No es exactamente una novedad porque...
En Febrero de este año tuvimos noticia de que los
Neandertales que habitaron en la
Cueva de Fumane (Italia) pudieron utilizar
plumas de varias aves como elementos de
adorno personal. Tanto la
nota de prensa como el propio
artículo científico que dió lugar a la noticia, fueron recogidos en varios blogs en castellano (
Mundo Neandertal,
Noticias de Prehistoria-Prehistoria al día), catalán (
Neanderfollia) e inglés (
A Very Remote Period Indeed).
Pero no es que sea un vago, es que...
Por mi parte, he preferido dejar pasar algo de tiempo para leer con detenimiento el
trabajo, su
material suplementario, y
otros artículos citados en el mismo, en los que se basa una serie de afirmaciones y deducciones de los autores.
Cumplido ese objetivo, a continuación os presento mi
revisión crítica del trabajo de
Peresani et al. en
PNAS early edition, titulado
Late Neandertals and the intentional removal of feathers as evidenced from brid bone taphonomy at Fumane Cave 44 ky BP, Italy.
La evidencia científica de las aves de Fumane
Los principales
datos presentados en el trabajo (tanto en el texto principal como en el material suplementario) son estos: En primer lugar una descripción exhaustiva de los
huesos de ave hallados en los niveles
A6-A5 (Musteriense) de la
Cueva de Fumane, y en segundo lugar el
estudio tafonómico de los mismos.
Vista general de la boca de la Cueva de Fumane. Fuente: Larena.it.
En dicho estudio el interés se centra en las
modificaciones causadas por las
acciones humanas (huellas de fractura intencional, de corte o de raspado con utensilios de piedra, etc) aunque también se estudia la acción de otros agentes, como los
animales carnívoros o los procesos físico-químicos propios de la
sedimentación en una cueva.
Los resultados de dichos análisis revelan, según el criterio de los autores, que hay una serie de acciones específicas sobre ciertas aves, destinadas a
obtener las plumas largas de las mismas.
Huellas antrópicas en ulna de Gypaetus barbatus
(Peresani et al. 2011).
Y, de modo complementario, se detecta que
no hubo un aprovechamiento cárnico de las mismas. Este último punto se deduce de que las huellas de corte, fractura y raspado se concentran en las
alas y no aparecen (en general) en otros huesos.
Es decir, que no parece que las marcas tengan relación con la preparación de dichas aves para su
consumo alimenticio.
Un dato importante, en ese mismo sentido, es que el grueso de las especies de ave a las que pertenecen los huesos no son los "típicos" pájaros comestibles. Se trata de
rapaces, córvidos, buitres...
Son animales que pueden ser consumidos
en último extremo, en casos de verdadera penuria, pero no resultan una opción alimenticia habitual
probable.
Con estos elementos (huellas en partes anatómicas sin carne, ausencia de huellas más relacionadas con el consumo, perfil de las especies escogidas) creo que
la deducción que ofrecen los autores es bastante sólida: Hay que pensar en una razón
no estríctamente alimenticia para el procesado de esos huesos de ave.
Y, a falta de mejores hipótesis o de otro tipo de evidencias, en este momento la
obtención de las plumas es desde luego la
explicación más coherente para la evidencia arqueológica.
Hasta aquí, totalmente de acuerdo con la
evidencia ofrecida por Peresani y el resto de los autores, y con sus
conclusiones al respecto. En cuanto al resto del trabajo, debo decir que es
altamente especulativo: no necesariamente
incorrecto, pero desde luego tampoco puede considerarse
probado. Trataré de explicar en detalle lo que quiero decir.
Hipótesis, propuestas, especulaciones
En la parte
interpretativa y de discusión de su artículo, los autores hacen referencia al creciente número de evidencias sobre
comportamientos simbólicos entre los neandertales. Y al tiempo, citan la abundante literatura etnográfica sobre el
uso de plumas en los más variados contextos simbólicos, por parte de cazadores-recolectores actuales o históricos.
Hehaka Sapa, Alce Negro, 1863-1950.
A partir de ambas afirmaciones, proponen que el uso de las plumas de Fumane es de tipo
simbólico, con la siguiente aserción:
"The possibilities for the use of these anatomical elements in the social and symbolic sphere, however, are extremely abundant."
La cursiva es mía, creo que refleja muy bien el tipo de argumentación que se utiliza aquí. El problema es que
no hay ninguna inferencia real de uso simbólico, a partir de los datos.
Que las plumas de ave se han utilizado históricamente como elemento decorativo-simbólico es algo conocido. Pero debería ser también
obvio que eso no tiene porqué pasar necesariamente para los niveles
musterienses de la Cueva de Fumane.
Del mismo modo, es cierto que no dejan de aparecer
elementos simbólicos asociados al
Paleolítico medio y los
Neandertales. Pero aunque ese hecho haga más plausible que las plumas de Fumane tuvieran un componente de "adorno", también es obvio que el dato por si mismo (i. e. "se obtuvieron plumas largas de aves") no puede ser esgrimido como
prueba de comportamiento simbólico.
Eso me lleva a un último elemento del artículo que quería comentar -y porqué no decirlo, criticar. Se trata de la
principal hipótesis alternativa de interpretación de la evidencia, aquella que los autores
consideran y descartan en el texto. Me refiero al uso de las plumas como
elementos de estabilización de armamento de proyectil.
En líneas generales, se puede decir que las
plumas largas de las aves que aparecen en Fumane A6-A5 (águilas, halcones, córvidos, buitres) son excepcionalmente buenas para su uso como
guías o timones, es decir como elementos de estabilización de armas de proyectil. Yo mismo las he utilizado (plumas de buitre, en concreto) para fabricar
azagayas y flechas de tipo prehistórico.
Sin embargo, la argumentación que utilizan los autores para desechar esa alternativa es una generalización de argumentos sobre la
ausencia de ese armamento entre los Neandertales, o en todo caso, el uso de ese armamento a
muy corta distancia. Según los investigadores, el tipo de armamento neandertal, en todo caso de "vuelo corto", hace que sus lanzas o azagayas
no necesiten de elementos de estabilización.
Sin embargo, en realidad no conocemos suficientemente bien cual es la
naturaleza, ni el
rango de variabilidad de las
armas de proyectiles de los Neandertales.
En la bibliografía especializada, hay toda una serie de
trabajos (como he relatado en muchos
posts, empezando por
éste) que sugieren que el uso de armas de proyectil era más común de lo aceptado por una parte de la historiografía, muy centrada en las
incapacidades neandertales. Esos mismos trabajos, considerados en conjunto, también sugieren que las propias armas eran bastante variadas (y adaptadas a cada tipo de ambiente y presa).
En este punto, me gustaría señalar que el grueso de la argumentación de
Peresani et al. para desechar el uso de las plumas como elementos de estabilización se basa en un trabajo de
S. Hughes de 1998. Y al leer ese trabajo he podido ver que prácticamente
no se refiere a estudios sobre el Musteriense, los Neandertales o el Paleolítico medio. Al contrario, el estudio se centra en la evolución del armamento a distancia durante los
últimos 9000 años en
América del Norte.
En ese sentido, la propuesta del autor, que recoge el estudio de Fumane, es que el uso de azagayas, lanzas arrojadizas o flechas que estén
emplumadas sólo tiene sentido si se lanzan con un
atlat (propulsor) o con un
arco.
Por ello, la argumentación de
Peresani et al. requiere, en mi opinión, que se pueda probar que las azagayas, lanzas o flechas arrojadas
con la mano, a corta-media distancia,
no se hayan emplumado nunca, porque realmente es algo innecesario.
Pero ¿Es eso correcto? Lo cierto es que no. De hecho, ese tipo de armas han existido: se suelen denominar dardos o
flechas de mano.
Se documentan en varias
tradiciones bélicas (p.e. en las guerras de la Europa bajomedieval).
Javalina o "flecha de mano" (S. XV).
Fuente: FireStryker Living History Forum.
Y también se han documentado entre diversos
pueblos nativos norteamericanos (a menudo, como elementos usados en ceremonias y en juegos).
Flecha de mano ceremonial (fabricada por C. Bitsui, artesano navajo). Fuente: Alltribes.com.
Lo que quiero decir, en resumen, es que en mi opinión que
se cargan las tintas hacia la hipótesis (que no es más que una
posibilidad razonable) del carácter
decorativo-simbólico de las plumas de Fumane; y se desecha con escasos argumentos el uso como
elementos estabilizadores de cierto tipo de armamento. Sobre todo, teniendo en cuenta que las
plumas y las
especies elegidas son idóneas para ese uso.
En conclusión
Por supuesto, eso
no significa que los autores estén necesariamente equivocados en su interpretación. Tan solo que, en mi opinión,
no existen demasiados elementos objetivos para aceptar la hipótesis finalmente
propuesta en el texto, ni para desechar la alternativa.
Y por cierto que todavía existen
otras posibilidades interpretativas que apenas se exploran en el trabajo (aunque se citan de forma escueta): En concreto, ciertos usos de las plumas documentados etnográficamente, como
espátulas y "dispensadores" de pigmentos (sobre todo las cánulas de las plumas).
En todo caso, lo que sí se puede afirmar es que hay un
procesado que
no es para el consumo alimenticio de esas aves, y que sirve para aprovechar las
plumas. Por ello, independientemente del uso que tuvieran, el simple hecho de documentar dicho aprovechamiento es (en mi opinión) una
prueba fehaciente de la complejidad cognitiva y de organización de los Neandertales.
Visto de forma objetiva, y sean las plumas para
adornarse, para
estabilizar armas de proyectil, o para utilizar junto con
pigmentos, está claro que implican un
alto grado de complejidad, y unas capacidades cognitivas equiparables a las de los
"humanos modernos".
Referencia de Research Blogging:
Peresani M, Fiore I, Gala M, Romandini M, & Tagliacozzo A (2011). Late Neandertals and the intentional removal of feathers as evidenced from bird bone taphonomy at Fumane Cave 44 ky B.P., Italy. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 108 (10), 3888-93 PMID: 21368129
Bibliografía adicional:
Hughes, S. (1998): Getting to the point: Evolutionary change in prehistoric weaponry.
Journal of Archaeological Method and Theory, Vol. 5, Nº 4, pp. 345-408.