS 2 (¡y del OIS 3!)

La segunda de las problemáticas que hay que abordar es el desarrollo histórico de las sociedades después del OIS 3, sobre lo que casi no hay tampoco interés o programas de investigación serios (i.e., que se pregunten sobre cambios históricos en términos económicos, sociales e ideológicos). Es cierto que hay “un poco más” de trabajo hecho para la evolución de los distintos Auriñacienses (post-32k BP), el paso al Gravetiense, o el desarrollo histórico en el seno de este horizonte cultural… pero aún así también queda muchísimo trabajo por hacer.  

De hecho, si volvemos el foco de atención sobre el OIS3, lo cierto es que pocas veces se plantean, para la franja cronológica que concentra la atención, ese tipo de preguntas básicas.

Demasiadas veces se pasa por alto tratar de entender la economía y la sociedad de las sociedades paleolíticas que realizaron esos “bonitos conjuntos tecno-tipológicos”, y se abordan sólo generalidades y obviedades. Eso lleva a prácticas habituales, pero que no tienen ninguna base, como intentar deducir qué “conjunto lítico” viene de cual, sin entender realmente lo que son esas industrias líticas.

Ese tipo de aproximaciones simplistas no llevarán a ningún lado, en términos de comprensión y explicación real de las sociedades humanas del Pleistoceno.

Entonces ¿con qué nos quedamos?

Puedo comprender que se piense, al leer mis críticas, en que debería dar un “modelo” alternativo a las grandes explicaciones de “la transición”. Pero también sé que hacerlo sería hipócrita y absurdo: ¿Cómo podría proponer un “modelo” como los que ya hay, una propuesta construida con “ladrillos” que sé de buena fe que son vagos, imprecisos, o directamente falsos?

No acepto que, en esas circunstancias, se pueda construir conocimiento científico, y prefiero trabajar en (A) construir una propuesta desde la base, por mucho que cueste, y (B) tratar de cambiar las inercias, los tópicos y los problemas de la disciplina.

Mi propuesta y mi modelo, si se quiere ver así, irían en el sentido que he esbozado:

1. Se debe partir de la necesidad de asumir los hechos:

- La “transición” es un constructo de inercias generadas por investigadores encandilados del mito del progreso, y también de científicos que trataban de dar una respuesta en términos históricos del tiempo breve a un problema biológico y taxonómico (desaparición de un determinado tipo humano), para el cual la evidencia material es extremadamente escasa.

- La incursión de lo paleoantropológico en el registro arqueológico ha sido en este caso torpe, desenfocada y contraproducente. El seguidismo que hemos demostrado los arqueólogos a esos errores manifiestos es inaceptable, y vergonzoso para nosotros.

2. En términos de investigación arqueológica, sea funcional-adaptativa, antropológico-cultural, o histórica sensu Laplace o Bordes (son “historias” diferentes, por supuesto) no hay una fórmula mágica, pero se pueden apuntar algunas directrices:

- Hay que devolver el interés al desarrollo histórico de estas sociedades, a sus cambios diacrónicos y sus semejanzas y diferencias sincrónicas, de una manera integrada, holística y dinámica/interactiva (siendo cada uno de estos términos significativo, no meras etiquetas de “autobombo”).

-Dado que se puede estudiar la variabilidad diacrónica y sincrónica del registro arqueológico, es también posible llegar a entender determinados aspectos (seguramente, no todos) de la variabilidad sincrónica y diacrónica de las sociedades humanas. Es decir, de sus estructuras económicas, sociales e ideológicas.

- Hasta donde hemos llegado (muy poco aún), al estudiar a todas esas sociedades, la evidencia apunta que la respuesta a los grandes interrogantes no vendrá de “súper-modelos” basados en generalizaciones utópicas, sino de la comprensión de los desarrollos históricos que se pueden detectar y analizar a partir del registro material. Estos desarrollos deben ser entendidos de forma global, pero sólo tiene sentido hacerlo a partir de la comprensión e integración de las diferentes escalas: local, regional, supra-regional y continental.     

Una anécdota para terminar:
   
Termino esta largísima diatriba con un caso concreto, que me permite volver al tema del Auriñaciense.

Hace poco he mantenido un interesante intercambio con un investigador (y autor del blog Aggsbach Paleolithic Blog) sobre el Auriñaciense y sus “primos” putativos. Este investigador publicó lo que definió como una “nota informal” en su blog, con algunas reflexiones y esbozos sobre la llamada “transición”.

Entre muchas otras cuestiones, mencionaba una serie de supuestos conjuntos Protoauriñacienses, en lugares de España donde no los hay, ni nunca se ha dicho que los hubiera, por parte de los investigadores que han trabajado en esos yacimientos.

Le hice notar este hecho, y me respondió con rapidez: Estaba interesado, pero me rogaba que le enviase bibliografía y material figurado sobre el tema, para (lógicamente) juzgar si lo que yo decía era correcto.

Tras enviarle -a lo largo de varios días- una “pequeña montaña” de escaneos y PDFs,  me envió un nuevo mensaje: en efecto, le parecía que yo tenía bastante razón. También modificó el post original, y añadió un comentario, que creo es muy revelador:

I have learned a lot, especially that ZILHÃO lumps different entities in Iberia by giving them the name of Protoaurignacian together.

Parecería por tanto, que se trató de una “cagada” (con perdón) de Zilhao. Pero no carguemos aún contra Joao: Lo que sucede es que  ese tipo de generalizaciones, saturadas de errores, no son (por desgracia) algo puntual.

Esos “cul-de-sac” tecnotipológicos son “lo normal” en una buena parte de la disciplina. Es el “ladrillo tipo” con el que se construyen los “súper-modelos” (en lugar de utilizar la evidencia arqueológica analizada, sintetizada, y comparada en las diferentes escalas).

Y por todo esto digo a veces (medio en serio, medio en broma) que cuando leo los “súper-modelos” los considero más una especie de entretenidos relatos pulp (a la Burroughs o Wells, con sus cavernícolas y sus hombres-mono), que ciencia escrita. Y, por eso, no le veo el sentido a proponer más modelos con los mismos “ladrillos”.

Simplemente, no podría tomarme en serio a mi mismo si lo hiciera... ¡Claro que podría liarme la manta a la cabeza y contar el cuento de Ander el Neander y Damien el Sapien! Pero no sería nada más que eso: otro cuento más.


Otros posts recomendados:

Si has llegado hasta aquí y aún te quedan fuerzas para leer algo más, quizás encuentres interesante alguna de estas entradas sobre el mismo tema:






Bibliografía

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lunes, 19 de julio de 2010

El final del Paleolítico medio y las industrias LRJ en Inglaterra y Bélgica

ResearchBlogging.org
Gran Bretaña nunca ha sido un territorio rico en yacimientos neandertales, y las excavaciones arqueológicas que han abordado su estudio han sido más bien escasas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte las noticias de prensa nos traen cada vez más informaciones sobre nuevos hallazgos en las islas británicas. Dentro esa creciente ola de trabajos sobre los neandertales ingleses, hay varias líneas o hipótesis de investigación que -en mi opinión- van a ser importantes en los próximos años. En especial, respecto a la arqueología de las sociedades neandertales.

En este post voy a tratar una de esas líneas de investigación, que se centra en el OIS 3 (entre hace 60.000 y 30.000 años, más o menos). Se considera que esa etapa coincide con el final del Paleolítico medio y el inicio del Paleolítico superior

Inglaterra tiene la peculiaridad de haber estado casi deshabitada durante buena parte del último ciclo glaciar (entre hace 160.000 y 60.000 años). Digo casi, porque hasta hace poco se pensaba que no había habido presencia humana, pero un reciente descubrimiento en Kent (del que hablaré en otro post) sugiere que hubo al menos cierta presencia neandertal hace 140.000 años.

De las industrias Musterienses en Gran Bretaña...

Pero, volviendo la tema de esta nota, lo que nos interesa es que a partir de hace 60.000 años en Inglaterra aparecen industrias Musterienses, asociadas al Hombre de Neandertal. Esas industrias se han descrito en general como MTA (Musteriense de Tradición Achelense), una industria que hemos descrito aquí. Los yacimientos MTA británicos han dado bifaces (hachas bifaciales) típicos de esa cultura arqueológica, tallados en sílex de buena calidad. Y junto con eso, aparece una tecnología de talla de lascas, aun poco conocida (insuficientemente estudiada). Esas industrias de lascas tienen componentes Levallois en algunos sitios, pero en otros se detectan sistemas de talla más sencillos.

La propuesta tradicional, como puede leerse en el trabajo de A. Graf (2002)  es que hubo una presencia -limitada- de Neandertales durante el OIS 4 y el OIS 3, que nunca llegó a ser muy permanente, y que desapareció al llegar los "Humanos Anatómicamente Modernos", al inicio del Paleolítico superior.

...al Paleolítico superior inicial del Norte de Europa

Esto nos lleva a los primeras industrias del Paleolítico superior británico, que forman parte del complejo LRJ (Lincombian-Ranisian-Jerzmanowician). Este complejo de industrias líticas del norte de Europa ha pasado por revisiones recientes, y merece que nos extendamos un poco en su comprensión.

El LRJ se caracteriza por una tecnología de la piedra basada en la talla de láminas. Su "tipo" característico es una punta u hoja apuntada, con adelgazamientos basales y, a menudo, retoque bifacial. Se ha propuesto que se trata de puntas usadas en la caza, y la abundancia de fracturas de impacto y reacondicionamientos de las piezas sugiere que la hipótesis tiene cierta base.

LRJ en Europa, según Semal et al. (2009)

En cuanto a su extensión geográfica, los yacimientos que han dado estas industrias están en Polonia, Bélgica, Alemania e Inglaterra. Están situados más o menos en la misma latitud. Quedan así alineados en el norte de Europa, pero sin llegar a las costas del mar Báltico.

Punta de tipo LRJ de Beedings 
(tomado de Pope, 2009; Dibujo de H. Martingel)

La cronología precisa del LRJ es difícil de concretar, pero hay un consenso en situarlo después de 40.000 años BP y antes de llegar a 34-32.000 años BP. Es a partir de h. 32.000 BP cuando empiezan a aparecer yacimientos Auriñacienses en esas latitudes. En los pocos sitios donde el LRJ aparece en secuencias estratigráficas, se sitúa entre niveles Musterienses y Auriñacienses. Las dataciones que se han obtenido para sitios con LRJ se concentran h. 38-36.000 BP.

Los tipos de yacimientos en cada país son distintos. En Polonia y Alemania se han excavado pocos sitios, pero hay niveles arqueológicos con estratigrafías bien definidas y cierta densidad de útiles. En Bélgica, hay una gran colección de materiales del LRJ en Spy (una cueva con numerosos restos humanos neandertales). De hecho la de Spy es la mayor colección del LRJ en cuanto a número de piezas, pero por desgracia no fueron recogidas con metodología arqueológica y carecen de contexto. En Inglaterra, por último, hay numerosos hallazgos y sitios, pero siempre son yacimientos con escasa estratigrafía o sin ella (lo que da muy poca información de contexto).    

Neandertales, "modernos" y culturas materiales

La mención a Spy nos lleva a otro aspecto importante del LRJ, que ha recibido cierta atención de los investigadores. Esta cultura arqueológica, descrita como "transicional" y datada con anterioridad al Auriñaciense, se ha convertido en un buen candidato para ser una industria de Paleolítico superior asociada a los últimos neandertales. Es decir, con un papel similar al Chatelperroniense y Uluzziense del centro-sur de Europa y (quizás) a las industrias laminares de Europa centro-oriental (Szeletiense, Bachokiriense...).

Otra hipótesis alternativa es que el LRJ sea una cultura material de Paleolítico superior asociada a una presencia temprana de "Humanos Anatómicamente Modernos" en el Norte de Europa. Sin embargo, no se conocen fósiles "modernos" de tanta antiguedad en la región.

La forma de testar dichas hipótesis (¿Es el LRJ una industria neandertal o "sapiens"?) sería hallar una ocupación con restos humanos (o bien neandertales o bien de humanos "modernos") que tuviera asociada la industria LRJ. Y a poder ser, que además los restos humanos provengan de enterramientos intencionales.

La cueva de Spy, en Bélgica, sería el lugar perfecto, si no hubiera sido excavada y vaciada hace más de 100 años, sin ningún control estratigráfico.

Afortunadamente, a pesar de esa situación, el desarrollo de los métodos de datación ha permitido soslayar en parte el problema. Al avanzar el método del Carbono 14, se necesita cada vez menos cantidad de materia para conseguir una datación. De ese modo, ha sido posible tomar pequeñas muestras directamente de los esqueletos neandertales  (Semal et al., 2009). Esas dataciones sitúan al menos dos de los neandertales (Spy I y II) en una antiguedad de unos 36.000 años (BP).        

Si hacemos recapitulación del tema, la situación actual es la siguiente: se ha probado la presencia neandertal en Bélgica hace 36.000 años (BP). Y, aunque no se puede asociar directamente la cultura RLJ a esos neandertales, todos los yacimientos del norte de Europa (incluída Inglaterra) de esa antiguedad tienen industrias de tipo RLJ, de láminas y puntas. En cuanto al Musteriense, los yacimientos más recientes en esas zonas tienen una antiguedad mínima de 38.000 años (y la mayoría son más antiguos de 40.000 BP). Y en lo referido al Auriñaciense, esa cultura material se extiende por la región sólo a partir de 32.000 BP, en sus versiones "evolucionadas".

Back to England

El cierre del post nos lleva de nuevo a Inglaterra: En un reciente trabajo, el arqueólogo Mathew Pope (2009) da cuenta de sus investigaciones en Beedings (Sussex). Allí, Pope y otros han redescubierto un yacimiento de RLJ, que fue excavado originalmente a comienzos del S. XX, y que se daba por perdido desde la década de 1930. En el artículo hay tres datos interesantes para la cuestión de los Neandertales y esa industria de tipo Paleolítico superior.

Excavación en Beedings (tomado de Pope, 2009)

En primer lugar, por debajo de las industrias RLJ de Beedings, aparecen materiales del Paleolítico medio, de tipo MTA (la cultura arqueológica neandertal a la que aludía al principio del post). Aunque eso no significa que tengan que ser obra de la misma población, si que apunta a una continuidad en las estrategias de gestión del territorio y en la situación de las ocupaciones.

En segundo lugar, la posibilidad de estudiar ambos momentos en un contexto geológico y estratigráfico  complejo, pero a la vez muy bien conocido y estudiado en esa zona. Me refiero a  ciertas fisuras geológicas en el lecho rocoso, que quedan rellenadas por materiales loésicos y forman "bolsas" fósiles, en las que aparecen los restos de las ocupaciones humanas.

Fisuras con rellenos pleistocenos en Kent (Pope, 2009).

Y en tercer lugar, está el hecho de que esos contextos (las susodichas "bolsas" loésicas) están ampliamente distribuidos por toda la región de las tierras bajas inglesas. Gracias a esto, según Pope (2009) podríamos estar en el comienzo de una nueva fase de descubrimientos, que aporten mucha más información. Y en lo que se refiere al OIS 3 en Inglaterra, esos descubrimientos podrían servir para contrastar la hipótesis de que las industrias RLJ son parte de la cultura material de los neandertales del norte de Europa.

Referencias

Matthew Pope (2009). Early Upper Palaeolithic archaeology at Beedings, West Sussex: new contexts for Pleistocene archaeology Archaeology International (11), 33-36

Patrick Semal, Hélène Rougier, Isabelle Crevecoeur, Cécile Jungels, Damien Flas, Anne Hauzeur, Bruno Maureille, Mietje Germonpré, Hervé Bocherens, Stéphane Pirson, Laurence Cammaert, Nora De Clerck, Anne Hambucken, Thomas Higham, Michel Toussaint, J (2009). New Data on the Late Neandertals: Direct Dating of the Belgian Spy Fossils American Journal of Physical Anthropology, 138 (4), 421-428 : http://dx.doi.org/10.1002/ajpa.20954

martes, 23 de febrero de 2010

Las herramientas de piedra de los Neandertales V: La tesis "reduccionista" y la falacia del útil inacabado

 
En este post voy a tratar una crítica que se hizo en los años 80 y 90 a los sistemas tipológicos.  Esa crítica  ayudó a generar un determinado modelo sobre el comportamiento neandertal.

La tesis partió de algunos autores de la escuela anglosajona, como Dibble, Rolland, Chase o Davidson, que describían a los Neandertales como unos homínidos muy limitados y primitivos.

Con esa idea de partida, los investigadores incidieron sobre una idea: las herramientas musterienses no eran útiles terminados, sino formas variables en un proceso de reducción durante la talla o retoque de las mismas.

De este modo, los distintos tipos y morfotipos (lascas, raederas, denticulados..) representarían fases de un proceso contínuo e indiferenciado de reducción del útil, mediante retoques.

La razón de formular esta tesis era sustentar la idea esencial del modelo:  Los neandertales, y otros homínidos anteriores (H. ergaster, H. erectus...) no tenían capacidad de imaginar la forma final de una herramienta. Por eso, cuando tallaban la piedra, lo hacían de un modo casi instintivo, repetitivo y monótono, como un ave construye su nido.

Siguiendo ese razonamiento, se afirmaba que las formas descritas por la tipología, para el Achelense, el Musteriense, y otras industrias "arcaicas" no eran formas reales y buscadas, sino "casualidad". Y que, en realidad, los arqueólogos creaban las categorías (bifaces, raederas, denticulados...) a partir de la Tipología.

A eso, Davidson lo llama la "falacia del útil finalizado".

En este punto, creo que debemos separar lo que es una crítica pertinente, de lo que es "exceso de imaginación" en ese modelo, sin base en el registro material.

La critica pertinente viene dada porque, con la tesis "reduccionista"  se ponen de manifiesto algunas debilidades de la Tipología (tanto la Bordesiana como la de Laplace). En especial, se critica con acierto la suposición de que todos los útiles retocados representan "morfotipos" buscados o relevantes.    
    
Ahora bien, más allá de esta crítica razonable, el modelo "reduccionista" no tiene base en el registro, no se apoya en un conocimiento real del material. Y sus conclusiones son, cuando menos, exageradas y tópicas.

Estos autores no investigan (en general, ya que siempre hay honrosas excepciones) sobre tecnología, modo de gestión y función de las herramientas. Se quedan en cuestiones puramente superficiales, y algunas de sus conclusiones son, literalmente, risibles.

 Por ejemplo, hay un trabajo muy celebrado (por lo cómico) de Ian Davidson, en el que este autor afirma que los bifaces Achelenses (en general) no son formas "buscadas".


Se trata del artículo "Finished artefact fallacy: Acheulean Hand-Axes and  Language Origins", en la obra colectiva "The transition to Language". En ese trabajo Davidson defiende que los bifaces son simples núcleos, utilizados para sacar lascas, y que, casualmente, y por estadística (según él) acaban pareciendo hachas de mano.

Quiero resaltar que Davidson no dice que los bifaces sean útiles que a veces pueden hacer la función de núcleos. Tampoco dice que "algunos bifaces" puedan ser núcleos. Él afirma exactamente esto:  no tiene porqué existir la categoría "bifaces", asociada al Paleolítico inferior, o incluso medio.

Hay cientos de evidencias (estudios tecnológicos, de funcionalidad...) de que su afirmación es una barbaridad, pero me centraré en el propio artículo de Davidson: Lo que sucede es que este autor escoge algunos bifaces y núcleos levantinos (basicamente, de Tabún).

Esos útensilios concretos son de apariencia tosca, están -pienso yo- realizados en materias primas de poca calidad (para una talla controlada). Y según sus propias fotos, algunas piezas tienen huellas de estar alterados por el paso de los milenios.

Al presentar esos ejemplares, con algunas apreciaciones (no muy acertadas) sobre las técnicas de talla, ofrece una impresión general de que su propuesta tiene algún sentido.

Para el que conoce un poco cómo funcionan los sistemas de talla y gestión de las herramientas en piedra (cómo interaccionan necesidades, objetivos y materia prima), lo que dice este autor no tiene mucho sentido.

Un ejemplo de que Davidson mete la pata pero bien: una figura (9.7, pag 198) en la que presenta la punta rota de un bifaz. Davidson sólo es capaz de ver un hecho: se ha extraido la punta de un bifaz. Y, según él, eso demuestra que no tiene porqué haber intención de conseguir esa forma concreta, ya que al extraer la punta, se rompe la "simetría".

¿Pero tiene razón Davidson? La foto no es muy buena (desde el punto de vista tecnológico es nefasta), pero aún así, la forma de la lasca sugiere varias cosas: podría ser una fractura por flexión relacionada con el uso, o "pisoteo" accidental; O, de tratarse de una extracción buscada, podría ser una "lasca sobrepasada", es decir un accidente de talla que se lleva la punta del bifaz.



Otra cuestión bastante ilustrativa es que en el artículo no hay ni un sólo esquema técnico, ni un dibujo (que refleje aspectos tecnológicos, como el talón, el bulbo de percusión, el orden de las extracciones) de los bifaces, las lascas y los núcleos. Sólo fotografías, que ni siquiera están orientadas correctamente.

Para el Musteriense  -asociado a los Neandertales- otros autores han tenido enfoques similares (por ejemplo Chase, Dibble o Dibble y Rolland), en general menos extremos y más fundamentados.




Por desgracia, esos análisis también tienen a generalizar en exceso. Voy a tratar de describir cómo sucede esto: Lo que hacen es coger lo observado en un objeto concreto (por ejemplo, el proceso de reducción de una raedera Quina) y someterlo a dos operaciones no muy legítimas (en mi opinión).

1 - Por un lado se generaliza a toda la industria de los Neandertales: En este caso, durante el retoque de una raedera Quina, esta puede parecer tanto una raedera como un denticulado (cuando se está reavivando un filo embotado). Se coge sólo este hecho, y se propone que todos los útiles del Musteriense se gestionan de un modo similar.

2 - Por otro lado, se ignora el contexto técnológico y el proceso técnico en el que se incluye: En el caso de las raederas Quina, el proceso de reducción de los filos es sólo una parte de la gestión integral del utillaje:

- Las raederas Quina de sílex suelen venir de pre-formas importadas, que se traen al yacimiento con un próposito, y son de una determinada materia prima (y no de otras).

- El reavivado de los filos se hace en un contexto de "trabajo intensivo" con esas herramientas, diseñadas para ofrecer una larga duración.

- Además, el reavivado de los filos no es algo sencillo ni intuitivo: sígue todo un sistema organizado de retoque, con fases no demasiado "obvias".

- Y mientras se retocan los filos, las propias lasquitas de reavivado, en algunos yacimientos, se utilizan -sistemáticamente- para fabricar otros utensilios pequeños.



Resumiendo: El problema de esta propuesta, es que, a partir de una crítica acertada, caen en una falacia tan grande como la que denuncian: La falacia del útil inacabado. Y eso sucede por falta de conocimiento sobre aspectos fundamentales de la tecnología paleolítica, que lleva a caer en una serie de errores y lugares comunes.

Nota final: Aclarar que no todos los autores que he agrupado en esta tendencia son iguales. Davidson, por ejemplo, es un auténtico "paracaidista" en el estudio de la industria lítica (aterriza sin saber muy bien donde y cómo está situado).  Otros, como Dibble, tienen un conocimiento mucho más profundo de la realidad arqueológica y de las herramientas de los Neandertales. 

Sigue leyendo esta serie aquí:  Las herramientas de piedra de los Neandertales VI 

Posts anteriores de esta serie

Las herramientas de piedra de los Neandertales III

Las herramientas de piedra de los Neandertales II

Las herramientas de piedra de los Neandertales I