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viernes, 8 de marzo de 2013

Nuevo blog (Neolítico)

Una brevísima entrada para presentar un nuevo blog que he diseñado y en el que también participo: "Sepulturas Neolíticas".


Trata sobre un proyecto de arqueología y antropología en el que estamos metidos un buen número de investigadores e investigadoras (no solo arqueólogos y antropólogos, como podréis ver). En concreto, el tema principal son las sepulturas neolíticas y el origen de las necrópolis; y, en general, el mundo de los enterramientos con las primeras sociedades productoras. Se centra en un territorio en concreto: el N-E de la Península Ibérica. 

lunes, 21 de enero de 2013

Clonación neandertal por moda o estudios: Insulto descarado a la ética y los derechos humanos

                   
Un post motivado por las noticias

Escribo esta entrada para comentar las noticias sobre una especie de proyecto putativo, que probablemente responde más a las aspiraciones del impulsor del mismo, que a la realidad de los hechos científicos y también legales.

La noticia me llegó primero por twitter (gracias Laura y Paleorama), y después a través del enlace de un compañero del trabajo (gracias Niccòlo) a La Vanguardia. El origen último de estas noticias es una entrevista de Der Spiegel a George Church, en la que debo decir que los periodistas (P. Bethge y J. Grolle) resultan mucho más coherentes y razonables que el entrevistado.

La historia, resumiendo mucho, vendría a ser así: Un iluminado que incidentalmente es profesor en Harvard, George Church, afirma que tendría "todo preparado" para clonar a un Neandertal si consiguiera una mujer que prestara su cuerpo para gestar el embarazo, para cuando "la clonación sea algo aceptable para la sociedad,". Después lo adorna con varias declaraciones sensacionalistas más, algún comentario evadiendo la responsabilidad de los científicos ("I tend to decide on what is desirable based on societal consensus"), etc.

La manita: Periodistas Der Spiegel: 5 - Científico Harvard: 0 

Como comentaba antes, la profundidad y pertinencia de las preguntas de Der Spiegel están muy por encima de las respuestas conseguidas, por las reflexiones éticas que subyacen a las primeras. Respecto a las noticias que se hacen eco de la entrevista, creo que hubiera sido bastante más deseable que se hubieran leído con más atención las incisivas preguntas de los periodistas alemanes.

En cuanto a las razones para la clonación neandertal, baste decir que me parecen un montón bazofia tan alto como, bueno, como el propio Church. Es inaceptable que un científico de su supuesta talla y posición hable de manipulación de distintos códigos genéticos de humanos actuales y extintos (porque en el mejor de los casos es lo que sería, no nos engañemos), soslayando y despreciando los problemas éticos y legales que supone -y que Der Spiegel sí recoge con sus preguntas.

Habría muchísimas cosas que comentar y lamentar del enfoque de las declaraciones de Church y de algunos tratamientos de las mismas, pero me centraré en la cuestión de la clonación neandertal.

Razones y sinrazones

Por una parte están todos los dilemas éticos y las constricciones legales, y de respeto a los derechos humanos, que afectan al tema de la clonación y la eugenesia en general. No entraré en detalles, pero se puede encontrar fácilmente mucha información al respecto, por ejemplo en el informe de la UNESCO sobre cuestiones éticas de la clonación humana.

Por otra parte, hay dos grandes grupos de razones para crear un Neandertal: Para estudiarlo, y así conocer mejor nuestros orígenes, y estudiar a las humanidades desaparecidas. Y, en segundo lugar, por motivos a priori irresponsables como el gusto cultural, la moda, etc.

Mis razonamientos al respecto son bastante sencillos:

El segundo grupo de motivos ni me molesto en comentarlo. Me parece emocional y racionalmente insultante, teniendo en cuenta que hablamos de un ser humano, no de una maldita mascota.

Otra cosa, por supuesto, sería que llegara a existir un marco legal, cultural y ético respecto a la clonación humana, que permitiera una reproducción por clonación que fuera moral, responsable y sujeta a plenas responsabilidades. Algo en el marco del debate crítico sobre el transhumanismo.

Pero desde luego, no es de lo que está hablando Church, y por eso no merece más comentario.

Y en cuanto al primer grupo de motivos, los científicos: Como demuestra la arqueología desde hace más de un siglo (y otras ciencias desde hace menos años), los neandertales fueron personas ("Hombres de Neandertal"),  y de existir hoy en nuestras sociedades debería ser considerados seres humanos (Homo neanderthalensis u Homo sapiens neanderthalensis) de pleno derecho.

Los Neandertales fueron seres humanos como nosotros, con una cultura de cazadores-recolectores similar a la de nuestros antepasados más directos. Imagen: Complejo Humo, Parque Prehistórico de Málaga, José Emilio Toro Pareja.

Su rica cultura y sus capacidades, equivalentes a las de los otros humanos (Homo sapiens u Homo sapiens sapiens) que les fueron contemporáneos implica necesariamente que, de estar vivos, serían sujetos de plenos derechos humanos, tal y como los entendemos.

La cultura neandertal incluyó elementos simbólicos de adorno como ocres, plumas, y en algunas zonas, colgantes de hueso, diente o conchas marinas. También tecnologías complejas como reducción de betunes y resinas mediante cocción anaerobia, etc. Imagen: Mauro Cutrona. 

Por tanto, crear un Neandertal para estudiarlo es una contradicción aberrante: Esa persona sería pleno sujeto de derechos humanos, y por tanto nadie tendría derecho a estudiarlo sin su consentimiento, incluyendo todos sus aspectos físicos externos, y por supuesto también su código genético, hasta el último par de bases.

Las trapacerías legales y argucias que se pudieran usar, para estudiarlo sin consentimiento, estarían viciadas de origen, porque en realidad ya se clona a esa persona para estudiarla. Es, por tanto, ajeno a toda ética científica, por no mencionar que supone un insulto a prácticamente todos los principios de nuestras sociedades, y me refiero a las basadas, al menos en teoría, en los principios democráticos, el estado de derecho, y el respeto a los derechos humanos.  

Coda

Si mañana un científico dijera que está preparado para clonar a un guanche (aborígenes pre-hispánicos de Tenerife) para estudiarlo en su laboratorio, o porque "ey, podría ponerse de moda"... ¿cómo calificaríamos a ese "científico"?

Os animo a pensar en ello y extender la reflexión a los Neandertales.

Actualización 22/01/2013

Algunas respuestas y reacciones interesantes a la entrevista de Church:

Columna de opinión del comentarista de ciencia Tom Chivers.

Entrevista al genetista Carles Lalueza-Fox.

Actualización 23/01/2013

George Church "recoge velas" respecto a sus propias declaraciones". Él culpa del "malentendido" a la mala interpretación de la prensa, cosa que sólo es verdad hasta cierto punto. La mayoría de las consecuencias de su "largada" son responsabilidad suya. Para comprobarlo, vuelvo a recomendar la lectura íntegra de la entrevista original a Der Spiegel.

Que por cierto ha traducido íntegramente El País.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (III)

               
La perspectiva genética

Continúo con revisión de la serie de mini-ensayos que ha ocupado los últimos posts, que giran en torno a la cuestión planteada por J. M. Calcagno y A. Fuentes, ¿Qué nos hace humanos?

El segundo de los ensayos lo escribe Katherine S. Pollard y se titula "The Genetics of Humanness". Es decir "La genética de lo humano" (traducción aproximada). La investigación de esta autora se centra en la evolución del ADN humano, y su respuesta a la cuestión planteada se aborda, de forma previsible, desde esa interesante perspectiva.

Estructura del ADN (Fuente: Wikimedia Commons).

La primera respuesta de Pollard viene a ser esta: "desde un punto de vista genético, no hay demasiado que nos haga únicos a los humanos". Para explicar esto, pone el ejemplo de la comparación entre el genoma humano y el del chimpancé, que:
  • Son iguales al 99% en sus bases. 
  • Ambos han cambiado más o menos la misma cantidad de bases desde nuestro ancestro común.
Para poner esta diferencia en perspectiva, la autora menciona que el genoma del ratón y la rata difieren en un 17% de sus bases.

Humanos y chimpancés: Parecidos pero diferentes (la humana es Jane Goodall). 

En este punto, Pollard se pregunta dónde se sitúan esas diferencias entre nuestro genoma y el del chimpancé, y, sobre todo: ¿qué es lo que hace que sean importantes? Ya que, como resulta obvio, no somos tan parecidos a nuestros parientes evolutivos.

Lugares clave del genoma y "algunos trozos" de ADN

La respuesta es que unos pocos cambios clave, en determinadas secuencias de nuestro ADN, han tenido grandes efectos, modificando nuestra morfología, repertorio de dieta, y susceptibilidad a las enfermedades. Esos cambios los divide en dos tipos:

  • Cambios en bases de ADN individuales, que se concentran en las llamadas HARs (Human Accelerated  Regions) del genoma. Al parecer, muchos de los genes de esas regiones son "factores de transcripción", cuya función es controlar la expresión de otros genes. De ese modo, se puede entender que cambios pequeños en esas secuencias regulatorias puedan alterar la función de toda una red de genes. Y por tanto, modificar la expresión de un rasgo complejo (de alimentación, morfología, desarrollo y crecimiento, etc).
Caracterización de las regiones HAR 1-5 según Pollard et al. 2006.
  • Cambios estructurales: Durante la transmisión de los genes, puede suceder que "tramos" completos del ADN se copien de más, se borren o se cambien de lugar. Estos cambios estructurales pueden causar la desaparición o cambio de la función que cumplen determinados conjuntos de genes. En términos de selección natural, las consecuencias son a menudo negativas o neutras, pero a veces son positivas, y esas son las realmente importantes. En términos de cantidad, según Pollard este tipo de cambios en nuestro genoma son los más numerosos, con respecto al ADN chimpancé. Y, por tanto, esas secuencias probablemente albergan buena parte de lo que nos hace humanos. 
Estas son las claves propuestas por la autora, que termina su ensayo con una breve mirada al futuro: En su opinión, los proyectos de investigación actuales permitirán ir afinando y definiendo con más detalle y precisión lo que nos hace humanos, desde el punto de vista de nuestro ADN. Y, en concreto, destaca dos tipos de estudios: La secuenciación completa de genomas humanos (de individuos actuales y del pasado), y también los genomas de los microorganismos que viven en y sobre nuestro cuerpo.

La genética de la humanidad neandertal

Si llevamos estas cuestiones a los Neandertales, lo primero es preguntarnos por nuestras diferencias y parecidos en términos genéticos. En ese aspecto, la publicación del borrador del genoma neandertal por Green et al. en 2010 (tema al que dediqué un extenso post) supuso una auténtica revolución, y se puede decir que la información que manejan los expertos hoy es infinítamente superior a la que existía antes.

Huesos analizados para obtener ADN neandertal, y su origen geográfico (Green et al. 2010).

Esta información masiva ha dado lugar a la multiplicación de estudios e hipótesis, pero pienso que todavía se mantienen las principales claves que ya se apuntaban en los artículos que acompañaban al borrador del genoma neandertal. Veamos esas claves, muy brevemente:

En el artículo principal de 2010, se hacía una comparación entre el genoma humano, el de los grandes simios, y el neandertal. El objetivo era observar qué mutaciones son comunes en los humanos actuales y en las poblaciones neandertales, pero no en los grandes simios, ya que esas mutaciones serían anteriores a la divergencia genética de las dos poblaciones humanas. Y, de manera complementaria, se buscaba aislar las mutaciones específicas de los Neandertales y de los humanos actuales.

Como ya se comentó en aquel momento, uno de los resultados más interesantes de ese tipo de enfoque es que se puede evaluar cuánto divergen el ADN "moderno" y el neandertal en comparación a la distancia entre nosotros y los grandes simios -como el chimpancé.  El resultado: ha habido muy pocos cambios en nuestra secuencia genética, en los últimos "centenares de miles de años" de evolución, si los comparamos con los cambios con respecto a los chimpancés.

Por tanto, si "lo que nos hace humanos" está en los cambios genéticos que han ocurrido desde que divergimos de nuestros parientes más próximos (chimpancés), entonces la conclusión es que la mayor parte (o la inmensa mayoría) de los cambios que nos hace humanos los compartimos con los Neandertales.

Lo propio de la humanidad actual

Por otra parte, hay una parte del genoma humano "moderno" que muestra mutaciones exclusivas, y que por tanto diverge del ADN neandertal.

En esas mutaciones, en principio, podría encontrarse lo que nos caracteriza y diferencia de las poblaciones neandertales. Por supuesto, no todas las mutaciones son relevantes, por lo que los autores del trabajo de 2010 (Green et al.) se centraron en las partes del genoma que consideramos más vinculadas a la selección natural: Las que, cuando mutan "espontáneamente", producen graves problemas a los individuos, haciendo peligrar su supervivencia y reproducción.
       
Esas partes se caracterizan por ser muy similares en todos los humanos actuales (por lo explicado arriba) y al compararlas con los Neandertales, se detectaron cambios en cinco regiones:
  • En la primera de ellas, las mutaciones “espontáneas” modernas causan enfermedades como la diabetes, por lo que se piensa que influye en el consumo energético. Así, los cambios respecto al Neandertal podrían apuntar a diferentes configuraciones en la metabolización de alimentos y el consumo de energía.
  • Otras tres regiones, en el caso moderno, se caracterizan porque sus mutaciones “espontáneas” están relacionadas con enfermedades cognitivas. En estos casos, se apunta que podría haberse dado una selección natural del rasgos útiles de tipo cognitivo.  
  • Y por último, hay otra región en la que, cuando hay mutaciones “perjudiciales” modernas, se dan cambios importantes de la estructura craneal y de la caja torácica. De eso deducen que el cambio respecto a la secuencia neandertal podría tener que ver con las importantes diferencias entre su esqueleto y el moderno. 
Valoración y alguna propuesta

Una nota importante que no hay que olvidar, sobre estas regiones y cambios genéticos, es que las asociaciones de genes y función son aún bastante especulativas (con mayor o menor seguridad según el caso concreto); y que una diferencia es exactamente eso: no significa necesariamente inferioridad o incapacidad de unos o de otros. 

Y por otro lado, algo fundamental en mi opinión es tener claro que la inferioridad o superioridad de un rasgo sólo puede juzgarse en términos de escenarios competitivos entre dos poblaciones. Y esos escenarios han de situarse, por definición, en unas circunstancias concretas. Quiero decir que, lo que en determinadas circunstancias puede ser una ventaja, si cambia el contexto puede convertirse rápidamente en una desventaja. 

Creo que la reflexión del párrafo anterior permite plantear una recomendación o propuesta, que implica necesariamente la colaboración de genetistas, paleoantropólogos y arqueólogos. Dicha propuesta podría enunciarse así: 
  • Es necesario seguir estudiando las diferencias genéticas estructurales entre neandertales, humanos actuales, otros grupos humanos del pasado (por ejemplo del paleolítico, del neolítico, etc), y las especies de referencia como el chimpancé, para entender nuestra historia evolutiva.
  • Pero no tendría sentido considerar que las ventajas o desventajas adaptativas que derivan de los cambios genéticos son universales o absolutas, "esencialistas". Al contrario, deben juzgarse en relación a las circunstancias de los diferentes escenarios históricos y evolutivos.
¿Y la cultura? Es importante e interactúa con la genética... para complicarlo todo un poco más

Como nota final, me gustaría mencionar también que no todo lo que afecta o afectó a las poblaciones del pasado ha de tener necesariamente un correlato genético directo. En concreto, estoy pensando en la cultura humana (incluyendo la cultura de los Neandertales), que es una herramienta muy poderosa, y además tiene una enorme variabilidad. 

Cuando se incluye la cultura en la ecuación, todo cambia: es perfectamente posible pensar que dos grupos genéticamente indiferenciables (en la escala más general, se entiende) puedan tener formas culturales dispares, que les lleven a tener relaciones (con el medio, entre ellos y con otros grupos) que  por completo distintas. Y esas relaciones diferenciadas pueden derivar en desarrollos históricos singulares, sin que, en principio, haya influido la genética en los mismos. 

O al revés, también es posible que grupos con notables disparidades genéticas muestren aspectos culturales similares o prácticamente idénticos, que devengan en notables paralelismos históricos.

A la pregunta de cómo sería un Neandertal hoy, mi respuesta es: Si tuviera nuestra cultura, sería como nosotros (Imagen: Neanderthal Museum/H. Neumann). 

Y, todo ello se complica si extendemos la perspectiva  al "tiempo largo", y nos damos cuenta de que la cultura ha podido influir en la historia evolutiva de los grupos humanos, desde momentos muy tempranos. Y al revés, que la cultura humana requiere, para su nacimiento y desarrollo, de unos rasgos innatos. Y esos rasgos aparecieron, en primer lugar, como consecuencia de las presiones selectivas que actuaron sobre nuestro ADN.  

Lo dejo en este punto, con estos temas tan abiertos para la reflexión y comentario de los lectores.

Sigue leyendo esta serie de posts.

Referencias bibliográficas

Calcagno, J. M. y Fuentes, A. (2012): "What makes us human? Answers from evolutionary anthropology", Evolutionary anthropology, v. 21, nº 5, pp. 182-194.


Green, R. E., Krause, J.,  Briggs, A. W.,  Maricic, T., Stenzel, U., Kircher, M., Patterson, N. Li, H., Zhai, W., Hsi-Yang Fritz, M., F. Hansen, N., Y. Durand, E., Malaspinas, A-S., Jensen, J. D., Marques-Bonet, T., Alkan, C., Prüfer, K., Meyer, M., A. Burbano, H., M. Good, J., Schultz, R., Aximu-Petri, A., Butthof, A., Höber, B., Höffner, B., Siegemund, M., Weihmann, A., Nusbaum, C., Lander, E. S., Russ, C., Novod, N., Affourtit, J., Egholm, M., Verna, C., Rudan, P., Brajkovic, D., Kucan, Z., Gusic, I., Doronichev, V. B., Golovanova, L. V., Lalueza-Fox, C., de la Rasilla, M., Fortea, J., Rosas, A., Schmitz, R. W., Johnson, P. L. F., Eichler, E. E., Falush, D. Birney, E., Mullikin, J. C., Slatkin, M., Nielsen, R. Kelso, J., Lachmann, M., Reich, D. y Pääbo, S. (2010): "A Draft Sequence of the Neandertal Genome". Science 328 (5979), 710.


Pollard, K. S., Salama, S. R., King, B., Kern, A. D., Dreszer. T., Katzman, S., Siepel, A., Pedersen, J. S., Bejerano, G., Baertsch, R., Rosenbloom, K. R., Kent, J. y Haussler, D. (2006): "Forces shaping the fastest evolving regions in the
human genome", PLoS Genetics, v. 2, nº 10.

jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (II)

                 
Como anunciaba en la entrada anterior, con este post comienzo las revisiones de los diez ensayos publicados en Evolutionary Anthropology que tratan de responder a la pregunta planteada por J. M. Calcagno y A. Fuentes, ¿qué nos hace humanos?

El primero de esos mini-ensayos es obra de M. Cartmill y K. Brown, y tiene un título de trabalenguas: "Being Human Means that "Being Human" Means Whatever We Say it Means". Lo que, traducido, viene a ser lo siguiente:

Ser humano significa que "ser humano" significa lo que nosotros digamos que significa. 

En su propuesta, estos investigadores comienzan comentando brevemente algunas de las posibles respuestas a la pregunta de ¿qué nos hace humanos? Una primera y obvia sería enumerar los rasgos morfológicos que nos permiten distinguirnos como humanos desde la taxonomía. En ese sentido, seríamos bípedos con manos delicadas, grandes cerebros, caras cortas, etc.

A continuación explican que hay otras dos respuestas muy habituales sobre lo que distingue a los humanos: el uso de un lenguaje articulado, muy complejo y elaborado, y la pro-sociabilidad: una cualidad innata o tendencia a aprender en la infancia a "ser social", y también a dejar de lado el egoísmo individual en beneficio de los demás, y en último término del grupo o comunidad.

Brown y Cartmill creen que estas cuestiones (lenguaje, pro-sociabilidad) son más relevantes que las primeras (los rasgos físicos que enumeramos antes), pero también proponen un nivel más de explicación. Según ellos, puede haber dos rasgos que serían mas elementales, y de adquisición más temprana en términos evolutivos. Esos rasgos son según ellos la base sobre la que se producen las posteriores adaptaciones, que dan lugar al lenguaje humano y a la pro-sociabilidad.  

Dichos rasgos más elementales serían la imitación pre-verbal, y la capacidad para ver las cosas desde la perspectiva de los otros.

La imitación pre-verbal para los autores es un rasgo que los humanos tienen muy "exagerado", incluso comparado con otros primates, y tiene su origen en la imitación por pares entre madre y cría. Ese mecanismo tan simple pondría los cimientos del aprendizaje social de los seres humanos, y sería la razón básica de la homogeneidad cultural y de la existencia de las normas sociales.

La imitación, denostada en el mundo artístico y comercial, estaría en las raíces de lo humano. 

En cuanto a "ver las cosas desde la perspectiva ajena", se refiere como es obvio a ponerse en el lugar de los demás, pero tanto desde un punto de vista emocional como puramente táctico-cognitivo (por ejemplo, pensar en qué está pensando otra persona, y cómo va a actuar, para anticiparse). Ese rasgo sería también propiamente humano, o al menos muy exacerbado en nuestra especie, en comparación con otros primates y otros animales en general.

En la película Blade Runner (1982) los "replicantes" muestran su humanidad poniéndose en el lugar de otros.

Por último, los autores hacen una rápida referencia a las adaptaciones recientes de la especie humana, que han supuesto la multiplicación de su biomasa y de su impacto ecológico. En ese sentido, hablan de co-evolución con especies vegetales y animales (nuestros "simbiontes domesticados"), y consideran que sin ellos, el ser humano sería aún un curioso primate cazador, escaso en número.

¿Y los Neandertales?

A la hora de preguntarnos si las respuestas de Brown y Cartmill son aplicables a las poblaciones neandertales, lo cierto es que podríamos decir sin temor a equivocarnos que: en gran medida o casi por completo. 

Esto se debe (y será una constante en la mayoría de los siguientes ensayos) a que los autores se retrotraen a los aspectos más determinantes, y más tempranos en términos evolutivos, para responder a la pregunta de ¿qué nos hace humanos? Por ello, al hablar de la imitación pre-verbal y del "ponerse en el lugar del otro o la otra", están presentando rasgos y tendencias que debían de estar presentes en los primeros Homo africanos, de hace más de 1 millón de años, y que por tanto son comunes a Homo sapiens, Homo neanderthalensis, y cualquier otra especie humana que haya vivido en el planeta.

Otra posibilidad es preguntarnos si esos rasgos, tanto los más primitivos (imitación pre-verbal, ponerse en el lugar ajeno) como los desarrollos posteriores (pro-sociabilidad, lenguaje "complejo") estuvieron tan desarrollados entre las poblaciones humanas neandertales como entre los humanos actuales, de la especie Homo sapiens. 

Mi respuesta, a la luz de los conocimientos actuales, y dentro de las obvias limitaciones del registro paleoantropológico, génético y arqueológico, es que esos rasgos que Cartmill y Brown consideran definitorios de "lo humano", estaban desarrollados a un nivel muy similar, o al mismo nivel, entre los Neandertales.  

La complejidad del lenguaje de los Neandertales ha sido largamente discutida, pero creo que hoy no hay argumentos anatómicos o genéticos de peso para sugerir o proponer que estos humanos fueran incapaces de hablar.

Ademas, estudios recientes (Martínez et al. 2012) sugieren que, de hecho, los antepasados de las poblaciones neandertales (Homo heidelbergensis) disponían de una anatomía fonadora y auditiva muy compleja. Eso implica que eran capaces de ir mucho más allá del abanico restringido de "llamadas" de otros primates, y que utilizaban los sonidos propios de un lenguaje articulado, como los humanos modernos.

Los Neandertales, por tanto, eran capaces de usar un lenguaje articulado, desde un punto de vista físico. Pero también tenían el equipamiento necesario desde el punto de vista cognitivo.

En ese sentido, hay numerosas evidencias indirectas de las capacidades lingüísticas neandertales: Desde las capacidades tecnológicas avanzadas (talla lítica de gran complejidad, fabricación de útiles compuestos, uso tecnológico del fuego), hasta los numerosos ejemplos de comportamiento simbólico y/o social-representativo (enterramientos, adornos y decoración personal o representaciones abstractas en soportes materiales), pasando por el hecho de la transmisión inter-generacional de todas esas capacidades.

Por otro lado, para la cuestión de la pro-sociabilidad se han propuesto algunas incapacidades (Burke 2012) entre los Neandertales: dificultades para formar redes sociales amplias, ausencia de etnicidades muy marcadas, etc. Aquí puede haber algo de verdadero interés. Aunque también se ha dicho exactamente lo contrario (Hayden 2012): Que las sociedades neandertales no son cualitativamente distintas de otros cazadores-recolectores.

Hayden (2012) muestra que la distribución de hogares y zonas dormitorio en Abric Romaní tiene la misma estructura que los campamentos de cazadores recolectores etnográficos (a partir de la figura original de Valverdú et al. 2010)

En todo caso, si que es posible observar alguna diferencias, sobre todo de matiz, entre las poblaciones neandertales y las de los Humanos Anatómicamente Modernos que remplazan en Eurasia a las primeras, a partir de hace unos 50.000 años.

Y, por otro lado, parece bastante claro que en el Paleolítico superior, en concreto en su parte final (entre hace 25.000 y 15.000 años), aparecen poco a poco toda una serie de elementos de complejidad creciente, en lo social y lo demográfico, que no estuvieron tan presentes a lo largo de las decenas de miles de años de historia de los Neandertales.  

No obstante, sería un grave error dar por supuesto que esas diferencias sólo se pueden explicar como incapacidades innatas -en el sentido, por ejemplo, de una menor tendencia biológica al aprendizaje pro-social en la infancia.

Hay que tener en cuenta que esas diferencias en el registro, y los cambios del Paleolítico superior, pueden explicarse también como un desarrollo histórico de esas sociedades humanas.

Si trasladamos ese "pre-juicio apriorístico" contra los Neandertales al ámbito actual es como decir que los indígenas del Amazonas tienen menos capacidad "pro-social" que los humanos occidentales post-industriales, porque estos últimos han desarrollado sociedades y demografías mucho más "densas".

Esa afirmación es obviamente una barbaridad, y (por si alguien lo duda) la antropología, etnografía, sociología, etc, de esos pueblos permiten asegurar que no hay carencias significativas en sus capacidades pro-sociales innatas o aprendidas en la infancia.

Por tanto, y volviendo a los Neandertales, se puede apunta una idea para el futuro: una estrategia efectiva sería el buscar, de manera paralela a las explicaciones biológico-adaptativas, otras explicaciones histórico-sociales. Así, podrían ser comparadas, y se podría juzgar cuales encajan mejor con los cambios y diferencias que se perciben en el registro. Y esto podría servir para entender y explicar mejor la desaparición de las poblaciones de Homo neanderthalensis.

Sigue leyendo esta serie de posts. 


Referencias bibliográficas

Burke, A. (2012): "Spatial abilities, cognition and the pattern of Neanderthal and modern human dispersals", Quaternary International, v. 247, nº 9, pp. 230-235.

Hayden, B. (2012): "Neandertal Social Structure?", Oxford Journal of Archaeology, v. 31, nº 1, pp. 1-26.

Martínez, I., Rosa, M., Quam, Jarabo, P., Lorenzo, C., Bonmatí, A., Gómez-Olivencia, A., Gracia, A. y Arsuaga, J. L. (2012): "Communicative capacities in Middle Pleistocene humans from the Sierra de Atapuerca in Spain", Quaternary International, en línea desde 10 de Julio de 2012.

Vallverdú, J., Vaquero, M., Cáceres, I., Allué, E., Rosell, J., Saladié, P., Chacón, G., Ollé, A., Canals, A., Sala, R., Courty, M.A. y Carbonell, E. (2010): "Sleeping activity area within the site structure of Archaic human groups", Current Anthropology, nº 51, pp. 137-145.

martes, 13 de noviembre de 2012

¿Qué nos hace humanos? ¿Y a los Neandertales? (I)

ResearchBlogging.org
    
Introducción

Con esta entrada quiero presentar una nueva serie de notas, en la que trataré de abordar las cuestiones reflejadas en el título de la misma, desde una perspectiva muy concreta: la que esboza una serie de ensayos publicados en Evolutionary Anthropology.

Hace unas semanas, A.Vila Mitjà (Profesora de Investigación del CSIC) me hizo llegar ese trabajo, una colección de ensayos o artículos breves sobre lo definitorio de la especie humana, con respuestas dadas desde el campo de la antropología evolutiva.

¿De qué se trata?

La idea parte de los investigadores J. M. Calcagno y A. Fuentes. Estos antropólogos afirman que, para la pregunta ¿qué nos hace humanos? hay una falta de respuestas comunes, o al menos consensuadas, entre los especialistas en antropología y evolución.

Para esos autores, la ausencia de respuestas estructuradas es un problema real, porque la pregunta es muy relevante en el ámbito académico (para los estudiantes), y social (para el público en general). Por ese motivo convencieron a un total de trece investigadores e investigadoras de primera línea, para escribir un total de diez ensayos breves (algunos son individuales, y otros los escriben entre dos autores). Cada ensayo debía considerar y en la medida de lo posible responder a la cuestión de ¿qué nos hace humanos?


Referencia extremadamente "geek" para ilustrar la pregunta ¿qué nos hace humanos? 

Condiciones y parámetros de la propuesta

Los investigadores e investigadoras seleccionados no sabían quienes escribían los otros ensayos. De ese modo se evitaba que anticipasen y respondiesen a las visiones de los demás, y podían centrarse en sus propias propuestas. Los trabajos debían tener menos de 800 palabras. Por lo demás, se les dio completa libertad sobre como hacerlo.

J. M. Calcagno y A. Fuentes se reservaron un ensayo final en el que recopilaron las respuestas de los investigadores, resumiéndolas, y buscando los elementos comunes más relevantes. La idea, en ese punto, era la de encontrar los aspectos que todos o la mayor parte de los investigadores consideraban más importantes, a la hora de responder a la pregunta de ¿qué nos hace humanos?.

El resultado de este "experimento" es francamente notable, con diez ensayos (y la reflexión final) que tienen diferentes niveles de argumentación y profundidad,  pero siempre dejan el listón muy alto en ambos sentidos.

Implicaciones neandertales

Como es lógico, además del valor intrínseco de los trabajos, mis propios intereses de investigación me ha hecho ver esta colección de ensayos como una excelente oportunidad de ampliar la cuestión y preguntarnos ¿qué hace humanos a los Neandertales?, utilizando para ello la excelente colección de propuestas de los autores.

Y además me da la oportunidad de comenzar una nueva serie de posts que amplíe el alcance y los contenidos del blog. Se mire como se mire, un "Win-Win Scenario".

Por tanto, en sucesivas entradas iré presentando y resumiendo cada uno de los ensayos, y los comentaré también en clave neandertal. La idea es reflexionar sobre cuestiones como estas:
  1. De qué forma y en qué medida "lo que nos hace humanos" es de aplicación para las poblaciones neandertales.
  2. Qué grado de conocimiento tenemos, o podemos adquirir, sobre esos aspectos que "hacen humanos" a los Neandertales, desde el registro arqueológico, paleoantropológico y genético.
Sin más, concluyo este post esperando comenzar pronto con el primero de los ensayos, el de M. Cartmill y K. Brown, titulado "Being Human Means that "Being Human" Means Whatever We Say it Means". 

Y cómo coda o nota final, recomendar por supuesto la lectura de la colección original de ensayos, a todos los interesados en paleoantropología y evolución humana.

Referencia de Research Blogging

Calcagno JM, & Fuentes A (2012). What makes us human? Answers from evolutionary anthropology. Evolutionary anthropology, 21 (5), 182-94 PMID: 23074064

Sigue leyendo esta serie de posts

viernes, 14 de septiembre de 2012

Las razones del título y del blog, o ¿Por qué sigue siendo un timo?

           
Estaba discutiendo sobre cuestiones muy interesantes de Prehistoria con otro blogero (Maju, autor de un blog en inglés), cuando me ha venido a preguntar, más o menos, porqué elegí y porqué mantengo el nombre "El Neandertal Tonto ¡Qué Timo", para el blog.

Él lo planteaba como una crítica, aunque constructiva. Su argumentación, grosso modo, era que el título denota una actitud "contraria" muy específica: dirigida contra un tipo de modelo explicativo del Paleolítico, y contra ciertos estudios sobre las sociedades neandertales, que en parte han sido superados.

Es una pregunta y una crítica legítima, y me ha parecido interesante explicar lo que pienso al respecto, no sólo en el marco de la discusión que manteníamos, sino también en el blog, dado el carácter de la cuestión.

Bien, respecto a la "actitud contraria", de hecho es así. Creo que es legítimo y recomendable señalar de manera clara y frontal falsos tópicos, lugares comunes, o concepto erróneos en cualquier disciplina científica, y por tanto también en la arqueología prehistórica.

Esta actitud consciente se refleja en el párrafo descriptivo que aparece justo debajo del título. De hecho, no lo redacté como una introducción tópica o irrelevante para la página, sino que las tres partes del mismo recogen los principios básicos de lo que quería (y sigo queriendo) conseguir con este blog. 

Veámoslo en detalle:  

Primera idea: La imagen del Neandertal bruto es un tópico extendido más allá de las disciplinas científicas.

Mucho más allá. De hecho, fuera de nuestro especializado campo de la arqueología y la antropología, en el "mundo real", la idea de que Neandertal es sinónimo de estúpido, violento o subdesarrollado está presente en todos los niveles de la sociedad y la cultura. De hecho, es uno de los falsos tópicos sobre el pasado más y mejor establecidos en las sociedades occidentales contemporáneas. Está al nivel del "eslabón perdido" o lugares comunes similares.

Es cierto que hemos logrado cambiar bastante (con gran esfuerzo, y sólo en los últimos años) los modelos sobre las sociedades Neandertales, dentro de la comunidad investigadora. Pero fuera de ella sigue existiendo una realidad bastante desoladora: Basta hacer búsquedas de la palabra "Neandertal" o "Neanderthal" en Twitter, por ejemplo, para comprobar que una inmensa mayoría de personas lo usa como insulto o término denigratorio. 

Segunda idea: Esa visión no se basa en evidencias: es fruto de viejas inercias en la investigación y de modelos simplistas sobre el Homo sapiens y la desaparición de los Neandertales.

Esto lo pienso hoy como el día que empecé con el blog. Y mi convencimiento no se cimenta en sentimientos o simples afinidades. Es fruto de una percepción (crítica, positivista, autocrítica, escéptica y siempre abierta a reconsideración) de una realidad arqueológica e historiográfica, objeto de estudio científico por mi parte (junto con  muchísimos otros colegas de profesión). Humildemente, creo que conozco con profundidad el tema. De hecho, creo que he ido mejorando poco a poco con el tiempo, y sé bastante más ahora que cuando empecé con esta aventura.

Además, aunque hoy hayamos logrado cambiar el paradigma científico sobre los Neandertales, y los modelos para explicar sus sociedades, lo cierto es que aún queda muchísimo que hacer en ese sentido. 

Por una parte, aun quedan investigadores y escuelas o lineas de investigación que (de un modo bastante refractario, a mi entender) siguen teniendo serios problemas para considerar a las sociedades neandertales como cazadores-recolectores pleistocenos, típicamente humanos. Pero eso es lo que son, independientemente de si se adscriben al taxón del H. sapiens o a otro distinto.

En fin, esos investigadores siguen proponiendo periódicamente modelos que arrastran viejas inercias y lugares comunes. Y creo que hay que seguir criticando y discutiendo esas cuestiones, siempre de forma veraz y honesta, por supuesto.

Además, hay algunas formulaciones típicas de aquellos modelos de las incapacidades neandertales que todavía siguen muy vivas en artículos y trabajos de gran impacto científico, y que creo que vale la pena seguir criticando. Por ejemplo, el "doble rasero", al que dediqué el tercer post publicado en este blog: "No-win scenario" para los Neandertales, hace hoy tres años y tres días.

Tercera idea: Aquí recogeremos las evidencias científicas que existen, y las que se vayan publicando, sobre los modos de vida y la cultura de los Neandertales.

Esta idea es para mí la más importante, y ha sido siempre la piedra angular de los contenidos, desde mi punto de vista.

Implica principalmente no "ir a lo fácil", no modificar ni seleccionar la información, no generar ni alimentar titulares de prensa amarilla, ni tampoco construir otros "tópicos" o "fetiches explicativos" que sustituyan a aquellos que no comparto.

Al contrario, se trata de aportar, explicar, detallar, repetir si es necesario (y las veces que sea necesario), y nunca vulgarizar ni simplificar en exceso. Para, en último término, comunicar el contenido científico y las evidencias arqueológicas sobre las sociedades neandertales. Ni más, ni menos. 

miércoles, 11 de julio de 2012

No todo va a ser Paleolítico medio...


Como reza el título de la entrada, no siempre en la vida del arqueólogo es posible trabajar en tu tema favorito, que en mi caso se enunciaría "el Paleolítico medio y los Neandertales".

Por el contrario, por diversas razones profesionales, de interés investigador, etc, a menudo me veo inmerso en otros periodos y temáticas. Uno de estos casos ha sido la campaña de experimentaciones arqueológicas que hemos realizado la pasada semana, en el incomparable marco del Pirineo aragonés.

En efecto, en esos últimos días de julio y primeros de agosto, un grupo de investigadores vinculados a la IMF-CSIC y a la Universidad de Cantabria, realizó una serie importante de experimentaciones en arqueología, que se imbrican dentro de varios proyectos de investigación. Y yo tuve la suerte de participar en la realización de todos ellos.

Me considero muy afortunado por ello, ya que pude aprender un sinfín de conceptos, matices y detalles, sobre las labores tradicionales, el tratamiento de las materias naturales (piedra, madera, hueso, etc...) y la propia organización de los protocolos de experimentación en arqueología.

Además, considero que casi todos los trabajos y sus resultados materiales en forma de material gráfico, documentación, datos cuantificados, y huellas de uso y desgaste en los instrumentos de trabajo (a analizar en el futuro mediante técnicas traceológicas), son de utilidad muy clara para el estudio del Paleolítico. Incluso a pesar de que en principio se han diseñado para resolver cuestiones relacionadas con yacimientos Mesolíticos y Neolíticos.

Sin alargarme más, ni entrar en detalles técnicos (que pertenecen a cada investigador y cada proyecto, y están lógicamente inéditos) si que quiero ofrecer aquí algunas imágenes ilustrativas de la gran variedad de trabajos llevados a cabo.

Por ejemplo, de corte de hierba con hoces de madera y sílex,



siega de cereal con el mismo tipo de hoces,



y corte de juncos con cuchillos de asta y sílex:



También trabajamos materias duras animales, casi siempre para preparar otros útiles o enmangues. Trabajamos con lascas y hojas de sílex en hueso,



también en asta de reno,



y en marfil:



Y, por último se hicieron varios trabajos en materias vegetales, como el trabajo sobre corteza y madera de pino con un cincel de hueso,



el descortezado de ramas de avellano con cantos tallados,



o el trabajo de madera de dureza media con colmillo de jabalí:



En líneas generales, y a modo de conclusión, decir que ha sido una gran experiencia personal y profesional, que espero repetir en el futuro.

¡Y no sufráis! En el próximo post, que ya he empezado a preparar, volveré a la crítica y revisión de los trabajos recientes sobre los modos de vida de los Neandertales.

martes, 19 de junio de 2012

Paleolítico medio y 3D (y II)

Como decía en el anterior post sobre este tema, sigo explorando las posibilidades de la tecnología de modelos 3D, sobre todo de cara a la presentación de resultados y comunicación científica.

Estos días estoy explorando las posibilidades del PDF en 3D o 3D-PDF. Se trata, básicamente, de documentos .PDF que contienen modelos en 3D interactivos, los cuales se pueden combinar con texto, imágenes estáticas, etc.

Creo que ese formato, tiene grandes posibilidades de cara a presentar determinado tipo de artefactos y materiales arqueológicos, como pueden ser los utensilios tallados, o también determinados huesos de animales (trabajados o no) y de humanos.

Como ejemplo, pongo a continuación los enlaces a dos PDFs que contienen modelos 3D del mismo objeto presentado en el anterior post sobre este tema (un núcleo lítico experimental, tallado con estrategias centrípetas típicas del Paleolítico medio).

Nota importante: Para verlos en 3D no basta con seguir el enlace a Google Docs; hay que descargarse los PDFs y abrirlos con una versión reciente de Adobe Acrobat o Acrobat Reader (la versión gratuíta que casi todos tenemos). 

Modelo 1

Modelo 2


El Modelo 1 está generado a partir de una malla capturada con un escáner 3D, simplificada con Meshlab (programa gratuito de código abierto), convertida en un archivo .U3D (algo así como el estándar 3D) e importada como objeto 3D a un archivo .PDF, usando Adobe Acrobat Pro.

El resultado es bueno en términos de fiabilidad, sin que aparezcan errores o se modifique la malla. Pero Meshlab tiene ciertos problemas de estabilidad cuando se trabaja con mallas "pesadas" (con cientos de miles de puntos y facetas) lo que hizo necesario simplificar el modelo antes de exportarlo. Por otro lado, y debido a ello, el PDF final es muy ligero, poco más de 1 Mega.

El Modelo 2 está generado a partir de la misma malla, convertida en un archivo .DAE (Collada) y exportada a la versión gratuita de Google Sketchup, y después convertida en PDF 3D con un plug-in en versión de evaluación llamado SimLab PDF Exporter.  

El resultado es muy aparente, con un modelo de aspecto bastante detallado, aunque con algunos fallos (agujeros en la malla); aparentemente son pequeños errores o discrepancias al importar el modelo a Google Sketchup. Este es un modelo más "pesado" que el anterior y el .PDF final es también más grande (unos 15 Megas).

Aunque estoy seguro de que se pueden exportar las texturas reales de los objetos capturados todavía no sé como hacerlo (por ejemplo, este modelo en su malla original tenía una textura generada a partir de las cámaras a color del escáner 3D, que se ha perdido en ambos procedimientos).

Espero seguir explorando el tema y descubrir esa cuestión, y otros mecanismos y utilidades, que me sirvan a mi, y a otros técnicos e investigadores en arqueología, para sacar más provecho a estas herramientas.

domingo, 3 de junio de 2012

Paleolítico medio y 3D

           
En los últimos meses, una de las cuestiones que estoy explorando un poco (debido a mis intereses profesionales y de investigación) es cómo aplicar la tecnología de representación en 3D, de objetos y estructuras, a la investigación arqueológica.

Los modelos 3D, de muy diversos tipos, se vienen usando en Arqueología y Prehistoria desde hace tiempo. Sobre todo, en  distintas aplicaciones e iniciativas de tipo divulgativo (aunque, seguramente, no tanto como se podría). Sin embargo, para la investigación científica propiamente dicha, lo cierto es que hay muy poco hecho, y es un campo amplio e interesante por explorar.

Uno de los muchos aspectos que podrían beneficiarse del uso de modelos 3D es la investigación sobre tecnología lítica en la Prehistoria, y en concreto en el Paleolítico medio.

Una parte muy importante de los materiales líticos del Paleolítico medio son piedras talladas, lo que significa que tienen unos rasgos morfológicos (forma, geometría) que son muy característicos.

Esos rasgos (como la dirección de las extracciones, el ángulo de golpeo respecto a las superficies del núcleo, etc) son analizados e interpretados por los expertos en este tema. Dichos investigadores lo hacen, habitualmente, a partir de los núcleos, lascas y otros productos de la talla lítica. Por ello, disponer de modelos 3D de esos materiales líticos podría ser una gran ayuda a la investigación, dado que:
  1. Facilitaría la toma de datos, en concreto de medidas que son complejas de tomar directamente sobre los materiales, al menos con cierta precisión (relaciones angulares, medidas de superficie, etc.)
  2. Ayudaría a la comunicabilidad del conocimiento científico, pudiendo los especialistas mostrar en congresos y reuniones sus modelos 3D, e intercambiar los obtenidos por ellos con los de otros investigadores.
  3. Ahorraría una ingente cantidad de tiempo y esfuerzo en relación al estudio de los materiales conservados en los Museos, a los que deben acudir los investigadores cada vez que quieren analizar un rasgo nuevo de la industria lítica de tal o cual yacimiento. 
Para ilustrar este post, pongo a continuación un objeto 3D, embebido en esta entrada gracias a la tecnología de Sculpteo.


Podéis probar a girar pinchando y arrastrando, o acercar y alejar la vista con la rueda del ratón.

Se trata de un núcleo lítico en sílex, experimental. Es el resultado final de un proceso de talla que se realizó en el marco de un seminario de lítica, el verano pasado. El núcleo se explotó con estrategias de producción similares a las utilizadas en el Paleolítico medio: Se comenzó con una reducción de tipo Levallois. Y cuando el núcleo fue demasiado pequeño para continuar, se pasó a realizar una serie de extracciones terminales de tipo discoide.

Es simplemente un ejemplo, con una malla 3D muy sencilla. Hay que tener en cuenta que la calidad de un modelo completo tiene mucha más definición, y puede añadirse también una textura detallada, con el color real del objeto.


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