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sábado, 14 de mayo de 2011

Congreso de Homínidos y Carnívoros: Las charlas más interesantes sobre Neandertales

Me ha llegado hoy un documento con el programa de una reunión científica que ya anuncié en el blog hace algún tiempo. Se trata de un congreso que se celebrará en Octubre en Salou (Tarragona, España), bajo la propuesta "Interacciones de Homínidos y Carnívoros".


Del programa, lo cierto es que la mayor parte, si no todo, es aprovechable para investigadores, estudiantes y aficionados que estén interesados en los Neandertales, y en los homínidos del Pleistoceno en general.

Dicho esto, también es verdad que algunas charlas son más destacables que otras, desde el punto de vista del estudio del Hombre de Neandertal.

En primer lugar yo tendría en cuenta la charla de J. G. Enloe sobre Neandertales, hienas y osos. Este investigador tiene una notable trayectoria en arqueozoología y ha estudiado también la competencia (por el espacio de las cuevas) entre carnívoros y humanos. Por todo ello, es un experto en procesos tafonómicos relacionados con carnívoros y humanos. Ha trabajado tanto a nivel de propuestas teórico-metodológicas, como en criterios de identificación práctica de huellas en el registro fósil.

Otra charla que no hay que perderse es la de M. Patou-Mathis. Esta investigadora francesa es una "primera espada" de la arqueozoología y el estudio de la industria ósea en Francia. Sus trabajos para el Paleolítico medio y los Neandertales han sido (y son) enormemente influyentes.

Además, ha coordinado o dirigido algunos importantes proyectos colectivos de la últimas décadas, sobre el utillaje en hueso y el aprovechamiento de las materias primas animales en el Paleolítico medio. Su título propuesto para el congreso se refiere a interacciones de Neandertales y carnívoros en Europa Central y Oriental.
     
En tercer lugar, creo que hay que destacar la presentación de Romandini y otros (siendo "otros" una representación del equipo que trabaja en el emblemático yacimiento italiano de Grotta di Fumane). Su charla tratará del consumo de carnívoros por parte de los humanos en Fumane, en el marco de la llamada "transición del Paleolítico medio al superior". Aunque seguro que no se librarán de responder a algunas preguntas sobre su reciente trabajo del uso ornamental de plumas por parte de los Neandertales (que hemos comentado aquí).

Por último (pero no menos importante), una mención especial para las charlas de dos equipos que trabajan en la Península Ibérica: Por una parte, Barroso y otros hablarán sobre Boquete de Zafarraya y las interacciones de carnívoros y Neandertales en el entorno de la cueva.

Y, por otra parte, Villaluenga y otros hablarán sobre dichas interacciones en dos yacimientos del País Vasco: Lezetxiki, que tiene una muy importante secuencia de Paleolítico antiguo, y el menos conocido de Astigarragako Koba.

Y algo de bibliografía (que nunca viene mal):

Arrizabalaga, A., (2006): Lezetxiki (Arrasate, País Vasco). Nuevas preguntas acerca de un antiguo yacimiento. En el centenario de la cueva de El Castillo: el ocaso de los neandertales. Ed. Cabrera Valdés, V., Bernaldo de Quirós, F., y Maillo, J. M. pp. 291-310.

Barroso, C. [coor.] (2003):  El Pleistoceno Superior de la Cueva del Boquete de Zafarraya. Arqueología Monografías. Sevilla: Junta de Andalucía.

Enloe, J.G., David, F., y Baryshnikov G. (2000): Hyenas and hunters: Zooarchaeological investigations at Prolom II Cave, Crimea. International Journal of Osteoarchaelogy 10 (4-5), pp. 310-324.

Patou-Mathis, M. [coor.]. (2002): Compresseurs, percuteurs, retouchoirs, … Os à impressions et éraillures, Cahier X, Paris, Éditions S. P. F.

Peresani M., Fiore I., Gala M., Romandini M., y Tagliacozzo, A. (2011): Late Neandertals and the intentional removal of feathers as evidenced from bird bone taphonomy at Fumane Cave 44 ky B.P., Italy. PNAS, 108 (10).

jueves, 1 de julio de 2010

Cazadores cazados: Consumo de grandes carnívoros y omnívoros por Neandertales y sus "antecesores"

En el anterior post hicimos un repaso de las distintas interpretaciones que se han hecho de la interacción de Neandertales y carnívoros. En este post me voy a centrar en una serie de trabajos (más o menos recientes) que nos informan del consumo de grandes animales peligrosos (carnívoros y grandes omnívoros, como los osos), por parte de los grupos Neandertales y de sus antepasados.

Cazadores de osos

Un trabajo de 1995, de Auguste Patrick, marca la ruptura de una importante frontera mental. Este trabajo, excelente en mi opinión, trata con gran detalle el procesado de los animales abatidos en Biache-Saint-Vaast (Pasde-Calais). Se trata de un yacimiento Neandertal de Paleolítico medio. Patrick estudia los restos de muchos herbívoros, que son cazados, descuartizados y consumidos por el hombre. Y también los restos de osos pardos, que sufren el mismo procesado antrópico


Tras estudiar las huellas de corte presentes en unos 2500 huesos, el autor concluye que se practicó una caza especializada del oso, con un aprovechamiento tanto de la carne como de la piel. Propone también que los animales pudieron ser abatidos con trampas o desde "puestos de caza", y es interesante señalar que se cazaron, básicamente, osos adultos.



Y en España, también.

En la Península Ibérica, varios zooarqueólogos y paleontólogos presentaron a lo largo de los años 90 del s. XX ejemplos concretos de huesos (de osos y grandes carnívoros) con huellas de la acción humana. Por lo general se trataba de marcas de corte, realizadas con instrumentos de piedras como el sílex. Entre esos trabajos se puede destacar uno de Alfonso Arribas Herrera y otros, en 1997, sobre la Cueva de los Torrejones (Guadalajara).

En ese trabajo se presenta la intervención de homínidos sobre huesos de carnívoros, concretamente de leopardos. La hipótesis que se plantea es un aprovechamiento de la piel, tras la muerte del animal (es decir, carroñeo en su sentido más amplio). Este yacimiento tiene una datación muy amplia y poco concreta (del OIS 5 al OIS 3, más de 100.000 de arco cronológico) pero -con toda probabilidad- las acciones antrópicas se pueden asignar a los Neandertales.

Otro trabajo destacado en los años 90 es el de Carlos Diez y otros (de 1999), que presenta marcas de corte en una falange de oso del estrato TD6 de Atapuerca. Es decir, restos de unos 800.000 años de antiguedad y asociados al Homo antecessor.

2010: Se abre la veda del carnívoro

A pesar de los antecedentes, como vemos nada deseñables, 2010 está siendo "el año del consumo de carnívoros por nuestros antepasados más remotos". Desde Enero, se han publicado tres estudios (si bien uno es una nota científica breve) sobre el consumo de animales "peligrosos" por parte de los Neandertales o de sus "antecesores". Y en todos los casos, se trata de yacimientos de la Península Ibérica.


En primer lugar tenemos el caso de Cova Negra (Xàtiva, Valencia), donde Manuel Pérez Ripoll y otros nos informan del hallazgo de restos de cuón (un cánido parecido al perro y al coyote), con marcas de corte sobre los huesos. Los autores apuntan a un aprovechamiento de la piel del animal, a partir de la posición de las marcas. Esos restos provienen de niveles Musterienses de Paleolítico medio. Están asociados, por tanto, al hombre de Neandertal.


En Maltravieso (Cáceres), se han hallado restos de hiena de cronología de Paleolítico medio (hace unos 120.000 años) con marcas claras de procesado carnicero. Los investigadores que estudian el yacimiento, en concreto Antonio Rodriguez Hidalgo (en una nota en Journal of Taphonomy), propone como hipótesis inicial que la hiena fue abatida y procesada in situ por Neandertales. 

Por último, un trabajo reciente de Ruth Blasco y otros nos informa de la existencia de restos de león en el nivel TD10 de Atapuerca, que presentan marcas de descarnamiento. En concreto, marcas incisas de corte con un útil de piedra. A partir de las marcas en el interior de las costillas, los autores deducen que el león fue eviscerado, lo que supone que los hombres de TD10 tuvieron un acceso primario (no carroñero) al animal.

Los restos de león también tienen huellas de impacto y fractura, realizadas con algún instrumento masivo, para obtener el tuétano o grasa medular. En el mismo nivel se encontró otro resto de carnívoro con una marca de corte, aunque se trata de un zorro (y por tanto no se puede considerar un animal peligroso). El nivel TD10 está datado en más de 400.000 años, y los humanos asociados son los Homo heidelbergensis, la población de la que proviene el H. neanderthalensis.

Conclusiones

Como balance final, podemos decir que se distinguen dos situaciones distintas a partir de las evidencias arqueológicas.

Por una parte, están las evidencias del Paleolítico medio de Biache-Saint-Vaast. Los datos ponen en evidencia que los Neandertales cazaban osos adultos de forma habitual y organizada, y aprovechaban la carne y la piel de forma sistemática. Este hecho hace necesario pensar que esas poblaciones disponían de capacidades de planificación y organización muy avanzadas. Y eso es del todo incompatible con una visión de los Neandertales como homínidos simples y de capacidades cognitivas limitadas.

Por otra parte, tenemos un conjunto creciente de "otras evidencias": sobre el procesado de carnívoros en momentos bastante antiguos del Pleistoceno. Estas evidencias, sobre todo de la Península Ibérica, se asocian a especies humanas anteriores a los Neandertales (H. heidelbergensis, H. antecessor). Aunque se trata de hallazgos singulares, su número en aumento puede hacernos pensar en algo más que "sucesos únicos". Quizás, cabría pensar en una estrategia "oportunista" pero habitual, vinculada al abatimiento o aprovechamiento de estos animales, por parte de los homínidos europeos del Pleistoceno. En todo caso, los recientes hallazgos y publicaciones sugieren que iremos sabiendo mucho más sobre el tema en los próximos años. 

Referencias

Auguste Patrick, 1995: "Chasse et charognage au Paléolithique moyen : l'apport du gisement de Biache-Saint-Vaast (Pasde-Calais)". En: Bulletin de la Société préhistorique française. Tomo 92, N. 2. Abril-junio 1995. pp. 155-168.

Arribas Herrera, A.; Díez Fernández-Lomana, J.C.; Jordá Pardo, F.J., 1997: "Primeras ocupaciones en los depósitos Pleistocenos de la Cueva de los Torrejones (Sistema Central Español, Tamajón, Guadalajara): litoestratigrafía y actividad biológica. A la memoria de Henry Laville". Cuaternario y Geomorfología. 11 (1-2). pp.55-66.

Diez J. C., Fernandez-Jalvo, Y., Rosell, j., Caceres, I., 1999: "Zooarchaeology and taphonomy of Aurora Stratum (Gran Dolina, Sierra de Atapuerca, Spain)", Journal of Human Evolution, Volumen 37, 3-4,. pp. 623-652.

Perez Ripoll, M., V. Morales Perez J.,Sanchis Serra, A., Aura Tortosa J. E., Sarrion Montanana, I., 2010: "Presence of the genus Cuon in upper Pleistocene and initial Holocene sites of the Iberian Peninsula: new remains identified in archaeological contexts of the Mediterranean region", Journal of Archaeological Science, Volumen 37, 3,.pp: 437-450.

Rodríguez Hidalgo, A., 2010: "The scavenger or the scavenged", Journal of Taphonomy, 2010-1. The Taphonomist's Corner. pp. 75-76.

Blasco, R., Rosell, J., Arsuaga, J. L. Bermudez de Castro, J. M., Carbonell, E., 2010: "The hunted hunter: the capture of a lion (Panthera leo fossilis) at the Gran Dolina site, Sierra de Atapuerca, Spain". Journal of Archaeological Science, Volumen 37, 8. pp. 2051-2060. 

Nota Final: Mientras terminaba este post, he recibido noticia de que John Hawks ha tratado precisamente el león de TD10 en su blog. Aprovecho también para citar varios blogs de Prehistoria y Paleoantropología, cuyos posts sobre Neandertales y Carnívoros me han sido de gran ayuda para rastrear las referencias bibliográficas que he utilizado en esta nota: Mundo Neandertal, NeanderFollia, Pileta de Prehistoria, y Paleolítico Noticioso.

lunes, 21 de junio de 2010

Neandertales y carnívoros

La interacción de Neandertales y carnívoros ha sido un tema recurrente en los estudios sobre el Paleolítico medio y sobre el H. neanderthalensis. Desde los inicios de la investigación en Prehistoria (s. XIX y principios del XX), los arqueólogos se dieron cuenta de que en los yacimientos Musterienses los restos de las ocupaciones humanas convivían o alternaban con la presencia de grandes carnívoros. Esto sucedía especialmente en cuevas.

La explicación de los expertos era la siguiente: el Hombre de Neandertal compite por refugios, con los grandes carnívoros (y otros animales peligrosos, como los osos -que son omnívoros). Así, una viva imagen pasó al saber popular y a la literatura: la idea del Neandertal luchador y cazador, que se enfrenta a osos, leones, hienas o lobos para ocupar sus cubiles.

En los años ochenta, el trabajo de C. K. Brain "The Hunters or the Hunted" inauguró un nuevo modo de estudiar la formación de los yacimientos (que hay solemos llamar "tafonomía"). Su estudio tuvo un enorme impacto en la interpretación del Paleolítico antiguo. Brain demostró que los australopitecos sudafricanos, en contra de lo que afirmaba Dart, no eran grandes cazadores, armados con temibles armas en huesos aguzados. Al contrario, eran presas habituales de los leopardos y otros grandes carnívoros. Así, los huesos presentes en las cuevas de los australopitecos eran restos dejados por los felinos. Y los homínidos sólo eran otra opción gastronómica más, en el menú los grandes gatos.


En Europa, esa visión llegó con mucha fuerza, y se revisó de forma crítica todo el Paleolítico inferior y medio, en busca del tipo de situaciones descritas por Brain. El antropólogo y arqueólogo L. Binford fue un abanderado de este tipo de revisión. Se llegó a describir, años después, todo aquel "huracán" revisionista como el "efecto Binford". En yacimientos muy antiguos, como Orce-Venta Micena, Torralba y Ambrona, se deshechó la idea de que las acumulaciones de fauna estuvieran relacionadas con actividades de caza.

En ese marco, los yacimientos en cueva en los que aparecían tanto materiales musterienses como carnívoros, empezaron a perder interés como fuentes de información sobre los Neandertales. El razonamiento era este: no se podía afirmar que la fauna representara las capturas hechas por los Neandertales, y era más probable que fueran animales cazados por grandes carnívoros.


Eso, unido a un renovado modelo (de mano de la Nueva Arqueología) de las incapacidades Neandertales, llevó a imaginar al Neandertal como un homínido poco inteligente, incapaz de cazar de manera eficaz y organizada. Por todo ello, era fundamentalmente un ser carroñero. Con un razonamiento un tanto circular, esas limitaciones permitían explicar la presencia de herramientas Musterienses en las acumulaciones de los carnívoros: provenían de las exploraciones y actividades carroñeras de los Neandertales.

Esta imagen domina los años ochenta del siglo XX, y empieza a ser disputada a partir de los noventa. Al afinarse los estudios tafonómicos (i.e. "cómo se acumulan y se forman los yacimientos") se comienzan a distinguir los huesos procesados por los Neandertales y los devorados por carnívoros. Además el estudio de las estrategias de caza (por la especie, edad, sexo... de las presas) permite separar acumulaciones de carnívoros de otros perfiles, más típicos de sociedades humanas cazadoras. Y por otro lado, los estudios de industria lítica muestran que los neandertales tenían un equipamiento (de caza, de procesado de la materia animal) mucho más eficaz de lo descrito hasta entonces.

En ese ambiente cambiante, llegan los estudios de isótopos estables, que permiten valorar la dieta a partir del análisis de composición de los huesos. Esas técnicas describen la posición de un individuo en la cadena trófica (si es herbívoro, omnívoro, o carnívoro) y la proporción aproximada de proteína animal presente en su dieta. El trabajo Richards y otros sobre los Neandertales de Vindija marca un rubicón, al sumar los restos croatas a los resultados de estudios anteriores (de Bélgica y Francia). El conjunto de los datos da una imagen de "gran carnívoro", del Neandertal, en lo más alto de la cadena trófica.

Los isótopos estables alejan la idea del Neandertal carroñero oportunista y abren la puerta a consideraciones de tipo congnitivo y social: Si el H. neanderthalensis es un "top carnívore", entonces debe ser gracias a sus capacidades. Una parte de los investigadores de  hacen énfasis en sus habilidades de planificación y oganización, rastreando -y hallando- cada vez más evidencia de complejidad. Pero otros siguen atados a los antiguos modelos de las incapacidades mentales, y proponen un nuevo fetiche explicativo en forma de "superhombre", lo que podriamos llamar el modelo "Conan con Torus Supraorbital". 


Así, se transmite la idea de un neandertal increíblemente fuerte y robusto, al que la evolución no ha dotado de gran inteligencia, pero sí de armas alternativas a las garras y dientes: músculos de película de acción y lanzas "primitivas". En mi opinión, este tópico está sobredimensionado. Los Neandertales eran fuertes, si, pero sus capacidades (planificación, estrategia, uso del fuego, armamento y herramientas muy elaboradas) permiten pensar en alternativas razonables al (absurdo) "cuerpo a cuerpo 1vs1", a la hora de enfrentarse a carnívoros o cazar grandes herbívoros.


En ese marco de finales del S. XX y principios del XXI, aparece una propuesta  que se centra en la interacción de Neandertales y carnívoros, para explicar la desaparición de ambos. Se trata de la hipótesis de J. Estévez y otros , propuesta desde la paleontología y la zooarqueología. En resumen, se trata de lo siguiente: Al final del Pleistoceno desaparecen de forma más o menos brusca varias especies de grandes carnívoros (Hienas...) y omnívoros (Osos cavernarios). Algunas estas especies subsisten en áreas restringidas mucho tiempo, pero también acaban por extinguirse. Dada la coincidencia en el tiempo de esos procesos, y dado que son simultáneos (más o menos) con la llegada a Europa y la expansión demográfica del Homo sapiens, es razonable pensar que las extinciones están relacionadas con nuestra especie. Además, el paralelismo sugiere al autor que hay que considerar H. Neandertalensis como un carnívoro más, a la hora de explicar su extinción.

Por mi parte, considero que a esa hipótesis le falta de coherencia interna en su formulación. Un hecho bien establecido es que las capacidades de H. Neanderthalensis son equiparables en eficiencia y complejidad a las de las poblaciones "modernas". Este hecho inhabilita la propuesta de Estévez. Específicamente, no es correcto dejar a un lado de la formulación teórica al taxón H. sapiens, dándole un carácter y unas capacidades diferenciales, y no aplicar los mismos razonamientos al H. Neanderthalensis.

Esto no significa que el Neandertal no tuviera cosas en común con los grandes carnívoros (como también lo tuvieron los "modernos" del Paleolítico, por otro lado). Pero lo que no es correcto es aplicar un doble rasero a dos poblaciones humanas a la hora de elaborar la explicación. Eso es volver al "no-win scenario". 

En el siguiente post trataré de una cuestión relacionada con los carnívoros que está de actualidad, por varios trabajos recién publicados o en proceso de estudio. Me refiero al uso que los Neandertales hacian de los carnívoros. Existen evidencias de que probablemente cazaron hienas, leones y osos. O (al menos), aprovecharon sus restos.

Referencias

Brain, C.K., 1981: "The hunters or the hunted? An introduction to African cave taphonomy" University of Chicago Press. Chicago.

Binford, L.R., 1981: "Bones. Ancient Men and Modern Myths". Academic Press.

Richards, M. P., Pettitt, P. B., Trinkaus, E., Smith, F. H., Paunovic, M., Karavanic, I., 2000: "Neanderthal diet at Vindija and Neanderthal predation: The evidence from stable isotopes". PNAS, Vol. 97, N. 13. pp: 7663–7666.

Estévez, J. 2004: : "Vanishing Carnivores: What can the Disappearance of Large Carnivores tell us about the Neanderthal World?". Int. J. Osteoarchaeol. 14. pp. 190–200 .