miércoles, 30 de mayo de 2012

Neandertales cazadores en el Cantábrico: puntas de piedra para sus jabalinas y picas

ResearchBlogging.org
               
Introducción

"Jabalina" es un sustantivo genérico que engloba varios tipos de armas de punta, que se lanzan contra un blanco. Las jabalinas prehistóricas, así como las de algunos pueblos conocidos por la etnografía, a menudo se denominan "azagayas", un término de etimología norteafricana. En inglés, el término "spear" es probablemente el más común para ese mismo concepto.

Durante muchos años se ha discutido sobre la capacidad de los Neandertales en relación a las armas arrojadizas. Algunos autores han llegado a considerar que eran incapaces de fabricar, o incluso de lanzar ese tipo de armamento. A partir de esa idea, los mismos autores añadieron el uso de las jabalinas al "kit técnico" del llamado "comportamiento moderno", que se supone distingue a los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM) de otros seres humanos, hipotéticamente "arcaicos" en cuanto a sus capacidades, como los Neandertales.

Sin embargo, muchos otros investigadores vienen señalando, desde hace años, que el registro arqueológico de los Neandertales ofrece ciertas evidencias de la fabricación y uso de armamento de proyectil, en forma de jabalinas compuestas (Galván et al. 2008, Villa et al. 2009, Ríos Garaizar 2010). Esas armas estarían formadas por una punta lítica, un astil de madera y un sistema de enmangue y atadura que, a menudo, se reforzaba con adhesivos vegetales o minerales, mezclados y procesados al fuego. Además, las jabalinas fabricadas en madera del yacimiento de Paleolítico inferior de Schöningen (Thieme 1997) están perfectamente diseñadas y equilibradas para ser arrojadas. Eso hace bastante absurdo pensar que, 200.000 años después, los descendientes (Neandertales) de aquellos cazadores no fueran capaces de fabricar o usar la misma tecnología.

Neandertales y cazadores, también en el Cantábrico

En la misma linea de trabajo, acaba de publicarse en el Journal of Archaeological Science un artículo de Talía Lazuén en el que esta investigadora presenta el análisis de una serie de puntas de piedra. En ese estudio, Lazuén concluye que las puntas fueron utilizadas para cazar, como parte de un armamento para arrojar a distancia. Es decir, como puntas de jabalina.

Ese estudio se titula "European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the apperance of modern humans", es decir: "Las armas de caza de los Neandertales europeos revelan un comportamiento complejo mucho antes de la aparición de los humanos modernos".

En él, se estudian 19 puntas líticas de cuatro yacimientos cantábricos, todas provenientes de niveles bastante antiguos (del OIS 6 al 4), alejados de la llamada transición del Paleolítico medio al superior. Las puntas son de materiales muy variados, desde cuarzo a sílex, pasando por cuarcita y caliza silicificada.

Algunas de las puntas (y fragmentos) analizadas en el estudio, 
a partir de la Figura 1 de Lazuén (2011).


Todas las puntas se han considerado partes de un armamento compuesto a partir de un criterio estrictamente funcional y comprobable: Muestran fracturas y otras huellas que se producen por un impacto violento en la dirección longitudinal del objeto. Es decir, en el uso típico del objeto como arma.

Por lo tanto, las huellas de uso dejan constancia de que toda la muestra es, de hecho, armamento de caza. Sin embargo, hace falta un segundo mecanismo de análisis para saber si las puntas formaban parte de jabalinas arrojadizas. Hay otras posibilidades como, por ejemplo, que fueran "picas" o lanzas de mano, utilizadas directamente contra el blanco. Las huellas de uso no sirven, por el momento, para distinguir un modo de uso (arma sujeta) del otro (arma arrojada). En ese punto están de acuerdo prácticamente todos los investigadores, aunque se están explorando algunas posibilidades de discriminación (Hutchings 2011).

Como estrategia alternativa, para saber si una punta pertenece a un arma de mano, a una jabalina arrojadiza, o a una flecha de arco, el enfoque utilizado es de tipo morfométrico y balístico. Es decir, se miden determinadas características de la punta, que permiten juzgar su comportamiento balístico y de penetración. Así, se puede saber si esa punta pertenece -más probablemente- a una flecha, a una jabalina arrojada a mano, o a un arma empuñada directamente contra el blanco.

Algunos datos técnicos

De esas características balísticas y de penetración, la más utilizada y con un mayor referente etnográfico y experimental es la TCSA. Esas siglas significan  "Tip cross-section area" (Hughes 1998). Es decir, el  área de la sección transversal de la punta. Se considera un discriminador eficaz de diferentes tipos de puntas líticas usadas como armas. Debido a que la mayor parte de las puntas son, o bien lenticulares, o bien triangulares, en sección, una aproximación razonable al cálculo del TCSA sería esta: 0.5 x anchura máxima en mm x espesor máximo en mm.

La TSCA de una punta puede tomarse, de modo aproximado, como un indicador relativo de la fuerza necesaria para que esa punta penetre a un blanco, alcanzando una "profundidad letal". Cuando mayor es la TCSA, mayor sería la fuerza necesaria, y viceversa.

Con esa base conceptual, Lazuén compara la TCSA de sus puntas con varios referentes arqueológicos y etnográficos, y como resultado encuentra que, entre las 19 puntas, hay dos grupos bien diferenciados: Por una parte hay 17 puntas ligeras que son claramente de tipo arrojadizo, y por otra 2 puntas más pesadas que serían de tipo pica.

Este gráfico de la autora (Figura 4 de su artículo) es muy ilustrativo:


Lo más destacable es que las barras 1 y 2 representan las TCSAs de flechas y dardos etnográficos, la barra 3 las TCSAs de las jabalinas etnográficas, y las barras 4 a 8 las TCSAs de las puntas del Paleolítico medio cantábrico estudiadas por Lazuén. Otros conjuntos del 9 al 15 representan (salvo el 11) puntas de Paleolítico medio de diferentes contextos. Y la barra 16 comprende las TCSAs de las dos puntas más robustas del Cantábrico.

Por otra parte, hay algunas cuestiones importantes, que se deducen del análisis llevado cabo en el trabajo: Todas las puntas ligeras están bastante estandarizadas en tamaño, forma, ángulos, etc. Y muchas de ellas comparten otros rasgos: Adelgazamientos  o modificaciones por retoque para facilitar el enmangue, y presencia de un retocado y reavivado de los filos y la punta, para volver a usarlas, después de una primera fractura.

Al estudio de las puntas en sí se suman, también, otros aspectos generales, para conseguir una imagen más completa de las capacidades cazadoras neandertales:

En los yacimientos elegidos (Eirós, Morín, Lezetxiki y La Verde) la fauna documentada es, sobre todo, de herbívoros grandes (bisonte, caballo, uro...) y medianos/grandes (ciervo), con presencia menor de animales muy grandes (rinoceronte) o más pequeños (cápridos, etc).

Hay indicios, a partir del estudio funcional de los utensilios en piedra, de que éstos se usaron para trabajar una variedad de materias primas, entre ellas la madera (por ejemplo, los astiles de las armas de caza). Y, muy especialmente, la piel tanto fresca como seca. Esto apunta a que la piel, trabajada para confeccionar prendas de vestir y abrigo, era otra necesidad tan estratégica como el propio alimento proporcionado por esos grandes herbívoros. Además, y como puedo atestiguar con mi propio trabajo (Mozota 2009), los animales cazados proveían de la materia prima para el utillaje en hueso, poco elaborado, pero vital en varios procesos productivos y de la vida cotidiana de los Neandertales.

Conclusiones del trabajo

Lazuén concluye que este armamento en piedra implica un comportamiento complejo, y un sistema articulado en términos técnicos, económicos y sociales. La producción es de tipo estandarizada, con predominio de técnica Levallois, aplicada de un modo específico para obtener los soportes de las puntas.  Y se integra en un modelo complejo de fabricación de armamento compuesto, diseñado con el fin específico de ser utilizado a distancia, en actividades de caza.

Además, todo esto se documenta en un momento antiguo del Paleolítico medio, siempre mucho antes de la llegada de los HAM a Europa. Y en diferentes ambientes y momentos climáticos (OIS 6 a 4), lo que implica que los Neandertales que usaron esta tecnología sobrevivieron y se adaptaron a notables cambios en el ecosistema, varias veces.

Y algo (muy poquíto) de crítica constructiva

Lo cierto es que encuentro poco que criticar en términos generales en este artículo, y coincido en casi todas sus conclusiones. Si acaso, hay algunos aspectos técnicos menores que apenas si vale la pena mencionar:

Por una parte, el grueso de la argumentación sobre las huellas de uso está muy resumida: Se remite a la bibliografía pertinente, y a una "gran imagen" (la Figura 2 del trabajo), que reúne (casi diríamos "comprime") las huellas de uso de hasta 13 puntas distintas. Un poco más de detalle en esos aspectos técnicos, en una revista que se distingue por su aprecio por la metodología, hubiera estado bien, al menos según mis preferencias.

Y por otra parte, quizás hubiera sido interesante alguna aproximación desde otro índice, el del TCSP, que la autora menciona como más preciso, pero que finalmente se abandona en favor de la TCSA (más generalizada).

Referencia de Research Blogging

Talia Lazuen (2012). European Neanderthal stone hunting weapons reveal complex behaviour long before the appearance of modern humans Journal of Archaeological Science, 39 (7), 2304-2311 DOI: 10.1016/j.jas.2012.02.032

Bibliografía adicional

Galván Santos, B., Hernández Gómez, C. M. y Francisco Ortega, M. I. (2007-2008): "Elementos líticos apuntados en el Musteriense alcoyano, el Abric del Pastor (Alicante)", Veleia, nº 24-25, pp. 367-383.

Hughes, S. S. (1998): "Getting to the Point: Evolutionary Change in Prehistoric Weaponry", Journal of Archaeological Method and Theory, nº 5, pp. 345-408.

Hutchings, W. K. (2011): "Measuring use-related fracture velocity in lithic armatures to identify spears, javelins, darts, and arrows", Journal of Archaeological Science, v. 38, nº 7, pp. 1737-1746.

Mozota, M. (2009): "El utillaje óseo musteriense del nivel ‘D’ de Axlor (Dima, Vizcaya): análisis de la cadena operativa", Trabajos de Prehistoria, nº 66, pp. 28-46.

Ríos, J. (2010): "Organización económica de las sociedades neandertales: el caso del nivel VII de Amalda (Zestoa, Gipuzkoa)", Zephyrus, nº 65, pp. 15-37.

Thieme, H. (1997): "Lower Palaeolithic hunting spears from Germany", Nature (letters to Nature), nº 385, pp. 807 - 810.

Villa, P., Boscato, P., Ranaldo, F. y Ronchitelli, A. (2009): "Stone tools for the hunt: points with impact scars from a Middle Paleolithic site in southern Italy", Journal of Archaeological Science, v. 36, nº 3, pp. 850-859.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Es de bien nacidos

                                   
Estoy terminando de corregir y maquetar (¡por fín!) mi Tesis Doctoral, y por esa razón tengo un poco dejado el blog. Pero puedo asegurar que será algo temporal. Espero poder escribir, muy pronto, nuevos posts sobre Neandertales.

Mientras tanto, y a cuento del refrán al que se refiere el título de la entrada: Resulta que estoy, ahora mismo, escribiendo los agradecimientos de mi Tesis. Y, bueno, sucede que éste es el borrador de penúltimo párrafo:

"Otro grupo de personas al que quiero mostrar mi agradecimiento son todos aquellos con los que, a lo largo de los años, he dialogado, discutido o intercambiado información y valoraciones sobre el tema de esta Tesis y sus contenidos, o sobre los Neandertales y el final del Musteriense en general. Entre ellos, muy especialmente a Chapas, Baena, Felipe, Alix, Talía, Alcalde, Castaños, Laurence, Díez-Fernández, Navazo, Iluminada, Manolo, Francesco, Maroto, Martínez-Moreno, Montes-Barquín, Gómez-Castanedo, Yravedra y otros. Y, por supuesto, a aquellos que he encontrado en la blogosfera: David Sánchez, Cagliani, MariaLluisa, Maju, Katzman, Riel-Salvatore, Galbany, Raven, Carrascal, Triballica, Salaman, Eowyn y Hawks, entre muchas otras personas. A unos y otros debo buena parte del ejercicio mental y de las mejores ideas que han ayudado construir la Tesis. Y creo que, si tiene cierta solidez y coherencia, es sólo porque gracias a ellos he podido madurar y reflexionar sobre muchas de las cuestiones importantes."

Pues eso, lo dicho.

sábado, 21 de abril de 2012

El Chatelperroniense (III): Industria ósea y adornos personales

ResearchBlogging.org A modo de introducción...

En este tercer (y último por el momento) post de la serie sobre el Chatelperroniense, voy a revisar las evidencias que existen sobre utillaje en hueso y los objetos de adorno personal, como los colgantes, de aquellos grupos neandertales.

Estos dos tipos de evidencia son importantes para la investigación, porque se trata de aspectos que sitúan claramente al Chatelperroniense (y por tanto, a algunos de los últimos Neandertales) dentro de lo que conocemos como culturas del Paleolítico superior.

Y eso a su vez implica que, en lineas generales, es erróneo imaginar a los Neandertales como humanos "arcaicos", incapaces de ser cazadores-recolectores "modernos". Es decir, de tener unos modos de vida similares a los de los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM) del Paleolítico superior, e incluso de los pueblos mal llamados "primitivos" de época actual y de nuestro pasado reciente.

La estratigrafía de Grotte du Renne en Arcy-Sur-Cure

Arcy-sur-Cure

El yacimiento de la Grotte du Renne posee ricos niveles arqueológicos del Chatelperroniense, en los que se han recogido numerosos utensilios de hueso, adornos personales, otros elementos con implicaciones simbólicas (como ocres trabajados y utilizados) y restos humanos neandertales. En concreto, en ese último apartado, se han recogido 25 dientes, pertenecientes a varios individuos, y un fragmento craneal infantil (publicado en un trabajo de Hublin y colegas de 1996)  .

Materiales de Grotte du Renne. Caron et al. (2011), Figura 1, pag. 2.

Hay que decir que, desde un sector concreto de las disciplinas relacionadas con el Paleolítico, se ha cuestionado en varias ocasiones la integridad estratigráfica de esta secuencia, como hizo Taborin en 1998, o mucho más recientemente Higham y colegas (2010), alegaciones a las que han respondido muy solventemente Caron y colegas (2011). Sobre estos dos últimos estudios, hemos reflexionado ampliamente en este blog, aquí y aquí.

Este cíclico intento de poner en duda la integridad de la estratigrafía no tiene, a mi modo de ver, mucho sentido. En realidad, aunque puede haber zonas de contacto, y trasvases limitados de objetos entre niveles adyacentes, que estén uno sobre otro, la secuencia en general carece de perturbaciones estratigráficas importantes.Y es tan clara, ordenada y fiable como puede ser cualquier secuencia de Paleolítico que haya sido excavada y documentada de forma correcta.

Por ello creo que ese ciclo de "crítica estratigráfica" tiene más que ver con su significado. En efecto, los niveles de Grotte-du-Renne vinieron a desmontar por completo la idea, que apuntábamos antes, de que los Neandertales no eran capaces de tener una cultura de tipo "Paleolítico superior", porque carecían de las habilidades intelectuales necesarias para ello.

En todo caso, hay que explicar que la cuestión de la perturbación estratigráfica generalizada no es posible por varias razones bien establecidas:
  • Hay un nivel casi completamente estéril entre la última ocupación Chatelperroniense y el Auriñaciense posterior, asociado a los HAM.
  • No hay evidencia de que el abundante utillaje lítico esté mezclado entre niveles.
  • Los objetos de adorno y los de industria ósea son mucho más abundantes en el Chatelperroniense que en el Auriñaciense, y no al revés como cabría esperar si vinieran del nivel de ocupación de los HAM.
  • Dentro de los propios estratos chatelperronienses, el nivel X es el que tiene más utillaje óseo y más colgantes, y coincide que es también el más antiguo de esa parte la secuencia, y por tanto el más alejado del Auriñaciense. 
Todos estos aspectos vienen explicados en los trabajos de d'Errico y colegas (2003), Zilhao (2007) y Caron y colegas (2011). Y a la cuestión de las supuestas perturbaciones y falacias estratigráficas le dediqué una nota en este blog, hace algún tiempo.


André Leroi-Gourhan
En todo caso, y si persiste la duda respecto a la integridad de la secuencia, sólo hay que recordar que los excavadores originales, dirigidos por A. Leroi-Gourhan (de intachable reputación como arqueólogo de campo y como prehistoriador en general), no detectaron perturbaciones importantes de la secuencia. Y por otra parte, todas sus conclusiones y observaciones fueron confirmadas por un sondeo posterior, realizado en 1998, por un equipo diferente (David y colegas 2001). El trabajo de este segundo grupo de investigadores pudo reconocer tanto la secuencia general descrita por los excavadores originales como  el detalle de las subdivisiones de los principales niveles.

Los punzones de la Grotte du Renne

El utillaje óseo Chatelperroniense de este yacimiento, aunque conocido desde los años 50, no ha sido estudiado de forma completa y exhaustiva hasta el trabajo de d'Errico y colegas de 2003. Estos autores analizaron las huellas de fabricación y uso de 48 punzones Chatelperronienses y 9 Auriñacienses provenientes de la cueva en cuestión.

Punzones Chatelperronienses. d'Errico et al. (2003), Fig. 5, pag. 257.

La mayor parte de los objetos chatelperronienses (33 punzones) provenía del Nivel X. El estudio de su distribución en planta fue posible gracias a la exhaustiva documentación que hiciera Leroi-Gourhan de las posiciones de los hallazgos, y reveló que los punzones chatelperronienses se concentran al N-O de la zona excavada, donde están las evidencias más densas de ocupación y también las estructuras hechas por los Neandertales (hogares y hoyos de poste). Y, por el contrario, los punzones del Auriñaciense están situados en el lado oriental de la zona excavada, y ninguno de ellos coincide en planta con las concentraciones de objetos de los niveles chatelperronienses.

Todos los punzones del Chatelperroniense de Grotte du Renne están cuidadosamente fabricados en distintos soportes de hueso (a menudo huesos largos de las patas de caballos) usando instrumental lítico para ello. Ocho de los punzones tienen grabadas lineas sencillas, paralelas entre sí, y regularmente espaciadas. Y otro punzón tiene marcas en forma de "V". Para todas esas marcas se puede descartar que tengan un explicación puramente utilitaria o que sean otro tipo de huellas de fabricación o uso, y ese carácter paralelo y repetitivo sugiere que se trata de decoraciones, es decir manifestaciones simbólicas. De los punzones auriñacienses, sólo uno tenía decoraciones, y estas (cruces grabadas alineadas) eran bastante diferentes de las encontradas en los útiles chatelperronienses.
 
Y, por ultimo, según el estudio traceológico o de huellas de uso (d'Errico y colegas 2003), los punzones se usaron para perforar piel, probablemente una flexible y no muy gruesa.

Los ornamentos de Grotte du Renne

Como objetos con significado simbólico (cuál en concreto, está abierto a especulación) en los niveles chatelperronienses también se hallaron 39 colgantes en diente (a menudo de carnívoro), hueso y un caso de un fósil. Todos ellos estaban perforados o ranurados, para su suspensión con algún tipo de cordones.

Algunos autores, que defienden una incapacidad neandertal para concebir, fabricar o usar estos objetos de adorno personal, han propuesto que se trataría de intrusiones del nivel auriñaciense que hay por encima del chatelperroniense (como Taborin en 2002, o White ese mismo año). Sin embargo, una revisión cuidadosa de la evidencia pone en evidencia que eso sólo es posible para cuatro objetos de marfil, que provienen de la parte más alta de la secuencia chatelperroniense. Sobre esas piezas, casi todos los autores están de acuerdo que son de afinidad Auriñaciense.

Por otra parte, como explica Zilhao (2007) y, más recientemente Caron y colegas (2011), no tiene sentido pensar en una intrusión para los colgantes, ya que la mayor parte (29) proviene del Nivel X, el más antiguo de los chatelperronienses. Y además son mucho más numerosos en las ocupaciones neandertales, que en el propio Auriñaciense de Grotte du Renne -donde sólo hay 8 colgantes en total.

Caron et al. (2011), Tabla 1, pag.3.

Además, también se reproduce el patrón de la industria ósea que veíamos antes: En los niveles chatelperronienses los colgantes se concentran en la parte N-O de la excavación, donde están las estructuras y la ocupación es más densa. Y, sin embargo, en el Auriñaciense los colgantes aparecen dispersos y hacia el lado oriental de la cuadrícula.

Por último, es interesante recordar que hay otro tipo de materiales que podrían tener una significado simbólico (aunque no debe darse por supuesto). Me refiero a los pigmentos minerales, rojos y negros, que aparecen con facetas de trabajo y, en algunos casos, configurados a modo de "lápiz de ocre". Este tipo de material es abundante en Grotte du Renne, y de hecho, el Nivel X del que venimos hablando (Chatelperroniense) estaba saturado de ocre deshecho, material que también cubre algunas herramientas líticas y óseas.

Otros yacimientos

Además de Grotte du Renne en Arcy-sur-Cure, se tiene noticia de la aparición de ornamentos Chatelperronienses en otros sitios excavados con metodología moderna y buena conservación de la estratigrafía. En Caune de Belvis hay colgantes en conchas marinas, pero de origen fósil (es decir, que fueron recogidas en tierra). Y también hay una concha de Dentalium (molusco marino) en el caso de Saint-Césaire, asociada a la sepultura neandertal.

Y para terminar, cabe mencionar el caso de Quinçay, un yacimiento interesante por dos motivos. El primero, la presencia de 6 colgantes en dientes perforados (4 carnívoros y 2 herbívoros) provenientes de ocupaciones chatelperronienses. Y, el segundo, que no hay ocupaciones posteriores (Auriñacienses o de otro tipo) y la estratigrafía chatelperroniense se sella con sedimentos estériles. Es decir, que los colgantes no pueden provenir de ninguna otra cultura arqueológica.

Unas notas finales

En mi opinión no tiene mucho sentido, hoy por hoy, plantear dudas sobre los materiales chatelperronienses de los yacimientos que hemos revisado someramente aquí. Y, del mismo, modo, su asociación a las últimas poblaciones neandertales es notablemente sólida, en comparación con las que se hacen, por ejemplo, entre HAM y otras culturas arqueológicas (como el Protoauriñaciense).

En cuanto a la imagen que transmiten esos materiales, es la de una cultura que ha integrado de forma eficaz en sus modos de vida todo el conjunto de  novedades relativas (industria ósea muy elaborada, talla lítica laminar volumétrica, uso de colgantes, decoración de ciertos objetos de uso cotidiano...) del Paleolítico superior. Y digo relativas porque la mayor parte de esas novedades se pueden detectar en momentos y lugares concretos del Paleolítico medio asociado a los Neandertales europeos. Pero como conjunto que las integra a todas, no se dan hasta el Chatelperroniense.

Es difícil dar una respuesta a la pregunta del millón: ¿qué significa eso?¿que significa que ciertas sociedades neandertales desarrollen ese tipo de novedades unos pocos milenios antes de su desaparición y, probablemente, del contacto más directo con las poblaciones HAM?

El marco más amplio, pensando en miles de años, o aún en decenas de miles de años, y en escala continental, los datos podrían sugerir que hubo dinámicas de contactos o transmisión de ideas en la larga distancia, de forma que determinados grupos neandertales habrían incluído novedades técnicas y conceptuales en sus procesos de evolución social, novedades que quizás venían "de fuera" (de Anatolia, el Levante mediterráneo...) y que sin embargo se desarrollan de manera propia y original al integrarse en su cambio histórico.  

Y, por otro lado, no creo que tenga mucho sentido pensar en fenómenos de simple aculturación, y mucho menos con un modelo "cuasi-colonial" (como el que ha propuesto Paul Mellars en diversas iteraciones, a lo largo de las tres últimas décadas). Por el contrario, lo que demuestra el estudio de la evidencia material es que si bien los conceptos pueden ser similares (hay colgantes, punzones, y talla laminar tanto en neandertales como en HAM), todo el proceso productivo y de gestión de los materiales chatelperronienses es original, y tiene diferencias muy marcadas con sus "equivalentes" del Auriñaciense o de cualquier industria más o menos contemporánea que estuviera asociada a los HAM.


Referencia de Research Blogging

d'Errico, F., Julien, M., Liolios, D., Vanhaeren, M., & Baffier, D. (2003). Many awls in our argument. Bone tool manufacture and use in the Châtelperronian and Aurignacian levels of the Grotte du Renne at Arcy-sur-Cure J. Zilhão, F. d'Errico (eds): The Chronology of the Aurignacian and of the Transitional Technocomplexes. Dating, Stratigraphies, Cultural Implications, 247-270 Other: halshs-00444117

Bibliografía

David, F., Roblin-Jouve, A., Miskovsky, J.-C., Lhomme, V., Girad, M. y Connet, N. (2001): "Le Châtelperronien de la grotte du Renne à Arcy-sur-Cure (Yonne). Données sédimentologiques et chronostratigraphiques". Bulletin de la Société préhistorique française,  v. 98, nº 2, pp. 207-230.

d'Errico, F., Julien, M., Liolios, D., Vanhaeren, M., Baffier, D. (2003): "Many awls in our argument. Bone tool manufacture and use in the Châtelperronian and Aurignacian levels of the Grotte du Renne at Arcy-sur-Cure". En J. Zilhão, F. d'Errico (eds): The Chronology of the Aurignacian and of the Transitional Technocomplexes. Dating, Stratigraphies, Cultural Implications, pp. 247–270.

Hublin, J.-J., Spoor, F., Braun, M., Zonneveld, F.W. y Condemi, S. (1996): "A late Neanderthal associated with Upper Palaeolithic artefacts". Nature nº 381,
pp. 224–226.

Higham, T., Jacobi, R., Julien, M., David, F., Basell, L., Wood, R., Davies, W. y Remsey, C. (2010): "Chronology of the Grotte du Renne (France) and implications for the context of ornaments and human remains within the Châtelperronian". Proc Natl Acad Sci, nº 107, pp. 20234–20239.

Taborin, Y. (1998): "Comment to d’Errico, F., Zilhao, J., Julien, M., Baffier, D. y Pelegrin, J. (1998) - Neandertal acculturation in Western Europe ? A critical review of the evidence and its interpretation". Current Anthropology nº
39, pp. 28-29.

Zilhão, J. (2007): "The emergence of ornaments and art: An archaeological perspective on the origins of behavioural “modernity”". Journal of Archaeological Research, nº 15, pp. 1-54.

lunes, 16 de abril de 2012

Dulces, dulces Neandertales

Dejo por una vez de lado los interminables y sesudos posts que caracterizan este blog, para traeros los dulces de Pascua de chocolate que hizo el arqueólogo Julien Riel-Salvatore, de temática Neandertal:



Más en su blog.

lunes, 2 de abril de 2012

El Chatelperroniense (II): Las evidencias de (el norte de) la Península Ibérica

ResearchBlogging.org Introducción

En este segundo post sobre el Chatelperroniense quiero presentar las evidencias de esta cultura arqueológica, asociada a los últimos Neandertales, que se conocen en la Península Ibérica. Para ello, el trabajo que utilizaré como referencia básica es un artículo de J. Ríos Garaizar sobre el Chatelperroniense de Labeko Koba (2008), en el que también revisa las evidencias de esa cultura en la región cantábrica. Para la parte de los Pirineos orientales, la referencia que sigo es el trabajo de síntesis de J. Zilhao de 2006. Y ambos artículos se pueden complementar con la reciente revisión de M. de Andrés Herrero (2009).

Puede sorprender que, después de mencionar la Península Ibérica, sólo haga referencia a los Pirineos y la región cantábrica, pero lo cierto es que las evidencias de Chatelperroniense están limitadas a esa estrecha franja del extremo septentrional de la Península.

Labeko Koba y la evidencia arqueológica

El trabajo de Ríos Garaizar al que me refería recoge el estudio de la industria lítica de un nivel Chatelperroniense, de Labeko Koba, una cueva que fue excavada en su totalidad antes de desaparecer bajo el crecimiento urbano de Arrasate-Mondragón. El trabajo se centra en la tecnología lítica utilizada para producir el utillaje y, sobre todo, en el análisis traceológico, de las huellas que deja el uso de las herramientas. Como resultado, el autor caracteriza un sistema de gestión de la industria basado en:

  • El recurso a un sílex importado y a la talla laminar, para la producción de soportes en el yacimiento, así como la aportación de algunos útiles, como las puntas de Chatelperrón, fabricados en otro lugar. Se trataría en conjunto de unas tareas puntuales de producción y mantenimiento de ese utillaje de sílex, buena parte del cual, junto con los núcleos, sería después exportado del sitio (sólo aparecen allí restos de talla y parte de la producción).
  • El uso de las herramientas sobre diversas materias y en diferentes tareas. En ese sentido hay una relación entre los útiles sin retocar y los trabajos de corte, los útiles retocados en general y las tareas de raspado, y las puntas de Chatelperrón y las actividades de caza. La baja intensidad de uso, y la variedad de tareas trabajadas (piel, hueso, carcasas animales, y asta o madera) sugieren unas tareas de mantenimiento del utillaje (¿y ropa?) junto con el despiece puntual de algunos animales cazados. También es interesante la observación de que, además de las láminas, se utilizan las lascas obtenidas como sub-productos de la talla, y a menudo en las tareas más intensas.  

Punta chatelperroniense con huellas de impacto (según Rios Garaizar 2008)

Al poner esta información en relación a otras evidencias, sobre todo las obtenidas del estudio de la fauna, el autor propone que se trata de una ocupación efímera o breve, en la que la caza tiene un papel importante. En sus propias palabras:  

"...datos que apuntan a que en la ocupación de Labeko Koba los humanos aprovechan las carcasas animales que ellos mismos han cazado (probablemente ciervo y reno), y se reparar el instrumental óseo y lítico portado por los cazadores".

Y, en términos de estrategias más generales, a la hora de planificar la explotación del territorio, lo que se aprecia es que se trata de un sistema basado en el aprovisionamiento de grupos móviles, con un utillaje ya conformado y con núcleos de sílex para la talla laminar, que sirven para fabricar el utillaje que va a ser necesario en las distintas tareas.

El Chatelperroniense cantábrico

Aunque Labeko Koba es uno de los sitios que cuenta con un estudio más completo de las evidencias Chatelperronienses, con una estratigrafía clara y poco problemática, también hay otros yacimientos en los que existen, o al menos se han propuesto, ocupaciones de la misma cultura.

Entre los niveles con ocupaciones más importantes y evidencias más claras, estarían Gatzarria -ya en Francia- y Cueva Morín. Otros casos, con ocupaciones más efímeras o poco claras, serían Ekain y (aunque Rios Garaizar no lo menciona) La Güelga, en Asturias.

Rios Garaizar propone, como rasgos comunes a las ocupaciones, el recurso a una talla laminar bipolar sobre sílex, de soportes rectos de tamaño pequeño y mediano. Esta talla se complementaría, en las ocupaciones más estables o prolongadas (como Morín y Gatzarria), con una talla de lascas autónoma, que puede hacerse en otras materias primas distintas del sílex (como la cuarcita, el cuarzo o la ofita). Mientras que en las ocupaciones más efímeras, lo que se detecta (como en Labeko Koba) es un aprovechamiento de las lascas obtenidas como sub-productos y desechos de la talla laminar.

En líneas generales, los rasgos tanto de las ocupaciones como de las estrategias más generales coinciden con las características del Chatelperroniense de Francia, que vimos en la nota anterior dedicada a esta cultura material. La principal diferencia vendría dada por la ausencia, por el momento, de utillaje óseo y de colgantes en la Península (aunque en Gatzarria y Labeko Koba hay algunos restos de industria ósea, y es cierto también que los colgantes sólo aparecen en unos pocos sitios de Francia).

Los sitios del Pirineo oriental

Además de los yacimientos cantábricos, en el territorio de la actual Cataluña se han propuesto varios casos de yacimientos con materiales Chatelperronienses, como los casos de L'Arbreda, Ermitons y Reclau Viver; y ya en la vertiente norte de los Pirineos, Caune de Belvis.

Para estos casos, Maroto et al. (2001-2002), han propuesto que se trata de un Musteriense tardío, cuya industria lítica sigue basándose en la talla de lascas sobre materias de origen local, y que incorporaría como única novedad esas puntas de Chatelperrón, que aparecen en número muy escaso.

Por otra parte, un problema añadido para esta zona es que varias de las evidencias presentadas como puntas de Chatelperrón, al contrario que la mayoría de las del cantábrico, sólo cumplen unos criterios morfológicos y de retoque muy laxos. Y los contextos estratigráficos son aún más complejos y poco claros.

"Puntas de Chatelperrón" de Reclau Viver: 1 à 3; Arbreda: 4 à 7; Belvis: 8; Ermitons: 9. Según Maroto et al. (2001-2002). 

Recogiendo en parte esos argumentos, y también el hecho de que las puntas/cuchillos de L'Arbreda responden a una talla laminar y están fabricados en sílex importado, Zilhao (2006) propone que se trata de unos pocos materiales chatelperronienses, que responden a unas ocupaciones muy efímeras, que simplemente se yuxtaponen con el Musteriense local (no forman parte de él).

Valoración final

A título personal, y haciendo balance de la cuestión, creo que la situación actual revela la existencia de un Chatelperroniense claro en la región cantábrica, si bien limitado a unos pocos sitios. Quizás, también, podría hablarse de un cierto papel marginal con respecto al área central del mismo, situada en el actual territorio del S-O francés.

Creo que un avance significativo ha venido con trabajos como los de Ríos Garaizar, que suman, a los razonamientos tipológicos, "todo lo demás": es decir, el estudio de las evidencias en su conjunto, para entender la organización de la explotación territorial y los modos de vida de esos grupos neandertales. Creo que esas visiones nos permiten empezar a explicar mejor como eran aquellas sociedades.

En cuanto a la cuestión del Pirineo oriental, parece claro que presenta un panorama distinto del que veíamos para la zona cantábrica.  Los "fósiles directores" chatelperronienses aparecen en escasos sitios, y están limitados a unos pocos objetos, sin que parezca que tengan continuidad con el resto de las evidencias de esos mismos lugares. Y en cuanto al porqué ocurre eso, me inclino ligeramente por la visión de Zilhao, si bien la propuesta de Maroto et al. no puede ser descartada del todo.  

Referencia de Research Blogging

Joseba Ríos Garaizar (2008). Nivel IX (Chatelperroniense) de Labeko Koba (Arrasate -Gipuzkoa): gestión de la industria lítica y función del sitio Munibe (Antropologia-Arkeologia) (59), 25-46

Bibliografía

Ríos Garaizar, J. (2008): "Nivel IX (Chatelperroniense) de Labeko Koba (Arrasate -Gipuzkoa): gestión de la industria lítica y función del sitio". Munibe (Antropologia-Arkeologia) nº 59, pp. 25-46.

Andrés Herrero, M. (2009): "El Chatelperroniense en la región cantábrica. Estado de la cuestión". Munibe (Antropologia-Arkeologia) nº 60, pp. 35-50.

Maroto, J., Ortega, D., y Sacchi, D. (2001-2002): "Le Moustérien tardif des Pyrénées méditerranéennes". Préhistoire Anthropologie méditerranéennes, nº 10-11, pp. 39-52.

Zilhao, J. (2006): "Chronostratigraphy of the Middle-to-Upper Paleolithic Transition in the Iberian Peninsula". Pyrenae, v. 37, nº 1, pp. 7-84.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Inspiración

                        
Una vez éramos gotas en el mar, y luego peces, y luego lagartijas y ratas y luego monos, y cientos de cosas en el medio. ¡Esta mano fue una vez una aleta, esta mano tuvo garras una vez! ¡En mi boca humana tengo los dientes puntiagudos de un lobo y los dientes de cincel de un conejo y los dientes aplastantes de una vaca! ¡Nuestra sangre es tan salada como el mar en el que solíamos vivir! Cuando estamos asustados el pelo de nuestra piel se para, exactamente como hacía cuando teníamos pelaje. ¡Somos historia! Todo lo que alguna vez hemos sido en el camino de convertirnos en nosotros, todavía lo somos ¿Te gustaría oír el resto de la historia?

— Cuéntanos— dijo el enjambre.

—Estoy formada por los recuerdos de mis padres y abuelos, todos mis antepasados. Están en la manera en que miro, en el color de mi pelo. Y estoy formada por todos a quienes alguna vez he conocido y que cambiaron mi manera de pensar.


Terry Pratchett, Un sombrero lleno de cielo.

lunes, 26 de marzo de 2012

El Chatelperroniense (I): Origen, desarrollo e industria lítica

ResearchBlogging.org¿Otra serie?.... hum, vale ¿Pero ésta de qué va?

Comienzo con este post una serie de notas (espero que no sean más de tres o cuatro) en las que trataré de dar una visión general de la cultura arqueológica que llamamos Chatelperroniense (o algunos autores, Castelperroniense). En cada nota, utilizaré un artículo de síntesis o de "estado de la cuestión" ya existente (o un par de ellos), para ir comentando los aspectos más destacados de esa cultura material de los últimos Neandertales.

¿Y empezamos por?

Para comenzar, he creído razonable recurrir a un (recomendable) trabajo de J. Pelegrin y M. Soressi publicado en 2007, porque ese artículo aborda la cuestión de la industria lítica del Chatelperroniense y lo hace buscando sus orígenes en el Musteriense, que como sabemos fue la cultura material de los Neandertales en el Paleolítico medio europeo.

Y además, los autores se centran en la zona donde esa cultura cuenta con más yacimientos y niveles (y que es parte del actual estado francés), considerada la región central o nuclear del Chatelperroniense.

Venga ¡Al lío!

En el trabajo, los autores comienzan dando las claves cronológicas y espaciales del Chatelperroniense, desde del relativo consenso que existe sobre la cuestión: Los yacimientos (unos 50) se concentrarían en un cuadrante amplio al S-O de Francia, desde los Pirineos hasta el Valle del Loira, con los sitios en Arcy-Sur-Cure como los más septentrionales.

Mapa de los principales sitios chatelperronienses, según Pelegrin 1995 (reproducido en Pelegrin y Soressi 2007).

Y en cuanto a la cronología, lo sitúan en una franja de entre 40.000 y 36.000 años "Before Present" (BP) dentro de la escala relativa del C14 sin calibrar. Eso en cronología real correspondería al intervalo entre 45.000 y 40.000 años BP.

Además, Pelegrin y Soressi recuerdan que las supuestas estratificaciones de Chatelperroniense y Auriñaciense propuestas en los años 60 (en Roc de Combe y Le Piage) son en realidad fruto de secuencias revueltas, como muestra la tesis de J.-G. Bordes del año 2002.

Esa cronología sitúa al Chatelperroninse como ligeramente anterior a cualquier iteración del Auriñaciense europeo, y más o menos contemporáneo del Uluzziense de Italia, del Bachokiriense, del Bohuniciense,  y del complejo mundo de las industrias Blattspitzengruppen (Lincombiense, Jerzmanoviciense, Altmühlgruppe/Ranisiense, Szeletiense…). Por otra parte, se yustapondría en parte con la cronología del Protoauriñaciense.

Bueno, si... muchos nombrecitos. Ahora, cosas concretas, por favor.

Los yacimientos Chatelperronienses, dentro de que comparten unas características generales, también tienen cierta variabilidad, y eso es lo que describen los autores en el siguiente apartado.

Los sitios más típicos son ocupaciones en pequeños abrigos rocosos. Por ejemplo, en la Grotte du Renne (Arcy-sur-Cure), de la que hemos hablado en este blog largo y tendido, los niveles arqueológicos incluyen suelos de ocupación, y algunos de ellos muestran evidencias de estructuras (hoyos de palos y defensas de mamut para sostener tiendas) y del uso de pigmentos minerales (ocres). Esos hallazgos apuntan a una cierta importancia o duración de aquellos campamentos neandertales.

En otros sitios, como las grutas de Brassempouy, los restos sugieren más bien que se trata de altos de caza, es decir ocupaciones muy fugaces de los Neandertales, que se detuvieron para reparar su armamento de caza, procesar algunos animales y quizás descansar en esa cueva.

También hay sitios al aire libre, entre los que destacan, por su visibilidad arqueológica, los talleres de sílex (que dejan grandes cantidades de restos líticos, muy resistentes al paso del tiempo y los elementos). Otro tipo de yacimiento al aire libre sería el sitio de La Cote, un pequeño campamento ocupado durante un periodo breve, de varios días a un par de semanas.

Según los autores, todos estos yacimientos del Chatelperroniense tienen en común  que son ocupaciones poco densas (aunque a menudo repetidas en el mismo lugar) y cortas en el tiempo. Evocan una organización basada en pequeños grupos muy móviles, que se desplazan por territorios relativamente grandes. Esos grupos se centrarían en la caza de manadas de grandes ungulados de clima estepario (reno, caballo y gran bóvido) y más bien frío.

Tenemos cronología, geografía, yacimientos, ocupaciones...  Falta algo básico ¿no?

El aspecto central, que permitió definir al Chatelperroniense, es su industria lítica, de piedra tallada. Los objetos más característicos de esta cultura arqueológica son las puntas o cuchillos de Chatelperrón, unos útiles fabricados sobre láminas de pequeño formato, con un dorso retocado en una linea curva, y una base que puede estar también retocada. Los estudios funcionales sobre estas piezas han demostrado que se utilizaron como puntas de arma, para lanzar o clavar directamente con la mano, y también como cuchillos (que probablemente estaban enmangados). Otros útiles típicos del Chatelperroniense son los raspadores de formato grande sobre lasca, y varias piezas de dorso.
Punta/cuchillo de Chatelperrón

Puntas/cuchillos de Chatelperrón de Quinçay, según Airvaux et al. 2005 (reproducido en Pelegrin y Soressi 2007).

En cuanto a las técnicas de producción lítica, se trata de una talla laminar, realizada con percutores de piedra "blanda" (areniscas, calizas, etc) que comienza con la configuración de una hoja o lámina de cresta. Y a partir de esa primera hoja, se comienzan a extraer series de láminas, rectas, regulares y delgadas. Para gestionar el núcleo, además de las láminas se producen también lascas como sub-productos, que no obstante son aprovechadas para fabricar otro utillaje.

A continuación, Pelegrin y Soressi hacen una somera descripción de la industria ósea y los objetos de adorno del Chatelperroniense, señalando que el útil más típico es el punzón de hueso, y el adorno por excelencia, el diente perforado. Los sitios más importantes en ese aspecto son los de Arcy-sur-Cure, y La Grande Roche en Quinçay. Y aprovecho para apuntar que esta cuestión de la industria ósea y los adornos se ha tratado ya en este blog, y que volveré sobre ella, de manera más extensa, en un próximo post de esta misma serie.

Ok. Dicho esto ¿De dónde viene la cultura Chatelperroniense?

Los autores reconocen que los orígenes concretos del Chatelperroniense, en términos de como se forman esos rasgos característicos, aún no se conocen con detalle. Sin embargo, sucesivos estudios (desde Peyrony en 1948 a los propios autores del artículo, pasando por las excavaciones de F. Bordes en Pech de l'Aze) han aportado datos bastante sólidos que ligan el origen del Chatelperroniense con una facies o variante regional del Musteriense de Francia. En concreto, con el Musteriense de Tradición Achelense tipo B (MTA-B). Los autores mencionan:
  • el tipo de utillaje, 
  • las dinámicas de retoque, 
  • y cierta tendencia laminar en ese Musteriense, 
como elementos que prefiguran el Chatelperroniense. Y, a modo de hipótesis, proponen como mecanismo explicativo del cambio que da origen a esa cultura la invención de la punta/cuchillo de Chatelperrón, que se difunde rápidamente y se convierte en una innovación técnica que modifica todo el sistema económico.

Y sobre su final... ¿algo que mencionar?

Los autores consideran tres posibilidades para que desaparezca una cultura arqueológica: Por evolución (convirtiéndose en algo distinto), por desplazamiento a otro lugar, o por la desaparición de sus autores. Parece según ellos que sólo la última posibilidad es coherente con el registro posterior, lo que liga el final del Chatelperroniense a la desaparición de los Neandertales, al menos en su zona nuclear (S-O de Francia).

En ese sentido, Soressi y Pelegrin recuerdan como algunos arqueólogos defienden que los Neandertales desaparecieron por competencia directa con los Humanos Anatómicamente Modernos (HAM), porque los primeros eran inferiores en capacidades intelectuales, lo que influía en su "output" económico-social. Los autores del artículo (y el de este blog) creen que la evidencia no apoya de ninguna manera esa inferioridad, por lo que las causas deben buscarse en otro sitio.

Para finalizar, y a modo de hipótesis, Pelegrin y Soressi especulan con la posibilidad de que, al estilo de los colonos europeos en los siglos XVI al XIX, los HAM del paleolítico trajeran enfermedades a Europa, dolencias contra las que los Neandertales carecían de defensas. Y esas enfermedades los habrían diezmado.
 
En fin, todo muy bonito. Pero algo habrá que criticar... 

En general se trata de un trabajo muy sólido, con vocación de síntesis, y de explicar de manera amplia y general el origen y desarrollo del Chatelperroniense. Como puntos fuertes, yo señalaría ese espíritu generalista e interpretativo, apoyado firmemente en la evidencia arqueológica, eso sí. También me gusta como distinguen claramente lo que son hipótesis y especulaciones de los hechos más sólidamente probados, anunciando unas y otros en el texto.

Dicho esto, hay unas pocas cosas con las que no estoy de acuerdo y que quizás se podrían mejorar. En primer lugar, la cuestión cronológica se presenta como muy definida y cerrada, y creo que en realidad está más abierta. Según otros autores al menos (Joris y Strett 2008), la ventana temporal del Chatelperroniense es algo más amplia de las fechas que proponen Pelegrin y Soressi, extendiéndose quizás entre 45.000 y 36.000 BP. Es decir, casi cuatro milenios más. Eso situaría al menos la iteración más reciente de esa cultura como contemporánea del Auriñaciense.

Otra cuestión que no comparto es la idea de que una invención tecnológica, las puntas de caza de tipo Chatelperrón, pueda ser el motor del cambio histórico de esas sociedades de cazadores-recolectores.

Por una parte, no creo que el armamento con puntas líticas ligeras sea una gran novedad. Ya fueran puntas de proyectil o de lanza empuñada, ese tipo de útiles existía en el Musteriense (en forma de pequeñas puntas Levallois y puntas Musterienses, presentes en muchos yacimientos como Axlor, Amalda o Cova Eirós). Y, por otra parte, creo que el cambio tecnológico no se entiende, en las sociedades de cazadores-recolectores, si no es en interrelación con los cambios en la estructura de las relaciones sociales y económicas. Son esas relaciones las que hacen que el cambio tecnológico (es decir, la innovación) pueda tener lugar, porque el cambio tecnológico debe dar respuesta a unas tensiones o unas necesidades percibidas como tales a escala social. Por tanto, doy la razón a los autores en una cosa: que el cambio tecnológico puede estar en el centro de la explicación del cambio histórico. Pero pienso que la argumentación que proponen no es suficiente.

Algo similar me sucede con la hipótesis de las epidemias para explicar la desaparición del Chatelperroniense. Me parece un deus ex machina, en el sentido de que es algo ajeno a los razonamientos de los autores, que se "deja caer" al final del trabajo. Y por eso, independientemente de que pueda o no ser plausible, hubiera preferido alguna propuesta que se basara en el gran trabajo que han hecho y su profundo conocimiento de la realidad material del Chatelperroniense. En ese sentido, quizás desaprovecharon una buena oportunidad, de construir una propuesta a partir de su conocimiento arqueológico.

Yo lo hubiera preferido, antes que recurrir a un paralelismo etnohistórico con la época colonial, que puede ser un poco anacrónico.

Y termino recomendando, una vez más, la lectura del artículo en cuestión. Está escrito en francés, pero con voluntad didáctica y una prosa concisa y bastante amena, que facilitan la lectura.


Referencia de Research Blogging

J. Pelegrin, & M. Soressi (2007). Le Châtelperronien et ses rapports avec le Moustérien Les Néandertaliens. Biologie et cultures. Documents préhistoriques, 23, 283-296

Bibliografía

Airvaux J., Duport L., Lévêque F., Primault J. (2005): L’Homme préhistorique et la pierre, v. 4, Paris, Maison de la géologie.

Bordes, F. (1975): "Le gisement du Pech de l'Azé IV. Note préliminaire", Bulletin de la Société préhistorique française. Études et travaux, t. 72, pp. 293-308.

Bordes, J.-G. (2002): Les interstratifications Châtelperronien / Aurignacien du Roc-de-Combe et du Piage (Lot, France). Analyse taphonomique des industries lithiques; implications archéologiques. Tesis Doctoral. U. de Burdeos.

Jöris, O. y Street, M. (2008): "At the end of the 14C time scale—the Middle to Upper Paleolithic record of western Eurasia", Journal of Human Evolution, v. 55, Inº 5, pp.782-802.

Mellars, P. (1999): "The Neanderthal Problem Continued", Current Anthropology, v. 40, nº 3, pp. 341-364.

Pelegrin, J. (1995): "Technologie lithique: le Châtelperronien de Roc-de-Combe (Lot) et de la Côte (Dordogne)" Cahiers du Quaternaire, nº 20. C.N.R.S. éditions.

Pelegrin J. y Soressi M. (2007): "Le Châtelperronien et ses rapports avec le Moustérien", en Les Néandertaliens. Biologie et cultures. Paris, Éditions du CTHS, (Documents préhistoriques; 23), pp. 283-296.

Roussel, M. y Soressi, M. (2010): "La Grande Roche de la Plématrie à Quinçay (Vienne). L'évolution du Châtelperronien revisitée" en J. Buisson-Catil y Primault (Eds.) Préhistoire entre Vienne et Charente - Hommes et sociétés du Paléolithique, pp. 203-219.

jueves, 1 de marzo de 2012

Genoma Neandertal V: Un posible "cuello de botella" demográfico entre los Neandertales europeos

ResearchBlogging.org   
Lo prometido...

Hace unos días escribí un breve post criticando la forma en que los medios habían "divulgado" un nuevo estudio sobre ADN mitocondrial (ADN-mt) de Neandertal, y prometí una revisión del trabajo científico en sí. Bueno, pues aquí está.

Una nota antes de comenzar

Ya lo he dicho más veces: no soy un experto en genética ni en estadística avanzada (los dos pilares sobre los que se asienta el estudio). Pero de todos modos trataré de ofrecer una visión general del trabajo, y de aplicar mis limitados conocimientos a hacer una crítica razonada, con cierto énfasis en los aspectos relacionados con la arqueología prehistórica (un campo en el que me encuentro más "seguro" de mis opiniones).

Lo básico

El trabajo se titula Partial genetic turnover in neandertals: continuity in the east and population replacement in the west (Dalén et al, 2012) y ha sido publicado en Molecular Biology and Evolution.

Situando el trabajo en sus coordenadas

Los dos elementos básicos que estructuran el trabajo ya aparecen en el abstract o resumen del mismo. Son, por un lado, el análisis de ADN fósil, y por otro, el estudio de poblaciones, es decir la inferencia de aspectos demográficos de los humanos del pasado. El primer elemento se concreta en el estudio de la secuencia de control del ADN-mt de 13 Neandertales europeos y asiáticos. Y el segundo, en la formulación de una hipótesis sobre un cierto modelo poblacional, sobre el que se realizan una serie de pruebas estadísticas.

Además, la introducción al trabajo comienza con las siguientes frases:

"A large number of megafaunal taxa went extinct during the latter part of the Late Pleistocene, at both the species (Barnosky et al. 2004) and population level (Barnes et al. 2002; Hofreiter et al. 2007; Leonard et al. 2007). Among these species were the  closest known relatives of anatomically modern humans, the neandertals (Homo neanderthalensis)."

Que nos introducen otras coordenadas: Las del paradigma o modelo general interpretativo. Ese paradigma no es accesorio al resto del trabajo sino que, por el contrario, define cómo se aborda el objeto de estudio; y, por lo tanto, determina el proceso de investigación y los resultados del mismo.

También son dos las claves en este caso: Extinción de la megafauna pleistocena, y extinción de los Neandertales. El primer aspecto nos remite a una visión adaptativa de la dinámica de poblaciones, ceñida a los aspectos medioambientales y etológicos -al tomarse como referente directo las extinciones de toda una serie de especies animales. Y la segunda insiste en que el interés por explicar un determinado fenómeno (la extinción de los Neandertales) es la razón para estudiar los procesos poblacionales en sí. Es importante, porque ese interés también condiciona el proceso investigador.    

Al grano: materiales, métodos y resultados

El estudio, como se dijo antes, se centra en estudiar de manera comparativa las secuencias de control del ADN-mt de 13 neandertales (entre ellos uno de Valdegoba, cuya secuencia mitocondrial no había sido estudiada hasta la fecha).

De la comparación de esos datos los investigadores deducen (mediante procedimientos estadísticos) que ciertos Neandertales europeos, los más recientes de 48.000 "años de C14", se agrupan de manera muy próxima (son más parecidos entre sí), y se alejan (son más diferentes) de los Neandertales europeos más antiguos y de los neandertales asiáticos.  


Relaciones filogenéticas y distribución geográfica
(Fig.1 en Dalén et al, 2012).

A continuación, plantean una hipótesis: que esos agrupamientos se deben a que ambas poblaciones, la europea y la asiática, tienen trayectorias demográficas separadas, y diferentes, a partir de un momento dado. Esta es la hipótesis que llaman H1.

Esa hipótesis se concreta en una simulación computerizada de la evolución de las poblaciones, construída con (1) asunciones sobre los Neandertales en general, como la de la duración de una generación (2) asunciones sobre los efectivos demográficos y su composición al inicio de la simulación, y (3) asunciones sobre cómo evoluciona cada población, incluyendo un cuello de botella (o desaparición de una parte importante de la población) entre los Neandertales europeos, y posterior expansión de un grupo "superviviente".

Esa simulación se acompaña de otra, que se basa en la hipótesis nula: no hay una división de las poblaciones y la demografía se mantiene estable.  Esta es la hipótesis H0 de los autores. A continuación, los resultados de ambas simulaciones se comparan con la distribución (el arbol de relaciones y proximidades) de los datos genéticos del ADN-mt.

Y la conclusión es que el modelo que incluye cambios poblacionales (y dos trayectorias diferentes para este y oeste) es más coherente con los datos del ADN-mt, y por tanto, según los autores sería una explicación más parsimoniosa (más probable).

En este punto hay que señalar que las inferencias de base estadística y genética llegan hasta aquí. Es decir, específicamente, alcanzan a poder afirmar que un modelo -que incluye cambio poblacional y una determinada trayectoria demográfica- es "más probable" que la hipótesis nula (que no hay cambios). En palabras de los investigadores:

Our results suggest that recent western neandertals display significantly less mtDNA variation compared to other neandertals. Furthermore, recent western neandertals constitute a well defined, but shallow, monophyletic group. As illustrated by the demographic simulations described above, these results are consistent with separate demographic trajectories in eastern and western neandertals.   

Propuestas y (léase sin sorna) especulaciones en el trabajo

A partir del punto señalado arriba, el trabajo entra mucho más en especulaciones sugerencias interpretativas sobre los procesos demográficos que explican sus datos y resultados.

Recordemos brevemente que los autores proponen un cuello de botella en la población neandertal occidental (es decir, una fuerte reducción de efectivos), seguida de una expansión y recolonización posterior, a partir de un pequeño grupo "superviviente".

En cuanto al momento en que se produjo la separación y el posterior "cuello de botella", se dan dos posibilidades: una basada en la edad atribuida al fósil más reciente del grupo "basal" o población antigua (48.000 "años de C14" para el Neandertal de Valdegoba), y otra basada en la convergencia del árbol genético del ADN-mt de los individuos estudiados (en un intervalo entre 54.000 y 77.000, con la media en 58.000). En todo caso, los autores señalan que ese cuello de botella sería muy anterior a la presencia de los Humanos Anatómicamente Modernos en Europa. 

A la hora de explicar las causas de la "extinción local" recurren a las pulsaciones frías de los momentos tempranos del OIS 3 (estadio isotópico situado entre 60 y 30 Ka BP), que mermarían los efectivos poblacionales, salvo los de ciertas zonas refugio, desde donde se daría una posterior expansión y recolonización de Europa.

Algo de crítica para terminar

En general creo que estamos ante un trabajo muy positivo, que aporta novedades concretas, algunas de ellas muy importantes. Y que también apunta a sugerentes desarrollos futuros, y propuestas de investigación sobre la demografía de los Neandertales y sus dinámicas poblacionales.

Sin embargo hay que insistir en que el trabajo tiene dos partes: una en la que se establecen inferencias con robustez científica, pero también con límites y cautelas; y otra parte de naturaleza especulativa. En la parte de inferencia más robusta, a partir de los datos y las técnicas estadísticas, lo que queda claro es que la población neandertal del Pleistoceno experimentó dinámicas poblacionales. Y además, es muy probable que sufriera crisis, cuellos de botella, crecimientos, y trayectorias diferenciadas en distintos ámbitos geográficos.

Otra cosa, sin embargo, sería aceptar de forma acrítica el modelo poblacional propuesto como el idóneo para explicar los datos. Sobre todo porque, de hecho, es el único modelo que se ha planteado (si se deja de lado la hipótesis nula).

En ese sentido, tengo el convencimiento de que sería de gran interés proponer y poner a prueba otros modelos de dinámicas poblacionales. En particular, y debido a mi formación, me parece que sería de enorme interés generar propuestas que estuvieran basadas en posibles desarrollos históricos de las sociedades neandertales.

Eso se podría hacer (aunque bien es cierto que queda muchísimo trabajo por delante) a partir de la información arqueológica y de los modelos que generan los arqueólogos y prehistoriadores sobre sus modos de vida y sus estrategias de subsistencia, a diferentes escalas geográficas incluyendo la más general. Esos modelos deberían integrar en la reflexión las capacidades adaptativas biológicas, las tecnológicas, la organización social, y la interacción con el medio ambiente (y cada aspecto visto en perspectiva dinámica y diacrónica, es decir, de cambio en el tiempo).

Volviendo al trabajo que nos ocupa, me parece que la explicación ambiental no es "que sea incorrecta", es que es insuficiente -como si le faltaran tres de las cuatro patas a una silla.  

Y para terminar, una crítica más específica. El mayor problema que puede afectar al proceso de investigación (y a los resultados), y que puedo detectar, es la definición cronológica de los 13 Neandertales. El principal handicap común a todos los métodos de datación, es la incertidumbre estadística, que introduce incertidumbre real en las fechas resultantes. Esto se debe a que las dataciones individuales, en realidad, deberían leerse como periodos, no como momentos concretos. Y esos periodos, dependiendo de sus desviaciones estándar, van desde unos pocos siglos hasta decenas de milenios. La edad real, sin embargo, podría ser cualquiera dentro del periodo, que depende de un intervalo, como el de 1 o 2 sigmas: hay un 95,4% de que la fecha esté en un intervalo de +/- el doble de su desviación estándar, y sólo un 68,3% de que esté en un intervalo de +/- su desviación estándar.

Por poner un ejemplo, para una fecha de 40.000+/-1.500 BP, el intervalo a 1 Sigma (68,3% de que la fecha real esté ahí) va de 38.500 a 41.500 BP, y a 2 sigmas (95,4% de que la fecha real esté ahí) va de 37.000 a 43.000 BP.

Por otro lado, para las dataciones por Carbono 14 (base de casi todas las determinaciones cronológicas de neandertales más recientes de 50 Ka), a ese problema se suman otros: la probabilidad de contaminación de las muestras, la proximidad al límite real de las posibilidades de la técnica, la imprecisión de la calibración para esos periodos, y la imposibilidad de calibrar dataciones posteriores a unos 45.000 años.

¿Invalidaría esto los resultados del estudio? Pues.... no necesariamente. Sólo permite apuntar una reflexión: que conviene mantener una cierta cautela, porque es más que probable que veamos cambios en las dataciones de los fósiles (por ejemplo, hacia una mayor precisión de las mismas, o con reajustes en la cronología de los mismos) en el futuro cercano, y eso podría afectar de manera significativa tanto a las relaciones trazadas a partir del ADN-mt, como a las bases de los modelos poblacionales. Y por lo tanto, modificaría sustancialmente los resultados.

Referencia de Research Blogging

Dalen, L., Orlando, L., Shapiro, B., Durling, M., Quam, R., Gilbert, M., Diez Fernandez-Lomana, J., Willerslev, E., Arsuaga, J., & Gotherstrom, A. (2012). Partial genetic turnover in neandertals: continuity in the east and population replacement in the west Molecular Biology and Evolution DOI: 10.1093/molbev/mss074