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domingo, 25 de octubre de 2015

Retouching the Palaeolithic: Una gran experiencia (I)

Unas palabras de introducción

Acabo de regresar de una reunión científica en Hannover, que con el nombre Retouching the Palaeolithic, ha tratado el que ha sido, precisamente, mi principal tema de investigación: los retocadores y percutores óseos del Paleolítico, y su papel en las sociedades humanas prehistóricas.

Si no sabéis qué son los retocadores óseos, os cuento que son esquirlas o fragmentos de hueso, normalmente provenientes de las patas de animales grandes (como ciervos, caballos, etc.). Esas esquirlas son seleccionadas y utilizadas para retocar los filos de los útiles líticos tallados (en materiales como el sílex). Los retocadores son muy típicos de los yacimientos neandertales del Paleolítico medio, aunque también los hay en épocas posteriores como el Auriñaciense o el Magdaleniense.

Volviendo a la reunión de la que hablaba, el workshop fue organizado desde la institución alemana de Monrepos y el IPHES, y financiado en buena parte por la Fundación Volkswagen. Para mí, ha sido un encuentro fantástico, y muy estimulante desde el punto de vista de investigación. Además he encontrado y re-encontrado a grandes investigadores e investigadoras, y amistades a las que llevaba tiempo sin ver.    

El marco (Schloss Herrenhausen) era desde luego incomparable.

Así que al regresar con las "pilas investigadoras" más cargadas, he decidido escribir algunas entradas sobre mis experiencias allí. En particular, me gustaría escribir sobre las comunicaciones y discusiones que son más relevantes al tema de este blog, es decir, a las sociedades y comportamientos de los neandertales.

Dos comunicaciones

Dentro de esa idea general, he decidido comenzar con una breve explicación de las dos comunicaciones que yo expuse en el workshop. En cada caso, además, enlazaré las presentaciones completas de powerpoint que utilicé, por si son de interés a algún visitante del blog.

De cuestiones experimentales

La primera de mis sesiones era algo similar a una ponencia invitada. Los organizadores tuvieron la amabilidad de ofrecerme una hora (cuando las charlas normales eran de 15 minutos) para que abordase el tema de la experimentación en arqueología -en relación a este tipo de herramientas de hueso, lógicamente. Consensuando el tema con ellos, se dividió la sesión en tres partes:

  • 20 minutos de exposición oral por mi parte. 
  • 20 de actividad práctica de retoque con huesos y piedras realizada por los propios asistentes.
  • 20 minutos de observación de las marcas en el hueso y la piedra al microscopio.  

En la primera parte simplemente traté de aportar una serie de ideas y principios básicos elementales lo más útiles posibles. Que sirva de ayuda a todo investigador que se proponga realizar experimentaciones que le ayuden en su trabajo arqueológico y en sus investigaciones sobre el Paleolítico. Y lo uní a una serie de ejemplos de mi propio trabajo.

Elegí hacerlo así, fundamentalmente, porque a base de leer los trabajos que sobre este tema y otros similares, tengo muy claro que es necesario que haya más experimentación, y que la que se hace se haga mejor, con más base científica y más resultados cuantificables, comprobables y comunicables.

Por eso quise, con mi breve ponencia, animar y dar algunos consejos elementales y bien definidos sobre "qué hacer con eso de la experimentación". Para quien le pueda interesar, aquí está el enlace de descarga a la presentación: Experimental Archaeology & Middle Paleolithic bone tools: some basic notes, advice & examples

A continuación pasamos a la parte práctica de la experiencia con retocadores, y debo decir que estoy muy satisfecho con el grado de participación e implicación de los presentes. Yo actué un poco de coordinador y director del asunto, pero quise que fuera una actividad personal de cada participante: un vehículo de exploración, o para los más expertos, de discusión entre colegas, sobre cuestiones técnicas y tecnológicas.

En plena faena. Foto de Alex García-Moreno.

Creo que fue una experiencia interesante para la mayoría, y debo decir que me resultó curioso (aunque no del todo inesperado) que para un gran número de los participantes, fuera la primera vez que utilizaban huesos frescos reales y materia lítica experimental.

Digo que resulta curioso porque la mayoría de los participantes eran investigadores e investigadoras que están trabajando, precisamente, sobre este tipo de material arqueológico, y la mayoría han publicado artículos sobre retocadores. En fin, creo que sirvió para confirmar mis expectativas iniciales y el acierto al plantear la sesión.

Para terminar, regresamos a la sala de las comunicaciones, y utilizamos un microscopio digital de mano, conectado a un ordenador y al cañón proyector, para observar las marcas producidas por el retoque, en la lítica y en el retocador de hueso. Cada participante mostró el material que había usado, explicó de forma somera la tarea realizada, y localizó y mostró al resto (con el microscopio y la proyección) las huellas experimentales.

En la mesa, un gran experto en experimentación y Paleolítico, como es
Felipe Cuartero, mostrando el retoque que realizó con un brazo roto.

Explicando mi investigación

Mi otra contribución fue una de las comunicaciones de 15 minutos, en la que expuse algunas cuestiones fundamentales de mi propio trabajo sobre los retocadores óseos en contextos neandertales.

Debo decir que comencé con una introducción que no recoge el powerpoint, y que fue muy crítica y auto-crítica, en el sentido que expuse sin tapujos lo que sucede con muchos trabajos: Se estudian increíblemente bien los materiales arqueológicos, con gran minuciosidad y acierto, y a menudo con despliegues tecnológicos impresionantes (microscopio electrónico, modelos 3D, análisis de residuos, etc.). Pero después se falla por completo a la hora de ir más allá. No hay ni siquiera una voluntad de utilizar esa información para hablar de los seres humanos y las sociedades del Paleolítico. Les dije a mis colegas abiertamente que no podemos ser "clasificadores de objetos triviales del pasado". 

Después de eso, mostré mi investigación, y terminé con un ejemplo de como creo yo que se puede pasar del estudio más técnico y de "artefactos, muestras y sedimentos", a integrar toda esa valiosísima información en propuestas y modelos de comportamiento más generales. Así que sin más, para quien le pueda interesar, pongo el enlace de descarga a la presentación, y termino con ello esta entrada: Bone retouchers as a key tool in the economic management systems of late Neanderthals - from a northern iberia perspective

miércoles, 11 de julio de 2012

No todo va a ser Paleolítico medio...


Como reza el título de la entrada, no siempre en la vida del arqueólogo es posible trabajar en tu tema favorito, que en mi caso se enunciaría "el Paleolítico medio y los Neandertales".

Por el contrario, por diversas razones profesionales, de interés investigador, etc, a menudo me veo inmerso en otros periodos y temáticas. Uno de estos casos ha sido la campaña de experimentaciones arqueológicas que hemos realizado la pasada semana, en el incomparable marco del Pirineo aragonés.

En efecto, en esos últimos días de julio y primeros de agosto, un grupo de investigadores vinculados a la IMF-CSIC y a la Universidad de Cantabria, realizó una serie importante de experimentaciones en arqueología, que se imbrican dentro de varios proyectos de investigación. Y yo tuve la suerte de participar en la realización de todos ellos.

Me considero muy afortunado por ello, ya que pude aprender un sinfín de conceptos, matices y detalles, sobre las labores tradicionales, el tratamiento de las materias naturales (piedra, madera, hueso, etc...) y la propia organización de los protocolos de experimentación en arqueología.

Además, considero que casi todos los trabajos y sus resultados materiales en forma de material gráfico, documentación, datos cuantificados, y huellas de uso y desgaste en los instrumentos de trabajo (a analizar en el futuro mediante técnicas traceológicas), son de utilidad muy clara para el estudio del Paleolítico. Incluso a pesar de que en principio se han diseñado para resolver cuestiones relacionadas con yacimientos Mesolíticos y Neolíticos.

Sin alargarme más, ni entrar en detalles técnicos (que pertenecen a cada investigador y cada proyecto, y están lógicamente inéditos) si que quiero ofrecer aquí algunas imágenes ilustrativas de la gran variedad de trabajos llevados a cabo.

Por ejemplo, de corte de hierba con hoces de madera y sílex,



siega de cereal con el mismo tipo de hoces,



y corte de juncos con cuchillos de asta y sílex:



También trabajamos materias duras animales, casi siempre para preparar otros útiles o enmangues. Trabajamos con lascas y hojas de sílex en hueso,



también en asta de reno,



y en marfil:



Y, por último se hicieron varios trabajos en materias vegetales, como el trabajo sobre corteza y madera de pino con un cincel de hueso,



el descortezado de ramas de avellano con cantos tallados,



o el trabajo de madera de dureza media con colmillo de jabalí:



En líneas generales, y a modo de conclusión, decir que ha sido una gran experiencia personal y profesional, que espero repetir en el futuro.

¡Y no sufráis! En el próximo post, que ya he empezado a preparar, volveré a la crítica y revisión de los trabajos recientes sobre los modos de vida de los Neandertales.

martes, 19 de junio de 2012

Paleolítico medio y 3D (y II)

Como decía en el anterior post sobre este tema, sigo explorando las posibilidades de la tecnología de modelos 3D, sobre todo de cara a la presentación de resultados y comunicación científica.

Estos días estoy explorando las posibilidades del PDF en 3D o 3D-PDF. Se trata, básicamente, de documentos .PDF que contienen modelos en 3D interactivos, los cuales se pueden combinar con texto, imágenes estáticas, etc.

Creo que ese formato, tiene grandes posibilidades de cara a presentar determinado tipo de artefactos y materiales arqueológicos, como pueden ser los utensilios tallados, o también determinados huesos de animales (trabajados o no) y de humanos.

Como ejemplo, pongo a continuación los enlaces a dos PDFs que contienen modelos 3D del mismo objeto presentado en el anterior post sobre este tema (un núcleo lítico experimental, tallado con estrategias centrípetas típicas del Paleolítico medio).

Nota importante: Para verlos en 3D no basta con seguir el enlace a Google Docs; hay que descargarse los PDFs y abrirlos con una versión reciente de Adobe Acrobat o Acrobat Reader (la versión gratuíta que casi todos tenemos). 

Modelo 1

Modelo 2


El Modelo 1 está generado a partir de una malla capturada con un escáner 3D, simplificada con Meshlab (programa gratuito de código abierto), convertida en un archivo .U3D (algo así como el estándar 3D) e importada como objeto 3D a un archivo .PDF, usando Adobe Acrobat Pro.

El resultado es bueno en términos de fiabilidad, sin que aparezcan errores o se modifique la malla. Pero Meshlab tiene ciertos problemas de estabilidad cuando se trabaja con mallas "pesadas" (con cientos de miles de puntos y facetas) lo que hizo necesario simplificar el modelo antes de exportarlo. Por otro lado, y debido a ello, el PDF final es muy ligero, poco más de 1 Mega.

El Modelo 2 está generado a partir de la misma malla, convertida en un archivo .DAE (Collada) y exportada a la versión gratuita de Google Sketchup, y después convertida en PDF 3D con un plug-in en versión de evaluación llamado SimLab PDF Exporter.  

El resultado es muy aparente, con un modelo de aspecto bastante detallado, aunque con algunos fallos (agujeros en la malla); aparentemente son pequeños errores o discrepancias al importar el modelo a Google Sketchup. Este es un modelo más "pesado" que el anterior y el .PDF final es también más grande (unos 15 Megas).

Aunque estoy seguro de que se pueden exportar las texturas reales de los objetos capturados todavía no sé como hacerlo (por ejemplo, este modelo en su malla original tenía una textura generada a partir de las cámaras a color del escáner 3D, que se ha perdido en ambos procedimientos).

Espero seguir explorando el tema y descubrir esa cuestión, y otros mecanismos y utilidades, que me sirvan a mi, y a otros técnicos e investigadores en arqueología, para sacar más provecho a estas herramientas.

domingo, 3 de junio de 2012

Paleolítico medio y 3D

           
En los últimos meses, una de las cuestiones que estoy explorando un poco (debido a mis intereses profesionales y de investigación) es cómo aplicar la tecnología de representación en 3D, de objetos y estructuras, a la investigación arqueológica.

Los modelos 3D, de muy diversos tipos, se vienen usando en Arqueología y Prehistoria desde hace tiempo. Sobre todo, en  distintas aplicaciones e iniciativas de tipo divulgativo (aunque, seguramente, no tanto como se podría). Sin embargo, para la investigación científica propiamente dicha, lo cierto es que hay muy poco hecho, y es un campo amplio e interesante por explorar.

Uno de los muchos aspectos que podrían beneficiarse del uso de modelos 3D es la investigación sobre tecnología lítica en la Prehistoria, y en concreto en el Paleolítico medio.

Una parte muy importante de los materiales líticos del Paleolítico medio son piedras talladas, lo que significa que tienen unos rasgos morfológicos (forma, geometría) que son muy característicos.

Esos rasgos (como la dirección de las extracciones, el ángulo de golpeo respecto a las superficies del núcleo, etc) son analizados e interpretados por los expertos en este tema. Dichos investigadores lo hacen, habitualmente, a partir de los núcleos, lascas y otros productos de la talla lítica. Por ello, disponer de modelos 3D de esos materiales líticos podría ser una gran ayuda a la investigación, dado que:
  1. Facilitaría la toma de datos, en concreto de medidas que son complejas de tomar directamente sobre los materiales, al menos con cierta precisión (relaciones angulares, medidas de superficie, etc.)
  2. Ayudaría a la comunicabilidad del conocimiento científico, pudiendo los especialistas mostrar en congresos y reuniones sus modelos 3D, e intercambiar los obtenidos por ellos con los de otros investigadores.
  3. Ahorraría una ingente cantidad de tiempo y esfuerzo en relación al estudio de los materiales conservados en los Museos, a los que deben acudir los investigadores cada vez que quieren analizar un rasgo nuevo de la industria lítica de tal o cual yacimiento. 
Para ilustrar este post, pongo a continuación un objeto 3D, embebido en esta entrada gracias a la tecnología de Sculpteo.


Podéis probar a girar pinchando y arrastrando, o acercar y alejar la vista con la rueda del ratón.

Se trata de un núcleo lítico en sílex, experimental. Es el resultado final de un proceso de talla que se realizó en el marco de un seminario de lítica, el verano pasado. El núcleo se explotó con estrategias de producción similares a las utilizadas en el Paleolítico medio: Se comenzó con una reducción de tipo Levallois. Y cuando el núcleo fue demasiado pequeño para continuar, se pasó a realizar una serie de extracciones terminales de tipo discoide.

Es simplemente un ejemplo, con una malla 3D muy sencilla. Hay que tener en cuenta que la calidad de un modelo completo tiene mucha más definición, y puede añadirse también una textura detallada, con el color real del objeto.


Se recuerda que todo el contenido de este blog está protegido por una licencia 

miércoles, 30 de mayo de 2012

Neandertales cazadores en el Cantábrico: puntas de piedra para sus jabalinas y picas

ResearchBlogging.org
               
Introducción

"Jabalina" es un sustantivo genérico que engloba varios tipos de armas de punta, que se lanzan contra un blanco. Las jabalinas prehistóricas, así como las de algunos pueblos conocidos por la etnografía, a menudo se denominan "azagayas", un término de etimología norteafricana. En inglés, el término "spear" es probablemente el más común para ese mismo concepto.

Durante muchos años se ha discutido sobre la capacidad de los Neandertales en relación a las armas arrojadizas. Algunos autores han llegado a considerar que eran incapaces de fabricar, o incluso de lanzar ese tipo de armamento. A partir de esa idea, los mismos autores añadieron el uso de las jabalinas al "kit técnico" del llamado "comportamiento moderno", que se supone distingue a los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM) de otros seres humanos, hipotéticamente "arcaicos" en cuanto a sus capacidades, como los Neandertales.

Sin embargo, muchos otros investigadores vienen señalando, desde hace años, que el registro arqueológico de los Neandertales ofrece ciertas evidencias de la fabricación y uso de armamento de proyectil, en forma de jabalinas compuestas (Galván et al. 2008, Villa et al. 2009, Ríos Garaizar 2010). Esas armas estarían formadas por una punta lítica, un astil de madera y un sistema de enmangue y atadura que, a menudo, se reforzaba con adhesivos vegetales o minerales, mezclados y procesados al fuego. Además, las jabalinas fabricadas en madera del yacimiento de Paleolítico inferior de Schöningen (Thieme 1997) están perfectamente diseñadas y equilibradas para ser arrojadas. Eso hace bastante absurdo pensar que, 200.000 años después, los descendientes (Neandertales) de aquellos cazadores no fueran capaces de fabricar o usar la misma tecnología.

Neandertales y cazadores, también en el Cantábrico

En la misma linea de trabajo, acaba de publicarse en el Journal of Archaeological Science un artículo de Talía Lazuén en el que esta investigadora presenta el análisis de una serie de puntas de piedra. En ese estudio, Lazuén concluye que las puntas fueron utilizadas para cazar, como parte de un armamento para arrojar a distancia. Es decir, como puntas de jabalina.

Ese estudio se titula "European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the apperance of modern humans", es decir: "Las armas de caza de los Neandertales europeos revelan un comportamiento complejo mucho antes de la aparición de los humanos modernos".

En él, se estudian 19 puntas líticas de cuatro yacimientos cantábricos, todas provenientes de niveles bastante antiguos (del OIS 6 al 4), alejados de la llamada transición del Paleolítico medio al superior. Las puntas son de materiales muy variados, desde cuarzo a sílex, pasando por cuarcita y caliza silicificada.

Algunas de las puntas (y fragmentos) analizadas en el estudio, 
a partir de la Figura 1 de Lazuén (2011).


Todas las puntas se han considerado partes de un armamento compuesto a partir de un criterio estrictamente funcional y comprobable: Muestran fracturas y otras huellas que se producen por un impacto violento en la dirección longitudinal del objeto. Es decir, en el uso típico del objeto como arma.

Por lo tanto, las huellas de uso dejan constancia de que toda la muestra es, de hecho, armamento de caza. Sin embargo, hace falta un segundo mecanismo de análisis para saber si las puntas formaban parte de jabalinas arrojadizas. Hay otras posibilidades como, por ejemplo, que fueran "picas" o lanzas de mano, utilizadas directamente contra el blanco. Las huellas de uso no sirven, por el momento, para distinguir un modo de uso (arma sujeta) del otro (arma arrojada). En ese punto están de acuerdo prácticamente todos los investigadores, aunque se están explorando algunas posibilidades de discriminación (Hutchings 2011).

Como estrategia alternativa, para saber si una punta pertenece a un arma de mano, a una jabalina arrojadiza, o a una flecha de arco, el enfoque utilizado es de tipo morfométrico y balístico. Es decir, se miden determinadas características de la punta, que permiten juzgar su comportamiento balístico y de penetración. Así, se puede saber si esa punta pertenece -más probablemente- a una flecha, a una jabalina arrojada a mano, o a un arma empuñada directamente contra el blanco.

Algunos datos técnicos

De esas características balísticas y de penetración, la más utilizada y con un mayor referente etnográfico y experimental es la TCSA. Esas siglas significan  "Tip cross-section area" (Hughes 1998). Es decir, el  área de la sección transversal de la punta. Se considera un discriminador eficaz de diferentes tipos de puntas líticas usadas como armas. Debido a que la mayor parte de las puntas son, o bien lenticulares, o bien triangulares, en sección, una aproximación razonable al cálculo del TCSA sería esta: 0.5 x anchura máxima en mm x espesor máximo en mm.

La TSCA de una punta puede tomarse, de modo aproximado, como un indicador relativo de la fuerza necesaria para que esa punta penetre a un blanco, alcanzando una "profundidad letal". Cuando mayor es la TCSA, mayor sería la fuerza necesaria, y viceversa.

Con esa base conceptual, Lazuén compara la TCSA de sus puntas con varios referentes arqueológicos y etnográficos, y como resultado encuentra que, entre las 19 puntas, hay dos grupos bien diferenciados: Por una parte hay 17 puntas ligeras que son claramente de tipo arrojadizo, y por otra 2 puntas más pesadas que serían de tipo pica.

Este gráfico de la autora (Figura 4 de su artículo) es muy ilustrativo:


Lo más destacable es que las barras 1 y 2 representan las TCSAs de flechas y dardos etnográficos, la barra 3 las TCSAs de las jabalinas etnográficas, y las barras 4 a 8 las TCSAs de las puntas del Paleolítico medio cantábrico estudiadas por Lazuén. Otros conjuntos del 9 al 15 representan (salvo el 11) puntas de Paleolítico medio de diferentes contextos. Y la barra 16 comprende las TCSAs de las dos puntas más robustas del Cantábrico.

Por otra parte, hay algunas cuestiones importantes, que se deducen del análisis llevado cabo en el trabajo: Todas las puntas ligeras están bastante estandarizadas en tamaño, forma, ángulos, etc. Y muchas de ellas comparten otros rasgos: Adelgazamientos  o modificaciones por retoque para facilitar el enmangue, y presencia de un retocado y reavivado de los filos y la punta, para volver a usarlas, después de una primera fractura.

Al estudio de las puntas en sí se suman, también, otros aspectos generales, para conseguir una imagen más completa de las capacidades cazadoras neandertales:

En los yacimientos elegidos (Eirós, Morín, Lezetxiki y La Verde) la fauna documentada es, sobre todo, de herbívoros grandes (bisonte, caballo, uro...) y medianos/grandes (ciervo), con presencia menor de animales muy grandes (rinoceronte) o más pequeños (cápridos, etc).

Hay indicios, a partir del estudio funcional de los utensilios en piedra, de que éstos se usaron para trabajar una variedad de materias primas, entre ellas la madera (por ejemplo, los astiles de las armas de caza). Y, muy especialmente, la piel tanto fresca como seca. Esto apunta a que la piel, trabajada para confeccionar prendas de vestir y abrigo, era otra necesidad tan estratégica como el propio alimento proporcionado por esos grandes herbívoros. Además, y como puedo atestiguar con mi propio trabajo (Mozota 2009), los animales cazados proveían de la materia prima para el utillaje en hueso, poco elaborado, pero vital en varios procesos productivos y de la vida cotidiana de los Neandertales.

Conclusiones del trabajo

Lazuén concluye que este armamento en piedra implica un comportamiento complejo, y un sistema articulado en términos técnicos, económicos y sociales. La producción es de tipo estandarizada, con predominio de técnica Levallois, aplicada de un modo específico para obtener los soportes de las puntas.  Y se integra en un modelo complejo de fabricación de armamento compuesto, diseñado con el fin específico de ser utilizado a distancia, en actividades de caza.

Además, todo esto se documenta en un momento antiguo del Paleolítico medio, siempre mucho antes de la llegada de los HAM a Europa. Y en diferentes ambientes y momentos climáticos (OIS 6 a 4), lo que implica que los Neandertales que usaron esta tecnología sobrevivieron y se adaptaron a notables cambios en el ecosistema, varias veces.

Y algo (muy poquíto) de crítica constructiva

Lo cierto es que encuentro poco que criticar en términos generales en este artículo, y coincido en casi todas sus conclusiones. Si acaso, hay algunos aspectos técnicos menores que apenas si vale la pena mencionar:

Por una parte, el grueso de la argumentación sobre las huellas de uso está muy resumida: Se remite a la bibliografía pertinente, y a una "gran imagen" (la Figura 2 del trabajo), que reúne (casi diríamos "comprime") las huellas de uso de hasta 13 puntas distintas. Un poco más de detalle en esos aspectos técnicos, en una revista que se distingue por su aprecio por la metodología, hubiera estado bien, al menos según mis preferencias.

Y por otra parte, quizás hubiera sido interesante alguna aproximación desde otro índice, el del TCSP, que la autora menciona como más preciso, pero que finalmente se abandona en favor de la TCSA (más generalizada).

Referencia de Research Blogging

Talia Lazuen (2012). European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the appearance of modern humans Journal of Archaeological Science, 39 (7), 2304-2311 DOI: 10.1016/j.jas.2012.02.032

Bibliografía adicional

Galván Santos, B., Hernández Gómez, C. M. y Francisco Ortega, M. I. (2007-2008): "Elementos líticos apuntados en el Musteriense alcoyano, el Abric del Pastor (Alicante)", Veleia, nº 24-25, pp. 367-383.

Hughes, S. S. (1998): "Getting to the Point: Evolutionary Change in Prehistoric Weaponry", Journal of Archaeological Method and Theory, nº 5, pp. 345-408.

Hutchings, W. K. (2011): "Measuring use-related fracture velocity in lithic armatures to identify spears, javelins, darts, and arrows", Journal of Archaeological Science, v. 38, nº 7, pp. 1737-1746.

Mozota, M. (2009): "El utillaje óseo musteriense del nivel ‘D’ de Axlor (Dima, Vizcaya): análisis de la cadena operativa", Trabajos de Prehistoria, nº 66, pp. 28-46.

Ríos, J. (2010): "Organización económica de las sociedades neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa)", Zephyrus, nº 65, pp. 15-37.

Thieme, H. (1997): "Lower Palaeolithic hunting spears from Germany", Nature (letters to Nature), nº 385, pp. 807 - 810.

Villa, P., Boscato, P., Ranaldo, F. y Ronchitelli, A. (2009): "Stone tools for the hunt: points with impact scars from a Middle Paleolithic site in southern Italy", Journal of Archaeological Science, v. 36, nº 3, pp. 850-859.

domingo, 22 de mayo de 2011

Próximo Congreso de Arqueología Experimental (y comentarios en clave Neandertal)

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Uno de los pilares de mis propios trabajos de investigación (de los que he hablado un poco por aquí) es la arqueología experimental o, mejor, experimentación en arqueología. En ese campo, soy miembro fundador de Experimenta, la Asociación Española de Arqueología Experimental (lo que, simplemente, significa que tuve la suerte de estar con los primeros arqueólogos e historiadores que crearon ese grupo).

Además hace pocos meses (¡y a traición!) fui elegido secretario de la Junta Directiva, lo que me ha vuelto a colocar en primera linea -o quizás segunda- en cuanto a la organización de eventos, etc.

Entre los objetivos de la asociación, uno de los principales es organizar Congresos de Arqueología Experimental, y en eso estamos en estos momentos: La asociación está preparando el 3er Congreso Internacional de Arqueología Experimental, que se va a celebrar en Banyoles (Girona), los días 17, 18 y 19 de octubre de 2011.


Concretamente, la fecha límite para presentar comunicaciones al congreso es el próximo día 27 de Mayo, y te puedes apuntar como asistente hasta el 29 de Julio.

Alguno pensará, con razón ¿Y que tiene que ver esto con los Neandertales?

Pues bastante más de lo que puede parecer en un principio: en los dos congresos anteriores organizados desde Experimenta, el Paleolítico medio y la tecnología e instrumentos de los Neandertales han tenido un importante protagonismo.

Como muestra, estos son títulos de comunicaciones de ediciones pasadas:

1er Congreso (Santander, 2005)


  • Más allá de la tipología lítica: Tecnología y experimentación. J. Baena.
  • Propuesta experimental para el análisis tecnoeconómico de conjuntos líticos: El caso de la industria laminar del nivel XVIII de la cueva de El Esquilleu (Castrocillórico, Cantabria). F. Cuartero, D. Martín-Puig, y J. Baena. 
  • Proyecto experimental para el estudio de los restos de combustión de la Cova del Bolomor (La Valldigna, Valencia). J. Fernández Peris, B. Soler Mayor, A. Sanchís Serra, C. Verdasco, R. Blasco López.
  • Pautas experimentales para el análisis de la industria tallada en hueso. L. Dapena y J. Baena. 
  • Los retocadores óseos del Paleolítico medio: una experimentación para la obtención de soportes. M. Mozota.
  • Sobre lascas y esquirlas óseas: Una propuesta de diseño experimental para el contraste arqueológico. A. Mateos y G. de Manueles. 

2º Congreso (Ronda, 2008)


  • Elaboración de un protocolo de experimentación lítica para la comprensión del comportamiento técnico y tecno-económico durante el Paleolítico medio. M. Brenet, M. Folgado, L. Bourguignon, I. Ortega.
  • Aproximación tecno-económica del debitage discoide de puntas pseudo-Levallois: el aporte de la experimentación. L. Bourguignon, M. Brenet, M. Folgado, I. Ortega.
  • Les «bolas» ou «boules calcaires» moustériennes : des percuteurs? Le cas du façonnage des racloirs bifaciaux Quina de Chez-Pinaud (Jonzac, France). M. Roussel, L. Bourguignon, M. Soressi. 
  • Aptitudes y condicionantes en la utilización de percutores líticos: el ejemplo comparativo del yacimiento musteriense “El turó de la Batería” (Girona). R. Rosillo, A. Palomo, F. Cuartero, J. F. Gibaja.
  • Usewear traces or retouch? Experiments to understand a Middle Pleistocene human behaviour in central Portugal. S. Grimaldi, E. Cristiani, S. Cura, L. Oosterbeek.
Y estos son sólo los trabajos específicos de esa temática (P. medio y Neandertales), pero la lista sería mucho más larga si añadiera las comunicaciones sobre el Paleolítico o con las sociedades de cazadores-recolectores en general. 

En todo caso, y aunque aún no se sabe cuales serán las comunicaciones de este año, todo apunta a que el Paleolítico medio, el Musteriense y los Neandertales tendrán, de nuevo, un importante protagonismo.

Para ir terminando, aquí dejo unos enlaces que creo serán de interés para quien esté pensando en asistir o presentar alguna comunicación al congreso:

1ª Circular: ENGLISH, ESPAÑOL, CATALÀ.